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[Autonarración T1] Pesadilla antes del Amanecer - Versión para impresión

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[Autonarración T1] Pesadilla antes del Amanecer - Garnet D. Matlock - 21-10-2023

Varias horas habían pasado tras su encontronazo con los Piratas Sticky y la momentánea, pero decisiva, aparición de MDU-06, el recadero mecatrónico del Dr. Utakata. En cuestión de minutos, lo que se suponía que iba a ser el comienzo de su gran aventura, se volvió una tragedia para los Shogun Gari, un infierno terrenal. Las muertes de Nekah y Bepso dejó a la tripulación pirata tocada de corazón, pero sería después de que Gronn se sumergiera al mar, en busca del paradero de su capitán, que sus peores miedos se harían, una vez más, realidad. Su capitán, aquel alegre y despreocupado mink ornitorrinco, también había fallecido ahogado. Con su cuerpo, junto al del lunarian, colocados en la cubierta del barco esclavista que habían tomado, y con los restos del pobre tontatta introducidos en el saquito que portaba Gronn, cada uno de los miembros de la banda estaba procesando, internamente, todo lo que había ocurrido… A veces, la realidad es devastadora y difícil de aceptar. Sumado al dolor psicológico, estaba también el físico, que habían sufrido, sobre todo Tobías, Sasha y Garnet, durante sus respectivas batallas. En resumen, había sido un día completamente agotador en todos los sentidos.  Sin demasiadas ganas de hablar y con ganas de que terminara al fin ese catastrófico día, Garnet se despidió de sus amigos y se fue a dormir al primer camarote que pilló en ese barco.

Mientras buscaba una cama sobre la que acostarse, pudo observar la de arañazos y marcas de tortura que había tallada en la madera del navío, seguramente fruto de la tortura que esos canallas ejercían sobre su mercancía. Daban asco. A Garnet le aterraba la idea de que la gente pensara que él era así por el mero hecho de ser pirata, ¿acaso ser pirata no trataba sobre ser libre y vivir sin ataduras? Al menos eso era lo que le había enseñado Xas. Él solo quería cumplir su meta, ser reconocido por el mundo entero como lo que era, un músico, mientras navegaba junto a los que había aceptado como su nueva y verdadera familia, ¿era demasiado pedir? Encima, esa era otra, en el fragor de la batalla, o más bien, durante la paliza que le estuvo dando Finn a Garnet, su fiel instrumento se extravió en el acto. Ya ni siquiera podía desahogarse con la música, ni siquiera animar a sus compañeros. En fin, eso ahora mismo daba igual, no tenía sentido darle demasiadas vueltas a eso. Necesitaba descansar y desconectar, aunque fuera momentáneamente, de aquella tortura llamada “vida”. Tras abrir un par de puertas sin éxito, encontrando habitaciones llenas de cadenas y grilletes, finalmente dio con una con cama que, lejos de ser cómoda, le serviría al menos, para conciliar el sueño. Sin quitarse la ropa ni cambiársela, Garnet se tumbó, en posición fetal y susurrando un “buenas noches” a la nada, cerró los ojos y se durmió.
Garnet, de repente, sintió como si se despertara. Incrédulo, miró a su alrededor y todo el escenario, estaba vacío, de color blanco y grisáceo. Sin lugar a duda, se trataba de un sueño. Enfocó su vista en el suelo y sus manos, y vio que portaba su desaparecido bardo. Era un regalo de su madre y, aunque tuviera sus rencillas y no le perdonara como se había portado con él, lo cierto es que la echaba de menos, a ella y a su instrumento. Comenzó a tocar una pieza musical, la primera que le había enseñado a interpretar su progenitora, y unos vítores irrumpieron el escenario, al mismo tiempo que aquel pálido mundo onírico se tintó de toda clase de colores vivos. Garnet giró su cabeza hacia el origen de esas familiares voces y, ahí estaban, todos sus amigos, su familia, los Shogun Gari animándole y apoyándole, incluyendo a Xas, Nekah y Bepso. El músico no cabía en él de gozo, él no necesitaba demasiado para ser feliz. Sin embargo, a veces, incluso ni en los sueños uno puede descansar en paz.
 
-HYA HYA HYA HYA HYA HYA HYA-
 
Una maquiavélica risa invadió la escena al mismo tiempo que el suelo y el cielo comenzaba a retumbar, opacando por completo la melodía del bardo del pelirrojo. Una sustancia negruzca como el tizón y viscosa cubrió la variedad de colores que componían el sueño, o al menos lo que era un sueño. Ahora estaba viviendo una pesadilla. El skypean apartó los dedos de su mano derecha de las cuerdas de su instrumento y se apoyó su mirada en sus amigos. Sin saber que estaba pasando, Nekah, Sasha y Tobías comenzaron a desintegrarse, como si de una montaña de polvo azotada por una fuerte racha de viento se trataran. El músico, desesperado por presenciar la desaparición de sus amigos, se lanzó a por ellos para tratar de salvarlos, extendiéndoles su mano derecha, aunque cuando llegó a donde estaban, era demasiado tarde. No quedaba rastro de ninguno de ellos. Confuso, miró al resto de sus amigos, Bepso, Gronn y Tobías, ellos al menos seguían con vida, pero no por mucho tiempo. Después de que esa risa dejara de resonar en la pesadilla y en su cabeza, empezó a escucharse en la lejanía una voz robótica. Garnet seguía sin entender nada de lo que estaba sucediendo, ni siquiera sabía que era lo que decía esa voz.  Entonces, de sus amigos empezaron a surgir una serie de grietas de su piel, como si se estuvieran fracturando, y de aquellas grietas una tenue luz empezó a resplandecer, luz que se volvió más y más intensa, hasta que acabaron estallando y volando por los aires. Acababa de ver ahora como Bepso, Xas y Gronn explotaban, muriendo en el acto. Sin creer lo que estaba sucediendo, Garnet se cayó de rodillas al suelo, llevándose ambas manos a la cabeza, mientras lloraba y gritaba desconsolado. Estaba reviviendo su mayor miedo, un miedo que no sabía que existía hasta esa misma mañana, la pérdida de sus seres queridos. Al mismo tiempo, la masa negra que había recubierto su sueño, tornándolo en una pesadilla, empezaba a avanzar por el cuerpo del músico. Cuando Garnet quiso darse cuenta, ya era demasiado tarde. Zafarse de esa sustancia era inútil. Como si de un agujero negro se tratara, ya había absorbido todo su cuerpo salvo su cabeza, que se iba hundiendo lentamente en ese oscuro mar de desesperación, hasta que todo se volvió negro.
 
De un sobresalto, el skypean volvió al plano terrenal y se incorporó. Le ardía el pecho, le costaba respirar y su corazón iba a mil pulsaciones por minuto como mínimo. Estaba sufriendo un ataque de ansiedad, fruto de aquella maldita pesadilla. Despierto, lo vio todo claro, esa risa de maníaco y esa voz inhumana, correspondían, respectivamente, a Finn y a MDU-06. Tenía los ojos acuosos, estaba a punto de romper a llorar, ¿qué hora era ahora mismo? No sería ni media noche. Esa pesadilla era una señal que le mandaba su subconsciente sobre algo que él ya sabía: hazte más fuerte, o las muertes de Xas, Nekah y Bepso no serás las únicas que sufrirás. Garnet pasó su brazo izquierdo sobre sus ojos para limpiarse las lágrimas que había expulsado y se volvió a dejar caer en la cama, aunque con cero expectativas de quedarse dormido. En cambio, puso sus dos manos bajo su cabeza y se quedó inmerso en sus pensamientos, mientras miraba el techo del camarote. Ahora que no disponía de su bardo, debía aprovechar la estancia en el barco para entrenarse físicamente. Hasta el día de hoy, Garnet se había mantenido en forma a base de huir de marines rasos y con cero aptitudes para el combate cuyo único objetivo era impedir que el pelirrojo tocara su música por supuesto “escándalo público”. Sin embargo, más allá había enemigos muchísimos más poderosos de lo que él jamás habría imaginado, y estaba seguro de que Finn y MDU-06 se trataban solamente de la punta del iceberg que era el Grand Line, un mar lleno de auténticos monstruos. Quitó su brazo derecho de debajo de su cabeza, y lo extendió hacia arriba, con la palma de su mano abierta, mirando al techo. Viendo las atrocidades que hizo la máquina de guerra con los piratas Sticky, seguramente Finn se encontraría actualmente muerto, pero si se encontraba con él y/o con el doctor Utakata, Garnet se había jurado esa misma noche que acabaría con ellos. Era lo menos que podía hacer para que las almas de sus fallecidos amigos descansaran en paz. Tras eso, volvió a intentar quedarse dormido, pero simplemente no podía, su cerebro no paraba de impedírselo, recordándole una y otra vez lo que había pasado ese día.

Algunas horas pasaron, y el músico pudo escuchar una serie de graznidos, provenientes de fuera. Ya había amanecido, sin haberse dado cuenta, se había quedado toda la noche en vela, y su cara era la máxima prueba de aquello. Salió pues de su camarote y divisó como tres montones de papel descendieron del cielo, cayendo justo al lado de Gronn, el cual se encontraba en el centro de la cubierta del barco. Se trataba del periódico, con nuevas noticias, en un nuevo día y un nuevo comienzo.


RE: [Autonarración T1] Pesadilla antes del Amanecer - PX-5 - 22-10-2023

Aventura Tier 1 Completada


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