Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece
⌈ Me aburro — Shirohime ☪ Fic, Presente Relativo ⌋ - Versión para impresión

+- Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece (https://nakamanomi.com)
+-- Foro: Mundo (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=3)
+--- Foro: Nuevo Mundo (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=362)
+---- Foro: Reino Mogaro (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=389)
+---- Tema: ⌈ Me aburro — Shirohime ☪ Fic, Presente Relativo ⌋ (/showthread.php?tid=4185)



⌈ Me aburro — Shirohime ☪ Fic, Presente Relativo ⌋ - Shirohime Hild - 30-08-2026

— Aaaaaaaaah... ¡¡me aburro!! ¡ME ABURRO! —, con la ausencia del gran líder Kisuke y el mariscal Bambú no sabía exactamente qué ponerse a hacer. Todo lo que supo o se enteró al salir de su camarote en donde no escuchaba nada más que sus ideas fue que ambos salieron y que, como era de imaginarse; tenía expresamente prohíbido salir de ese lugar como una pequeña precaución ante los grandes e importantes peligros que esa tempestuosa parte del mar era capaz de ofrecer en bandeja de plata con todo e intereses. — ¡¡Qué hago, qué haaagoooo!! —, sin compañía más que el silencio y la paz que la serpiente de blancas escamas le ofrecía y por supuesto, la tranquilidad que el buen compañero gigante aportaba descansando en... no recuerda bien en dónde descansa ese caballero. Debido a su gran tamaño, intuía que una habitación normal como la que ella tenía no le sería tan cómoda y una cama de sus dimensiones por supuesto que imposible para conciliar el sueño; creía, pensaba que el sargento tendría un espacio propio proporcionado en Mógaro que le permita descansar o tal vez, puede ser que jamás se tomó el atrevimiento de pensar en ello lo suficiente y acercarse al gigante como para memorizarse el recorrido que esta debía de cumplir para poder llegar hasta él y así entablar una conversación con el característico y único, Kelvin Smash, sea como fuese: lo que premiaba era ella y solamente ella. Otras minucias, otros detallitos pequeños carecían de la suficiente relevancia como para destacar en el tablero de oro y plata en su cabeza.

El encierro, la imposibilidad de salir por el peligro de ser atacada y no poder hacer absolutamente nada al respecto en muchos casos le era asfixiante. La seguridad estaba más que marcada hoy; Con ambos estaba más que segura, sabía que no moriría con la facilidad con la que sus labios se abren y se cierran a la hora de utilizar sus bellas, y delicadas cuerdas vocales para decir alguna de sus gloriosas y tan importantes palabras. Carmen, sin embargo, estaba haciendo cosas más importantes que centrarse en el aburrimiento tan poco eficiente de su compañera y era... revisar inventario; ver que ella no estuviese falta de balas o su arma no estuviese en malas condiciones a la hora de combatir, su compañera, Le Reinès, que incluso si tomaba un rol más secundario debido a la potencial y destructividad que su Akuma no Mi podía ofrecerle: Nunca estaba de más tener un segundo juego, un pequeño as debajo de la manga que le permitiese sorprender a sus enemigos y darles la impresión de ser una tiradora como cualquier otra que preferiría el campo a larga distancia. Carmen observaba, vigilaba y mantenía todo en "orden" en las cosas de su amiga aunque no hablasen en palabras verbales, ellas se comunicaban de otro modo sin que una tuviese que hablarle expresamente a la otra, se trataba de algo único y diferente que nada ni nadie podría llegar a igualar. Esa misma compañera estuvo con ella mucho más de lo que cualquiera podría pensar. Carmen era indispensable incluso si no la llevaba al campo de batalla, porque no deseaba arriesgarla.

Tomó parte de la acción y buscó entre algunas cosas al explorar los interiores del Grand Prix. Quería entretenimiento, algún juego de mesa o algo divertido como cuadernos con dibujos para colorear: cualquier cosa, pero no halló más que un conjunto de periódicos, arqueó una ceja en respuesta, — Creo que deberé convencer a ambos de que compren juguetes o algo, ¡la revolución también necesita juegos, ru-ha! No todo se trata de noticias y periódicos, aaaaaah... bueno, no tengo nada más que hacer. —, se trataba del último número que salió hace tanto tiempo y al que poca atención le prestó en su día; cuando pensó en ello su expresión se puso un poco neutra. El brillo característico de sus ojos se iba apagando y no pensaba en nada más y nada menos que el pasado; Dean. Lo recordaba. No podía olvidar a ese hombre que mostró tanto entusiasmo por un tonto número y la noticia de carteles acerca de ellos, de solamente recordar el final que él tuvo, de ponerse a pensar un poco en lo que pudo haber sido arrugó ligeramente la cantidad de papel entre sus manos y frunció ligeramente, suavemente el entrecejo que después fue reemplazado por otra cara.

No debía pensar en eso.

Se quedó en la cocina, se acomodó un poco el cabello. El día de hoy, solamente llevaba el conjunto de ropa interior bordó con el sostén y la tanga que la acompañaba; su queridísimo manto estaba guardado para la ocasión donde tuviese que salir a la batalla a dar todo de sí como en los entrenamientos que ella, estaba más que habituada a ofrecer a sus dos superiores. Como una señorita, porque a pesar de su vestir era una señorita, se cruzó de piernas con los pies descalzos y se tomó su tiempo para leer las noticias con más calma y creer, imaginar que se trataba ella de alguien importante con un cargo equiparable al de alguno de sus compañeros y debía de estar enterada de todo, — Ru-ha, ¿no hay nada de interés aquí? A este periódico le falta una buena redacción, ru-ha, aaaaah, si yo fuera editora de esta empresa por supuesto que hablaría de mí, ¡y cómo no! —, agregó con firmeza, con la decisión de saber exactamente lo que habla, — Mi pelo es lindo. Tengo lindos ojos, tengo lindas pestañas, tengo carne y grasa donde debo: Es decir, yo sé a la perfección que mi pecho es generoso y mi trasero es gordito y admirable, además, tengo linda voz. Mi Akuma o mi capacidad de combate no importa aquí, sino lo bella que soy; el campo de batalla no necesita hablar y contar de fuertes espadachines, sino de mí, pero claro, el mundo no lo sabe aún. —, su expresión cambió, se transformó sutilmente en una que mostraba a una mujer atrapada por la tristeza e incapacidad de poder hacer algo por un pajarito enjaulado por los engranajes del cruel y caprichoso destino, esa rueda que giraba y giraba sin parar, — Qué desdicha. El mundo necesita a su reina. —, y de forma abrupta cambió el tema, dejó las noticias y se fue a las recompensas: Lo verdaderamente importante.

Allí habían caras conocidas y no tanto. Sueños que veía y otros que no.

— Ru-ha. Aaaaah, mi queridísimo Kisuke, la recompensa por tu cabeza es tan alta, pero no temas, muy pronto podrás conquistar los mares bajo mi nombre. Cambiarás el mundo y serás un esgrimista diestro. —

— ... —, Dean, pasó página.

— Mariscal, creo que debería trabajar en su mirada... así parece un criminal. —, casi rio, la próxima vez se lo dirá. Mientras seguía pasando y retrocediendo páginas, ignorando aquello fuera de su foco y atrapando lo que le venía en gana.

— Que belleza. Que rostro. ¡Que... sublime! ¿¡Es real!? —, Aspros, su cartel incluso era distinto del resto, — ¡Mi cartel debe ser como ese! —

— Mhmm, salgo bien. Pero podría salir mejor, sin lugar a dudas. —, su wanted no era precisamente el mejor de todos según ella, pero continuó hasta ver el rostro de un hombre que parecía deslumbrar energía y eso hizo que esbozase una sonrisa, — ¡Sin lugar a dudas, esa es la felicidad que deben demostrar mis fieles al verme! ¡¡Nihahahahaha!! ¡Aaaaaah~! Aquel mundo de blanco... —

Se perdió en sus ideas.

Allí visualizaba. Imaginaba y creía, veía a gente como aquel hombre feliz mientras ella llegaba al campo de batalla con una corona blanca y por supuesto, recibía ramos de rosas al pasar. Pensaba e imaginaba cómo sería la idea de ser admirada, amada y querida por la plebe y por nada más ni nada menos que aquellos que desconocían de su existencia y pronto, muy pronto serán capaces de conocer y ver lo grandiosa y deslumbrante que puede llegar a ser. Mientras pensaba, los brillos iluminaban sus ojos y muy pronto, muy pronto las horas se pasarían y...

— Tengo hambre. Necesito comer una suprema o dos supremas de pollo con una ensalada de tomate, huevo picado y zanahoria rallada con mucha hoja verde. Necesito lechuga. —, el hambre apremiaba, la hora de la comida se acercaba.