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[Aventura T1][PR] El juicio de Javert - Juan Sebastian - 23-05-2026 Día 15 de invierno, Reino de Briss
EL invierno azotaba con fuerza las duras paredes del reino de Briss, que no acostumbraba a tener días tan fríos como este. Pero la gélida temperatura no sería la principal foco de atención en el día de hoy, las personas se agrupaban como copos de nieve frente a una de las murallas del castillo, algunos curiosos, otros expectantes, algún que otro despistado simplemente pasaba por allí y aprovechaba para dar un ojo. ¿El principal protagonista de esta conmoción? Mustachy Javert, un soldado del reino, que hoy estaría a cargo del espectáculo, acompañado de multitud de soldados que vigilaban la zona. O al menos eso era para algunos un grotesco espectáculo, lo que el diminuto soldado presentaba hoy para las buenas gentes no era ni más ni menos que la ejecución pública de tres criminales. Estos pobres desgraciados servirían de ejemplo para demostrar a las buenas gentes, que nada, ni nadie, está por encima de la ley. La plataforma de ejecución donde serían ahorcados los criminales estaba colocada pegada a los muros del castillo, compuesta principalmente por maderas viejas que habían visto ya muchos inviernos. En este escenario nos encontramos a Roger, envuelto entre los plebeyos y escuchando, con sus afiladas orejas, el discurso del diligente soldadito. —A continuación… Damas y caballeros, daremos paso a la ejecución— Los pasos del militar se escuchaban con una contundencia anormal para alguien de tan reducido tamaño, eclipsando las pisadas del gran verdugo que le acompañaba. Este acompañante le quitó la tela que le tapaba el rostro al primero de los tres criminales, un gyojin pez roca de gran tamaño. Sin esperar un instante, el tontatta continuó su discurso —¡Marius Dubois! Sentenciado a la horca por robar a las buenas gentes de nuestro reino— El robusto ladrón no se contuvo para responderle —¡FUE MEDIA BARRA DE PAN! ¡Mis hermanos tienen hambre!— Pero sus palabras no hicieron flaquear la resolución de Mustachy, un hombre que era considerado pulcro por todos los que le conocían, admirado por sus compañeros y vecinos… Un hombre de inquebrantable convicción que se rumoreaba que estaba próximo a ascender. El verdugo quitó la bolsa que tapaba la cara del siguiente criminal, mostrando al mundo el rostro de un hombre de cabellos castaños —¡Louis Valjean! Uno de los criminales más activos de los últimos meses. Condenado a la horca por organizar múltiples altercados, manifestaciones y por tentativa de terrorismo.— Al escuchar la condena de Louis, se pudo apreciar en la plaza el creciente murmullo de los espectadores, algunos juzgando severamente, apuñalando al convicto con sus miradas. Los otros, algunos de ellos que le conocían desde que era un chaval que corría por las intrincadas calles del pueblo, miraban con tristeza, incrédulos ante tales afirmaciones. —¡VIVA EL PUEBLO! ¡LEVANTÁOS!— Grito con convicción el condenado, esperando una respuesta de la gente. Javert continuó andando hacia el que para él era el lado izquierdo de la plataforma mientras miraba a su público, haciendo sonar cada vez más y más el sonido de los maltratados tabiques. El verdugo despojó de la bolsa que cubría su rostro al último criminal, esta vez, una hermosa mujer que vería el día de hoy su último día si nada alteraba el intachable itinerario del tontatta —¡Éponine “La silenciosa”! Una peligrosa pirata que lleva años sembrando el terror por los mares del sur bajo el mando de su capitán. Condenada a la horca por piratería, relacionarse con piratas, robo, asesinato y terrorismo— La mujer movía con ritmo su cabeza mientras hacían recuento de sus crímenes, pero acabó visiblemente ofendida al terminar —¡Te faltan cosas, enano! También he secuestrado <3— Javert, que observaba con especial atención a la multitud, no se dejaba provocar por las palabras de una sucia pirata. Colocado en la esquina de la plataforma, se dirigió esta vez a su ayudante —¡Quasimodo! A tu puesto— Haciendo que el gran hombre, de semblante poderoso y que llevaba una bolsa de cartón con dos agujeros para los ojos en la cabeza, tuviese que recorrer de nuevo y con pesadez su camino hacia la palanca que pondría fin a la vida de los criminales, cuyos cuellos estaban ya atados a las frágiles y desaliñadas cuerdas que marcaban su partida al otro mundo. Algo estaba claro para el bueno de Quasimodo, NADA ni nadie le impediría tirar de esa palanca.
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RE: [Aventura T1][PR] El juicio de Javert - Roger Rabbit - 23-05-2026 El día había amanecido absurdamente frío. No ese frío normal que te obliga a cerrar un poco más la chaqueta o a frotarte las manos al caminar. No. Este era un frío distinto. Uno pesado, incómodo, de esos que parecen meterse debajo de la piel y quedarse ahí aunque sigas moviéndote y honestamente, mientras avanzaba por las calles de Briss, comenzaba a sospechar que el clima tenía poco que ver con ello, porque las personas también estaban frías. Las veía caminar hacia la plaza como si asistieran a un festival, como si aquello fuera entretenimiento, como si ejecutar personas frente al pueblo fuese una actividad razonable para una mañana cualquiera, eso era lo verdaderamente helado. — Increíble — murmuré mientras observaba a la multitud reunirse poco a poco. — Uno pensaría que después de cierto punto la gente aprende a reconocer cuándo algo está mal, pero parece que mientras más grande sea la tarima y más fuerte toque un tambor, más fácil resulta convencerlos de aplaudir barbaridades. — Mis largas orejas se movieron lentamente mientras escuchaba conversaciones a mi alrededor. ¨Es necesario.¨ ¨Así se mantiene el orden.¨ ¨Algo habrán hecho.¨ Siempre lo mismo, siempre la misma basura elegante usada para justificar crueldades simples, solté un largo suspiro mientras llevaba una zanahoria a la boca y le daba una mordida fuerte, casi molesto. — ¿Saben qué es lo peor? — hablé en voz alta aunque nadie realmente me lo hubiera preguntado. — Que probablemente ni siquiera son malas personas. Solo están acostumbrados y una persona acostumbrada al horror termina viéndolo como parte del paisaje. — Seguí avanzando entre la multitud con mi enorme figura destacando entre todos, sin intentar ocultarme en lo más mínimo. Porque jamas he sabido quedarme callado frente a algo así. — Ejecutar inocentes no convierte a un reino en fuerte. Lo convierte en cobarde. — continué mientras observaba la enorme estructura preparada para la ejecución. — Un gobierno seguro de sí mismo no necesita matar gente frente al público para recordarle al pueblo quién manda. Eso lo hacen los gobiernos aterrados. Los que saben que tarde o temprano la gente comenzará a hacer preguntas. — La gente apenas me prestaba atención ya a esas alturas y por primera vez en todo el maldito día me quedé callado. Mis orejas descendieron apenas mientras el pequeño guardia comenzaba a hablar con aquella voz exageradamente orgullosa, como si estuviera inaugurando una feria y no presentando una ejecución pública. Las mismas palabras vacías de siempre. Escuché cada una con los brazos cruzados y la mandíbula tensa mientras la multitud permanecía inmóvil, obediente, mirando el escenario como si aquello fuera algo normal, entonces anunciaron al primero, un gyojin sentenciado a la horca por robar media barra de pan. Media. Ni siquiera pude evitar soltar una risa seca, incrédula. — Ah claro, ahí está el gran enemigo del reino. — murmuré con amargura. — Un hambriento intentando alimentar a sus hermanos. Menos mal actuaron rápido, quién sabe qué habría robado después ¿una sopa? ¿una manta? — Mis dedos comenzaron a tensarse lentamente, porque aquello no era justicia, era pobreza convertida en espectáculo, pero entonces llegó el segundo nombre y el ruido del lugar desapareció por completo para mí. Louis Valjean. Parpadeé una vez, luego otra y luego otra como tratando de que lo que escuché haya sido un error. Sentí literalmente cómo el pelaje de mis brazos se erizaba. — No. — Lo reconocería en cualquier parte, marchas, discursos, manifestaciones, reuniones clandestinas improvisadas en tabernas horribles, horas hablando sobre corrupción, desigualdad y cambios reales. Louis no era un terrorista, era probablemente una de las pocas personas en Briss que todavía creía genuinamente que el pueblo podía organizarse sin violencia y ahora estaba ahí arriba, encadenado, condenado a morir por ¨altercados¨, ¨manifestaciones¨ y ¨tentativa de terrorismo¨ Como si repartir panfletos y gritar verdades en una plaza fuera comparable a destruir un reino, sentí rabia, no tristeza, solo una rabia impotente porque entendía perfectamente lo que estaban haciendo, no querían castigar criminales, querían castigar ideas, querían que el pueblo aprendiera a asociar protesta con muerte y eso me revolvía el estómago más que el frío. — Mírenlos — murmuré observando a los guardias. — Ni siquiera intentan esconderlo ya. — segui murmurando mientras quien estaba a mi lado simplemente me hacia señas de que me callase. —Roger, callate, te van escuchar y seras el siguiente. — Entonces anunciaron a la tercera condenada, una pirata, ni siquiera reconocí el nombre y honestamente eso fue lo que más raro me pareció, porque los piratas difíciles de capturar suelen venir acompañados de historias, rumores, desastres, conversaciones, pero de ella no había escuchado absolutamente nada, eso no cuadraba. Mis orejas se movieron lentamente otra vez mientras observaba la plataforma, los guardias, las cadenas y la multitud y entre todo el ruido de la plaza, una idea comenzó a crecer lentamente dentro de mi cabeza, esto no era una ejecución, era un mensaje político disfrazado de justicia. Algo terminó encendiéndose dentro de mí, tal vez rabia, tal vez impotencia o tal vez simplemente estaba cansado de ver cómo la gente agachaba la cabeza cada vez que alguien con uniforme levantaba la voz, comencé a avanzar entre la multitud sin pedir permiso, apartando personas con mi enorme cuerpo mientras escuchaba quejas, murmullos y protestas incómodas a mi alrededor, no me importó, porque no soy de los que se quedan de brazos cruzados en contra de la corrupción y el miedo infundado. Llegué hasta la parte frontal prácticamente a empujones y entonces levanté la voz antes de que el guardia pudiera continuar con su espectáculo. — ¿DE VERDAD CREEN QUE ESTO ESTÁ BIEN? — rugí mirando directamente hacia la multitud y no hacia los condenados. — ¡Quiero que alguien me lo explique seriamente! ¡Porque yo debo estar completamente loco entonces! — Varias personas giraron hacia mí inmediatamente, era exactamente lo que quería, por mi perfecto. — Capturan personas, las llaman criminales, las traen aquí encadenadas ¡Y esperan que todos simplemente acepten su palabra como si fuera verdad absoluta! — extendí ambos brazos hacia la plataforma. — ¿Dónde están las pruebas? ¿Dónde está el juicio? ¿Dónde están los testimonios? ¡Porque hasta ahora lo único que he visto es un escenario bonito y soldados con cara importante! — Entonces señalé directamente al pequeño guardia encargado de dirigir todo aquello sin miedo, sin cuidado y como siempre, sin medir demasiado las consecuencias a futuro. — ¡Y tú! Tu verdadero trabajo no es proteger al pueblo. ¡Tu trabajo es asustarlo! — di un paso hacia adelante. — Todo esto existe para que la gente tenga miedo de hablar. Miedo de protestar, miedo de organizarse, miedo de terminar ahí arriba por atreverse a decir que el reino está podrido. — Mis orejas permanecían completamente erguidas mientras la voz seguía resonando por toda la plaza. — ¡Porque eso es Louis! ¡Un hombre que hablaba! ¡Un hombre que organizaba marchas! ¡Y ahora intentan convertirlo en terrorista para que el resto del pueblo aprenda a cerrar la boca! — Señalé entonces al gyojin. — ¡Y él robó pan! ¡PAN! ¡¿De verdad creen que el problema más urgente de este reino es un hambriento intentando alimentar a sus hermanos?! — La indignación ya me estaba consumiendo por completo, no estaba actuando, no estaba exagerando, genuinamente no entendía cómo el resto podía permanecer callado.— ¡Escuchen bien algo! ¡Un gobierno que necesita ejecuciones públicas para mantener el orden ya perdió toda legitimidad hace muchísimo tiempo! ¡Porque cuando la justicia necesita teatro, deja de ser justicia y se convierte en amenaza! — — ¡Anciano Kal! — levanté la voz señalando directamente entre la multitud mientras seguía avanzando hacia el podio sin detenerme ni un segundo. — ¿Cuántas veces has tenido que venir a esta plaza a pedir monedas para poder llevar una barra de pan a tu casa? ¡Dímelo! ¡Porque yo te he visto aquí! ¡Todos te han visto aquí! — La multitud comenzó a moverse incómoda y se perfectamente que la incomodidad hacía pensar a la gente. — ¡Y usted, Doña Gertrudis! — giré ahora hacia una mujer entre la gente. — ¡Más de una vez Louis fue quien le consiguió medicamentos cuando no tenía ni un berri encima! ¡Más de una vez! ¡No el reino! ¡No los guardias! ¡No el palacio! ¡Louis! — Seguí caminando, paso tras paso, cada vez más cerca del podio, cada vez más fuerte. — ¡Porque esa es la parte que les molesta! — rugí señalando a los guardias. — Que personas comunes hagan más por el pueblo que quienes se hacen llamar gobernantes. — Entonces metí una mano al bolsillo y saqué un pequeño montón de berries, levantándolos frente a todos. — ¡LES APUESTO MIL BERRIES! — exclamé casi sonriendo por puro impulso. — ¡Mil! ¡Ahora mismo! ¡Que todos los presentes en esta plaza han necesitado ayuda de Louis en algún momento o han estado exactamente igual de desesperados que ese gyojin! — Agité las monedas en el aire. — ¡Porque esa es la verdad que nadie quiere admitir! ¡La pobreza dejó de ser una tragedia aquí hace tiempo y se convirtió en costumbre! ¡Y cuando la miseria se vuelve normal, la gente empieza a mirar inocentes en una horca y convencerse de que lo merecen! — Subí finalmente uno de los escalones del podio improvisado de ejecución sin el más mínimo permiso. — ¡No sean hipócritas! ¡Miren bien lo que tienen delante! — extendí ambos brazos hacia los condenados. — Esto no es justicia. ¡Esto es un gobierno aterrorizado intentando matar símbolos antes de que el pueblo recuerde que todavía puede levantar la voz! — Mi respiración era pesada ya a esas alturas, pero la voz seguía firme. — ¡Hoy ejecutan a un hombre por organizar manifestaciones! ¡Mañana ejecutarán a cualquiera que haga preguntas! ¡Y el día después ni siquiera necesitarán razones porque ustedes mismos habrán aprendido a callarse solos! — Desde ese escalón me lancé hacia adelante sin pensarlo dos veces porque honestamente jamás había sido el tipo de persona que se quedaba únicamente en el discurso cuando las cosas llegaban demasiado lejos. Mi enorme cuerpo cruzó el espacio entre el podio y el verdugo de golpe, rápido pese al tamaño, y mi puño se estrelló directamente contra su rostro con un impacto seco que lo hizo tambalearse hacia un costado. — ¡DEJA DE ACTUAR COMO SI ESTO FUERA JUSTICIA! — rugí prácticamente encima de él, pero no me quedé ahí. Golpear y quedarse quieto era una forma excelente de terminar muerto. Aproveché el impulso para apartarme inmediatamente mientras sacaba la daga en pleno movimiento. El metal brilló apenas bajo el frío de la mañana antes de cortar de un tajo la cuerda del prisionero más cercano que era el gyojin, la soga cayó suelta y durante un instante toda la plaza quedó congelada, guardias, pueblo, condenados, todos, porque acababa de romper el espectáculo. Caí nuevamente al suelo tras un salto largo hacia atrás y levanté la voz antes de que el caos terminara de explotar alrededor. — ¡¡¡QUE VIVA LA REVOLUCIÓN!!! — Mi grito atravesó toda la plaza mientras el ruido finalmente estallaba, la multitud comenzó a dispersarse, los guardias desenfundaron armas. Yo estaba con el corazón golpeándome el pecho como un tambor de guerra y las orejas completamente erguidas mientras observaba todo desmoronarse frente a mis ojos.
Un saltito a la revolución (Off)
RE: [Aventura T1][PR] El juicio de Javert - Juan Sebastian - 24-05-2026
Ost
El discurso del Mink se transmitió con claridad por toda la plaza, resonando a través de la misma con una fuerza que solo puede salir de un corazón justiciero. Marius, y especialmente Louis, miraban con asombro la valentía de Roger, por otro lado, Éponine solo ponía una sarcástica cara de aburrimiento. A medida que pregonaba sus ideales, empezaron a apreciarse dos corrientes claramente diferenciadas entre las gentes que presenciaban el espectáculo. Un primer grupo murmuraba con vergüenza y miedo, entre estos había incluso quien intentaba ridiculizar las intenciones de Roger. El resto de personas acompañaban las frases del conejo revolucionario con frases que hacían un efecto bola de nieve, alentando más y más a los demás vecinos —¡Es cierto!— Dijo el bueno de Pepe mientras miraba a Kal —¡Yo habría hecho lo mismo!— Dijo el amable Jasón, querido por todos en el pueblo. Algo estaba despertando en los corazones de los ciudadanos. Entonces Roger prendió una chispa, una revolución no se logra solo con palabras bonitas. Atacó al verdugo que se disponía a hacer valer la pena de los prisioneros, comenzando un incendio que se propagó por toda la plaza en cuestión de segundos. La primera en abalanzarse sobre los soldados fue la vieja Marie, la entrañable anciana de ochenta años no dudó en darlo todo al grito —¡A por esos hijos de puta!— No era la abuela más recatada, eso estaba claro, pero ¿Quién se quedaría de brazos cruzados después de ver el valor de sus mayores? Lo que ocurrió después fue inevitable. Comenzó una batalla campal, los soldados desenfundaron sus armas y cargaron contra la multitud embravecida. Lo que cualquiera esperaría en una situación como esta sería una masacre a favor del ejército disciplinado. Pero nada tenían que hacer contra el pueblo cuando sus corazones ardían más que el fuego en el que se forjaron sus armaduras, por no decir que les superaban en número. La duda comenzó a aparecer en los rostros de los guardias, que se enfrentaban a algo que no podían comprender. Javert, que observaba la disputa desde lo alto de la plataforma, estalló en cólera, pero a la vista de todos parecía ser más bien una rabieta infantil —¡No! ¡No, no, no! ¡Joder! ¡¿Por qué a mí?! ¡¿POR QUÉ HOY?!— Sus palabras estaban acompañadas por pisotones en el suelo, que hacían crujir con fuerza la estructura de la maltratada plataforma. Mientras tanto, en la plataforma, teníamos a Quasimodo, que recibió el golpe de Roger como si de agua de lluvia se tratase, inamovible, impasible, imparable. El Mink fue de largo a cortar la cuerda que acabaría con la vida de Marius, pero ignoraba que el gran enmascarado ya estaba colocado junto a la palanca. En el momento en el que el revolucionario gritó "— ¡¡¡QUE VIVA LA REVOLUCIÓN!!! —" Activó la palanca, mientras una sonrisa genuina de placer se dibujaba en su oculto rostro. —CLAAAANK—
El sonido de la muerte sonó al fin, haciendo que Marius cayera al suelo bajo la plataforma mientras tosía incrédulo al ver que se encontraba vivo. Louis y Eponine, por otro lado, quedaron colgados de las cuerdas, agarrando las mismas en un intento por conseguir un aire que no llegaba. El tiempo se acababa para ellos con una velocidad injusta. Qué fácil es perder una vida y qué difícil puede ser protegerla… Los ciudadanos estaban a punto de acabar con los guardias, acercándose a la plataforma como una avalancha, pero Mustachy ya había tenido suficiente de esta maldita sublevación. —¡SE ACABÓ!— Dijo al tiempo que desenfundaba sus dos pistolas gemelas. —¡Sentencia de muerte! ¡PARA TODOS!— Gritó una vez más mientras disparaba a toda la multitud. Una lluvia muerte con forma de plomo empezó a cubrir el campo de batalla, y el valor de la multitud dio paso a una estampida impulsada por el instinto de supervivencia, dejando un silencio gélido en la plaza. Afortunadamente, no hubo bajas mortales, o eso es lo que cualquiera querría pensar, pero el cuerpo inmóvil de la anciana Marie yacía en el suelo sobre un charco de sangre… Javert se giró ahora hacia nuestro protagonista y, con una cara llena de odio, dijo —Fuiste tú…¡Todo esto es tu culpa!—
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RE: [Aventura T1][PR] El juicio de Javert - Roger Rabbit - 10-06-2026 —¿Mi culpa dices? — La pregunta salió cargada de incredulidad. de rabia, de esa clase de indignación que nace cuando alguien intenta culpar a otro por algo que ambos saben perfectamente quién provocó. Miré alrededor y toda aquella multitud que hacía apenas unos instantes parecía despertar había vuelto a convertirse en una estampida aterrorizada. Hombres, mujeres y niños corrían buscando refugio mientras el sonido de los disparos seguía resonando entre las calles y en medio de todo aquello Marie. La anciana Marie, tirada en el suelo inmóvil y rodeada por un charco de sangre. Mis orejas descendieron lentamente, mi sonrisa desapareció por completo. — Míralos. — dije señalando a la gente que huía. — ¿Eso es lo que llamas orden? ¿Eso es lo que tanto defiendes? Personas aterradas corriendo por sus vidas porque alguien decidió abrir fuego contra su propio pueblo. — Giré la vista hacia el pequeño hombre del mostacho, ya ni siquiera parecía enfadado. Parecía decepcionado. — ¿Mi culpa? — repetí. — Yo di un discurso y tú disparaste. — Di un paso hacia adelante. — Yo hablé de hambre y tú creaste cadáveres. —Luego di un paso más. — Yo pedí que pensaran y tú respondiste con balas. — Mi voz comenzó a elevarse nuevamente, porque jamás podía quedarme callado cuando veía una injusticia. — ¡¿QUÉ MALDITO GOBIERNO ASESINA A SUS ANCIANOS?! — rugí señalando el cuerpo de Marie. — ¡RESPONDE ESO! ¡Porque yo todavía no he visto a Louis dispararle a nadie! ¡No he visto al gyojin matar a nadie! ¡Y tampoco he visto a Marie amenazar al reino! — Extendí ambos brazos hacia la plaza. — ¡Pero sí acabo de ver a representantes de este gobierno disparar contra su propio pueblo! ¡Eso sí lo vi! ¡Todos lo vimos! — La sangre me hervía, pero incluso así, seguía siendo yo, no quería que entendieran que estaba enfadado, quería que entendieran que estaban equivocados. — ¡Escúchame bien! — señalé directamente al hombre. — El problema de ustedes es que creen que la autoridad les da la razón. ¡Y no funciona así! Una corona no convierte a un hombre en justo. Un uniforme no convierte a un hombre en bueno. ¡Y un fusil definitivamente no convierte una mentira en verdad! — Entonces señalé nuevamente a Marie. — Porque al final del día ella está muerta y eso ya nadie puede ocultarlo con discursos, uniformes o decretos. — Mi mirada permaneció fija sobre él. — Dime, cuando regreses al palacio esta noche, ¿también vas a culpar a una anciana por haber recibido el disparo? ¿O vas a admitir por una vez quién apretó el gatillo? — Ni siquiera esperé una respuesta Porque ya había escuchado suficiente. Mis piernas se tensaron y salí disparado hacia adelante en un sprint explosivo, levantando polvo y escombros bajo mis pies mientras la distancia entre nosotros desaparecía rápidamente, pero incluso mientras corría, seguía hablando, porque ese es mi estilo de pelea, no puedo pelear en silencio y menos cuando el pueblo amerita escuchar que alguien lo defiende. — ¡¿Sabes cuál es tu problema?! — rugí mientras avanzaba. — ¡Que llevas tanto tiempo obedeciendo órdenes que olvidaste pensar por tu cuenta! — Mi enorme puño se cerró con fuerza. — ¡Mira a tu alrededor! ¡Mira lo que has defendido! ¡Un pueblo hambriento, inocentes en una horca y una anciana muerta en medio de una plaza! — y entonces lancé el golpe directo hacia su rostro, pequeño rostro, pero rostro, al fin y al cabo — ¡Y QUE ME APRESEN SI QUIEREN! — bramé mientras descargaba toda la fuerza de aquel puñetazo. — ¡PORQUE HOY VAS A ESCUCHAR TODO LO QUE EL PUEBLO LLEVA AÑOS INTENTANDO DECIRTE! — Mis orejas permanecían completamente erguidas, mi sangre hervía, pero no estaba golpeando simplemente por rabia. Estaba golpeando porque, en mi mente, hombres como aquel eran el muro que impedía que el pueblo pudiera ser escuchado. — ¡LA REVOLUCIÓN NO EXISTE PORQUE LA GENTE AME PELEAR! — continué rugiendo mientras mantenía la presión sobre él. — ¡EXISTE PORQUE PERSONAS COMO TÚ HACEN QUE HABLAR DEJE DE SER SUFICIENTE! — y por encima del caos, de los gritos y de los disparos que todavía resonaban en la plaza, mi voz volvió a imponerse una vez más.
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Quedarme quieto era una estupidez, retrocedí de un salto y giré sobre mis talones, fijando la vista en la plataforma donde seguían los condenados. Mis orejas permanecían completamente erguidas, captando gritos, y el caos que aún seguía extendiensose por toda la plaza. Entonces vi a Louis y recordé exactamente por qué estaba allí. — ¡LOUIS, NO TE ME MUERAS TODAVÍA! ¡AÚN NO HEMOS TERMINADO DE MOLESTAR A ESTE REINO! —Salí disparado hacia la horca, no tenía la daga, la había perdido en el caos anterior y normalmente eso seria un problema, pero soy un conejo y los conejos llevan siglos resolviendo problemas con los dientes, incluso mucho antes de que alguien inventara las dagas. Me lancé contra las cuerdas y sujeté la soga con ambas manos mientras inclinaba la cabeza. Abrí la mandíbula y clavé los dientes sobre la cuerda hasta que esta se partió. — ¡ESO ES! ¡ESO ES! ¡ESO ES EXACTAMENTE LO QUE QUERÍA VER! — exclamé casi celebrándolo mientras lo ayudaba a recuperar el equilibrio. — ¡¿VES?! ¡NI SIQUIERA UNA HORCA BIEN CONSTRUIDA PUEDEN HACER! ¡Y PRETENDEN GOBERNAR UN REINO! — La situación era desesperada, los guardias seguían movilizándose y viendo la cara del enano ese los disparos podían volver en cualquier momento. — ¡Vamos, compañero! — le dije a Louis mientras me colocaba entre él y los guardias. — ¡La revolución todavía tiene demasiadas reuniones pendientes como para dejar que te cuelguen hoy! —
Un Saltito a la Revolución (Off)
RE: [Aventura T1][PR] El juicio de Javert - Juan Sebastian - 11-06-2026 Roger no tardó en actuar tras ver el caos que invadió la plaza, personas inocentes corriendo desesperadas de las balas de lo que debería ser la justicia. Alentado por su propio discurso, el valeroso mink cargó contra Javert mientras le recriminaba tanto sus acciones como sus ideales ¿Había cometido alguien en aquella plaza un delito mayor que el de asesinar a sangre fría a una pobre anciana? Seguramente no… Y el revolucionario conejo se lo hizo saber por las malas al diminuto hombrecillo, impactando un feroz puñetazo en su rostro sin piedad ninguna. Mientras Roger se dirigía a salvar a Louis, el sanguinario inquisidor se retorcía de dolor sobre la maltrecha madera de la plataforma. —¡Arrrghh! ¡Maldito animal! ¡MIERDA! ¡MIERDAAAAA!— Y mientras esto sucedía, quedaba una olvidada en todo este conflicto… Éponine se empezó a poner pálida y sus ojos perdieron su brillo mientras agarraba con ahínco la soga que la estrangulaba en un intento por aferrarse a la vida. Matar a la mano derecha de un temido pirata podría considerarse un deporte de riesgo, y lo ocurrido aquí acabaría resonando por el mar del sur… En la vida no siempre podías salvarlos a todos, si bien alguno pensaría que Roger dejó morir a la altiva pirata, la realidad era que había logrado salvar dos vidas, de momento. —*Cough* Cough ¿Roger? ¿Eres tú, Roger? Estuviste genial— dijo Louis mientras ayudaba con dificultad a Marius a subir a la plataforma. —Te debemos la vida…— exclamó el gyojin mientras se acariciaba el cuello, intentando asegurarse de que todo estuviera en su sitio. Entre los tres hombres y la libertad se interponían veinte guardias armados, que se habían vuelto a incorporar tras el caos anterior. Algunos miraban con dudas a los fugitivos, especialmente cuando sus ojos se deslizaban sobre el cadáver de la pobre Marie. El resto usó eso para afianzar su determinación, agarrando con fuerza sus armas mientras vigilaban sus movimientos, especialmente los de Roger, que había sido el artífice de esta insurrección popular.
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Pero no se le puede dar la espalda a un perro rabioso. Mustachy, una vez se recompuso del golpe de Roger, aprovechó que los criminales estaban centrados en los soldados para dispararle a traición por la espalda. —Tú… ¡Una y otra vez tú! ¡Nadie saldrá de aquí con vida!— Louis fue el primero en reaccionar al disparo, aprovechó que Roger tenía la atención de Javert y bajó con gran agilidad de la plataforma, propinando una poderosa patada al tabique más dañado de la misma. La plataforma se derrumbó levantando una enorme nube de polvo por toda la zona dejando, Roger y Marius quedaron tirados sobre cachos astillados de madera. —¡Chicos! ¡Chicos!— gritó Louis mientras se acercaba a ellos. El mink se encontraba milagrosamente ileso, pero el gyojin se había roto la pierna en el desprendimiento —Lamento lo de tu pierna, camarada… Es nuestra oportunidad, Roger. ¿Tienes fuerzas para limpiar a los soldados mientras cargo a Marius?— Javert había quedado sepultado entre las apestosas maderas de la plataforma de ejecución, pegado al cuerpo inerte de Eponine. Los tablones pesaban más para él que el peso de sus acciones, Mustachy se había perdido en el camino de la justicia. Siendo incapaz de hacer nada por su cuenta, Javert se limitó a maldecir a los fugitivos desde su cárcel improvisada —¡SACADME DE AQUÍ! ¡CRIMINALES! ¡PENA DE MUERTE! ¡PENA DE MUERTE PARA TODOS!—
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RE: [Aventura T1][PR] El juicio de Javert - Roger Rabbit - 13-06-2026 Dejé de prestarle atención a Mustachy por completo, para mí había dejado de ser importante en el momento en que Louis tocó el suelo con vida. Había cosas que merecían más mi atención que un funcionario con uniforme y complejo de tirano. Me acerqué a Louis mientras terminaba de liberarse y le apoyé una mano sobre el hombro. — Louis, amigo — dije recuperando algo de la calma que rara vez aparecía en medio de mis discursos. — No iba a dejar que murieras de esta manera. — Negué con la cabeza. — Si algún día damos nuestras vidas por la revolución, será luchando por algo mejor. Será avanzando. Será construyendo un futuro. No colgando de una cuerda para entretener a un rey asustado. — Porque creía profundamente en el sacrificio, pero no en el sacrificio inútil. La revolución necesitaba mártires únicamente cuando no quedaba otra opción y hoy todavía quedaban muchas opciones. Entonces mi mirada se desplazó hacia la tercera condenada, la pirata y por primera vez desde que había comenzado todo aquel caos, guardé silencio, no había llegado a tiempo, no la conocía ni sabía quién era, ni siquiera sabía qué historia la había llevado hasta allí, pero estaba muerta y eso era suficiente. Mis orejas descendieron apenas mientras observaba el cuerpo balancearse. — Lo siento — murmuré casi para mí mismo. Era una derrota pequeña dentro de una batalla más grande, pero seguía siendo una derrota. Sin embargo, no podía permitirme quedarme mirando demasiado tiempo, porque el sonido de botas y acero me obligó a volver al presente entonces alcé la vista y lo que vi fue una muralla de uniformes, una veintena de guardias armados bloqueándonos el paso, todos apuntando hacia nosotros y de forma casi automática, una sonrisa regresó a mi rostro. — Bueno, esto es incómodo. — Miré a Louis y luego al gyojin — ¿Saben qué es lo más gracioso de todo esto? — dije levantando la voz para que todos me escucharan. — Que acaban de demostrar exactamente todo lo que llevo horas intentando explicar. —Extendí ambos brazos hacia los soldados. — ¡Veinte hombres armados para detener a un revolucionario, un hambriento y un organizador de manifestaciones! ¡Y todavía quieren convencer al pueblo de que nosotros somos la amenaza! — Solté una carcajada, porque la situación era terrible y precisamente por eso encontraba imposible no señalar la ironía. Mi error fue simple. Había dejado de prestarle atención a Mustachy y cuando uno pasa tanto tiempo dando discursos sobre corrupción, termina olvidando que los corruptos suelen responder con balas en lugar de argumentos. Sentí el impacto en la espalda antes de comprender lo que había ocurrido. — ¡AAAGHHH! — El grito salió de mi garganta de forma involuntaria y luego vino el segundo golpe. mucho más grande. Louis reaccionó casi al mismo tiempo, golpeando la estructura principal de la plataforma. La vieja construcción crujió de arriba abajo antes de colapsar completamente y todo se vino abajo y nosotros con ello, durante unos segundos no existió más que polvo, ruido y caos. Cuando finalmente logré incorporarme, me encontré cubierto de astillas y restos de madera. Me dolía todo el cuerpo, aunque sorprendentemente seguía entero. — Ufff, pero avisaaaa primero Louisss — escupí una pequeña astilla de madera. — Definitivamente esto va a dejar marca. — Mis orejas se movieron inmediatamente, yo estaba bien, Louis estaba bien, pero el gyojin no tanto que digamos. Mi expresión cambió al instante al verlo porque su pierna tenia una posición horrible, no me hacia falta ni ser medico para entender que esa madre se había roto. — Por las zanahorias de mi santa abuela — Apreté los dientes. Aquel hombre había sobrevivido a una ejecución para terminar aplastado por una plataforma. La revolución tenía un sentido del humor bastante cuestionable a veces, escuché entonces la respuesta de Louis y asentí inmediatamente. — Sí, sí, sí. Haz eso. Llévate a Marius. Busca una salida. Encuentra un médico. Haz algo útil mientras yo sigo tomando malas decisiones. — Porque alguien tenía que quedarse atrás y siendo sinceros jamás había sido bueno huyendo antes que los demás, entonces mis ojos recorrieron los escombros y allí lo vi, el enano gruñón sepultado parcialmente entre las maderas y gritando pidiendo ayuda, exigiendo que alguien lo sacara y tuve que observarlo durante varios segundos y entonces caminé hacia él. — Vaya — comenté inclinando apenas la cabeza. — Qué situación tan desafortunada. — Me agaché frente a los restos de la plataforma. — ¿Sabes? Normalmente este sería el momento donde el villano recibe exactamente lo que merece. — Lo señalé. — Y para ser completamente honesto, llevas todo el día esforzándote muchísimo para convencerme de que te deje ahí. — suspiré porque en verdad soy un hombre con demasiados defectos, pero mi mamita me había enseñado principios — El problema es que, si te dejo morir debajo de estas tablas, terminaría pareciéndome demasiado a la clase de persona contra la que llevo años dando discursos. — Negué con el cabeza claramente molesto por mi propia conclusión. — Qué fastidio ser revolucionario con principios. — Entonces me incorporé y me giré hacia los guardias que seguían rodeando la zona. — ¡EH, USTEDES! ¡LOS DEL UNIFORME! — señalé a los soldados. — ¡Su jefe está atrapado aquí! ¡Vengan a sacarlo! ¡Y si alguno intenta dispararme mientras tanto, voy a asumir que están intentando asesinar a su propio superior! — Luego volví a mirar a Mustachy. — Y tú aprovecha este momento para reflexionar. Porque si sobrevives hoy, vas a deberle la vida exactamente al mismo revolucionario al que estabas intentando ejecutar hace unos minutos. — mis orejas volvieron a erguirse, mi sonrisa regresó. — Aunque sigo pensando que tu bigote es ridículo. —
Contenido Oculto
Un Saltito a la Revolución (Off)
RE: [Aventura T1][PR] El juicio de Javert - Juan Sebastian - 15-06-2026 Si el discurso de Roger fue como una chispa que encendió el corazón de los ciudadanos, esta vez apagó el furor de los soldados como si de lluvia se tratase. Mientras el valeroso mink les ponía en una encrucijada, los soldados se miraron los unos a los otros, por primera vez en mucho tiempo, estaban pensando por sí mismos. Porque no eran máquinas, eran hombres, por sus arterias no corría combustible, sino sangre, bombeada por un corazón, no por un motor. Ignorando a los delincuentes, los soldados hicieron lo que pensaron que era correcto y comenzaron a levantar los escombros para liberar a Javert. Louis, por supuesto, no dejaría pasar esta oportunidad. —¡Roger, ven!— Y comenzó a correr con una velocidad que era asombrosa para un hombre desnutrido y que cargaba con un gyojin a sus espaldas. Para cuando Javert fue liberado, las siluetas ya se habían perdido en la distancia, saliendo del alcance del pequeño inquisidor. Varios minutos después, un mensajero oficial llegó al lugar del incidente y comunicó su mensaje: —Mustachy Javert, por tus crímenes contra la población, quedas despojado de tu puesto y serás encerrado por ello—. Javert enmudeció, dejó caer sus armas mientras miraba al mensajero y finalmente dirigió su inerte mirada a la calle por la que Roger escapó. No olvidaría nunca lo que pasó aquí, ese revolucionario no solo le robó su vida, deshizo sus principios ¿Un delincuente podía hacer un buen acto? ¿Era algo lícito? No podía permitir que esto acabase así, Roger y Javert no podían coexistir en este mundo, al menos así era como pensaba el hombre que lo perdió todo. Por otro lado, Louis llevó a su salvador y a Marius al bar de un conocido de confianza, allí podrían resguardarse hasta que la situación se calmase un poco. En contraste con el frío que hacía en el exterior, en aquel local se sentía un calor agradable, acompañado del olor de madera quemada que emanaba de la chimenea que daba vida al lugar. Lo primero fue tratar las heridas de los supervivientes de aquella pequeña insurrección. —Que alguien revise la herida de Roger. Marius, vamos a hacerte los primeros auxilios, sé fuerte— El joven Tobías agarró la rodilla del gyojin mientras Louis ponía sus manos en su tibia. —Una…Dos… Y…— *CRACKK*
—AAAHHH— gritó Marius, incapaz de contener el dolor. —Muy bien, con un poco de reposo estarás bien en unos meses—. Louis le dio un papel que marcaba una ubicación —Tenemos contactos por esta zona. Si tienes problemas para alimentar a tu familia, ellos te darán una mano, aunque a ti casi que te vendría mejor una pierna JAJAJAJA— Se incorporó, dándole una palmada a su compañero de juicio y, entonces, se dirigió de nuevo a Roger. —Una vez más, no tengo palabras para expresar mi gratitud, querido amigo… Hoy celebraremos por los que han muerto, pero sobre todo ¡Por los vivos! Es más que suficiente para estar orgullosos, que no os hagan pensar lo contrario — Tras esto, todos en el bar comenzaron a beber, entre batallitas y chistes, el ambiente mismo del local se volvió embriagador. Fue en medio de este alboroto que Louis le habló a Roger con más seriedad y en privado, de no ser por la presencia de Marius —Mi camarada, nos ha llegado información con respecto a un barco que transportará esclavos por el mar del sur. Utilizan a la gente como ganado… ¡Algo inhumano! Cuando llegue el momento, me gustaría contar con tus habilidades, te necesitamos para esta operación.— Con esto terminó el día en el Reino de Briss, con algunos caminos que se acaban, segados por el destino implacable que sella la horca. Otros se tuercen, quebrando los ideales que antaño parecían inamovibles. Y, finalmente, caminos que se juntan, con un horizonte que aún está por descubrir…
Resumen
Narrador
RE: [Aventura T1][PR] El juicio de Javert - Roger Rabbit - 15-06-2026 Los guardias no eran robots después de todo y por una vez en todo aquel desastre, decidieron actuar como personas normales. En cuanto escucharon que su líder estaba atrapado bajo los escombros, buena parte de ellos corrió hacia la montaña de madera caída. Algunos intentaban levantar vigas, otros gritaban órdenes contradictorias y unos cuantos simplemente parecían entrar en pánico, fuera como fuera, ya no nos estaban apuntando y eso era exactamente la oportunidad que necesitábamos. Louis me lanzó una mirada que dejaba claro que aquel no era el momento para mis comentarios, pero so no me detuvo. Nada me detenía, pero había que irse, y nos movimos rápidamente por callejones y calles secundarias, alejándonos de la plaza mientras el ruido del caos iba quedando cada vez más lejos. Marius apenas podía mantenerse en pie y el pobre gyojin tenía la pierna en un estado lamentable, pero al menos estaban vivos y eso ya era una victoria, una pequeña victoria dentro de tanta perdida dolorosa y costosa. Durante el trayecto Louis nos llevó hasta lo que describió como un lugar completamente seguro y de confianza, su explicación, sin embargo, fue cualquier cosa menos tranquilizadora. — ¿Entonces este sitio pertenece a un amigo del sobrino del primo de un cuñado de tu primo segundo? — pregunté mientras caminábamos. — Louis, compañero, eso no es una conexión de confianza. Eso es un árbol genealógico con problemas. — Aun así lo seguí porque, siendo honestos, nuestras opciones tampoco eran abundantes, finalmente llegamos al lugar, era un bar discreto. Alejado del bullicio principal, lo observé durante unos segundos antes de cruzarme de brazos. — Bueno — comenté mirando el establecimiento. — Si alguien me hubiera preguntado esta mañana cómo terminaría el día, habría dicho "Comeré un saco de zanahorias mientras planeo una manifestación", no "escapando de una ejecución pública junto a un revolucionario perseguido y un gyojin con una pierna rota para esconderme en el bar del amigo del sobrino del primo del cuñado de alguien". — Empujé la puerta y entonces mi mirada se dirigió hacia Louis. Por primera vez desde que comenzó todo aquello, sin bromas ni discursos grandilocuentes. — Me alegra que sigas vivo, amigo. — solo duró un instante. — Aunque te pido una cosa, bro. — señalé al revolucionario. — La próxima vez que decidan ejecutarte, intenta avisarme antes. Me habría ahorrado una bala, una caída y probablemente varias costillas rotas, bro. — Solté una carcajada mientras me sentaba en una de las sillas del local aunque la risa duró exactamente hasta que alguien levantó mi camisa. — ¿Qué hacen? — pregunte pero no obtuve respuesta, en cambio solo sentí cómo comenzaban a trabajar sobre la herida de mi espalda. Durante todo el caos ni siquiera había sido consciente del verdadero daño. La adrenalina era una maravilla para ignorar problemas hasta que deja de hacerlo. — Espera, espera, espera ¿qué es esa cara? No pongas esa cara. ¿Por qué tienes esa cara? — Un segundo después lo descubrí. — ¡AAAGHHHH! ¡POR LAS DIEZ ZANAHORIAS DORADAS DE MI ABUELA! — El grito resonó por todo el bar, probablemente por toda la calle, mis orejas se estiraron completamente, mi pierna golpeó una mesa casi partiendola por la mitad mientras alguien me gritó que me quedara quieto y finalmente la bala salió. El dolor desapareció tan rápido como había llegado. — Ah. — Parpadeé un par de veces. — Bueno, eso fue muy muy desagradable. — Me puse de pie inmediatamente, como si cinco segundos antes no hubiera estado gritando como un condenado. — ¿Ves, Louis? Perfectamente saludable, fuerte, atlético, tevolucionario, casi inmortal. — Me alejé del improvisado puesto médico antes de que alguien decidiera revisar algo más porque no confiaba en esa gente. Ya me habían sacado una bala, eso era suficiente medicina para un día. Fue entonces cuando Louis volvió a acercarse y lo escuché con atención, sin interrumpir ni una sola vez y mientras hablaba, una sonrisa comenzó a aparecer poco a poco en mi rostro, no porque la situación fuera buena, en realidad era terrible. Las situaciones revolucionarias casi siempre lo eran, pero porque era exactamente para eso que me había unido a esta causa. — Cuenta conmigo, compañero. — mi voz era la de alguien que jamás había dudado realmente de cuál era su camino.
Un Saltito a la Revolución
RE: [Aventura T1][PR] El juicio de Javert - Sentomaru - 16-06-2026 ✓ Aventura T1: Completada Recompensas Narrador (Juan Sebastian) — Puntos Mugiwara: 6 — Puntos de Rol: 10 — Berries: 15.000 Recompensas User (Roger Rabbit) — Puntos Mugiwara: 5 — Reputación: 10 — Berries: 10.000 RE: [Aventura T1][PR] El juicio de Javert - PX-3 - 16-06-2026 Sistema de depuración... Restructurando recompensa de Roger.... APLICANDO DETRIMENTO....
RECALIFICACIÓN
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