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Entrenando en la costa de Báltigo [P.R] - Mizuki - 11-10-2026 Día 75 de Verano, Año 318
Costa noreste de Báltigo. Lentamente, a través de encuentros casuales o presentaciones amistosas Mizuki había tenido la oportunidad de conocer a cada uno de los nuevos amigos de Heras, aquellos intrépidos piratas conocidos como “Los ecos del vacío” saber que su apreciado camarada de viajes previos así como amante de noches pasadas estaba con un grupo competente y capaz era algo relajante para la Gyojin. Aunque aún no consideraba adecuado llamar a ninguno de los miembros de los Ecos del vacío, amigos, al menos serían conocidos si las cosas seguían su curso natural, curso en el cual la luchadora no había podido evitar desafiar a un combate de entrenamiento a la Birkaniana y líder de aquella tripulación. ¿Por qué Mizuki desafiaría a un combate de entrenamiento a la Capitán de aquel grupo de encantadores lobos de mar? Porque la mujer de ojos azules y escleróticas negras amaba los combates, la beligerancia era sin lugar a dudas algo abundante en su personalidad, pero también era hasta cierto punto una forma de socializar para ella. Así llegaría el día del desafío, era por la mañana a unos cincuenta metros de la costa, con estructuras rocosas dispuestas cada decena de metros entre medio de la blanca arena de la playa allí esperaba la guerrera tiburón tigre, habiendo dejado en lo alto de una de las estructuras rocosas un delicioso segundo desayuno para cuando hubieran terminado de entrenar junto a las espadas, rifles, y otras armas que no planeaba utilizar en aquella ocasión. Para el encuentro Mizuki estaba ataviada con una camisa sin mangas, unos pantalones marineros azules que le llegaban hasta las rodillas, el cabello rubio como siempre en una cola de caballo alta, sus escamas de color ocre visibles tanto en sus brazos, rostro, cola y la parte visible de sus piernas con aquel patrón atigrado que la caracterizaba tanto a ella como a algunos miembros de su familia. Pero resaltando en la mole de dos metros treinta y cinco de musculo estaba también el equipamiento que traía para el entrenamiento, a cada lado de la cadera una Daga o un Tanto, en su espalda llevaba cruzados un rifle y un espadón a dos manos, en su espalda baja traía una pistola, para colmo llevaba en sus pies un par de punteras igual que en sus manos guanteletes de combate con los cuales traía en sus manos, jugando un puñado de shurikens que al ver llegar a su oponente los lanzaría en el aire antes de reunirlos de nuevo en su mano izquierda produciendo un tintineo del choque entre los guantes con los shuriken y los guantes con los grilletes sin cadenas que Mizuki siempre parecía utilizar. -Muy buenos días señorita Bai Mudan, estoy encantada de que me dé esta oportunidad de entrenar con usted y que midamos las fuerzas a nuestra disposición durante este día tan encantador. Por no mencionar la comida que he traído para luego del combate.- declaró mientras se acercaba para darle la mano derecha en gesto de buena fe mientras acomodaba los shurikens en el segundo cinturón que llevaba con la zurda antes de alejarse cinco metros -Creo que esta distancia es suficiente para que ambas podamos ver a la otra e iniciar con el acercamiento más adecuado al combate.- afirmo mientras sonreía sin mostrar sus dientes. -Si quiere haga usted una cuenta regresiva o directamente empiece el ataque, lo dejo a su criterio señorita Bai Mudan.- La gyojin se puso en postura de combate alzando el puño derecho con su pierna del mismo lado ligeramente adelantada en la guardia mientras que el brazo izquierdo estaba retraído a la altura de la cintura, claramente listo para dar un puñetazo tan pronto como fuera necesario.
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