28-07-2025, 03:54 PM
Desde lejos, el Reino Ryugu parecía una joya olvidada en las profundidades. Las luces suaves, atrapadas en enormes burbujas, dibujaban sombras extrañas que nadaban y se contorsionaban como historias a medio escribir. Apoyado sobre la barandilla del viejo mercante revolucionario, Oxxy contempló la ciudad submarina, aún lejana y difusa como un sueño febril. -¿Emocionado por llegar, Oxxy?- preguntó Mara, la Gyojin capitana, esta siempre tenia una especie de tono maternal y burlón que le era tan característico y del que el mink se había dado cuenta al poco tiempo de conocerá. -Estoy emocionado por sobrevivir- respondió con ironía -Este viaje casi acaba conmigo tres veces, y apenas hemos empezado.- Mara rió a carcajadas y volvió al timón. Oxxy regresó la vista al horizonte submarino mientras una sonrisa torcida cruzaba su rostro. Había sobrevivido a mucho más que un simple viaje. Había aprendido a escuchar intenciones oscuras y a endurecer la piel hasta convertirla en acero invisible. El recuerdo lo absorbió entonces, arrojándolo semanas atrás.
El barco de la revolucion en el que le habían ido a recoger tenía por nombre “El tiburonaje”, era una especie de desastre oxidado que la Revolución seguía utilizando más por sentimentalismos bobos que por eficacia práctica la verdad. El capitán original había muerto hacía años, y ahora Mara, una revolucionaria Gyojin comandaba aquel amasijo flotante diciendo que tenía la disciplina necesaria, aunque en lo que mas se fijaba el gato era que aquella señora tenía unos toques de sarcasmos bastante familiares, la verdad. -Bienvenido, chico del silencio- Lo saludó ella, esbozando una media sonrisa en su rostro, tampoco parecía demasiado entusiasmada la verdad. -Espero que traigas más que tus trucos silenciosos. Necesitamos aprender un poco más para sobrevivir allá abajo.- Oxxy arqueó una ceja, curioso por los comentarios de la mujer pero sonrió, aceptando a ciegas aquel desafío que ella le estaban planteando, ¿De que se trataría todo aquello? misterioso cuanto menos, ¿De verdad que tenía ganas de averiguarlo?, era algo discutible pero tampoco es que el gatito tuviera algún tipo de elección, así que....
-Ay... joder... Titular actualizado: “Periodista mink aprende a esquivar los problemas antes de verlos venir.”... tiene algo de gancho, supongo, pero siento como si mis riñones fueran a explotar...- Renard añadió mentalmente, divertido: “Y a matar antes de que nos maten a nosotros, recuerda, esto nos será util para localizar a las presas...”
-¡Bien hecho gatito! ahora podrás aguantar lo peor del viaje, supongo.- Dijo ella, mostrando sus colmillos de tiburón, aunque Oxxy, orgulloso, sabía que lo peor no había siquiera empezado aun... pobre gato, lo mal que lo iba a pasar no estaba escrito en ninguna parte, bueno si, por que al mismo ritmo que el iba entrenando, iba redactando todo lo que iba pasando para no olvidarse nunca, ¡algún día lo pasaría peor! estaba seguro, pero bueno, cosas que pasaban.
Despues de haber pasado por el Archipiélago de Sabaody, el cual parecía haber tenido algunos problemas, o por lo menos eso había oído en los periódicos. Se encontraría con su barco recubierto en una especie de enorme burbuja, en la cual, empezaron a descender hacía las profundidades oceánicas. Tras haberlo aprendido por fin, Oxxy se pasaba el rato utilizando de forma continua el Haki de observación que había aprendido días atrás, asegurándose de evitar amenazas submarinas, las cuales perfectamente podrían haber destruido el barco en cuestión de segundos... que podía decir, las presiones marítimas parecían ser asfixiantes, menos mal que estaban encerrados en una burbuja, rezaba por que esta no explotara pues al ser usuario de fruta, quedaría demasiado expuesto y probablemente acabaría muriéndose pero bueno, cosas que pasan, ¿no?.
Al momento de llegar, había conocido a bastantes compañeros... el mas interesante de todos era el nuevo gran líder, ¿Cuál era su nombre? A, cierto. Kisuke kageyama. También había conocido a un tal Panda, al parecer, estos eran amigos de Zorak... el cual, según lo que le habían contado al gato, se había ido con un Mink gigante que era un cerdo a algún lugar extraño y había acabado por perder la vida... wow, ¿Qué duro, no? todo el viaje que el había hecho había sido para encontrarse con su amigo de toda la vida, y ahora este... bueno, no estaba, simplemente había decidido hacer Puff y desaparece, vaya jodienda... Oh, no es solo eso, ¡Sino que además tenían que irse de isla en poco tiempo!, bueno, que se le va a hacer.
Pero eso no fue lo peor, lo peor fue al momento en el que vio el barco de ellos, como era, ¿El toro negro?, no, era.. ¡El saint Fermín! no era lo suficientemente grande para todos, y seguramente tampoco aguantaría los trayectos por los mares del nuevo mundo, así que.. habría que comprar uno, se fue a los astilleros del reino a ver que podría encontrar.
Bueno, pero si había una cosa que el gato no aguantara, era... los comerciantes astutos. Oxxy no tenía intención de pagar el absurdo precio inicial que le habían ofrecido por aquel galeón, cuyo nombre provisional era demasiado pomposo incluso para alguien tan dramático como él: «Estrella del Norte». Vaya nombre de mierda.
La tienda, si es que podía llamarse así, era poco más que un almacén de madera podrida decorado con velas remendadas y cuerdas desgastadas. Su propietario, un hombre llamado Hans Bergstein, parecía una estatua mal tallada con una barba enredada y ojos que parecían estar calculando constantemente las probabilidades de estafar al próximo cliente.
-Veamos, Hans.- comenzó Oxxy, observando al hombre con una sonrisa peligrosamente encantadora -dices que este galeón cuesta Veinticinco millones, ¿Qué lleva exactamente incluido? ¿Un baile privado del rey Neptuno?, nana. Esto no vale nada bro-
Hans frunció el ceño. -Es un galeón, mink- Respondió de forma brusca, no parecía estar muy feliz con la presencia del gato, a lo mejor por ser un Gyojin, igual se creía que se lo iba a comer. -Robusto, fiable, apto para cruzar el Grand Line sin morir en el intento. ¿Quieres algo más barato? Compra una tabla y un remo.- Oxxy reprimió una carcajada, optando por mostrar una sonrisa paciente que en realidad llevaba algo de irritación. -Mi querido Hans, como revolucionario experimentado, periodista consumado y persona moderadamente decente, puedo asegurarte que no pienso pagar Veinticinco millones por algo que ni siquiera puedo probar antes. Vamos, dame algo de margen… por el bien de mis lectores, claro está. Piensa en el titular: «Noble vendedor de barcos reduce precio heroicamente para apoyar revolución».-
Hans, algo desconcertado pero que se notaba que estaba entretenido, bufó con sarcasmo. -Mi nobleza murió hace años. No regalo galeones. Si no puedes pagar, vete a mendigar a otra parte.-
Oxxy inclinó ligeramente la cabeza, divertido por el desafío. Renard, la parte fría y calculadora que habitaba dentro de él, susurró con una idea interesante:
“¿Qué tal si le ofrecemos algo que nadie más puede ofrecer?”
Oxxy decidió escuchar aquella voz interna tan repipi que tenía y decidió cambiar su táctica: -¿Y qué dirías, querido Hans, si te ofrezco algo mucho más valioso que dinero?- Hans arqueó una ceja de forma sospechosa, claramente intrigado. -¿Qué clase de truco barato intentas, mink?-
Oxxy levantó un dedo teatralmente y activó su fruta del diablo. En cuestión de segundos, un silencio absoluto los envolvió. Ni las olas golpeando el puerto ni el viento silbante del exterior rompían aquella burbuja insonora. El mercader palideció visiblemente, desconcertado y fascinado por igual. Oxxy esperó unos instantes más antes de restaurar el sonido, y volvió a hablar con voz dramática:
-Ofrezco el don del silencio absoluto. Piensa en todas esas reuniones clandestinas, en todos esos negocios cuestionables, en los muchos secretos que guardarás sin que nadie pueda escuchar una sola palabra. Con esto, mi estimado Hans, podrías hacer fortuna mucho más rápido de lo que tardarías en venderme ese barco inflado de precio.- Hans tragó saliva, estudiando al mink con respeto.
-¿Qué tan segura es esta… capacidad tuya?- Oxxy sonrió, ya lo tenía en el plato -Más segura que los candados oxidados de tu puerta principal- Respondió, la sonrisa que llevaba en el rostro todavía no se había movido ni un centímetro. -¿Bajamos el precio a 20 millones, pues?-
Hans respiró hondo, recuperando parte de su arrogancia inicial. -Imposible. Eso sería regalarlo. veinticinco.-
Oxxy sacudió la cabeza de forma teatral, mostrando una clara indignación que estaba fingiendo. Necesitaba meterse en el papel joder, si no, no podría colársela. -¡Veinte es mas que justo! Estoy ofreciendo algo único en este mundo. La privacidad absoluta no es un bien que puedas conseguir tan fácilmente como madera o clavos. Y digamos la verdad, Hans, ese galeón no está en sus mejores condiciones, ¿verdad?-
Hans gruñó, mostrando como poco a poco iba cediendo.: -Veintitres, mi ultima oferta.- Oxxy suspiró dramáticamente, fingiendo dolor físico ante la cifra. -Hans, Hans… estás acabando conmigo. ¿Por qué no nos quedamos en veinte millones y dejas de torturar mi bolsillo? Te prometo que hasta te dedicaré una columna elogiosa en mi próximo artículo: «El vendedor más honesto del Astillero». Piénsalo, clientes nuevos llegarán en masa... ademas, te daré otro barco a cambio-
Hans se frotó la barba, evidentemente intrigado ante la perspectiva. Oxxy aprovechó el silencio reflexivo para añadir algo, bajando la voz como si estuviera confiando un secreto delicado: -Entre tu y yo, ya sabes que entre Revos corren rumores rápidamente. Un descuento para mí hoy es ganancia asegurada mañana. Imagina a cuántos amigos enviaré por aquí si me tratas con generosidad.-
El viejo vendedor permaneció pensativo, la tensión en el aire era palpable. Finalmente, con un suspiro de resignación, Hans extendió su mano áspera hacia Oxxy: -Está bien, Veinte y tienes un galeón digno de cualquier travesía.-
Oxxy estrechó aquella mano con bastante alivio, no estaba seguro de si su plan iba a funcionar de verdad, pero si, si que lo había hecho, menos mal la verdad. -Perfecto, Hans. Y no te preocupes, tu nombre quedará grabado en mi interior, asi que ya os digo que no se va a llamar así... mmm... ¡Ya se! se llamará El Grand Prix, muchas gracias-
El vendedor sonrió irónicamente: -Más te vale, mink. Porque si descubro que me has tomado el pelo, te buscaré hasta debajo del agua para ajustar cuentas.- Oxxy levantó ambas manos en señal de inocencia, con una sonrisa radiante en el rostro -Oh, Hans, no te preocupes. Me aseguro de tomar el pelo solo a gente que jamás pueda encontrarme. Eres demasiado buen vendedor para eso.- Con un último gruñido, Hans se alejó para preparar el papeleo. Oxxy respiró satisfecho, aunque Renard no tardó en susurrar dentro de su mente. “Lo hubieras conseguido aún más barato. Fuiste blando.” Oxxy puso los ojos en blanco, respondiendo en voz baja. -Gracias por la sugerencia, Renard. Lo recordaré la próxima vez que negocie con criminales violentos.-
Con un nuevo galeón asegurado a precio decente, Oxxy salió al puerto, observando el barco recién adquirido con aire victorioso. Quizá aquello no fuera una noticia para primera plana, pero sí merecía al menos una mención en página dos. Tal vez incluso con foto incluida. Eso si, sonrió hacia sí mismo, orgulloso de su hazaña comercial. Por hoy, era suficiente. No habia estado para nada mal, para nada.
Despues de entregar el barco a los toros negros, parecía ser que un día tocaba salir de la isla, por lo que... sin quedar mucho tiempo para preparse, solo se reunió con todos, el lugar al que debían ir era El reino Mogaro, Lugar curioso.. al parecer, se iban a hacer pasar por una especie de 100tificos, lo cual.. bueno, supongo que no era dificil, aunque no sabía como iba a ser posible que el gigante ciego lo hiciera bien. Pero bueno, todo era intentarlo.
Oxxy aseguró sus dagas y miro a la tripulación. -En caso de necesitar comentar algo de la misión a plena vista, avisadme para que active mi fruta, así nadie podrá escucharnos.-
Dia 1- Puerto de los cabos gemelos.
Aquella tarde en los Cabos Gemelos, todo había comenzado como un titular inocente: “Oxxy Coon abandona tierra firme en una expedición revolucionaria a lo desconocido.” Era Simple, elegante, pero incompleto. Le faltaba el detalle importante: "lo desconocido" vendría acompañado de una especie de entrenamiento brutal, negociaciones complicadas con carpinteros aburridos y una somanta de monstruos marinos gigantescos que casi le harían la vida imposible. Pero bueno, las historias comenzaban por un principio y esos principios siempre había que contarlos. El barco de la revolucion en el que le habían ido a recoger tenía por nombre “El tiburonaje”, era una especie de desastre oxidado que la Revolución seguía utilizando más por sentimentalismos bobos que por eficacia práctica la verdad. El capitán original había muerto hacía años, y ahora Mara, una revolucionaria Gyojin comandaba aquel amasijo flotante diciendo que tenía la disciplina necesaria, aunque en lo que mas se fijaba el gato era que aquella señora tenía unos toques de sarcasmos bastante familiares, la verdad. -Bienvenido, chico del silencio- Lo saludó ella, esbozando una media sonrisa en su rostro, tampoco parecía demasiado entusiasmada la verdad. -Espero que traigas más que tus trucos silenciosos. Necesitamos aprender un poco más para sobrevivir allá abajo.- Oxxy arqueó una ceja, curioso por los comentarios de la mujer pero sonrió, aceptando a ciegas aquel desafío que ella le estaban planteando, ¿De que se trataría todo aquello? misterioso cuanto menos, ¿De verdad que tenía ganas de averiguarlo?, era algo discutible pero tampoco es que el gatito tuviera algún tipo de elección, así que....
Días 3 a 7 del viaje – Aprender a escuchar el Silencio (Haki de Observación)
Si alguien le hubiera dicho a Oxxy que la forma en la que aprendería a escuchar las intenciones ocultas de las personas era siendo golpeado con sacos de patatas, habría pensado que era una metáfora absurda. Pero eso fue exactamente lo que pasó. Mara lo vendaba, apagaba las luces y ordenaba que le lanzaran todo tipo de objetos desde la oscuridad, pasando de cosas como fruta, a panes, luego a bollería, periodicos, ¡Una vez le tiraron un barril! Al principio, como era de esperar, el mink recibía los golpes de forma constante, normal, no podía ver, así que se la pasaba acumulando moretones y una especie de mal humor el cual poco a poco, Renard iba acumulando, agitándose en la mente del periodista poco a poco, hastiado por la falta de eficacia que el estúpido tenía. -Demasiado lento, Oxxy. Necesitas sentir antes que pensar, lo haces muy lento. ¡mas atento, joder!- Lo bueno, o bueno, se podría decir que era algo bueno, era que tras varios días de aquella tortura que estaba disfrazada de entrenamiento, algo hizo clic en el, en ese momento. Oxxy percibió un escalofrío en la nuca antes del siguiente golpe. Esta vez lo esquivó, luego otro, y otro más. Pronto se dio cuenta de que ya no estaba teniendo que depender de la vista, sino de la intuición. Anticipando cualquier agresión que fueran a darle, por lo menos a su propio nivel de pelea, estaba totalmente seguro de que en el futuro le costaría muchísimo mas. -Nada mal, silence boy- asintió la señora, parecía satisfecha, incluso algo feliz por la capacidad del chico..-Ay... joder... Titular actualizado: “Periodista mink aprende a esquivar los problemas antes de verlos venir.”... tiene algo de gancho, supongo, pero siento como si mis riñones fueran a explotar...- Renard añadió mentalmente, divertido: “Y a matar antes de que nos maten a nosotros, recuerda, esto nos será util para localizar a las presas...”
Días 8 a 12 Del viaje – El acero invisible (Haki de Armadura)
Dominar la observación fue apenas el principio. La siguiente prueba era más dura y menos sutil que la anterior. Mara le puso frente a un barril metálico suspendido por cuerdas. -Destrúyelo- Solo le dijo eso. ¡Solo eso! ¿Que?. ¿Como era posible que aquella señora buscase que el mink destrozara un barril METALICO solo con sus puños? ¡Que el usaba dagas! no tenía nada de practica con los puños a la hora de pelear, ¿Acaso se creía que era un super gato, o que?. Bueno, como era obvio, Oxxy trató de golpear el barril, pero, como era de esperar el resultado fue que sus nudillos acabaran doloridos -¿Eso es todo? Venga, mink, ¡endurece tu espíritu! si no eres capaz de hacer esto, en el nuevo mundo serás el pusilánime de todos, ¿acaso quieres depender de tus compañeros toda tu puta vida? pues no vida mía, no dejaré que tu en especifico te vayas a quedar atrás, vamos, échale cojones.- Los primeros intentos fueron un completo desastre. Oxxy solo conseguía lastimarse y aumentar su frustración. Finalmente, en algún momento especifico. Oxxy consiguió relajarse por fin, canalizando todos los recuerdos del fuego que consumió su casa, también los de la traición por la generada por su hermana y... pérdida, la perdida que había sentido al momento en el que dejó a Zorak atrás, cuando se quedó solo durante tanto tiempo y sobre todo, cuando dejó ir a sus amigos... En el momento en el que volvió a golpear el barril, una extraña negrura cubrió su brazo, provocando que el barril estallara bajo el daño provocado por su ataque, lo había logrado... por fin.-¡Bien hecho gatito! ahora podrás aguantar lo peor del viaje, supongo.- Dijo ella, mostrando sus colmillos de tiburón, aunque Oxxy, orgulloso, sabía que lo peor no había siquiera empezado aun... pobre gato, lo mal que lo iba a pasar no estaba escrito en ninguna parte, bueno si, por que al mismo ritmo que el iba entrenando, iba redactando todo lo que iba pasando para no olvidarse nunca, ¡algún día lo pasaría peor! estaba seguro, pero bueno, cosas que pasaban.
Al momento de llegar, había conocido a bastantes compañeros... el mas interesante de todos era el nuevo gran líder, ¿Cuál era su nombre? A, cierto. Kisuke kageyama. También había conocido a un tal Panda, al parecer, estos eran amigos de Zorak... el cual, según lo que le habían contado al gato, se había ido con un Mink gigante que era un cerdo a algún lugar extraño y había acabado por perder la vida... wow, ¿Qué duro, no? todo el viaje que el había hecho había sido para encontrarse con su amigo de toda la vida, y ahora este... bueno, no estaba, simplemente había decidido hacer Puff y desaparece, vaya jodienda... Oh, no es solo eso, ¡Sino que además tenían que irse de isla en poco tiempo!, bueno, que se le va a hacer.
Pero eso no fue lo peor, lo peor fue al momento en el que vio el barco de ellos, como era, ¿El toro negro?, no, era.. ¡El saint Fermín! no era lo suficientemente grande para todos, y seguramente tampoco aguantaría los trayectos por los mares del nuevo mundo, así que.. habría que comprar uno, se fue a los astilleros del reino a ver que podría encontrar.
Bueno, pero si había una cosa que el gato no aguantara, era... los comerciantes astutos. Oxxy no tenía intención de pagar el absurdo precio inicial que le habían ofrecido por aquel galeón, cuyo nombre provisional era demasiado pomposo incluso para alguien tan dramático como él: «Estrella del Norte». Vaya nombre de mierda.
La tienda, si es que podía llamarse así, era poco más que un almacén de madera podrida decorado con velas remendadas y cuerdas desgastadas. Su propietario, un hombre llamado Hans Bergstein, parecía una estatua mal tallada con una barba enredada y ojos que parecían estar calculando constantemente las probabilidades de estafar al próximo cliente.
-Veamos, Hans.- comenzó Oxxy, observando al hombre con una sonrisa peligrosamente encantadora -dices que este galeón cuesta Veinticinco millones, ¿Qué lleva exactamente incluido? ¿Un baile privado del rey Neptuno?, nana. Esto no vale nada bro-
Hans frunció el ceño. -Es un galeón, mink- Respondió de forma brusca, no parecía estar muy feliz con la presencia del gato, a lo mejor por ser un Gyojin, igual se creía que se lo iba a comer. -Robusto, fiable, apto para cruzar el Grand Line sin morir en el intento. ¿Quieres algo más barato? Compra una tabla y un remo.- Oxxy reprimió una carcajada, optando por mostrar una sonrisa paciente que en realidad llevaba algo de irritación. -Mi querido Hans, como revolucionario experimentado, periodista consumado y persona moderadamente decente, puedo asegurarte que no pienso pagar Veinticinco millones por algo que ni siquiera puedo probar antes. Vamos, dame algo de margen… por el bien de mis lectores, claro está. Piensa en el titular: «Noble vendedor de barcos reduce precio heroicamente para apoyar revolución».-
Hans, algo desconcertado pero que se notaba que estaba entretenido, bufó con sarcasmo. -Mi nobleza murió hace años. No regalo galeones. Si no puedes pagar, vete a mendigar a otra parte.-
Oxxy inclinó ligeramente la cabeza, divertido por el desafío. Renard, la parte fría y calculadora que habitaba dentro de él, susurró con una idea interesante:
“¿Qué tal si le ofrecemos algo que nadie más puede ofrecer?”
Oxxy decidió escuchar aquella voz interna tan repipi que tenía y decidió cambiar su táctica: -¿Y qué dirías, querido Hans, si te ofrezco algo mucho más valioso que dinero?- Hans arqueó una ceja de forma sospechosa, claramente intrigado. -¿Qué clase de truco barato intentas, mink?-
Oxxy levantó un dedo teatralmente y activó su fruta del diablo. En cuestión de segundos, un silencio absoluto los envolvió. Ni las olas golpeando el puerto ni el viento silbante del exterior rompían aquella burbuja insonora. El mercader palideció visiblemente, desconcertado y fascinado por igual. Oxxy esperó unos instantes más antes de restaurar el sonido, y volvió a hablar con voz dramática:
-Ofrezco el don del silencio absoluto. Piensa en todas esas reuniones clandestinas, en todos esos negocios cuestionables, en los muchos secretos que guardarás sin que nadie pueda escuchar una sola palabra. Con esto, mi estimado Hans, podrías hacer fortuna mucho más rápido de lo que tardarías en venderme ese barco inflado de precio.- Hans tragó saliva, estudiando al mink con respeto.
-¿Qué tan segura es esta… capacidad tuya?- Oxxy sonrió, ya lo tenía en el plato -Más segura que los candados oxidados de tu puerta principal- Respondió, la sonrisa que llevaba en el rostro todavía no se había movido ni un centímetro. -¿Bajamos el precio a 20 millones, pues?-
Hans respiró hondo, recuperando parte de su arrogancia inicial. -Imposible. Eso sería regalarlo. veinticinco.-
Oxxy sacudió la cabeza de forma teatral, mostrando una clara indignación que estaba fingiendo. Necesitaba meterse en el papel joder, si no, no podría colársela. -¡Veinte es mas que justo! Estoy ofreciendo algo único en este mundo. La privacidad absoluta no es un bien que puedas conseguir tan fácilmente como madera o clavos. Y digamos la verdad, Hans, ese galeón no está en sus mejores condiciones, ¿verdad?-
Hans gruñó, mostrando como poco a poco iba cediendo.: -Veintitres, mi ultima oferta.- Oxxy suspiró dramáticamente, fingiendo dolor físico ante la cifra. -Hans, Hans… estás acabando conmigo. ¿Por qué no nos quedamos en veinte millones y dejas de torturar mi bolsillo? Te prometo que hasta te dedicaré una columna elogiosa en mi próximo artículo: «El vendedor más honesto del Astillero». Piénsalo, clientes nuevos llegarán en masa... ademas, te daré otro barco a cambio-
Hans se frotó la barba, evidentemente intrigado ante la perspectiva. Oxxy aprovechó el silencio reflexivo para añadir algo, bajando la voz como si estuviera confiando un secreto delicado: -Entre tu y yo, ya sabes que entre Revos corren rumores rápidamente. Un descuento para mí hoy es ganancia asegurada mañana. Imagina a cuántos amigos enviaré por aquí si me tratas con generosidad.-
El viejo vendedor permaneció pensativo, la tensión en el aire era palpable. Finalmente, con un suspiro de resignación, Hans extendió su mano áspera hacia Oxxy: -Está bien, Veinte y tienes un galeón digno de cualquier travesía.-
Oxxy estrechó aquella mano con bastante alivio, no estaba seguro de si su plan iba a funcionar de verdad, pero si, si que lo había hecho, menos mal la verdad. -Perfecto, Hans. Y no te preocupes, tu nombre quedará grabado en mi interior, asi que ya os digo que no se va a llamar así... mmm... ¡Ya se! se llamará El Grand Prix, muchas gracias-
El vendedor sonrió irónicamente: -Más te vale, mink. Porque si descubro que me has tomado el pelo, te buscaré hasta debajo del agua para ajustar cuentas.- Oxxy levantó ambas manos en señal de inocencia, con una sonrisa radiante en el rostro -Oh, Hans, no te preocupes. Me aseguro de tomar el pelo solo a gente que jamás pueda encontrarme. Eres demasiado buen vendedor para eso.- Con un último gruñido, Hans se alejó para preparar el papeleo. Oxxy respiró satisfecho, aunque Renard no tardó en susurrar dentro de su mente. “Lo hubieras conseguido aún más barato. Fuiste blando.” Oxxy puso los ojos en blanco, respondiendo en voz baja. -Gracias por la sugerencia, Renard. Lo recordaré la próxima vez que negocie con criminales violentos.-
Con un nuevo galeón asegurado a precio decente, Oxxy salió al puerto, observando el barco recién adquirido con aire victorioso. Quizá aquello no fuera una noticia para primera plana, pero sí merecía al menos una mención en página dos. Tal vez incluso con foto incluida. Eso si, sonrió hacia sí mismo, orgulloso de su hazaña comercial. Por hoy, era suficiente. No habia estado para nada mal, para nada.
Despues de entregar el barco a los toros negros, parecía ser que un día tocaba salir de la isla, por lo que... sin quedar mucho tiempo para preparse, solo se reunió con todos, el lugar al que debían ir era El reino Mogaro, Lugar curioso.. al parecer, se iban a hacer pasar por una especie de 100tificos, lo cual.. bueno, supongo que no era dificil, aunque no sabía como iba a ser posible que el gigante ciego lo hiciera bien. Pero bueno, todo era intentarlo.
Oxxy aseguró sus dagas y miro a la tripulación. -En caso de necesitar comentar algo de la misión a plena vista, avisadme para que active mi fruta, así nadie podrá escucharnos.-
Por fin
