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[Presente relativo] - Rumbo al horizonte - Maeve Knox - 18-03-2024 Día 53, 10:15h, primavera, año 12
West Blue | Ohara | Pueblo Engan
Mientras caminaba bajo la luz del sol, aquella que bañaba todo cuanto sus ojos podían alcanzar, advirtió de que su corazón siempre había pertenecido a aquel pequeño pueblecito situado entre dos montañas. El valle siempre le acogía como los brazos de una madre amorosa que celebraba su regreso a casa. Quizá con no tanto cariño como la propia, la verdadera, la que lo esperaba en la casa, junto a sus hermanas, siempre con una sonrisa en el rostro.
Ahora, todo esto no eran más que ranuras en su memoria. Ahora, todo quedaba en su cabeza.
Ronny recordaba la sonrisa de su madre, Karla, pues siempre vencía la oscuridad con su luz. Incluso en momentos como el presente, donde el joven carpintero convertido en soldado a la fuerza yacía entre los cadáveres de sus compañeros, vivo a duras penas. Las tropas enemigas los habían dado por muertos a todos, sin preocuparse por comprobar si dejaban un hálito de vida a sus espaldas antes de abandonar el lugar.
¿Cómo seguir adelante sin ellos? ¿Cómo vengar sus muertes, tan injustas como tempranas?
El combatiente recordó a su madre una vez más. No podía ocasionarle el dolor de perder a un hijo, no cuando la muerte de su padre hacía apenas un año estuvo a punto de borrar la sonrisa de Karla para siempre, de sumirla en una espiral de tristeza infinita. No, debía volver a casa. Y lo haría cuando consiguiese vengar a sus compañeros caídos, hermanos de otra sangre.
Así es como Ronny Waltz inició su propia cruzada.
Así es como nació Masacre.
Coloqué una hoja seca que encontré a mi lado junto a las del libro que sostenía entre mis manos, de modo que pudiera cerrarlo sin perder el avance. Que el avance había sido tan solo la introducción de aquella historia. Si volteaba la página, los siguientes párrafos comenzaban con "Capítulo 1: Acero".
Quizá podrían tener razón todos aquellos que defienden la lectura como un modo de entretenimiento, ya que según qué conjuntos de letras puede secuestrarte y hacerte viajar a esos mundos que nacieron en la imaginación de otra persona y se te permite visitarlos y disfrutarlos. Lo que yo había leído no estaba mal, pintaba interesante. Corazón de Fuego se llamaba el libro. Por supuesto, no lo compré. En esta ocasión, tampoco lo robé. Simplemente me lo encontré encima del césped donde ahora estaba sentada. No sabía si alguien lo había perdido o si lo habían dejado a propósito, pues parecía nuevo. Al verlo, me había entrado la curiosidad y lo había abierto, a ver qué tenía por ofrecerme. Parecía que Masacre no era el protagonista de la historia, sino el villano, pero la autora había decidido plasmar esa brevísima presentación primero.
Hay veces que el protagonista coincide con ser el vilano, no son incompatibles. Y todos somos el villano en la historia de alguien. Son términos muy difusos. Estaba segura de que, en mi caso, mucha gente me había otorgado ya ese título.
En cualquier caso, no creía que siguiese leyendo aquel libro. Lo guardé en mi bolsa de cuero marrón, donde no había problemas de espacio. Tal vez a Eaa le gustase, ya le pediría un resumen cuando lo hubiese devorado, si lo hacía.
Me puse en pie, colocándome de nuevo la capucha y bajando las mangas por mis brazos, pues me disponía a abandonar la sombra. Me eché la bolsa al hombro y me dispuse a hacer lo que en realidad había venido a hacer al Pueblo Engan: comprar —o no— las últimas cosas para poner a punto La Rémora Fatua. Si todo salía bien, partiríamos de Ohara dentro de algunas horas.
Eaa me había dado una lista no tan corta de ingredientes para almacenar en la bodega y Peteiro simplemente me había dicho que le trajese lo que me pareciera bien. Y yo pues, bueno, si veía también algo que fuese de mi gusto, me lo llevaría al barco. Teníamos una bonita suma de dinero de nuestras últimas incursiones en otras islas, pero nadie dijo que tuviese que utilizarlo siempre en mis próximas adquisiciones.
¿La razón por la que había sido yo la encargada de esta tarea? Me había ofrecido, quería estirar las piernas, disfrutar un poco de tierra firme antes de aventurarnos de nuevo en el mar.
Nuestro próximo destino nos acercaría a un lugar del que dicen que solo los más fuertes sobreviven. Me recorrió un escalofrío de anticipación.
Vamos allá.
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RE: [Presente relativo] - Rumbo al horizonte - Zorak - 18-03-2024 Llevaba ya un par de horas en Ohara, el sitio casi parecía desierto si no fuera por un pequeño pueblo, junto a este se alzaba imponente un arbol inmenso, era la primera vez que pisaba Ohara y parecía un sitio bastante agradable donde vivir, seguía caminando sin rumbo, pues al llegar intento llamar a Kisuke y este no contesto, "Seguro que ayer se quedó bebiendo hasta las tantas" El mestizo suspiro y comenzó a rugirle el estómago, cosa que le hizo pensar en la pera que se comió cuando paso lo de Ridel, sabía sobre las akuma no mi, ya que había visto a Maeve usar la suya, pero nunca había visto el aspecto de una, descubrir que lo que había comido era una de ellas fue cuanto menos... traumático. Mientras entraba al pueblo, el mestizo se llevó un cigarro a la boca y se lo encendió, caminaba lento observando las calles de ese pequeño y tranquilo pueblo, viendo a los niños jugar felices, cosa que no iba a impedir que el mestizo robara algo de comida y algo de ropa también, la que llevaba apestaba y estaba llena de jirones. Dio una ojeada y pudo ver una tienda con nombre familiar, la había visto en Kano y el nombre le había hecho gracia, ya iría a por algo de comer luego, era hora de ver qué productos tenían en "D&G" Dulce Gyojin, Zorak entro y se encontró con que la ropa de ese sitio no estaba tan mal, mientras el dependiente le saludaba, este tocaba las prendas y se sorprendía de la calidad del producto. "Bienvenido a Dulce Gyojin, puedo ayudarle en algo?" Dijo el dependiente, un gyojin de unos dos metros, con labios carnosos y poco pelo "De momento estoy mirando, gracias" contesto el mestizo sonriendo al hombre "Ahh esos dientes... tienes la sangre de los gyojin en tus venas eh chico? Avísame si necesitas algo, los nuestros aquí tienen descuento del 50%" y se marchó hacia el mostrador "Mi descuento es mayor que el tuyo amigo" pensó Zorak, mientras agarraba un traje negro, una camisa roja y una corbata negra y entraba al probador
Resumen
RE: [Presente relativo] - Rumbo al horizonte - Maeve Knox - 18-03-2024 La seguridad en Pueblo Engan —y, por lo que parecía, en Ohara en general— no era lo que llamaríamos brillante, precisamente. De hecho, acostumbrada a otros lugares donde la gente en general se mostraba más suspicaz, robar allí me parecía casi un juego. No bajaba la guardia, claro, porque lo que menos me apetecía era meterme en ningún problema, y no porque no me viese capaz de manejarlo, sino porque me daba una pereza infinita. Algunas cosas las pagaba, claro, pero tenía su truco: si les daba berries por lo que pedían, sospecharían aún menos que me había guardado algo que no sabían. Aunque a todas luces conocían mi cartel de recompensa, para ellos me estaba comportando como una buena ciudadana.
Pero una no es pirata por nada. Así, conseguí muchos de los productos, ingredientes y alimentos de los que me encargó Eaa, y algo cayó para Peteiro también. Para mí, rosquillas tiernas cubiertas de chocolate fundido. Ah, me encanta el chocolate, es como una pequeña debilidad. Por esas sí pagué, quien las había preparado merecía cada maldito berry que pedía por ellas. Compré varias de esas rosquillas y guardé la caja en el macuto de cuero junto con las demás adquisiciones, pero no pude resistirme y cogí una. El sabor del chocolate junto con la masa blandita y caliente de la rosquilla me hizo cerrar los ojos e incluso detenerme para saborearla. Fui feliz. Intenté no comérmela muy rápido para disfrutar más tiempo, pero fue difícil: la tentación me pudo. Reanudé la marcha y, mientras caminaba, pensé en limpiar los restos de chocolate de la comisura de mis labios con cuidado de no llevarme por delante el pintalabios negro. De hecho, como necesitaba alguna superficie reflectante para no armarme un estropicio en la cara, me paré de nuevo delante de la primera tienda que me quedó cerca y utilicé su escaparate. D&G se llamaba. Bueno, no es como si estuviese delante de un espejo, pero serviría. Parecía que era de ropa, así que aproveché las prendas oscuras del interior del escaparate para reflejarme ahí y verme mejor. Funcionó. Luego, continué con mi camino.
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RE: [Presente relativo] - Rumbo al horizonte - Zorak - 18-03-2024 Me vestí con el traje y me quedé mirando al espejo, no era mi estilo habitual, pero se veía bien, un traje totalmente negro con la corbata a juego y una camisa roja, pensó en quitarse la máscara, pero recordó el festival del fuego de hace cuatro años y decidió dejársela puesta, estaba demasiado acostumbrado a llevarla, salió del probador y el dependiente silbó. "Tienes buena percha hijo" se apartó del escaparate y fue hacia la caja registradora. "Serán tan solo 1000 berrys por ser un hermano." OST Pero Zorak apenas le estaba escuchando, se quedó de piedra pensando que alucinaba, había una chica encapuchada mirando hacia adentro, limpiándose los labios y se podía apreciar una tez blanquecina, con un maquillaje oscuro y... unos ojos grises con un deje rojizo, era Maeve, estaba seguro de ello. Maeve se separó del escaparate y continuo su camino, el tabernero llamo la atención del mestizo. "CHICO! estás bien? Parece que hayas visto un fantasma." El dependiente le miro con extrañez. "Sí perdona, eran 1000 verdad?" metió su mano en la bolsa del dinero que llevaba en el cinturón y pago al hombre, de la prisa que tenía no se dio cuenta de que le dio 2000 en vez de 1000 y salió raudo a la calle siguiendo a la chica. El corazón le bombeaba a mil por hora, así que comenzó a juguetear con su mechón por el nerviosismo, tenía tantas ganas de hablar con ella, pero después de lo de hace cuatro años... Zorak suspiro y decidió ponerse a su lado, ya había perdido tiempo y saber que Ridel sabía de ella... llevaba desde que volvió a Ballywood intentando rastrearla, pero mas allá de lo que hizo con un tipo en ballywood, no había manera, dio un salto hacia adelante y se posicionó en un suspiro al lado de la chica, para ella sería como si apareciera de la nada y no dijo palabra, solo se limitó a caminar a su lado, con las manos metidas en el bolsillo y el macuto cargado a la espalda.
Resumen
Apariencia de Zorak
RE: [Presente relativo] - Rumbo al horizonte - Maeve Knox - 18-03-2024 No puedo decir que caminaba absorta en mis pensamientos porque habitualmente suelo mantener un estado de hipervigilancia que no me lo permite, así que, cuando percibí una presencia a mi lado, noté cómo mi mala hostia comenzaba a ascender como el mercurio en un termómetro. ¿De verdad no había calle, pueblo, país, Blue, mundo como para que el susodicho o la susodicha caminase a mi lado? Es que cómo me joden estas cosas.
Intenté seguir mi propósito de no liarla allí, pues no merecía la pena, pero es que la gente se empeñaba en buscarme, coño. No pude demorarlo más y me giré, dispuesta a soltar alguna maldición por la boca a quien parecía no conocer el significado de espacio personal. El mundo se paró.
De pronto, parecía que todos los relojes se sincronizaron para que sus agujas cayesen inertes, todas marcando para abajo, sin segundos que reclamasen seguir avanzando en el continuo del tiempo.
Mi corazón se detuvo unos instantes, solo para, justo después, comenzar a latir con extrema violencia bajo mis costillas.
Olvidé cómo se pensaba, cómo se hacía para que las neuronas trabajasen de un modo eficiente.
Olvidé que me encontraba en medio de la calle, rodeada de seres sintientes, porque la única que podía sentir allí era yo.
Mis piernas no recordaban cómo sostener mi peso y, aun así, lo siguieron haciendo tan solo por la función automática del cerebro.
Ese cabello rojo.
Esos ojos azules.
Esa forma de mirar que atravesaba.
Zorak.
El maldito Zorak.
El puto Zorak, delante de mí. Allí, en Ohara, en el último jodido sitio donde esperaba encontrármelo. Y encontrármelo era lo último que esperaba, porque el tiempo me enseñó a dejar de esperar verlo de nuevo.
Me acordé de respirar.
Esos putos ojos. Los iris del océano.
Con voluntad propia, porque gobernar mi propio cuerpo se convirtió en una ardua tarea, mis dedos se cerraron, convirtiendo mis manos en puños. Un pequeño temblor se nutría de lo acumulado, de lo que no había sido dicho. De la absoluta sorpresa de un encuentro imposible de haber previsto.
Apreté la mandíbula.
Mi puño derecho se hizo con el control incondicional. Con la celeridad de un parpadeo, surcó el aire y fue a morir al rostro de Zorak, al lado izquierdo. El impacto le giró la cara, mientras que en la mía comenzaba a emerger una expresión de furia que ni me molesté en camuflar. Me ardieron los nudillos.
—¡Hijo de puta!
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RE: [Presente relativo] - Rumbo al horizonte - Kisuke Kageyama - 18-03-2024 OST Llevaba ya bastante tiempo en Ohara, cerca de dos meses, y lo único que había hecho era beber y poner las cosas claras a un par de bandas de matones que acosaban viejitas y mujeres. Había adquirido la costumbre de levantarse super tarde, y dormir hasta bien entrado el mediodía. Las noches de taberna y cuando no eran de taberna, de lectura intensa habían trastocado los ritmos vitales naturales de Kisuke.
"¿Cuándo cojones aparecerá la jirafona de Hécate?" Recordó que también había fijado un encuentro aquí con "Z", aunque no había llegado a verlo. No tenía idea de si habría terminado con sus asuntos, pero si tenía claro que tenía que irse de allí en breve. Había leído mucho y aprendido sobre un montón de cosas en su estancia en Ohara, lo cual le satisfacía, pero hasta cierto punto nada más. Él era un hombre de acción. "Esperaré una semana más como mucho, si no encuentro a ninguno de los que tienen cita conmigo, me largo yo solo al Grand Line. Así al menos le dijo en la llamada que acaba de terminar al capitán Ninel, que ya estaba preparado para ir al Grand Line, aunque fuese solo. El capitán le hacía aquellas llamadas de rutina y si parecía preocupado de que siempre actuase en solitario, pero dada su eficiencia y su buen hacer, no podía tampoco reprocharle nada. Fue entonces cuando doblando una esquina se topó con dos personas que para nada pensaba encontraría juntas. Una era Maeve, estaba igual que siempre, aunque su mirada reflejaba más experiencia y determinación que nunca. El otro era "Z" que, por algún motivo que Kisuke no alcanzaba a comprender, iba vestido con un traje impecable como si de un banquero se tratase. Aunque fijándose bien no parecían ir juntos, viendo la escena es como si "Z" estuviese vigilando a Maeve. Una sonrisa se dibujó en su rostro y se paró a contemplar la escena, mientras encendía un cigarro. "Ay, "Z", colega, que mala decisión por tu parte... kuhahaha". Kisuke sabía de sobra como se las gastaba Maeve, así que lo que ocurrió a continuación no le sorprendió en absoluto. Maeve se giró y sin pensarlo le lanzó un puñetazo terrible al flacucho pelirrojo. Viendo que iba a ser imposible que se detuviese sola, por la expresión que se adivinaba en su rostro, se acercó hasta estar a unos cinco metros del dúo, y les saludo como si no se vieran desde la semana anterior. ![]() -Señorita Mapache, ¿qué se supone que haces pegando así a un desconocido? Aunque bien pensado se le está bien al bueno del Boca-sierra, por acechar señoritas como un baboso cualquiera, por mucho que vaya de traje ahora... kuhahaha Los miró con alegría en realidad, estaba cansado de estar solo y esos dos habían sido de las personas con las que mejor había congeniado en mucho tiempo. Tanto Maeve como "Z" eran personas que le interesaban, y, al parecer, "Z" estaba allí así que era probable que acabasen formando equipo, al menos ellos dos.
Resumen de Turno
karma
inventario
RE: [Presente relativo] - Rumbo al horizonte - Zorak - 18-03-2024 Maeve soltó un terrible puñetazo al grito de hijo de puta que impacto con la parte izquierda de Zorak, aunque no dolió este dejo que su cabeza girase por la inercia del golpe, lo merecía sin duda alguna, la forma en la que se marchó no fue la mejor y ella estaba en todo su derecho de recibirle de esa manera, pero el mestizo juraría que había visto la misma chispa que vio hace cuatro años en los ojos de la albina, una idea paso fugaz por su mente, casi descarta la idea, pero el recuerdo de Ridel haciendo alusión a ella le tenía preocupado desde hacía meses, total, que es lo peor que podría pasar, llevarse otro golpe? Tratándose de quien se trataba no sabría decir si la peor opción podría considerarse premio o castigo, así que mientras sonreía y aun sin mover la cabeza dijo. "Yo también te he echado de menos "Kōri", me lo merecía" Giro la cabeza haciendo retroceder el brazo de la chica y avanzo un paso, moviendo su mano rápidamente hasta el mentón de Maeve mientras Kisuke llegaba y comenzaba a saludarlos con su "amigable" forma de iniciar conversaciones, Zorak sin apartar la vista de los ojos de Maeve ;acaricio la cicatriz que esta portaba sobre la comisura del labio y acerco su cara a la de la chica mientras deslizaba la mano hasta la barbilla de Maeve y alzaba el rostro de la chica con el índice y el pulgar de la mano derecha, el tiempo parecía ralentizarse mientras el mestizo mantenía la mirada con Maeve y cada centímetro que ganaba hacía que su corazón latiera más rápido, hasta que finalmente la besó. Se separó de la chica y giro hacia Kisuke, para con algo de mal humor contestarle. "Déjate del rollo de boca de sierra, no me digas que os conocéis. Y si no recuerdo mal, el único que acosa a chicas en la taberna eres tu, borracho " Me acerqué a él y le tendí la mano. "Me alegro de verte viejo" Volvió a mirar a Maeve mientras hablaba con Kisuke. "Ya he saldado la deuda que tenían conmigo, acabé mi trabajo." RE: [Presente relativo] - Rumbo al horizonte - Maeve Knox - 19-03-2024 Kōri.
No escuchaba esa palabra desde... que se fue de aquella forma. La nota. La gema.
Mi pulso se resistía a regresar a la normalidad.
Oí algo, a alguien, pero en ese momento mi atención obedecía sus propias reglas, así que la voz ni siquiera llegó a mi entendimiento. Tan solo podía sentir la mano de Zorak sobre mi rostro, sus dedos recorriendo el trazo de la cicatriz de mi lado izquierdo. Luego, la distorsión del tiempo cuando me besó. Mi corazón galopaba tan rápido que era lo único que podía oír, cada latido golpeando mis oídos como si fuese lo último que existiese en el mundo.
Por un momento, mi propia norma del contacto físico se fue al carajo, siendo lo único que anhelaba durante esos breves instantes. Levanté la mano izquierda y la posé sobre la suya, que aún sostenía mi barbilla. Entonces, se apartó, dejándome en un estado de confusión donde llegué a pensar que aquello no podía estar sucediendo, que en realidad se trataba de un sueño del que pronto despertaría. Un par de palabras me arrancaron por completo de mi entumecimiento momentáneo. "Señorita Mapache". Jamás esa combinación podría pertenecer a otra persona que no fuera... Kisuke. Una vez más, no escuché el resto. Giré sobre mis talones en su dirección. En efecto, era él. ¿Cómo podía ser posible tanta coincidencia? Debía alegrarme, ¿verdad? Es eso lo que se supone que se siente cuando llevas sin ver a un colega desde hace mucho tiempo. Sí, ¿no? Mis emociones, mis sentimientos estaban enredados unos con otros y ni siquiera sabía qué cojones estaba sucediendo. ¿Debía hablarle? ¿Saludarle? Kisuke me había visto... nos había visto... Joder. Mierda.
Noté cómo el calor se arremolinaba en mis mejillas como a golpe de fuego. Sabía lo que ocurría... El color se acumulaba en mi habitual piel pálida y la estaba tiñendo de aquel rosa fuerte que odio presentar frente a los demás, quien sea, sin distinciones. El beso, sí, pero también el espectador repentino. ¿Y qué debía hacer, cubrirme la cara con las manos para que el espectáculo se multiplicara? No, no podía hacer eso. Me tentaba muchísimo simplemente darme la vuelta e irme, alejarme, a ser posible a un lugar donde me tragase la tierra. O el mar, en ese momento me daba igual.
Pero no.
Controlando el temblor de mis piernas para que nadie pudiese darse cuenta, me quedé allí plantada, estoica, mientras Zorak le hablaba a Kisuke. Parecía que se conocían. ¿Por qué se conocían? ¿Zorak se había metido a pescador ahora? ¿Eran ambos de algún gremio de pescadores? Un club. El Club de los Pescadores Inoportunos. Ballywood. El club debía de tener su sede en Ballywood, seguro que se conocieron allí.
Mis pensamientos habían caído en un torbellino de estupidez.
El pelirrojo volvió a hablar. Había saldado la deuda, terminado con su trabajo pendiente. ¿Qué deuda? La única deuda que tenía era él conmigo. ¿Y qué trabajo, el de pescador? No. Los recuerdos consiguieron atravesar la barrera de lo ridículo y pude rememorar su cruzada. Lo había logrado.
Mi reacción habitual debía ampararse en la agresividad, toda aquella que me había causado hacía cuatro años y que, durante todo este tiempo, se reproducía a veces con enfado, a veces con tristeza y, la mayoría, bajo intentos de camuflar todo aquello para desterrarlo de mi vida. Debía golpearlo hasta que no me quedasen fuerzas. Y, sin embargo, tan solo una pequeña frase abandonó mi garganta casi cerrada:
—Bien por ti.
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RE: [Presente relativo] - Rumbo al horizonte - Kisuke Kageyama - 19-03-2024 El beso que le robó "Z" a Maeve fue totalmente sorpresivo, pero Kisuke no era estúpido, y viendo que él aún conservaba los dientes y la expresión de ella, era evidente que había algo entre esos dos. Pero no era asunto suyo, así que haría como si nada. Aún así, el pescador pensaba que jamás vería una expresión como aquella en el rostro de su antigua amiga, pero decidió centrarse en "Z" que le había llamado baboso acosador o algo así, lo que más detestaba Kisuke de la mayoría de los hombres, por lo que, con una siniestra sonrisa se llevó la mano a la empuñadura de Yamigiri, aunque no tenía intención alguna en realidad de atacar al híbrido.
-Bueno, bueno, a "Z" me esperaba encontrármelo aquí, de hecho, habíamos quedado, pelele, ¿por qué no me has llamado?. Pero a ti, Maeve no esperaba verte, sabía por los wanted que aún seguías por el West Blue, pero pensé que ya habrías zarpado al Grand Line, como todos los piratas, evidentemente... kuhahahaha. En realidad no sabía que más decir, ya que en el fondo sentía que con su repentina aparición había quebrado un momento bastante íntimo entre los dos. Al antiguo pescador se le daban fatal ese tipo de situaciones, así que siguió con la broma y la pulla que le había tirado "Z". -Que sepas, chavalito, que la mayoría de la basura que saco suelen ser tipos de los que yo llamo el Comando Esmegma, aquellos bastardos que se dedican a atosigar y acosar mujeres, o cosas peores en algunos casos, así que no me pongas a su nivel, rey. Terminó su frase lanzándole un guiño y un besito. No sabía por qué había hecho aquello pero le pareció que así al menos podría romper el hielo. -Al menos dime que has terminado tus asuntos pendientes y nos podemos largar ya al Grand Line, que estoy atocinado de estar aquí esperando... kuahahaha. Me apuesto diez mil berries a qué todo fue satisfactoriamente, si no, estoy seguro que no habrías aparecido por aquí. No sabía nada de los asuntos de "Z", pero pobre de aquellos que sufriesen la ira del pelirrojo. Kisuke sabía de sobra que era poderoso, por lo que había averiguado, pero no sabía nada concreto de su estilo de combate o si tenía algún tipo de habilidad; sin embargo, el pescador lo notaba en el ambiente cuando estaba con él, era alguien de quien cuidarse si no lo tenías de amigo. Maeve por su parte parecía intentar recuperar su aire habitual de indiferencia y frialdad, pero se veía a leguas que, a pesar de la seca respuesta que le dio a "Z" no estaba siendo honesta con lo que pasaba por su mente.
resumen de turno
Karma
Inventario
RE: [Presente relativo] - Rumbo al horizonte - Zorak - 20-03-2024 Kisuke contesto al mestizo haciendo que este confirmara una vez mas que el tipo era alguien digno de respeto, aunque luego le hizo un gesto raro, le guiño el ojo y le lanzo un beso, eso descoloco a Zorak que comenzó a reír. "BAATOTOTOTO, por eso me caes bien Kisuke. yo apostaría diez mil berries a que ayer volviste a cerrar una taberna y hace nada que te has despertado, te he llamado hace un par de horas." Kisuke hablo, pero esta vez preguntando sobre el trabajo de Zorak. "Trabajo completado, ya no tengo deudas que saldar, por lo menos en nuestra isla..." el joven mestizo miro a ambos lados asegurándose de que nadie prestaba atención a su conversación con el espadachín. "Tengo la información que buscábamos, pero no voy a soltarla en medio de la calle, deberíamos buscar un lugar tranquilo donde poder hablar" Hizo una pausa y miro a Maeve mientras esta lanzaba una felicitación bastante orgullosa, se llevo el dedo al mechón y comenzó a jugar con este, estaba claro que tenia una batalla interna, pero Zorak sabia bien que era mejor dejarla a su aire ahora mismo, conocía demasiado bien lo volátil que era la albina "Por cierto" guiño el ojo al espadachín. "Llamame Zorak." La información que había conseguido Zorak durante su misión en busca de Ridel llegaba mas allá de lo que el se esperaba en un primer momento y era preciso que Kisuke supiera de ello para poder elaborar un plan juntos. |