07-11-2024, 04:01 PM
Día 67 del año 13, Invierno - 4:47 p.m.
Corriente Akai - Isla Chika - Caverna Subterránea
Corriente Akai - Isla Chika - Caverna Subterránea
Aquel gigantesco refugio lejos del alcance de la luz del solar hacía que la inquietud de Garnet fuera en aumento. El músico, quién caminaba por la civilización subterránea, era incapaz de entender como, los residentes de esa isla, podían subsistir y llevar una vida tan tranquilamente tal y como lo hacían continuamente. Mayoritariamente, no se les veía tristes o infelices, aunque el pelirrojo podía sentir que no llegaban a estar conformes con el modo de vida que llevaban, ¿no aspiraban vivir en un lugar dónde les diera la luz y el aire de verdad? ¿Un lugar dónde pudieran campar a sus anchas, sin que una pared y techo de rocas les impidiera avanzar? - Cómo si no fuera distinto a la vida fuera de este pedrusco... Bah, tampoco es que el menda vaya a solucionarle la vida, bastante tengo ya, ¿es o no es? - Pensaba, mirando hacia un pequeño local en el que había un señor mayor barriendo la puerta. Igual si montaba algún concierto era capaz de sacar alegrar los corazones del populacho.- Tch, ¿pero con qué instrumento lo hago? ¿Huh? Ese puto de Seandass... - Maldijo a su rival, con mala cara y poniéndose de morros. La rutina por la que estaban pasando esta empezando a tocarle los bajos - y no como le gustaba - a Garnet. Y, para echarle más leña al fuego, estaba esa congoja, esa incertidumbre del porqué Ikirami ni le llamaba ni contestaba a sus llamadas.- Nanai Garnet, relaja la raja... - Se abofeteó las mejillas para intentar no dejarse llevar por esa raíz de pensamientos.- ¡No es momento de comerse el tarro, con ello! -
Necesitaba despejar su mente o, al menos, mantenerla ocupada con algún otro asunto y fue en ese justo momento que se percató de que aún no había probado su nuevo poder en combate. Por ironías de la vida y, de manera inexplicable, había adquirido el poder del que fue su primer rival musical, Seandass, lo que le brindaba la capacidad de transformarse en un enorme gato de largos colmillos que, a primera instancia, Garnet sentía que le dotaba de una mayor capacidad física que el tigre en el que solía transformarse. Poseer ese poder no significaba solo que su nivel de fuerza había crecido sino que, también, era como si ese canalla, al que juró cumplir su sueño por ambos, estuviera con él, tal y como Nekah lo hacía. De esta forma, los dos serían testigos de como el skypiean lograba convertirse en la mayor superestrella que jamás haya existido, algo bastante poético cuanto menos. Pero ahora no era momento para la música, desafortunadamente, había que probar lo que el gato que dormía ahora dentro de Garnet era capaz de hacer... Y también comprobar si había alguna forma de aprovechar esos colmillos tan poco funcionales.
Asimismo, Garnet se alejó, en cuanto pudo, de cualquier ojo curioso, para intentar no llamar demasiado la atención, al menos, cuando hacía una demostración de poder. Como en la ocasión en la que se reunió con Tobías y Sasha para enseñarle el Kenbunshoku Haki, el músico se dirigió a uno de los infinitos pasajes para acabar en una caverna subterránea alejada - como a Garnet le gusta decir - "de todo quisqui". El lugar en el que había acabado era una gran cueva de superficie circular de unos 15 metros de radio y con un techo que llegaba hasta los 10 metros de alto. La amplitud de la cámara era idónea para probar las capacidades físicas de su nuevo poder.- A ver de que es capaz el menda transformado en el bicho este. - Comentó a la nada, desprendiéndose de toda su ropa para, esta vez, acabar completamente desnudo, moviendo - y crujiendo - su cuello de izquierda a derecha a modo de preparación.- Dale mostro. - Dijo, sintiendo en ese momento como la bestia que dormía plácidamente en su interior despertaba, a la par que la complexión de su cuerpo aumentaba, ganando musculatura y corpulencia, acompañado de la floración de una recia capa de pelaje ocre por todo su cuerpo y, para rematar, sus afiladas uñas y colmillos que, ahora, sería capaz de averiguar cuan afiladas estaban. Con la transformación completa, Garnet podía sentir su organismo rebosante de fuerza y energía.- PUAJAJAJA, ¡esto es la hostia! ¿Es o no es? - Se decía a sí mismo, mirando hacia sus manos, cerrándolas y abriéndolas una y otra vez. Dicho eso, apretó con fuerza sus manos y, dirigiendo su vista la frente, se preparó para correr, echando su pie derecho hacia atrás y el izquierdo levemente hacia delante respecto a su cadera, flexionando ambas piernas y apoyando todo su peso en la punta de los pies.
Garnet se tomó su momento para arrancar y, cuando lo hizo, una gran corriente de aire se levantó en la cueva. La celeridad con la que se desplazó era tal, que le resultaba complicado ver su alrededor mientras se desplazaba, hasta el punto de que se estampó de bruces contra la pared. - ¿Pero qué cojones? - Se preguntaba el músico, llevándose su diestra a la cabeza después de haberse pegado tremendo mamporro. Era completamente inaudito que, se movía a tanta rapidez, que sus ojos no eran capaces de seguir su propio movimiento. Las capacidades físicas que le dotaban aquel felino, no tenía nada que ver con lo que le brindaba el tigre. Garnet meneó su cabeza hacia los lados, con la intención de centrarse mentalmente. El músico tenía una cosa en mente tras eso y es que, primero de todo, debía adaptar su vista a las grandes velocidades que, ahora, podía manejar. Por primera vez en algo de tiempo, no podía evitar que una pícara y desafiante sonrisa se dibuje en su rostro.
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![[Imagen: Tb4Z3O3.png]](https://imgur.com/Tb4Z3O3.png)
