[Aventura T2] Berry desencadenada.
#11
La respuesta a la tentativa de la pelirroja capitana fue nula en acciones, simplemente se hizo eco de su bravata y la mink respondió con la misma intención y tono, esto no le gustó a la capitana, quería las cosas hechas cuando ella decía y como ella decía, ni más ni menos que esclavos serviciales y leales como los que había matado al matadero hacía escasos momentos. — No me gusta esta insolencia que tienes, pero voy a disfrutar mucho haciéndote ver que mis órdenes son lo que más te debería importar. — Volvió a ponerse en marcha, recorrió a paso lento la distancia que las separaba, era evidente que su punto fuerte no era ese, y además cargaba con una arma que la ralentizaba aún más, pero quizá era una forma de poner a prueba la paciencia de la mink, aunque parecía ser más inteligente de lo que había pensado en un momento, pues no tenía intención de salir del bosque para pelear, era algo lógico, tenía más oportunidades en un entorno que entorpeciera el arma de la capitana, aunque eso mismo era algo que se podía aprovechar, mientras caminaba volvió a alzar la voz, — Y yo que pensaba que serías una bestia estúpida, pero ya veo que sabes que no podrás ganarme sin estar rodeada de árboles que se interpongan entre tu y yo, no digo que sea una estrategia cobarde, solo me sorprende. —  comentó con tono burlesco, llegando a la frontera entre playa y bosque.

Se paró delante del primer árbol que encontró, tomó su arma con ambas manos, lista para asestar un buen golpe, — Te enseñaré lo que voy a hacer con los árboles que se pongan en medio, y contigo, si no te empiezas a portar bien. — Tomó aire y giró su cuerpo para cargar toda su fuerza en el impacto que estaba por venir, descargó en un ágil movimiento toda la fuerza conjunta de su cuerpo y su arma, atravesando el recio tronco del árbol que tenía delante, dejando un tocón de madera rasgada con un “corte” diagonal descendente muy abrupto, porque realmente no era un corte lo que se había aplicado sobre la madera. El árbol cayó y provocó un efecto en cadena que derribó unos cuantos árboles más antes de detenerse, dejando cinco árboles caídos y un espacio amplio para pelear, aunque con los voluminosos troncos en el suelo, — ¿Quieres que siga por el árbol en el que estás escondida o prefieres dejar de ser una gatita asustada y salir ya a pelear? — mientras lo decía, con su arma en guardia delante de su pecho, relamió sus labios, confiaba en que con ese gesto la mink saliera y le diera la pelea que estaba esperando, y de no hacerlo renunciaría a su cacería, no quería animales escurridizos y cobardes.

Offs
#12
Berry debió llevar ambas manos a su boca para no soltar una carcajada, la capitana había caído en su juego de manera más sencilla de lo que creía, si ya empezaba a gastar sus energías en golpear árboles llegaría hasta ella completamente exhausta, su sonrisa se ensanchó al ver que los árboles que caían estaban todavía lejos haciendo que no solo la capitana estuviera desperdiciando su fuerza si no que no tendría un camino de retorno seguro con tanta madera entre ellas. De solo pensarlo era como un pájaro ingresando voluntariamente a la boca de un gato, su arrogancia era tal que no había reparado en que mientras ella gastaba sus esfuerzos en derribar madera la liebre se tomaba un merecido descanso mascando una ramita entre sus labios y observando las nubes, buscando saber si una nevada podía aproximarse justo en el instante en que sus caminos pudieran cruzarse. Por un momento, el silencio reinó, Berry esperaba escuchar más palabras pero se sorprendió al ver que nada más caía ni que nada se aproximaba comenzaba a creer que su oponente era una cobarde y que realmente debería salir a cazar, pero recordó la primera ley de su tribu el estar ocultos hasta poder saltar al cuello de quienes quieran ponerte grilletes o forzarte a usar sus costumbres. Se irguió estirando su espalda contra el enorme tronco y luego giró sus ojos, todavía el único sonido era el del viento cuando el susurro del mismo pasó cerca de su rama agitando con suavidad las hojas. ― Esperaba más que solo tres o cuatro arbolitos, se ve que no eres tan fuerte que lástima, si puedes seguir avanzando a lo mejor me encuentres pero dudo que con tan poca fuerza puedas derribar un cuarto de este bosque... ― bromeó mientras esperaba que la provocación sirviera para cansar más a su oponente haciendo que destruya sin sentido el bosque sin darse cuenta de que tanta agitación podría conllevar demasiado peligro como un peligroso desgarro o una repercusión ya que algunos troncos no eran tan sencillos ella misma los usaba como saco de boxeo y en alguna que otra ocasión una mala patada le había repercutido demasiado en la pierna.

― Si te apuras puede que use mis garras para escribir mis iniciales en tu bonito rostro, así recuerdas a quien le perteneces gatita... ― provocó mientras se recostaba nuevamente en la rama, lista para saltar a su presa, esperaba que aquel discursito pudiera provocar una reacción en cadena, una carrera sin frenos hasta la posición donde ella le esperaba. Un oponente ofuscado, cansado y con más adrenalina que energías restantes, Berry era de esos cazadores que disfrutaban de devorar al oponente cansado lentamente buscando con cada palabra producir lo que tantas bestias hacían correr y correr hasta el cansancio, cuando finalmente las patadas lograban ingresar sin resistencia y el dolor se extendía sin esfuerzo en cada sacudida. El cuerpo de Berry se había recuperado lo suficiente, estaba lista para darle una lección a esa capitana, si había dominado el mar (cosa que realmente dudaba) no había prestado atención a los diferentes habitantes de un sitio tan extenso y solo recorrido la superficie. Ese modo de caza no era inventado por ella, varios animales lo usaban para gastar la menor cantidad de energía en la comida, los osos por ejemplo siempre aguardaban a que un pez salte a su boca, una hiena siempre perseguiría a su presa por días hasta que este solo cayera de cansancio y debiese someterse a su voraz apetito. Y ella, solo esperaba pacientemente en su territorio, en busca de que esa mujer cayese rendida a sus pies y nunca dicho de una manera tan literal.

Off
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 813 + 0 = 813
Energia: 684 + 10 = 694
Espiritu: 45 + 0 = 45
#13
Tras partir uno de los troncos del bosque y generar un efecto en cadena que había tumbado varios la capitana seguía obteniendo solo las evasivas típicas de alguien que no confía en su fuerza, resopló, parece que su presa no quería jugar con ella, a pesar de sus palabras, era el claro ejemplo de perra ladradora pero poco mordedora. Sin embargo ese fue su error, demasiado ladrar, guiándose por la voz de la mink la pelirroja consiguió localizar su árbol, la que había sido su guarida desde que acabó con los donnadie que seguían a la brava pirata. Hizo un movimiento circular con su cuello para destensar y se encaminó hacia él, ignorando por completo las palabras vacías de la mink, no significaban nada si no se acompañaban de actos, vanidad hueca era lo que reflejaban, miedo a un combate de verdad, era lógico por otro lado, la capitana causaba ese efecto allá por donde iba, la gente temía el poder de sus golpes y la dureza de sus actos, aún era una pirata pequeña, pero estaba determinada a ser la dueña de esa fracción del mundo, el West Blue acabaría por convertirse en un jardín de recreo para ella, su espacio personal en el que hacer y deshacer a su gusto sin que nadie pudiera recriminarle o impedirle nada, pero para eso aún tenía que hacerse con su último capricho, aunque cada palabra que salía por su boca le quitaba más y más las ganas de intentarlo.

Estaba dispuesta a hacerla salir de su escondite, y gracias a haberla escuchado estando dentro del bosque pudo determinar con moderada facilidad cuál era su escondite, y no pensaba dejar nada de ese árbol que la mantenía alejada de su presa. Dejó su ancla en el suelo, hundiendo con pura fuerza bruta una parte de su arma bajo el árbol y levantando este a pulso haciendo palanca, estaba arrancando de las entrañas de la tierra las raíces del árbol forzando a la naturaleza a doblegarse ante su poder, y si con esto no conseguía que la mink se dignase finalmente a ser víctima del destino que le esperaba solo quedaba la opción más aburrida, la retirada.

Offs
#14
Finalmente había llegado y no solo eso, había caído en la trampa dejando el arma en una posición de la cual era imposible que esta se defendiese o intentase algún truco. Hacer palanca en un árbol de semejante tamaño era más un desperdicio de fuerza y tiempo, los árboles de aquel bosque se habían mantenido en pie por varias tormentas, varios desastres naturales y ahora una simple humana deseaba forzar algo como eso. Por unos minutos, su corazón se aceleró, deseaba ver si en verdad la voluntad de su oponente podría oponerse a la naturaleza que siempre se había mostrado inmutable ante los intentos del hombre. Su inteligencia se adelantó, sin embargo, utilizando su cuerpo para caer en picado contra la mujer. No sabía si era la sensación de finalmente haber logrado su objetivo, si quería defender a ese árbol o si simplemente estaba excusando su entusiasmo en un simple objetivo ficticio que le diese ese extra. Giró en el aire, como si fuese una bola de pelos descendiendo en picada, girando sobre sí misma y acelerando su caída. Su pierna derecha se deslizó en un gigantesco arco frente a su cuerpo, la puntera cayó con toda la fuerza de la gravedad sobre la cabeza de la mujer sin detenerse ni por un segundo mientras la zorra gritaba entusiasmada por sentir el contacto de su pierna contra el cuerpo de su adversaria. Finalmente ese combate había dado inicio, luego de tantas provocaciones estaba lista y descansada para patearle la cabeza una y otra vez hasta que aceptase ser suya, porque ahora estaba de caza y la caza era un arte de cortejo en sí mismo. ―Perdona por hacerte esperar... ¿Te ha gustado ese golpe? No tiene nombre, pero espero haber dejado una marca en ti... ― saltó con agilidad para rebotar en el tronco del árbol y luego apoyar sus pies en la nieve, levantando su puntera para limpiarla con dos bruscas patadas al aire. Su cuerpo se encorvó, como el de un gato que ha encontrado su juguete. Su cola meneaba suavemente, no estaba excitada en exceso, parecía más que evaluaba el daño y su dedo indice se posaba juguetonamente en su labio inferior. ― ¿Puedes entenderme o te he dañado el cerebro? Sería una desgracia pero me ha pasado, al menos espero que tengas la cabeza mejor sujeta que todos esos que dejé ahí tirados para darte la bienvenida... ― suspiró tras un rato de silencio, sus ojos rojos seguían atentamente cada movimiento de su contraria y pese a su claro jugueteo se mantenía bastante atenta cada cierto momento sus orbes se posaban en la enorme ancla, luego en la tensión de sus brazos, solo bastaría un movimiento para que Berry volviese a atacar y como siempre sus golpes no disminuirían su fuerza simplemente debería atormentar a su rival con golpes fuertes hasta que esta estuviera tumbada en el suelo o ya no se encontrase en el mundo terrenal.

off
#15
Con toda la fuerza que sus brazos eran capaces de ejercer era capaz de hacer temblar el árbol, más no lo suficiente para poder arrancarlo de cuajo como planeo, pero su plan funcionó igualmente, pues el objetivo era hacer salir a la mink de su escondite y finalmente lo había hecho, cayó en picado sobre la cabeza de la pelirroja capitana, quien encontró en este golpe una decepcionante verdad, se giró lentamente hacia la mink y tras revisarla con la mirada de arriba a abajo suspiró con pesar, — ¿Eso es lo mejor que tienes…? Que… Decepción. — acabó por sentenciar la pelirroja. Se irguió y retiró el arma del suelo, apuntando con esta a Berry por un momento y después dejándola caer de nuevo al suelo, sin soltarla, quedando el ancla entre sus pies. — Soy la capitana Gabriella, algún día los mares temerán mi nombre como hoy se teme el de Alice Stroheim. Una integrante como tu será un buen añadido a mi banda. Así que dime. — comenzó a andar, arrastrando el ancla y haciendo que la parte más ancha de esta, la cruz, se mantuviera en todo momento tocando el suelo, su mano derecha, por el contrario, tenía agarrada el arma por la parte más superior del objeto, el ojo del arganeo. — ¿Te unirás a mi por las buenas o por las malas? — cesó su paso, había recortado un metro de distancia entre las dos mujeres y entonces alzó su brazo izquierdo, señalándola, desafiante y sonriendo, — Por favor, que sea por las malas. — se relamió los labios, ahora empezaba el combate real.

Desde su posición no podía hacer nada, la mink se había alejado más de lo que ella podía caminar cargando con su ancla, y su arma medía dos metros, insuficiente para alcanzar a golpearla estando a cuatro metros de su rival, estaba limitada por la naturaleza de su propia arma, sus golpes eran demoledores a cambio de limitar su movimiento, era algo que había aceptado y asumía, sus combates la forzaban a jugar de forma más defensiva de lo que le gustaba, tenía  que ser reactiva por más que el corazón le pidiera lanzar el ancla a sus enemigos y seguir con una lluvia de incansables puñetazos que serían capaces de someter a un oso con facilidad. Pero esas estrategias solo servían contra animales salvajes, objetivos fáciles de someter con fuerza bruta, no para un combate en el que había que pensar las cosas como este. — Ven con lo mejor que tengas, ga-ti-ta. — se tomó su tiempo para que se le llenase la boca con esa última palabra, diciéndola silaba por silaba para que a la contraria le quedase claro su lugar.

Off
#16
La mink chasqueó la lengua pero no estaba ofuscada, más bien fue un gesto amistoso como quien disfruta de haber encajado un buen golpe y que su oponente siguiese de pie. Colocó sus manos o garras en su cintura, haciendo lucir sin ningún pudor la falta de ropa en su esbelta figura, estaba presumiendo y no le importaba le gustaba ser admirada a lo mejor esa capitana pasaría una buena temporada antes de ser tan bella como ella. Su mirada se posó en la mujer por unos segundos, hablaba del mar de una tal Anice o Avis la verdad no tenía idea de que tenía esa chica ni a que venía su nombre ¡Como si le conociera de algo! La zorra comenzó a reír, primero suave y luego una carcajada que rompió la tranquilidad del bosque, tan fuerte fue su risa que lagrimeó un poco teniendo que utilizar uno de sus dedos para contener un poco el agua que amenazaba en escurrir por sus mejillas.  — ¡Bwahahaha! No tengo la menor idea de lo que me hablas, si vendieras mejor tu oferta hubiera aceptado pero creo que perseguimos cosas diferentes. No me interesa para nada ser temida ni admirada, esas cosas carecen de sentido. Te diré algo, una mujer que se valga solo necesita sus puños y sus piernas que dependas de un arma te hace menos atractiva. — suspiró negando con la cabeza y adoptando una posición en cuatro patas, su cola se movía de lado a lado.

— Ahora que veo, sería una decisión sabia retirarte, no podrás derrotarme... — advirtió mientras se lanzaba a gran velocidad y descargaba una fuerte patada contra el costado opuesto al arma de la capitana, su golpe fue similar a un hachazo contra un viejo roble y tras esa acción volvió a retroceder hasta posicionarse sobre un tronco a unos cinco metros de distancia. Podía seguir así todo el día, retroceder, atacar, moverse la ventaja estaba en eso ya que su adversaria jamás le podría tocar e incluso si intentaba algo con un arma tan tosca y grande simplemente quedaría a merced de sus patadas. — Debo agradecerte, supongo que luego de esto deberé entrenar más duro, para que no sea una tortura eterna acabar con una presa tan deliciosa. — se relamió la garra derecha, mostrando el dorado de sus tatuajes que brillaba ante la acción de su lengua. — Si no quieres acostarte conmigo, ni morir en este bosque... es tu última oportunidad. — sentenció mientras estiraba su espalda, el siguiente golpe seguramente dolería más y en una batalla de desgaste la mink tenía las de ganar.

off
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 813 + 0 = 813
Energia: 694 + 5 = 699
Espiritu: 45 + 0 = 45
#17
La risa y la ignorancia de la mink cabrearon a la capitana Gabriella, que golpeó el suelo con su arma para llamar al silencio de su contraria, — Para alguien que golpea con menos fuerza que un niño te veo muy abierta a las risas. — le replicó, comenzando a acercarse de nuevo. Sin embargo, tras contonearse como si creyera que su belleza nublaría la rabia que provocaba a la pirata, le soltó un discurso sobre que solo eran necesarios puños y patadas para que una mujer se valiera por sí misma, a lo que respondió con una incrédula carcajada, — No tienes ni idea de lo que hablas, ¿Ser admirada o temida no tiene valor? El poder lo es todo, y negarlo solo deja evidente que eres débil, no solo tus patadas, también tu mente es débil. — Volvió a apuntarla con el ancla, — Pero tienes potencial para volverte mi segunda al mando, mi mano -o mi zarpa- derecha. Solo tienes que aceptar la oferta. — Por más que le doliera reconocerlo, especialmente por la actitud de la mink, era fuerte, y veía en ella el potencial de conseguir mucho más que simples patadas, por eso quería atraerla a su tripulación, para fortalecerse a sí misma con algo más que hombrecillos sacrificables que encontrar borrachos en los puertos que iba visitando.

Por desgracia sus palabras fueron respondidas con un desafío, casi una amenaza. En un abrir y cerrar de ojos la de pelaje oscuro recortó los cuatro metros de distancia que las separaban, propinando una patada como la anterior en el costado de la pelirroja, que solo sonrió, no le pensaba dar la satisfacción de verla sufrir. — No voy a acostarme contigo, y mucho menos voy a morir en una isla como esta. ¿Dices que esta es mi última oportunidad? Ja. Eso debería decírtelo yo. Tus golpes no son nada del otro mundo, tu personalidad es demasiado excéntrica para mi gusto; vine a esta isla buscando a una bestia indomable que hiciera que mi tripulación empezase a ganar fuerza de verdad, si no quieres y, además, vas a dedicarte a saltar de un lado a otro para que no te golpee no vas a ser una buena adición. — Cruzó su arma sobre el pecho, agarrándola con ambas manos, suspiró e hizo movimientos circulares con el cuello para destensarlo, estaba decepcionada. Se giró y le dio la espalda a la mink, y dio el primer paso de vuelta a su barco. Aunque el encuentro le había servido para algo, había aprendido que tenía que mejorar, ambas mujeres eran fuertes, cada una con su estilo, pero a la capitana le faltaba pulir su destreza manejando un arma tan grande como la que cargaba en sus brazos.

Off
#18
Berry se encogió de hombros, pese a sus palabras la Mink podía oler el miedo, la conclusión de que esa mujer se había metido a la boca del lobo pensando en acabar aquello con dos simples golpes pero a cambio había recibido dos golpes que si bien no le habían destrozado un hueso le dejarían un fuerte dolor en el músculo por algunas horas. Suspiró al escuchar como hablaba, como buscaba algo y comprendiendo la situación, esa mujer había estado muy sola y en lugar de buscar abrirse paso con su forma de ser alguien o algo le había inculcado una visión tan extrema de la vida. Veía a los otros como herramientas, como cosas descartables, objetos que podía comprar y desechar apenas había expresado pesar por las muertes de esos hombres si no que por sus palabras parecía sentir molestia al tener que volver a reunir un grupo de seguidores que fuesen poderosos o al menos le sirvieran para sus fines. Chistó nuevamente, intentando detener su andar, no para seguir una pelea innecesaria ya que por lo visto se estaba por retirar y los humanos le habían dicho que le espantase. — ¿Poder? No creo que sea todo, porque aunque seas poderosa sigues sola... Intentas hacer ver que nada importa, pero te hace falta corazón para la vida que has elegido. Si fuese tu zarpa derecha me desecharías si encontrases a otra persona capaz de derrotarme, no me ves como lo que soy si no como otro objeto para tu colección. — sus palabras parecían de cierta manera hipócritas ya que ella le había estado viendo durante todo el rato como una presa o una hembra para su cama, poco se había detenido en intentar conocer a la persona pero eso siempre le sucedía cuando la adrenalina calaba hondo en su ser. Ahora se encontraba relajada, se había sentado en el tronco con las piernas estiradas y sus ojos vigilaban a la capitana quien ahora comenzaba a retirarse, volvió a afilar sus garras contra la madera. — Tenemos maneras diferentes de ver la batalla, dices que solo salto de un lado al otro, que no soy la bestia que buscas pero no has logrado ponerme las manos encima ni fuiste capaz de ver mi patada hasta que esta te golpeó. No mato por matar, no todo se define en esos extremos, no necesito devorar tu carne para saber que hubiera pasado si seguíamos... — reflexionó mientras se levantaba de su posición, dudaba que pudiera cambiar a esa mujer, no le conocía de nada y lamentablemente le olvidaría al otro día como siempre pasaba con las personas que no pasaban mucho tiempo con ella.

Estiró su cuerpo, haciendo sonar sus huesos mientras disfrutaba la brisa, estaba conforme con haber logrado que la mujer se retirase sin dañar a nadie más y para ser un día tan aburrido había resultado en un interesante encuentro con un mundo al que siempre desconocería por completo. — ¡Oye Gabriella! Entrena duro, yo también me volveré más fuerte para patearte el culo cuando regreses, ven a buscarme cuando tengas una respuesta a mis cuestiones. Te recibiré, te golpearé y disfrutaremos una gran pelea siempre que quieras. ¡No te cortes! Y no dejes que ninguna otra mujer toque ese cuerpo tuyo... serás mía. — guiñó su ojos mientras trepaba a uno de los árboles y vigilaba que la mujer se retirase definitivamente, sentía que sería una gran rival a futuro si lograba recordarle, ahora solo necesitaba idear un golpe mucho más potente, un ataque que dejase a cualquier enemigo destrozado y luego otro. Seguir perfeccionando su estilo, seguir golpeando una y otra vez hasta que pudiera desatar toda la furia que su cuerpo tenía, el potencial de los minks era grande ella había visto a los guerreros más nobles y estudiosos de su raza, esas eran verdaderas bestias y a lo que apuntaba. — ¡La próxima evitemos matar a tantos! Retomemos el combate en singular, me volveré más fuerte, tanto que no podrás reconocerme... No te duermas, porque yo juro llegar a un nivel que deje este encuentro como un simple juego. — se prometió rugiendo, debía ponerse a entrenar, mejorar y eso ocupaba su mente de ahora en adelante. Incluso si le olvidaba, incluso si no volvía, nunca sabía si podría encontrarla en algún otro lugar o si volvería en unos meses para buscar lo que ambas habían decidido declarar como cese al fuego. Después de todo, la zorra negra, era demasiado irresistible como para escapar de ella durante demasiado tiempo.

off
#19
Parece que no había impedimentos de parte de su rival, eso era bueno, una oportunidad de revancha en el futuro, una promesa de un mañana en el que la pelirroja podría golpear a la mink y no dejarse golpear de vuelta. Este encuentro había ayudado a ambas mujeres a ver las fallas de sus estilos y, además, les había ofrecido una guía de cómo podrían hacerse más fuertes y mejores en el desempeño de las batallas. Mientras la pelirroja caminaba hacia su barco con el arma sujeta con las dos manos el discurso de la mink la hizo apretar el arma con fuerza, con rabia, tal vez, pero precisamente por dar en el clavo. La vida de Gabriella no había sido un camino de rosas, pero se impuso a sí misma la voluntad de seguir hacia adelante siempre, y por más obstáculos que el destino le pusiera delante los destrozaría todos con pura fuerza bruta, y, hasta esa mañana de invierno, había funcionado para ella, la vida se había sometido a su poder sin problemas hasta que se topó con la horma de su bota, un enemigo al que no podía golpear porque se había centrado demasiado en el poder y muy poco en el control de un arma tan grande como la que cargaba. Pero ahora había aprendido la lección, sabía lo que tenía que hacer para ser mejor.

Cuando ya estaba en la pasarela para subir a su barco le llegó el grito de la mink, quería que entrenase, pues también su rival lo haría, para algún día volver a medir sus fuerzas. — Tsch… — respondió para sí, habiendo detenido por un instante su marcha para procesar las palabras de la mink, no eran burlescas, no se estaba riendo de ella, quería, genuinamente, volver a verla en el futuro para combatir, pero, — ¿Por qué? — era algo que Gabriella no entendía, pero tampoco entendía la sensación que le provocaban esas palabras, un calor agradable en el pecho, algo que hacía tantos años que no sentía que había olvidado que podía sentir. Ladeó su cabeza desde la cubierta del barco, miró en la distancia como la mink trepaba un árbol y no pudo evitar sonreír pensando que, de nuevo, había vuelto a hacerlo — Es más mona que zorra. — pensó para sí. Dispuso el barco para que el viento volviera a mover su barco y la brisa del mar volviera a abrazar su piel mientras hacía ondear su melena cobriza. — ¡Esto no es una despedida, es una tregua temporal! ¡Volveré algún día y te haré sentir el frío acero de mi ancla! — exclamó antes de que fuera demasiado tarde y la mink no pudiera oírlo, esa sería su última palabra hasta que sus caminos volvieran a encontrarse en este vasto mar.

Off
#20
Aventura Tier 2 Completada

Cita:Comilón Mc Bacon obtiene: (Narrador)
  • 15 Mugiwaras.
  • 30.000 berries
  • 20 Reputación + 15 (karmas) = 35 Reputación
Berry obtiene: (Participante)
  • 10 Mugiwaras.
  • 20.000 berries
  • 20 Reputación


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)