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[EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano (Parte II) - Versión para impresión

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[EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano (Parte II) - El Dirigente - 18-07-2026

Los participantes provienen de este tema.
Aquí se desarrollará la "Prueba de Céfiro"




Todos los participantes, por favor, postead a continuación vuestra aportación a la prueba. Recordad usar el comando [ personaje=3941 ], sin espacios


RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano (Parte II) - Yuuki - 18-07-2026

[personajeinvalido=3941]



Pasó la prueba de fuerza. Y Yuuki miró a Bai ir primera. Puedo observar antes de ella a Eros Focalor y a Rackham Uker. Eran sujetos bastante fuertes; y aunque Uker no pasó la prueba de fuerza como Yuuki pensó que lo haría un sujeto que se veía como él, era claro que todos los que estaban ahí, por más débiles que hubieran parecido en comparación a otros, eran completos monstruos. Ella nunca sería capaz de llegar a una fracción de la fuerza que ellos tenían.

Y mientras todos participaban, escuchó a los demás que hablaban y se mantuvo callada, dejando que sus dedos tamborilearan sobre el borde del cubículo, estresada pero queriendo estar calmada. Se forzó a estarlo. Y era difícil. Especialmente con el Lunarian desgraciado que se atrevió a insultar a Ryota. Estaba claro: Donde lo viera luego de Skypiea, se iba a llevar un par de tiros. En las alas. Para que fuera serio. Nadie se metía con sus adorados amigos y se iba sin una cicatriz permanente. Además, ¿Qué era lo que tenía entre las piernas? Maldito enfermo mental, ni siquiera Onizuka Jin iba haciendo eso en público... y Onizuka Jin era lo más degenerado que había conocido... ahora lo consideraba bastante decente. Y pensar que en los Cabos Gemelos se sintió mal de haberlo elegido para morir. A decir verdad, ojalá se hubiera muerto.

En todo caso, si Ryota estuvo fenomenal, Runin no se quedó atrás. Su ñaña logró quedar en primer lugar y esto volvió a dar luz a la cara de Yuuki, quien vitoreó junto a los demás el nombre de su nakama hasta que El Dirigente, el favorito de la gente, volvió a tomar el micrófono.

La pelirrosa notó cómo aparecía el nuevo sitio para la nueva prueba con aquella explosión de humo. Vaya que el sujeto sabía dar un espectáculo. El Den Den Mushi que aparecía hizo que Yuuki sospechara lo que iba a ser y luego fue confirmado por el mismo Dirigente. Una sonrisa ladina se asomó en su rostro justo luego de que oyera lo que aquél enmascarado estaba promocionando. ¿Una prueba de velocidad? Eso era lo de ella. Absolutamente. Y bueno, sabía que estaba algo quedada en sus entrenamientos, pero estaba confiada en que podía hacerlo mínimamente bien. Era el momento de probarse.

Recordó que Kiyoshi había dicho que no quería participar en nada que requiriera esfuerzo físico. Y por supuesto, no iba a dejar que un marine tomara lo poco que le quedaba a ella para sentirse orgullosa. Así que dejó su mochila en el cubículo y no dijo nada a sus compañeros de equipo y se adelantó. Realmente estaba muy callada. Pensaba bastante y prefería guardarse todos los pensamientos que tenía. No iba a provocar a nadie allí con sus palabras, pero sí con sus movimientos y su propia personalidad.

Cuando se aproximó al lugar de la prueba, suspiró, sonrió y luego levantó su brazo, saludando a todos los espectadores mientras agitaba su mano en lo alto. La sonrisa que tenía en la cara era de oreja a oreja y tenía los ojos llenos de brillo. Daba pequeños saltitos también y agitaba las alas un poco, como si pidiera que la vieran todos allí. Pero pese a lo alegre que se veía, y a que daba la impresión de ser la mujer más dulce y amable del mundo, por la forma en que miraba hacia ciertas personas que podía reconocer en el público, se podía sentir que era una persona más bien atrevida.

Estaba sola frente a miles de miradas y eso le encantaba. Quería que corearan su nombre... ojalá lo conocieran. Por supuesto, lo iban a conocer. Y dejaría que fueran aquellos que ya la conocían quienes se ocuparan de llamarla, o el Dirigente. No le importaba mientras fuera otro el que la llamara. Y cuando estuvo bien de presentarse, se estiró bien e hizo unas pequeñas flexiones allí para asegurarse de que no le diera ningún calambre o tirón mientras corría. Y de paso lo hacía para que aquellos que la vieran pudieran ver ciertas posiciones en las que se podía doblar... no es como que coqueteara con miles de personas a la vez, ¿O si?



Sus alas se prepararon y luego ella se agachó para acumular potencia en sus piernas. Miró hacia la meta y entrecerró los ojos. Para Yuuki fue como si de inmediato todo se volviera un túnel derecho. Un cañón estriado en el que ella era la bala. Lo veía todo absolutamente concentrada. Por su mente pasaban miles de recuerdos. Desde que su abuelo empezó a entrenarla, hasta cuando éste falleció, sus escapadas para aprender a disparar y correr, los problemas en que se metía con su hermano menor, incluso el día en que huyó de su familia. Luego recordó a sus nakamas y cómo los conoció. El cruce por los Cabos Gemelos. Las aventuras que vivieron en Neur. Era un gran recorrido. Un cañón extremadamente largo.

Cuando volvió al presente, ya estaba en la línea de meta. Ya había recorrido el trayecto de la prueba y estaba en el presente luego de haber cruzado frente a aquél Den Den Mushi a toda la velocidad que había podido alcanzar. Sus piernas se habían movido solas, su cuerpo impulsado por un batido potente de sus alas hizo todo el recorrido en piloto automático. Ligera como si fuera una pluma, Yuuki terminó su prueba y miró su resultado. Podía haber sido mejor, pensó para sí misma, pero se mantuvo callada de todas maneras.

Levantó la mano una vez más y saludó al público de nuevo. Esta vez sí que hablaría. No. No hablaría, gritaría.

—¡SOY YUUKI! ¡LA MÁS PEQUEÑA DE LA HANU MAHANA! ¡CIERTAMENTE! ¡RECUÉRDENNOS! ¡PORQUE NOSOTROS A USTEDES NO LOS OLVIDAREMOS NUNCA!

Y a lo mejor parecía que por la forma de hablar amable de Yuuki todo sonab a agradecimiento por participar. Pero ella sabía bien que era una declaración rencorosa. Subliminalmente se declaraba enemiga acérrima de cualquiera que hablara, mirara o hiciera mal a ella y a sus amigos.

Finalmente volvió a su asiento, asintiendo al marine mink -a quien se negaba a tratar por su nombre-, luego al Tontoyoshi y por último, pero no menos importante, a Bai. Se sentó junto a su semejante birkaniana y luego buscó con la mirada a sus amigos entre los otros cubículos. ¿Correrían Tezca -el verdadero, único e irremplazable- y Barald? Seguro que no.

Combo de pollito frito con papas



RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano (Parte II) - KuroVongola - 18-07-2026


El tiburón humanoide en traje me dijo que no podía participar en todas las pruebas. ¿Y quién era él para decidir eso, en un primer lugar? No me gustaba nada, pero supongo que de vez en cuando debía ser altruista con el resto, dejar que los demás se diviertan. De esta forma, la primera prueba dio comienzo. Fue a dar un paso al frente para tomar parte en ella pero, cuando me quise dar cuenta, el hombre del cabello violeta se me adelantó, transformándose en lo que, a todas luces, era un topo, y dando un encomiable golpe a la estaca de la prueba. Observaba con cierto regocijo a aquel animal. Si todo el mundo fueran animales… La vida sería mucho más sencilla para mi.

Estuve tan absorto en los pensamientos que surgieron a raíz de esa graciosa criatura que, cuando me quise dar cuenta, ya había terminado la primera prueba, además de haberse revelado los resultados. No sabía quién había ganado pero, como no había participado yo, la verdad que me daba un poco lo mismo. El hombre que se transformó en topo - y ya no estaba transformado en topo - regresó, disculpándose, rogándonos que no nos volvería a decepcionar. Reí nasalmente.

— No te preocupes, no se puede decepcionar algo en lo que no tenía puestas mis esperanzas en un inicio. — espeté, de forma tajante y con total naturalidad y normalidad.

Seguidamente, el hombre enmascarado daría inicio a la segunda prueba, tratándose esta de una prueba de velocidad, la denominada “Prueba de Céfiro”. Nuevamente, había unas serie de postes, uno por cada base. Un armatoste que, debido a esa pantalla que poseían, me recordaba a una especie Inteligencia Artificial. No sabía demasiado bien lo que era una Inteligencia Artificial siquiera, pero no me gustaban. Me di la media vuelta, con tal de no mirar hacia ese armatoste.

En ese momento, el gyojin tiburón anaranjado comenzó a decirle a un tal Waitgon Dólar que le deseaba mucha suerte en la prueba. ¿Quién era ese tipo para empezar? La sola idea de que alguien volviera a participar en una prueba antes que yo, hizo que sintiera un pinchazo en el estómago. Esta prueba era mía.

Tan rápido como pude, flexiones mis piernas, concentrando y aunando todas mis fuerzas mientras llevaba mi diestra hacia el mango de mi espada. Acumulé todas mis fuerzas tanto en cuádriceps como en mis talones, notando como dichos músculos se tensaban de sobremanera, al mismo tiempo que mi cuerpo se envolvía de un aura de colores rojizos y negruzcos, entremezclándose ambos colores, momento en el que esa aura comenzó a adoptar la forma de la cabeza de un lobo.

— Empecemos con el calentamiento. — musité, en el momento preciso en el que me lancé, a toda velocidad, al frente, mientras el lobo que se estaba manifestando en mi aura abrió sus fauces.

En el momento en el que llegué a mi final de recorrido, desenvainó mi espada, propinando un tajo horizontal devastador, a la par que el lobo que llevaba en mi interior cerraba abruptamente sus fauces. En ese momento, detuve mi avance, mirando hacia mi cubículo con una expresión impasible. Aunque sintiera todo mi cuerpo agarrotado, sólo esperaba que, en ese momento, aquellos desdichados entendieran mi absoluta superioridad y me dejaran participar en el resto de pruebas.

OFF



RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano (Parte II) - Heras - 19-07-2026

[personajeinvalido=3941]
Que fiera la competencia entre aquellos que golpean con fuerza. Lo más impactante fue el resultado de la misma. Agradecí en silencio que Hyákinthos a quien ahora llamaré Yakinthos -por que es como suena en mi cabeza- no que quedara eliminado. Esta ronda seguiremos acumulando puntos. Cuando el dirigente comenzó a explicar la siguiente prueba sabía que era nuestro momento. Esperé a que nuestro amigo de cabellos rosados regresara con nosotros. Me erecta su sola presencia tanto que se me nota el paquete, igual que en todo momento desde que llegué aquí arriba.

— Chicos, está es la mía. Confíen en él grandote, yo puedo llevarnos a la siguiente ronda. — Fuí cuidadoso, muy cuidadoso con mis compañeros minks al hacerse pequeño. No quería herirlos menos que se tropezaron conmigo y mi enorme polla que bastante dificultades me daban al tener su presencia imposible de disimular. Los chicos mink y nuestro compañero humano puede que estuvieran complicados conmigo y mis repetitivos cambios de tamaño. Ahora bajando hasta a mi altura base, que es bastante para los humanos más silvestres, aun para otras razas mink y gyojin que he conocido mi altura que es baja para mi raza es alta o promedio para ellos. Aquí resaltaba que yo era un enano en mi raza. — Si hay algo que creo que soy algo veloz. — Fuí conciso, aunque ahora que no veía más a la araña sentía que mi voluntad era lo suficientemente fuerte para no verse mellada. 

Mi confianza creció, como mi erección. Puse mi mano en forma de puño para chocar con el hombre más hermoso de mi equipo, después de mi. — Guapetón, ten por seguro que vamos a seguir sumando puntos, cuenta conmigo. — No esperaba que él, chocara de puños conmigo, ni siquiera me recordaba y eso no me afectó, pero somos equipo ahora mismo. Él podría mostrar un poco de compañerismo con este negro zirconio, chocolate seductor, noche pasión.

Igual y mis palabras y mi hermosa canción esperaba que hubiera llegado a su corazón, aunque sigo sin recordar del todo, cuando lo conocí. Osea, recuerdo haber dormido con un chico de cabellos rosados, pero ese chico era más débil que yo, lo había sometido en mi cama y lo había hecho gemir. Este muchacho no solo era de los más fuertes, había sido capaz de no quedar de último. ¿Entonces está en el top 6? ¿Top 8? De todos los equipos estar entre los 8 más fuertes, es una envidia. 

Comprendí de la explicación. Tenía que pasar por donde marcaba la línea que medía mi velocidad. Pensaba: “Soy veloz, velocidad, ese es mi elemento. Imagina el objetivo. Concéntrate. Velocidad. Soy veloz. Un ganador, un montón de perdedores; yo desayuno perdedores... Rayos que maldito calor del diablo, con razón la gente anda tan azarosa, y que bien que lo hace el dirigente para mantenerlos contentos.” Las personas antes de mi habían hecho un excelente desempeño y esperaba de alguna manera alcanzalos. Que mi presencia pudiera hacerle de rival digno al gran Kurovongola que sin lugar a dudas hasta ahora era el más veloz. Me até el cabello para estar más que claro que me lo estaba tomando enserio, de la misma manera saqué mi mochila especial que me habían regalado en isla Karate, la mujer de la voz del denden mushi que me había llamado en el pasado y luego no había llamado más.

Para marcar el punto de salida agarré algo de carrerilla con el vuelo. Aunque el mareo me jugaba en contra podía ver claramente por dónde tenía que pasar por mi sentido agudizado de la vista. Tenía claro, mi vuelo.


i'm mr Fahrenheit
 [Imagen: XWmJiQh.png]

No te detengas. No te guardes nada, no des oportunidad a que te alcancen. Mi cualidad lunarian había cambiado, ya mi fuego no era visible, pero es cuando más lo sentía en mi interior. Una mirada cargada de determinación, había escuchado lo suficiente. En mi vuelo y el fuego de mi corazón, me aceleraba hacia la meta y a la distancia correcta menor a quince metros mis alas se alzaron de una manera especial para hacer un acelerón aéreo. Fijando como objetivo cruzar la meta con la mayor de mis velocidades. Ejecutando mi espolón de gallo, para patear una vez hubiese cruzado la meta. 

Una patada que había levantado el polvo tras mi demostración de velocidad en maniobras ofensivas. Esta técnica me ha salido tan mal tantas veces que esperaba ahora me permitiera destacar de manera positiva y demostrar que podía sumarme como entre los destacados de las mejores maneras esta ronda. Claro que luego fuí por mis cosas para recogerlas y regresar con los muchachones del equipo.

we are the world



RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano (Parte II) - Hasegawa Shin - 19-07-2026

[personajeinvalido=3941]

Los competidores habían realizado sus respectivos golpes y, tras ello, el frontman del evento comenzó a repasar los números oficiales de la prueba del Coloso, nombrándolos uno a uno en orden de llegada. Ese sector de la arena fungía como epicentro del ruido causado por el griterío, los aplausos y los pisotones contra el suelo, elevando la temperatura emocional de los juegos y generándole esas vibraciones en el pecho a las que no se terminaba de acostumbrar, un vértigo constante que, al menos, a Shin lo hacía sentirse como si estuviese flotando, inspirándolo a dar el doscientos por ciento de sus capacidades.

El ánimo contagiado por el Dirigente provocaba gritos de emoción en el albino, quien apoyó el anuncio de todos los skykilos generados, a excepción de quien insultó al aire, el ahora reconocido para su biblioteca de criminales mental como Rackham Uker, con quien aún sostenía una rivalidad silenciosa. Obvio que celebró su descalificación del evento, elevando el mentón en una dramatización de su ofensa tras esas desafortunadas palabras.

Por supuesto, sólo eran meras exageraciones, en otras circunstancias hace rato se habría olvidado del insulto.

Maki también partió a las gradas, dejando al resto de competidores con el recuento de puntos obtenidos durante la primera ronda. Las expectativas resultaban crecientes, y de no ser porque estaba encima del hombro de Sigurd Haakon habría saltado en todo el espacio que les permitía aquel cubículo, con una energía ridículamente alta para las instancias del día a las que habían llegado,  ubicando como motor el apoderarse del primer lugar parcial que la victoria de Runin Kitay consiguió para el equipo nueve.

¿Conocería a alguien más de ahí? Lo descubriría pronto, porque no prestaba atención al resto de participantes salvo que saliesen para alguna prueba, incluso con las vistas privilegiadas que el Carnicero de Whisky Peak le regalaba.

Mientras los cánticos en honor a la kuja disminuían, el Dirigente retomaba el control sobre los tempos del show permitiendo la limpieza del campo e introduciendo el siguiente desafío. Shin se mantuvo sonriente al lado de la cabeza de Haakon, y prestó atención a cada detalle para no perderse ninguna normativa que los pusiese en problemas. Sin embargo, sus párpados se levantaron tras anunciarse la Prueba de Céfiro, casi que perdiéndose los decorados en la arena por un único concepto, o mejor dicho, una solitaria palabra exclamada por el enmascarado.

Velocidad.

Sonrió de inmediato, y repasó todo lo que vio y llegó a escuchar proveniente de quien dirigía el evento, pues no iba a dejarse llevar por la obviedad de conocer mejor que nadie los alcances de su poder, debía estar atento a posibles variantes que comprometieran su desempeño, y ahí entraba el análisis sobre lo que los juegos ofrecían a modo de condicionantes. Tras una ya característica y fugaz humarada, los ojos cerúleos del albino pudieron divisar otro pilar de madera con un Den Den Mushi más grande de lo habitual encima, otra pantalla y la apariencia de un dispositivo del cual no tenía demasiada referencia.

La demostración resultó esclarecedora, el Dirigente cruzó frente a la pequeña estructura a una velocidad fácil de seguir, y tras un resoplido de aire curioso mostró el resultado a nivel numérico de lo que acababa de hacer. Los detalles finales fueron expuestos y ordenó el ingreso al campo de uno en uno, ordenadamente, por lo cual Hasegawa esta vez se adelantó a sus compañeros dando un salto, dejándose caer a penas unos tres metros por delante de Haakon, aún sosteniendo la chaqueta marine sobre su hombro.

—¡Oye, Sigurd! —repitió, haciéndolo una especie de mantra —Esta es la mía. Dudo que con tanto músculo seas igual de rápido que yo. —entonces, observó a Akira —Supongo que tú también lo sabes. —su sonrisa egocéntrica no perdía brillo al adelantarse a la hiperactividad del rubio. Claro que antes de avanzar le haría unos comentarios al capitán de los Mahana, mostrando que a pesar de tener un narcicismo desproporcionado, podía ser buen compañero, o intentarlo. —¡RyoRyo! ¡Préstame un poco de tu suerte! —al decir esas palabras, se señaló, ampliando la curva en sus labios y cerrando los ojos, eran sus últimas palabras al equipo antes de volver a colocarse la chaqueta y salir del cubículo.

Una vez puso los pies en la arena, todo había cambiado.

[Imagen: 3301553c-a49f-40a7-83c4-efc22e75b956.png]

La mirada siempre divertida del marine pasó a mostrar una concentración excepcional, el resto de gestos en su rostro acompañaron la ausencia de emociones que expresaba, como si tuviese la mente en blanco, sólo centrado en rendir al máximo nivel. No prestó atención a los estiramientos sugerentes de Yuuki, ni tan siquiera se impactó con saber que estaba ahí o su nombramiento hacia los Hanu Mahana, revelando que era otra pirata de las que se cruzó en los Blues. En ese instante, sólo le interesaba ganar, el resto del mundo parecía apagarse con una solemnidad absoluta, esperando su turno con paciencia, entendiendo que en el mejor de los casos, el resultado idílico dependía sólo de él mismo.

La aparición de un segundo participante previo a que él siquiera se aliste fue fulminante, aunque no consiguió intimidarlo, pues más allá de haber sido incapaz de calcular su velocidad con la vista seguía confiando en sus propias capacidades, impasible incluso tras presenciar la silueta del lobo cerrando sus fauces, advirtiendo el nivel del sujeto, e intrigándolo sobre que tan poderoso podría llegar a ser.

El último antes de tomar su turno lo hizo desde las alturas, con unas prominentes alas negras que le recordaron a Ashera y, claro, al resto de lunarians vestidos en atavíos de costuras que irradiaban nobleza, diseñados para presumir estatus social desde la mera apariencia. La situación política de Skypiea le resultaba de lo más peculiar en cuestión de razas, tendría cuidado de no interactuar con el alado, considerando su naturaleza disruptiva, a saber si los ángeles similares a Navur decidían meterlo preso por insultar a un miembro de la sociedad privilegiada en aquellas tierras.

La realidad es que tampoco puede vislumbrar sus movimientos con la vista, pero eso no evita que caminando con toda la calma del mundo se ubique a unos treinta metros del sensor que iba a guardar los datos de sus movimientos, manteniéndose de pie en completa quietud durante unos pocos segundos antes de empezar su propia parte del show.


—¡Kōshin!

En conjunto con su exclamación, chasqueó los dedos y se materializó a su alrededor una aura energética dorada que se movía como si tuviese vida propia, envolviéndolo de manera transparente y permitiendo que se sigan apreciando sus gestos con total claridad. En paralelo, su cuerpo también mostró propiedades extrañas, encarnando el concepto de la luz y emitiendo un brillo ampliamente distintivo, dotándolo de muchas habilidades particulares, aunque en los segundos posteriores, sólo una tomaría el rol protagónico. —¡Presten atención, o se lo perderán! —alzó el brazo derecho flexionado a la altura de su mentón, con una sonrisa radiante, casi tanto como los destellos que producía. Había decidido quedarse estático un momento para poder mostrarse ante las gradas previo a dispararse frente al sensor con el Den Den Mushi, intentando agitar así al público, y cuando consideró que fue suficiente, finalmente se movió.

[Imagen: 8926abe6-c09c-4bb3-8f9e-2c88a37e76ce.png]

Producto de su akuma, los destellos que se generaban con ese desborde energético formaron una estela larga que cubrió en un parpadeo toda la distancia necesaria hasta atravesar la línea final, allí donde quedaría registrada su velocidad. La mirada del Comandante volvió a mostrar el mismo punto de concentración con el cual ingresó a la arena durante la transición abrupta, moviéndose más rápido que nunca en su vida.

Ni siquiera los miembros de su tripulación lo habían visto alcanzar ese nivel, pues estuvo entrenando esa técnica y otra más en secreto, reservándola hasta que fuese estrictamente necesario utilizarla, y frente a tantas personas esperando lo mejor de cada participante no podía hacer otra cosa más que deslumbrarlos.

Envuelto en su elemento, la línea recta dorada que marcó en su recorrido se borró antes de su reaparición doce metros más allá del punto en donde se midieron sus datos, con un Shin aún mostrando retazos de la naturaleza de su fruta, exhibiendo partículas de luz que lo rodeaban mientras estiraba el cuello y giraba su brazo similar a los movimientos empleados por Runin instantes atrás, aunque él lo hacía bajo el objetivo de descontracturar sus músculos, mucho más lento que la kuja. Ya no estaba presente aquella aura más violenta y salvaje, pasando a emitir destellos tenues que facilitaban un vistazo detallado a su silueta. —Me podría volver adicto a esto. —expresó para sí mismo, sonriendo con bastante satisfacción y buscando sus gafas de sol en el bolsillo interno de su chaqueta oversized, colocándoselas y acomodándolas sobre la nariz.

Antes de volver al cubículo, caminó hacia más o menos el centro de la arena sin desactivar su fruta del diablo, tratando de apoderarse por completo del breve momento, como si su mentalidad competitiva lo hubiese estado esperando desde el instante en que se enteró de aquellos Juegos. Así, elevó la vista a las gradas, alzando la mano en dirección a los espectadores, luciéndose en su absoluto esplendor —¡El Dirigente les recordará mi nombre, habitantes de Shandora! —exclamó tan alto como podía, afirmándose en el suelo con los pies y luciendo una pose triunfal —¡Todo lo que deben saber de mí, es que...! —con una sonrisa, le gritó a los testigos del cielo su ambiciosa meta.

[Imagen: bbc87f12-3a67-462e-8b16-f1a57b25abe9.png]

—¡Me convertiré en el mejor marine de la historia!

Su espectáculo había sido dado, y satisfecho con ello, volvió a una pose natural a medida que apaciguaba el brillo que lo envolvió durante el recorrido casi instantáneo que consiguió en la prueba, regresando a paso lento hacia el cubículo del equipo seis, mostrándoles una expresión que reflejaba la seguridad total que sentía de manera genuina.

Observó a todos y cada uno de sus compañeros, y luego se llevó ambas manos detrás de la cervical, sentándose con las piernas cruzadas similar a los samurái —No podía desperdiciar ese puñetazo múltiple tuyo, RyoRyo. Ya sabes... —comenzó a mover los brazos de tal forma que intentaba emular las extremidades extras que Miyamoto mostró durante la prueba del Coloso —El resto depende de ustedes dos. ¡Si ganamos pero no mejoran nuestros puestos, nos quedamos el premio con Ryota! —señaló al Carnicero de Whisky Peak y luego a Akira, echándose hacia atrás para relajarse finalmente, apoyado sobre ambas manos.

—Descansaré hasta la siguiente fase. Ya les demostré por qué soy el mejor, así que puedo quedarme tranquilo. —con ese último énfasis en su ego, se quedó ahí, consciente de la cantidad considerable de energía que había gastado en ese lapso fugaz de tiempo. Si habían otras pruebas donde participar necesitaba recomponerse y estar al cien por ciento otra vez, caso contrario el esfuerzo invertido allí le podía pasar factura. Los gajes del oficio, pensó.

Y un poco más en su interior, trató de imaginar la reacción que habría tenido Himari si lo hubiese visto desde las gradas.

Selló esa imagen con una sonrisa alegre.

Let there be light



RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano (Parte II) - Moja - 19-07-2026

[personajeinvalido=3941]

La descalificación de la calva de Maki a Moja no le dio ni un gramo de pena. Al revés, se sintió aliviado de quitarse de encima a una criminal que solo traía problemas y deshonor al grupo. El problema gordo era que el "Dirigente", ese bufón de la nube, anunció los resultados a gritos y el Equipo Tres se quedó en la absoluta miseria: cero puntos por culpa de la pirata y con un miembro menos antes de empezar lo bueno. Moja se cruzó de brazos, bufando por la nariz con una rabia sorda que le hacía vibrar el pelaje negro de los hombros. Miró de reojo a Kael y al tal Masami. Menudo panorama para defender el estandarte de la Marina.

Justo antes de que el presentador soltara el rollo de la segunda prueba, Masami se le había acercado con una cara de tímido que a Moja le ponía de los nervios, preguntándole si creía que le iría bien en alguna prueba y soltando que era el más débil de todos. Moja se le quedó mirando con esos ojos amarillos fijos, serios, como si estuviera evaluando a un recluta que se quiere rendir antes de marchar. El contramaestre no era de regalar oídos ni de soltar discursitos de ánimo falsos. Se acomodó la gorra de la Marina con un tirón seco y le soltó las palabras justas, directas y sin anestesia:

-En la Marina no hay espacio para los lamentos, soldado. Si eres el más débil, entrena el doble. Cumple tus órdenes y mantén la posición. Aquí no venimos a compadecernos, venimos a cumplir con el deber.-

Kael, que estaba al lado, le puso la mano en el hombro al mink de la 60 y negó con la cabeza, buscando apaciguar las aguas y recordarle que las hostilidades estaban prohibidas en Skypiea. Moja miró la mano de Kael sobre su uniforme blanco, luego le clavó una mirada que cortaba el hielo y se apartó un paso, soltando de forma cortante:

-No hay hostilidad. Solo realidad militar. La disciplina es lo único que nos mantendrá en pie aquí arriba.-

Y entonces, el Dirigente anunció la Prueba de Céfiro. Velocidad pura. Un Den Den Mushi gigante con gafas de aumento y un dial listo para medir cuántos "skylómetros" por hora podía alcanzar un cuerpo. Al escuchar las normas, Moja no esperó a que Kael o Masami dijeran ni mu. Se plantó en mitad del cubículo y, con esa voz de bayoneta que usaba cuando la situación lo requería, sentenció:

-Yo haré la prueba de velocidad. Soy el más rápido aquí.-

Fue en ese preciso instante cuando Masami decidió que era el momento perfecto para montar un circo. El chaval sacó un par de maracas, se puso a dar vueltas y empezó a cantar a todo pulmón aquello de "¡SUEEEEENA LA MARACA SUAVEEEE! ¡CHACA CHACA, CHACA CHÁ!". Moja se quedó completamente de piedra, con las orejas tiesas y las pupilas reducidas a dos líneas del tamaño de un alfiler. No daba crédito. Estaban en territorio enemigo, rodeados de piratas peligrosos, delante de un enviado divino que pegaba bastonazos a la primera de cambio, ¿y este pavo se ponía a bailar salsa alrededor de él?

-¿Ha estado en Samba, contramaestre Moja?- le soltó el rubio en mitad de un giro, dándole incluso un par de golpecitos amistosos con el hombro.

Moja sintió que el pelaje de la cara se le encendía de pura vergüenza ajena. Estuvo a punto de meterle un viaje para que se callara, pero la música de las maracas y el ritmo frenético empezaron a hacer un efecto rarísimo en el ambiente. El balanceo de Masami, la vibración del chaca-chaca continuo y esa energía tropical absurda empezaron, de alguna forma que Moja no alcanzaba a comprender con la lógica marcial, a aligerarle el cuerpo. El aire de Skypiea, que antes sentía denso y pesado por culpa del pelaje mojado y el sudor de Arabasta, de repente pareció volverse más fluido. Las piernas se le destensaron, los músculos de las pantorrillas se le llenaron de una ligereza extraña, como si el propio viento de la isla le empujara la espalda hacia adelante. El ritmo contagioso del chaval de la 80 le había quitado el agarrotamiento de la prueba anterior. No le iba a contestar a lo de Samba, porque aquello ya era demasiado, pero usó ese subidón de energía para enfocar toda su rabia y su fuerza en las dunas de su mente.

-Suficiente- masculló Moja, aunque por dentro la adrenalina le estaba corriendo por las venas a mil por hora gracias al numerito del carnaval.

No esperó a que nadie le diera paso. Moja saltó la baranda del cubículo Tres con una agilidad felina y avanzó por la pista de tierra batida hacia la línea de salida. El estadio era un hervidero de gritos, pero él ya no escuchaba nada. Solo el latido de su propio corazón y el eco del chaca-chaca que aún le zumbaba en el oído interno. Se colocó en la marca, bajando el centro de gravedad, apoyando las garras delanteras en la arena húmeda como una pantera a punto de cazar. Los ojos amarillos fijos en el Den Den Mushi Frame que esperaba a cien metros.

Inspiró hondo, llenando los pulmones del aire ligero del cielo.

El Electro de su raza mink estalló de golpe, cubriendo su pelaje oscuro con una red de chispas azuladas y centelleantes que restallaban contra la tierra. Al mismo tiempo, Moja activó el poder de su fruta del diablo, de su muñeca derecha brotó una tira blanquecina con forma de flecha vectorial de la fruta Aro Aro. La lanzó con velocidad hacia el frente, anclándola a mitad de camino del medidor de velocidad.

Se impulsó con las piernas. El suelo de arena saltó por los aires detrás de sus botas y Moja se convirtió en un borrón negro que cortaba el viento. No corría, volaba. Y a mitad de camino, as pasar por encima de la flecha vectorial que había anclado en el suelo, le dio un poco más de velocidad antes de pasar por delante del Den Den Mushi.

El Den Den Mushi Frame abrió los ojos como platos. Hubo un crujido seco en el aire, el Dial de la máquina soltó una ráfaga de viento por la presión y los números de la pantalla derecha empezaron a bailar de forma salvaje, registrando una marca de locura.

Moja derrapó unos quince metros más allá, levantando una polvareda tremenda y clavando las garras en la tierra batida para frenar el impulso de la resaca de velocidad. El Electro se apagó lentamente, dejando solo un rastro de vaho saliendo de su hocico pronunciado. Con un movimiento seco de los dedos, deshizo la flecha vectorial, que se encogió de vuelta en su muñeca como una venda elástica.

No se quedó a mirar la pantalla, ni a esperar los aplausos del público alado, ni a ver qué decía el Dirigente desde su nube. Le importaba un comino el show. Se dio la vuelta con parsimonia, se recolocó la gorra blanca de la Marina con la mano izquierda y caminó a paso ligero de vuelta hacia el cubículo del Equipo Tres.

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RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano (Parte II) - Bartolomeow Flint - 19-07-2026

[personajeinvalido=3941]

La primera prueba finalizó y la voz del tipo enmascarado volvió a resonar por todos lados, instintivamente mi miraba se dirigió hacía el cielo, en concreto hacía la nube en la que sabía que se encontraba el "Dirigente". "Me encanta este torneo, los débiles no se merecen continuar" Pensé divertido cuando la voz del enmascarado anunciaba la descalificación tanto de Maki como de Uker. La verdad que me daba igual que una de las descalificadas fuese Maki, al fin y al cabo, yo estaba allí para analizar y quedarme con el nombre de la gente que valiese la pena para reclutarlas. "Así que ese era el nombre del tipo del mechón blanco-don" Proseguí observando como Uker salía del cubículo y se dirigía hacía la grada también.

De repente otra explosión surgió con una ligera nube delante nuestro en la arena. Esta ligera nube poco opaca y densa, reveló una construcción variopinta y con ciertos toques similares a la de la prueba anterior. Esta también constaba de un pilar de madera, de un metro y medio de altura y una superficie de al menos un metro, siendo el grosor del mismo igual a su altura. Sobre el pilar había un Den Den Mushi, algo más grande que los habituales, portaba también un casco, unas gafas de aumento enormes que hacían parecer sus ojos inmensos y un silbato pequeño en su boca. En el flanco derecho del pilar había un dial que apuntaba en paralelo hacía el suelo, y en su flanco derecho una pantalla similar a la de la prueba anterior.
"Que extraña y curiosa estructura-don..." Pensé observando la nueva estructura mientras escuchaba la presentación de la prueba por parte del "Dirigente". "Creo que ya es hora de que participe, si algo soy es rápido-don..." Pensé decidido a participar en aquella prueba.

"Veamos cual es mi velocidad máxima-don..." Me dije retándome mientras dejaba de cruzar los brazos. Estuve apunto de transformarme en un forma completa de la fruta del diablo, pero justo vi como una joven peli rosada con alas se adelantaba dirigiéndose hacía la estructura.

Detrás de ella, otros se me adelantaron. "Bueno habrá que esperar a que todos acaben o a que haya un pequeño hueco para que yo realice la prueba-don" Esperé tranquilamente observando a cada uno de ellos, las chica con alas, un tipo bastante rudo de pelo moreno, un moreno con alas blancas, que no sé porqué me sonaba de algo, seguramente sería porqué habían muchos como él en las gradas. Luego un Marine de pelo blanco y por último un Marine con mucho pelo, teniendo pinta de ser un Mink.
Al fin, hubo un hueco para que pudiese hacer mi movimientos, miré a los lados y vi que nadie me miraba así que aproveche para transformarme en mi forma completa, convirtiendo mi cuerpo en el de un águila de apenas un metro de alto y dos metros y medio de envergadura. En ese momento escuche una canción que provenía de uno de los cubículos cercanos, el cual acelera mi sangre, me hace tensar la musculatura sintiéndome más fuerte, haciendo que salga volando del cubículo como una bala hacía el cielo, luego de subir unos cuatro metros descendí hacía la arena, colocándome en la posición de salida, dejando el pilar a mi izquierda.

Mientras descendía pude ver una piedra enfrente de mí, no era muy grande, pero era la única que vi, y me molestaba, quería patearla para quitarla del medio. Así que cuando estuve en el suelo. Miré primero a la piedra para ubicarla perfectamente desde el suelo, y luego miré a mi alrededor, sobre todo hacía las gradas. Donde pude ver la cara de asombro de muchos de los presentes.

-¡Va Va Va Va!- Suelto una carcajada a la vez que abro mis alas y doy una patada al aire con mi pata derecha, usando la inercia de esta para empezar a girar sobre mi mismo, sincronizando el giro con un leve aleteo que me permite volar mientras giro, como si fuese un torbellino aereo, que eleva bastante arena a su paso, puesto que no me elevo muy alto del suelo, para no perder tiempo y llegar lo más rápido a mi objetivo, la pierda.

Cuando pase de largo el pilar y llegué a la piedra, aproveche la inercia que seguía llevando para golpear la piedra con mi pata, mi intención era sacar la piedra de la arena, pero esta se rompió en pedazos cuando la golpeé. "Vaya... creo que me he pasado de fuerte-don" Pensé antes de elevar el vuelo. -¡Va Va Va Va!- Solté otra carcajada mientras volvía volando tranquilamente hacía mi Cubículo, lugar donde me posicioné sin dejar mi forma completa.

MushokuOFF



RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano (Parte II) - Enji - 20-07-2026

[personajeinvalido=3941]

La Prueba del Coloso se desarrolló sin mayores problemas. Después de quedarse flipendo en colores con la transformación de Ubbe, Enji creyó que los demás participantes serían poca cosa en comparación, pero se equivocó. Uno de ellos estuvo por encima en “Espectacularidad”, enseñando protuberancias que no formaban —o no debían formar—, parte de un cuerpo humano común y corriente. Una locura genética, una mutación, el poder de una fruta del diablo, o simplemente una bendición de carácter divino.

Cuando el buccaneer regresó al cubículo de su grupo, Enji levantó la mano para chocar palmas con él y asintió en señal de reconocimiento.

—¡Nada mal para ser escoria pirata! ¡Shihahaha! ¿Te inspiraron los gritos de la señorita? —Señaló a Tezca y movió las cejas—. ¿Qué carajos era esa cosa en la que te transformaste, eh? ¿El padre de todos los lagartos? Tengo un compañero que hace algo parecido —Recordó la forma de tortuga de Juan—. (...)Solo que él es incluso más cool, ¿sabes? Es el hombre, aunque sea un puto cangrejo. ¡Shihahaha!

Los resultados no tardaron en llegar a sus oídos. Desde abajo hacia arriba, los que peor habían quedado clasificados eran El Marcado y Maki, la mujer de la polla ( gallina ) gorda. Después, una mujer alada y un… ¿Hombre? De cabello rosa. Les seguían Stroud, el chico topo ( empezaba a envidiar que todo mundo pudiera transformarse ) y el chico de muchos brazos ( ¿En serio? ). Ubbe había conseguido entrar en el top y proclamarse segundo, justo por debajo de la aberración de la naturaleza.

—No había nada que hacer —reconoció, su cabeza negando con suavidad ante lo evidente—. Esas sandías le dan ventaja aerodinámica.



Dos pequeñas explosiones de humo más tarde, la nueva escenografía yacía montada en el centro de la gran arena de los Juegos del Emperador. La Prueba de Céfiro se llevaría a cabo a continuación. Una prueba de velocidad

—Sí, está es la mía —dijo a sus compañeros, convencido. Se llevó las manos detrás de la cabeza, entrelazó los dedos con sus hebras de cabello blanco y sonrió mientras pasaban los primeros participantes. De fondo escuchaba una melodía particular, entonada por su compañero—. Sí, sí, definitivamente. Diría que… ¡Eh! ¡Yo te conozco! —exclamó cuando KuroVongola, otro compañero del incidente de Kutsukku, apareció en el escenario para tomar la prueba—. ¿Te acuerdas de ese, Come abuelas? —Buscó confirmación en Dharma—. No lo volví a ver después de que salimos de esa prisión. ¡Shihahaha! Quién diría que sigue vivo.

La extraña y surrealista reunión de quienes se enfrentaron a Don Ald y salieron con vida, tendría que esperar. Era su turno. Después de que un gigante de cuatro metros con demasiadas venas en el torso se retirase de la arena convertido en águila, Enji saltó dentro. Tenía que reclamar su lugar antes de que otro decidiera dar el paso al frente.

—¡Shihahaha!

Entró a escena semi desnudo, como de costumbre. Las botas de cuero amortiguaron el paso en su andar hasta el centro del coliseo, donde se plantó de pie, con la espalda recta y las nalgas apretadas. El sensor de velocidad estaba un poco más adelante, a su derecha. La distancia de margen para acelerar era corta, la justa. Se jugaría su lugar en la prueba con un arranque.

Cerró los ojos.

«Huh, suele ser más fácil cuando hay un imbécil delante…»

Y lo imaginó.

Retrasó el pie derecho, movió el peso del cuerpo a esa pierna y se encorvó ligeramente hacia adelante. Flexionó la rodilla izquierda y apretó los puños, elevados uno cerca de su mejilla y otro a la altura del pecho. ¿A quién quería golpear hoy? Muchos rostros, algunos recientes y otros antiguos, se formaron en su mente. Unos propios de la Grand Line y otros que lo retraían a la época del South Blue. Algunos humanos, otros con peculiaridades propias de la cruza de razas. A uno en particular le apeteció golpear ese día. Una cara de facciones humanas pero cuya mandíbula, demasiado grande, y dientes, afilados como la púa de una guitarra, delataban genes gyojin en su sangre. Recordó esa poderosa mandíbula manchada de sangre y su voz, insoportable, resonó en su imaginación amortiguada por el sonido del agua corriendo en sus oídos.

Que mal día fue ese.

El veneno surgió de su antebrazo derecho como una miriada de tentáculos que primero se extendieron hacia afuera y luego, siguiendo la directriz que marcaba el movimiento de su mano izquierda, se plegaron y envolvieron el puño de Enji. La sustancia se aglomeró hasta formar una esfera perfecta de la cual, poco después, brotaron puntas, y sólo entonces los músculos de sus piernas se tensaron en una abrupta explosión.

—¡Espina! —exclamó, pivotando a la derecha para luego cruzar la “ Línea de meta” dando un giro abrupto hacia la izquierda y proyectando su puño contra la imagen residual, propia de su imaginación, de cierto híbrido que alguna vez se había comido a unos reclutas frente a sus narices. El movimiento fue veloz pero corto, dando la impresión, para los menos preparados, de que su cuerpo desaparecía por un instante para luego reaparecer un metro más adelante. El veneno salpicó al suelo y una estela de vapor emanó de la cicatriz venenosa, delatando su alto nivel de acidez.

Al detenerse, tuvo que clavar los pies en la arena para evitar que la inercia lo llevase mucho más allá. Se giró y miró hacia la pantalla numérica, para luego chascar la lengua.

—Ugh, fuck. ¿Esta mierda no está rota? —señaló la máquina, mirando a El Dirigente. Después se encogió de hombros, sacó de sus calzones otro cigarrillo y lo encendió en el camino de regreso al cubículo de su grupo—. ¿Y? ¿Me vieron? —preguntó al grupo mientras sostenía el cigarrillo entre sus dientes—. ¡Shihahaha! Hay tipos muy locos por aquí.

off



RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano (Parte II) - Maria Merlot - 20-07-2026

[personajeinvalido=3941]



Narrador / María Merlot



Cubículo #9.
Antes del Desafío Coloso.

¡B-BÁJEME SEÑORITA M-MERLOT! ¡S-SE LO RUEGO!

Recordar la voz nerviosa del hombre la hizo sonreír llevando su diestra a la boca. Ese tartamudeo, en un macho, le resultó curioso. La mayoría solían ser dominantes y seguros de si mismos, o en su defecto introspectivos pero jamás tímidos. ¡No! Claro que conocía a alguien así, y eso hizo ampliar su sonrisa y hacer enternecer sus ojos: El Príncipe Einar. Recordaba siempre con cariño a su amigo de alas blancas. ¿Sería oriundo de este lugar? ¿Estaría entre la multitud de ángeles viéndola? No lo sabía, lo único que esperaba desde lo más profundo de su corazón es que estuviera bien, feliz y menos sonrojado.

María observó a la chica con rasgos de mono, ella también se unió a su momento de grupo animador. Una vez formó parte de un equipo, en una especie de juego del miedo, pero solo habían compañeros masculinos. Se sentía bien estar rodeada de chicas, y más allá de eso, de personas que podrían, ella no lo dudaba, hacer la fotosíntesis a su lado.

¡Ukikikiki! ¡También le hace falta comer un poco de durazno-uki!

La voz de su compañera, y futura amiga si, ya lo había decidido, se hizo aún más presente. Los orbes ámbar la miraron asintiendo con la cabeza, haciendo que su largo cabello rosado danzará con ésta — No, no, no. Nada de frutas, Ukikikiki. Las frutas ya no son amigas… — le respondió frunciendo el ceño como si tuviera un fuerte dolor en alguna parte de su cuerpo, el corazón seguramente, al tiempo que cruzaba los brazos frente a su pecho en forma de X — … tofu, hojas, raíces, algas, flores pero frutas no. ¿No te gusta nadar, Ukikikiki? — preguntó a la dama usando lo que pensó era su nombre, y si no lo sería desde ese momento porque la candencia de la voz de la semi sirena al decir “kikikiki” eres un deleite para los oídos propios y extraños.
M-me encantaría, s-señorita Merlot… ¿Q-qué le gustaría comer a u-usted?

— Hmmp — se quedó pensativa un segundo mientras procesaba las palabras del sujeto, luego le sonrió con su encanto natural — … mentiría si dijera que no se me ha antojado un durazno… — dejó escapar unas risitas, sonaba contradictorio, lo sabía, luego de negar el consumo de frutas durante toda esa interacción pero ¿a quien engañaba? le gustaban aunque le dieran ahora miedo — … igual, algo encontraremos. Iremos todos: Bombón, Ukikikiki y Fideo Dulce con Omi — aplaudió pensando en la divertida reunión de un grupo algo peculiar. Ahora debía concentrarse, si podía, en lo que sucedía en el gran coliseo.



Prueba del Coloso.
Intentando, enfocada, ¿Creo?

README SI QUIERES




Prueba Céfiro.
Abran paso, llegó María Merlot.

¡Prosigamos con la segunda prueba!

La siguiente fase fue anunciada, y para ese momento la mestiza ya había medio bajado las revoluciones que le causo Hyakinthos, aunque aún sentía la emoción a flor de piel. La atención la llevó a entender que solo debía correr. El nuevo cachivache mediría que tan rápido iban. Mordiendo su labio inferior miró al sujeto, luego a la mona y cayó sobre la morena — … voy yo. Aprovechemos la energía que me recargó mi algodón de azúcar en esta prueba — sonrió llevándose la mano al cabello y echándolo hacia atrás en un gesto fluido y femenino — … solo vamos a quitarme el peso extra, supongo — comentó sacando el tanto de su pierna, luego la espada a dos manos de su espalda, el bolso oculto en el lado opuesto a la pierna que tenia la apertura, y así fue dejando sus armas en una pila — … soy compradora compulsiva. Cuiden mis cosas mientras no estoy. Te lo encargo Omi — bromeó acariciando a la bufanda blanca del hombre, le gustaban mucho los animales… ellos jamás le hicieron daño alguno — … veamos a mis contrincantes antes de acercarme… — les indicó, aunque el hombre ya había hecho su porra. Una corbata mágica la suya, María lo observó sonriendo con agrado. Jamás vio a nadie animar como lo hacia él, le encantó su espíritu. La mestiza volvió a subir sus brazos al aire y moverse al compás de su porra, esta vez no se sentía fuerte, sino más bien des-nudada, o sea, sin nudos, como si su cuerpo se hubiera relajado esperando la explosión del momento. Definitivamente le invitaría a comeré tofu.

En ese momento María volteó hacia las gradas. Su hermana había sido eliminada pero aun tenía un grupo ¿No? Una sonrisa se posó en sus labios, tal vez e independientemente del resultado, si ganaban entonces también estaría saliendo victoriosa Maki D. Zennin —… ya vengo — dijó a sus compañeros empezando a correr hacia los cubículos ubicados al lado izquierdo del #9. El objetivo era el #3, así que con una velocidad poco propia de ella fue hasta allá. A medida que se acercaba un sonido empezaba a zumbar en el entorno, y no, no se trataba del torneo en si sino de lo que provenía del cubículo y vio a un enorme gato negro bailando. ¡Tenían una fiesta ahí!

¡SALSITA PRECIOSA, VEEEEN A BAILAR! ¡CHACA CHACA, CHACA CHÁ!

Entonces, lo vio. Un apuesto muchacho de cabello negro moviendo al son de su canción unas maracas. La sonrisa de la mestiza se amplió, y no pudo más que disfrutar del espectáculo a medias desde la primera fila con los orbes ámbar brillando con evidente júbilo al tiempo que su cuerpo reaccionaba a la música. Bailar le gustaba, una experta en twerking si le preguntaban, pero ese ritmo era más de pie, caderas y manos; así lo hizo, movió sus caderas haciendo sonar la cadena metalica a su alrededor con cada “Cha Cha Cha”.

Suficiente.

La voz del gato retumbó, eso la asustó un poco pero ya estaba ahí así que diría lo que vino a decir — ¡Minino malo! Nunca es suficiente la alegría de la música y si lo piensas es porque te falta más cha cha chá — lo señaló con el dedo índice sonriéndole con travesura — Escúchenme bien. Mas les vale hacerlo bien, el honor de mi Unnie está en sus patitas… — miró al minino —… en su excelso maraqueo — estaba vez fue el turno del apuesto muchacho musical y por ultimo se fijó en… — ¿¡Regaliz!? — se sorprendió al ver al gallardo hombre del barco de los contrabandistas y el principal culpable de su fallida cita de arroz con el Malvavisco — ¡Qué alegría verte sano y seriamente majo tal cual te recuerdo! — le guiñó uno de sus ojos, sus palabras rebosaban sinceridad, más después de su pequeña aventura juntos hacia muchas lunas atrás — Confió en ustedes, Caballeros… y en su mascota miau miau — lo último lo maulló encantadoramente hacia el mink obsidiana para volver hacia su propio cubículo. Esta vez con mucha más rapidez que como llego ¿Curioso, no?

En esa leve interacción, se perdió el descenso del ángel mujer, la del tipo rarísimo con la espada y justo cuando estaba por llegar a su lugar frente al cubículo para salir a la competición, un ángel negro salió del grupo de su algodón de azúcar para realizar la prueba. Su desempeño fue muy bueno ¿Todos eran tan rápidos? En ese momento bajó la mirada al suelo. Se sentía confiada por los ánimos de Kevin y las chicas, y luego de escuchar aquellas maracas aún más pero… ¿Sería suficiente? ¡Claro que sí! Igual, se trataba de un juego... lo importante solo era divertirse.

Levantó la mirada, decidida a ser la siguiente cuando su poca planificación se desbarato ante lo que sus ojos ámbar captaron seguido de una exclamación que aunque no supiera que significaba la envolvió en lo irreal de aquella aparición haciendo revolotear su órgano bombeador de sangre.

MUSIQUITA

¡Kōshin!

Pum…
Imposible…
Pum Pum…
Él…
Pum Pum Pum…
Brillante…

¡Presten atención, o se lo perderán!

La voz, un poco más seria de cuando lo conoció pero sin duda era la suya. Los orbes de la mestiza se abrieron por la impresión. Su boca se secó. Todo se apagó a su alrededor. Solo existía esa luz resplandeciente que ni siquiera podía seguir con la mirada… ¡Una estrella fugaz! Dió un paso hacia atrás, llevó sus manos al pecho, una sobre la otra. Podía sentirlo latir con desesperación, transportándola a un lejano tiempo y un arrepentimiento que la siguió como una sombra desde entonces.



Flash Back.
Playa, Isla Karate.

El sol resplandecía, el mar la incitaba a ir a su encuentro. Quedó con su hermana para verse, pasar tiempo de calidad juntas. Antes de su llegada apareció ÉL, el Malvavisco de ojos ciruelas. Sus primeras palabras la hicieron pensar que se trababa de un hombre más que solo buscaba una cosa de ella pero los minutos siguientes le revelaron que había más debajo de aquella sonrisa fácil y esa mirada coqueta… al igual que ella, también estaba roto pero eso no les impedía seguir hacia adelante. Por eso lo llevó a nadar, por eso le mostró una de las cosas que más amaba: el mundo subacuático.

Tienes un nombre muy bonito, María.
Malvavisco…
¿Dónde estuviste toda mi vida?
Probablemente salvando el mundo.
Perdiéndome unas cuántas oportunidades para conocerte.
…  Respira Malvavisco… ¿Tengo que darte respiración boca a boca?
¿O llamo a mi hermana para que lo haga ella?
Si tuviese que elegir, me decantaría por quien tengo más cerca.
Es decir, tú, María.
Ten cuidado, hay muchas personas malas, no como yo.
…  ¿Qué cosa peor podrían hacerme?

Cuando su hermana decidió que era momento de irse, ella la siguió sintiendo un peso inexplicable en su corazón. Dando un paso tras otro sabiendo que debía continuar pero algo tiraba de ella… ese hombre que quedaba a tras o la promesa que vio antes en sus ojos ciruelas. Más allá de sus corazas, ella lo supo… fue una conexión inexplicable ¿Él la sintió? ¿O estaba delirando? Cuando se giró, él seguía ahí, viéndola con la misma intensidad que retumbaba en su pecho, una sonrisa encantadora se dibujó en los labios de la fémina para invitarlo a un Festival sobre el Arroz, uno dónde descubriría que podía llegar a significar ese encuentro tan peculiar.

Ella no llego a tiempo.
Tal vez él nunca fue.
Sus caminos se apartaron.
El destino los separo.
Y un arrepentimiento se instaló en su pecho, no haberlo besado cuando salieron del agua. 
Por eso cuando conoció al Capitán Uva, no se cohibió y se dejo llevar para no arrepentirse nunca más…

Fin del FlashBack.



¡Me convertiré en el mejor marine de la historia!

El grito la sacó de su ensoñación. El brillo seguía delante de ella. No había publico ni ruido, solo el Malvavisco endulzando a la audiencia. María cerro los ojos, necesitaba calmar su corazón, recordar como respirar. Empezó a contar de 7 en 7 a la inversa. Inhalar y exhalar. Quien fuera después del peliblanco, ella lo ignoró por completo. Su mente y alma estaban procesando lo que se estaba gestando ante ella: El solucionar el leve problema del arrepentimiento de Karate.

Abrió los ojos cuando el gato negro regresaba, ella hizo lo propio hacía su cubículo, no estaba lejos la verdad. Sin mediar palabras tomó uno de sus tantos, cuando se giró una hermosa ave volaba por el recinto. ¿Estaba participando? Su risa le resultaba familiar, y hasta contagiosa, eso ayudó a calmar su pecho.

— … parece que ahora si es mi turno — salió del cubículo con el arma en la mano. La brisa movió su larga cabellera, miró a la grada dónde estaban aquellos que cautivó antes, les lanzó un beso al aire para que se lo repartieran.

No dijo su nombre.
No señaló a nadie.
Clavó el tanto en el suelo.
Respiró.
Y procedió a transformarse en aquello que la maldijo.
¿Tenía que ocultarlo?

Su hermana no lo hacía, estaba muy orgullosa de su iguanidad, entonces ella lo estaría de su cebracidad. La mujer se convirtió en una equina en blanco y negro, manteniendo su cabello ondulado, largo y rosado. La ropa se ajustó a su cuerpo lo mejor que pudo. Cuando se convertía en ese animal se sentía antinatural, siendo ella un pez suponía que se trataba de eso pero lo ignoraba —  ¡Aletazo! — gritó subiendo el hocico y agarrando el tanto que caía, el nombre de su técnica, antes de ejecutarla.

Entonces, corrió… y corrió como nunca lo había hecho sobre sus cuatro patas pasando por delante del cachivache y siguiendo de largo hasta terminar en un suave galopeo y llegar al extremo opuesto de la arena, es decir, hacia dónde se encontraba el palco de honor. En ese momento la muchacha se detuvo, soltó el arma, y sonrió al lugar imitando lo que hizo el rubio enfermo. Luego se destransformo, siempre le costaba un poco más eso, tan extraño como si su propia existencia lo rechazará.

Dejando a tras al animal de cuatro patas, el cuerpo de la hermosa mujer regresó, con la zurda retiró el tanto de su boca, guardándola en su espalda. Con la diestra se echó el cabello hacia atrás — María Merlot, Reina de Estrellas de los Valar, Cebra en mi tiempo libre. Por favor, cuiden de mi —  la voz suave salió con encanto natural impregnada de su inigualable belleza divina al tiempo que ejecutaba una reverencia en dirección a ese palcó, luego se giró y peinó las gradas mientras caminaba de regreso — ¡Gracias gracias gracias! — iba diciendo y saludando al animado público.

María en lugar de regresar a su cubículo, se encamino al #6. Tenía una ultima cosa por hacer, dejar el arrepentimiento atrás de lo que pudo y no fue. Seguro las personas estaban ya concentradas en el próximo participante, a ella poco le importaba. Su mirada ámbar estaba en la del hombre que minutos atrás la dejo sin aliento, y del cual necesitaba de una vez por todas descubrir lo que en la cita fallida del arroz no logro.

Un gigante rubio.
El chico de la sonrisa amable.
Y un segundo rubio.

Se detuvo a un metro del hombre vestido de blanco. Con una sonrisa traviesa en sus labios, y llevando sus manos hacia atrás en una pose de chica buena lo abordó — ¿Te gusta el arroz, Malvavisco? — repitió la última pregunta que le había hecho en aquella playa, no esperaba que él lo recordará pero ella si lo tenía claro como el agua del camino — … yo aun no lo sé —  saco una de sus manos de atrás con delicadeza llevándola a su mejilla de manera pensativa —  Malvavisco, he de confesarte algo. Me he convertido en una pirata… y ahora hago cosas piratescas, estas y aquellas, y esas que te estas imaginando también y las que no… igual las hago —  sonrió encantadoramente sin dejar de mirarlo a los ojos, lo cierto es que no hizo nada que justificará que su cara estuviera en un cartelito de “Se Busca” pero a nadie parecía importarle si era o no inocente, así que como siempre, lo asumiría y seguiría adelante — … ¿sabes que es lo mejor? —  le preguntó sin romper el contacto visual, tal vez él podía ver como sus ojos brillaban. Dio un paso y otro más, hasta romper la distancia entre ambos colocando sus manos en el pecho de este e inclinando su cabeza hacia atrás para verlo mejor, después de todo era más alto — … que puedo tomar lo que quiera sin remordimiento. Como por ejemplo… —  se puso de puntillas llevando sus labios muy cerca de los suyos, tanto que podía sentir la respiración masculina acariciar su piel —  … robar besos — pasó de sus labios, coloco con suavidad sus labios sobre la punta de la nariz — … eso fue increíble, Malvavisco. ¿Acaso hay algo que no hagas bien? — le susurró solo a él, luego se separó y sin agregar mas se fue de ese lugar. Si, fue cobarde, no lo beso dónde quería ¿Por qué? Ni ella lo sabia.

Al llegar donde sus colegas, recogió sus armas  — … ¿Qué tal? Apuesto que ahora las cebras son sus animales favoritos. ¿A que si? — les sonrió, esperando el desenlace de aquella prueba.



ESQUIZO ESQUIZO MERLOT



RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano (Parte II) - Onizuka Jin - 20-07-2026

[personajeinvalido=3941]

El resto de los participantes de la Prueba del Coloso habían resultado ser incluso más impactantes que los anteriores. Especialmente la ganadora, que recordaba como una morena que no había visto, antes del reencuentro en la isla, desde los Blues unos años antes. Stroud, sin embargo, había quedado en una muy buena posición, los anuncios del Dirigente eran, cuanto menos, impactantes, desde Eros hasta la propia Runin. Impactantes, sin lugar a duda... En su mente se cruzó un pensamiento claro como el agua. 

“Mejor no hagamos enfadar a esa señorita.”

Si era así de fuerte... No quería imaginarse a sí mismo volando, posiblemente incluso podría terminar como el pelirrojo, con una ruptura, y no solo en un brazo... Ni imaginarlo. Además, los vitoreos de la mujer animando a Runin provenientes de la mujer de la cola y orejas fue algo que no esperó en lo absoluto. Los anuncios de los dos descalificados fue algo que le comenzó a dar ciertas dudas. No quería decepcionar a sus compañeros, mucho menos después de que Stroud hubiera terminado en buena posición. Teniendo en cuenta la enorme fuerza de los otros contrincantes... Había sido increíble su fuerza y su seguridad. No le sorprendió la derrota de Maki, mas sí la de Uker, a quien recordaba mucho más seguro y fuerte... Sin embargo, teniendo en cuenta los otros participantes, la prueba era demasiado difícil de superar, ni siquiera él habría llegado al nivel de Stroud.

La tortuga al fin pareció presentarse, y Jin sonrió de medio lado, una vez más. —Procuraré no olvidar su nombre, Señor Juan. — murmuró, satisfecho de que aceptara el cigarrillo, pese al primer rechazo. Estiró el mechero, encendiéndolo él mismo para que pudiera dar la primera calada cuando fuera necesaria. ¿Lo mejor? El propio Juan acababa de soltar una joya que no planeaba olvidar. Maki, aquella ruidosa... ¿Marine? Eso era una bomba de información. Sonrió ahora con mayor amplitud, dando una calada mucho más larga a su propio cigarrillo.

“Conque Marine, ¿eh?”

La fortuna hizo que Stroud llegara antes. Al verlo de vuelta al cubículo, Jin sonrió con suficiencia y calma. Sabía que querría evitar el contacto de manos, así que se limitó, por el momento, a mirarlo con la misma paciencia de siempre.

—Hizo un excelente trabajo al superar la prueba, Señor Nanashi.

No esperaba menos que desprecio por su parte... ¿Quizás le conocía de algo más? Por algún motivo, le seguía resultando sumamente familiar, pero su memoria seguía borrosa, con una convicción más fuerte de haberlo visto, mas no sus habilidades. ¿De qué le sonaba...?

Un grito interrumpió sus pensamientos, reconociendo aquello como el propio Eros Focalor, el Capitán Topo de los Sepultura. Eso era nuevo. ¿Un griterío así después de una aparición tan tímida? Miró de reojo las gradas, en un pequeño y corto silencio, buscando al tan mencionado Uker. Sin embargo, no hubo mucho más que pudiera decir, ya que de nuevo el Dirigente presentaba ya la segunda prueba. Una segunda cortina de humo, de nuevo pilares de madera, esta vez de menos tamaño y con... unas extrañas gafas. Dio una larga y profunda última calada a medida que terminaba de dar las debidas explicaciones sobre la que era llamada ahora la Prueba de Céfiro. Velocidad... Mucha. Posiblemente personas muy difíciles con las que poder combatir y, sin embargo... Hmmm... Miró a sus otros compañeros de reojo, pudo apreciar a la Mink adelantarse, sin embargo, quien dio el primer paso hacia el frente fue él mismo. Nyra se pregunta si está seguro y, lo que le ofrece como respuesta a la mujer, es un intento de sonrisa cálida y agradable.

—Lo estoy, señorita Marine. De vez en cuando no viene mal confiar en alguien como yo.

Eso segundo iba más dirigido a los otros dos acompañantes que a la mujer en sí. —Soy más rápido de lo que aparento. — Fue paciente, y de hecho estaba a punto de salir, satisfecho con el movimiento de la cola de la mujer, aparentemente animada, hasta que lo interrumpió. ¿Acaso quería algo? La ve, de un momento a otro, sentarse en el suelo y retirar su calzado. Eso lo desorienta un poco, arqueando una ceja con confusión. Ve las botas extenderse en su dirección, con ella descalza. Las contempla con cierta confusión, elevando sus cejas ligeramente. —¿Está usted segura, señorita Marine? Juan... ¿Las hizo? — miró entonces la tortuga de nuevo, si no tenía problema, entonces sí, por supuesto que iba a aprovecharlas. El señalamiento de la muchacha hacia un desconocido le hace arquear una ceja. Realmente le importaba poco o menos cómo fueran los participantes, solo quería superar la prueba. No quiso revelar su asqueamiento por el intento de comparación, manteniendo la misma sonrisa confiada y con un aire de mayor desafío.

—Mínimo, trataré de superar la prueba, señorita Marine. Gracias.

Dicho esto, descendió su cuerpo, retirándose sus zapatos, lustrosos y claramente caros, para probar qué tanta eficacia era la que tendrían esas botas que recién le entregaban. Por supuesto, también extendió los zapatos hacia la muchacha. —No se quede descalza, espero que hasta que se los pueda devolver, pueda usar estos. No sería educado por mi parte no dejarle nada con lo que poder ponerse en pie cuando se ofrece tan amablemente conmigo.

A medida que se terminaba de acomodar las botas, podía escuchar algo, una melodía en conjunto al sonido de maracas de una voz que no conocía. No sabía de dónde provenía al no prestar demasiado atención a su entorno, pero sentía unas ganas de seguir el ritmo, y lo hacía con los dedos, a medida que terminaba de acomodarse las botas por completo. Los músculos parecían volverse más firmes, la sangre se aceleraba y la emoción incrementaba. Se sentía más animado, con más fuerza y ganas de hacer la prueba. Se puso finalmente en pie, dando un par de toques suaves hacia el suelo al intentar seguir el ritmo de la canción que sonaba, viendo que ahora provenía de uno de los cubículos. Las botas se sienten... curiosamente ligeros y más cómodos de lo que parecían inicialmente. —Gracias de nuevo, señorita. — elevó la mirada de nuevo, esta vez hacia Stroud, manteniendo su sonrisa traviesa. Su respuesta fue un movimiento de cabeza, ya había conseguido más que cuando se encontraron en ese cubículo.

Ahora sí, sale finalmente del cubículo, más seguro. Siente cómo esas botas son mucho más ligeras incluso solo al caminar, sus ojos descienden para mirarlas de reojo. Se siente extraño, pero demasiado bien. Miró de nuevo al frente, viendo a la primera participante, a la que ya conoce muy bien ya. Espera pacientemente su turno, aprovechando para retirar su cajita de metal, expulsando el humo del tabaco en el aire y apagando el mismo en la caja para evitar nada innecesario. Ni siquiera es capaz de verla moverse, es veloz, increíblemente veloz la muchacha. ¿Siquiera podría superarla? Debía hacerlo, por la Mink que había depositado su confianza, esperando pacientemente su turno.

El siguiente turno llegó pronto, un hombre que no conocía de nada, con un movimiento fugaz que... Un momento... Eso fue tan rápido como el anterior. ¿Eso era un lobo? Parpadeó, estaba claro que no sería capaz de ver a ninguno de los participantes. Igual que tampoco pudo ver el siguiente, que se trataba de un Lunarian de tez muy oscura... Un momento, ¿por qué diantres tenía una erección en medio de una prueba? Cierto era que él no era el cuchillo más afilado de la cocina respecto a... fetiches pero... ¿Qué diantres? No podía tampoco prestarle demasiada atención, ya que su prueba fue igual de imposible de ver que el resto. 

Prosiguió un Marine, otro más, ¿era el que le señaló antes Nyra? Ni siquiera le prestó atención realmente. Nuevamente, solo vio un destello, nada que pudiera ver con el resto, a menos que fuera con los resultados. Nuevamente otro participante, con el pelaje completamente oscuro. ¿Un gato? ¿Pantera? Solo supo que se trataba de otro Marine más al que tampoco recordaba... pero igual que le pasaba con Stroud, le parecía familiar... Sin embargo, igual que el primer Marine, su cuerpo... también se iluminó con chispas, igualito al otro, solo que sin brillos y, de nuevo, el destello fugaz que fue incapaz de ver.

El siguiente participante se trataba de otro que desconocía, al menos de vista... Y fue impactante verlo... ¿Se acababa de trasformar en águila? Parecía que el Topo no era el único capaz de realizar esas transformaciones. ¿Qué tantos animales existirían con Akumas? Fue una cuestión que le pasó por la cabeza cuando, una vez más, fue incapaz de ver su velocidad. Era impactante, y fuerte. ¿De dónde había salido? 

Pero, por supuesto, no fue el único, apareció alguien más, de nuevo, un Marine... Alguien que le hizo sonreír de oreja a oreja, alguien que, por supuesto, recordaba más de lo que quería admitir y que, al igual que la joven Nyra, no mencionaría su conocimiento, por puro profesionalismo. Enji... ¿Quién iba a decir que lo iba a encontrar justamente allí? Por supuesto, la prueba fue imposible de ver para él, pero nada que no pudiera pasar por alto. Una increíble y, sin lugar a duda, fascinante forma de moverse.

La última fue alguien que también reconoció, solo que recordaba que, la última vez, ella tenía el cabello de otro color, un año antes, cuando todavía la había visto con Hyákinthos antes de su reencuentro. Tenía sentido y, sin embargo, no llegó a imaginar encontrarla en esa prueba. Se cruzó de brazos, esperando pacientemente a que hiciera lo mismo. ¿Eso era una cebra? ¿Ahora dejó de ser una sirena o sencillamente era la mitad de ambas? Sus dedos dieron toques en el antebrazo, sin dejar de contemplarla. Ahora, sin embargo, aquello que podría haber resultado en un producto no era más que... algo más común de lo que pensaba después de haber llegado hasta donde estaba. Por supuesto, fue incapaz de ver qué tan veloz había resultado ser.

Al fin, al terminar, llegó su turno. Hizo un último movimiento con su cabeza hacia sus compañeros del cubículo, elevando la diestra en señal de despedida y caminó hacia la prueba frente a él. Elevó la mirada hacia las gradas, aquella lluvia de espectadores que lo observaban. Respiró profundo, paseando su mano por su cabello, revelando sutilmente su cicatriz que ya, de por sí, era siempre visible, para dejar caer los escasos flequillos hacia su rostro de nuevo. Lanzó una mirada seductora entre el público, con esa sonrisa traviesa que lo caracterizaba.


Regresa la mirada al frente, tal y como hizo Stroud, para mirar el Palacio. Recordaba las palabras del ángel, mencionaba a alguien de suma importancia y estaba seguro de que, de ser el caso, no se estaría perdiendo ese espectáculo. Además, si tenía conocimiento (que no lo dudaba) de su presencia y a dónde pertenecía... ¿Desconfiaría de él? Lo mejor era contemplar el palacio, no sabía dónde observar realmente, solo observaba la enorme figura, elevando la mirada, inclinando su cabeza y su torso en señal de educación y respeto. Dar una buena primera impresión en ese momento era más prioritario que ganar.

Volvió a erguirse, con una nueva sorpresa, una nueva melodía que parecía provenir de uno de los otros cubículos. ¿Ese era...? Volteó de reojo, viendo a aquel capitán de su amado. ¿Estaba cantando? Sin embargo, sentía la energía fluir en su interior, el ritmo tan pegadizo. Algo en él se volvía tan intenso como aquella cancioncita de las maracas.

Caminó hasta la zona de la prueba, observando ahora, de forma fija y seria, el objetivo de su meta. Respiró profundo, calmado, inhaló, exhaló, cerró los ojos unos segundos para concentrarse. ¿Había alguna forma de llegar a alcanzar su máximo de velocidad? Su mente divagaba, pese a que su cuerpo parecía estar preparándose para el movimiento. Una pierna estaba hacia delante, la otra hacia atrás, sus puntillas ligeramente elevadas, preparado para el impulso.

Tenía que hacerlo.

Abrió entonces los ojos de nuevo, con rostro concentrado y firme. Su diestra se posicionó hacia una de sus dos katanas del cinturón, concretamente a la zurda, recordando de dónde había aprendido dicho movimiento. Tan viejo pero tan fiel como siempre. Sus piernas se movieron, fugaces, veloces e impactantes... Y para cuando su cuerpo había frenado, solo hubo un sonido.

“Clic”

La espada regresando a la vaina de forma fugaz, como si en ningún momento hubiera sacado el arma, solo que, en esta ocasión, ya se había desplazado velozmente al frente, haciendo el recorrido de forma fugaz. Respiró una vez más, supo que había hecho lo que le había sido posible. Elevó su diestra, esta vez hacia el público, en alto, en un saludo más seguro para así poder captar algunos aplausos en su dirección o, quién sabe, si su mirada había sido lo suficientemente seductora, algún chillido de ánimo con su nombre. Una vez finalizó, no miró atrás, solo volvió con seguridad hasta su cubículo, preparado para ver el resultado. Esperaba no decepcionar a Nyra, ni mucho menos perder la prueba en la primera ronda para decepcionar al propio Sohem. ¿Estarían siquiera emitiéndose esos juegos fuera de Skypea?

Cajita de Tabaco