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[Auto T1] - El precio de la traición - Versión para impresión

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[Auto T1] - El precio de la traición - Erika Storm - 22-11-2023

Hoy me esperaba un día duro. Últimamente, me han pasado algunas cosas que no me esperaba en mi vida.
He conocido a Shoto, el pelo arbusto, un tío la mar de interesante, pero que le suda la polla completamente todo lo que le diga o haga, es la primera vez en mi vida que veo como un chico, no cae en mis encantos y mi bello cuerpo y rostro. Desde luego es un pipiolo de narices, pero... aunque no me guste reconocerlo, es listo. Sabe lo que hace, y quizás pueda tratar con él ciertas cosas y ciertos asuntos. Me he acostumbrado a su pasotismo con la vida, aunque me revienta que no me haga ni puto caso.

Y luego está la pelirroja. Me da igual que fuera una Marine, no tengo nada en contra de ellos, aunque si es cierto que algunos son unos asquerosos, pero no todos, lo sé con certeza, y más tras conocer a Ikirami. Maldita sea, a pesar de que me utilizó para su beneficio, la ayudé, aunque es cierto que luego quiso pasar tiempo conmigo en la taberna. Tenía un lío de cojones, esa maldita risa suya se me metía en la cabeza como un canto angelical, y su mirada con esos ojos color sangre, y su dulzura y su... BASTA ERIKA. No sabes si volverás a verla o que. Me gustaría, sí... pero no lo sabes. Así que vuelve a tu vida. Vuelve al presente, hoy tienes curro que hacer.

Tras levantarme de la cama, arreglarme y demás mierdas que ya todo el mundo sabe, cogí a Shock, me puse mis zapatines y salí destino pueblo Engan. El kit de la cuestión a todo lo que tenía que hacer hoy era sencillo y fácil. Había quedado con Fate, un macarrilla de la isla que siempre está tratando con mercancía robada. Nada de cosas chungas y turbias, pero sí con artilugios, herramientas, materiales... Vamos, a resumidas cuentas, era un ladronzuelo que se ganaba la vida como podía. No tenía maldad, simplemente era un rata e intentaba liártela como bien pudiera. No es que le tuviera aprecio o cariño, pero llegaba a entenderle en ciertos aspectos. Al final, yo también me gané la vida estando en la calle y haciendo todo tipo de trapicheos y robos. Ahora estoy algo más calmada, pero supongo que es algo que llevo en la sangre y no puedo cambiarlo. Así que de vez en cuando me gusta intentar hacer algún negocio con él. Hoy me pidió que tenía varios trastos inútiles de los que quería deshacerse, si lo hacía, podía coger lo que quisiera y todo lo demás hacerlo desaparecer para que no quedara rastro. Así que bueno, no era algo difícil. Simplemente, es ir, coger lo que quiero y echarle un cable, así me ahorraba yo el estar pendiente de buscarme líos con la gente del pueblo y la seguridad. Robar y engañar a los pipiolos era fácil, pero siempre me acababan pillando. Si podía evitar todo eso, pues bienvenido sea cualquier tipo de trato.

Llegué al pueblo de chill, todo tranquilo. La gente y los pipiolos iban, venían, entraban y salían de las tiendas, llevaban libros, cacharros de laboratorio... Lo típico. Nada raro. Bueno, sí, una cosa. No veía ningún agente de seguridad de la isla por ningún lado. Era muy extraño. En la calle principal suele haber dos o tres siempre vigilando que no pasara nada, o por si alguien necesitaba ayuda. Pero, me sudaba el coño. Mejor, así Fate y yo podíamos hacer el trabajo sin presión y con calma. Cogí un chicle de fresa y me lo metí a la boca mientras andaba. Llegué a la parte delantera del mercado, la entrada vamos, pero seguí mi paso hacia delante como si nada para doblar en el esquinazo donde conducía a un callejón. En este, toda la mercancía de alimentos se amontonaba allí, al lado de las puertas de cada puesto: pescadería, carnicería, frutería... lo clásico vamos. Yo solo tenía que pasar de largo y atravesar todo el callejón con calma. Los dependientes me veían por allí, pero no me prestaban mucha atención. No era alguien que molestase a los comerciantes de alimentos, los tenía mucho respeto. Como digo, son los que nos permiten que tengamos un plato de comida, y eso se valora. Aparte de conocerlos claro, creo que son de las pocas personas que tengo buen trato con ellos y ellos conmigo. Al llegar al final del pasillo, dos nuevas direcciones. A la izquierda, dirección a una calle del pueblo, nada raro. A la derecha, otro callejón. Giré a la derecha mientras mascaba mi chicle y llevaba a Shock colgando, como si de una mochila de gimnasia se tratase. A partir de aquí era unos cuantos callejones que solo me adentraban más hacia el interior de la una manzana de la ciudad. Hasta llegar a un punto sin salida. Una zona no muy grande, como si de un patio interior se tratase. Y al final de este, una puerta metálica de un garaje. Me acerqué tranquilamente haciendo pompas con el chiclé y di un par de golpes. Al cabo de unos segundos, una voz se escuchó detrás de la puerta metálica - ¿Sí? - Estalló la burbuja de mi chicle - Yo - Dije mientras volvía a masticar chicle. Despacito, intentando hacer el menor ruido posible, la puerta metálica comenzó a subirse, se podía ir viendo el interior de lo que parece un taller cochambroso, lleno de mierda y trastos por todas partes, con una mesa de trabajo en el centro, alrededor otras mesas con herramientas y una puerta que daba, por lo que podía parecer, al interior de una vivienda.

Fate fue el que me abrió - Podías haber limpiado un poco toda esta cantidad de miiiieeeerda que hay macho, joder - ¿Qué cojones más me da? Si mañana va a estar igual - Dijo mientras le miraba con los ojos entreabiertos y haciendo pompas con el chicle - Soy una señorita, me gusta estar limpia y guapa - ¡Ja! No me vengas con esas ahora. O no me digas. Desde que te vieron el otro día con un empollón de los del árbol y la pelirroja forastera y pijita te has vuelto una finita ¡Kiahahaha! - Dijo entre risas. Con cara de mala hostia y la uña de mi dedo índice de mi mano derecha, empecé a golpear a Shock para que su sonido metálico se escuchara bien - Fate, no me toques las narices. Vamos a hacer lo que quieres y cuanto antes y pista - Le dije en un tono seco. Mira que venía con algo de humor, pero me hacen este tipo de comentarios y me toca el coño ¿Que cojones más le dará a la peña con quien esté o quiera estar? Me pone de mala hostia. Comencé a mirar por todo el taller y, no me percaté antes - ¿Dónde está toda esa mercancía de la que querías deshacerte, Fate? - No había cajas o sacos en lo que pudiera estar lo que dijo. Por las mesas había trastos y cosas, pero a eso no se refería, le conozco bien. Aquí tendría que estar todo amontonado, para ir guardando las cosas en sacos o cajas, ver si yo quiero algo, y una vez todo esté en su sitio, ir a deshacernos de ello, que la mejor manera siempre era ir a una de las fábricas de las afueras, colarnos y tirarlo todo al incinerador.

Fate empezó a andar lentamente, mientras se acercaba a la puerta que había detrás de él - Verás, Erika. Sabes que lo que más me gusta es la pasta, conseguirla de la manera que sea - Sí, y gastártelo todo en una noche, ¿A qué coño viene eso? - ¡Exacto! No me dura nada, porque gano muy poco haciendo lo que hago. Pero he descubierto que tengo... llamémoslo, un don - Dijo mientras cogía el pomo de aquella vieja puerta desgastada. Conocía a Fate, y al igual que podía fiarme de él, en algunas cosas, no podía hacerlo con otras. Así que lentamente me llevé las manos a Shock para estar preparada. Fate abrió la puerta, y de allí salió uno de los guardias que suele ponerse por la calle principal. Sin dudarlo, terminé de coger a Shock y les apunté a ambos, estando yo al otro lado de la mesa central - Fate, ¿Qué coño estás haciendo? - le pregunté muy, muy cabreada mientras apuntaba con mi cabeza junto a la mirilla de Shock - Erika, resulta que si me chivo de las cosas que hay detrás del pueblo, pues puedo ser recompensado de mejor manera. No me lo tengas en cuenta, sé que no eres mala persona. Pero no dejas de ser una ladrona y una tramas, al igual que yo. Solo que yo ahora, quiero cambiar - Dijo con una sonrisa siniestra a la vez que juntaba sus manos. Mientras el guardia salía de la puerta, dirigiéndose hacia mí - ¡Estate quieto, pitufo! - El guardia paró, y suspiró - Erika... No lo pongas más difícil. Todos saben lo que haces y te dedicas. Simplemente, ven conmigo, y vamos a intentar mejorar la vida que llevas, ¿Sí? No hagas una tontería, hay compañeros afuera esperando y están al tanto de todo. - Me sentí totalmente traicionada por Fate. No éramos tan amigos, pero pensaba que al menos nos teníamos un respeto porque ambos sabíamos lo que era estar en la calle. Estaba claramente en inferioridad y desventaja. Puede que para unas cosas sea una tonta e incrédula, pero no soy alguien que se deja ganar fácilmente.

Baje a Shock lentamente hasta dejarla colgando sobre mis hombros - Hmmf, está bien - Alcé los brazos, en posición para que me arrestase - Venga, acércate - Le dije al guardia - Gracias Erika, es mejor no hacerlo más dif... - Antes de que me pusiera un dedo encima, le escupí en un ojo - ¡AGGG! - Gritó el guardia, entre dolor y asco. Rápidamente, volví a coger a Shock y le propiné un golpe lateral por la izquierda de su cabeza. El sonido metálico junto al de su cráneo me dolió hasta mí. Y para más colmo, se golpeó al caer en la boca con la mesa central del taller. De seguido, según terminaba mi movimiento del golpe, apunté a Fate - Eres un hijo de puta, una rata de mierda - ¡Oye Erika, estate quieta! ¡Yo solo quiero ganar más dinero, solo eso! - Comenzó a suplicar mientras iba agachándose al suelo y me acercaba a él - ¡No me mates Erika, por favor! - Seguía suplicando, tapándose la cara con las manos. Me percaté de que, en la puerta por donde entró el guardia, había como una especia de bombonas de algo. No sé de qué, pero leí 'Inflamable'. En ese momento ya supe como iba Fate a pagar el precio de su traición - Fate, veo que has encontrado nuevo curro - Le dije mientras iba caminando hacia atrás, a donde la puerta metálica, pero sin dejar de apuntarlo y haciendo una pompa con el chicle - Así que, creo que te vendría bien un nuevo establecimiento - Al mismo tiempo que la pompa estallaba, disparé a la bombona que vi, y en una pequeña explosión, empezó todo el local a prenderse fuego. Fate levantó la mirada aterrado al ver como su 'negocio' se hacia cenizas, mientras arrastrandose sentado y hacia atrás salio tambien por la puerta - ¡Eres una puta Erika! ¡Normal que nadie te quiera! ¡Estás completamente loca! ¡Por eso estás sola! - Me di media vuelta para volver por donde vine, la mejor manera de pasar desapercibida era volver al callejón del mercado y que alguno me dejase entrar por su establecimiento y no levantar sospechas para que nadie me relacionase con el incendio. Por suerte, aunque Fate dijese algo, era un completo mentiroso al que nadie cree, estoy segura de ello.

Solté a Shock, metiendome las manos en los bolsillos y tirando el chicle al suelo.

Fate seguia maldiciendome y diciendome cosas que hacian daño. El sabia lo que me hacia daño. Pero ahora mismo, no sentia nada, sus palabras no me afectaban. Solo me dediqué a irme de allí.

- ¡POR ESO ESTÁS SOLA, ERIKA! ¡NADIE TE QUIERE! ¡ME HAS JODIDO CON ESTO! -
- Es lo que hay, Fate. Este, es el precio... de la traición -



RE: [Auto T1] - El precio de la traición - PX-3 - 23-11-2023

Aventura Tier 1 Autonarrada Completada


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