![]() |
|
[Aventura T4][P.R] Al fondo de la cicatriz [Eros & Jin] - Versión para impresión +- Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece (https://nakamanomi.com) +-- Foro: Mundo (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=3) +--- Foro: Grand Line Paraíso (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=227) +---- Foro: Corriente Rakusei (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=148) +----- Foro: Jaya [Quinta isla] (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=168) +------ Foro: Mock Town (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=169) +------ Tema: [Aventura T4][P.R] Al fondo de la cicatriz [Eros & Jin] (/showthread.php?tid=3857) |
[Aventura T4][P.R] Al fondo de la cicatriz [Eros & Jin] - Yuuki - 18-06-2026 Día 30 de invierno | Año 17
En algún lugar de Mock town, Isla de Jaya
El bar en el que esta historia inicia, el bar Cicatriz, ya es conocido de nombre para nuestros dos protagonistas, quienes habían acordado verse en este lugar para poder verse y compartir información que habían estado recolectando sobre un grupo de personas que habían puesto últimamente sus ojos sobre Onizuka Jin. Y es que, aparentemente, alguien quería que el miembro del Banco Goldreich terminara atrapado. Y aunque Jin podía hacerse a una idea, aún faltaba reunir más información para poder confirmarlo. Nuestro otro protagonista es Eros Focalor, quien había estado en reciente contacto con Jin y que había accedido a participar en esta búsqueda. El capitán de los piratas de la Sepultura era una persona que se estaba zanjando una reputación en el Grand Line y podría considerarse que era una fuerza aterradora en el mar por su propia cuenta; aunque era claro que ninguno de los miembros de su tripulación podía ser juzgado como algo menos a su capitán. La entrada del bar era muy similar a la de otros establecimientos de este tipo por la isla: Una entrada frontal con puertas batientes que cubrían únicamente la vista al interior sin ser abierta. El interior, por el contrario, ya contaba con ciertas diferencias a otros bares de Jaya. Y es que este lugar, aunque también era frecuentado por criminales, solía estar ocupado por personalidades que se codeaban con el bajo mundo. Incluso se corría el rumor de que quienes se buscaban pleitos en ese sitio no llegaban a ver se de nuevo. Pero era un rumor... Se podían ver diferentes espacios dentro del bar, como si fueran habitaciones o cubículos semiprivados, en donde había una mesa grande y sillones. Y en cada uno de esos cubículos, había grupos de personas bebiendo o jugando. O ambas. El centro del bar tenía una barra circular, donde los meseros y cantineros podían atender a los demás. Al estar ubicados en el centro, lograban tener una visión completa del lugar. Esta barra estaba, a su vez, en una posición algo elevada, así que había que subir unos tres o cuatro escalones para llegar allí. Era como una pequeña colina en el medio de todo el bar, alrededor suyo, había mesas pequeñas con sillas típicas de bar y ya en las partes de los muros y rincones, estaban aquellos cubículos. Desde la entrada hacia el fondo, a la izquierda, había un espacio libre de cubículos. Este espacio llevaba a un pequeño pasillo donde estarían los baños del bar y también una salida de personal, que estaba bloqueada por una puerta de acero macizo. La iluminación del bar era más bien poca y había música siendo reproducida de Den Den Mushis en lo alto de la barra. Para cambiar la música había que hablar con el personal. El sitio olía a alcohol y a tabaco. Había otros aromas perceptibles, como humedad, sudor y hasta pólvora en menor medida. Esto junto con todo lo demás daba todo el aspecto de que no era precisamente un lugar lujoso. Y sin embargo, allí también había mujeres hermosas y de buena figura. Acompañaban a algunos de los asistentes al lugar y hasta se ocupaban de entretenerlos, ya fuera con conversación, sirviéndoles trago o riéndose de sus ocurrencias. Y serían unas de estas mujeres las que estarían allí acompañando a Jin. Una rubia, una morena y otra de cabellera anaranjada. Habían llegado al yakuza tan pronto como hizo entrada en el bar y habían estado todo el rato insistiendo en acompañarlo, incluso lo llamaban precioso y se esforzaban de manera diligente en tenerlo contento. Jin pudo escuchar a uno de los meseros advertirlo sobre mujeres que buscaban cualquier excusa para licor gratis. Y bueno, de momento, esa era toda la experiencia para el yakuza.
Contenido Oculto
En el caso de Eros, al pirata no se le acercaría realmente nadie. Muy seguramente por la reputación que tenía. Incluso entre criminales era temido. Aunque sí que se podía notar que varias mujeres de allí lo miraban. Y no solo mujeres. También varios otros piratas y criminales. No hacía falta pensar demasiado para saber que estaban esperando a que hiciera o dijera algo y partir desde allí para interactuar con él. Como si fueran gatos esperando a que el tigre decidiera si eran compañeros o cena. El lugar estaría, además, lleno ese día. Y moverse con libertad a través del lugar era bastante complicado, y lo mismo sería dar con alguien puntual. En el caso de Jin, había sido llevado por parte de las mujeres a uno de los cubículos.
Al fondo de la cicatriz
RE: [Aventura T4][P.R] Al fondo de la cicatriz [Eros & Jin] - Eros Focalor - 18-06-2026 La marea de la Grand Line es definitivamente una cosa revuelta. Tras pelear más de una vez con Inuzuka Jin, éste había terminado solicitando una tregua que terminó deviniendo en él pidiéndoles un favor. Lo más sensato era negarse, mandarle a pastar, pero por los vínculos que ataban al becario de Bajo Mundo con Kiyoshi el capitán de los Sepultura había aceptado, por eso, y por el incentivo que suponía el poder pelear tras sus semanas de reposo involuntario. Con la misma prolijidad metódica de siempre ordenó cada detalle trayendo consigo sus herramientas en el bolsillo en caso de que tuviese que reparar los aditamentos de sus guantes, o realizarles mantenimiento. Calzó sus guantes alrededor de sus manos reafirmando las zarpas de los mismos, y usó el poco tiempo que tenía para poder redactar una bonita carta que dejó sobre su cama en la cual explicaba que si no volvía, era culpa del yakuza en su totalidad. Entonces se marchó hasta el punto de encuentro que había pactado por Den Den Mushi con el contrario. Debido a la naturaleza en el trato entre ambos, decir que Eros prestó atención al plan si es que acaso el yakuza lo había explicado era una exageración, pero para él no era nada relevante ya que el único objetivo era patear el culo de quien pudiese en peligro al yakuza y hacer que éste manejara las conversaciones ¿Que tan difícil podía ser? Al final del día podría volver con Kiyoshi, y decirle novedades sobre su búsqueda de justicia. Cuando llegaron al bar dejó que el mafioso entrase primero, usando una ventana de un par de minutos antes de entrar él también. Su escasa altura, y la cantidad de gente había en el bar, hacía difícil para Eros poder localizar con la mirada al mafioso. Ignoró casi sin quererlo la atención que se centraba en él, pues la suya buscaba al sujeto en cuestión que planeaba usar como carne de cañón. Había dos maneras de manejarse en un bar en Jaya podías elegir si ser un bocafloja o alguien de perfil bajo. Dependiendo de la misión los Sepultura podían ser una, u otra, pero esa vez Eros se decantó por la opción que menos habilidades sociales le requiriese pasando. Tardó en sentarse en una de las pocas mesas vacías. Su posición estratégica era darle la espalda a la puerta principal para tener la puerta de servicio de frente, Jin quedaba a su izquierda a un par de metros y podía vigilarlo de soslayo. Observó atento a las mujeres, más precisamente las manos de las mismas, pues bien podía tratarse de asesinas ¿Después de todo quién querría pasar su tiempo libre en un bar con Inuzuka Jin? O le iban a cobrar, o lo iban a matar. El decidió observar. Hoy no bebería, decantándose por un nuevo plan llamado “Pedir agua con rodajas de naranja, hielo y menta.” Después de todo pelear ebrio, o enfermo, eran dos cosas que bajaban su rendimiento y los hombres después de cierta edad no quieren que les baje el rendimiento de ninguna manera. Posó los codos por encima de la mesa, tenía que tener cuidado con sus zarpas después de todo, pero no le molestaba demostrar que estaba armado. Nobleza obliga.
Ataud
RE: [Aventura T4][P.R] Al fondo de la cicatriz [Eros & Jin] - Onizuka Jin - 19-06-2026 Esperable. Se decidió a ir a un bar, uno donde escuchó pequeños rumores de dónde podría estar el resto. Brandon Lee aparentemente había tenido un par de planes desbaratados a consecuencia del trato que tenía con Kiyoshi y, por supuesto, no era secreto que muy posiblemente fueran tras él. Quién no, después de desbaratar planes de todo un grupo criminal, uno donde sabía bien cómo funcionaba todo. Por eso solicitó la ayuda de Eros, el capitán de los Sepultura, con quien tenía una silenciosa alianza. Si sacaban algunos Berries de allí, podría ser un extra, y una ventaja quizás. ¿Qué tanto se le iban a acercar? ¿Qué tanto atrevimiento iba a tener ese grupo? Era algo que desconocía, había tantas formas de entrarle que no ponía en absoluto en duda que podría ser desde un encuentro fortuito a que todo se diera de forma espontánea. Sin embargo, sí, se atrevió a meterse en la boca del lobo al entrar en el bar La Cicatriz. Curioso nombre, desde luego, algo brutal, pero preparado. Ya llevaba un tiempo en Jaya, tiempo suficiente para adaptarse un poco más al clima, que era mejor que el desértico en el que se encontró tanto tiempo en Arabasta. Había llamado a Eros previamente, ya que, en su previo encuentro, donde llegaron a comunicarse, los dos habían podido intercambiar sus contactos. El Den-Den Mushi fue lo primero que utilizó, horas previas, para mencionar a Eros una sospecha de que podría darse lo que comunicaron. No hubo mucha comunicación, no era necesaria. Solo le dio la ubicación del local, él se iba a encargar de hablar y de los tratos de existir, por supuesto, y Eros de lanzar los buenos golpes. Por supuesto, antes de presentarse, había podido gozar de un poco de su apetito sexual, siempre era mejor estar preparado. Respiró profundo antes de adentrarse al local. Lo acompañaba su cigarrillo entre los labios, uno de vete a saber cuántos más ese día. Sus ojos, fríos como el hielo, exploraron todo su entorno. Ese día parecían predominar especialmente las féminas. Además de eso, la música que resonaba desde los Den-Den Mushis era cuanto menos esperable en un local como ese. ¿El tabaco alcohol y el tabaco? Su pan de cada día, si no fuera porque no podía pasarse un solo día sin fumar. El alcohol no le daba problema alguno. Hubiera preferido entrar en uno de los cubículos privados que existían, pero no iba a hacerlo sin la mirada de Eros, no cuando iba a entrar más tarde. Obviamente a su llegada iba a fingir no conocerlo, si hacía que lo conocía, todo podría desbaratarse, o podrían descubrirlo, y no era la intención real. Eso sí, agradeció el acompañamiento femenino de las tres mujeres, con quienes, obviamente, con su carisma y sonrisa soberbia le sonreía de medio lado. Su traje a medida, como de costumbre lo acompañaba, esta vez con una camisa azul, un tono oscuro que encajaba con el negro del resto de su ropa. Las dos katanas reposaban a un lado de su cinturón, uno en cada cadera, como le resultaba normalmente más cómodo. El cinturón se mantenía firme, mientras elevaba una de sus manos hacia la espalda de una de las mujeres, manteniendo la sonrisa de superioridad y picardía. Conversaciones que se daban con coqueteos divertidos, las risitas que lo acompañaban. Sabía de sobra que aquellas posiblemente buscarían sus bolsillos, no eran las únicas, ni ellas, ni ellos, por supuesto, ¿y quién no quiere un poco de diversión cuando el dinero no es un problema? Para él no resultaba problema alguno, desde luego. Con su facilidad de seducción y su belleza, no le era complicado atraer a terceros. No por nada sabía bien cómo satisfacer a las personas. Una vez vio a Eros a lo lejos, solo lo observó como quien observa a alguien nuevo entrar por la puerta, volviendo su atención a las mujeres de vuelta, conversando con diversión propia, recibiendo halagos con gusto. Pidió el licor para las chicas y, de paso, pidió algo para sí mismo. No fue licor, sino cerveza, prefería ser precavido, no beber demasiado en caso de que pudiera pasar cualquier cosa. Se puso en pie, ahora sí, más que listo para ir a uno de los cubículos, donde disfrutaría un poco más de las muchachas esta vez en un aire más privado.
Cajita de Tabaco
RE: [Aventura T4][P.R] Al fondo de la cicatriz [Eros & Jin] - Yuuki - 19-06-2026 Cerca de la puerta del personal, Eros notaría algo de movimiento. Su posición le permitía estar vigilante de cualquier cosa que sucediera entre los meseros y aquellos que trabajaban en el Cicatriz. Especialmente, lo que notaría Eros es que los trabajadores iban pasando órdenes de voz a voz, susurrándose. Y aunque esto es relativamente normal en un bar de esta categoría, el capitán de los Sepultura podría notar que en ocasiones, cuando se susurraban, miraban hacia el cubículo de Onizuka Jin. Incluso, alguna de las tres mujeres resultaba cruzando miradas con los meseros; y era allí precisamente cuando empezaban a compartirse los susurros. Y si bien trataban de ser cautos, la inteligencia del capitán pirata le podría ayudar a ver este tipo de patrones como algo obvio si es que les prestaba atención. Por otro lado, en el cubículo donde Onizuka Jin estaba, que era justo el cubículo que estaba más cerca de la salida del personal junto a los baños, las mujeres estaban haciendo algo de caos. —Con esa ropa, seguramente eres alguien importante, ¿No? Es más. Podría estar segura de que he visto tu cara en algún lado... —Es cierto. En tus sueños, idiota. Y es que míralo, es un papucho. —Su rostro parece tallado por los mismos ángeles. Y tras ello, las tres se soltaron a reír junto al yakuza, abrazándolo y buscando que los ojos del hombre se fijaran en ellas. Una a la vez cada que una de ellas le dirigía la palabra. Se notaba que no paraban de coquetear con él. Y posiblemente, por la reputación del lugar, Jin pudiera haber escuchado que algunas de las chicas de allí solo buscaban quién les diera licor gratuito por unas palabras bonitas, o por algunos favores más físicos. La forma en que estas tres actuaban no dejaba de decir a gritos que eran unas manipuladoras, "gold diggers", como las llamarían en algún otro lugar. Pero pese a lo evidentes que eran, sabían también que eran hermosas y que tenían con qué jugar.
Contenido Oculto
—Cuéntanos más de ti, guapo. ¿Y te parece mal si nos invitas unos tragos? Te lo compensaremos con ganas... anda no seas malito. No puede ser que seas el único que beba. —Dijo la mujer rubia agarrando la bebida de Jin y agitando un poco el envase frente a la cara del yakuza, esperando a que lo tomara con sus manos. —Oye si. Invitanos una ronda. Y te invitamos la segunda nosotras a ti. ¿Es un trato? —Replicó la morena mientras recostaba su cabeza sobre el hombro de Jin y a la vez acariciaba su pecho, aprovechando para meter su mano bajo su camisa.
Contenido Oculto
—Hemos notado que estás solo. Y sabemos de ti. Mis jefes me han dicho que les gustaría hacerte un cliente frecuente, así que tu consumo de hoy no tendrá costo. ¿Vendrás luego con tus amigos? ¡Haremos un buen descuento para la mejor tripulación pirata del Grand Line! —Luego se inclinó un poco susurró al oído de Eros—. ...además nos ayuda que gente fuerte esté por aquí. A veces algunos parroquianos se ponen muy entusiastas, ¿Sabes? Luego de eso, se volvió a parar derecha y señaló al cubículo que estaba directamente al frente del de Jin, pero al otro lado de la sala del bar. Se notaba que se estaba esforzando por dar un servicio bueno. —¿Te parece si te sientas allí? Traeremos licor para ti. Y si quieres llamar a algún amigo, le llevaremos dos rondas gratis. Pero dos no más. A menos que quieras traer a tu tripulación... a ellos los trataremos igual que a ti. ¿Qué dices? Se podía decir que el bar CIcatriz era un lugar de mala muerte, pero su personal estaba bastante orientado al servicio al cliente y se veían bastante seguros cuando hablaban o se movían. Se notaba también una buena organización y la gente que estaba allí, que lograba llenar el lugar, parecía divertirse mucho. Quien fuera quien administraba ese sitio, sabía exactamente qué hacer y cómo dirigir a todos allí.
Contenido Oculto
Al fondo de la cicatriz
RE: [Aventura T4][P.R] Al fondo de la cicatriz [Eros & Jin] - Eros Focalor - 20-06-2026 La mirada de Eros se movía de lado a lado, sin perder el foco del cubículo del yakuza. Su razonamiento analítico de la situación, y su atención al detalle se veían en cierto punto exacerbados gracias a la ansiedad social que le brindaba su timidez instándolo a desconfiar de todos en esa noche, despues de todo cuando Kiyoshi no estaba cerca para ser el más suspicaz y Uker para calmar la situación con su carisma, recaía en él ser quien enfrente al mundo en nombre de ellos. Una vez la camarera se hubo acercado lo suficiente a su mesa, el pensamiento de Eros fue rápido ¿Cuánto podría pasar? No más de setenta kilos, podía usar una mano para derribarla contra la mesa manteniendo el camino libre para moverse, en caso de ser necesario aun estaba a un salto de distancia del cubículo del yakuza pero entonces rascó su nuca nervioso tratando de calmar su paranoia, solo quizás no todos querían matarlos. Escuchó las palabras con toda la atención que podía tratando de mantener su enfoque en su aliado, aceptar moverse de donde estaba implicaba cortar distancia desde el yakuza pero también perder la ventaja panorámica que tenía. Las garras de sus guantes se movieron rítmicamente sobre la mesa, como si tocase el piano, entonces negó con la cabeza suavemente a la par que su diestra se movía hasta su cintura. › Lo último que me gustaría es llamar la atención, aunque agradezco de su oferta. Tome, esto es un regalo para usted puede usarlo para cubrir mi cuenta y lo que quede es suyo. Era la forma más sutil que se le había ocurrido de poder sacársela de encima, entregándole entonces los 10.000 berries antes de que ella se retirase. Respecto a la cerveza que tenía frente a sí, si bien no era su objetivo, decidió que no beber solo serviría para levantar sospechas tomando la jarra de cerveza para llevarla hacia su boca.
Contenido Oculto
Entonces usó la manga para sacarse el resabio de cerveza de los labios y frunció el ceño pensativo ¿Pero que hacer en caso de moverse Jin? Entendía que el sigilo no era su fuerte, y estaban ambos casi seguros que esa noche se cerniría un atentado contra la vida del yakuza. Entonces Eros dejó escapar una risa, pensando en lo divertido que era cuando al yakuza le pasaban cosas que atentaban contra su pedantería.
Ataud
RE: [Aventura T4][P.R] Al fondo de la cicatriz [Eros & Jin] - Onizuka Jin - 20-06-2026 Una vez dentro del cubículo, dejándose llevar por las mujeres y mirando de reojo el local, solo por si reconocía a alguien más además de a Eros. No prestó tanta atención o, al menos, no la suficiente, solo pudo ver un poco por encima, ya que las muchachas estaban ansiosas por el protagonismo. Por el momento se acomodaría, con las mujeres rodeándole. Quién iba a engañar a nadie, las tres eran bellísimas, pero ninguna lograba tener un parecido al que tanto añoraba, que era en quien más pensaba últimamente. ¿Qué sería de él? Deseaba volver a verlo pronto. Sin embargo sonrió de medio lado a las muchachas, con calma, estirando su brazo hacia algún cenicero que hubiera en el interior, para dejar caer allí las cenizas de su cigarrillo. ![]() —Tranquilas, señoritas, hay para todas.
No iba a mencionar su nueva labor como becario del Banco, eso podría ser un gran quebradero de cabezas. Dejó la copa sobre la mesa para poder terminar con más calma el cigarrillo. —No soy nadie demasiado relevante, pero me halagan, señoritas, solo alguien que está de paso. — Las manos del yakuza se elevaban para tomar el mentón de la rubia, obligándola a mirarlo directamente. —Si mi rostro está tallado por los ángeles, ¿por qué está tallado el de ustedes? ¿Hm? Del mismo modo que ellas, él aprovechó para usar su diestra para atraer a quien tenía más cerca, la de cabello oscuro, paseando su mano hacia la espalda de la joven, desviando la mirada hacia ella. No es que no supiera que buscarían bebidas gratis, no sería el primer encuentro así con cualquiera. —¿Qué les apetece beber? Pidan lo que les apetezca. Los ojos fríos regresaron a su cerveza ahora que veía a la rubia acercándosela. Le estiró el cenicero para que lo acomodara de vuelta, ahora que ya había terminado de fumar, podía centrarse un poco más en la bebida que él mismo había traído. Con su zurda, palmeó sobre su muslo izquierdo, observando a la de cabello pelirrojo. —¿Por qué no sientas también cerca? Elevó, ahora sí, su zurda para retomar su cerveza, dando un corto trago. Cerró los ojos para disfrutar del sabor del alcohol en su paladar, elevando su brazo con la bebida en la mano, dando paso a que cualquiera de las dos mujeres se acomodara a su lado. ![]() —Me parece un buen trato, pero muchachas, hoy no me apetece pasarme demasiado con el alcohol.
Descendió su diestra, apartándola de la espalda de la morena. Sus ojos volvieron a mirar de reojo a la entrada, reacomodando sus manos en uno de sus muslos, cerca de una de sus dos katanas, que no planeaba soltar pronto por el momento. —Después de esta, solo tomaré una más. En esa pueden invitarme si tanto lo desean, señoritas. — Acercó de nuevo su cerveza hacia sus labios, dando un pequeño segundo sorbo al contenido.
Cajita de Tabaco
RE: [Aventura T4][P.R] Al fondo de la cicatriz [Eros & Jin] - Yuuki - 22-06-2026 La gente seguía consumiendo como si no hubiera mañana en el bar Cicatriz. Los meseros iban y venían. Y ahora unos tragos adicionales llegarían a la mesa, traídos por un mesero muy bien vestido. Era una bandeja con bebidas para las mujeres, además de un vaso de agua para ellas y para Jin también. El mesero se retiraría justo luego de poner la mesa, y las mujeres beberían junto con el yakuza, brindando y riéndose junto con él. —¡Ah! ¡Oh! Eh... ¡Gracias! —Dijo entonces la mesera tomando el dinero que Eros le daba. Era bastante. Mucho más de lo que vería en un mes completo de trabajo en ese lugar. No diría nada más sino que se marcharía rápido de allí, dejando la bandeja de bebidas sobre la barra y luego diciéndole al que parecía ser su superior que era un explotador y un abusivo y que renunciaba en ese momento. Se hizo un pequeño espectáculo con ello, a decir verdad, incluso algunos de los clientes del bar se echaron a reír.
Contenido Oculto
Sin embargo, Jin, conforme disfrutaba rodeado de las mujeres y hablando con ellas empezaría a sentirse bastante mareado. Un dolor de estómago se apoderaría de él y luego unas ganas irreflenables de vomitar. No iba a poder aguantarlo, aunque quisiera. Y por fuera, se empezaría a poner de color pálido verdoso. —¿Estás bien, guapo? —No se ve bien, idiota. —¡Lo se! Pobrecito... ¿Qué tienes? —¿Te traemos algo? —Dejen de preguntar estupideces. Le perderán el respeto si nos ponemos a traerle cosas. Llévemoslo al baño para que se pueda ocupar de sí mismo. ¿Nos dejas ayudarte? Las mujeres, atentas, hicieron ver que parecían hacer todo lo posible para que él se sintiera mejor. La morena, que había hablado justo antes, tomaría el vaso de agua y se lo pasaría a Jin, luciendo preocupada. Incluso quitó a las otras dos y se acercó a él para tomarlo de la cabeza y darle a beber el agua. —Bebe agua. Y luego ven conmigo al baño. Seguramente comiste algo malo y te está haciendo efecto ahora. Vamos. Cuando lo hayas sacado de ti te sentiras mejor.
Contenido Oculto
Fue entonces cuando alguien más se acercaría al capitán pirata, parándose al otro lado de la mesa que Eros ocupaba. Un hombre que se veí que no era de los que trabajaban allí. Tenía un garfio en lugar de mano izquierda y llevaba las ropas de un marinero, aunque claramente deterioradas por el agua salada. Sobraba decir que era un pirata. —¡Escucha, tú! ¡Cagüen sos! El mi cuadrilla y yo ya hemos leído de ti, ¿eh? ¿Pero de verdad eres tan fuerte como dicen o qué? Si pareces un mutil bonito, un pantojo que ha llegado arriba subido a los hombros de los demás. ¡Venga ya! ¿Qué te parece si nos dejamos de hostias y me lo demuestras aquí mismo, a ver si hay huevos? Y dicho aquello, mostró el garfio a Eros y sonrió, mostrando una dentadura parcialmente rota. Detrás de él, a unos cuatro metros, se paraba su tripulación... o eso parecía. Unos sujetos que se contaban entre los diez y doce integrantes. —¡A la puta calle, a ver qué pasa!
Al fondo de la cicatriz
RE: [Aventura T4][P.R] Al fondo de la cicatriz [Eros & Jin] - Eros Focalor - 22-06-2026 Eros trató de prestar cuanta atención era humanamente posible que le prestase a Jin, pero siendo honestos y conociendo al yakuza, temía empezar a ver algún tipo de suceso extraño que terminase corrompiendo su mente por la perversión inusitada del mafioso. Trato de ignorar todo lo que pasaba a su alrededor, sentado al borde de su asiento mientras analizaba con atención lo que podría estar pasando en ese cubilo ¿Ya le había pegado mal el licor? Quizás como él y Kiyoshi el mafioso no toleraba bien el licor en el estomago, podía ser pero había algo que lo distraía... Era algo que pasaba cerca... Entonces se dio cuenta que alguien le había hablado, careciendo de los reflejos para ver venir la situación social y siendo lo suficientemente flagelante para no esquivarla pese a su timidez. Observó al sujeto de pies a cabeza, lo que si entendió era que lo estaba desafiando. Pero no podía abandonar el puesto, dejar el bar consistía en perder de vista al mafioso, perder de vista al mafioso significaba no estar presente para escuchar cuando consiguiesen respuestas y posiblemente que matasen al yakuza porque, como los pequeños que usaban pañales, no podían dejarlo solo en los mares cinco minutos sin que fuesen un peligro para su propia vida. Entonces Eros entendió muchas cosas, que quizás Kiyoshi tenía razón cuando hablaba de su impulsividad por ejemplo, pero sin más se levantó de la mesa. Tomó la silla, la acercó a la mesa con serenidad y automáticamente se giró hasta aquel capitán llevando ambas zarpas cruzadas en dirección al cuello del enemigo buscando desgarrarle la garganta con un zarpazo digno de un pirata de 250 millones. El ataque debería ser más que suficiente para destruir su voluntad, quebrar los umbrales de su dolor y dejarlo en jaque desde el vamos. › Sabrá disculparme pero si desea pelear será aquí, no tengo ganas de irme afuera. Expresó con un tono sereno, tratando de mantener la cortesía pese a sus formas. No temía por la tapadera de la operación pues en Jaya las peleas eran moneda corriente, había naturalidad en la violencia y era quizás por eso que él se sentía tan a gusto en ese lugar. Era eso lo que decía siempre Kiyoshi, que Eros debía empezar a decir que "No" a los combates ¿Pero cómo hacerlo? SI la vida era eso.
Ataud
RE: [Aventura T4][P.R] Al fondo de la cicatriz [Eros & Jin] - Onizuka Jin - 23-06-2026 Las cosas estaban siendo entretenidas, de vez en cuando sus ojos se desviaban hacia el bar, solo de reojo, nada relevante, solo para ver si reconocía a alguien y, por otra parte, también para, en el proceso, revisar que el hombre topo se encontrase todavía allí, pese a que mayormente su atención estaba más hacia las mujeres que lo acompañaban... Pero poco a poco una extraña sensación desagradable se sentía en su cuerpo. No supo el qué exactamente, pero poco a poco iba escalando, lentamente todo comenzaba a darle vueltas. Tuvo que apartar a las chicas que tenía más cerca, en un intento de controlar su propio impulso y las arcadas. ¿Qué diantres era eso? Las voces de las mujeres lentamente se estaban volviendo más y más lejanas. Sacudió la cabeza, el sudor frío corriendo por su frente. Trató de disimular, elevando su diestra, sacudiéndola. —No es nada. Solo... Creo que necesito un poco de espacio. ¿Algo en mal estado? No recordaba haber comido nada demasiado peligroso ese día, solía ser muy selectivo con todo lo que ocurría. ¿Una bajada de tensión? Había estado bien hasta hacía un minuto... Trató de mantener la calma, aclarar sus ideas. Se puso en pie, la bebida que tenía descendió de sus manos, cayendo al suelo. Se sentía cada vez más mareado, todo comenzaba a darle más y más vueltas. Elevó su otra mano hasta la cabeza, cerrando los ojos esta vez para que la sensación de mareo se disipara o, como mínimo, disminuyera. ![]() —No. No... Yo puedo...
No podía. Por mucho que su orgullo quisiera rechazarlo... No era normal. ¿Envenenado, quizás? ¿Drogado? Elevó la mirada, buscando los ojos de cualquiera de las tres muchachas, pero solo podía ver sus condenados senos por su leve inclinación de espalda, algo que le comenzaba a molestar. ¿Tendrían algo que ver? ¿Habrían sido ellas? ¿Podrían...? No podía descartar nada, ni que estuvieran contratadas por el grupo que iba tras él. No quería llamar demasiado la atención... Solo podría ser más problemático. Apoyó su mano en un lado, forzándose a mantenerse en pie, sacudiendo la cabeza, observando de reojo a las mujeres, solo para jadear lentamente, con el sudor frío corriendo por su rostro. ![]() —Iré solo, no necesito que me acompañe nadie.
Buscó apartarse de ellas, con las manos a un lado, apoyándose en las paredes para no perder el equilibrio, buscando enfocar la mirada como le era posible, pese a que todo le estaba dando más vueltas de lo que preferiría. Si alguien aparecía, podría ser un problema. ¿En qué estaría Eros? Estaba peleando consigo mismo en ese momento, lidiando con poder mantenerse en pie, mientras sus ojos veían borroso, ajeno a lo que le rodeaba. Buscaba poder ir al baño, solo alcanzando el final del local, donde recordaba haber visto los mismos.
Cajita de Tabaco
RE: [Aventura T4][P.R] Al fondo de la cicatriz [Eros & Jin] - Yuuki - 23-06-2026 El hombre con el garfio puso una sonrisa grande, pensando que iba a obtener una respuesta de parte del capitán de los Sepultura. Lo que no esperaba es que la respuesta fuera tan brutal. El ataque de Eros dio de lleno y por completo, lanzando al pirata retador unos seis metros hacia atrás, chocando inevitablemente con algunos de los miembros de su tripulación y quedando en el suelo tras el ataque. Había sufrido un daño devastador y apenas si podía ponerse de pie. Parecía que iba a decir algo, pero los miembros de su tripulación le pidieron que se guardara y buscara recuperarse. Y si bien las peleas en Jaya eran algo cotidiano e incluso esperable, nadie se querría perder una pelea del capitán de los Sepultura. Pronto Eros estaría escuchando a varios de los patanes del bar vitorear y abuchear por igual. Había quienes proclamaban a Eros como un campeón sin igual, y también había quienes lo llamaban un abusivo y un fraude. Como fuera, la pelea de Eros estaba robándose los ojos de todos los allí presentes. A la vez que esto sucedía con nuestro topo favorito, el yakuza que tanto adoramos estaría negándose a ser acompañado por las mujeres que se ofrecieron y caminó solo al baño... solo para encontrarse con que esto sería una trampa para el mismo Jin. Aprovechando distracciones pasadas, algunas personas habían entrado antes de que lo hiciera el yakuza. Cuando éste entraría, se encontraría con cuatro hombres fornidos y con garrotes. Y así, iniciaba otro combate, pero este otro incluyendo a Onizuka Jin. —¿Te sientes mal, princesito? Vamos a bailar... Y así, los cuatro se lanzaron directos a golpear a Jin de inmediato, castigándolo tan fuerte como pudieran con sus garrotes y buscando derribarlo de inmediato. Y mientras lo golpeaban, escuchaban que el viejo Cicatriz lo necesitaba vivo, y que tan solo necesitaban que cayera al suelo para luego llevarlo con él. En cuanto a Eros, De la docena de enemigos, irían contra él un total de seis, mientras que otros seis estarían parados detrás y apuntando con sus pistolas y rifles al capitán de los Sepultura. El ataque empezaría sin dar más espera. Lo primero que retumbaría en el lugar serían las armas de fuego e inmediatamente después, el rugido de los piratas enfurecidos por el daño que se le había hecho al capitán del garfio. Estos hombres atacarían a Eros buscando herirlo con sus espadas y dagas. Y si bien a Jin quienes lo atacaran lo necesitaban con vida, la pelea del capitán pirata aliado a éste era otra historia. A este ahora lo querían muerto los rivales que se había formado en un instante. El caos pronto se tomaba el control del lugar, pero por alguna razón la música seguía sonando en el sitio y hasta los meseros seguían sirviendo tragos. Los gritos de alrededor animaban el sitio y podría decirse que no había un lugar más entretenido en toda Jaya que ese.
Contenido Oculto
Al fondo de la cicatriz
|