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[Auto T1] Lluvia de Ideas. - Shoto Data - 04-01-2024 Día 11, Año 11, Otoño, 10.00 a.m.
West Blue - Toroa – Ciudad Murkhold.
Estaba sentando en el escritorio de esa habitación oscura y lúgubre, por donde entraba algo de luz por la ventana, dándole vueltas a todas estas semanas que llevamos aquí, recuerdo aún como llegamos en aquel barco a principios de verano y ahora estamos en el otoño. Erika ahora mismo es la única familia que tengo y menos mal, esa noche podía haber muerto si no hubiera sido por su pistola y la aparición divina de aquellos fans incondicionales de ese Alzeid. Después de esa noche gran parte de mi pensamiento crítico cambio, nunca he sido una persona de buscar confrontación, pero necesitaba algún tipo de inspiración. Al final esta es la ciudad del arte, la siguiente semana me fusione con la gente local, a adquirir las tradiciones e incluso enamorarme de las esculturas, cuadros, música y teatro. Eso hizo que tuviera una tormenta de ideas locas para poder evitar depender tanto de Erika, nunca he sido un hábil luchador, de hecho mi madre en su infancia sé qué era capaz de manejar algún arma, pero lo cambio rápidamente por los libros. Tengo que descubrir nuevas formas de defensa, pensé. Me recomendaron ir al Castillo Crepuscular, un castillo bastante tétrico, con torres altas acabadas en pico de aspecto, digamos gótico algo raro para lo que mis ojos solían estar acostumbrados. El castillo pertenecía a la familia real del lugar, pero ya no, ahora era un centro cultural donde aquella persona de renombre y de no tanto renombre podía darse a conocer en el mundillo, además de eso disponía de una gran biblioteca y como no una gran fuente de información, un sitio donde me podía abstraer, una sala donde el silencio reinaba donde se podía respirar ese olor a libro antiguo. Fue allí mi siguiente cruzada estuve estudiando durante días y semanas, mañana, tarde y noche diferentes libros, sociales, políticos, históricos, un sinfín de libros, pero desde luego me sirvieron para hacer un llenar un cuaderno que tiene forma de tríptico, para luego más adelante llegar a la habitación y colgar en las paredes todas esas ideas como si de una investigación de la marina se tratase. Volviendo al presente, cerré mi diario de abordo, lo coloque en el escritorio y me fije precisamente en esa pared llena bocetos, garabatos y croquis que podían llegar a ser ideas totalmente plausibles, pero que llevarían tiempo llevarlas a cabo. – MMMmm he estado leyendo sobre las Akuma No Mi, las frutas del diablo, podría llegar a obtener una. – Dije mientras pensaba en esa opción que me aterrorizaba, ya que no sabía que podría cambiar en mi propio cuerpo. Es por ello que varios libros explicaban en cierta manera como funcionaban básicamente las frutas, pero con pinceladas muy abstractas o siendo fábulas o cuentos para niños pequeños. Lo que no se me va a olvidar nunca es como esa chica pelirroja aquella noche se transformó en algo camaleónico o reptiliano y alcanzo a aquel gyogin. – No entiendo el mecanismo de como pasas de ser una persona a aquello, supongo que un día de estos espero encontrarme con alguien que pueda arrojarme algo de luz sobre ese tema. Otra de las opciones más viables es la necesidad de defensa personal, no sé empuñar nada con mis manos y eso es una debilidad, pero en estos libros he visto como antiguamente las guerrillas han utilizado todo tipo de cachivaches, artilugios y los han utilizado sobre el terreno. - ¿Cómo de potente sería utilizar un barril de pólvora en tamaño más pequeño y que se pudiera detonar desde la distancia? – Pensé en voz alta, o un artefacto que tuviera un poder de generar humo para molestar a la visión. Mi madre en su tierra natal contaba como los soldados usaban el terreno para posicionarse y eso que sus alas no es que valieran mucho…. Al menos he sacado parte de las alas de mi padre... Con lo que podría utilizar dicha ventaja para posicionarme mejor en el campo de batalla. Siguiendo mirando los bocetos de la pared me quedé pensando en la utilería que se podría llegar a fabricar de forma sencilla o rudimentaria, trampas accionadas por el suelo, minas de proximidad, lo que viene a ser un ingeniero de combate. Necesitaría mucha más inspiración, el reino de Bollywood, un sitio donde los comerciantes locales en Ohara hablaban mucho de él, era como un pequeño país de libertad con derecho a pegar tiros por unas enmiendas. Allí es donde vamos a ir, Toroa me ha hecho abrir los ojos, pero necesitamos más y más, sé que en cualquier momento Erika podría tener un fundido a negro y eso sí sería un problema para mí. – ¡Eureka! ¡Ya tenemos nuestro próximo objetivo! – Dije en voz alta mientras recogía los bocetos de aquellas trampas rudimentarias, minas y demás artilugios. Finalmente, en la pared quedaba la última opción que me podría ayudar a largo plazo, el uso de un arma científica. Me llevé la mano al bolso derecho de mi bata, de ahí saque mi dial, un dial que se podía recargar de muchas formas, entre ellas con energía y en un momento dado ¡PAM! Foto y todos ciegos, incluido yo si no era capaz de posicionar bien la mano, pero y si pudiera poner esto en un bastón o báculo. Durante mi estancia en el hostal estuve carteándome con mi madre y los eruditos de Ohara. A mi madre la estuve preguntando por los diales y qué tipos de diales conocía, al final ella viene de Skypea, tenía que conocerlo y todos los demás diales que teníamos por casa volaron por los aires cuando asesinaron a papá. Ella me comentó que había como tres clases de diales, los primeros era precisamente de utilería, eran diales que favorecían a las personas en su día a día. En el segundo tipo de diales estaban los diales de elementos o de combate básico, esos diales se cargaban con la energía de los elementos, fuego, agua, electricidad, … Esos me podrían venir muy muy bien para el arma científica, y luego estaban los de clase tres o de combate avanzado, mi madre al no ser luchadora no pudo experimentar con ellos, no recuerda mucho sobre su época joven y como funcionaban, pero decía que los mejores guerreros de las tribus los tenían y eran devastadores en ciertas situaciones. Termine de empaquetar todo aquello, todo lo que había estado pensando y necesitaba focalizar un objetivo a largo plazo, necesito conocer más gente, gente de ciencia e intentar apoyar a Erika lo que pueda. ¿Por cierto, hace días que no la veo? ¿Dónde se habrá metido esta chica?, bah da igual supongo que en esta ciudad se habrá aburrido bastante, nuestro siguiente destino creo que lo va a disfrutar más. Baje a la recepción del hostal y hable con aquella chica tan educada y en cierta medida tan maja. – Buenos Días, perdona, no sé si sabrás donde está mi amiga. – La pregunté con un tono respetuoso. – ¡Hola Shoto! Pues no sé, sigue hospedada por aquí, vamos marcharse no se ha marchado. – ¡Entonces la esperaré en esos sofás a que llegue, muchas gracias! – Tome dirección a los sofás y bueno, simplemente me senté a esperar con mis bártulos y pequeña mochila preparada para volver a usar nuestro medio de transporte favorito, las rutas comerciales… Necesitamos en nuestra vida dos cosas, un barco y un navegante… - Saque la libreta y apunté en la casilla de futuribles, barco, navegante. Guarde mi libreta y apareció la recepcionista con un par de cafés. – Perdona Shoto estoy viendo que tienes todo para macharte y quería tomarme un café contigo antes de que te marches. – Mi mente exploto, algo dentro de mi pecho o más bien mi estómago, me estaba poniendo totalmente nervioso. Era inteligente, de hecho fue ella quien me recomendó ir a ciertos espectáculos, guapa, vestía bien y olía a una mezcla de caramelo con canela. – Si siéntate, estoy esperando a que venga mi amiga, nos vamos de Toroa ya, por cierto, muchas gracias por la recomendación de los espectáculos del otro día. – La dije con cierto tono titubeante, se notaba mi nerviosismo. – No hay de qué, pero os echaré de menos, habéis sido mis clientes favoritos, espero que no la líes mucho allá donde vayáis. -Ah, antes de que te vayas toma mi den den mushi. – Allí saco un caracol que tenía una pajarita y las pestañas pintadas, era un reflejo de ella. – Toma este es mi número, llámame cuando necesites hablar o si necesitas algún tipo de ayuda en algún viaje. – Ayuda en algún viaje. -La pregunté extrañado. – Siiiiii, nuestros hostales están por el resto del mundo, en la gran parte de islas tenemos hostales simplemente búscalos y diles que vienes de parte de Mariah. – Oooo, muchísimas gracias!! Por cierto, toma mi número. -Le acerqué mi número al lado de la taza de café. Justo después de eso entro Erika con un brazo levantado mirando al horizonte, creo que buscándome y efectivamente hasta que me encontró, - ¡OYE CHOCHO, nos vamos o que!! Deja de darle la brasa con tus cosas de gente lista a la chica. – Sisi voy. – Bueno Mariah me tengo que ir. – Ella en ese momento se levantó y me dio un beso en la mejilla de forma cariñosa. – Nos vemos Shoto, cuídate y no te hagas muy famoso. – Se despidió de mí y se fue para la parte interna de la oficina caminando de forma sensual, despidiéndose de Erika con un guiño. – Vamos Erika, el mar nos espera. RE: [Auto T1] Lluvia de Ideas. - PX-5 - 04-01-2024 AVENTURA AUTONARRADA T1 - COMPLETA
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