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[Pasado] Mil campanas suenan en mi corazón - Sasha - 24-01-2024 39 de Verano. Año 11
Pueblo Kakutasu, Isla Toko, Corriente Daiya – 03:00 a.m.
Sasha sintió lástima cuando escuchó decir a Sohem - con una expresión que reflejaba pena - que nunca conoció a su hijo, al fin y al cabo ella tuvo suerte de por lo menos ver ligeramente a su madre antes de que el fuego engullera el buque de la marina, no podía llegar a imaginarse lo que era no saber absolutamente nada de alguien de tu propia sangre. Con determinación y su mejor pose se dispuso a escuchar todo lo que pudiera aprender, debía ser mucho más fuerte si no quería perder de nuevo. La risa del hombre llamó su atención haciendo que la semioni lo mirase dubitativa y después mirar su postura, no entendía lo que estaba haciendo mal.
Sohem alabó su postura pero el problema era que estaba en forma de semioni y le convenía más estar en forma híbrida de triceratops. La rubia reflexionó con cara pensativa mientras el hombre le explicaba el motivo, tenía sentido y ella era la primera en saber de buena mano como cambiaba en sus diferentes formas. Cuando acabó de hablar, la joven se transformó en su forma híbrida mientras reajustaba su postura. — Pues en la forma completa peso MUUUCHO más — dijo Sasha con orgullo ya que había sacado el tema de su forma de reptil. — La primera vez que me transformé hice naufragar un barco solo con mi peso. Por suerte estaba cerca de la orilla y no me pasó nada — añadió contenta explicando su primera y catastrófica aventura nada más salir de su isla mientras el hombre iba a por su kanabo.
Cuando el humano tuvo el arma en sus manos, empezó a recitar los movimientos que tenía que hacer mientras él mismo se los iba mostrando para que los viera, Sasha de forma rápida los empezó a copiar, no entendió lo de los grados en las rodillas pero simplemente imitó su postura paso a paso sin perder detalle. En el momento en el que le recomendó meter tripa, a Sohem le cambió la voz haciendo que la semioni tuviera que aguantar la risa bajando ligeramente la cabeza y subiendo los hombros mientras se mordía los labios. Ella sabía que no debía reírse pero le había pillado por sorpresa, entonces movió la cabeza a los lados un par de veces para centrarse, estaba segura que si le hacía caso sería tan guay como él, pese a aquel instante.
La adolescente vio como Sohem volvía a una postura relaja mientras ella se mantenía en la posición que le había dicho. Pero entonces su comentario le llamó la atención y miró como ella sujetaba el kanabo y se dio cuenta que sus manos estaban al revés. Frunció el ceño mientras ponía la mano derecha abajo separando ligeramente ambas manos y apretó con fuerza el arma con sus escamosas y afiladas garras verdes. Sasha se concentró mientras repasaba mentalmente todos los pasos y se aseguraba que los hacía bien, cogió aire y lo dejó ir para darse fuerzas y cuando metió tripa apretó con fuerza el kanabo aguantando el aire escasos segundos antes de dejarlo ir de golpe mientras bateaba con el kanabo de derecha a izquierda, como si hiciera su característico Meteor Run.
Una vez lo hizo se giró para ver la cara de Sohem, cambiando la postura por una más relajada de emoción, juntando sus puños cerca de su cara, con el arma en horizontal y mirando al hombre con ilusión. — ¿Qué te ha parecido? ¿Ha molado? — dijo de forma rápida ambas preguntas esperando la respuesta, pero entonces se dio cuenta de un detalle por lo que frunció el ceño. — Espera, me has dicho donde tengo que poner las manos, los pies, la barriga y el culo — dijo enumerando cada parte levantando un dedo de la mano derecha. Entonces cambio la cara por una expresión curiosa antes de hablar. — Pero, ¿Qué hago con la cola? — preguntó moviendo de forma leve dicha parte de izquierda a derecha justo detrás de su espalda.
akuma
RE: [Pasado] Mil campanas suenan en mi corazón - Sohem - 28-01-2024 La muchacha se mostraba dispuesta y entregada a mis explicaciones, imitando mis movimientos y realizando las posturas en el orden y posición establecidas, con diligencia y entusiasmo. Para ello, se transformó en aquella bestia cornuda y comentó algo sobre que tenía una forma distinta a esta, haciéndome pensar en algunos recuerdos distantes del tiempo en el East Blue, cuando conocí a Joe — Claro... los zoan tienen una forma animal completa — musité, casi en un susurro. No podía evitar pensar en que la situación estaba siendo de lo más extraña para mi a nivel de raciocinio. ¿Por qué estaba enseñando a pelear a una niña de más de treinta millones de recompensa en lugar de aplastarle el cráneo - si pude una vez, podría dos - y cobrarme su recompensa? Ese dinero me vendría genial para comprar un barco, provisiones y una tripulación que me ayudase a moverlo para llegar a la siguiente isla. ¿Por qué sentía un fuego tan cálido en el interior al ver a aquella mocosa enorme imitar mi movimiento de bateo?. No podía encontrar una razón factible y palpable del por qué, pero estaba disfrutando de poder socializar con alguien sin tener que ser una sopa agriada, aunque sabía que realmente el motivo era que en el fondo, estaba cansado de estar solo. Era como era y me aceptaba como tal, pero por serme fiel a mí mismo - y en parte también por culpa de mi horrible memoria - llevaba casi diez años sin mantener una relación duradera con ningún otro ser vivo, que sumado a haber cortado mis lazos con mi pasado, daba como resultado que caminaba solo, y aunque pudiera encontrar cierta dicha en no depender de nadie y no verme movido por los caprichos o deseos de otras personas, también echaba de menos poder mirar a alguien sin tener que estar buscando la oportunidad para partirle el cuello. Quería poder tener un amigo. Reflexionando sobre eso y lo que acababa de decirme mientras blandía su kanabo, la chica me preguntaba que qué tal lo había hecho — Si, si... está bien — empecé a contestarla, cuando de pronto ella se sorprendió y me asaltó con una duda que la asediaba. Que qué hacía con la cola. Me quedé con la cara plana, sin expresión, durante unos largos segundos. ¿Cómo que qué hacía con la cola?. En seguida mis ojos se tornaron blancos, mi cabeza pareció agrandarse y ganar un tono rojizo y mis dientes se afilaron en una cómica mueca extraña mientras la señalaba con el índice de la mano zurda — ¡Y yo que sé, Guasa! — espeté con energía, extrañamente nervioso y molesto sin explicación — ¡Nunca he tenido cola! — añadí, y me calmé al momento alzando mi arma y poniéndomela en el hombro — Apóyala en el suelo, como si fuera una pierna más y aprovecha ese punto extra para tener más amplitud para pivotar — le dije moviendo mi arma en paralelo al suelo, en horizontal, lentamente para indicarle a lo que me estaba refiriendo con mis actos, esperando que pudiera entenderlo y surtiera efecto. Yo qué iba a saber que hacer con una cola... RE: [Pasado] Mil campanas suenan en mi corazón - Sasha - 28-01-2024 Sasha se puso muy contenta al recibir la aprobación de Sohem, pero cuando la expresión se fue de su rostro durante unos segundo, a la semioni se le hizo eterna la espera de una respuesta pero no se imaginó nunca la reacción del hombre que puso una divertida cara. — Ja, ja, ja, ja — reía a pleno pulmón mientras le salían pequeñas lágrimas de sus ojos, pero paró de golpe cuando le escuchó hablar de aquella manera. — ¿Quién o qué es Guasa? — pensó intentando entender lo que decía el nervioso hombre. Le dijo que nunca ha tenido cola y acabó por decir que la apoye en el suelo como una pierna más. — ¡Tampoco tienes que ponerte así! — le gritó también de vuelta viendo como se había puesto por una pequeña duda. La joven quería aprender bien para poder proteger a sus amigos, así que se veía en la obligación de preguntar para aprovechar aquella improvisada lección de kanabo. — Pensaba que ya éramos colegas... — contestó haciendo la boca pequeña y diciéndolo entre dientes pero siendo lo suficientemente alto para que la escuche, compartiendo así su malestar por como se había puesto.
La rubia le hizo caso y apoyó la cola en el suelo, volvió a poner la postura que le había dicho Sohem - comprobando antes que su mano dominante quedara abajo - y repitió el bateo usando toda su fuerza. Recuperó una postura más relajada mientras mostraba una expresión reflexiva. — También pego kanabazos cuando vuelo así que debería practicar también así — comentó en alto para si misma antes de empezar a girar su collar óseo y flexionar sus rodillas dándose impulso para elevarse dos metros del suelo. Sasha hizo de nuevo la postura, poniendo esta vez la cola hacia arriba y bateó con todas sus fuerzas desde el aire. — Nada mal ¿no? — dijo con una gran sonrisa de ilusión mirando a Sohem, pensando que estaba dominando a la perfección el golpe. A la semioni ya se le había olvidado por completo como había iniciado todo aquello, ahora solo estaba centrada en mejorar y ser más fuerte con la ayuda de aquel hombre.
akuma
pasiva
RE: [Pasado] Mil campanas suenan en mi corazón - Sohem - 07-02-2024 Tras seguir mis indicaciones - y quejarse por mi obvia reacción a su pregunta de apéndices extra - la muchacha asestó un golpe mucho más contundente y constante que los anteriores. Se estaba aplicando y estaba aprendiendo rápido, como me esperaba, aunque pareciera que estuviésemos tomándonos toda una vida en aquellos instantes. Quizá si la tuviéramos su potencial - y por consiguiente mi curva de aprendizaje - sí que podrían ser infinitos... pero la realidad era diferente. Mi ensoñación se vio abruptamente interrumpida con sus nuevas acciones: Con el collar de placas que ostentaba también podía volar si lo hacía girar. Estaba atónito. Miraba su enorme cuerpo ascender ligeramente del suelo y aquella hélice extraña girando con violencia sin ataduras, y no podía comprender cuán extraña habría de ser dicha morfología y cuerpo como para albergar tales habilidades y sorpresas — ¿Pero qué...? — musité ante la insólita escena y el despliegue de habilidades de aquella cada vez más extraña y sorprendente niña, alucinando con aquel instante, y sacudí la cabeza en negación para salir de aquel aletargamiento cuando ella repitió el mismo golpe desde aquella posición preguntando si lo hacía bien. — Volar debe ser una pasada — dije con sinceridad — Pero si careces de punto de apoyo estarás restando potencia a tus golpes — añadí dando un par de pisotones rápido al suelo con el pie derecho — Si golpeas algo que no consigues derribar, o que choca contra tu arma, puede que te desestabilicen y te hagan girar sobre ti misma... o caer — señalé al suelo — Y si te caes has perdido el combate — finalicé, apoyando el arma en el suelo y cruzándome de brazos — No obstante es una buena arma que pocos o prácticamente nadie debería esperarse... yo en tu lugar reservaría este movimiento para situaciones desesperadas, combates que necesiten algo de ventaja por tu parte, o para desplazamientos. Pero si lo usas constantemente estás mostrando todas tus cartas — expliqué, mirándola con calma y esperando que entendiera lo que quería decir. Algo así, tan raro y diferente como elevar tal inmensa mole de carne y músculos volando... tenía que usarlo sólo en el momento crítico para salvarse, o para pillar desprevenido a su oponente. RE: [Pasado] Mil campanas suenan en mi corazón - Sasha - 08-02-2024 La semioni pudo ver la cara atónita de Sohem mientras seguía en el aire. — Ji, ji, ji — reía de forma infantil Sasha mientras veía la reacción del hombre - que no se había esperado para nada - la mejor habilidad que tenía la fruta, volar. Cuando volvió en si le dijo que volar debía ser una pasado pero cuando añadió que así restaba potencia a los golpes empezó a descender. La rubia escuchaba la explicación que le daba muy atenta y concentrada, una vez sus pies tocaron el suelo se llevó el kanabo a su hombro derecho, con su mano diestra, mientras elevaba su mano izquierda hasta el mentón. — No lo había pensado. Mola mucho y por eso lo uso — dijo mientras seguía reflexionando, aquel era uno de esos detalles de los cuales todavía pecaba al dejarse llevar por su lado adolescente. La semioni sabía que debía reflexionar más cuando peleaba, era algo que le costaba mucho pero que estaba trabajando en ello, debía centrarse y pegar con cabeza. Entonces la semioni abrió los ojos sorprendida dándose cuenta de un detalle. — Muy bien, ¡Será nuestro secreto! Tú me has dicho el tuyo y ahora sabes el mío — sentenció con una gran sonrisa, cerrando los ojos e inclinando la cabeza ligeramente hacia la derecha - con cuidado de no darse con el kanabo - lo comentó como si ahora estuvieran en paz al saber un secreto el uno del otro.
Abrió los ojos con determinación y energía renovada volviendo a poner la pose lista para golpear. Comprobó sus piernas, las rodillas, el culo, el pecho, la tripa, las manos y apoyó la cola en el suelo. Sasha cogió aire, lo dejó ir y cuando lo volvió a repetir bateó cuando soltó el aire, repitió un par de veces más el ataque. La semioni creía que le estaba empezando a pillarle el truco al ejercicio que estaban haciendo, por lo que sonreía confiada aumentando la fuerza y la velocidad del bateó. — ¿Hace mucho que tienes tu Ein Hauch? — preguntó con curiosidad mientras acababa de dar un nuevo golpe y volvía a la posición, si iba a estar practicando por lo menos podrían hablar mientras y Sohem le había demostrado que sabía pelear demasiado bien, por lo que quería saber más cosas sobre él.
akuma
RE: [Pasado] Mil campanas suenan en mi corazón - Sohem - 17-02-2024 La muchacha recibió de nuevo mis consejos con estoicismo y atención, como queriendo entrever en mis palabras una forma de hacerse más fuerte rápidamente... como si yo tuviera la capacidad de hacer algo así. Tanto era así, que aterrizó colocando le kanabo en su hombro mientras reflexionaba, justificando que siempre usaba aquella extraña habilidad porque creía que era algo que molaba... y claro que molaba, pero tenía que tener cuidado. Yo también era capaz de hacer cosas que molaban y que eran interesantes, pero no podía desvelar todos mis trucos tan a la ligera. Siempre había que tener cartas bajo la manga en una pelea, y bazas que jugar. Y aunque no podía estar seguro de si ella había mostrado todas sus capacidades y habilidades, sabía que con el tiempo desarrollaría más y mejores aptitudes, y esperaba que este consejo y estas palabras resonasen en su interior para que pudiese asimilarlas y hacerlas suyas, y quizá, quien sabe, pudieran salvarle la vida en otra ocasión. La enorme criatura sonreía afirmando que entonces, intercambiaría este secreto por el que yo le había contado antes, haciendo que yo colocase mi arma sobre mi hombro, imitándola, como primates que éramos, sólo para que bien fuera de forma consciente o por su subconsciente ella dejase de hacerlo y comenzase a practicar aquel movimiento. La postura la tenía dominada, pero no puedes saber si has pulido un movimiento o una técnica si no la usas verdaderamente. Era el momento de probarla, tanto sus reflejos, como su reacción, como su propio aguante... y su fuerza. Algo dentro de mi ardía en deseos por volver a probar su fuerza, y no quería contenerme. Quería poder volver a golpear con todo, como había hecho horas atrás. Entonces una pregunta me devolvió al presente. ¿Cuánto tiempo hacía que tenía esta arma conmigo? — ¿A Ein Hauch? — pregunté, alzándolo por encima de mi cabeza mirándolo. Tenía algunas muescas y me hizo arquear una ceja — El suficiente — contesté con sequedad — O quizá aun muy poco — añadí, dudando de mi mismo, bajando el arma hasta apoyarla en el suelo por el extremo opuesto a mi agarre — Nunca me había parado a pensar en eso. Creo que desde el momento en el que lo... conseguí... fue también el punto de inflexión en el que dejé de tener a quienes llamar amigos — y lo agarré con las dos manos, dando dos o tres golpes con la punta en el suelo, exhalando un suspiro — Pero eso es una historia para otro momento — dije alzando el bate, colocando los codos en paralelo al suelo, llevando el agarre detrás de mi cabeza, con la punta del kanabo hacia el cielo en una clara posición de bateo, liberando una oleada de calor brutal sin previo aviso — ¡Primero vamos a probar qué tal mueves esos codos! — y habiéndola dado ese aviso precipité un golpe horizontal y paralelo al suelo que buscaba impactar directamente sobre el plexo solar con toda la fuerza, velocidad y brutalidad que era capaz de esgrimir. Sabía que lo podía soportar, en el peor de los casos. Pero quería ver si estaba preparada para defenderse sola — ¡¡HELL'S BELLS!! — exclamé mientras mi golpe se dirigía furioso a la zona de impacto predeterminada — ¡Vamos niña! ¡Demuéstramelo! — pensaba mientras, por primera vez en mucho, muchísimo tiempo, alguien podía ver mi cara al ejecutar un golpe blandiendo mi arma, al no tener el casco puesto. Sasha, podía ver mi rostro. Podía ver la sonrisa de un niño.
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Gastos y daños
RE: [Pasado] Mil campanas suenan en mi corazón - Sasha - 18-02-2024 Sasha volvió a batear al aire mientras escuchaba a Sohem responder a su pregunta, no le había gustado la respuesta tan seca, intentaba aprender y conocerlo más pero parecía que a él no le interesaba hablar. Pero enseguida el hombre siguió hablando indagando más en el tema para alegría de la semioni, parecía que le costaba mantener una conversación aunque ponía de su parte para contestar siempre que le hablaba. A la rubia le supo mal escucharlo decir que dejó de tener amigos cuando consiguió el arma, ella había conocido a los Shogun Gari precisamente gracias a su kanabo. Antes de poder dar otro bateo, los golpes que estaba dando Sohem contra el suelo usando su kanabo llamaron su atención mirándolo, pero manteniendo todavía la pose. Le dijo que aquella era una historia para otro momento, la joven se emocionó ¿eso significaba que se volverían a ver y que quería seguir hablando? No podía esperar a volver a coincidir otra vez con él y contarle todo lo que había mejorado.
Entonces la adolescente lo miró de manera curiosa mientras lo veía ponerse él también en posición de bateo a la vez que liberaba una - ya muy conocida para ella - ola de calor, Sasha se emocionó mucho al ver las intenciones del hombre, aún si le había costado recibir un poco de daño en el proceso estaba lista para demostrarle que aquel rato no había sido en vano. Cuando le dijo que primero iban a probar que tal movía los codos, la semioni sonrió confiada levantando ligeramente la comisura derecha de sus labios. — Muy bien — dijo emocionada esperando demostrar otra vez lo fuerte que era mientras apretaba con fuerza el kanabo. La rubia vio como Sohem se dirigía hacia ella, debía ir con todo, porque ya sabía como de fuerte era él. — ¡Meteor Run! — gritó a la vez que el hombre gritaba el nombre de su ataque chocando ambas armas, mientras el hombre había mostrado en su cara una sonrisa de niño que Sasha no pudo evitar imitar. El kanabo de la chica - que había sido bateado de arriba hacia abajo en diagonal para compensar la diferencia de tamaño - logró parar el Ein Hauch por encima y, dado a la diferencia de potencia, siguió su camino impactando en el costado izquierdo del torso de Sohem.
Sasha recuperó la pose a una más relajada y los ojos le brillaron de emoción, poder darle un golpe la llenaba de orgullo y satisfacción porque consideraba al hombre extremadamente fuerte. — ¿Lo has visto? — preguntó sin poder contener la emoción. — Tu ataque era dooong — dijo girándose a su derecha, para quedarse de lado, e imitar el sonido de una campana mientras copiaba el ataque de Sohem. — Y el mío era puuuum — añadió haciendo - también en el aire como el Hells Bells - su propio ataque mientras imitaba el sonido - que creía - que hacía un meteorito al impactar. — ¡Ha sido una pasada! — finalizó todavía sin controlar los nervios por la emoción del momento, pero volviendo a mirar de frente al hombre recuperando una pose relajada. Cogió aire y después de mantenerlo unos segundo lo dejó ir de golpe intentando tranquilizarse antes de seguir hablando. — Ahora puedes decir que tienes a Ein Hauch y a una amiga — comentó recordando lo que había dicho antes sobre lo que pasó cuando consiguió su arma. Sasha sonrió de oreja a oreja, tanto que cerró los ojos por ello, mientras inclinaba un poco el extremo de su kanabo dirigiéndolo hacia él con intención de chocar sus armas, definitivamente le había caído muy buen Sohem y lo consideraba un amigo más.
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