[FIC] - Niña ladrona
#1
Hace 12 años
Water 7
Un día de verano


— ¡A ver, cuéntame qué ha pasado, con calma y despacio! — Dijo uno de los Capitanes del cuartel de Water 7, mientras sujetaba el Den Den Mushi para poder escuchar al cadete por el otro lado.

— ¡Yo qué sé, han desaparecido! ¡Todas las balas que teníamos en el almacén ya no están, y no entiendo el motivo, si esta mañana había existencias! ¡Así no podemos salir a patrullar! — Gritó el soldado completamente nervioso y confundido — ¡Si además aquí ha estado de guardia toda la mañana el cadete Elías...! ¡No entiendo nada, de verdad! —

— ¡Vale, calma! Es tan solo munición... Eso lo recuperaremos. Pero hay que averiguar quién ha sido, porque una brecha de tal calibre dentro del cuartel es inaceptable, ¿Habéis visto las cámaras de los Den den de vídeo? — Preguntó el alto cargo buscando alguna respuesta.

— Sí, las hemos revisado como 4 veces, de arriba a abajo, y no hay nada raro — Entiendo... — Se hizo el silencio durante tres segundos por ambas partes — Bueno... Quizás algo raro... — Dijo el cadete con ciertos nervios — ... ¿Y bien? — A ver, algo raro es, pero para nada pensamos que tenga que ver con ello, la verdad — ¿El que es? —

— Por las cámaras vimos a una niña pequeña paseando por los alrededores, no sé, 15 o 16 años tendría, nada más — El capitán se quedó confundido, arqueando una ceja, pues no estaba entiendo nada — ¿Y qué pasa? Al fin y al cabo, las afueras del cuartel dan a la ciudad, cualquiera puede pasar por ahí y ser grabado. Estaría simplemente ojeando la infraestructura o algo — S-Sí, señor. Será eso, mis disculpas —

Se pudo escuchar como el Capitán hizo un suspiro largo y tendido — Sea como sea, ya me encargaré yo de suministrar de nuevo munición. Y tú y un compañero, buscar por los alrededores cualquier pista o información de porque ha pasado esto, ¿Entendido? — ¡Recibido, capitán! — El superior cortó la llamada, dejando al cadete con el Den Den en la mano.

— Bueno, tampoco ha sido para tanto, pero ahora me han mandado trabajo extra, qué pereza... — Dijo el cadete. Simón, era su nombre. Como todo el disgusto se fue en busca de Elías — Que se joda... Todo esto ha sido por su culpa, así que se vendrá conmigo, ¡Ya lo creo! — Gritó enfadado, levantando la cabeza para demostrar autoridad, aunque no tuviera ninguna.

Pasados unos treinta minutos, los cadetes Simón y Elías comenzaron su ronda por los alrededores del cuartel, afuera de sus muros, intentando encontrar alguna pista o información sobre lo sucedido.

— ¡Si hubieras estado atento, ahora estaríamos dentro, sentaditos, haciendo cualquier papeleo, pero tranquilamente, y no aquí paseando con el calor y humedad que hace! — ¡Yaaaa, cállate! ¡Te he dicho mil veces que no me he movido de mi sitio, no entró nadie, ni siquiera algún compañero o superior! — Ambos cadetes comenzaron a discutir, intentando ver quién tenía razón en un asunto que claramente no podían hacer ni saber nada.

De repente, Simón se paró en seco, como si de un fantasma hubiera visto — ¡Mira, allí! — Señaló a la espalda de Elías. Ambos miraron fijamente — ¡Es la niña de antes, la de las cámaras! — Aquella chiquilla, llevaba un rifle en su lado derecho de la espalda, con una mochila en el lado opuesto.

Aspecto de la niña

— Es verdad, es ella. Pero, oye... T-Tiene... un puto rifle en la espalda... ¿O estoy volviéndome loco? — Comentó Elías algo confuso, a lo que Simón entrecerró los ojos para comprobar si era cierto, y correcto, era cierto — ¡Es cierto, que hace una niña con un putísimo rifle! ¡Venga, vamos! — Ambos cadetes salieron corriendo para acercarse a aquella niña.

— ¡Hola, ¿qué tal? — Gritó Simón, cosa que llamó la atención de aquella chica, que dirigió la mirada a ambos — Ey — Saludó, corto y sencillo — Disculpa mi pregunta, pequeña, pero... ¿Puedo preguntarte por qué llevas un rifle en tu espalda? Es bastante... Extraño... — Dudó Simón al ver aquella arma, pues de tan cerca, no parecía en muy buen estado — Bueno, digamos que es un intento de rifle, lo hice yo, ¿sabéis? — Dijo la niña con una sonrisa muy orgullosa, poniendo sus brazos en forma de tetera, agarrándose la cintura — ¡Se me da bien hacer cosas con chatarra, iiiahahaha! — Ambos cadetes se miraron extrañados, pues no daban crédito a lo que aquella niña estaba diciendo.

— ¿Me estás diciendo que tú has creado ese... arma? ¿Pero... y dispara? — Preguntó Elías, con la mano en la barbilla — ¡Anda, pues claro, que te crees! ¡Se desvían un poquito a la izquierda... — Dijo la niña, cruzándose de brazos, he hinchando sus mofletes, demostrando su descontento — ... ¡Pero bueno, sabiendo que pasa eso, ya uno puede disparar mejor! — Comentó lanzando con fuerza sus brazos hacia abajo — ¡Ya, ya! Pero aun así, es peligroso... Primero que una niña como tú tenga un arma, y luego que esa arma no es precisamente muy segura... — Dijo Elias con preocupación — Tranqui, no pasa nada ¡También creo mi propia munición! — Gritó la niña de nuevo, orgullosa de ello — Pero, ¿cómo sabes tú tantas cosas, niña? — Ahora fue Simón el que preguntó.

— No sé, desde bien pequeña he estado sola, así que me he buscado la vida — Comentó mientras se arrascaba el pelo, mirando a otro lado — Lo que pasa es que ahora ando escasa de munición... Me faltan materiales, y en Isla Chatarra no es fácil entrar — Simón y Elías se miraron asombrados — Ese sitio es peligroso para una niña como tú... — Nahhh, estoy acostumbrada... No pasa nada... — Dijo la niña, mirando para otro lado, intentando desviar la conversación, por otro lado que a ella le interesase — ¡Oye! ¡A que sois tan majos de prestarme una poca munición de la que tenéis en el cuartel, ¿eh?! — Preguntó muy ilusionada, iluminándose incluso sus ojos rosados — Lo siento, peque, pero no es posible por dos motivos. Uno es un no, está totalmente prohibido por razones obvias. Y, por otro lado, hoy precisamente han desaparecido todas y cada una de las balas que había en el cajón... Así que está difícil, niñita — Dijo Simón, agachándose un poco para dar un par de leves toques a la cabeza de la niña.

— Pues vaya faena... — Se lamentó la niña muy rápidamente, para acto seguido, despedirse alegremente — ¡Bueno, nos vemos, chao! — Tras sus palabras, salió corriendo, pillando desprevenido a ambos cadetes — ¡Oye oye, espera! ¡No podemos dejarla irse, tiene un arma peligrosa! — Tranquilo, sin munición, no irá a ningún lado, no podrá hacer nada. Además, si al final resulta que es de Isla Chatarra, déjala, será una desgraciada como todos los de allí — Ya, pero aun así... Pobrecilla, en el fondo me da pena... — Ambos cadetes siguieron con su trabajo y dejaron ir a la niña, pues realmente pensaban que no iba a ningún lado sin balas.

Más adelante, de la calle, la niña dobló la esquina y se paró en seco. Miró asomándose si aquellos cadetes la estaban siguiendo, cosa que comprobó que no — Bien... — Dijo sacando la lengua y mordiéndosela. Acto seguido, se quitó la mochila, bajándola al suelo y abriendo la cremallera — iiiahaha... Qué ilusos... — La niña metió la mano en su interior, para luego sacarla y, poder ver como tenía en su mano un buen puñado de balas, que se desparramaban por los lados, cayendo de nuevo dentro de la mochila — Sitio peligroso, dice el pitufo... Le falta calle ... ¡Iiihahahaha! — Esta vez, rio mucho más fuerte, dejándose llevar por el momento y disfrutándolo.

Volvió a cerrar la mochila, ponérsela al hombro y salir de nuevo corriendo — ¿A qué puedo pegar tiros hoy? ¿Práctico con latas? ¿Pájaros? ¡Bah, lo que pille antes! —
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