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[Pasado] Los secretos de Jolyne - Versión para impresión

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[Pasado] Los secretos de Jolyne - Triana Tempesta - 07-02-2024

8 de Invierno, año 11.


Hacía ya un día que nos habíamos deshecho del cuerpo sin vida de Kosax lanzándolo por la borda, pero las manchas de sangre todavía seguían pintando la madera del suelo del barco. Prestando atención, incluso se podían ver algunas pequeñas gotas en las paredes del interior. Si solo fuese eso no me importaría tanto, le daba a nuestro barco un aspecto temible y si algún día teníamos visita o alguien se colaba serviría como advertencia, pero lo peor era el olor. Cada vez se disipando más gracias al olor del mar y la brisa marina. Tratábamos de mantener las puertas abiertas para que se ventilase, lo cual no era una tarea difícil teniendo en cuenta que Yamamura se había cargado la que daba acceso al interior y, en su lugar, había dejado un gran boquete.  Cuando reclutamos a Jolyne se jactó de ser una gran tiradora y carpintera, ahora era el momento de que demostrase esta segunda faceta. Nos contó que trabajaba de ello con su padre o algo por el estilo, no le presté mucha atención cuando contó la historia. El caso era que nos sería de mucha utilidad si realmente era capaz de arreglar el barco cada vez que hubiese un incidente. Con Yamamura a bordo seguro que este no sería ni el primero ni el último.

Terminé de frotar el suelo con el cepillo y lo enjuagué en un cubo con jabón y agua que ya había adquirido un matiz rojizo. Sentía que aquella tarea era una pérdida de tiempo, seguramente el suelo se quedase con las manchas de sangre para siempre. No tenía ni idea de cómo limpiarlas. Me puse en pie y fui a lavarme las manos. No pensaba seguir fastidiando mi manicura por aquello, por mí que se quedase así. Si Jolyne era lo suficientemente hábil tal vez pudiese cambiar la madera directamente. Lo que fuese en lugar de tener que seguir frotando.

Salí a la cubierta y me aproximé hacia Jolyne, que estaba cerca de Yamamura. Aspros no estaba demasiado alejado de ellos, así que podría oírnos sin problema. Nuestro capitán parecía bastante afectado por el descubrimiento de que nuestra compañera tiradora era capaz de convertirse en un lagarto gigante, pero no sabía si había sido capaz de sacarle el tema o ya se le había olvidado. Un acontecimiento como ese no era fácilmente olvidable, pero tratándose de Yamamura cualquier cosa era posible. Cuando estuve junto a ellos me pequé especialmente a Jolyne para interrogarla. Su transformación en el barco no me había sorprendido tanto porque ya se lo había visto hacer en el hotel justo antes del robo, pero seguía teniendo mucha curiosidad. Era el tipo de cosas que me hacían dudar de la gente. A saber cuánto más nos había ocultado o cuánto nos ocultaban también Yamamura y Aspros. Nuestro capitán era bastante transparente, pero Aspros resultaba también sospechoso. Tenía pinta de mentir demasiado bien. Ahora mismo pensaba aclararlo todo para que ninguno se olvidase de mencionar algo tan importante como que podían transformarse en lagartos gigantes y volverse invisibles.

—Oye. ¿Nos vas a contar qué era eso del lagarto? —le pregunté a Jolyne con voz calmada, aunque ansiosa por saber la respuesta.


RE: [Pasado] Los secretos de Jolyne - Aspros - 07-02-2024

Me dolía la cabeza, pero la refrescante brisa marina hacía que mis sienes palpitasen con menos crueldad. Aferrado al mando, podía sentir la presión del diamante contra mi pecho, contra el de verdad, que me recordaba lo extenuante que había sido aquella noche. Era tarde, habían pasado demasiadas cosas y tenía un sueño atroz. Tras desprenderse del cuerpo del estafador, el resto de sus compañeros guardaban un profundo silencio en aquella noche de luna amarilla, ¿dormían? ¿reflexionaban? No lo sabía. Lo único que tenía claro era que en breves me escurriría a mi camerino, comúnmente conocido como la habitación de los mapas, aunque fuese solo por mí, e iniciaría el tedioso proceso de “destransformación”.



Algo bueno que tenía, un aspecto que sin duda había heredado de mi madre, es que siempre dormía profundamente y del tirón. Me levanté renovado, aún acompañado por un punzante dolor de cabeza, pero nada que no pudiese soportar. Apostado en la autoproclamada “cama más incómoda del mundo”, observaba el diamante que horas antes había dejado en la mesa, sobre los mapas y la ropa de As. La extensa peluca rubia colgaba de un clavo mal hendido en la destartalada pared de madera, al igual que el bolso ya despojado de su falso contenido. Salí al exterior y busqué el timón como rama busca el pájaro, consulté el Log Pose y corregí levemente el rumbo, desviado unos pocos grados durante mi ausencia. Parecía que todo transcurría con normalidad y que nadie, al menos por el momento, nos perseguía. Poco a poco la actividad del barco iniciaba, pudiendo escuchar a mis compañeros charlar sobre lo sucedido el día anterior.

- Es un ser de campo en toda su plenitud, ha alcanzado el éxtasis campestre y se ha hecho una con la madre tierra -contesté a Triana antes de que Jolyne pudiese siquiera hablar. Desde un principio Jolyne no me había parecido una persona normal, sabía que ocultaba algo y estaba casi convencido de que lo de convertirse en lagarto no era lo único que aquella niñata cara plana podía hacer. - ¿Te paseas por el prado y matas moscas con el rabo? ¿Comes moscas? Dime que no, miénteme.



RE: [Pasado] Los secretos de Jolyne - Yojimbo - 08-02-2024

La noche había transcurrido con una tranquilidad que, lejos de parecer normal, me irritaba y me hacía estar paranoico. La pelea con Kosax había sido estupenda, me encantaba haber luchado codo con codo con mis nakamas pero me aterraba la idea de que aquel loco mentiroso y manipulador hubiera puesto una bomba, una cámara o un micrófono. Tras deshacerse Triana del cuerpo de Kosax me tiré horas buscando cualquier cosa sospechosa del barco, y todo aquello que me llamaba la atención lo metía en una caja.

-Vale, este tenedor no lo he visto en la vida... -susurraba mientras iba cogiendo lo que para muchos era basura, pero para mi eran trampas mortales. -Y este martillo pesa demasiado poco... a la caja. -finalicé, por fin, tras horas de duro trabajo.

Agarré la caja y la tiré por la borda, aunque ellos no lo supieran, o siquiera fueran capaces de entenderlo, los había salvado de una muerte horrible, dolorosa e inesperada. Tras eso me fui a dormir con una sonrisa.

A la mañana siguiente me desperté tranquilo y renovado, hasta que vi a Jolyne. Esa tía se había convertido en un dinosaurio y había desaparecido de la vista de todos, seguramente hubiera viajado a su época con algún extraño poder y estaría reuniendo un ejercito de dinosaurios asesinos que se unirían a nuestra tripulación... mis ojos se ilumnaron ante la idea de que Jolyne, no solo era un dinosaurio asesino que podía viajar en el tiempo, sino que nos iba a reunir un ejercito de dinosaurios.

-Jolyne, tendrías que habérnoslo dicho antes, en esta tripulación nos encantan los dinosaurios. -le dije con toda la seriedad del mundo mientras me acercaba a ella y me sentaba en la cubierta, a unos metros de distancia.

Al poco llegaron Aspros y Triana, con la misma inquietud. Decidí intervenir, parecían estar nerviosos.

-Chicos, chicos, haya calma. Seguro que Jolyne tiene una explicación completamente lógica, razonable y sensata de por qué se puede convertir en un ser completamente repugnante y por qué nos lo ha estado ocultando. Confío ciegamente en ella. -dije, mientras cerraba los ojos y respiraba tranquilo, sabía que la explicación de Jolyne me iba a convencer.


RE: [Pasado] Los secretos de Jolyne - Jolyne Jones - 12-02-2024

Aquella mañana me levanté angustiada, sudando incluso más que en la cosecha de sandías, tras soñar que Kosax emergía del mar con su cadera giratoria y secuestraba a nuestra gallina, esta vez pidiéndonos dos vacas a cambio de su libertad. Si no fuera porque vi con mis propios ojos su garganta desgarrada, me lo habría tomado como un presagio de que algo malo iba a suceder. Era como cuando en la granja soñaba que desaparecía nuestro espantapájaros e inmediatamente después se presentaba un cobrador a exigirnos algo de dinero. Sentí un escalofrío y salí rápidamente a la cubierta del barco para asegurarme de que todo seguía tal y como lo dejamos el día anterior; la gallina por ahí, la sangre en el suelo y la puerta rota. Sin perder ni un minuto más, me arremangué la chaqueta hasta el codo y saqué de mi bolsillo una pequeña libreta que había tomado prestada en una de mis incursiones al camarote de Aspros. – Veamos…

Empecé a apuntar con una estilográfica, también encontrada a bordo, todo lo que necesitaría para reparar el barco y darle un toque mas hogareño. Al fin y al cabo, ahora era nuestra casa. Mientras me organizaba como podía, Yojimbo se acercó a mí con una ocurrencia de lo más extraña. - ¿Dinosaurios? – me eché a reír. - ¿De qué demonios hablas? A pesar de lo rara que era la conversación, continué anotando cosas en el papel. Sin embargo, Triana y Aspros, que hasta ese momento habían estado ocupados con sus cosas, también mostraron curiosidad. Comprendí lo que me estaban preguntando y junto con el capitán, me pidieron explicaciones. – Ah, eso. Si te consuela, no es del todo así – contesté a Aspros. No podía negar haber comido algún bicho desde que conseguí esta apariencia, pero encontrar prados útilmente se hacía complicado.

Mientras Yojimbo hablaba, me puse a rascar la sangre seca del suelo con mi zapato. – ¿Cómo que repugnante? A mí me gusta – dije con orgullo mientras golpeaba suavemente mi pecho con la mano abierta. - Y que conste que no lo quería esconder. Lo cierto es que en Toko vi una fruta que me llamó la atención y cuando me la comí pasó esto. Fue como un zumbido, no pude resistirme – agité mis manos para tratar de explicarlo. – Os lo iba a decir aquel día, pero con todo lo que pasó allí teníais un humor de perros y con el tiempo dejó de parecerme tan importante. Pelillos a la mar. Encogí mis hombros. Nunca fue mi intención ocultarles nada, pero ya estaba acostumbrada a tener una apariencia distinta al resto. Por algo era la única cría con alas y antenas de mi pueblo. ¿Debería mencionárselo también?

-Por cierto, deberíamos poner algo de paja en el suelo, que luego me lo dejáis todo perdido – comenté mientras lo apuntaba en la pequeña libreta.



RE: [Pasado] Los secretos de Jolyne - Triana Tempesta - 26-02-2024

Esperé en silencio a que todos formulasen sus dudas. Jolyne tenía muchas cosas que explicar, aunque casi prefería no conocer la respuesta de alguna de las preguntas. Por ejemplo, qué era lo que comía desde que había aprendido a transformarse en aquel ser infecto y deforme. La tiradora respondió a todo, realmente parecía que no tenía intención de ocultar nada. Era igual que nuestro capitán, con el que viajé de una isla a otra hasta que, tiempo después, se dignó a mostrar su habilidad de la fruta como si nada. Eran un completo desastre.

Tal y como imaginaba, lo que hacía Jolyne era gracias al poder de una fruta, al igual que Yamamura y Aspros. Ahora éramos una banda de monstruos casi por completo. Además, por lo que tenía entendido cuando consumías esa fruta perdías la capacidad de flotar en el agua. Como el barco se hundiese yo solo podría salvar a uno de ellos, eran unos completos inconscientes, aunque tal vez valía la pena arriesgarse para adquirir un poder sobrenatural. Desde luego, habíamos sido más eficaces en esta misión de robo gracias a estas habilidades.

Miré hacia uno de los periódicos de hacía bastante tiempo abierto sobre una pequeña mesa que encontramos en el barco y comencé a pasar sus páginas con parsimonia, mirando, pero sin ver nada en concreto. Observaba las imágenes mientras mi mente estaba en otro lado, en todo aquello que desconocíamos los unos de los otros. —Tenéis que ser conscientes de que nuestras vidas pueden llegar a depender de los demás miembros de la banda, así que no podemos permitirnos guardar este tipo de información. Debemos conocernos por completo entre nosotros, saber cuáles son nuestras capacidades y habilidades. Algo tan simple puede salvarnos de la muerte, así que ya estáis desembuchando. ¿Algo más que debamos conocer? Hablad ahora o callad para siempre —sentencié mientras seguía pasando las páginas del periódico. Esteraba que después de esta conversación no tuviese que enterarme de que Aspros era capaz de girar hasta el absurdo sus extremidades, que Yamamura era medio robot o que Jolyne sacaba culatas de pistola de sus orificios corporales.


RE: [Pasado] Los secretos de Jolyne - Aspros - 26-02-2024

Apostado en el puesto de mando, atendía la conversación de mis nakamas mientras recordaba, con cierta extrañeza, al capitán recolectando una serie de objetos sin aparente relación, introducirlos en una caja y lanzarla al mar. Según él nos estaba librando de un inminente peligro, pero yo seguía sin comprender qué peligro podría suponer un tenedor, mi rizador de pestañas y la crema de noche; el verdadero peligro de todo ello es la piel envejecida por falta de retinol.

Parecía que las recién adquiridas capacidades de Jolyne habían sido generadas por el consumo de una fruta del diablo. Por motivos evidentes, conocía de primera mano el funcionamiento del fruto y sus controversiales efectos secundarios. - Aunque a mí me la dio alguien de confianza, no me la encontré por ahí y me la metí en la boca- no pude evitar pensar mientras observaba a Jolyne con una mezcla de ternura y desagrado. - Esta chica un día se va a intoxicar con algo. - Fuera de aquel hecho, parecía que lo había aceptado con total normalidad, aunque no tenía del todo claro si era consciente de que ahora pertenecía al club “tenemos poderes, pero en el mar nos hundimos como piedras”.

- Hablando de cosas que uno se come por curiosidad… -dije en alusión al sentencioso discurso de Triana. Tenía razón en que debíamos conocernos totalmente para saber cómo reaccionar en ciertas circunstancias, desvelar nuestras capacidades, nuestros poderes. Solté el timón del barco cuando me aseguré de que el rumbo estaba bien encauzado y comencé a bajar las escaleras lenta y dramáticamente, para acto seguido reunirme con mis compañeros. Una vez abajo, me apoyé en uno de los mástiles con el hombro y alcé mi diestra para ocultar parte de mi rostro, como si encarnase a una viuda despechada y rota por el dolor. - …no soy perfecto (bueno, sí) y caí en la tentación. Fui débil, no pude evitar cogerlo entre mis manos, saborearlo, hacerlo mío, ¡AH! ¡DOLOR!- me deslicé por el mástil hasta quedar sentado en el suelo. – Solo quería sentirlo dentro de mí una última vez, y no hay noche que no lo recuerde y me arrepienta. Lo siento chicos, pero tuve que comerme aquella tarta… ¡Y HE ENGORDADO UN KILO! -tras una larga pausa, me alcé, me sacudí el polvo de la ropa y carraspeé- Y he estado con más de 100 hombres.



RE: [Pasado] Los secretos de Jolyne - Jolyne Jones - 22-03-2024

Mis dedos se movían rápidamente sobre el papel mientras completaba la lista de tareas que necesitaba hacer antes de poder tomar un merecido descanso. Con la cara casi pegada al cuaderno y concentrada en el garabateo, escuchaba a Triana quejarse sobre lo poco que nos conocíamos entre nosotros, a lo que simplemente asentí en señal de acuerdo. – Llevo diciéndolo desde hace mucho tiempo. En mi pueblo solíamos hacer actividades en equipo para estrechar lazos – les expliqué mientras cerraba la libreta de golpe. Aunque pensándolo bien, no es que ese fuera precisamente el mejor ejemplo. A pesar del poco tiempo que había pasado con los tres, ya les tenía más cariño que a muchos de mis vecinos con los que había convivido durante poco más de veinte primaveras.

Pero el comentario de Triana debió despertar algo en Aspros, y como si se tratara de una confesión por haber tomado prestado sin permiso el tomate de un huerto ajeno en una calurosa noche de verano, nos reveló algo tan ridículo como que se había comido una tarta. - ¡Pues vaya fiasco! – dije decepcionada. Con todo el trabajo que tenía que hacer no quería perder más el tiempo con disparates, así que me coloqué junto a la barandilla de barco e hice bajar el pequeño bote de emergencia hasta que estuviera cerca del nivel del mar. – Pensaba que ibas a decir que te comiste un bicho o algo por el estilo – continué mientras soltaba la escalerilla y me preparaba para descender por ella. Antes de perderles de vista, añadí. - ¿Sabíais que yo quedé segunda en una competición de comer tartas en el pueblo? No sé si eso cuenta como habilidad que nos salve de la muerte, pero creo que es importante.

Bajé por la escalera y con un pequeño salto alcancé el bote que se mantenía sujeto al barco. – ¡Ah! – exclamé. – Y casi se me olvida... Imagino que esto también será relevante para vosotros. Con cuidado de no caerme, me quité la gorra con una mano y dejé ver mis dos pequeñas antenas rosadas que se alzaban sobre mi cabeza. Sin decir nada más, agarré mi chaqueta y la deslicé por mi espalda, enseñando dos pequeñas alas blancas mal escondidas entre las telas que cubrían mi pecho. Esperando su respuesta, me recosté sobre el bote y saqué de mi bolsillo la caracola que guardaba en él. Como mi primera tarea consistía en rellenarla, apoyé la entrada sobre la superficie del mar e hice que empezara a absorber el agua. Era la primera vez que me mostraba de aquella forma ante mis compañeros, y no era por vergüenza ni por miedo. Lo tenía tan interiorizado, que para mí había llegado a ser tan natural como rumiar. 

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RE: [Pasado] Los secretos de Jolyne - Triana Tempesta - 23-03-2024

Aspros fue el primero en desvelar sus secretos más ocultos. Escuché atentamente, esperándome cualquier cosa. Lo que no me imaginaba era que alguien como él hubiese sucumbido a la tentación de la gula. —¡¿Fuiste tú el que se comió la tarta?! Pensé que había sido Jolyne —dije mirando hacia la tiradora, a la que había estado lanzando indirectas desde entonces intentando hacer que confesase. Ahora entendía por qué disimulaba tan bien y por qué no fui capaz de sonsacarle nada sobre el tema. En cambio, lo de los hombres no me sorprendió tanto. Aun así, me pareció algo exagerado. —¿Más de cien? —pegunté sin ocultar mi incredulidad. En pocas ocasiones había visto tantas personas juntas. Si reuniese a todos sus amantes podríamos formar una tripulación enorme, aunque de dudosa reputación. ¿Habría algún famoso entre ellos? Tendríamos que retomar esta conversación y profundizar en ella.

Jolyne interrumpió mis pensamientos para mostrar su decepción por la información compartida por Aspros. ¿De verdad pensaba que iba a confesar haberse comido un insecto? Eso sí que habría sido de lo más sorprendente. Dudaba muchísimo que fuese capaz de algo así y, en caso de haberlo hecho, estaba convencida de que se llevaría el secreto a la tumba. Mientras hablaba, iba moviéndose de un lado a otro continuando con sus tareas. No se había estado quieta en toda la mañana. Por lo menos se podía decir que era trabajadora, si vida en la granja le había enseñado algo más que refranes absurdos y anécdotas inverosímiles. —Pues no, bonita. Comer tartas no creo que sea una habilidad que nos salve de nada.

Mientras continuaba con sus tareas, bajó hacia el bote del barco intentando pensar en más información que nos pudiese resultar de utilidad. No parecía que se le fuese a ocurrir nada hasta que se quitó el sombrero y la chaqueta para mostrarnos algo que casi se le pasa por alto. Despegué mi vista del periódico para asomarme por la barandilla sin demasiado interés, esperando ver que nos enseñaba algún juanete en sus pies o un pelo tan sucio que se mantenía completamente pegado. Sin embargo, para mi sorpresa, dejó expuestas dos zonas extras de su cuerpo que ni imaginaba que un ser humano pudiese tener. Tal ese fuese el caso, que no era un ser humano. —¡¿Qué cojones?! —pregunté mirando sus ridículas antenas y alas —. ¿Vosotros sabíais algo de eso? —me dirigí esta vez hacia Aspros y Yamamura. Alguno tenía que haber visto algo tan extraño antes o, por lo menos, haber tenido sospechas. Yo misma me había planteado que Jolyne ocultase algo, pero pensaba que era un pelo horrible y una pequeña malformación en la espalda que, con los años, evolucionaría hasta una joroba.


RE: [Pasado] Los secretos de Jolyne - Aspros - 23-03-2024

- ¡Sí, fui yo! -acepté de forma dramática la culpa de haberme comido aquella tarta, abandonada días atrás durante una tarde aburrida en la que dejé que la gula abrazase mi corazón y poseyese mi cuerpo. - Pero fue por el bien de la tripulación, ¡soy el único que puede comérsela y seguir estando así de divino! -tras enjuagarme unas lágrimas falsas, proseguí hablando sobre la destacable cuantía de amantes que había tenido durante mi juventud- Tuve una temporada bastante ajetreada, los castings requieren de mucha entrega…y más si son una coproducción.

Frente al asombro de Triana se encontraba la indiferencia de Jolyne que, mientras hablaba, comenzó a movilizarse para iniciar una lista de tareas relacionadas con la reparación y mantenimiento del barco. - Seguro que en esa lista no está “dejar de ser una cateta”, UHUHUHUHU -pensé para mis adentros mientras observaba el Log Pose de mi muñeca, comprobando que manteníamos el rumbo correcto. Fue entonces cuando la pueblerina, montada en uno de los botes, se destapó la cabeza y reveló su espalda para enseñar al mundo sus atributos de Skypeana. Tras un primer momento de incredulidad, durante el cual me aproximé al lateral del barco para apreciar mejor aquel par de antenas y pequeñas alas blancas, no pude más que expresar mi asombro. No porque Jolyne resultase ser de una raza de las islas del cielo, meras leyendas para algunos, sino porque era la primera vez que veía que se quitaba aquella gorra mugrienta. - Pensaba que la gorra era parte de tu cráneo, lo cual me recuerda a un personaje de una historia que leí hace tiempo…

Me volteé para ponerme de lado e intercalar mi mirada entre Jolyne y Yojimbo, los dos seres más extraños presentes en el barco y, seguramente, de este lado del mar. - ¿Eres su padre acaso? - Finalmente posé mi mirada en Triana, tan incrédula (y fisiológicamente normal) como yo- ¿Yo qué voy a saber? Creía que no se quitaba la chaqueta porque tenía demasiado pelo en la espalda.- volví entonces a centrar mi atención en Jolyne, que rellenaba una de sus caracolas de combate- ¿Algo más que contar? Los sustos todos a la vez- Aquella pregunta también iba para el resto de la tripulación, de los cuales ya me podía esperar cualquier cosa, como un tercer brazo o un primo en Mari Geoise.