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[Aventura Autonarrada T3 - P. Relativo] - Ojete del Tigre - Versión para impresión

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[Aventura Autonarrada T3 - P. Relativo] - Ojete del Tigre - Garnet D. Matlock - 31-01-2024

Día 92 del año 11, Otoño - 7:04 a.m.
Grand Line - Corriente Daiya - Isla Elíseo - Playa Esmeralda

Era un día más calmado y tranquilo en la vida de los Shogun Gari tras el desastroso incidente de Isla Toko. Las muertes de Gronn, Aurora, Ariel y Sage aún rondaban en los corazones y mentes de los supervivientes al enfrentamiento con el excapitán Finn. De alguna u otra forma, ante el juramento de no perder a nadie más de su familia, Garnet, del mismo modo que su capitán, la semioni y el lunarian, debían fortalecerse muchísimo más, hasta sobrepasar el nivel que regía aquel infernal mar. Aun así, antes debían desconectar, en cuerpo y espíritu. El músico debía aprender a lidiar con sus demonios y el estrés de ver como cualquier persona en cualquier momento podría aparecer para repetir la desgracia. Y era cierto que la situación, gracias al apoyo que se daban entre los cuatro miembros de la banda, la estaba sobrellevando mucho mejor que después del suceso de los Cabos Gemelos, dónde optó por recluirse en soledad, pero, de nuevo, comenzó a tener una serie de sueños, digamos, de lo más variopintos. No se parecía en nada a lo que había estado soñando anteriormente, sobre todo teniendo en cuenta las pesadillas que le precedían, comúnmente consistentes en el lunático de Finn eliminando, uno a uno, a todos sus amigos. No, en este caso los sueños, que ni siquiera se podían considerar pesadillas, sucedían de la misma forma siempre. Garnet siempre comenzaba en una especie de prado, lleno de verdor y flores que punteaban el terreno con una gran variedad de vivos y cálidos colores y, de repente, todo se iba tornando, paulatinamente de color negro, como si el músico se estuviera quedando dormido, mientras una voz, de lo más familiar, pronunciaba su nombre repetidamente, cada vez más inaudible. Y después de eso, era cuando se despertaba. Ya era una especie de rutina que Garnet no comprendía muy bien por qué ocurría, ¿tendría alguna clase de significado ese sueño? En ese caso, ¿qué le trataba de decir su subconsciente? Muchas preguntas y muy pocas respuestas.

Para fortuna de los Shogun Gari, la siguiente isla a la que llegaron (y en la que ahora se encuentran) se trataba de la Isla Elíseo, una especie de complejo o resort turístico de vacaciones, ideal para descansar y realizar todo tipo de actividades relajantes. En simples palabras, justo lo que ellos necesitaban ahora. Durante lo que llevaban de estancia, Garnet se dedicó a recorrer las inmaculadas playas de color blanco de la isla. Dicen que el mar alberga un poder que era capaz de curar cualquier enfermedad y mal... Bueno, dile tú eso a un usuario de una Akuma no Mi claro. Por eso mismo, el músico se quedó completamente al margen de darse un buen chapuzón, si la marea se lo llevaba hasta el fondo del océano, ¿quién le iba a salvar? Todos sus amigos eran usuarios, ocasiones en las que, más que nunca, pensaba en Gronn y Ariel. En cambio, la rutina de Garnet en la conocida "Playa Esmeralda", consistía en tirarse en una tumbona, ponerse una buenas gafas de sol molonas, como las que Sasha se llevó de su aventura en la mina, pero más pequeñas, y ¡a tomar el solecito! La clave era estar lo más zen posible y evadir, lo máximo posible, los pensamientos negativos. Bueno, y ya de paso, si alguna tiarrona paseaba por el lugar, mira, Garnet no lo iba desagradecer... Aunque no podía evitar que, el rostro sonriente y puro de Aurora apareciera en su cabeza... La echaba de menos, y, en ese momento, no sabía si el músico volvería a encontrar a alguien con quien tuviera una conexión tan única y especial como ocurrió con la rubia. Añoraba cada segundo que pasó con ella, y se lamentaba tanto haber sido un completo gilipollas con él. Pero no no, su estancia en esa isla debía servir para evadir sus pensamientos negativos. Cuando el sol se ponía, se volvían a reunir los cuatro, cenaban juntos y dialogaban sobre lo que habían hecho en su día, vaya, como si fueran una familia. El trauma de Garnet seguía impidiéndole poder ver a Kuraku directamente, pero, cada día, intentaba, mínimo, mirarle durante 10 segundos para combatir su miedo. No notaba ninguna mejoría, y era algo que inquietaba al skypiean porque, ¿y si en un futuro se debían enfrentar a un lunarian? Así no había manera de luchar en condiciones.

En esto básicamente consistió la rutina del pelirrojo durante, aproximadamente, una semana, hasta que el día de hoy, decidió cambiar el chip. Garnet sentía que había descansado lo suficiente así que, una vez más, se dirigió hacia la playa, pero con pensamiento distinto al de otras veces. Debía ser más fuerte, más resistente y más veloz. Esto último era sobre todo muy importante pues, de su banda, era sin duda el más rápido, y aún así, frente a Finn se sintió como un Den Den Mushi, y aún más cuando adoptaba la terrorífica forma que... Mejor no recordar... De cualquier modo, aprovechó la amplitud de la orilla del mar, en la misma playa donde anteriormente se dedicaba a descansar cuerpo y alma, para correr por ahí. Su objetivo era, cada día, intentar recorrer toda la playa que rodeaba la isla, antes de que anocheciera. Si se habituaba a correr a través de la arena, que resultaba ser un lugar bastante inestable en el que apoyar los pies, no sólo se acostumbraría a desplazarse a mayor velocidad por lugares de esa índole, sino que, ante el suelo firme, ganaría una mayor aceleración. Además, como reto personal y adicional, Garnet se propuso realizar este desafío sin usar, ni una vez, el poder de su fruta. De esta forma, fortalecería con creces su "forma base". Antes comenzar a echar a correr, se situó en un punto de la orilla y marcó, con su pie izquierdo, una línea recta en la arena, perpendicular al oleaje del mar. Esa recta representaría su punto de partida, el comienzo de un nuevo "yo".

El músico comenzó a dar pequeños brincos, sobre sin desplazarse, y a estirar su cuerpo, tantos brazos, como piernas y espaldas y, se encaró al mar, esperando a que el sol saliera por completo de su escondite, del vasto horizonte, como si fuera su pistoletazo de salida. Mientras esperaba, podía sentir como el frío oleaje bañaba suavemente sus pies. Era reconfortante, desde luego, pero ni loco iba a ceder a zambullirse al océano. Los primeros haces de luz comenzaron a dar el inicio de un nuevo día y, con ello, el desafío de Garnet. Como el reto trataba recorrer toda la playa de la isla antes de que el sol completara su recorrido, el pelirrojo debía ir a su máxima velocidad, no podía contenerse. Aunque iba completamente concentrado en su carrera, podía ir observando como los residentes y los bañistas más impacientes iban saliendo de las casetas y se iban incorporando en la playa.- Como se me cruce una chata... Lo llevo claro, ¿es o no es?- Pensaba Garnet ante una posible distracción que pudiera toparse en su camino de ser más fuerte pues, como dice el dicho, tiran más dos mamellas que cuatro camellas... O algo así. Pero no, no podía dejar que nada ni nadie interrumpiera su propósito, su resolución. Para intentar "aislarse" del mundo que le rodeaba y motivarse aún más, en la mente de Garnet se comenzó a sintonizar una retahíla de canciones y melodías épicas para correr. Entre ellas, sonaba una que compuso el propio músico, pieza que tituló como "Ojete del tigre", pues se le ocurrió cuando estaba estreñido, transformado en forma híbrida, en el baño después de comer un plato de alcachofas.

Cuando Garnet llevaba diez kilómetros recorridos a máxima velocidad, dejando a su paso un leve rastro de huellas que se desvanecían ante el indomable oleaje, pudo ser testigo del primer gran obstáculo, y nunca mejor dicho, pues, con el pasar del tiempo, el bullicio de bañadores iba creciendo más y más. Por tanto, gran pecha' de gente se dirigía desde sus hamacas, tumbonas o toallas hacia el interior del mar, lo que era sinónimo de alguien a que tenía que prestar atención el pelirrojo o, de lo contrario, se chocarían. En más de una ocasión, cuando la persona a la que debía evadir sin bajar el ritmo, era una preciosa chica, Garnet podía sentir la tentación de chocarse, adrede, contra sus protuberancias y forzar una especie de encuentro, típico de los clásicos romances.- ¡Para el carro, Garnet! Tienes que hacerte más fuerte, ¿es o no es?... Es el ojeetee del tigreee... Es la emocióoon de cagaaar... - Seguía canturreando en su cabeza para no perder el hilo de su meta. Ya tendría tiempo de encandilar a alguna de esas señoritas.

Pasados los veinte kilómetros, el sol se iba alzando cada vez más cerca a su zénit, y con él, el calor iba haciendo cada vez más estragos. Esto, sumado a la humedad por el clima tropical característico de la isla, y al gran esfuerzo físico, y mental que estaba realizando el skypiean, estaba haciendo que Garnet, inevitablemente, estuviera sudando a mares. Su cuerpo estaba completamente empapado y pegajoso, una de las sensaciones que más odiaba en el planeta el músico. No serían ni las 15 de la tarde y el pelirrojo estaba pidiendo ya a gritos una buena ducha de agua fresquita. Además, no contaba con algo que era evidente, pero pasó completamente por alto. La arena, bajo el prominente sol, quemaba como mil demonios. Prefería mil veces cuando el mayor de sus problemas en ese improvisado reto eran las chicas, ¿cuánto le quedaba? ¿Cuánto llevaba corriendo? ¿Notaría alguna mejora? Era complicado que esas preguntas no asaltaran la cabeza de Garnet.- ¿Y si me transformo en tigretón? Así lo haría en un pis pas de una...- Reflexionaba mientras llevaba ya alrededor de 40 kilómetros recorridos. Acto seguido, comenzó a agitar su cabeza de izquierda a derecha, a modo de negación.- No, tarugo, si no esto no tendría ningún sentido, ¿es o no es?-

A partir de ese tramo, la velocidad del skypiean comenzaba a decrecer, a la par que sus pisadas se volvían más torpes y menos firmes, cosa que la arena no ayudaba en lo absoluto. Llegado al kilómetro 50, y faltándole algo más de la mitad aún hasta llegar a su punto de partida, Garnet se desplomó, aún estando consciente, mientras las piernas le flaqueaban y le temblaban, debido al esfuerzo realizado, al mismo tiempo que su estómago rugía. Debía de ser casi las 18 de la tarde ya. El sol comenzaría ya mismo a ponerse y, no es que haya completado el recorrido pero con falta de tiempo, es que no había llegado ni a la mitad del mismo. El pelirrojo no pudo evitar sentirse frustrado, golpeando el arenoso suelo con su puño derecho, mientras el mar, que se iba tiñendo cada vez más de color naranja, bañaba sus pies y rodillas.- ¡Mierda! ¡Joder!- Su nivel actual dejaba mucho que desear. Aún así, no debía rendirse, no, debía recordar esa frustración que sentía en ese momento, y la que sintió cuando fue un completo inútil ante la pérdida de sus seres queridos pues, sería ese sentimiento, el que le haría más fuerte y le ayudaría a alcanzar nuevos horizontes. Tras estar un rato reposando las piernas, se levantó, tembloroso de la orilla, y se giró, focalizando su mirada hacia el camino que había recorrido.- Todo lo que tengo que caminar ahora... ¡Qué coñazo!- Frunció el ceño de sólo pensar el rato que se pasaría corriendo hasta llegar de nuevo al barco. Se quería arrancar las piernas. Garnet se transformó entonces en tigre, adquiriendo una mayor velocidad y resistencia y comenzó a galopar de vuelta hacia el Frog Guild. Por un momento se le pasó también por la cabeza llamar al Den Den Mushi de Sasha para que, en su forma de lagarta voladora, se pasara a recogerlo... Pero seguro que la semioni le estaría recordando el favor en su contra durante toda su vida.- Bueno... Mañana más y mejor, ¿es o no es?- Efectivamente, aquello no había hecho más que comenzar.

KARMAS



RE: [Aventura Autonarrada T3 - P. Relativo] - Ojete del Tigre - PX-2 - 31-01-2024

AVENTURA AUTO NARRADA T3 - COMPLETADA

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