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[Presente Relativo] La moda de Kakutatsu - Ikirami - 14-12-2023 Después de haberme unido a mi nuevo grupo de Marines, decidí aprovechar el intervalo hasta que fijáramos nuestra partida para explorar y realizar algunas compras de último minuto. Quería sumergirme en la atmósfera peculiar de aquel lugar, con la esperanza de descubrir el auténtico estilo que predominaba en la zona y, por supuesto, encontrar algún tesoro literario que pudiera acompañarme en las noches solitarias. Antes de emprender mi pequeña aventura, informé a mis recién adquiridos camaradas, brindándoles la oportunidad de acompañarme. Ellos conocían mejor el terreno, habían estado allí más tiempo. La perspectiva de tener un grupo con el que contar era fascinante; hasta ese momento, no había experimentado algo similar, y estaba ansiosa por conocer mejor a todos ellos. No perdí tiempo y me encaminé hacia el pueblo, caminando por la playa bajo un calor abrasador que exacerbaba la fuerza de los rayos solares en la arena. La falta de árboles a la vista hacía imprescindible que me hiciera con un sombrero adecuado. La ocasión era propicia para ello. Después de unos minutos, divisé el asentamiento, que parecía sacado de un pueblo del lejano oeste, y seguí mi camino hasta llegar a la calle principal. Aunque había algunos comercios, ninguno parecía destacar de manera especial. Sin embargo, lo que sí atraía las miradas era yo. La gente que transitaba la calle no dejaba de observarme: hombres, mujeres e incluso niños. Aunque ya me había acostumbrado a tales reacciones, seguía sintiendo esa peculiaridad en el ambiente. Al lado de un pequeño comercio de víveres, encontré un banco que quedaba a la sombra de un edificio, lo cual me ofreció un respiro del sol implacable. Me refugié allí, suspirando y abanicándome el rostro con una mano para combatir el calor. Aproveché el momento para observar a los lugareños, que iban y venían realizando sus quehaceres cotidianos. Vestían con camisas de variados colores, cinturones ostentosos con grandes hebillas y pantalones tejanos. Además, llevaban sombreros vaqueros en sus cabezas, justo lo que necesitaba. Pero el calor era realmente sofocante y la sombra proporcionaba un alivio bienvenido. Bostecé, a pesar de la temprana hora; mi día había estado lleno de emociones y el cansancio comenzaba a reclamarme. Casi sin darme cuenta, me dejé llevar por un suave sueño que me envolvía.
Inventario
RE: [Presente Relativo] La moda de Kakutatsu - Joe - 14-12-2023 La familia crecía. Estaba contento, realmente en el fondo lo estaba, pero me costaba no pensar en la responsabilidad que tenía encima llevando a cargo dos nuevos compañeros como Tenma e Ikirami. No quería darle muchas vueltas, necesitaba tener la mente fría y libre de pensamientos negativos. La nueva compañera pelirroja comentó que iba a adentrarse al pueblo para realizar unas compras y conocer un poco el lugar, realmente se la veía muy emocionada y alegre de estar aquí. Le dije que se adentrase al pueblo, que en unos minutos la alcanzaba sin problema, así que al poquito de irse ella fui yo al pueblo para acompañarla por si necesitaba alguna ayuda o dirección. Al llegar ya al pueblo, pude verla sentada al lado de una tienda, con ese pelo rojizo llamaba mucho la atención. La pobre estaba muerta de calor, parece ser que la entrada a isla Toko ha sido un poco brusca para ella. Según me acercaba, me di cuenta de que incluso estaba adormilada, por no decir completamente dormida casi. No quise ser muy brusco con ella, así que despacito la hablé - ¿Ikirami? - Tosí levemente aposta - Ya estoy aquí, ¿Hola? - Pobre, el viaje tuvo que dejarla agotada. Pero parece ser que mis palabras surtieron efecto y se despertó. Aun con un tono bajito para dejarla despertar la pregunté - Cuando quieras podemos movernos, llevo ya tiempo aquí, así que dime donde quieres ir y que comprar y te acompañaré - Dije con una leve sonrisa y los ojos cerrados - Y así me cuentas que gran labor hiciste en el West Blue, ¡Tengo curiosidad! -
Off
RE: [Presente Relativo] La moda de Kakutatsu - Karlglass - 14-12-2023 Tras haberse unido a nuestro grupo, la chica nueva, Kikiriki nos dijo que se iba a explorar la isla. Yo nunca había tenido una amiga y en la marina solo veía tíos por todos lados, tíos que además o no se merecían mi atención o eran bastante tontos, al menos a los que no veía de forma cariñosa, esos eran gente como Joe o Daison que eran más como familia para mí. Así que me apetecía mucho hablar con ella y forjar una nueva amistad, algunos de mis comics favoritos trataban de chicas que obtenían poderes mágicos y se convertían en princesas guerreras en secreto, mientras por el día eran amigas, jugaban juntas o rivalizaban en el amor. Me gustaba especialmente Sakora, la Cazadora de gofres, donde una chica morena estaba enamorada de la protagonista en secreto, o al menos, la admiración que la procesaba era demasiado intensa. ¿Qué clase de relación tendría yo con mi compañera? Kikospari salió sola antes de que pudiera decirle nada, con el calor que hacía en esa isla dirección al pueblo, Joe también dijo que ahora iría. Me di cuenta de que ninguno de los dos había llevado agua y en esta isla hacía más calor que en la comunión de un pollo de fuego. Cuando les alcance, Joe estaba susurrando algo al oído de mi compañera: -¡Oye jefe! ¡Cuidao con lo que haces que te denuncio en Garantías y control! ¡Aleja un poco ese bigote! Tras la broma, que estaba seguro conociendo a Joe que me haría reír un poco, me dirigí a mi nueva posible mejor amiga. - Jodía, has salió demasiado rato, toma un poquito de agua anda, que aquí hace mucho calor, aunque yo soy más de cerv...de tomar el té y esas cosas que hacemos las chicas ya sabes, ¿qué quieres hacer? Conozco un poco el pueblo.
aclaraciones
RE: [Presente Relativo] La moda de Kakutatsu - Ikirami - 15-12-2023 Apenas llevaba unos minutos descansando los ojos, en ese limbo entre el sueño y la vigilia, cuando una grave y potente voz, a la vez que amable, me sacó del letargo. Abrí los ojos y frente a mí estaba el comandante Joe. —Comandante… —dije tapándome la boca, bostezando ligeramente. No resultaba muy apropiado que mi superior me encontrara recién llegada, durmiendo en una esquina. Ladeé la cabeza con una sonrisa avergonzada y la mano derecha tras la cabeza. Antes de que pudiera disculparme, Joe se ofreció a acompañarme en las compras y me preguntó acerca de mi trabajo en el West Blue. Ansiaba compartir mi experiencia con alguien. Todavía sentada, repasé los hechos, pensando por dónde comenzar. Justo cuando iba a hablar, una potente voz de mujer se dirigió a Joe, diciéndole que lo denunciaría si no alejaba el bigote. Era Karlglass. Aunque aún no la conocía bien, rápidamente percibí que se trataba de una broma y tuve que reprimir una pequeña risa, tratando de que Joe no se diera cuenta. Me gustaba la gente directa, que no se detenía a pensar demasiado en lo que decía. Le daba un toque de frescura a la vida. La mujer Oni me ofreció un poco de agua, que acepté gustosamente. Resultó gracioso, ya que el cántaro era bastante grande para mí, pero con ese sol casi estaba deshidratada. —Muchas gracias, Karlglass. —dije antes de darle un buen trago hasta saciar mi sed. Le devolví la cantimplora— Lo necesitaba. La verdad es que no me llevo muy bien con el calor. Shshshsh —reí con un susurro parecido a un siseo. Me levanté y fui con ellos hasta el centro de la calle. Quería buscar algún lugar que vendiera armas, libros y algo de ropa. —Gracias a los dos por acompañarme. La verdad es que es la primera vez que tengo compañeros en el trabajo. —dije con el rostro iluminado por la ilusión— Por cierto, quería comprar varias cosas. Por un lado, me gustaría adquirir algún arma nueva. Llevo usando los mismos guantes desde hace tiempo y quería ver si vendían algunas botas reforzadas o algo así. —mientras hablaba, miré mi pie y apoyé la punta en el suelo para balancearlo un poco. Después, levanté la vista hacia el sol, poniéndome una mano a modo de visera y entrecerrando los ojos— También necesito un sombrero. No soporto tanto calor y, si me descuido, acabaré con la piel tan roja como mi pelo. Ssshsshsshssh. —dije risueña— Y si hay tiempo, me vendría bien comprar algún libro, aunque todavía me quedan unos cuantos por leer en el equipaje. Me volví hacia ellos un poco avergonzada por tener que pedirles ayuda. —Si tenéis algo que hacer o algún recado, podemos ir también. ¿Tenemos mucha prisa, comandante? Mientras esperaba su respuesta, recordé que me había preguntado sobre la misión en el West Blue que me había llevado allí. —¡Ah! Cierto, casi se me olvida. Comandante Joe, antes me preguntó sobre lo sucedido en el West Blue. La verdad es que… Bueno, es una larga historia —dije un poco cohibida. Quería hablar, pero no quería pasarme. A veces me emocionaba y convertía las conversaciones en monólogos— En resumen, investigaba un supuesto cargamento de contrabando en Ohara, y una pista me llevó a Ilisia, donde un pirata llamado Glatus y su banda tenían su base. Fui con unos agentes del gobierno y acabamos con ellos. Detuvimos a Glatus, que formaba parte de algo más grande y tenía pensado tomar el lugar de Finn como traficante de esclavos… —hice una mueca de disgusto al recordar la conversación con ese despreciable, odiaba que siguiera vivo— Pero ya está bajo custodia para que no vuelva a hacer de las suyas. Lo curioso de esta historia es que solo soy una soldado raso, no debería haberme visto envuelta en estos acontecimientos. Cuando volvía para informar, pensé que me iban a echar de la Marina. No incumplí ninguna orden directa, pero me fui a Ilisia sin pedir permiso… —miré al suelo, algo cabizbaja— Estaba frustrada de no poder hacer más para combatir a los piratas. Necesitaba acción, y la tuve. Me serené un poco, recordando que gracias a eso estaba allí ese día. —Pero al parecer a los superiores les gustó mi iniciativa. —dije con una sonrisa— Por eso me mandaron con vosotros, y estoy muy feliz por ello. Realmente no es para tanto, seguro que para usted, el héroe de los Cabos Gemelos, esto le parece una minucia, pero para mí ha significado mucho. En ese momento, me di cuenta de que finalmente había hecho un monólogo. —¡Perdón! Hablo mucho, lo siento. —miré a Karlglass de reojo— Creo me he hidratado tanto con tu agua que tenía que gastarla con saliva. Sshsshssh. RE: [Presente Relativo] La moda de Kakutatsu - Joe - 15-12-2023 Pobre Ikirami, estaba muerta de sueño de su viaje desde el West hasta Isla Toko. Parece ser que mi presencia - o mi voz directamente - llamó la atención de la joven, consiguiendo que se despertase bostezando y diciéndome Comandante, al menos me había reconocido pronto, era un alivio. De repente y de manera sorpresiva, detrás de mí escuché a Karl haciendo uno de sus chistes y llena de humor. Parece ser que ella también ha querido venir a acompañar a nuestra nueva integrante, ofreciéndola agua debido a las altas temperaturas, lo cual Ikirami agradeció acompañado de una risa muy dulce. Me alegro de que estuviera a gusto con nuestra presencia, sobre todo con Karl, puesto a que gracias a su manera de ser, tan buena y cariñosa, Ikirami podría sentirse mejor, facilitándola la incorporación. Nos dirigimos los 3 al centro de la calle principal de pueblo Kakutasu para llevarla a donde pidiera, llena de ilusión, mencionando que éramos los primeros compañeros con los que trabajaba dentro de la Marina. A pesar de haber salido en el periódico, era algo que no me extrañaba, puesto que se nos dijo que era una novata, quizás anteriormente no pudo tener compañeros por vete a saber que, y eso me daba lástima, se la ve una chica muy dulce y trabajadora. Como siempre hago con todos, dejé que hablase y nos contara que necesitaba. En orden, unas botas firmes y fuertes para pelear, un sombrero, y unos libros - Sé donde hay este tipo de equipamiento, y está justo delante de ti - Dije cálidamente a Ikirami, la cual hasta me pidió permiso avergonzada por ello, preguntando si había algún tipo de problema - ¡Ninguno, vamos! - Dije con una pequeña sonrisa Un par de metros hacia delante y a la derecha estaba la tienda de aquel viejo que me vendió los guantes, el cual hace las cosas de forma casera y con sus propias manos - ¡Buenos días, anciano! - Dije entrando por la puerta - Tengo aquí una jovencita que necesita ayuda: quiere unas buenas botas resistentes para entrenar, ¿podemos confiar en tus manos, verdad? - Le dije amablemente al anciano - ¡Popopoporsupuesto, manos a la obra! - Y se puso al lío, lo que le gustaba a este hombre hacer estas cosas - Karl, ¿puedes ayudarla tú con el tema del sombrero? Yo desconozco las tiendas de moda para mujeres de la zona - Le pregunté llevándome la mano derecha a la barbilla - Respecto a los libros, a la vuelta podemos pasar por una pequeña biblioteca que está al lado del hostal donde dormimos, así que sin problema - Dije con alegría para que Ikirami se sintiera aliviada. Mientras que aquel anciano estaba atareado, nos contó lo que pasó en el West Blue, la escuché atentamente cruzado de brazos. Gracias a ella y unos agentes del Gobierno, detuvieron a un tal Glatus y su banda, la cual era pirata, pero quería ser esclavista, mencionando sustituir a Finn Slingerland para ser un mejor que él y esclavizar más inocentes. Apreté los dedos un poco contra mi brazo, simplemente el pensar en algo así me revolvía por dentro. A Ikirami se la notaba incómoda hablando de esto, sumado luego a cierto disgusto porque no salió como ella quiso, o al menos esa es la sensación que me pareció a mí, deseando que le hubiera gustado poder hacer algo más, pero que no quiso. Sabía lo que estaba sintiendo. Impotencia y rabia de no poder aportar más, pero rápidamente se le pasó y agradeció que por ello ahora estaba aquí con nosotros y se sentía bien, afirmando que para el Héroe de los Cabos Gemelos no sería gran cosa, pero para ella sí. Inmediatamente, escuché eso, como si de un Tic se tratase, me apreté indirectamente con los dedos en mis brazos, ni un segundo duró, miré hacia fuera de la tienda del anciano rápidamente - Ya... - Dije muy leve. Sé que ella no lo decía con maldad, así que intenté sonar lo más amable que pude. Me flexioné un poco - ya que era más alto que ella - mientras le dijo algo divertido a Karl y echó a reírse, le puse mi mano derecha en su hombro izquierdo, mirando al suelo y no a ella directamente - No soy ningún Héroe, Ikirami. Solo soy un marine más - Levanté la mirada para verla con una pequeña sonrisa - Has conseguido atrapar a un pirata ¡Por supuesto que tienes que estar contenta! - Cerré los ojos - ¡Vas a llegar muy lejos! ¿Verdad, Karl? - Dije alegremente para animarla todo lo que pudiera. Era mi responsabilidad. Quizás no sea un "líder" como mis compañeros quisieran que fuera, pero hago lo que puedo. Y ahora con dos nuevos integrantes tengo que tenerlos siempre motivados y llenos de energía, aunque sea a costa de la mía. - ¡ALA! ¡Finiquitado! - Gritó el anciano, el cual le dio unas botas completamente nuevas a Ikirami. Quedé sorprendido, me miré los guantes que el mismo me hizo hace tiempo y me los apreté. Quizás unas botas de esas me vendrían bien pero... Quizás a una serpiente no le haga mucha gracia. Así que de momento lo dejaría pasar. Nos despedimos del anciano saliendo por la puerta y volviendo al centro de la calle - A partir de aquí, lo que tú ordenes Karl, no soy modisto, así que llévanos a la mejor tienda de ropa - Dije alegremente. Estaba pasando un buen rato con mis compañeras. RE: [Presente Relativo] La moda de Kakutatsu - Karlglass - 16-12-2023 Fuimos a la tienda de al lado donde habíamos comprado nuestros guantes, allí escuche a mis compañeros con atención, Kikiriki parecía muy nerviosa contándole a Joe su periplo por los Blues, yo me quedaba alucinada escuchándola hablar sin parar, me recordaba a mí cuando me ponía nerviosa ¿le pasaba a todas las chicas?, la historia tenía su miga, nuestra compañera debía de ser de armas tomar, aun recuerdo lo poco que pude hacer en el incidente de los cabos gemelos, aun con mi fruta que me permitió sobrevivir y mi fuerza y altura. No quise comentar nada al respecto, a veces esas historias tenían heridas que era mejor no abrir, como la de los chicos con Minabo y no quería poner triste a Joe y a mi nueva amiga, ademas, yo no era la delicadeza en persona y era consciente de ello. A veces es mejor estar callada. Tras esto Joe me dijo que ahora me tocaba a mí, que conocería mejor las tiendas de moda de la ciudad. - Sé donde comprar los sombreros, hay una tienda al lado de la taberna que me gusto al ir, pero como comprenderéis, no tenían nada para mí allí.- dije señalando mi cuerno. - Aun así os acompañaré hacia allí. No está lejos, cerca de la iglesia. De camino me puse nerviosa, no solo no tenía ni idea de moda, sino que había otra cosa que era mi secreto y tenía que contar ya. -Tengo otras dos cosas que contaros a los dos, una especialmente a Joe, empecemos por la primera. Esta va para los dos. No tuve una infancia fácil, llegado cierto punto de mi crecimiento, no había ropa adecuada para mí en ningún sitio... así que aprendí a coser, la ropa que llevo cuando voy de civil, no es comprada en ninguna tienda, es difícil cuando eres una semi Oni de mi tamaño, así que con mi sueldo, desde hace mucho, empecé a comprar telas y coserme mi propia ropa, por lo que no sé donde hay tiendas de moda en el pueblo, lo que si se es donde comprar las mejores telas y si tienen un telar o una máquina de coser, puedo hacer grandes cosas con ello, aunque tendrás que ayudarme Kikinami. Yo suelo vestir ropa sencilla y cómoda que me ayude a sobrevivir y me dé buena movilidad, nunca he vestido tan elegante como lo haces tú, pero puedo intentar hacer algo a juego para las dos si encontramos los materiales adecuados, ¿vale? Entonces me pare, unos metros por delante de mis compañeros y me di la vuelta, abrí mi bolsa y agarre con las manos a mi pequeño gran secreto, que quedo con la panza al aire y maullando intentando arañarme con sus pequeñas garritas. -¡Joe! ¡Te presento al último y nuevo miembro de la división 34! ¡Se llama Joseba y no tiene papa ni mamá ni ningún dueño en el pueblo! ¡Necesita comida y amor! ¡Por favor deja que embarque con nosotros! Aprovecharía que éramos dos chicas a ver si con Kikinami le ablandaba el corazón a mi comandante.
aspecto de Joseba
RE: [Presente Relativo] La moda de Kakutatsu - Ikirami - 17-12-2023 El comandante Joe nos llevó a una tienda donde conseguí unas geniales botas para el combate. Tal vez no fuesen lo último en tendencias, pero eran negras y quedaban bastante bien. El dueño de la tienda, un anciano, se esmeró haciéndolas y el resultado fue inigualable. —Muchas gracias, señor. ¿Cuánto sería por ellas? —pregunté al hombre mientras las envolvía para mí. —Por estas botas cobraría ochomil berries. —dijo mientras me echaba una ojeada y yo le puse un poco de ojitos— Pero para una señorita como usted, se las dejo en cincomil. Estaba claro que el hombre, aunque de aspecto serio, tenía debilidad por mis dos amigas, pues no paraba de mirarlas de soslayo. —Es usted todo un caballero, se lo agradezco. —le dije mientras colocaba el dinero sobre el mostrador y le guiñaba un ojo. Cogí la bolsa que contenía mis nuevas botas y Joe me respondió a la historia que acababa de contarle. Negó en rotundo ser un héroe, alegando que tan solo era un Marine más. “Sin duda es un hombre muy modesto, este comandante. La mayoría de Marines no perderían la oportunidad de exhibir sus logros ante otros. Me gusta”pensé. Karl se mantuvo atenta escuchando sin interrumpir. Lo siguiente, era buscarme un sombrero. Aunque después de pensarlo un poco, también aprovecharía para hacerme con un nuevo conjunto. El estilo de ropa vaquero que vestía la gente del pueblo era más sencillo del que acostumbraba a llevar, pero tenía su je ne sais quoi que me entraron ganas de probarlo. Joe no sabía donde, pero le preguntó a Karl por si ella sabía de algún lugar, y así fue. Al comentarlo, hizo incapié en que para ella no tenían nada de su talla. No había caído en ello, pero tenía sentido. No en cualquier lugar debían tener ropa para el tamaño de una mujer como ella. —Gracias por acompañarnos, Karl. —le dije mientras íbamos. La noté un poco nerviosa durante el camino, estaba por preguntarle qué le sucedía cuando ella misma rompió el silencio. Confesó que desde joven tenía problemas encontrando ropa y que eso la había llevado a aprender a coser ella misma. Me pidió entonces ayuda, pues aunque sabía de costura y telas, no tenía mucha experiencia con diseños más intrincados. Me pareció gracioso que me llamó Kikinami. Ya la había escuchado decir mal el nombre de Daisen antes, así que supuse que le costaba recordar los nombres y decidí no corregirla. —¡Es increíble! Claro que te ayudaré encantada. —dije mostrándole una gran sonrisa, emocionada por lo que me proponía— No te preocupes, aquí tienes a una experta en moda de todo tipo. Te ayudaré y juntas seremos las divas de la Marina. ¡Sshsshssh! La verdad es que me das una alegría. He leído mucho sobre patronaje y diseño de moda, pero soy un desastre con las cosas manuales… Me giré hacia ella dispuesta a realizar un choque de manos en un acto de complicidad, pero ella se frenó de golpe y para sorpresa de todos, sacó un gatito negro de ella. Era monísimo y sin pensarlo me acerqué para acariciarlo. —Oh… mira qué cosita más mona. Y es todo negro, me encanta.-dije mientras el gato intentaba arañar a Karl y yo le acariciaba las orejitas. Entonces, Karl llamó a Joe, presentándole a nuestra última y más reciente incorporación, Joseba el gatito. Me giré también hacia Joe, expectante por saber qué diría. La verdad que nunca había tenido animales más allá de las aves que teníamos en nuestra mansión cuando era pequeña. Karl le suplicó a Joe que nos dejase quedárnoslo, cosa que yo apoyé dedicándole a Joe mi mejor baza, una mirada de cachorrito suplicante. Mantuve la mirada fija en él, con los ojos abiertos y pestañeando despacio y con la boca haciendo morritos. Parecía un tipo duro, pero esperaba que funcionase. Una vez jugadas mis cartas, aproveché para entrar a la tienda de sombreros, que estaba a unos diez metros de nosotros. Una vez dentro me fijé en que tenían una pequeña sección de ropa de segunda mano. Hurgué en ella para ver si encontraba algo interesante y así fue. Tras apenas unos minutos, salí de la tienda con un atuendo completamente nuevo.
Nuevo Look
—¿Qué tal me queda, Comandante? ¿Karl? —dije al salir volviendo con el grupo, guiñándole un ojo a Joe y mirándolo con picardía. Nada me gustaba más que ver la reacción de los hombres ante mi esbelta figura. Joe parecía mantenerse bastante firme en todo momento, pero en algún momento le pillaría desprevenido y caería. Era solo cuestión de tiempo. —¿Y qué pasa con nuestro querido Joseba? Nos lo quedamos, ¿verdad? —pregunté colocándome frente a ellos— Y por cierto, Karlglass. ¿Qué te parece si vamos a por unas telas como las de mi ropa y te hacemos un conjunto igual para ti usando este de base? ¿Te animas?
Comentarios
RE: [Presente Relativo] La moda de Kakutatsu - Joe - 17-12-2023 Tras la compra de las nuevas botas de Ikirami en el establecimiento de aquel anciano, Karl tomó las riendas como le pregunté y se dispuso a llevar a nuestra nueva integrante, a comprarse un sombrero, y porque no, a mirar ropa de manera general, ya que la moda era uno de los hobbies de Ikirami. Noté a Karl nerviosa mientras andábamos, algo rondaba su cabeza, la conozco bien. De pronto, se sinceró, y dijo que tenía dos cosas que decirnos, una a ambos, y otra especialmente a mí solo. Me quedé callado de brazos cruzados, dejándola su espacio. Comenzó a sincerarse, diciendo que pasó una infancia algo difícil debido a su gran tamaño, el cual fue un inconveniente a la hora de poder optar a ropa cómoda para ella. Desde que está en la marina ha aprendido a coser su propia ropa, para así poder hacérsela a su gusto y confort a la hora de moverse. Dejó claro su propósito de ayudar a Ikirami, y así ambas aprender una de la otra y pasar tiempo juntas. No pude evitar esbozar una sonrisa de alegría, realmente habían empezado con buen pie, y se notaba que aquí iba a brotar una bonita amistad. Tras esto, Karl dio unos pasos hacia delante, separándose de Ikirami y de mí, haciendo algo parecido a sacar algo de su bolsa, para acto seguido, enseñarnos un pequeño gatito negro. Me dijo que lo encontró en el pueblo, abandonado y sin comida, pidiéndome por favor que se quedara con nosotros, incluso siendo un miembro más de la División 34. Ikirami fue corriendo a acariciarlo también, y sin decir ni una sola palabra, se unió a Karl para ambas ponerme caritas de pena y compasión. Por un segundo me sentí extraño, me daba la sensación de que la imagen que doy por fuera es de alguien serio, sin ningún ápice de amabilidad o empatía. Esto me hizo dudar sobre algún aspecto de mí, pero por el momento, no le di importancia y me centré en el presente. Di un par de pasos hacia delante, mirando fijamente a Joseba, así le había puesto de nombre Karl, y cerrando los ojos y con una sonrisa no me lo pensé mucho - ¡Por supuesto que puede venirse con nosotros, le cuidaremos muy bien! Además, estaré encantado de darle una buena alimentación para que crezca sano y fuerte - Dije completamente lleno de alegría. Tener un animal de compañía era algo positivo para la tripulación, sobre todo más para Karl - Asegúrate de que en el hostal no lo puedan ver, no sabemos si aceptan animales o no - Dije por lo bajini a Karl con algo de humor. Me aseguraré una vez tengamos nuestro barco, que tenga un buen sitio para dormir junto a Karl. Tras las confesiones de Karl, seguimos avanzando hasta la tienda de ropa, en la cual Ikirami entró con ilusión para ver si al menos podía comprarse alguna cosa para ir tirando, hasta que ella y Karl se pusieran manos a la obra con el asunto de coser con sus propias manos la ropa que quisieran. Al cabo de unos minutos, Ikirami salió con un look completamente nuevo, ya no tenía el vestido negro de antes. Ahora lucia un sombrero marrón, camisa roja de cuadros haciendo de top con un nudo y unos vaqueros cortos. Realmente estaba muy guapa con su nuevo conjunto, todo le combinaba muy bien, aun así nos preguntó a Karl y a mí que tal le quedaba, añadiendo un guiño de ojo cuando me miraba a mí - Se nota que sabes de moda, eres realmente hermosa, Ikirami - Le dije con una sonrisa, los ojos cerrados y brazos cruzados. Tras esto, volvió a salir el asunto de las telas, las cuales querían comprar para así poder hacerle a Karl un conjunto nuevo, tomando de referencia el nuevo outfit de Ikirami - Por mi perfecto, os ayudaré a llevar las telas. Así, cuando terminéis miro por las cercanías una cosa que necesito ¡Vamos! - Dije sin dar muchos más detalles, y dejando que ellas tomaran la iniciativa.
Karmas
RE: [Presente Relativo] La moda de Kakutatsu - Karlglass - 18-12-2023 Música Después de enseñar mi pequeño secreto peludo, Joe lo acepto con alegría con la ayuda de Kiki, que al igual que yo le pidió por favor a Joe que nos lo quedáramos, aunque no hizo falta mucho para que mi amigo bigotudo (Joe, no Joseba) le aceptara. - ¡Que bien! ¡¡NO TE ARREPENTIRÁS DE ESTO COMANDANTE!!! ¡¡¡GRACIAS POR SER TAN BUENO!!! Deje a Joseba en el suelo y se acercó a Ikirami a refregarse junto a ella, ronroneando y emitiendo pequeños maullidos. - ¡Mira Kiki! ¡Tú también le gustas! ¡Y seguro que Joe también! Luego fuimos con Kiki fue a una tienda de ropa de segunda mano donde cambio de look, con algo más acorde a la isla donde estábamos, lucia espectacular: -Es increible Kiki, te queda genial, mucho más adecuado al clima de la isla, además. Joe también le dijo a Kiki que estaba guapísima, con la sinceridad que le carectizaba y propuso ir a una tienda a comprar telas para hacer también mis vestidos, asi que buscamos por el pueblo y tras preguntar a un transeúnte, que me reconoció por el incidente del rodeo, se ofreció a llevarnos a una merceria ubicada en una calle cercana del pueblo y que yo aún no había visitado, lamentablemente, la mercería era muy pequeña para que yo entrara entre la altura del local, situado en una casa baja más antigua que el resto de las de la ciudad, y bastante humilde. Al ver que no cabía, el ciudadano me dijo que no me preocupara, que iría a avisar a la dueña y de allí salió una señora mucho mayor que me miro de arriba abajo y me dijo que me agachara para verme, yo me agache y me acerque a ella y me empezó a hablar muy bajito y despacio. -Así que tú eres la valiente marine que junto al pelirrojo salvo a mi bisnieto de aquellos malvados piratas jiujiujiu. Eres enorme muchachita, dime que es lo que necesitáis, invita la casa en agradecimiento por vuestros servicios para con nuestro pequeño pueblo Le indiqué a la abuela que no hacía falta, que pagaría por sus telas, aunque ella insistió en que me llevara lo que necesitaba, al parecer en esa isla se cultivaba mucho trigo y solo la familia de esa mujer sabia crear un tejido especial con ese tejido tan poco común, además de cuero y otros materiales animales, todos únicos de isla Toko según nos había dicho, el tinte del tejido también era natural, hecho a partir de colorante creado aplastando insectos típicos de la zona y de los que sacaban varios colores primarios, la anciana nos contó todo esto muy lentamente y muy bajito, tras sacarme un libro con decenas de muestras de los tejidos de los que me hablaba. Finalmente, elegí unos cuantos materiales de distintos colores y alguna pieza de cuero de las vacas de la zona y lana de "las ovejas de mi hijo Alfonso, que se quedó soltero y quiere más a sus ovejas que a sus sobrinos" , sin abusar de la hospitalidad de la anciana, también compré agujas e hilos, ya que no disponía de máquina de coser y al parecer no era un producto que se vendiera en ningún lugar del pueblo. -Muchas gracias, señora, la hospitalidad de los habitantes de este pueblo es algo que me llevaré conmigo, junto con las prendas que haga con sus preciados materiales para siempre. El nieto de la anciana saco todos los materiales que le había solicitado. Me dirigí a mis compañeros de nuevo: -Con material de esa calidad, fabricaré ropas para ti y para mí a juego Kiki. ¿Queréis ir a algún otro sitio? ¿Dejamos las telas y nos reunimos con el resto o vamos a tomar algo? Mientras decía esto, Joseba se tumbó encima de uno de los montones de tela -¡¡¡JOSEBA CABRÓN QUE ME LO LLENAS TODO DE PELOS!!!.- dije enfadada, pero incapaz de mover a mi gato de alli, tan bonito que estaba el jodió. Casi me era extraño respirar esta paz y tranquilidad, sin problemas, viviendo al menos por un ratito, lo que pensaba que sería la vida de alguien normal en aquella calurosa y tranquila isla. Ojalá esta paz durara para siempre, aunque era plenamente consciente que esa no era una vida para una marine como yo. RE: [Presente Relativo] La moda de Kakutatsu - Ikirami - 20-12-2023 Joseba se había integrado con naturalidad, y Joe lo había aceptado con una apertura inesperada. Detrás de su aspecto serio, potenciado por una barba espesa que escondía buena parte de sus emociones, se revelaba un carácter más afable de lo que su fachada sugería. A menudo era difícil descifrar lo que pensaba, pues sus expresiones quedaban mayormente ocultas, dejando solo sus intensos ojos verdes visibles, que a veces brillaban con una luz inescrutable. Entonces, Karl, con una delicadeza que contrastaba con su tamaño, puso a Joseba en el suelo. El pequeño felino se acercó rápidamente a mí, restregándose contra mis piernas en un gesto de familiaridad. Karl observó la escena con una sonrisa y comentó que yo también le caía bien. -Eso parece. -dije mientras me agachaba para recoger a Joseba. Lo levanté a la altura de mi rostro, sosteniéndolo con cuidado. El gato emitió un maullido suave, llenando mi corazón de ternura- Eres muy… mono…-murmuré, abrazándolo contra mi pecho y acercando mi rostro al suyo en un gesto íntimo y cariñoso. Joseba respondió con un lametón afectuoso. -Vas a ser el gatito más mimado del mundo. -le susurré, sintiendo una ola de afecto por el pequeño ser en mis brazos. Con suavidad, lo dejé volver al suelo, donde rápidamente se dirigió hacia Karl. Me quedé observándolo enternecida. —-- Después de volver con mi atuendo renovado, esperaba captar las miradas de todos. Joe, con sus brazos cruzados, me miró y comentó que estaba realmente hermosa. Su tono era difícil de interpretar, y aunque sus palabras eran halagadoras, me dejaron con una sensación de insatisfacción. No era la respuesta que esperaba de un hombre frente a una mujer tan atractiva como yo. Me pregunté sobre lo que podría ser su punto débil, un misterio que decidí explorar más adelante. Mientras paseábamos por el pueblo, la presencia de Karl no pasó desapercibida. Nos dirigimos a una tienda pequeña, donde una anciana nos recibió con gratitud. Agradeció a Karl por haber salvado a su bisnieto junto a Sephiroth y, como muestra de su agradecimiento, nos obsequió con varias telas de excelente calidad para confeccionar ropa a juego. -Vaya, parece que sois bastante conocidos por aquí. -expresé, genuinamente impresionada por la reputación que Karl y Sephiroth habían forjado en el pueblo. Con las telas en mano, Karl propuso seguir con las compras o tomar algo. Después del recorrido, un ligero hambre había comenzado a hacerse notar. -He terminado con mis encargos por hoy, y tengo todo lo que necesitaba, muchas gracias. La idea de tomar algo suena perfecta, empiezo a tener bastante hambre. -dije con una sonrisa relajada. El atardecer comenzaba a envolver el pueblo con un manto de sombras, y los negocios cerraban sus puertas, marcando el final de su jornada. El frescor de la tarde empezaba a ser más palpable, y me sentía más confortable con la nueva indumentaria. -¿Preferís que cenemos algo nosotros solos o buscamos al resto del grupo? -pregunté, y luego me dirigí específicamente a Karl- Así podrías contarme más sobre cómo tú y Sephiroth os convertisteis en los héroes locales. Había sido un día muy interesante, pero todavía sentía una gran curiosidad por mis compañeros y comandante. Todos parecían personas amables, más de lo que había esperado en un inicio. Pero quedaba mucho por descubrir sobre ellos. Si estaban aquí, seguro que tenían grandes hazañas que contar. |