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Devuelve la plata [Aventura T2 - PR] - Kiyoshi Maeda - 05-08-2026 Año 18 | 72 de Primavera
Mediodía, muy soleado. El pueblo de Baquella se caracteriza por ser pequeño y humilde. Este tipo de sitios, donde la extensión no destaca, tienen la vieja costumbre de que todos conocen a todos. Tal vez exageramos en esta afirmación, pero, cuanto menos, has visto el rostro de todos los habitantes. Otro punto que se destaca es que, cuando algo llama la atención, se agranda bastante. Los rumores se esparcen con rapidez, y la información se comparte a la velocidad de la luz. Es en este contexto que nos encontramos con un jovencito de unos 12 años corriendo lo más rápido que puede por las calles del pueblo. — ¡Gaki! ¡Gaki! — Grita a todo pulmón, queriendo encontrar a alguien. Vecinos lo miran extrañados, pues el jovencito parece asustado. Sus ojos transmiten tal sentimiento. Es la señora de las frutas, con su puesto bien ordenado y una manta puesta sobre pilares que la protege de los rayos del sol, quien se atreve se interpelarlo para salir de dudas. Hasta ahora, nadie ha querido interrumpir le feroz búsqueda del muchacho. — ¿Se puede saber qué ocurre, Pochito? Sabes que Gaki no estará donde haya niños gritando. — Es un buen punto, y él lo entiende. Hace un pequeño puchero, sintiéndose regañado —no olvidemos que es solo un niño—, pero de inmediato vuelve a alzar la voz. — Es que un señor muy feo parece estar buscándolo. Es de la marina. — Esta sí es una mala noticia, y la mujer, tras abrir grandes los ojos, se lleva las manos a la boca. — ¿En qué se habrá metido ese muchachito? Con lo tranquilito que se ve. — Eso no importa, no es relevante para Pochito. — Debo decirle que se esconda. El marine está armado. — Sin perder un solo segundo más, vuelve a correr. En el centro del pueblo, varias calles alejado de donde se moviliza Pochito, ya podemos ver al tipo que mencionaba. Moreno, calvo, con una cara que causa impacto en todo aquel que lo observa. Nadie lo mira, nadie lo escucha. Todos buscan evitarlo. Parece el típico individuo que le saludas y te ignora mientras te empuja y pasa de largo. En la cadera porta una espada envainada, siendo el arma que asustó a Pochito nada más verla.
Imagen referencial
— ¿DÓNDE ESTÁS, LADRÓN? ¡GAKIIII! — Fue estafado por el pirata cuando cayó ante las garras del alcohol. Recuerda su apariencia, pero el nombre se lo dio alguien más. Un muchacho que, riéndose por la estupidez que hizo de prestarle dinero, recibió una paliza y fue obligado a revelar el dato para buscarlo. Han pasado dos semanas desde entonces. Decidió ser paciente y esperar a ver si el muchacho se acercaba a pagar. Eso nunca pasó. — ¡APARECE, QUE TE CORTARÉ LAS MANOS! — Hay marines cerca que podrían pedirle silencio, después de todo, es un oficial de la ley. Sin embargo, conocen su personalidad y saben que, digan lo que digan, nada le detiene. Ni siquiera castigos de los superiores. Este marine, cuyo nombre revelaremos en el futuro, tiene 40 años. Es solo un soldado, nunca ha podido ascender más lejos. Su personalidad tan peculiar le ha impedido avanzar. No seguir reglas o instrucciones es algo común, por lo que le han cambiado de cuartel una infinidad de veces. Su problema con el alcohol es algo que jamás pudo resolver. Si no lo han echado de la institución es simplemente por lo hábil que es para ganar dinero. Eso siempre suma. Olvidándonos de él un momento, retomamos con Pochito. Ahora es un adolescente de 15 años, sentado sobre la rama de un árbol a cuatro metros de altura, el que le habla. — ¿Qué pasa, Pochito? ¿Acaso viste otro fantasma? Ya te hemos dicho que no existen. — Pochito se enoja y le saca el dedo del medio. — ¡Necesito encontrar a Gaki, es gravísimo! — El joven se lleva el dedo índice derecho al mentón, mientras estira el cuello y mira hacia las nubes. — Ah, sí, ve hacia el sur. Creo que lo vi caminar hacia allá. — Los ojos de Pochito parecen iluminarse, quien no se toma el tiempo ni de agradecer. Solo corre en la dirección indicada. Como dato curioso, Pochito posee muy buen oído, siendo un talento que posee desde que tiene memoria. Desde su ubicación, escucha los gritos de ese marine. Eso también significa que no está excesivamente lejos y que no se ha rendido de su labor de buscar al muchacho. — ¡Gaki, Gaki! ¡Te buscan! ¡Debes esconderte! — Ya está cansado, se nota en su respiración. Sus pies se detienen, su cuerpo se inclina hacia el frente y apoya ambas manos en las rodillas. — Maldición, si lo pilla y le hace algo, yo… — ¿Si le hago algo a quién? — La voz de ese tipo se escucha. Está detrás, a diez metros. ¿Cómo llegó hasta aquí? Solo una persona sabía que corrió en esta dirección. Pochito lentamente se voltea y se encuentra con él. — T-tú eres… — Del shock, retrocede lentamente unos pasos, pero tropieza con una piedra y cae, quedando sentado. — Supongo que si te atrapo, podré hacer aparecer a ese bribón. — Parece que llega el momento de las artimañas. En cuestión de segundos, Pochito está amarrado con una cuerda, tirado en el piso. — ¡AYUDA! ¡AYUDA! — El marine solo sonríe.
OFF ROL
Ronda 1/6 RE: Devuelve la plata [Aventura T2 - PR] - Gaki Onizuka - 06-08-2026 Aunque la gente no lo crea incluso no hacer nada agota a veces, sobre todo con el clima de la isla y el maldito Sol que parecía querer ver achicharrada a la gente. Hoy pude escapar de mi padre, por eso pensé que iba a poder respirar paz y tranquilidad, pero me equivoque… Me encontraba en una zona alejada del pueblo, durmiendo bajo la sombra de un árbol, con la cara tapada con mi chaqueta, cuando escuché algo a lo lejos. Mi oído no era el mejor, pero con el griterío de las personas que se acercaban era suficiente para escuchar todo. — Maldita sea. ¿Qué le pasa a todo el mundo hoy? ¿Se pusieron todos de acuerdo para gritar? Esta gente no respeta el descanso de la gente —pensé mientras me mantuve tieso, sin moverme, haciéndome el dormido. Sin embargo, a pesar de mantenerme quietecito, siguieron gritando. Dos cosas llamaron mi atención, lo primero es que entre los gritos pude reconocer la voz de Pochito, un niño que ya yo conocía desde tiempo atrás. Pero lo segundo que despertó mi atención fue que mencionara mi nombre con tanta desesperación. — Parece que está pidiendo auxilio. Y hay una voz que no reconozco de nada —pensé—. Pochito sabe cuidarse solo, es escurridizo. Si me hago el muerto no me meteré en problemas fastidiosos. Pero el ruido seguía, y seguía, no me dejaban dormir. Suspire profundamente. La gente ruidosa tenía una extraña y molesta atracción por los sitios tranquilos. Lentamente separé mi espalda del suelo y me puse de pie lentamente. Estirandome como un gato cuando recién se despierta. — ¡Buahhh! —di un bostezo de esos que hacen que se te disloque la mandíbula—. Vamos a ver quien coño es el que esta haciendo tanto alboroto. Me coloque unos guantes, y metí mis manos en los bolsillos de mi pantalon, y caminé arrastrando los pies por la arena con flojera. — Pochito, ¿cual es la llamadera que cargas? Puro Gaki, Gaki, Gaki. ¿No puedes ir a jugar a otro lado? Tsk —dije acercandome con los ojos entrecerrados por que el Sol me incandilaba. Lo primero que vi cuando se me aclaró la vista fue aquella escena de Pochito, tirado en el suelo y completamente amarrado, acompañado de un hombre bastante mayor que era primera vez que lo veía en la vida (lo siento, no lo recuerdo). — ¿Quién eres tú? ¿Por qué tienes amarrado a este niño? Apuesto a que eres de esos pedofilos de mierda. Pensar que me encontraría con alguien tan enfermo. Que asco. Tsk —dije ignorando totalmente quién era aquel tipo—. ¿Podrías desamarrar a este niño e irte? Es que quiero dormir y no quiero problemas. Si te vas no le diré a nadie de tus pasatiempos turbios.
off
RE: Devuelve la plata [Aventura T2 - PR] - Kiyoshi Maeda - 06-08-2026 — Suéltame, suéltame… Yo no te he hecho nada… — Pochito implora piedad. No quiere estar en esta situación. Es un niño, por lo que es normal que tenga miedo. Desconoce qué puede hacerle este hombre; él solo desea regresar a casa y refugiarse en la seguridad que le transmiten los brazos de su madre. — Eres un marine y yo solo un niño… Se supone que deberías protegerme, no hacerme daño… — Manigoldo, siendo este el nombre del calvo de horripilante apariencia, solo se acaricia el entrecejo con dos dedos. — No te he hecho nada, pequeñín. Solo estarás así en lo que aparece el ladrón y yo pueda recuperar lo que me pertenece. — Sin embargo, no tarda demasiado en ir en contra de sus propias palabras. La suela de su zapato derecho aplasta el pecho del chico, ejerciendo cierta presión, provocando quejidos de dolor en el menor. — Pero si no cooperas, tendré que enseñarte una lección. ¿De verdad crees que con ese discurso moralista me intimidarás? Aprende algo de una buena vez, niño: el dinero lo compra todo. No precisamente el capital económico, pero sí el humano, es lo que en esta oportunidad le entrega a Manigoldo lo que tanto deseaba. Desde su espalda, una voz conocida resuena como música para sus oídos. Por mucho que su anterior encuentro se haya dado con él en un estado de ebriedad, su subconsciente aún mantiene el recuerdo del sonido. — Tú… — Inmediatamente se voltea, y ahí se encuentra él. Tan despreocupado, tan tranquilo, tan… ¿Cómo que le está preguntando quién es? ¿Es una broma? ¡Ah! ¡Que además le dice pedófilo! A Manigoldo se le hinchan las venas de la cabeza, pareciendo que van a explotar. Su rostro también cambia de color producto de la furia. — ¿CÓMO QUE QUIÉN SOY, MOCOSO IMBÉCIL? — Se olvida momentáneamente de Pochito, avanzando hacia Gaki, deteniéndose a cinco metros de distancia. Desde ahí, lo apunta con el índice derecho, alzando el brazo respectivo a la altura del hombro. — ¡No me vengas con jueguitos, Gaki! ![]() Por un momento, dejaremos de lado al marine y nos centraremos en Pochito. En su rostro se ve la esperanza y la ilusión de ser salvado. — Ga-Gaki, ayúdame… — Pero rápidamente cambia de parecer. Aunque se encuentra en esta situación desfavorable, no olvida cuál es su propósito: ayudar a que la persona que admira no sea lastimada por un tipo que va armado. — ¡Corre, Gaki! Este hombre quiere lastimarte. No dejes que te atrape, ¡tiene una espada! — Valiente, grita a los cuatro vientos su mayor deseo. Debido al avance anterior de Manigoldo, el infante quedó un poco más atrás en la escena, específicamente a cinco metros, separándolo diez del Onizuka. — Esto es simple, Gaki. No tenemos por qué ponernos violentos. — Curioso que lo diga, considerando que quien ha comenzado las hostilidades ha sido él. — Págame en este momento los 50 mil berries que me debes, y te dejaré en paz. De lo contrario, te daré una paliza que no olvidarás jamás, te acusaré de robo y te meteré a la cárcel. Y créeme, puedo asegurarme de que ahí dentro vivas un auténtico infierno. Procede a desenvainar su espada con la mano zurda, siendo esta su hábil. También apunta con ella hacia el protagonista de esta historia. — Y, por si fuera poco, el muchacho detrás de mí podría pagar contigo las consecuencias. Espero que lo tengas claro, Gaki. — Pochito mueve la cabeza de un lado a otro en señal de negación. No quiere que Gaki pelee, tampoco que se quede. Debe huir y ponerse a salvo. — ¡Vete, Gaki! — ¡QUE NO SE IRÁ A NINGÚN LADO! — Grita como si de un demonio se tratase. Su voz causa impacto en Pochito, pues ahondamos en que solo es un niño, logrando que se calle. — ¡Paga o sufre mi ira, Gaki!
OFF ROL
Ronda 2/6 RE: Devuelve la plata [Aventura T2 - PR] - Gaki Onizuka - 07-08-2026 Los gritos de aquel tipo resonaron en mis oidos, los cuales no pude evitar taparmelos para no sentirme aturdido. Parece que nadie en esta isla tiene la capacidad de modular la voz. Estamos casi que besándonos la cara, no entiendo para que grita. Que fastidio.
— Eh… Creo que se esta equivocando de persona… No lo conozco… —dije directo al grano, y con mucha sinceridad. Aunque hace dos semanas creo que fue el incidente en el que empecé a tomar una botella de vino solo en mi cuarto y termine despertando en una acera del pueblo. No recuerdo que hice en el medio de eso. Creo que no volveré a tomar alcohol. Pero igual no quiero tener esta conversación, de hecho justo ahora no quiero tener ninguna conversación, solo dormir, pero no dejan. Apreté los dientes, mientras empezaba a sentir como una sensación de náuseas. Supongo que por el esfuerzo de tener que socializar. Lo mejor era cortar esta situación e irme a un espacio aún más aislado y distante a descansar tranquilo. Detesto ser el centro de atención y estar aquí parado me expone a los chismes de la gente. Ya saben como dice el dicho “pueblo chico infierno grande”. La gente va a decir que ando por allí de estafador, no es algo conveniente. Que fastidio. — Tsk. Qué pesadilla... —murmuré entre dientes, llevándome la mano izquierda a la cabeza para rascarmela al no saber que mas hacer. Para colmo, el viejo este cargaba el uniforme de la maldita marina y como cosa rara pretendía decirme que hacer, amenazarme y apuntarme con su arma. ¿Cárcel? ¿Golpes? Qué flojera. La idea de defenderme y moverme más de la cuenta no estaba en mis planes. Uy no. — Ah... —exhalé un suspiro largo, dejando caer los hombros con desgana. — Oye, calvo... ¿Te das cuenta de como te ves amenazando a un niño? —dije con voz perezosa sin mirarlo a los ojos porque no me gustaba el contacto visual con desconocidos—. Primero, baja la voz. Segundo, ¿cincuenta mil berries? Yo ni te conozco, estas loco. ¿Porqué le pediría dinero a un desconocido? No vengas a estafarme. Si tanto te urge el dinero, búscate un trabajo de verdad en lugar de venir a arruinarme el día. Tsk Y tercero... Uaah —hice una pausa, bostezando—. Ya se me olvidó lo que iba a decir.
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RE: Devuelve la plata [Aventura T2 - PR] - Kiyoshi Maeda - 07-08-2026 La situación está tensa, en cualquier momento explotará todo. Manigoldo no miente, no vende humo; realmente tiene la intención de atacarlo sin contenerse. Si algo detesta es que se metan con su dinero. El hecho de que Gaki finja no saber qué sucede —a entendimiento del marine, el pirata solo se hace el loco— solo aviva más la llama dentro de sí. En un momento el brazo que sostiene la espada cae, apoyando la punta del arma en el piso. Está anonadado. — ¿CON QUIÉN CREES QUE ESTÁS JUGANDO, MOCOSO? — Nuevamente alza la espada, apuntándolo. — ¡Me pediste 50 mil berries esa noche en el bar, y luego te diste a la fuga! ¡No he sabido de ti desde entonces! Dijiste que en cuestión de días irías a negociar la deuda. — Parece que su cabeza estallará como si fuese un volcán a punto de hacer erupción. La forma en que las venas aparecen por su cabeza calva llega a ser hasta cómica. — Supongo que no tengo nada que hablar contigo, Gaki. Como osas mentir y no querer pagarme, deberé tomar la justicia por mis propias manos. — La amenaza ya estaba dada desde antes, por lo que ahora solo resta tomar acción. Cuando el pirata termina sus últimas palabras, el marine se lanza hacia él. Corre a su máxima velocidad, en línea recta, queriendo eliminar cuatro de los cinco metros de distancia que hay entre ellos. Los primeros tres son con la carrera, el último es dando un pequeño salto de avance, el cual eleva sus pies apenas unos 20 centímetros del suelo. Mientras se mueve, su boca, que parece ser su mayor herramienta, pues no deja de hablar en todo momento, transmite unas nuevas palabras. — ¡Mi único trabajo será hacerte trozos, Gaki! — Y es que aún cuando su diálogo está en proceso, el ataque que planea es efectuado. Como mencionamos, lo último que hace para moverse es un pequeño salto. Por lo mismo, el corte que busca, sujetando el mango de la espada con ambas manos, es vertical. Ambos brazos alzaron el arma por encima de su cabeza para así realizar un corte desde arriba hasta abajo, apuntando directamente a ejercer un corte en el hombro derecho de Gaki. El corte busca que la hoja roce la piel del pirata desde adelante hacia atrás, buscando atraer hacia sí el arma, situándola nuevamente delante de su cuerpo. La distancia que lo separa de su oponente es de un solo metro, siendo la distancia perfecta para que cualquiera de los dos pueda seguir peleando. Manigoldo en ningún caso quiere huir, él ya lo dijo, desea tomar la justicia con sus propias manos. Puede que no sea el marine más fuerte, pero sí es uno de los más valientes. — ¡Pelea, mocoso! Como dato interesante, a pesar de que la espada es de una mano, él la sostiene con dos, como seña de su debilidad. Es un tipo de edad, pero que no ha podido ascender en su trabajo. No es solo por un tema de personalidad, sino que también de habilidad. El ir de fracaso tras fracaso también es culpable de la ira que guarda dentro de sí, y que le dé tanta importancia al factor económico, pues es lo único que le queda para defenderse. Más atrás, ahora a 9 metros de Manigoldo, se encuentra Pochito. Este, aparte de sufrir por su ídolo Gaki. — ¡Gaki, cuidado! ¡Por favor, que no te haga daño! — También se está poniendo manos a la obra. Aprovechando que están en una especie de bosque, hay piedras en el suelo. Específicamente encuentra una con un pequeño filo, la cual toma a duras penas con sus manos e intenta ir cortando la cuerda que lo mantiene prisionero. Tardará en liberarse, o quizás no lo logre. Lo relevante es que no se queda como un mero espectador.
OFF ROL
Ronda 3/6 RE: Devuelve la plata [Aventura T2 - PR] - Gaki Onizuka - 09-08-2026 Mire de reojo fugazmente a Pochito, quien se encontraba ileso a pesar de estar amarrado, por lo que mis ojos volvieron a mirar al viejo discretamente. — ¿Este vejesteorio de verdad está acusandome de pedirle cincuenta mil berries en un bar? Si tuviera esa cantidad de dinero ya me hubiese comprado una goleta. Menudo idiota. Bueno, tampoco es una sorpresa. Estos malditos marines sin importar la edad que tengan sienten el derecho de sembrarle delitos a la gente. Mira que venir a decirme que le preste dinero cuando ni nos conocemos—pensé mientras el viejo hablaba de que yo habia dicho que en cuestión de días le pagaria esa supuesta plata... Ya sus gritos me tenían harto de verdad. No me gusta el conflicto para nada, pero si un maldito marine me busca, me va a encontrar. Incluso si se trataba de un viejo esquizofrénico. El calvo comenzó a correr hacia mi empuñando su espada. Demasiado lento para mis ojos que estaban acostumbrados a ver el movimiento veloz de los peces. Si, tengo que admitir que acompañar a mi padre a pescar tenia sus ventajas, pero sera mi secreto con quien sea que este leyendo esto, porque si se enterara me pondria a trabajar mas seguido. Pero bueno, regresemos a lo que estábamos… El marine se hecho a correr y en ese momento preparé mis piernas para hacer lo mismo pero no lo hice de inmediato. Fue cuando lo tenía a dos metros y cuando él tomó un pequeño impulso que me moví. Mientras el saltaba de frente aun a dos metros de mi, yo corrí a toda velocidad hacia su flanco izquierdo, rodeandolo y buscando su retaguardia, quedando a un metro aproximadamente de su punto de aterrizaje, o lo que es lo mismo, quedando en el punto desde que él realizó su salto. Pero ahora me tocaba saltar a mi. Sin respiro tras la carrera, aprovechando mi posicionamiento, salté hacia su espalda y le clavé un puñetazo con mi mano izquierda en todo el centro de su zona lumbar. — Los marines deberian buscar especimenes mejores. Tsk— murmuré mientras lo golpeaba. Quedando de pie detrás de él observandolo.
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RE: Devuelve la plata [Aventura T2 - PR] - Kiyoshi Maeda - 09-08-2026 Gaki no se queda quieto. Manigoldo lo subestima y, preso de su arrogancia, falla su primer intento de ataque. Sin embargo, si algo le ha dado la edad es experiencia peleando. Bien, no tiene talento, es débil, digamos las cosas como son. Si se le compara con el pirata, el otro tiene un potencial infinito si nos ponemos a comparar. El techo de Manigoldo es el piso de Gaki. En el fondo, el marine lo sabe, y probablemente eso haga crecer un pequeño resentimiento hacia su adversario. Pero ya podremos hablar de ello más adelante. No nos vayamos por las ramas. En cuanto Manigoldo opta por iniciar el salto que lo acercará el último metro que necesita para efectuar su ofensiva, Gaki decide rodearlo, pasando por su costado para alcanzar su espalda y situarse en un punto ciego. Lamentablemente para él, ha cometido un fallo de cálculos. Pasa demasiado cerca de él, desde el costado izquierdo, casi que rozando cuerpo con cuerpo. Por este motivo, y porque en todo momento no ha apartado los ojos del cuerpo de Gaki, pudiendo seguir su movimiento, es que el tajo en vez de ir hacia el frente en descenso, va hacia el lado, impactando en Gaki, igualmente en su hombro. Cuando el marine cae de nuevo en el piso, Gaki busca golpear. Manigoldo, entendiendo por el claro sonido de sus pisadas, que se ha detenido en su retaguardia, intenta girar para tratar de defenderse. Lo malo es que la diferencia de velocidades entre ambos es bastante, por lo que antes de que el calvo pudiese ponerse de frente, el puñetazo del pirata ya ha dado efecto en él. Eso sí, como se estaba girando, en vez de darle en la zona lumbar como intentó, el impacto da en la zona de las costillas, muy cerca del abdomen en donde tiene una vieja herida de guerra. Un golpe ahí pudo haber sido brutal. — ¡Te mueves como una rata, Gaki! — Es la forma que tiene de decir que es un muchacho rápido, pues cómo no, quedó impresionado al ver la forma en que se mueve. — Pero ni creas que un patético golpe como ese me hará algo. No me iré de aquí sin tu cuerpo hecho pedazos. ¡Te haré pagar por el dinero que me robaste! — El hecho de que su contraparte no se canse de negar este hecho que realmente ocurrió, solo le enfurece más. Aunque gane o pierda la pelea, necesitará un médico de lo mal que se ve su cabeza producto de la ira. En cuanto a sus posiciones, solo los separa un metro de distancia, ambos frente a frente. Manigoldo sigue sosteniendo su espada de la empuñadura con ambas manos, manteniéndola al frente de su pecho, con el filo hacia arriba, preparado para atacar en cuanto sea el momento. Ahora, más atrás de Gaki, y tapado por su cuerpo para que Manigoldo no lo vea, se encuentra Pochito ya muy cerca de romper las cuerdas que componen su atadura con la piedra filosa que encontró. Su rostro está repleto de sudor, y sus manos también, debido al nerviosismo producido. Aunque intenta concentrarse en su labor de escape, los ojos se desvían hacia el enfrentamiento que ya comenzó, pudiendo ver el corte que hizo el marine en el hombre que admira. Esto solo hace revivir sus más profundos miedos, volviéndolo un poco torpe e inseguro. A pesar de eso, sigue adelante. Si Gaki no se rinde, Pochito tampoco. — Espérame, Gaki… Pronto te ayudaré…
OFF ROL
Ronda 4/6 RE: Devuelve la plata [Aventura T2 - PR] - Gaki Onizuka - 11-08-2026 — Maldito marine — pensé mientras empezaba a arderme el hombro derecho. Ahora si que habia llegado al tope de mi mal humor. Ese viejo mal nacido logro cortarme un poco con el filo de esa puta espada. Era mi culpa por pasar demasiado cerca de él y subestimarlo. Fue definitivamente un error de calculo, pero es que yo jamas hubiese esperado que a pesar de su edad tuviese tan buenos reflejos y manejo de la espada. Supongo que la experiencia que trae la edad sirve de algo. — Tsk. Ahora tendré que lavar y coser la ropa... —murmuré de mal humor al ver como las gotas de sangre empezaban a teñir la tela. El vejestorio estaba justo frente a mí, a solo un metro de distancia. Sostenía la espada con ambas manos frente a su pecho. Lo miré con una mirada rabiosa, la maldita marina siempre cagandola y siendo piedra en el zapato de alguien que lo unico que quiere es vivir la maldita vida en paz. Ya estaba decidido, es hora de acabar con este numerito de una vez por todas y a las malas, para eso tenia que dar un poco mas de lo que generalmente daba, asi que tense los músculos de mis piernas y brazos al maximo posible. No iba a darle el gusto de seguir alargando su berrinche inventado. Aprovechando que estaba hablando actué pero no iba a cometer el mismo error dos veces asi que corrí a una velocidad incluso mayor a la de la vez anterior pero dejando un margen de espacio de metro y medio entre su cuerpo y el mio. La carrera fue circular o mas bien en espiral, pasando por su izquierda y rodeando su retaguardia para salir de su campo de visión. Terminando la carrera quedé de nuevo en su espalda y le estampe un derechazo en la nuca que nunca iba a olvidar. Y luego de esto salté 3 metros hacia atrás, quedando a esa distancia del viejo en dirección opuesta a donde estaba Pochita. — Tragate tus amenazas. Tsk — dije muy seriamente.
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RE: Devuelve la plata [Aventura T2 - PR] - Kiyoshi Maeda - 11-08-2026 La pelea tiene todo el protagonismo de la historia. Hasta ahora, ambos combatientes han sido capaces de impactar un ataque en el rival, aunque parece ser Gaki el más afectado mentalmente por esto. Muestra molestia luego de la paz que predominó en su temple desde que se encontraron minutos atrás, mientras que Manigoldo ha tenido la misma actitud siempre. Esto puede ser positivo o negativo, según el contexto y según quién opine. Sin embargo, si algo no posee es miedo, por lo que aun cuando el otro lo intentó atosigar con su velocidad, él se mantuvo listo para contraatacar. La experiencia suma, por mucho que seas un fracasado. Aunque el éxito no quiso apegarse a su figura, el esfuerzo estuvo. Antes menos que ahora. Pero hubo un tiempo en el que intentó ser mejor y ascender en esta institución que decidió seguir desde muy pequeño. Lamentablemente, las historias siempre hablan sobre los ganadores, sobre los que consiguen aquellos que sueñan. Los que fallan y se quedan en el camino no tienen voz. Hoy, momentáneamente, la tienen en la mirada determinante que lanza Manigoldo hacia su adversario. Gaki toma la iniciativa, Manigoldo sujeta con fuerza la empuñadora de su arma. Está listo. Esta vez, el pirata opta por una estrategia diferente. Parece que aprende de los errores, pues ahora no pasa pegado a su cuerpo. Lo que no toma en cuenta que, si intentas trazar una circunferencia con tu recorrido para mantenerte a salvo, la distancia que recorres termina siendo mayor. El personaje calvo no necesita desplazarse, mas sí moverse. Se queda en su lugar, pero comienza a girar en torno a su propio eje, buscando seguir en todo el momento lo hecho por Gaki. Por mucho que el contrario sea más veloz, al querer mantenerse seguro en la distancia, no es mucha la ventaja que le saca al marine, casi que encontrándoselo de frente cuando va a darle el puñetazo. — ¡Cagaste, Gaki! — No busca un corte en esta ocasión, sino que solo posa la espada, a la altura de su pecho, con el filo apuntando hacia el frente, esperando la embestida del propio Gaki. Esto puede terminar con un resultado desfavorable para el protagonista de la historia, pero bien dicen que los héroes siempre llegan tarde. Y hoy, para sorpresa de todos, aquel que se pone la capa es el más pequeño de todos. En medio de lo que puede ser un enfrentamiento entre marine y pirata, una cuerda llegada desde arriba y rodea el cuerpo de Manigoldo, a la altura de los tríceps. Alguien jala con fuerza, obligándole a bajar los brazos y, también, a dejar caer el filo de la espada al suelo, por mucho que siga tomándola del mango. — ¡Ahora, Gaki! — Es Pochito, quién más, el que aparece en escena. Ya logró cortar la soga que lo tenía cautivo, y en vez de huir, decide unirse al combate. Al ser solo un niño, no es tan fuerte como el pirata, ni tiene un arma como el marine. Lo que sí posee es imaginación y valentía, mucha valentía. La cuerda que fue su enemiga, hoy es su mayor aliada. Es ella la utilizada para obligar a Manigoldo bajar la guardia y olvidarse de una contraofensiva, recibiendo de lleno el puñetazo de Gaki en la nariz, ocasionándole un sangrado y un pequeño mareo —narrativos—. No entiende bien lo que pasa, pero, como ya es habitual en él y no debe sorprenderle a nadie a estas alturas, se queja. — ¿QUÉ DIABLOS ESTÁ PASANDO? ¡SUÉLTENME, MALDITOS! — Por más que lo pida, no sucede. Pochito usa el cuerpo de todo su peso, tirando ambos extremos de la soga hacia abajo, en diagonal, pues se encuentra dos metros detrás de Manigoldo, dejando caer su cuerpo, utilizando así la masa de su figura. Manigoldo, para intentar caer con su captor, debe aplicar fuerza tanto con el pecho con las piernas, así evitando, sin saber, que el niño caiga de espalda contra la tierra. — ¡Lo tengo! ¡Lo tengo! Es tuyo, Gaki. — O “nuestro”, debería decir. Pero admira al pirata, y seguramente en el futuro querrá seguir sus pasos, independiente de las decisiones que tome el Onizuka de aquí al futuro. Por lo tanto, en momentos como este, enfrentando la supuesta ley, solo desea verlo brillar. — ¡Acábalo! — ¡ESPERA, ESPERA! ¡TIEMPO, PIDO TIEMPO! ¡YO SOLO QUIERO MI DINERO!
OFF ROL
Ronda 5/6 RE: Devuelve la plata [Aventura T2 - PR] - Gaki Onizuka - 13-08-2026 Mi plan no salió precisamente como lo esperaba. A pesar de moverme a la mayor velocidad que mi cuerpo me dejaba la experiencia de aquel viejo salía de nuevo a relucir. Originalmente quería sorprenderlo por la espalda pero reaccionó lo suficientemente rápido como para voltearse y quedar frente a frente con mi puño y yo frente a frente con su espada. Pero el destino se oponia a darle una oportunidad al maldito marine. Pochito se liberó del amarre y ágilmente entorpeció al vejestorio con la cuerda que antes lo tenia atrapado. Mi golpe dio de lleno en aquel rostro arrugado, haciendolo sangrar por la nariz.
Al ver esto, encontré la oportunidad de perfecta para terminar con todo esto de una buena vez y salir corriendo del lugar, porque como es la vida, las cosas pueden empeorar de un momento a otro y capaz y aparecen más personas indeseadas. Sin embargo, antes de huir y mientras el marine pedía clemencia y aun no terminaba de hablar, hice mi siguiente movimiento. Para que no tuviera tiempo de seguir gritando o intentara zafarse del agarre del Pochito, no le di chances de nada. Aprovechando que su rostro estaba expuesto por tener los brazos bloqueados, encadené dos golpes secos y directos a su cara, buscando que cada nudillo se estrellara contra sus craneo. Esa arrogancia se la iba a borrar de una forma y otra. Primero le estampé un uppercut con la derecha, e inmediatamente después un golpe a su mejilla con mi puño izquierdo, fueron dos golpes uno detrás de otro. Esos golpes quiza no finiquitarian al marine pero si le dejarian claro que clase de persona era yo. Aquel marine de pacotilla no se iba a librar tan fácil. Inmediatamente luego de esos dos golpes, sin pausa, corrí hacia donde se encontraba Pochita el cual estaba a dos metros. Justo al pasar a su lado, lo cargué con las dos manos y seguí corriendo con él encima, aprovechando que a duras penas pesaba unos 30-40 kilos. — Tsk. Nos vamos de aquí. Te debo una. Si se atreve a perseguirnos la próxima vez será comida de tiburón—le dije a Pochita mientras corría lejos del sitio cuando ya ibamos a unos 7 metros de distancia de donde dejamos tirado al marine. Corrí mirando al frente esperando no mas sorpresas, porque definitivamente seria un fastidio. Ya mi cuerpo no toleraba mas esfuerzo fisico, pero ya que, lo que fue fue. Maldita marina cagando la vida de la gente.
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