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[AutoFic de recolección] Nadie tiene una casa tan grande como la mía - Hécate - 07-01-2024
Leyenda
Día 19 - Otoño - Año 11 - ¡¡MAMÁA!! Me desperté a mí misma con ese grito, entre sudores fríos, una respiración ansiosa y con el corazón con la fuerza como para bombear a todo el West Blue. - Joder – me incorporé rápidamente, para anclarme a la realidad. Miré y no vi. Las noches sin luna no están recomendadas para diurnos. Me llevé la mano a la frente para sentirme, un suspiro profundo y deslicé mi mano por mis ojos, nariz y mentón hasta terminar la cara y la dejé caer con desánimo. Estoy aquí. Volví a mirar y esperé a que mis retinas se adaptaran a la oscuridad y empecé a discernir algunas sombras. Busqué con la mirada a mí alrededor, buscaba confort y hogar. – Estará cazando –. Me puse de pie y sacudí mis alas. Sentí un claro cansancio por todo mi cuerpo. No debo de haber dormido ni cuatro horas. Barco de mierda, cualquier día me entrega como ofrenda a los mares. Ni que te fueran a dar algo a cambio de mí. El día anterior había sido duro. Una tormenta me había acechado justo a un día de llegar a la isla y sobreviví ni sé muy bien cómo. Cuando llegué a la isla, me puse a dormir en el primer sitio seguro que encontré, ni siquiera pude explorar un poco la zona. Tiene que haber un río por aquí, ayer oí agua mientras subía. Emprendí la marcha en sentido contrario al del día anterior. Venía del norte el sonido de agua corriente cuando me crucé con ese ícaro. Será fácil encontrarla. Descendí un poco la ladera de la montaña y después de bordear un par de rocas grandes: Amarilys. Mañana vengo a por ella. Descendí hasta el río y finalmente pude deleitarme con el placer del agua fría recorriéndome el rostro. Me humedecí la nuca y las orejas para despejarme y me senté al lado del río. No puede ser esta mierda. Estoy tan agotada y ni siquiera puedo dormir para recuperarme. Bajé la mirada hasta encontrarme con el río y su flujo y me dejé atrapar por el poder del agua. Tú siempre sigues hacia adelante ¿eh? Sin importar lo que venga. Sí, sí, ya sé. Voy a ver si puedo descansar un par de horas más. Cuando llegué a mi campamento de vuelta, encontré un bulto irreconocible. - ¿Peró qué coj…? Hakikiki! No me jodas Fenrir, estás gordísima ¿te has comido un buey acaso? -. Tssssss – respondió con pereza. – No pienso cargarte mañana, búscate la vida. Cuando me desperté por la mañana, Fenrir tenía la cola enredada en mi brazo pero el resto de su cuerpo seguía gordo y parecía que le costaba incluso moverse. Cuando se dio cuenta que me había despertado hizo un amago para subirse encima mío – No pienso cargarte, te lo dije. – Tssss – respondió con la misma pereza que en la noche. - ¿No tienes nada mejor que decir? Emprendí mi vuelo y me alcé lo suficiente como para observar el panorama de la isla. Efectivamente, estoy en el sudeste de la isla, tal y como me parecía desde tierra. Casi todo es bosque, qué buena isla. Podría quedarme aquí un tiempo. ¿Qué es eso? Al noreste vi un pueblo con unas casas enormes, cerca de allí también se podían ver unas canteras, quizás estaban en activo, estarían bien porque eso me permitiría comerciar con quiénes fueran. ¿Gigantes aquí? Es imposible y tampoco veo a nadie, y no es que no se vean precisamente. Luego iré a ver. Oh, veo un puerto, entonces seguro puedo comerciar. Seguí observando y en el suroeste avisté otro pueblo, las casas parecían de tamaño humano. Ahí hay otro pueblo, quizás también pueda comerciar ahí… Qué pereza, eso estará lleno de gente. Paso. De momento, hoy exploraré el bosque. Descendí del bosque y amenacé a Fenrir: Ts, voy al barco a por cosas para trabajar y luego al bosque a por Amarylis y lo que encuentre. Tú quédate aquí y digiere al menos tres de los ocho ciervos que te comiste ayer. Espavila. Me encanta explorar el bosque y descubrir sus secretos. Yo soy de aquí, porque yo soy del bosque y el bosque es mi casa. Nadie tiene una casa tan grande ni tan misteriosa como la mía. Me adentré en la arboleda y fui camino al mantel de Amarylis, es una planta muy venenosa con la que se puede hacer un veneno fuerte, podría comerciarlo en los pueblos. Después de unos minutos andando e impregnarme por la esencia de la naturaleza, inspiré para conocer mi casa: olores duces y ácidos, las flores y bayas, olores refrescantes, el río, olores fermentados, el hummus, olores fuertes, rastros de animales y un viejo dios que los mezcla, el viento inmortal. Llegué al mantel de Amarylis y recolecté un tercio, tal y como hacían los ciervos y demás herbívoros en la isla en la que me crie después de, bueno, un tiempo. Me acercaré a los ícaros que vi ayer, suelen tener enredaderas interesantes. De camino me encontré setas: amanitas y trompetas de la muerte. Unas te destruyen el sistema nervioso y los músculos, te hacen vomitar y cagar sangre como si fueran tus enemigas de toda la vida y cobraran venganza en ese instante. Y luego están las trompetas de la muerte, que están deliciosas. Lo pondré todo junto en este saquito, total las amanitas no son venenosas si no las cocinas, pero será mejor que vaya al barco a por mis cosas. Llegué a mi destartalado velero y cogí cuatro sacos y los llené de lo necesario: mi navaja, cuerda, ollas, un cucharón y una cuchara, un bol, dos tinajas para agua, sal y piedra de fuego. Suficiente. Volé hacia el campamento y dejé mis utensilios y recolectas. Pero, ¿y esta tía? Fenrir seguía en el mismo plan. Fui hacia los ícaros y me encontré enredaderas de Carsia, de las que recolecté las hojas con las que se puede hacer un brebaje paralizante, lo utilizaba contra animales que querían atacarme, no me gusta matarles, ni que fueran marines bastardos. No tengo el maldito ron y no puedo hacer el brebaje, piratas de mierda se lo beben todo y siempre me cuesta mucho conseguirlo. Más adelante identifiqué hiedra trepando con descaro entre álamos. Recolecté sus bayas en gran cantidad, en dosis concentradas es mortal. No sólo de matar marines vive la mujer, a ver si encuentro algo más para comer. Me acerqué al río y en las laderas encontré diferentes árboles frutales, de los que recolecté fruta abundantemente. Esto al saco de los buenos. Río abajo encontré llantén, borrajas, capuchinas y pasiflora. Mi querida pasiflora, amiga y protectora de mis demonios. No tengo saco para los muy buenos pero ahí deberías ir. Seguí explorando y encontré más medicinales: helecho, menta y moras, de las que recolecté fruta y hojas. Llené las tinajas con el agua del río. Suficiente. Volví al campamento y celebré ver que Fenrir se volvía a parecer a una serpiente y no a un ser deforme sin identificar. – Bueno, a trabajar. Localicé a un árbol muerto cerca del campamento y lo tumbé de un hachazo. Lo partí en troncos y ramas y junto con la piedra fuego y unos hierbajos secos empecé un fuego. Una olla y agua a hervir. Limpié y corté las borrajas, capuchinas, las trompetas de la muerte, el llantén y una pasiflora, los ingredientes de mi sopa. Comida, medicina y veneno, es el orden a seguir, que no me apetece intoxicarme. Colgué los dos sacos por las cuatro puntas con cuerda, de árbol a árbol en tensión, de manera que se podía utilizar de secadero. Corté toda la fruta grande en trozos pequeños y los extendí para secarlos en uno de los sacos. Bien, así tendré comida en el barco mientras viajo, fruta seca siempre está bien. Las moras mientras espero la sopa. Puse todas las medicinales – las hojas de mora, el llantén, la pasiflora y la menta – a secar en otros dos sacos. Mientras, limpié el helecho y me quedé con sus raíces y desheché el resto de la planta al fuego. La raíz sella-huesos, la llaman, y la añadí junto con las demás medicinales. En el último saco, puse a secar las bayas de hiedra, las hojas de enredadera, las amanitas y amarilys, las plantas tóxicas para hacer veneno. Genial, tengo material de sobra para comerciar en el pueblo ese. Ceno y a dormir, pasiflora haz lo tuyo. La serpiente se acercó a mí al ver que ya por fin me sentaba a disfrutar de una buena comida y trepó hasta enredarse por mi cuello y seseó al ver mi bol. - Ni de coña, Fenrir. Ni siquiera tiene carne, ¡quita! RE: [AutoFic de recolección] Nadie tiene una casa tan grande como la mía - PX-5 - 07-01-2024 Buenas, Revolucionaria. Te comento. Has escrito (por el título de tu tema) una aventura de recolección. Actualmente, no hay ningún tipo de material de recolección de lo que tú has mencionado, me explico. No puedes crear, como bien dices, el item antídoto como tal (o el veneno, o un plato de comida), porque no cumples los requisitos, en este caso, de tu oficio explorador nivel 3, o no eres cocinera para crear los items. Ahora, ¿Quieres rolear narrativamente que te haces una sopa vegetariana con lo que encuentras y comerla? Sí, puedes, pero como digo, es puramente narrativa y rol, no creas el item como tal. Como bien dice la guía de oficios, explorador nivel 1: Cita:Nivel 1: Permite identificar características de la fauna y flora. Eso es puramente un oficio narrativo y de rol. Una vez que lo subas a nivel 2, podrás hacer otras cosas que sí que te sirven a la hora de bélico o creación de item reales como tal. Desde la administración, te animamos a que, si quieres seguir con la historia que has escrito aquí, hagas una autonarración T1 (1500 palabras mínimo), recuerda que todo es narrativo, no creas ningún item ni nada parecido. Aquí te dejo el link a las Autonarraciones (Punto 2. Aventuras) para que leas con calma. En este tema que has escrito, se queda como un FIC, en el que tu personaje hace algo y ya, no hay recompensa real para tu personaje. Cualquier duda, coméntanos por el canal de dudas del Discord, o mandas petición administrativa por aquí. Un abrazo, Revolucionaria. |