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[Pasado] Un día bestial - Legan - 10-08-2023 11:38 Día 174 del año 9, Verano.
Bosque Jura, Isla Ramirals (East Blue)
La isla Ramirals era una isla que tenía ganas de visitar. Según me había contado Cromp, esta isla estaba habitada por bestias que no existían en ningún otro lugar del mundo. Le insistí en varias ocasiones para que me explicase más acerca de ella, pero nunca quiso hacerlo. - Lo verás con tus propios ojos, ¡Pequeño! – Me decía siempre entre risas. Curiosamente él era la única persona, junto a mi fallecida madre, que me había llamado pequeño. Al fin y al cabo muy pocos pueden decir que sean más grandes que yo, y sin lugar a dudas ese era el caso de Cromp, quien además también era mucho más mayor que yo en edad. Era un viejo huraño en ocasiones, pero en el fondo era muy risueño y bonachón. Estoy deseando poder volver a verle dentro de un tiempo, convertido en un gran hombre del que se sienta orgulloso nada más verme. - ¿Pero porqué narices el viejo nunca quiso explicarme nada sobre estos animales? – Dije en voz alta a medida que me adentraba en el bosque. Escuché un revoloteo encima de mí y miré curioso por encontrar el primer animal. Lo que pude ver desde luego me llamó la atención. Se trataba de un pequeño pájaro, o eso creía al principio, ya que podía decir también que se trataba de un caballo. Resultó ser una mezcla muy extraña entre el cuerpo de un pájaro y la cabeza de un caballo que era proporcional al cuerpo, afortunadamente. Tardé unos segundos largos en reaccionar, asimilar la criatura que acababa de ver. Había vivido en contacto con la naturaleza muchos años, incluso estudiado los rastros que dejaban diferentes criaturas, cazado, pero nunca deslumbré ni soñé poder ver algo así. Sin poder salir de mi asombro todavía pude percatarme de otro ser igual o más extraño. Un cerdo rosado y diminuto que en su rostro se dibujaban las líneas morfológicas del rostro de una rana. - ¿Pero se puede saber qué diablos pasa en esta isla? – Exclamé en un tono alto de sorpresa. A lo cual el cerdorana respondió croando. Todo un detalle de su parte. Comencé a mirar todo a mí alrededor sin ninguna expectativa y a la vez con todas las expectativas, preguntándome qué clase de criatura vería a continuación. Decidí respirar hondo para calmar mis emociones y pensar bien todo lo que estaba sucediendo, especialmente para analizar mi situación en la isla. Estaba en una isla que era un territorio completamente desconocido para mí, y aunque tuviese conocimientos de rastreo, no era capaz de identificar ningún animal ni su morfología casi, esto escapaba de mis habilidades. A esto se le debe sumar que no existía población humana o de algún ser con habilidades comunicativas, o al menos eso creía, que era una isla deshabitada. Si esto era cierto, quería decir que los animales, o bestias, eran los dueños y reyes del bosque. Lo que deriva a su vez en una nueva conclusión, y es que aquí tendría que existir al menos un depredador en la cima de la pirámide alimenticia. La pregunta ahora es ¿Estoy yo por encima o por debajo del depredador principal? Dependiendo de la respuesta a esta pregunta podría estar en un aprieto o en un buen lugar para entrenar. - Bueno… - comencé a decir en voz baja mientras giraba a mi alrededor con la guardia alta - ¿Hemos venido a acobardarnos o a ser el rey del bosque? – Concluí esta vez con un tono más alto y desafiante. - ¡Hola! ¿Hay alguien ahí? Si es así más vale que des la cara, ¡Cobarde! – Grité para provocar a cualquier posible persona que me escuchase. - ¡Cobarde! ¡Cobarde! – Escuché tras de mí en un extraño tono burlón. Giré sobre mí mismo en posición defensiva, para mi sorpresa contemplé un nuevo y extraño ser. Un bello corcel blanco con cabeza de loro, también blanco, y proporcional al cuerpo de caballo. - ¡Cobarde! – Gritaba de nuevo el cabaloro. - Esto es de locos – Dije entre risas al ver que se trataba de un nuevo ser híbrido que jamás había imaginado siquiera. Este nuevo ser era muy dócil, de haber sido más grande podría haberlo cabalgado, sin embargo la diferencia de tamaños habría dejado al pobre animal lastimado de por vida. Continué mi camino viendo la vegetación. Esta no era especialmente llamativa para mí, y las frutas que alcancé a observar no las había visto antes, pero desconocía si se trataban también de piezas únicas o simplemente desconocidas para mí. Estuve comiendo algunas de estas por el camino. Eran pequeñas y rojas, bastante más ácidas de lo que imaginaba, aunque sabrosas igualmente. Llegaba a un claro en medio del bosque cuando pude ver un pequeño manantial. Este parecía ser de agua dulce, por lo que, tras comprobarlo, me abalancé a beber de él. No es que llevase mucho tiempo sin beber, pero no sabía cuándo podría volver a tomar líquidos en aquella isla. Cogí en ese momento una fruta amarilla que había recogido antes y me tumbé al lado del manantial. Era lógico que si había animales, estos vendrían aquí tarde o temprano. Pero mientras venía el que hasta ahora era el rey del bosque, podía descansar y comer. La fruta era más resistente de lo que imaginaba, con una corteza dura que debía arrancar para acceder al interior y lo que supuse que era la parte comestible. No obstante, en ese mismo momento escuché un ruido que provenía del bosque. Cambié de postura a una defensiva, manteniéndome en guardia con una sonrisa de lado a lado. Al fin podría ver qué desafíos me tenía preparado mi destino en esta isla. RE: [Pasado] Un día bestial - Mihasy Junsho - 10-08-2023 La brisa veraniega azotaba mi rostro, el sol en todo lo más alto de su cénit amenazaba con acabar con todo resguardo posible de él, y ese calor abrasador tan solo podía ser soportado gracias a esa tenue brizna que de vez en cuando soplaba desde el oeste. Por fin había logrado hallar un lugar tranquilo para relajarme, desde hacía unos meses había estado rondando sin cesar por las calles de una ciudad cuyo nombre ya ni siquiera quería recordar. Tanta gente, tanto alboroto, tanto calor, y lo peor de todo era no haber podido encontrar ni una sola pista de absolutamente nadie. Mi búsqueda sobre algún esclavista no había dado resultados todavía. Había escuchado que en una isla algo apartada algunos tenían su base, pero tampoco era buena idea ir a buscar problemas directamente a la boca del lobo. Solo de pensarlo se me estremecía todo el cuerpo, un escalofrío recorría toda mi espina dorsal provocándome una sensación bastante desagradable. No había nada que detestase más que entrar en un conflicto, no quería ni pensarlo, aunque una pequeña parte de mí lo deseara fervientemente. Arrugué el ceño y me llevé las manos a la cabeza, sentía dolor de cabeza solo de pensarlo. Me encontraba completamente tumbado, relajándome en un pequeño lago tumbado sobre el césped. Un pequeño zorro con un cuello atigrado casi tan largo como su cuerpo se encontraba a mi lado enroscado, al parecer mi costado le había parecido cómodo. Un caballo pero con cabeza de ave estaba bebiendo agua, terminó y comenzó a alejarse tranquilamente, buscando unas bayas de los árboles próximos. Aquél lago era pequeño, pero estaba rodeado de diversos árboles frutales, hay que reconocer que algunas eran muy duras para mi gusto, pero las bayas rojas son todo un manjar, jugosas y con un toque ácido muy suave, una completa explosión de sabores para todo aquél que sepa disfrutar los frutos de los bosques. También había un pequeño montículo donde se encontraba una gran roca, de la cual emergía el agua, tras de ella comenzaba a ascender una colina hasta llegar a convertirse en una pequeña montaña, origen de dicho manantial. Me aproximé a la orilla a mojarme un poco la cara. y de paso beber algo de agua, me sentía ya bastante seco. Las cristalinas aguas te permitían hasta contemplar la vegetación que crecía en el fondo del pequeño lago, algunos peces corrían en grupos de aquí para allá. Según quien lo mirase podría resultar hasta relajante, de hecho la paz y tranquilidad que corría por la zona era tal que comenzaba hasta a entrarme sueño, por lo que decidí volver a echarme otro rato al lado de aquél pequeño zorro cuellilargo. Al volver a sentarme en la fresca hierba sentí casi sentarme encima de aquella espada. Todavía no estaba acostumbrado a cargar con un artilugio así, pero una cosa estaba clara, y era que debía ser capaz de protegerme, por el mundo corre demasiado indeseable y un buen punto para protegerme era tener un artefacto como este. Esa otra parte de mí incluso la anhelaba, pero prefería no volver a pensar en ello de nuevo. Comencé a relajarme, volví a sentir la brisa, ahora más fresca con el rostro humedecido por aquellas aguas tan calmas y refrescantes. Cuando de pronto un sonido me hizo ponerme alerta. Algo o alguien estaba gritando; "Cobarde" decía los gritos, parecía una voz animal, un ave, por la fuerza del sonido debía provenir de aquél ave con cuerpo de caballo que hacía poco estaba bebiendo del estanque. Rápidamente me di cuenta que venía de colina abajo, subí hacia lo alto de la roca por donde emergía el agua de manantial y me quedé agazapado esperando. Mi mano derecha se quedaba próxima a la empuñadura de dicha espada, pero me contuve el siquiera tratar de sostenerla, temía volver a perder el control solamente por una falsa alarma. Una nueva criatura se aproximó bastante ruidosamente, parecía una persona pero tenía unos extraños cuernos, nunca había visto nada parecido, había visto muchos animales con anatomías bastante curiosas, como el amigo zorro, aquél caballo, incluso una serpiente que había desarrollado ancas de rana y en vez de reptar iba saltando entre las ramas, pero nunca había visto que las mezclas entre distintas especies también afectasen a los humanos. Además, también hay que decir, que se trataba de una persona bastante alta en comparación a todos cuanto había visto hasta ahora. ¿No se suponía que la isla estaba deshabitada? No, no podía ser un nativo, llevaba tres días en esta isla, ya me habría topado con algún otro anteriormente. Aquél tipo comenzó a beber agua, y de pronto fue hacia un de las frutas que había en un árbol cercano. El pobre no debía entender demasiado, no solo cogió una fruta cuya corteza era bastante dura, sino que además estaba todavía verde, no tendría que tener mucho sabor, y se veía perfectamente que cerca había otras frutas con tonos más anaranjados, incluso algunas rojizos, esas eran las buenas que estaban maduras. De pronto algo lo hizo cambiar, comenzó a adoptar una posición defensiva y a mirar alrededor. ¿Se había dado cuenta de mi presencia? ¿Acaso había hecho algún ruído que me había delatado? La cosa se complicaba, tan solo esperaba que no se tratase de ninguna persona agresiva por naturaleza. Aunque lamentablemente su aspecto me dice lo contrario, las criaturas que acaban teniendo cuernos, aunque parezca tan endebles como los suyos, los tienen para defenderse, y sus reacciones suelen ser agresivas siempre, a menos que detecten amenazas superiores. Solo me quedaba una opción. Me levanté, era tontería seguir escondido, si era un animal, y tenía instinto de depredador, acabaría encontrándome tarde o temprano. Me posicioné en la zona más altiva que pude y simplemente me quedé mirándole, en ese momento estaba de espaldas hacia mí, parecía ignorar por completo mi presencia, el momento oportuno. -Lárgate de aquí. Simplemente me quedé mirándole, tratando de ser intimidante, esperando por favor que se fuera de verdad, no quería ningún tipo de problemas, y menos ahora que estaba yendo todo tan bien y tan tranquilo. Al momento prácticamente me arrepentí, tal vez había malinterpretado su postura o fuí demasiado ingénuo. Desde la posición de donde estaba mirando anteriormente apareció un pequeño animalito entre los setos, una especie de ardilla con cola de mofeta y pelaje de puercoespín. Tal vez fue eso lo que ese ser había escuchado, y ahora me había quedado frente a él sin una sola razón aparente. RE: [Pasado] Un día bestial - Legan - 13-08-2023 - Lárgate de aquí – Escuché tras de mí, con un tono firme y serio. Me giré rápido y en guardia por si tras esas palabras venía algún tipo de ataque. No obstante lo que encontré fue a un hombre, humano, mirándome fijamente. Creía que esta era una isla deshabitada, pero míranos, hay al menos dos personas aquí, aunque desconocía si íbamos a salir de aquí los dos con vida. Notando que no estaba en posición de ataque me limité a levantar las manos hacia arriba en son de paz, riéndome un poco para tratar de suavizar el ambiente. - Jajaja, perdón, perdón ¡No sabía que esta isla estaba habitada! – Dicho esto bajé los brazos para tener una posición relajada a la hora de seguir la conversación. - ¿Eres el guardián de la isla? Yo acabo de llegar, y te prometo que no tengo intención alguna de lastimar este sitio ni a los animales que viven aquí. Di unos pasos hacia delante para acercarme, como acto de buena fe y la guardia casi baja. Aproveché entonces para analizar al hombre que ante mí se erguía. Se trataba de un hombre fibroso, fuerte, pero delgado. Era de estatura media-alta para su raza humana. Llevaba un aspecto desaliñado, cabello negro a media altura, despeinado e incluso quizá podría decir que tenía enredos. Las mismas características se le podían adjudicar a su barba, frondosa y desaliñada, aunque al menos estaba perfilada. ¿Se habrá recortado la barba así mismo con un cuchillo o una espada? - ¿Sabes? Me crie en un boque enorme, parecido a este lugar, sin embargo tengo que admitirte que los animales eran algo más normales jajaja. Continué hablando casi sin dejar espacio entre esta y la anterior frase para ganar tiempo mientras lo seguía analizando. Buscaba también, de ser posible, empatizar. Si se trataba de un guardián llevaría muchos años viviendo aquí. Mi experiencia podría resultarle parecida, formando así un vínculo para entablar una conversación. Fijándome ahora en sus vestimentas, estas eran oscuras, aunque ceñidas al cuerpo. Todo apuntaba a que está listo para el combate en cualquier momento, y que no es alguien cualquiera, tiene experiencia en el combate. Seguramente se mueva bastante bien si ha optimizado su vestimenta hasta ese punto. ¿Quién eres? o mejor dicho ¿Quién eras? Me lo preguntaba porque continuamente me daba la sensación de estar ante una persona que se había abandonado a sí mismo. Era pronto para llegar a esa conclusión, pero sus rasgos físicos me hacían pensar en ello, quizá incluso antes no estaba tan delgado. Su cuerpo me dice que es fuerte, tanto por genética como por entrenamiento, no obstante presentía que no disfrutaba la comida, los descansos, o incluso la libertad. ¿Llevaba como guardián de esta isla mucho tiempo? De ser así podía entender un poco su aspecto, especialmente si estaba solo. - Por cierto, traigo un poco de alcohol, ¿Quieres hablar? Me da la sensación de que llevas mucho sin hablar con alguien ¿Me equivoco? – Le dije arriesgándome a que eso le sintiera mal, pero con una sonrisa amable. – Mi madre siempre decía que hablando la gente podía entenderse, y yo pienso igual ¿Tú qué opinas? Mi intención no era para nada hacerle sentir mal, si no conocerle de verdad. Notaba el dolor en su mirada y su aspecto, debe estar fatal para haber acabado así. Acto seguido me senté con las piernas cruzadas, mostrándole así vulnerabilidad, y sacaba la botella de mi bolsa para colocarla justo en frente, mirando hacia él. Si se lanzaba al ataque tras su anterior advertencia podría estar en problemas, pero confiaba en poder reponerme si ese combate se llegaba a dar. RE: [Pasado] Un día bestial - Mihasy Junsho - 13-08-2023 Ese hombre se giró y se quedó mirándome por unos segundos, entonces alzó las manos y comenzó a hablar mientras se reía. ¿Acaso se lo había tomado como un juego? Tal vez sea un pobre ignorante, o posiblemente es una persona con el ego tan subido que está convencido de que en un confrontamiento saldría vencedor... Y eso no me beneficiaba en nada. Todo me estaba saliendo mal, me decía que si era el guardián de la isla y que él acababa de llegar sin intención de provocar ningún mal en el lugar. Si eso era cierto entonces la respuesta era bien sencilla. No me inmuté ni un pelo, mi rostro permaneció sereno, mi mano próxima a la espada atada a la cintura, pero tratando de no acercarla mucho, no quería ni tocarla si podía evitarlo. Nuevamente traté de hacerle entender, de otro modo, que no quería absolutamente nada con él, no quería ni siquiera mantener una conversación, ni verle la cara siquiera. -Si es así, lárgate. Nada se te ha perdido aquí. El tipo tenía una larga melena blanquecina, sus cabellos eran puntiagudos, era como si los hubiera peinado así premeditadamente, ¿quién tiene el cabello así de forma natural? Eso es imposible. Sus cuernos de tono rojizo se alzaban a los costados de su cabeza, un tipo altamente corpulento, estaba seguro que se me metía un manotazo lo podía pasar realmente mal. No me fiaba ni un pelo de él, pues a pesar de su aspecto mostraba un caracter muy despreocupado, tal vez incluso demasiado, posiblemente esté preparándome una trampa, quiere que me confíe, quiere que baje la guardia y me acerque a él. Pero eso no iba a ocurrir. Me dijo que se había criado en algún lugar parecido, aunque tampoco comprendía por qué me contaba eso, de alguna forma estaba intentando hacer que me confiara, que sintiera que él no es ningún tipo de enemigo, pero no iba a caer en ninguna trampa, si algo había aprendido es que nadie en este mundo resulta ser tan amable de primeras, sin conocerte. Ahí había algo extraño. Me di cuenta de que se fijaba mucho en mí, me estaba analizando, no me quitaba ojo, se le notaba en la mirada, algo estaba pensando, algo tramaba, me miraba de arriba abajo. ¿Acaso me estaba analizando a mí como una presa? No iba a permitirle que me hicieran lo mismo que a mi madre. ¿Acaso él era uno de ellos? No parecía entender el silencio incómodo que se estaba dando lugar, pues tras todo eso volvió a mostrarse risueño y prosiguió hablando, esta vez invitándome directamente a tomar algo de alcohol, insinuando que llevaba mucho tiempo sin hablar, y no se equivocaba, pero eso no quería decir que quisiera hacerlo en ese momento con él, para colmo me invitaba a tomar alcohol con él, como si fuéramos viejos amigos, como si nos conocieramos aunque fuera en otra vida, pero no sabía quien era, y desconfiaba completamente de él, no había razon alguna para bajar a tomar nada con él, no podía fiarme. -No tenemos de que hablar. No me importa tu vida, no me importa tu alcohol. Vete. -Me quedé mirándole fijamente, esperaba que no cometiese ningún tipo de error estúpido.- No te conozco, ni tú me conoces. ¿Qué te hace pensar que voy a fiarme de tí? RE: [Pasado] Un día bestial - Legan - 14-08-2023 Aquel hombre no había cambiado su semblante en absoluto, seguía en sus treces, inamovible de su posición. - Si es así, lárgate. Nada se te ha perdido aquí. – Me ordenó sin ningún atisbo de duda en su rostro. - Vaya, es un tipo duro... – Pensé mientras había continuado con mis acciones. Él seguía quieto, escuchando mis palabras al mismo tiempo que iba estudiando cada uno de mis movimientos. Si esto desembocaba en un combate podría ser interesante, aunque no era lo que buscaba, al menos no con odio. Miré como una especie de mezcla entre oso perezoso y búho nos miraba fijamente sin separarse de su preciado árbol, lo cual robó mi atención durante unos segundos, podría estar horas observando la fauna del lugar. - No tenemos de que hablar. No me importa tu vida, no me importa tu alcohol. Vete. –Volvió a insistir guardando una pausa antes de continuar. - No te conozco, ni tú me conoces. ¿Qué te hace pensar que voy a fiarme de tí? - Amigo, ahora estás abierto al diálogo, es un paso. – Me dije mentalmente sin alterar mi sonrisa un solo momento. - Verás, hemos coincidido en esta isla, que al menos yo creía deshabitada. No sé si nuestro encuentro es fortuito o fruto del destino, pero existen tres posibilidades. – Comencé a contestar mientras indicaba el número 3 con los dedos de la mano. Dejé entonces solo un dedo y retomé la palabra. - La primera opción, que es tu favorita, es que yo acepte tus órdenes y me largue de esta isla. – Dije con una mueca de desagrado en mi rostro. – Como quizá entenderás, tras el viaje que he hecho para estar aquí, no me apetece darme la vuelta tan rápido. – Continué entonces poniendo esta vez dos dedos con la mano. - La segunda opción es que esto derive en un combate. – Tras el titular quise matizar rápido antes de que lo tomase como una amenaza. - No nos conocemos, es difícil saber quién ganaría, pero ¿Realmente es necesario? Tú no estás apuntándome con un arma, ni yo a ti. Simplemente nos hemos encontrado en este bello lugar. Entonces procedí a mostrar el número tres con los dedos de mi mano y una sonrisa esta vez más amplia. - Ahora viene la tercera opción, mi favorita. Hemos coincidido, puede que por causa del destino ¿Quién sabe qué nos tiene deparado uniéndonos a los dos en este lugar? jajaja - Esperaba que mi pequeña risa al menos le hiciese verme como alguien más confiable a su juicio. - Me he mostrado vulnerable ante ti, sentándome e invitándote a un trago para hablar. – Bajé la mano y dirigí mi mirada al río, no sin quitar de mi rango de visión a aquel tipo. – Como dije, hablando se entiende la gente. Si hablásemos, sabrás mi historia, sabrás que mi nombre es Legan, que he venido a esta isla únicamente a entrenar en solitario. Sabrás que no tengo intención alguna de dañar la isla, su vegetación, o a sus animales, siempre que no sea atacado, claro. En esa situación me intentaría defender. Volví mi mirada hacia él, esta vez con gesto serio y mis ojos clavados en sus pupilas. Quise que notase esta vez seriedad de mi parte. - Si quiero hablar contigo es para evitar confrontaciones. Me encanta pelear, quiero ser fuerte, y para ello el combate es una buena forma de mejorar, si es lo que quieres, estaré encantado. Sin embargo no voy amenazando por ahí a la gente, no les ordeno que hacer. Lo que he tratado de hacer contigo desde el primer momento es entablar una conversación cordial. Si después de ello, como guardián de la isla, quieres que me largue, lo respetaré. Pero no puedes echarme así como así de una isla sin gobierno alguno conocido ni ley. En ese momento me levanté, despacio, al tiempo que bajaba levemente la mirada. Cogí la botella con la mano di unos pasos hacia delante. Quería acercarme, pero no demasiado. Cuando lo tuve cerca le lancé la botella, un pase fácil y sencillo de recoger. Tras lo cual me giré para volver a sentarme en mi anterior sitio. - Es buena bebida, dale un trago y relájate. Puedes confiar en mí, tienes mi palabra, ¡La palabra de Legan! – Exclamé con una gran sonrisa de nuevo. - Mira que cosas, ahora al menos ya conoces un poco más de mi ¿No? - Concluí riéndome un poco. RE: [Pasado] Un día bestial - Mihasy Junsho - 20-08-2023 Mis palabras no parecían hacer mella en aquella persona, realmente parecía dispuesto a todo sin importarle el qué, trataba de mostrarme amenazante, pero este tipo con cuernos estaba demasiado confiado consigo mismo al parecer, o tal vez con que no era ningún tipo de amenaza para él. Tras mis últimas palabras simplemente se quedó mirándome con aquella sonrisa que se me antojaba bastante desafiante, después me dijo que sencillamente habíamos coincidido en esta isla, que tal vez sería cosa del destino. No podía haber algo más absurdo. Esas palabras, el destino, son aquellas que utilizan aquellos que desean intentar convencerte de algo, de adquirir un producto, e ganase tu confianza, palabras utilizadas para confundir y hacer creer a las mentes más débiles que hay una razón y un motivo para todo lo que ocurre en el mundo, cuando la mayoría de esas personas tan solo buscan el mal. Es imposible que haya personas destinadas a morir de formas atroces, o incluso a sufrir destinos peores que la muerte, con torturas periódicas y diarias hasta que sus cuerpos no pueden aguantar más. No es el destino el que lleva a personas con viles intenciones a raptar a personas o a cazar animales indefensos. Esas palabras tan solo me decían que esta persona ocultaba una temible personalidad tras esa fachada de amabilidad. Alzó su mano alegando que había tres posibles opciones a todo aquello, siendo la primera de ellas la que más deseaba, que ese tipo me dejase tranquilo y no me molestase más, pero utilizó bien la lógica, había hecho un largo viaje como para marcharse así por las buenas, pero no me fiaba de esa persona, ni siquiera quería mantenerlo cerca de mí. No quería tener que utilizar aquella espada, ni siquiera deseaba verme obligado a desenvainarla, no quería sentir perder el control sobre mi mismo. Por favor, no me obligues a llegar a ello. Parecía que esa opción no iba a ser la ganadora, no iba a estar dispuesto a renunciar a su convicción de permanecer en la isla, tal vez solo querría descansar, pero no podía fiarme, la última vez que me confié... No quiero ni pensarlo. Acto seguido comenzó con la segunda posibilidad, hablando de un confrontamiento directo, un combate. No tardó en matizar, tal vez para que no me lo tomara como una amenaza directa, y no parecía querer iniciar una pelea contra mí, tiene razón en no saber quién podría ganar, yo tampoco tenía la más remota idea, pero tampoco quería comprobarlo. No obstante no paraba de hacer hincapié en que no quería pelear, pero tal vez tan solo fuera su estrategia, hay gente muy despiadada y engañosa vagando por el mundo, no puedo estar seguro de que no vaya a intentar hacer que me confiase para después clavarme un puñal en la espalda. Él mismo lo decía, no nos conocemos, no puedo simplemente obviar ese hecho y confiarme, jamás. Por último extendió un dedo más de su mano, mostrando así tres dedos, amplió su sonrisa y comenzó a explicar la que él consideraba la tercera opción, la que más le gustaba, su favorita. Volvió a partir con el pretexto del destino, alegando que nos habría unido en este lugar por alguna razón, solo utilizaba las palabras y su expresión no verbal para tratar de ganarse mi confianza, pero era demasiado directo con un completo desconocido. Quería contarme su historia, me dijo que su nombre era Legan, un curioso nombre, desde luego, jamás había escuchado uno similar, decía que quería entrenar en solitario, no obstante dijo que no quería dañar la isla ni nada relacionado con ella, a menos que fuera atacado. Tal vez no comprendía del todo como funcionaba el mundo animal, si muestra gestos o acciones muy repentinas, veloces y ejecutando golpes al aire, como se haría en un entrenamiento, habrá animales que lo detectarán inevitablemente como alguien hostil, le atacarían y entonces se producirían esos daños que él mismo decía intentar evitar, no tenía ningún sentido esas palabras. Cambió su tono y su mirada, se volvió más serio, como si hubiera cambiado de golpe y porrazo, como si hubiera dejado de fingir y se mostrase como era realmente, un cambio muy repentino. Nuevamente tan solo decía que quería evitar confrontaciones, sin embargo con sus siguientes palabras parecía revelar sus verdaderas intenciones, me dijo que le encantaba pelear, que deseaba ser fuerte y la mejor forma para fortalecerse era combatir. Acababa de revelar sus intenciones indirectamente, era era la impresión que me daba. Es el problema cuando te gusta hablar tanto, sin darte cuenta acabas dando más información de la que quieres en realidad. Algo me decía que el enfrentamiento iba a ser algo completamente inevitable a estas alturas, aunque seguía sin entender por qué quería luchar ese tipo, no quería hacerlo, pero si quería sobrevivir. Alegando que solo quería hablar conmigo decía que no iba amenazando a la gente por ahí, después me dijo algo de un guardián de la isla. ¿Se pensaba que era algún tipo de guardián? Eso podía ser malo, si buscaba pelea contra gente fuerte, y se pensaba que yo podía ser algún tipo de protector de este bello paraje, podría hacerse una idea equivocada de mi verdadero poder, lo cual me daba mala espina. Todo indicaba que las intenciones de este tipo eran inevitablemente el combate, y me dijo que si, como guardián de la isla, le volvía a ordenar que se marchara, él lo respetaría, aunque en primera instancia dudaba que fuera así, tal solo desaparecería entre el bosque para asaltarme más adelante cuando estuviera con la guardia baja. Ahora tenía claro que si no le enfrentaba, no podría continuar aquí con tranquilidad y seguridad. El tipo se levantó, lo cual hizo que me pusiera en guardia aproximando mi mano a la empuñadura de la espada, pero con miedo de tocarla por si sus sentidos comenzaban a obnubilarse y a perderse. Dio unos pasos al frente, parecía que iba a venir ya, no pude evitarlo y mi mano derecha se aferró a la empuñadura de la espada situada a la parte derecha de mi cintura, me puse en guardia dándole a entender que no quería que se moviera ni un paso más. Tenía una botella en la mano rellena de un líquido, todavía ni siquiera la había abierto, me la lanzó directamente. Soltando la empuñadura intercepté la botella, contenía un líquido con un tono rojizo en su interior, y echaba una peste a ron que tiraba atrás. Nunca había sido muy fan de ese tipo de bebidas, aunque tampoco es que las hubiera probado antes. El tipo se dio la vuelta y volvió a sentarse, tranquilamente y diciendo que era buena, que le diera un trago y que me relajara, que me daba su palabra y que confiase en él. Volvió a reírse alegando que ahora ya sabía algo más de él, claro, que se llamaba Legan y que le encantaba buscar gente con quien pelear y beber alcohol, aunque eso último no estaba tan claro, no había bebido nada, tal vez su plan era emborracharme a mí, hacerme beber un líquido que probablemente podría tener algo que abotarga los sentidos y me impide defenderme, así cualquier lucharía sin hallarse en igualdad de condiciones, o tal vez simplemente es alcohol y era su ritual antes de iniciar un enfrentamiento. Había tantas cosas que desconocía, que sus acciones no me daban nada de confianza, sin embargo dentro de mí quería creer que todo aquello era verdad, la parte de mí que quería evitar confrontamientos deseaba que así lo fuera. Pero no quería nada de nadie. Miré la botella y la dejé caer, asegurándome de que no cayese dentro del estanque. El vidrio se quebró al caer desde aquella altura, haciendo que el contenido de la botella se esparciera por un pequeño matojo a orillas del agua, el sonido fue fuerte y ahuyentó a los animales cercanos, incluso se escucharon algunos quejidos. Ahora no había animales cercanos, si se producía un enfrentamiento por lo menos no habría daños colaterales. -Tu lo has dicho, no nos conocemos. ¿Por qué entonces debería fiarme de tus palabras? -Desenvainé la espada, sujetándola con ambas manos y colocándome en posición defensiva, apreté los dientes deseando verlo marcharse, aunque por otro lado, sabía que aquello era inevitable.- Solo buscas pelea, lo has confirmado. No me cogerás desprevenido. Solamente sujetar la espada ya sentía mi cabeza nublarse, podía comenzar a imaginar la sangre corriendo, el cuerpo de aquel tipo envuelto en sangre, su blanca cabellera tiñéndose y pasando a un tono carmesí intenso. Tal vez ya fuera tarde. Por primera vez mi rostro cambió, un gesto de rabia contenida apretando los dientes se marcó mientras aguardaba la respuesta de ese tipo. -Je... No soy ningún guardián, pero si quieres mi cabeza de trofeo, que sepas que no lo tendrás nada fácil. Mis ojos se quedaron completamente abiertos, sentía mi corazón latir con fuerza, no quería que esto ocurriera, en mi interior rogaba por que ese tipo se marchase de allí, no me importaba cómo, pero no tardaría en perder el control. RE: [Pasado] Un día bestial - Legan - 23-08-2023 Mi querido compañero de isla comenzaba a irritarme. No parecía importarle todos mis intentos de acercamiento a fin de evitar el conflicto, no era necesaria ser tan austero y agresivo. Lo que realmente parecía es que lo único que le importaba era echarme de esa isla, aunque fuese a la fuerza. - ¿A qué se debe tanta insistencia? – Me pregunté en mis pensamientos. - ¿Había algo en esta isla que solo quería para él o era una persona buscada? Hasta este momento había sido muy paciente, incluso cuando parecía que desenvainaría la espada no me alteré. Continué manteniendo mi tono de voz a pesar de todas sus muestras de desprecio, sin cesar en mis intentos de mantener la paz. Pero él había despreciado mi regalo, aquella botella contenía únicamente ron, no obstante el gesto era de confraternización. No sólo había rechazado la bebida, eso era lo de menos, sino que lo había despreciado dejando caer la botella al suelo, rompiéndose esta en mil pedazos. En ningún momento cesó de despreciar todas mis palabras, y con ello, solo mostraba desprecio hacia mis acciones. Se había propasado demasiado e incluso comenzaba a dañar mi orgullo y honor. Mi paciencia era mucha, no obstante, estaba llegando a mi límite. Aun así aguardé a que terminase de hablar antes de actuar, quería entender un poco más acerca de esta persona antes de responder a sus acciones. - Tu lo has dicho, no nos conocemos. ¿Por qué entonces debería fiarme de tus palabras? – Me preguntó al mismo tiempo que desenvainó su espada colocándose en posición defensiva. Estaba sosteniéndola con ambas manos, y su rostro indicaba estar listo para combatir a muerte.- Solo buscas pelea, lo has confirmado. No me cogerás desprevenido. Poco a poco esa mirada decisiva se tornó en una cargada de enfado y odio. Esto no era normal, no le había causado ningún mal para que me tuviese ese rencor, es el odio propio de quien desea vengarse, nublado por la ira. Un grave error a la hora de combatir, hay que mantener la mente fría y clara. - Je... No soy ningún guardián, pero si quieres mi cabeza de trofeo, que sepas que no lo tendrás nada fácil. Suspiré al tiempo que me reincorporaba, negando levemente con la cabeza a modo de reproche hacia su actitud. Volví mi mirada hacia él, sonriente, pero esta vez cargaba una mirada desafiante. - Deberías saber que desenvainar la espada no es un acto simple. Al hacerlo, estás apostando tu vida. ¿Es eso lo que quieres realmente? Esto no es un juego de niños. – Le dije al mismo tiempo que desenvainaba yo mi propia espada. Al igual que él tomé posición defensiva, amaba el combate y una oportunidad de llevarlo a cabo no la iba a echarla a perder. Sin embargo, me estaba conteniendo pues esta no era una pelea que debiese echarse. Al menos no a muerte. - Has despreciado mi regalo, despreciando mi buen gesto de cordialidad a coste de, no solo manchar mi honor y orgullo, sino de esparcir el cristal por el suelo. Todo un riesgo para los animales, que no conocen ni el cristal, ni sus peligros. – Continué sin darle tiempo casi a responderme todavía. – Es evidente entonces que no eres un guardián, tal y como me acabas de confirmar. A mi modo de ver eres una persona agresiva, que no le importa dañar el lugar o a los animales. Además, ansía por todos los medios estar sólo aquí, llegando a matar si fuese necesario. ¿Acaso tienes algo que ocultar aquí? ¿O eres alguien buscado? – Le pregunté para sacar algo más de información al respecto. - Si de verdad quieres esto, adelante, aquí te espero. – Le espeté desafiante sin quitar la vista de él ni un solo segundo. – La decisión es tuya, no mía. Elige tu propio destino. RE: [Pasado] Un día bestial - Mihasy Junsho - 24-08-2023 Había comenzado. Notaba un ligero pitido en los oídos, no alcanzaba a ser molesto, pero comenzaba a notar aquella sensación, me veía ya prácticamente envuelto en el combate que todavía no había empezado. Ya no había forma de pararlo. Apretaba los dientes a la vez que sujetaba cada vez con más fuerza la empuñadura de aquella espada. Una leve punzada de dolor me sacudió la cabeza, haciendo que, por un instante cerrase el ojo derecho en mueca de dolor. Apenas duró unos instantes, no sabía si este tipo cornudo se habría percatado, pero no debía mostrar indicios de debilidad ni por un solo instante, podría significar mi muerte. Se levantó y respondió con un un gesto de indignación negando con la cabeza, decía que el acto de desenvainar el arma no era algo simple. A mí me lo iba a decir, comenzaba a notar mi cerebro nublarse, una voz en mi interior me decía que atacara y destripara a aquél tipo que estaba delante, con lo grande que era, tendría carne para mucho tiempo, por lo que podría seguir allí en la isla sin siquiera tener la necesidad de cazar animales para subsistir. No se veía como un mal plan, no haría daño a ningún animal y acabaría con aquél tipo que tan solo buscaba duelos y camorra por doquier. Libraría a muchos inocentes de acabar con un fatal destino por culpa de la avaricia de ese ser que solo quería enfrentarse a gente más fuerte. La violencia, al final se paga con sangre. Desenvainó su espada y se colocó en posición defensiva, pero no atacó sino que continuó reprochándome, Alegando que había despreciado su regalo, y no solo eso, sino que además lo había hecho de una forma terrible, no por el gesto hacia él, que es lo que entendería, sino por que era muy peligroso hacia los animales. ¿Este camorrista descerebrado me va a reprochar a mí provocar daño a los animales de esta isla? Sin duda no tiene ni idea de lo que habla, aquella botella había cumplido su función perfectamente, pero no esperaba que alguien como él, que solo busca pretextos y excusas para librar un combate, comprendiese la situación que había generado. Comencé a moverme, andando despacio, bajando de la roca sin perderle de vista para colocarme a su altura mientras él decía que si acaso era yo alguien buscado o si guardaba algún tesoro en la isla. Ya solo faltaba que me dijera que era un pirata, ya tendría el cupo completo, todo lo necesario para ser considerado como un verdadero enemigo y un ser cruel y despreciable. Tras lo cual, quedándose en posición defensiva, alegó que si quería luchar, que ahí estaba. Se quedó mirándome mientras me acercaba. Dejé de apretar los dientes y continué acercándome. -¿Me hablas tú de querer dañar el entorno y los animales? No soy yo quien dice no querer hacer daño, y luego alega que quiere entrenar. No comprendes el instinto animal. Y sin embargo te pareces mucho a ellos. Avancé hasta estar a escasos cinco metros de ese tipo, completamente erguido, sin adoptar postura defensiva. En ese entonces pude comprobar cuan era la diferencia entre él y yo, por lo menos en cuanto a altura. Era más del doble de alto que yo, eso podría ponerme en una clara desventaja. Un sentimiento de escalofrío recorrió mi espina dorsal desde lo más profundo hasta la cima, hizo que me revolviese un instante en mis adentros a la vez que aquella sensación invadía mi mente, en condiciones normales sería un claro signo de temor e incomodidad por aquella situación, pero ya no era yo, ya podría decirse que mi auténtico yo había pasado a un segundo plano, ahora solo quedaba él, esa voz en mi cabeza que me dice que le ataque se hacía más fuerte, hasta el punto de sentir que era mi propia voz. La única voz que ahora escuchaba en mi cabeza. Lo que debía ser temor, se trataba de emoción. Mi rostro se movió, la completa seriedad se tornó en una mueca que dejaba entrever una sonrisa burlona y confiada pero, sobre todo, emocionada. Ahora, en lugar de querer evadir el combate, sentía el deseo y la necesidad de atacar a ese tipo, hacerle caer, dejarlo incapacitado y comenzar a trocearlo poco a poco mientras escucho sus gritos de dolor y su sangre correr. Aunque tal vez debería alejarle del estanque para eso, no quería contaminar las aguas con esa sangre sucia. -Que elija mi destino... Ya está escrito desde que apareciste. En ese momento me lancé directamente hacia él, de primeras con un golpe amenazando a ser directo, pero en el último instante finté hacia la dirección desde la cual estaría más desprotegido, al lado de la mano que no sujetaba su espada, para así tratar de propinarle un duro corte en una de sus piernas y cortarle la movilidad. Si era alguien grande podía ser un grave problema, pero no podría tener la misma agilidad que yo. Además, cuanto más grande, más dura es la caída. RE: [Pasado] Un día bestial - Legan - 29-08-2023 El rostro de aquel hombre podía leerse perfectamente, estaba lleno de ira y rabia. En su interior había un odio muy arraigado que trataba de contener, pero mis intentos de conciliación parecían ser contraproducentes. Debía pensar pronto si tratar de neutralizarlo o terminar con su vida. Aún era pronto para saberlo. Comenzó a andar a ritmo lento, bajando de aquella roca sin quitarme de su vista un solo instante, era casi como ver a un tigre bajando a por su presa. - ¿Me hablas tú de querer dañar el entorno y los animales? No soy yo quien dice no querer hacer daño, y luego alega que quiere entrenar. No comprendes el instinto animal. Y sin embargo te pareces mucho a ellos. – Me recriminó sin cesar en su avance. - ¿Acaso tú te has criado en la naturaleza? – Le contesté rápido tratando de hacerle entrar en razón antes de comenzar. – Deberías limpiarte los oídos de vez en cuando, nunca he dicho nada de dañar animales. ¿Qué sabrás tú lo que comprendo o no? ¿Qué sabrás tú sobre mí? Nada de lo que decía tenía efecto alguno en él. Ya estaba bastante cerca, cinco metros aproximadamente. Era cierto que mi tamaño era muy superior al suyo, pero quizá eso no juegue a mi favor si era más rápido que yo. Su semblante era cada vez más serio, la ira poseía su rostro y especialmente su mirada, inyectada en sangre. Estaba claro que sería él quien lanzaría el primer ataque, desconozco todavía el cómo, aunque seguro irá con todo. - Que elija mi destino... Ya está escrito desde que apareciste. – Sentenció casi sin darme tiempo a responder. El tipo se había lanzado directo hacia mi posición, con lo que amplié aún más la guardia abriendo las piernas para tener más movilidad y resistencia. Planeaba contener su ataque para responder con una contra instantánea, sin embargo un movimiento me pilló de sorpresa, ya que había fintado hacia mi lado izquierdo. Pude observar en apenas un instante el movimiento de su brazo, no sabía sus intenciones, qué parte de costado querría atacar, pero lo que sí sabía es que debía moverme ya. Apreté con fuerza la punta de mi pie derecho para impulsarme y recoger dicha pierna, girando así con todo mi cuerpo sobre mi propio eje, a fin de esquivar su ataque. Una vez logrado, mi primera reacción fue querer alejarlo, con lo que le propiné una patada en su hombro dominante para mandarlo varios metros atrás. Sabiendo la diferencia de peso de seguro que lograría alejarle al menos unos metros y que sintiese esa gran diferencia. - ¿¡Tan poco vale tu vida que mi sola presencia ya ha sentenciado tu destino!? – Le grité aprovechando mi torrente de voz para imponer. – ¡Espabila, estás absurdamente cegado! Mi intención era que cesase en este absurdo duelo, pero mi paciencia se acababa. Aunque tengo que admitir que su último ataque me había sorprendido, de la nada una cascada de adrenalina había recorrido mi cuerpo en segundos, realmente había corrido peligro. Una parte de mi estaba deseando seguir ese combate, y poco a poco dejaba que esa sensación se apoderase de mí. Este podría ser un buen combate que librar, solo espero no tener que lamentarlo después. Temía acabar con su vida, sin embargo él parece ser un formidable guerrero juzgándole por esa eficaz finta. Le había subestimado, y ahora mi rostro reflejaba claramente la emoción por la lucha, no podía evitarlo. |