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[T3-Autonarrada] De tal triceratops, tal camaleón - Versión para impresión

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[T3-Autonarrada] De tal triceratops, tal camaleón - Sasha - 10-02-2024

Día 28 de invierno. Año 11
Playa Esmeralda, Isla Elíseo, Corriente Daiya ~ 5:30 p.m.

 
Sasha se había quedado de pie en medio de la cubierta del barco en estado de shock por la petición que le había pedido Tobías, miró al causante de sus problemas, un pequeño camaleón que estaba siendo sujetado por la cola con los dedos pulgar e indice de la semioni y estaba con la cabeza hacia abajo como si de una pata de jamón se tratara. — ¡Tobías! No quiero cuidar de esta cosa — gritó a la puerta cerrada del taller del vaquero. Por mucho que fuera una petición del barbanaranja esperaba usar su carta de sobrina mimada para deshacerse de tremendo lio, pero al escucharlo usar sus utensilios supo que aquello no era una conversación, sino una orden del capitán.
 
La rubia miró al bicho con mala cara mientras él le devolvía la mirada con ojos tan brillantes que parecía que tenía estrellas en ellos. La adolescente lo miró de forma reticente, y no tuvo una idea mejor que acercar su mano izquierda al animal, poniendo el dedo pulgar delante del índice y le dio un ligero golpe con el dedo indice haciendo que el pequeño camaleón empezara a dar vueltas sobre si mismo mientras seguía colgado. — No me interesa — dijo mientras lo dejaba en lo alto del marco de la puerta y se iba, no pensaba vigilar a la cosa aquella que había ocupado su lugar como el lagarto mimado de la tripulación. Lo que Sasha no pudo apreciar cuando se dio la vuelta que el diminuto animal había estirado su lengua hasta tocar su kanabo - que estaba en la espalda de la chica - y se enganchó subiéndose en él, poniéndose en lo alto del mango del arma.
 
La semioni fue hasta el timón y miró el log pose, no se le había dado nada mal llevar el barco hasta la siguiente isla, había aprendido mucho de Gronn al fin y al cabo. La joven no pudo evitar suspirar cerrando los ojos, apoyando los antebrazos en el timón mientras se llevaba la mano derecha a la muñeca izquierda, rozando el log pose. Todavía le costaba creer lo que le había pasado al gyojin, prácticamente había sido un padre para ella durante el tiempo que había estado con los Shogun Gari.
 
Sasha escuchó un pequeño ruido a su lado por lo que abrió los ojos con el ceño fruncido encontrándose a Pascal encima del mango de madera del timón que tenía junto a su brazo derecho. El camaleón seguía mirándola con la cara iluminada de forma muy boba. — ¡¿Cómo cojones has llegado hasta aquí?! — gritó entre enfadada e incrédula separándose de la rueda del timón y asomándose por la barandilla hasta ver el taller de Tobías - el lugar donde lo había dejado - y luego al animal que movía la cola de forma alegre como si fuera un perro. La semioni dejó ir un sonido de puro cansancio y agotamiento por el pesado animal - según ella - por lo que simplemente dejó que su mirada viajara por todo el barco hasta parar en el mástil. La rubia elevó la mirada de forma lenta hasta lo más alto y, después de escasos dos segundos, su sonrisa de pensar una travesura se hacía presente mientras se giraba para mirar al pequeño Pascal.
 
La joven se transformó en su forma híbrida de triceratops haciendo que el todavía más diminuto camaleón - en comparación con el actual tamaño de la adolescente - se emocionara más saltando en su sitio, abriendo aun más sus brillantes ojitos. Sasha lo volvió a agarrar por la cola alejándolo todo lo posible de su cuerpo y empezó a girar a toda velocidad su collar oseo para volar hasta lo más alto del mástil mayor de su nuevo velero. Una vez llegó a la punta del palo que había sobre el carajo dejó al animal, o esa era su idea, Pascal había enrollado su cola en el dedo índice de la semioni y no se quería soltar. — Maldito bicho de los huevos — se quejó entre dientes moviendo la mano derecha de forma cada vez más basta - de arriba a abajo - para que el animal se soltara de una vez, cosa que hizo, pero por la inercia del movimiento lo que ocurrió fue que salió volando hacia arriba escasos metros par empezar a caer desde esa altura.
 
Sasha se quedó un segundo viendo hacia arriba como el animal subía para acabar descendiendo sin control hasta - posiblemente - la cubierta, lo podía dejar y así sus problemas se acabarían pero todos estaban demasiado babosos con el animal, que era una copia de ella en miniatura y sin cuernos. Rodó los iris y estiró la mano justo cuando el animal pasaba por su lado para agarrarlo, Pascal mostraba una gran sonrisa en su cara después del improvisado segundo viaje aéreo, esta vez sin piloto. La joven solo puso una expresión aburrida mientras volvía a la rueda del timón, dejando al animal de cualquier manera sobre dicha parte. — Paso de ti — le contestó simplemente mientras volvía a su apariencia de semioni y se daba la vuelta yendo a buscar la regadera para el limonero de Bepso.
 
La rubia bajó de forma lenta hasta donde guardaban los utensilios para cuidar la planta que contenía en su interior los restos de su pequeño compañero, cogió la regadera y fue a llenarla de agua. Mientras veía como se llenaba pensaba en lo raro que era el camaleón de Tobías, no había parado de seguirla desde que había llegando y la miraba con emoción mientras movía de forma enérgica la cola. — Los animales y los viejos están locos — pensó Sasha con la regadera ya llena y volviendo a subir hasta la rueda del timón. Pero no sin hacer antes su tradicional parada a la cocina, que desde que no estaba Aurora las comidas no eran tan exquisitas - aunque el capitán ponía todo de su parte para ello y no se quejaban - así que simplemente fue hasta el armario y cogió con la mano izquierda - ya que con la derecha llevaba la regadera - un paquete de galletas con pepitas de chocolate.
 
La semioni salió de la cocina llegando por fin a la rueda del timón, poniéndose delante del barril que tenía encima la maceta donde ya se veía un tallo salir de ella con algunas hojas. Sasha dejó la regadera en el suelo y sacó un puñado de galletas para dejarlas al lado del tiesto listas para comer mientras regaba. La joven se llevó el envoltorio - con las galletas que quedaban dentro - al bolsillo derecho de su chaqueta negra, se agachó para recoger la regadera y mientras se llevaba la primera galleta a la boca empezó a regar la planta. —  ¿Por dónde me quedé? — dijo en voz alta la chica a la planta pensando en lo último que le contó a Bepso de sus aventuras en la Grand Line. — No ha pasado mucho más, solo apareció Finn y la lió parda — suspiró nada más decirlo desviando su mirada mientras alargaba la mano para coger otra galleta. — Finn era el capitán de aquellos piratas hijos de puta de los Cabos Gemelos — matizó sin saber si Bepso se llegó a enterar de aquello, antes de hacer una pausa para llevarse la galleta con pepitas a la boca, saboreándola en el proceso. — Mató a nuestros nuevos amigos — la voz se le empezaba a romper a medida que hablaba y dejó de regar la planta un momento para apretar la regadera - intentando controlar su fuerza para no romperla - mientras tragaba saliva por lo que iba a decir. — También mató a Gronn. No pude hacer nada, yo estaba haciendo la imbécil en el tejado de la taberna — la joven se mordió ambos labios desde dentro de su boca, todavía le era duro recordarlo.
 
Sasha suspiró sonoramente sin notar como había estado conteniendo el aliento y volvió a su labor de regar la planta mientras estiraba la mano para coger otra galleta, no encontrando ninguna. La semioni frunció el ceño, estaba segura que debían quedar mínimo tres galletas de las que había traído, pero cuando bajó la mirada se encontró el la más vil y ruin traición que había visto en su vida. Pascal - que de alguna forma había bajado de la rueda del timón hasta el barril - se estaba comiendo lo que quedaba de una galleta sentado sobre bastantes migas de galletas y alguna que otra pepita de chocolate, además que en la cara del pequeño camaleón se podía apreciar una fina capa de la achocolatada sustancia antes de cambiar de color al del alimento que consumía. La furia se apoderó la chica, ya harta del pesado animal, y sin pensárselo dos veces movió la regadera y empezó a mojar al reptil con ella. Pascal, lejos de molestarse empezó a chapotear con la pequeña lluvia y abrió la boca bebiendo el agua hasta que decidió llenar sus mofletes con ella. La rubia levantó una ceja sin entender lo que hacía y le dio unos golpes con la punta de la regadera en el moflete izquierdo mientras acercaba su cara al reptil — Lo he roto — fue la conclusión a la que llegó la adolescente viendo como el animal no hacía nada pero no se vio venir la jugarreta que le hizo el diminuto animal. Pascal tiró la cabeza hacia atrás y abrió la boca dejando ir un chorro de agua que empapó la cara de la chica, quien retrocedió un par de pasos en el acto.
 
La rubia se puso roja de la ira mientras veía al animal mirarla con una gran sonrisa que mostraba un colmillo en la parte derecha de su cara. — ¡Estás muerto! — gritó con todas sus fuerzas a la vez que le lanzaba la regadera al reptil, quien por fin veía la peligrosidad de los actos de la chica y se escondió detrás de la planta. El objeto impactó en el tiesto provocando que se empezara a tambalear, Sasha se puso blanca viendo como finalmente la maceta se estaba cayendo por el lado derecho del barril desde su perspectiva. La semioni no dudó en tirar la regadera a un lado y lanzarse corriendo para salvarla. a la vez que, una precisa lengua también era disparada quedando pegada a un lado del tiesto pero arrastrando en el proceso a su dueño, Pascal. La chica consiguió salvarla a escasos metros del suelo y con un suspiro de alivió volvió a ponerla en su sitio, procurando que estuviera al milímetro para que Tobías no viera que la había vuelto a tocar.
 
Una vez salvada la planta se giró con el ceño fruncido a mirar al reptil. — Casi se rompe por tu culpa, solo das problemas — dijo muy enfadada a Pascal, quien por primera vez desde que lo había visto, mostraba una cara de pena estando al borde del llanto. Sasha lo ignoró para recoger la regadera del suelo, donde se podía apreciar un charco con el agua que quedaba. No entendía como Tobías había traído a la tripulación a un lagarto que solo traía problemas, se dedicaba a seguirla a todas partes y a gastarle bromas, además, para colmo provocaba un desastre tras otro sin descontrol. Sasha abrió los ojos por la sorpresa antes de girarse para mirar de nuevo al pequeño animal, la semioni llegó a la tripulación gracias a su actual capitán, es un reptil como ella, no se separaba de la rubia como ella hacia con sus compañeros, le gastaba bromas como ella hacia con cualquiera que se cruzara por su camino y no hacía falta decir los desastres que provocaba sin parar cada día.
 
La adolescente relajó la mirada y se mordió el labio inferior, no sabía si Tobías lo había hecho expresamente para que se diera cuenta que no era tan diferentes Pascal y ella pero con el barbanaranja podía ser un simple intento para llevarse bien. La chica se acercó al camaleón y lo miró a aquellos grandes ojos llorosos. — Perdona, no lo quería decir — fue lo único que dijo entre dientes, sabía que Bepso se estaría sintiendo muy orgulloso de ella en aquellos momentos. Pascal cambió la expresión a una de felicidad volviendo a mover su cola, no entendía como le había caído tan bien al animal desde que volvieron de su pelea con Finn, había subido cansada y en su forma híbrida.
 
Una vaga idea pasó por la mente de la semioni y decidió ponerla en practica, de forma rápida se transformó en su forma híbrida de triceratops consiguiendo que el animal prácticamente se pusiera a saltar de la emoción. Así que era eso, Pascal la había visto en esa forma y pensaba que era como él pero en versión gigante. Sasha pensó en su compañeros y como todos representan - o habían representado - para ella miembros de su familia, la parte responsable sobre todo. La rubia bajó su mano izquierda hasta el reptil y este subió a la palma sin pensárselo dos veces, metió la mano derecha en el bolsillo de la chaqueta sacando una galleta y dándosela a Pascal, quien se la comió de forma enérgica y bastante feliz. La semioni lo miró con una sonrisa suave, viendo a la vez el log pose de Gronn, tal vez era su momento de cuidar a un joven reptil como lo hizo el gyojin con ella, pero esta vez como una hermana mayor. Solo esperaba estar a la altura, o por lo menos no aliarse con Pascal y acabar de destrozar todo el barco.
 
 

akuma



RE: [T3-Autonarrada] De tal triceratops, tal camaleón - PX-5 - 10-02-2024

AVENTURA AUTONARRADA T3 - COMPLETADA

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