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[FIC] Consumir delirios de grandeza - Vulkan - 02-11-2023 Concluí que los seres humanos necesitaban ser destruidos. Una terrible equivocación del Creador Supremo. Los humanos son una plaga. Así que para convertir el mundo y el universo en un paraíso codiciable, yo mismo me encargaría de exterminarlos. Black Goku, Dragon Ball Super
El bote de remos era inestable, y aunque la marea fuera leve y suave, mi nerviosismo hacía de mi un navegante paupérrimo. No solo había cometido una falta grave, sino que me iba a enfrentar a mis demonios frente a frente, sin posibilidad de recular. Era mi momento de máximo apogeo o no sería nada. Dejando el barco atrás, como si de un grano de arena se tratara, empecé a maldecir todo aquellos que me trajo a esa situación, intentando expiar mis pecados y deshaciéndome de las culpas y responsabilidades. -Yo había cumplido mi objetivo...- daba una remada amplia. -Yo había capturado al pirata...- daba una segunda remada. -Yo podría haber detenido a los piratas esclavistas de no ser por el Shichibukai...- una tercera. -YO HUBIERA SIDO UNA LEYENDA DE NO SER POR EL GOBIERNO MUN...- La barca pega una sacudida rápida por el oleaje y la marea, haciéndome perder el sentido del equilibrio y la fuerza, perdiendo así un remo en el fondo del mar. -Venga, no me jodas...- me limité a maldecir hasta ver que Sohem, mi objetivo, cada vez se hacía más pequeño. -DEJA DE MOVERTE, JODER. Joder...- Empezaron a brotar de mis hijos unas lágrimas. Una parte de mi, sabía que estaba perdido. En sentido literal y figurado. Con furia empecé a negar la situación, pegando pisotones en la madera del bote. Comencé a insultar a todo lo que se me pasaba por la cabeza en ese momento, intensificando las agresiones el barco, chutando los asientos, el remo que me quedaba y todo lo que pudiera haber en la pequeña embarcación. Antes de darme cuenta y volver en mi, me había quedado en una embarcación sin remos, vacía y con la madera rota. Con la tierra a la vista pero, pero la corriente arrastrando hacía el interior. El barco perdido en el horizonte y el cazador escapado fuera de toda visión. Arrastrado al fondo de la inmensidad del océano, empiezo a ver la isla cada vez más pequeña. Alejándose. Yo estaba de pié, mirando como el agua me engullía cada vez con más premura. Tras de mi, el infinito del mar, sin posibilidad de escapar. En mi cadera, un revólver. A mí espalda, un rifle cargado. -¿De que me sirve un arma ahora?¿De que me sirve la ira ahora?¿A dónde me ha llevado mi justicia y donde se encuentra en estos momentos?- Mi mente tiene preguntas. Mi mente no tiene respuestas. Hago un repaso de mis acciones, desde que me alisté en la Marina incluso antes de ello. Tengo recuerdos bonitos, feos, felices y trágicos. Todo recuerdos que vuelan y pasan por mi mente cómo centellas. Los minutos pasan. La isla cada vez se pierde más en el horizonte, desapareciendo de mi vista. Sonrío. Mi mano se desliza leve hasta chocar con el mango del revólver, que sale de su cartuchera. Lo alzó, reviso si está cargado. Lo está. Procedo a cerrar los ojos, asumiendo que de la prisión acuática no se puede escapar. Cuando me dispongo a arrebatarme la vida con el arma, una ola choca con el bote y me empuja fuera de este. El resbalón me hace trastabillar y, estando de pie, me hace salir por un lateral. Caigo de espaldas al agua, hundiéndome en esta. Asustado, muevo los brazos y pies intentando salir, pero de forma fútil. Me hundo a velocidad constante, como si tuviera un peso en mis pies. La luz que alumbra la superficie, se va atenuando cada vez más. En ese momento me calmo, decido cerrar los ojos, y me dejó caer al fondo, siendo abrazado por el océano, esperando un descanso placentero.
Final
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