Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece
[P.A] Matataventura - Versión para impresión

+- Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece (https://nakamanomi.com)
+-- Foro: Mundo (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=3)
+--- Foro: Grand Line Paraíso (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=227)
+---- Foro: Corriente Akai (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=107)
+----- Foro: Isla Neur [Cuarta isla] (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=125)
+----- Tema: [P.A] Matataventura (/showthread.php?tid=3923)



[P.A] Matataventura - Barald Kane - 28-06-2026

Dia 88 de invierno, año 17.
Isla Neur.



Hacia tanto tiempo de aquello que había olvidado lo que era escuchar una alarma para levantar temprano, tener que hacer cosas que no le gustaban, lidiar con la presión, manejar los tiempos ... había olvidado lo que significaba trabajar. Desde que era un empresaurio con billetes había estado pensando mucho, pensando tanto, que incluso le llegaba a doler la cabeza y tenía que andar tomando algún tipo de fármaco, aunque si que es verdad que a la hora de dormir, nuestro querido espadachín de ojos rojos dormía como un fucking bebesaurio, se alimentaba como un cocodrilo y entrenaba como el jodido Jhon Jhones, aunque el no era negro ¿podría serlo algún día? claramente si. Bueno, hoy en este día era el día en el que iba a tener que dejar a un lado sus millones y bajar al terreno de juego a dar catedra, unos soñaban con poderes especiales que te hacían tener superfuerza, volar, mierdas así. Like a Batman, el superpoder del pelinegro era el de ser millonario, y como Batman, necesitaba juguetes nuevos con los que aplastar a sus enemigos, verles destrozados y sentir el llanto de sus mujeres. Barald llevaba un tiempo establecido en aquella isla tan perfecta, tan elegante, no cabía duda de que aquel lugar, era un lugar idóneo para el, que siempre vestía con las mejores galas de diseñador, las mejores sedas, los mejores perfumes, los mejores zapatos. Se encontraba en una de las calles céntricas de Neur, ahí por el centro, donde solía desayunar en una cafetería cualquiera llena de elegancia que visitaba no por su cafe extraordinario, ni por el establecimiento en si, lo mejor de aquel lugar era la camarera que tenían contratada con la que cruzaba alguna que otra mirada. Tenía una tremenda delantera increíble y le hacía perder la cabeza. No obstante, ahora mismo no se encontraba en aquel lugar. Mantenía su pose neutral de puto amo, con el periódico local en la mano y una pierna elevada colocada en una mesita a la altura de su rodilla. Se encontraba en un puesto a pie de calle en el que un hombre anciano le frotaba los zapatos y se los dejaba como nuevos recién sacados de fabrica. Ocupado leyendo el periódico, sin hacer caso a nada más que aquello, lanzó una pregunta al zapatero. - ¿Surge Company? ¿Te suena? - En las inmediaciones de la calle, nadie parecía estar alrededor de estos dos, por lo que aquello iba a ser una conversación privada, si es que el zapatero quería hablar con el muchacho. Probablemente lo haría, desde que había llegado a la isla, el espadachín de Roshwaan era su mejor cliente, y no era para menos. ¿Sabeis a ciencia cierta la cantidad de zapatos caros que tiene este puto tipo? era increíble. - mmmm ¿por que me preguntas eso joven pirata? - Barald colocaba uno de sus cigarrillos en su boca en aquel instante, sacó su mechero tipo zippo y encendió su cigarro para ahora, exhalar el humo hacia el otro lado para no darle al viejo en la cara y con eso, proseguir con su nuevo objetivo. Colocó el periódico frente al zapatero, señalándole un articulo que salía en una de las ofertas de empleo que solían aparecer en el periódico. - ¿Es que buscas trabajo? - A lo que el muchachos simplemente respondió. - Busco hacer negocios amigo ¿sabes donde esta ese sitio? - El zapatero arqueó una de sus cejas mientras a través de un gesto con la mano, le decía que cambiara de pie en la mesa, que ya había acabado. El azabache entendió a la perfección su indicación y quito su pie derecho, para subir ahora el pie izquierdo y dar otra calada a su cigarrillo, era temprano, así como las nueve de la mañana. Momento perfecto para empezar a hacer negocios aunque ¿negocios? Tenía que haber traído al chico de oro consigo, el era el experto, pero quien sabe que clase de negocios puede estar tramando este tipejo jejejejejejejjeje, puede que no fueran buenos negocios para la otra persona. - Hay un complejo pequeño que se dedican a cosas como esas, no hay muchas por aquí, si esta por aquí seguro es en esa zona, un poco al sur. -   Tras recibir la información, se quito el sombrero que llevaba con la zurda, y aun con el cigarrillo en su boca contestó.

[Imagen: dadasda.jpg]
- Gracias por la ayuda viejo, entonces iré hacia allí. -

Esperó paciente a que el zapatero terminara su trabajo dejándole unos cuantos berries de más como de costumbre por su buen trabajo y tras aquello, emprendió su nueva misión encubierta; El robo al Surge Company. La oferta de trabajo que había encontrado en el periódico era una oferta sencilla, buscaban a alguien para trabajar como empleado en una forja. Decían ser líderes en la venta de todo tipo de artilugios y armas en la isla, además, tenían un taller propio según ponía en la oferta de trabajo. - Je, ahora que tenemos un puto barco, es hora de que consiga mi taller propio. - Si nos remontamos a los tiempos en los que vivía arreglando las armas rotas y vendiéndolas a precio de nuevas, ha pasado mucho tiempo. El espadachín tenía una obsesión clara desde que aprendió a manejar sus katanas. Todo artilugio de combate le resultaba fascinante, tanto que empezó a interesarse por cualquier tipo de arma extraña con la que se encontrara, aprendió mucho de manera científica, el transporte de energías, de física incluso. Nunca fue un idiota, siempre le gusto leer y nutrirse de todo cuanto cuanto le fuera útil, más aun, si podía aplicarlo a su estilo de combate que no tenía nombre oficial, pero de momento, podríamos llamarlo; Estilo mortífero dominador de imperios y azote de la justicia. Hecho a andar tranquilamente, saludando al mesero de la cafetería justo cuando paso por al lado de la puerta y prosiguiendo  su camino, a paso lento, aquí nadie tenía prisa ninguna, mucho menos para emprender una caminata hasta aquel lugar. El objetivo era conseguir un taller en el Aloha Kai, donde poder llevar a cabo todas sus nuevas ideas mortíferas y quien sabe si en algún momento lograra comercializarlas. - Conseguiré que los espadachines del mundo adquieran un nuevo nivel de poder - Quien sabe si sus delirios se convertirían en realidad. - Serán unos maquinas, unos mastodontes, unos cabrones asesinos listos para matar - Y continuando con sus pasos, prosiguió con su conversación en alto consigo mismo. - Pero tendrán que vender a toda su familia para pagarme y nunca les daré la cremita, esa me la quedo yo, win is win -  El calculador de variantes y trazador de planes geniales tenía una idea clara de lo que quería conseguir, no obstante, el objetivo principal siempre era el mismo, hacerse más fuerte. Ya que nunca iba a dejar de ser un mortal más, un pequeño hombre de estatura promedio sin habilidades especiales, dedicado al manejo de sus armas como forma de combate. Denominado a si mismo como un DPS en potencia, seguía mejorando sus habilidades de espadachín día tras día, volviendose uno con el acero, asi como dictaminaba su sendero. Tras una larga caminata por Neur, llegó a un complejo de empresas en una zona apartada, desde allí, operaban diferentes e insignificantes comercios y talleres que ofrecían servicios cotidianos a todos los habitantes de la isla. Dado que el lugar no era una isla de comerciantes ni nada por el estilo, no exportaban nada de nada, sin embargo, si que eran compradores puesto que aquella isla llena de elegancia no se sostenía sola ¿o es que creeis que las cosas aparecen por que sí? aquello estaba lleno de gente que trabajaba  para las favorecidos de la isla, que eran muchos. Neur era un lugar maravilloso para ser millonario.

El azabache había emprendido otra de sus matataventuras en solitario. Al llegar a aquel lugar, indago un poco mas con el periódico en la mano intentando guiarse por una de las imágenes de aquel lugar, el "Surge Company" en su búsqueda, decidió preguntar para no tener que tardar tanto. Paro a la primera persona que se encontró por la calle y le pregunto, de manera muy educada. - Disculpe ¿puedo robarle un minuto de su tiempo? - Robar robar y mas robar, no se como, pero últimamente le había cogido el gusto a afanarse de todo lo ajeno hasta apropiárselo y hacerlo suyo, jejejejeje. El de ojos rojos se desenvolvía como un camaleón en cualquier ámbito social y tenía el don de dominarlos a todos, aunque eso, eso todavía no lo sabía. - Estoy buscando exactamente esto ¿sabé donde lo puedo encontrar? - Dijo mientras le señalaba aquella imagen del periódico. - Oh si, claro! Es el taller de Donovan, justamente esta ahí a la vuelta de la esquina. - ¿Donovan? El jodido puto Donovan, nah, no lo conocía para nada, pero tenía nombre de ser un tipo duro criado en la street atracando viejas que dejo su vida de proxeneta atrás para dedicarse honradamente a trabajar para que no le persiguiera más la justicia. Sin pensárselo mucho más el espadachín mortífero superviviente de los mares agradeció las indicaciones quitándose su sombrero - Gracias por su tiempo - Acompañándolo con esas palabras de agradecimiento tan bien formuladas para continuar con su camino. De unos cuantos pasos llego hasta el final de la calle, cruzo la esquina hacia la derecha y continuó andando hasta llegar a aquel lugar, el Surge Company. Desde el umbral de la puerta de aquel establecimiento escuchaba los golpes secos del acero, el sonido de la forja y algún que otro berrido de algun trabajador forzado a hacer trabajos de fuerza, se apoyó cerca de unas cajas así como quien no quiere la cosa y colocó el oído en la madera para intentar escuchar un poco más de aquel lugar mientras barajaba varias opciones en su mente de calculador. - Uhhmmmm ... - Pudo escuchar un poco más de ese lugar gracias a estar concentrado, no sabía con exactitud cuantas personas podría haber allí dentro. Escuchaba cada vez más fuerte el ruido de la forja de aquel lugar, el olor a acero, a metal fundiendose. Parecía que en aquel lugar se trabajaba duro.

Surge Company

Sin poder controlarlo, Barald al apoyarse en las cajas con todo su peso las venció, dando lugar a su intromisión en el lugar tropezándose y cayendo al suelo. En cuanto pudo se levantó llamando la atención de todo el mundo allí presente. Los trabajadores al escuchar el ruido repentino de la caida de las cajas sobre las que se apoyaba y del azabache, se giraron todos para ver al espadachín de mirada roja como la sangre y lejos de sentirse intimidado, decidió colocarse en una posición erguida como si no pasara nada a su alrededor, golpeandose su ropa para sacudir el poco polvo que la había ensuciado mientras caminaba lentamente por el establecimiento, ignorándolos. - Agh, mierda, odio mancharme. - Decidido a seguir su curso, continuó caminando mirando los alrededores del taller mientras los tipos de alli lo observaban y comentaban entre ellos - ¿Quien es este tipo? - El azabache ni si quiera los miraba, tan solo observaba la que iba a ser su nueva adquisición. Tenían materiales de calidad, herramientas de todo tipo, era justamente lo que necesitaba. Apreciaba lo que veía ante sus ojos, tocando alguna de las herramientas con su diestra mientras con su otra mano, sacaba uno de sus cigarrillos del bolsillo de su chaqueta, colocándolo en su boca. Sin mirarlos si quiera a ninguno de los allí presentes, simplemente se pronunció, tenía claro con quien tenía que hablar.  - ¿Donde esta Donovan? ¿Es el dueño no? -

[Imagen: r-RERERERAE.jpg]
- ¿Que hace por mi tienda un pirata como tu? Deberias cuidarte las espaldas, novato, esto es el Grand Line! -

El sonido de su voz era raudo, fiero, varonil, grave. Y al unísono, Barald pudo escuchar los sonidos de las armas de fuego cargandose. Por un momento, y tan solo por un momento, se olvidó del lugar en el que estaba. Estos tipejos de aquí parecian duros, no eran personas normales. En tan solo cuestion de un parpadeo los analizó - ¿Son piratas tambien? Nah. - El azabache en aquel instante decidió girar su rostro buscando al lider del lugar. Donovan, dueño de Surge Company que al fondo del lugar, sentado en una de las sillas fumaba un puro mientras le observaba. Barald en aquel momento, empezó a sentir como su parpado derecho empezaba a tintinear, anunciandole que algo malo iba a suceder ¿casualidad? quizás si, pero para el era un indicativo claro. . - No se que es lo que quieres, pero te aviso de que estas en territorio hostil. Si haces un movimiento en falso te volaran la PUTA CABEZA ¿ENTIENDES? - El hombre de la silla parecia manejar a los suyos así como si fueran una milicia o algo por el estilo. Los trabajadores rápido habian actuado en presencia del pirata, preparados para dejarle igual que un colador, hecho una puta mierda. - Eres Barald, el espadachín del South Blue, conozco bien la recompensa por tu cabeza. - El azabache era conocido en aquel lugar, al igual que el resto de sus compañeros los Hanu Mahana no obstante, no era de esos tipos que se van con el rabo entre las piernas ante una amenaza así. Lo cierto es que tenía un objetivo claro, que era robar aquel lugar para así conseguir lo necesario para poder construir aquello que llevaba tanto pensando, sus nuevos juguetitos. - Así que ¿te crees con el control de la situación? - Barald no dudaría ni un segundo. Dio un paso al frente y de pronto, uno de  los hombres con los revólveres cargados disparo directo a su cabeza, a lo que el azabache, desenfundó a Nishiki y contragolpeo la bala en el aire, desviándola hacia un lateral sin decir nada mas. Dio otro paso, y otro. - MATARLO - Empezaron a disparar al pequeño espadachín que paso a paso, seguía desviando cada proyectil con su arma de manera tranquila, sin ponerse nervioso. Su mirada había cambiado en aquel entonces, de nuevo, sus ojos rojos como la sangre vieron un futuro mortífero para esos tipos. Lo visualizó de tal manera que no iba a dudar en emplear sus habilidades killeadoras, pensaba que aquello fuera algo más  consentido y no tener que matar a nadie hoy, pero ellos lo habían querido, el calculador de variantes no albergaba duda alguna cuando tenía que sacar a pasear sus katanas, era el momento de ... - ¡BASTA! -  De nuevo aquella voz grave invadía el lugar, adueñándose de la atención de los presentes. Barald en aquel momento decidió frenarse en seco ¿por que detenía aquel tipo a sus hombres? ¿se lo había pensado mejor? - No pueden matar a alguien que desvia balas de esa manera. Dime ¿que es lo que buscas? - En aquel instante le hablo directamente. - Bueno, visto lo visto ... ahora que has frenado el ataque de tus hombres y me hiciste sacar mi arma ... dime ¿que puedes hacer por mi para que no te mate? -Se le había visto el plumero a aquel tipo, ahora reculaba al ver como el espadachín estaba muy por encima de su potencia militar y si amigos, iba a dar algo de catedra a estos tipos. En aquel momento empezó a caminar hacia uno de los laterales de la tienda, aun armado con su arma. - Parece mentira que tenga que venir yo a enseñaros como funciona este, el mundo en el que vivís ¿ya sois casi jubilados no? deberíais de conocerlo bien. - Llego hasta un conjunto de Katanas de diferentes estilos, casi todas del mismo tamaño pero con vainas cada una diferente. - En este mundo lo que prevalece siempre es la ley del más fuerte, yo no me rijo por ninguna ley, yo soy mi propia ley, y yo decido que es lo que esta bien y lo que esta mal. Esta mal que decidías atacarme solo por ser un pirata y tener una recompensa por mi cabeza, ahora queréis parar porque sabéis que os mataré a todos entonces recordáis a vuestros hijos y a vuestras mujeres, buscando que yo actué bien y que sea compasivo, cuando me disparasteis a matar. - Tras esas palabras agarró una de las katanas que tenía delante de el con su mano libre, analizándola. 

[Imagen: ICONACO-3.jpg]
- ¿Ahora tengo que ser compasivo? -

Hasta ese momento no había visto la calidad que tenía en aquella tienda, no obstante, aquellas katanas parecían de una calidad parecida a las que el tenía, capaz había alguna incluso mejor. - Pero ahora sabes quien es el que lleva el control de  esta situación. - Tras decir aquellas palabras decidió dejar la  katana en su lugar sin hacer ningun otro gesto más. - Como te decía antes, yo soy el que decide lo que esta bien y esta mal y ahora este pequeño novato te hace una pregunta, quiero que respondas con sinceridad. - Tras aquella pausa, dio una calada al cigarrillo que sujetaba entre los labios, aquello le mantenía sereno, sin perder los nervios. Había intentado dejarlo por activa y por pasiva, pero siempre recaía tarde o temprano. Era  débil frente a aquella sustancia. - ¿Vas a dejar que te robe, me vaya y os deje vivir? O por el contrario ¿te opones a mi voluntad, haras que os mate a todos y acabaré haciendome con todo lo que tienes aquí? - De entre esas dos posibilidades que el novato del Grand Line les ofrecía, solo podían escoger una ¿que es lo que haría el rudo hombre Donovan Surge? ni el mismo lo sabía. Hubo un silencio desgarrador, Barald paciente sin mostrar expresión alguna en su rostro esperaba la respuesta. - ¿Por que quieres robar este taller? ¿cual es tu objetivo? aquí no hay nada de tanto valor. - De pronto el espadachín insistió. - Te he hecho dos preguntas, contesta. - Donovan no parecía estar enteniendo la situación y Barald empezaba a querer sonar aun más convincente. - Me cargaré a uno ... -  Giro su cuello para decidirse a ir a por uno de los hombres de Donovan. - Eres un joven fuerte, no tengo dudas, pero no estas siendo inteligente. ¿Por que quieres robar un taller como este? Podrías ganar mucho más robando en cualquier otro sitio de Neur, pero has venido aquí a robarnos a nosotros. -  En aquel momento Barald volvió a centrar su atención en Donovan, escuchando aquello que estaba diciendo. Dio una calada enorme a su cigarrillo y espero unos cuantos segundos, desviandole la mirada, se centró en el lugar en si, quedando ahora mirando el letrero encima del establecimiento en el que ponia "We forge the future" el lugar estaba repleto de armas de todo tipo, la forja al fondo y un montón de herramientas con las que trabajar, y supo leer los ojos de Donovan. Ese viejo era más listo de lo que parecía, lo que en un principio había empezado con mal pie, quien sabe si podría acabar a bien. Tanto para uno como para el otro. Barald entendió que el nivel de aquel hombre y quien sabe si el de alguno de estos por aquí como inventor era mayor, Barald era un espadachín, con grandes nociones para ser un inventor competente, sin embargo no tenía ningún tipo de experiencia pues nunca jamás había creado nada. Volvió a cruzar la mirada con Donovan, esta vez guardando a su arma Nishiki en la vaina justamente detrás de su hombro izquierdo haciendo que el acero resonara en las inmediaciones a medida que iba entrando hasta que un golpe seco, terminó por concluida aquel acto violento. - Eres bastante listo viejo ¿vas a evitar que te me lo lleve todo porque sabes que es lo que estoy buscando realmente no? - 

[Imagen: donovannnn.jpg]
- Todavía no lo sé chico, eso deberias decirmelo tu ¿que es lo que quieres hacer? - 

- Busco ser un gran inventor y necesito un taller, materiales y todo tipo de armas para fabricar los mejores artilugios para espadachines del mercado. Ese es mi objetivo. -  De repente, un silencio de unos cuantos segundos se adueño del lugar, como si no se estuvieran creyendo lo que acababa de pasar. De repente, todos los allí presentes se echaron a reir a lo que Barald los comenzó a mirar, sin cambiar ni un ápice su expresión del rostro, inexpresiva como siempre. - PODIAS HABER DICHO ESO CUANDO TE APUNTAMOS A LA CABEZA! Y NADA DE ESTO HUBIERA SUCEDIDO! ¿POR ESO VINISTE AQUÍ? PUTO NOVATO, ESTA LOCO, CASI NOS MATA A TODOS. - -Vosotros empezasteis primero viejo, hasta que os entro el miedo en el cuerpo y intentaste hablar conmigo, ahora ya  no quiero robaros, solo dejame trabajar aquí un tiempo en mis inventos. - En aquel momento Barald se acercó a Donovan y una vez dentro del taller, se dirigió al horno de forja que había en aquel lugar. - Necesito acero, mucho acero, y del bueno, ¿tienes ocupada la forja? será mi primera modificación. -  Donovan miro al chico desde aquella posición que ostentaba, lo miro de arriba a abajo medio dudando de el y de repente, miro de reojo a sus camaradas que parecían estar asintiendo con la cabeza ¿aprobaban con la cabeza? parecía que si que habían sentido el verdadero terror, si pensaban en sus familias. Como he dicho muchas veces, la moralidad de Barald es que es un tipo con un buen corazón, pero no deja de ser un pirata, nunca, bajo ningún concepto. Aunque aquí, de momento, se había apiadado de esos hombres y de su robo, tan solo por que quizá si que necesitara algo de ayuda de ellos. - Esta bien novato, ahí tienes el taller. Haz lo que quieras. ¡MUCHACHOS! ¡ENSEÑARLE A ESTE CHIQUILLO COMO SUENA NUESTRO TALLER CUANDO TRABAJAMOS! - Y en aquel preciso momento, todo pareció volver a la normalidad del taller, ahora con Barald buscando un buen acero con el que hacer su invento. - Eh Barald, aquí traigo el acero que tenemos, échale un vistazo - Barald en aquel momento vio lo que tenían, no parecía ser de mala calidad ... pero no buscaba eso, buscaba algo mejor, un acero más resistente. - Mierda, tendré que obtenerlo yo mismo. Viejo ¿dónde puedo conseguir hierro por aquí? - El viejo esbozó una sonrisa. - ¿Quieres más calidad? ¿No te vale? Tienes buen ojo. Ves a las montañas, hay una mina, allí podrás encontrar minerales de altas calidades, si llegas a lo más profundo claro, aunque dicen por ahí que ya nadie se atreve a bajar tanto. La niveles más bajos de la mina son los que han sido menos explotados, por lo que, allí encontraras la calidad que estas buscando, pero son peligrosos, aunque bueno quizá tu puedas conseguirlo. -  Dio una última calada a su cigarrillo antes de emprender la nueva Matataventura en la mina de hierro, donde se haría con el mineral definitivo o moriria, quien sabe si aplastado por una roca gigante o atacado por algún ser oculto en aquel lugar.

[Imagen: Barald-Minero.jpg]


Y si hijo mío, si quieres que todo salga a pedir de boca, que estés 100 % seguro de las cosas, tendrás que hacerlas tu mismo con tus manos. Dispuesto a recolectar como un minero cualquiera había cogido un traje de minero, un casco, una linterna y un pico para picotear como un cabrón hasta encontrar eso que tanto buscaba, no era oro, ni diamantes, que ojo, si los encontrara jamás diría esto no es mío o no lo voy a coger por que eso dañaría el medio ambiente, le podían dar bien por el culo a esas cosas. No obstante, ahí se encontraba el Barald, se había desplazado desde la Surge Company hasta las montañas de Neur donde se encontraba alguna que otra mina y siguiendo las indicaciones del viejo, logró encontrar la que el decía que era la buena, la de los niveles peligrosos en lo más profundo de la misma. Acarició su colgante mientras casi llegaba a la entrada, esquivando a un grupo de mineros con pancartas gigantes protestando por algo, parecía que entonces no iba a  haber ningún minero dentro, pues estaban todos ahí, gritando como locos al unísono con pancartas y demás canticos en contra de la explotación laboral. - Eh ¿eres un nuevo minero? estamos protestando por la explotación laboral de los mineros ¿nos ayudarías a armar más bulla para que nos mejoren nuestras condiciones de trabajo? - - Me la pela, ser piratas. Los piratas no trabajan, ni piden aumentos. Robamos y nos vamos. Dahahahahahahahahahaha  -  El minero quedo con cara de que no se esperaba para nada una respuesta así y el pana  Barald el minero continuó su camino hacia las inmediaciones de la mina. Era un tipo polivalente al que no se le caían los anillos si tenía que bajar al campo a trabajar. - Bueno, aquí estoy, espero no tardar mucho con esta mierda. - En la puerta de la mina, encendió su cigarrillo like trabajador acortando su miserable vida y se metió hasta dentro, hasta el fondo. Al entrar pudo ver un túnel excavado con diferentes cables por las paredes y bombillas colgadas para alumbrar el camino, sin pensárselo mucho, decidió continuar hasta lo más profundo que pudiera. Despues de media hora, el joven pirata de ojos rojos había llegado hasta una bifurcación de la mina con dos caminos, uno a su izquierda lleno de luces y otro a la derecha, mucho más apagado con un cartel de prohibido entrar. Encendió la linterna de su casco y exhaló una gran bocanada de humo. - mmm un tipo me dijo una vez que aquello que te fuera más facil siempre es lo correcto ... - dubitativo en sus pensamientos, intentaba decidirse por que camino ir. - ¿que haría un Hanu Mahana en esta situación? - formularse aquella pregunta era cuanto menos una pregunta acertada para el, determinante para escoger por que camino debía cruzar. No lo pensó mas, fue por el camino de la derecha. Sujetaba el pico sobre su hombro derecho dejando la estela de humo de su cigarro a su paso, avanzando por el sendero poco iluminado, tan solo por la linterna de su casco. Los ruidos en aquel lugar eran mínimos, no parecía escucharse nada, pero en aquel lugar ... parecía estar escuchando algo. Se detuvo por un momento para intentar centrarse en el sonido. - ¿No estoy solo? - Al parecer, no lo parecía. El azabache siguió avanzando por aquel sendero prohibido de la mina unos minutos más. Había avanzado bastante desde su entrada a la mina, descendiendo algunos niveles de la misma, aunque no sabía cuantos había. Algo parecía moverse por allí dentro, parecía rápido, y escurridizo.

[Imagen: JUBEIIII.jpg]
 - ¡¡SHIUUHHH!! espera digo ... miau - 

En medio de la oscuridad de la mina aquel ser apareció de la nada ¿por qué? bueno, eso tan solo el lo sabe. Llevaba un rato observando al pirata rondando por la mina buscando llegar a  las profundidades. Tenía aspecto animal, parecía un gato que caminaba sobre dos patas pero para ser un gato era extremadamente grande, así como de 1 metro de altura sobre sus dos patas. Cubierto por aquella capucha amarilla y aquel parche en su ojo derecho, dejaba ver su ojo rojo con la pupila rasgada de felino. Barald ya había visto a otros de su especie, aquello no era un gato común, era un Mink, y a su espalda, portaba un arma del mismo tamaño que el. Pudo darse cuenta gracias a la luz de la linterna que alumbraba aquel lugar vagamente. - ¿Que andas buscando jovencito? ¿Por que bajaste hasta aquí? - - ¿No me ves? Llevo un puto pico, vengo a por hierro de calidad. Me dijeron que lo encontraría ahí abajo. -  - shushushushushsushu si sigues bajando por aquí tu solo, solo encontraras la muerte - - ¿quien eres? - - Vaya eres un humano curioso shushushushu, soy Mitsuyoshi Jubei, el gato. Vivo en esta mina desde hace tiempo y nadie suele bajar hasta estos niveles así que no tengo compañia con la que poder hablar ¿la vida aqui es muy aburrida sabes? - ¿Y por que estas aquí? - - Pues porque me gustan los lugares oscuros, no hay  mucho mas que contar. El caso es que me aburro, nadie se atreve a bajar hasta aquí por los peligros de la mina, son unos cagaos ¿tu no eres un cagao a que no? - - ¿Cagaos? ¿Te refieres a los mineros? - - Si, solo se preocupan del dinero y bla bla bla mejorar sus condiciones, solo hablan de eso, nadie quiere divertirse aquí conmigo, con la cantidad de aventuras que se pueden vivir aquí dentro. Puedo enseñartelas shushushushushushushu -  La vida esta llena de sorpresas, ahora el pana Barald tenía una nueva compañia y un "guía" en la mina, el gato Jubei. Lo acompañó sin dudarlo y juntos siguieron adentrándose en las profundidades de la mina. El gato era rápido. - Rápido humano, mi abuela la gata anciana corre mas que tu y tiene más de 400 años shushushushushushushu -  Se movía a gran velocidad, Barald podía verlo a pesar de la poca luz de las inmediaciones, sin embargo, su cuerpo no le permitía seguirlo. - Ya casi estamos! Deprisa - Un minuto más tarde, al fin, llegaron. El camino parecía terminarse y una luz azulada no te dejaba ver con claridad que era lo que había al acabar el camino, Barald y Jubei, se acercaron hasta el final allí donde podrían ver algo mas. - ¿Ves humano? Te dije que era peligroso. - Desde aquel lugar elevado podía ver una gran cantidad de minerales rocosos intactos, nunca antes afanados por las manos sucias del hombre. Sin embargo, estaban custodiados por unos gusanos gigantescos. - Y ahi tienes a mi diversión peligrosa. No tienen ojos, asi que no pueden vernos shushushushushushu. Pero son tan rápidos como yo, y su olfato es increible. Te comeran si intentas bajar ahí abajo, pero es divertido matarlos. Cuando les haces daño se enrollan como una pelota para protegerse y chillan, es gracioso shushushushushushushushushushu -  El gato Mink desenvaino la espada que tenía a la espalda y inmediatamente se lanzó desde donde se encontraban girandose en el aire para mirar a Barald. - Vamos humano ¡será divertido! -


- ¿En serio este gatito es un super espadachín? - Desde arriba pudo verlo como Jubei al caer, empezaba a dar machetazos a todo gusano que se le ponía por delante y empezaban a chillar. - SHUSHUSHUSUHSUHSUHSUHSUHSUSHUSHSUHSHUSHU- Reía constantemente mientras desataba el caos en aquel lugar y los gusanos empezaban a enrollarse para defenderse de el, rodando por todos lados. Barald sin pensarlo, saltó desde aquel lugar. Colocó el pico en su espalda y mientras caía desenfundo a Nishiki y su otra katana, dispuesto a dejar aquello limpio para poder recolectar aquello por lo que había venido hasta ahí. Se unió a su nuevo compañero de aventura el gato Jubei en cuanto calló al suelo y al igual que el, comenzó la masacre de aquellos gusanos que eran bien fuertes. Paso un rato, no tan largo pero tampoco corto. El lugar había sido despejado de aquellos gusanos que ahora, muchos de ellos estaban derrotados y otros cuantos habían huido del lugar sabiendo que no podrían sobrevivir frente a este duo asesino de espadachines. - ¿Donde aprendiste a pelear así? - Barald acababa de presnenciar una actuación formidable de ese lindo gatito que podría competir con el de tu a tu. - Aprendí en mi tierra natal en Zou, hay muchos como yo, y mucho más fuertes claro shushushushushushushu somos la puta polla, digo, miau. - Barald ahora compartía una comida rápida que llevaba en el bolsillo con el Jubei, antes de ponerse a recolectar el hierro y largarse de aquí. - Bueno, gracias a ti he podido llegar hasta aquí así que, que menos que invitarte a algo de comer - Barald en aquel momento extendió su diestra para acariciarle la cabeza al mink, tocándole la frente con su mano derecha revolviéndole un poco su pelaje. Se sintió cómodo, parecía gustarle que le acariciaran. El azabache en aquel momento vio una gran oportunidad y usó su fruta del diablo para copiar el aspecto del mink y guardarlo para su uso personal. - Me seras muy útil dahahahahaha - Tras compartir la comida con el Mink y una buena charleta. Se levantó, cogió el pico y empezó a golpear los minerales de hierro un buen rato, hasta lograr encontrar aquel que le pareció de mejor calidad. Despues de encontrar lo que buscaba conversó un poco más con Jubei - ¿Por que no sales al mundo exterior Jubei? ¿Tanto te gusta estar aquí? - - Oh desde luego, este es mi hogar. Me gusta la mina, matar gusanos, encontrar lugares que no he explorado. Soy feliz shushushushushushushushu - Barald comprendió en aquel momento que aquel mink no estaba muy bien de la cabeza, pero aquello siempre había sido algo favorable para el. Tras la ayuda y la nueva aventura en la mina, el espadachín del mar del sur fue acompañado hasta la bifurcación donde se encontró por primera vez con Jubei y una vez allí se despidieron. - ¿Vendrás a visitarme algun día Barald? - En aquel momento el espadachín sintió algo dentro de el, aquellas palabras lo inundaron de una gran tristeza. - No lo creo amigo Jubei, soy un pirata. - No podía mentirle y decirle que si para luego no cumplir su palabra, el no era de esa clase de gente. - Cruzaré el Grand Line y seguiré avanzando mi camino. Si algún día sales de este lugar, búscame. Te daré un nuevo hogar al que volver para que nunca mas estés solo. -  Y con aquella despedida, Barald se marchó de aquel lugar, recorriendo el sendero de cuevas iluminadas de la mina que había recorrido anteriormente hasta llegar al exterior. Cuando salió a fuera, vio a esos mineros que seguían protestando a lo que, igual que antes, se cruzó con ellos en su camino de vuelta hasta el taller de Donovan. - Eh mineros, un consejo. En vez de protestar con palabras protesten con actos ¿Quién dice que tengáis que trabajar por un sueldo? ahí tenéis una mina, explotarla. Coger vuestras manos y vuestros picos y lo que saquéis no lo entreguéis, venderlo vosotros. La vida es así ¿queréis tener el control de vuestra vida en un mundo como este? actuar panda de mataos, por ahí dicen que sois unos cagaos ¿vais a permitir eso? dahahahahahaha por cierto, ahí abajo donde esta lleno de gusanos, ya no hay gusanos porque están muertos y hay materiales de primeras calidades. Bajar ahí, explotar esta mina y marchaos con los billetes. - Y tras aquellas palabras, el muchacho prosiguió su camino, elevando su diestra despidiéndose de los mineros - ¿Como te llamas pirata? -

[Imagen: Iconooooo.jpg]
- No necesitas saberlo.-

Y con las mismas, se volvió hasta el taller del viejo Donovan, el Surge Company, con el hierro suficiente y de gran calidad para convertirlo en el mejor de los aceros y así, construir el primero de sus artilugios de combate mortíferos para dominarlo todo y a todos, el Kagejō. Y después de una larga aventura hasta conseguir los materiales necesarios para aplastar enemigos y verles destrozados, había conseguido la calidad perfecta para su nueva creación. Ya había llegado al Surge Company y junto al viejo Donovan, transformaba aquel hierro en uno de los mejores aceros pulidos que no podías encontrar en ninguna tienda. Había que bajar al barro, ensuciarse las manos y conseguirlo por ti mismo, así como había hecho nuestro protagonista que ya volvía a tener puesto su vestimenta típica, sus zapatos más caros y el acero de sus espadas bien afilado, bueno eso siempre, da igual la situación jejejejej. - Sabía que lo conseguirías muchacho, este si que es un hierro de puta madre. - Con la aprobación del viejo, el horno de fundición y la mezcla necesaria para su transformación, pudo obtener aquello que le había costado sudor, lagrimas, y un tremendo dolor de cabeza que le hicieron tomar algo llamado paracetamol. Tras la fundición, Barald uso aquella pala de horno para sacar de dentro el acero y con extremo cuidado se lo enseño al viejo. - ¿Esto esta no viejo? Yo lo veo cremita - El viejo Donovan, inundando el lugar del olor de los 300 puros que se fumaba al día solo pudo reir como si fuera papa noel - JOJOJOJOJOJOJOJOJOJOJOJOJO ESO ESTA DE LOCOS MUCHACHO!! - Y así fue como nuestro querido amigo el no tan amigo de los marines, suplantador de identidades, mago de la oportunidad y bravo corazón de pirata consiguió lo que estaba buscando, por fin. Todo el mundo dice que los inicios siempre son duros, que luego va todo sobre ruedas, que es como montar en bicicleta pero ¿sabéis lo que pienso yo realmente? que no tienen ni puta idea porque solo hablan desde su zona de confort. Sal todos los días de tu casa con corazón y cuéntame que tal te fue. Para mas matataconsejos, acepto correspondencia via News Coo.




La capacidad de dominarlos a todos, azotar a las masas, construir pirámides para esconder todos los tesoros dentro, todo eso llegaría en algún momento, tarde o temprano. Barald trabajaba con extrema delicadeza en ese, su primer invento de modificación para masacrar enemigos y proteger a los Matatas. Ya tenía un prototipo en su mente, no necesitaba de guiarse de ningún plano. Con la simple supervisión del Surge Company y de Donovan, Barald moldeaba el acero hasta convertirlo en aquello que estaba buscando. La extensión del propio acero en su máximo representante físico probable, de poco peso, liviano, pero resistente. Una vez enfriado el acero en el molde, lo golpeó con un martillo, golpes secos, dignos de un tratante del acero así como era el muchacho. Lo sacó del molde, después lo limó hasta dejarlo reluciente y refinado, sin ninguna rebaba, perfecto. Y siguiendo exactamente los mismos pasos que hasta ahora, volvió a hacer lo mismo, mismo procedimiento, mismo tiempo de espera, mismos golpes, misma limpieza. Quedaron igual, ambas personificaciones de la extensión del acero. Y después de eso ya solo quedaba hacer una cosa, por lo que empezó con los preparativos pertinentes  para ello. Encendió uno de sus cigarrillos, esos que siempre le acompañaban allí a donde iba, dio un par de caladas, relajándose mientras pensaba en como hacer lo siguiente que tenía entre manos, pensaba en cuales serían los mejores pasos a seguir para hacerlo perfecto. En cuanto lo tuvo todo mas claro, decidió empezar a mover sus manos. - Un viejo me dijo una vez que era mejor pensar 5 minutos y trabajar despues, que mover las manos sin saber que se esta haciendo realmente con ellas - Un grande, allí donde estes te mando un saludo. El pana Barald dejo sus dos armas principales sobre la mesa y las desmontó, primero la katana que evolucionaba con su dueño así como le dijo su creador Murasame hace tanto tiempo; tan bella como mortifera, incluso Donovan se sorprendió al verla, y al igual que a ella, también hizo lo mismo en su segunda katana. Ahora que las tenía desmontadas en dos partes, el filo y la empuñadura, decidió abrir la empuñadura para así hacer su magia. Adaptó lo que había forjado con un mecanismo sencillo pero eficaz formado por sistema de alta tensión oculto y diminuto en forma de cilindro que giraba sobre si mismo, tanto hacia su izquierda como hacia su derecha, un mecanismo de rotación, una vez tuvo el primer prototipo lo alzó con la mano para observarlo bien y lo probó. Posteriormente soldó ambos extremos del mecanismo al filo de sus dos armas y tras aquello, comprobó su correcto funcionamiento, lo engrasó para una mayor durabilidad y lo introdujo en la empuñadura de Nishiki, posteriormente volvió a repetir lo mismo que había hecho en Nishiki en su otra katana sin dar demasiadas explicaciones de lo que estaba haciendo a ninguno de los presentes. - Si alguno copiais mi idea, vendré y os mataré, queda registrada la patente ¿estamos? -  El que avisa nunca es traidor. Tras tenerlo casi terminado le dio una última vuelta, pensativo, pensando si es que se le había olvidado algo o estaba todo perfecto. Lo último que hizo fue agarrarlo bien dentro de la empuñadura, protegiéndolo para que no se dañara bajo ningún concepto y colocó lo último que quedaba por hacer, el pomo. Dejo terminado su invento en aquel lugar y tras eso, decidió marcharse del lugar, después de un duro día de trabajo en el que había hecho muchas cosas y volver con los Hanu Mahana, que seguramente estarían de fiesta en el Aloha Kai, últimamente no hacían otra cosa o al menos, no que Barald supiera.  - Gracias por dejarme usar el taller, me sirvió mucho. -  Y colorín colorado, este fic de recolección se ha acabado.

Cofre del tesoro



RE: [P.A] Matataventura - Saint Sheperd Ju Peter - 30-06-2026

✘
CREACIÓN EXITOSA

STAFF DE NAKAMA NO MI