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[Presente Relativo] Declaración de Guerra - Versión para impresión

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[Presente Relativo] Declaración de Guerra - Zorak - 24-01-2024

Día 70 de Otoño del año 11
          02:00  A.M

La noche se cernía sobre East Ballywood y Zorak despertaba de una breve siesta, estaba nervioso, hoy podría ser el día en que por fin encontrara algo de lo que tirar, pues se había enterado de que el jefe de una de las fábricas, tendría una reunión con uno de los tipos de las armas, era la oportunidad perfecta para sacar información.

Se dirigió a la pequeña cocina y comenzó a moler los granos de café mientras se embriagaba con el olor, una vez puso la cafetera a hacer café agarro un cigarro y se lo llevo a la boca, sacando el zippo de su padre para encenderlo, dando una profunda calada y soltando el humo mientras levantaba la vista al techo, estaba nervioso, no por la infiltración, no por los asesinatos que estaba a punto de llevar a cabo, sino por la emoción de poder tener algo de lo que tirar después de estos ocho años viviendo como un perro, la tetera silbó sacándolo de sus pensamientos, se sirvió una taza y la degustó tranquilo mientras miraba por la ventana, viendo la precaria situación en el que se hallaba East Ballywood, dio la última calada al cigarro y lo apagó, había llegado la hora, agarro una tarjeta y salió de la casa comenzando a caminar en dirección a la fábrica, mientras caminaba con la mirada fija al frente recordaba a su padre, lo hacía siempre que tenía la mínima duda ante lo que tenía que hacer, debía acabar con esto antes de que a otro pobre desgraciado le pasara lo mismo que a él.

Pasados veinte minutos llego a la fábrica, dio un ágil salto y se posó sobre la gruesa rama de un árbol que tenía a tan solo dos metros, observando desde la penumbra y la altura por encima del muro, podía contar cinco guardias, dos en la entrada al recinto, uno en el patio y otros dos apostados en la puerta de la fábrica, estos estaban armados y uniformados, estaba claro que la reunión ya se estaba llevando a cabo y era una fiesta que no me iba a perder por nada del mundo.
No debía alertar al contacto que se había reunido con el dueño de la fábrica, así que opte por saltar con cuidado al muro y dejarme caer al otro lado, descendiendo los 3 metros de altura del muro en un suspiro y aterrizando agazapado, mire hacia el guardia que patrullaba y no parecía haberse dado cuenta de mi presencia, así que con cuidado comencé a avanzar entre la penumbra, caminando hacia el lateral izquierdo de la fábrica, dirección a una de las ventanas que daba a al vestuario de los trabajadores, abrí la ventana y entre sigilosamente, ya estaba dentro, pero tenía que ir con cuidado por si tenían más perros vigilando dentro, para mi fortuna la puerta estaba entre abierta así que asome el ojo derecho, mirando a un lado y a otro, otros tres perros guardianes, dos frente a una puerta grande al final de la fábrica y otro apenas a un metro de mí, una sonrisa se dibujó en mi cara mientras sacaba la mitad de mi cuerpo y la extendía la mano derecha hacia la boca de ese pobre desgraciado, pasando a pocos centímetros de su nuca y apresando su boca y fosas nasales, para arrastrarlo con cuidado dentro del vestuario, una vez dentro apoye mi mano izquierda sobre su hombro derecho y gire la cabeza del desgraciado con mi mano derecha, rompiéndole el cuello y matándolo en el acto, me quede en silencio un momento escuchando por el ruido del crujido alerto a alguien, parecía que la suerte seguía de mi parte así que deje el cuerpo sin vida del guarda espaldas tumbado con cuidado para no levantar ruidos y le quite la ropa, vistiéndola encima de la mía, me quedaba algo grande, pero para lo que la quería cumplía su función completamente.

Salí del vestuario, dirigiéndome hacia los que ahora podría decirse que eran mis compañeros, al verme comenzaron a murmurar entre ellos, debía hacer algo para que no sospecharan, así que tire un triple por si encestaba.

 "Apuesto diez mil berries a que alguno de vosotros tiene tabaco, mataría por un cigarro ahora mismo" 

se miraron extrañados y uno asintió con la cabeza y saco el paquete de tabaco, haciendo un movimiento de muñeca que hizo que uno de los cigarros sobresaliera más que el resto, lo agarre y saque el zippo de mi padre, encendí el cigarro y le di una buena calada, cerré el zippo y con este aún dentro de mi puño derecho solté un rápido golpe al mentón del guardia, haciendo que cayera desplomado en un instante, el otro estaba por gritar cuando le metí el cigarro en la boca con la mano izquierda y agarre su pelo con el pulgar, el índice y el anular de mi mano derecha, tirando de él hacia abajo y recibiendo su barbilla con mi rodilla, otro más caía desplomado.

"Johnny, que pasa ahí fuera? ¿Todo bien?"

escuche decir a una voz dentro de la sala, una sonrisa se dibujaba en mi rostro, "por fin solos" pensé mientras abría la puerta y entraba con seguridad.

"Todo bien, parece que Johnny tenía sueño y se ha dormido. Baaatototo" 

solo había dos personas en la sala, un viejo sentado en la silla presidencial de la fábrica y un tipo con pintas de pandillero de tres al cuarto que no comprendía que estaba pasando a juzgar por su cara desencajada. Cerré la puerta tras de mí y mire al pandillero por un momento, después gire mi cabeza hacia el viejo y en un pestañeo recorrí los 4 metros que me separaban de él, dejando al puto pandillero a metro y medio de mí a mi izquierda. Agarrando al viejo como si de un amigo de toda la vida se tratará, posando mi brazo sobre su nuca y dejando caer mi mano derecha sobre su pecho.

El viejo estaba visiblemente asustado y el pandillero no sabía muy bien que hacer, parecía que les acabara de cortar un polvo. 

"Tranquilo viejo" 

le dije al hombre que ya estaba temblando. 

"La información que busco..."

dije mientras levantaba mi mano hacia el pandillero y lo señalaba 

"la tiene él."

Le miré ;con una sonrisa falsamente tranquilizadora y el muy estúpido comenzó a relajarse, mire de nuevo al pandillero y mientras mantenía la misma sonrisa que le había dedicado al viejo. Apreté mi brazo hasta que un sonoro crack resonó en el despacho, el viejo estaba muerto. 

"Bueno, eso debe darte una idea de lo que pasará si no me dices lo que quiero escuchar." 

Dije mientras dejaba caer el cuerpo del viejo sobre el escritorio que tenía enfrente con un sonoro golpe seco.

El pandillero comenzó a temblar, parecía que entendía la situación, comencé a acercarme lentamente hacia él y él retrocedía, seguimos ese patrón hasta que él choco con la pared y yo me acerque a tan solo medio metro, posando mi mano derecha sobre la pared, a la izquierda de su cabeza. 

"Para quién son las armas." 

No era el momento de sutilezas, el hombre entre temblores consiguió decir. 

"N..o no.. te lo.. puedo decir..." 

Mala respuesta, baje mi mano derecha para agarrar su antebrazo y apreté hasta que sonó el indistinto sonido de huesos rompiéndose, el tipo comenzó a gritar y llorar, sin cambiar mi expresión volví a decir. 

"Para quién son las armas, para quién trabajas." 

El muy hijo de puta me escupió a la cara, parece que al final si tenía algo de agallas, pero conocía métodos para solucionar eso, con calma agarre sus hombros y mientras le miraba a los ojos pose mi pie derecho sobre su rodilla izquierda y descargue una patada hundiéndole la rodilla hacia atrás. 

"Tú mismo, tenemos toda la noche." 

El tipo estaba en el suelo gritando como un cerdo. 

"POR FAVOR, TE LO DIRÉ, NO ME HAGAS MÁS DAÑO, TE DARÉ DINERO" 

me agaché hacia el mientras sacaba un cigarro y lo encendía, dándole una calada y soltando el humo en la cara de aquel pobre diablo. 

"Soy todo oídos, si me lo dices te dejaré vivir".

obviamente no iba a dejar cabos sueltos, pero una mentira puede ahorrar mucho tiempo. 

"Ridel... se llama Ridel Martin" 

agarre el pelo del hijo de puta y le espeté en la cara. 

"¡NO ME MIENTAS!"

sabía de sobra que Ridel estaba muerto, yo mismo lo maté hace ocho años. 

"Es la verdad, es moreno con ojos negros como la misma noche y tiene una curiosa..." 

antes de que el hombre pudiera acabar su frase, dije en un susurro. 

"Cicatriz en forma de serpiente..." 

al pobre infeliz se le iluminó la cara. "¡Ese, ese es!", parecia que de alguna manera Ridel había sobrevivido y no solo eso, escalado puestos.

Sin dudarlo me acerqué al hombre, agarrando su cuello y apretándolo, mientras miraba como sus ojos se apagaban poco a poco. 

"Lo siento, no puedo dejar cabos sueltos, al fin y al cabo son negocios" 

dije con énfasis la palabra negocios, ya que no les importaba matar por silenciar a gente con tal de mantener su panza llena, pero la situación cambiaba ahora sabia no solo que Ridel estaba vivo, también sabía que tenía conexión con mi objetivo, desnude a los dos cuerpos y me lleve la ropa conmigo hasta la sala de máquinas, atascando la ropa en la maquinaria y prendiéndole fuego con el zippo de mi padre, dirigiéndome a la entrada mientras los guarda espaldas por fin hacían lo que se suponía que debían hacer, pero ya era tarde.

Salte hacia ellos dándole un rodillazo a uno en la cara y al otro una patada directa a la nuez del cuello, nada más aterrizar, para acabar la maniobra pisándole el cuello al que recibió mi rodillazo, seguidamente agarre las cabezas de otros dos y las choque con toda la fuerza que tenía, girándome hacia el ultimo y darle un potente cabezazo en la nariz. Satisfecho comencé a caminar hacia la salida de la fábrica, mientras tras de mí todo comenzaba a arder, empuje las puertas para recibir el frío aire de la madrugada y comencé a alejarme con la idea de cambiar de ubicación mi base. Al llegar al linde de la fábrica metí la mano derecha en el bolsillo del pantalón para sacar una tarjeta y dejarla frente al muro de la fábrica, pisada en una esquina con una roca para que no volara, tras levantarme me encendí un cigarro mientras caminaba de vuelta a casa. Este era el primer réquiem para Papá.

Tarjeta que deja Zorak


Karmas