Legan
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Al parecer mi pequeño rincón oscuro ejercía su función a la perfección, pasaba desapercibido mientras podía observar todo lo que estaba pasando, en especial en la mesa de Terence. Al ser esta la más cercana, podría llegar a escuchar algo si hablaban en un tono alto.
Su nuevo acompañante se manifestaba nervioso, no alcanzaba a escuchar bien sus palabras, pero sí podía leer su lenguaje corporal. Estaba observando a la mesa del borracho, las puertas del local, eludía la mirada de Blackmore, y casi parecía estar sudando de nervios. Este hombre esperaba que algo sucediese, o a alguien, pero con claro temor. Ya estaba nervioso antes, pero desde que Terence se sentó con él su nerviosismo no hacía más que aumentar. ¿Qué diantres era aquello que lo tenía así?
El sonido de unas monedas desvió mi atención, se trataba de la mesa donde estaba el borracho con esos dos. Le habían dejado unas monedas al borracho, y este no tardó nada en recogerlas para irse a la barra nuevamente. No obstante, la pareja no perdió tiempo alguno en levantarse e irse.
- Demasiado sospechoso, ¿Ni siquiera os tomáis un tiempo prudencial? – Me pregunté observando como Mihasy se aproximaba hacia mí.
Claramente mi altura tenía tantas ventajas como desventajas, pero en esta ocasión era una clara ventaja, ya que Mihasy podría estar a la altura de mi oído sin hacer esfuerzo alguno. Sin detenerse casi, soltó rápidamente en una sola frase toda la información pertinente. Astillero tres, marines, y varias personas intentarían robarlo. Posible trampa.
- Cuidado – Le contesté rápido antes de que se fuese y en voz baja.
No quería llamar la atención de más, así que tras eso volví a dar un trago observando cómo se marchaba. Al mismo tiempo entraba una mujer de gran tamaño, al menos para el estándar humano. Me llamó la atención ya que no era común ver a alguien de su estatura, pero más aún era ver que su mirada estaba fija en la mesa donde se encontraba Terence. Sopesaba si acompañar a Mihasy o no, pero esta situación me hizo decantarme por quedarme allí, al menos por el momento.
La mujer era rubia, con unas gafas muy curiosas, quizá eran para trabajar. Y su aspecto era desaliñado. Los músculos estaban marcados, aunque no demasiado. Sobre sus labios un cigarrillo, y entre las fosas nasales salía volando el humo del tabaco. Tengo que admitir que esta mujer era absolutamente mi tipo.
- Hola, tío. – Dijo al chico nervioso propinándole un buen golpe amistoso en el hombro. Era evidente que el joven no opinaría lo mismo en cuanto a categorizarlo de amistoso. - ¿Tú qué haces? – Le espetó a Terence directamente.
- Fuerte y directa, creo que me estoy empezando a enamorar. – Pensé sonriendo un poco.
Por alguna razón la joven no me caía mal, era brusca en sus acciones, pero realmente sólo había saludado a su amigo con confianza y se había sentado en la mesa preguntando a Terence quién era. Quizá no era una posible enemiga, pero sí que había que tener cuidado.
Aproveché ese momento para escribir en una servilleta una nota con tres claros puntos:
Cita:- Astillero 3
- Marines
- ¿Trampa?
Guardé mi nota en mi bolsillo y terminándome la bebida me levanté entre risas. El acompañante de nervio fácil sabía que Terence me estaba acompañando, era ilógico quedarme quieto cuando podía soltar esa información a la bella y fornida dama. Podría ser más que sospechoso, por lo que mejor involucrarme de buena voluntad con una buena risa, antes que levantar la liebre. Hasta ahora esa estrategia me había funcionado en muchas ocasiones.
Riendo todavía me acerqué a aquella mesa sentándome con ellos. Supuse que la gran diferencia de tamaños entre esta joven y yo le llamaría la atención, así como mi tono de voz. Esto era importante, quería que fijase mi atención en mí en lugar de fijarse en Blackmore. Así él podría estar más centrado en el chico nervioso. Mi primera acción fue golpear levemente a Terence en el hombro, quería que viese reflejado sus mismos movimientos en mí.
- Primero me dejas solo en la mesa, y ahora te montas una reunión aquí jajajaja. – Entre risas hice un gesto al camarero para que me pusiera otra ronda.
Dejé la risa un poco y manteniendo la sonrisa miré a ambos acompañantes desconocidos. Tendría que proceder a presentarme de una manera amistosa, sin levantar ninguna sospecha.
- ¡Buenas noches! Perdonad que interrumpa, pero lo que parecía un breve momento amistoso entre estos dos parece que se ha convertido en una reunión jajaja – Tras la breve risa me puse algo más serio, pero sonriente. No quería provocar malestar o levantar más sospechas.
- Perdonad mis modales, mi nombre es Legan, y aquí mi compañero se llama Mortys. – Dije dándole otro golpe amistoso en el hombro tras improvisar su nombre falso. No me importaba que supieran el mío, al fin y al cabo tarde o temprano resonará en todos los mares, pero con Terence era distinto.
- Verás, a tu buen amigo se le ha caído la botella accidentalmente hacia nosotros, y bueno, que suerte que se topó con Mortys ¡Y que no se le haya roto! Jajaja. – La clave para una buena mentira era mezclar la verdad evidente y común, con detalles que son mentira, pero podrían ser verdad. Ahora tocaba la segunda parte. - Mortys tiene unos gustos muy finos, y creo que habrá venido a hablar de vino ¡El tío nno pierde el tiempo con el vino! Capaz de haberle contado toda la historia de ese vino, o haberle propuesto otro del local que le guste más, yo que sé, cualquier bebida está buena si se bebe fría y en jarra ¿No? Jajajaja
En ese momento buscaba con la mirada al camarero que le había pedido una nueva ronda de la bebida, quería mostrarme despreocupado y simple como un mono. La gente cuando suele ver que soy un grandullón amistoso se piensa que lo soy, así que bueno, tengo que sacarle alguna ventaja.
Observo un poco todo y decido unirme a la mesa de Terence amistosamente.
Terence Blackmore
Fuerza
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C. de Akuma
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11-09-2023, 03:32 PM
(Última modificación: 11-09-2023, 03:36 PM por Terence Blackmore.)
Sentí un dolor en el pecho extremadamente fuerte, de pronto todo mi cuerpo temblaba, fruto de algún tipo de conjuro entrópico y henchido de maldad, como si algún ser ulterior inherente al devenir del destino hubiera decidido que mi hora llegaba.
No sabía expresarlo con claridad, pero lo que seguramente tomó solo unos segundos en suceder, en mi mente fueron escalofriantes horas, de una agonía simpar. ¿Qué le estaba pasando a mi corazón?
Convulsionaba fuerte, y de pronto toda la existencia se notaba vacía, fría... incluso irrelevante.
Mientras atisbaba la cara del muchacho, todo lo que pude escuchar fue a mi compañero Legan aullando un nombre que parecía totalmente fruto de esa fortuna.
-"Mortys... qué indicado...ja..."- fue lo único que mis labios pudieron susurrar mientras la sangre comenzaba a brotar por la comisura de estos, y palidecía completamente, dedicando una última mirada cómplice al gigante cornudo y comenzaba a desfallecer, precipitándome contra el suelo.
No pude atisbar si la persona que se encontraba más próxima era el peliblanco, pero podía casi asegurarlo por la enorme sombra que se precipitó sobre mí al tiempo que mi cuerpo dejaba paso a la entropía.
De pronto, pude recordar nuestros viajes, nuestras discusiones y hasta nuestro compañerismo. Creo que por primera vez pude sonreír sinceramente tras mucho tiempo hundiendo esos sentimientos. Quizá el mundo no era tan hostil pese a que yo lo hubiera querido ver así.
Cuando dicha enorme sombra se acercó y pude notar un calor cercano, algo que en cierto modo se notaba familiar con un timbre de voz conocido, aun no pudiendo ver del todo, empezando a perder la sensibilidad del cuerpo, el tiempo y el espacio, hice un gesto con todas mis fuerzas hacia el interior de mi chaleco con unos ligeros golpecitos de mi mano.
-"Legan... esto es tuyo"- musité débilmente a la par que la vida daba sus últimos coletazos dentro de mí, señalando que mi dinero era suyo por medio de un gesto casi humilde, pero que podía colaborar a pagar mi parte del barco.
En unos últimos instantes, mi vista se aclaró un momento antes de fenecer, viendo el rostro del muchacho cano.
Mi personaje sufre un infarto y fenece. Hago mi última contribución con la banda y les lego mi dinero. Mucha suerte con la aventura.
La mujer, que conocía, ahora sí, la dirección del barco marine a la perfección, no tardó en ponerse en marcha. Salió del local dispuesta a encontrar aquel astillero. El borracho había dicho que era el número 3, no perdía nada por comprobar aquella información. Su pareja se había quedado dentro del bar, como habían ideado. La joven caminaba ocultándose de la luz, buscando la sombra y la privacidad que ella le ofrecía. Alguien la estaba siguiendo, pero de momento, no se había dado cuenta, pues su perseguidor era igual de sigiloso y cuidadoso que ella. Allí estaba, el astillero número 3. El número estaba indicado cerca de la entrada a éste, iluminado por un pequeño farol. La muchacha se quedó un astillero más atrás, ocultándose en la sombra que este proyectaba, para poder fijarse en la vigilancia que aquel lugar podría llegar a tener. Pudo ver a un marine custodiando la entrada principal. Puso un gesto molesto. Ahora mismo tenía dos opciones: buscar otra entrada, si es que la había, o buscar una forma de distraer a aquel marine para poder colarse.
Por otro lado, la conversación entre "Allan", Jackie y Terence estaba siendo bastante tensa, pues la mujer no se andaba con chiquitas, y en aquella situación tan delicada, no le hacía gracia encontrarse con desconocidos. Pero llegó Legan, un hombre enorme con pelo blanco, cuernos, y una enorme sonrisa a relajar el ambiente. El joven asustadizo le correspondía con risillas nerviosas, aunque parecía sustencialmente más calmado, también gracias a la presencia de su estoica compañera. Ella, por su parte, fue suavizando el gesto de su rostro. Al principio desconfiaba de aquellos dos, pero cuanto más hablaba Legan, más se daba cuenta de que era imposible que tramasen ningún plan. "Es demasiado simple", pensó la muchacha, que además también gustaba de hablar de alcohol. — No podría estar más de acuerdo. — El camarero apareció, dejando las bebidas sobre la mesa, tanto la de Legan como la de Jackie, aquella musculosa mujer. — ¡Sentaos! Bebed con nosotros. — No tardó en llevarse su copa a la boca mientras sonreía, complacida, a lo que "Allan" le seguía el rollo, obediente.
Entonces ocurrió lo inesperado. Terence empezó primero a convulsionar, luego a sangrar por la comisura de los labios, y finalmente, se desplomó sobre el suelo. Allan se acercó a él, con una cara de miedo terrible, preguntándose si podía ayudar a aquel joven amable en algo. Incluso Jackie, la impasible, estaba con los ojos como platos viendo lo que acababa de ocurrir. — ¡¿No hay un puto médico aquí o qué!? — En el local se llenó de un sentimiento de nerviosismo y preocupación. El dueño no tardó en intentar llamar a las autoridades, ¡había un hombre muriéndose en su bar! Alguna persona gritó de fondo, al ver la presencia de sangre en escena. Sobre todo, reinaba la confusión, pues nadie sabía que era lo que le había hecho fallecer, si había sido un asesinato, o un simple golpe del destino.
Buenas chicos. Tenemos una baja en la aventura, si por algun motivo preferís no continuarla debido a esto, comunicadmelo sin problema. Si aún así, queréis seguir, os sugiero que nos demos prisita para intentar acabarla antes del evento. Nos quedarían 5 rondas para acabar. Si llega el día del evento y no la hemos terminado, podríamos barajar la opción de aún así, darlo por bueno, pues considero que habéis tenido varios problemas por los que se podría hacer una excepción (como haberos quedado sin narrador durante un tiempo, tras su marcha del foro). Si por otro lado, no teneis pensado uniros al evento y no correis prisa, pues simplemente ignorad lo que os acabo de decir.
Resumen: La mujer que conoce la información del barco se dirige a su objetivo, seguida por Junsho, sin darse cuenta de su presencia. Llega hasta el astillero, donde se da cuenta que hay un marine custodiando la puerta y se queda pensativa, barajando qué hacer.
Por otro lado, en el bar, Jackie y Allan dan la bienvenida a Terence y Legan y les invitan a beber con ellos. Pero Terence sufre un infarto un muere poco después. El bar se llena de caos, de confusión, pues la gente no sabe si ha sido un asesinato o no. El dueño del bar ha llamado a los marines para que se ocupen del problema.
Participantes: Mihasy Junsho (Lvl 3) y Legan Zaid (Lvl 4).- Las 48 horas se seguirán de forma absoluta. Aunque se pueden solicitar prorrogas pero intentemos que sea solo en caso de fuerza mayor para no alargarlo mucho.
- En el caso de que alguien no postee y no haya avisado mientras su personaje se encontraba en combate y se le salte turno se darán por completadas todas las acciones en su contra. Así que vigilad si empieza la acción.
- En vuestro post inicial fijad vuestras estadísticas en el tema con el código [ Personaje] sin el espacio.
- Agradeceré que al final de vuestros post me adjuntéis un resumen de vuestras acciones para poder repasar más rápido lo que cada uno hace. Aunque no es obligatorio.
- Está prohibida la manipulación de otros jugadores, del entorno/ambientación y similares sin el permiso del narrador.
- Las recompensas de una aventura normal son las fijadas en la guía pudiéndose robar o saquear si es lo adecuado en la interpretación del personaje. Pero esos actos quedaran como incluidos en la recompensa final, no se añadirán como un extra.
- El riesgo de muerte esta presente siendo valido el pvp, y pudiendo ser causado por errores enfrentando a npc's, sed cuidadosos.
- Y sobre todo, disfrutad.
Legan
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Para mi fortuna, mi intervención había venido bien. Esa pequeña tensión se estaba rompiendo y la mujer parecía tener también muy buen beber por su respuesta, incluso nos ofreció sentarnos con ellos para beber juntos.
- Vaya, al final resultará que me voy a enamorar de ti. – Pensé al mismo tiempo que reía satisfecho y me sentaba en la mesa con ellos.
- ¡Tú sí que sabes! JAJAJAJA – Exclamé mientras cogía mi jarra con ímpetu. Y me la bebía de un trago, soltando posteriormente un soplo de satisfacción.
- ¡Yiaaaaaah! – Exclamé mientras buscaba con la mirada a mi nueva compañera de bebida. – Mucho me temo que… ¡Voy a tener que pedir otra! JAJAJAJA. – Reí nuevamente mientras llamaba de lejos al camarero indicando que sirviese otra ronda para mí y para la joven.
Todo parecía ir sobre ruedas, el ambiente era muy relajado, perfecto para que Terence hiciese de las suyas obteniendo información en medio del júbilo y la fiesta, sin embargo, lo que estaba por suceder no entraba en mis planes de ninguna de las maneras.
Noté a mi lado como el cuerpo de Terence empezaba a tambalear, lo miré extrañado y asustado, ya que en este tiempo que habíamos viajado juntos él jamás había llevado a cabo semejante técnica disuasoria. No ponía en dudas que fuese capaz, pero no haberle visto nunca hacer algo parecido me dejó mal cuerpo, sentía en el fondo que eso que estaba pasando era real.
Traté de ayudarle torpemente, sujetándole por los hombros, cuando empezó a sangrar por la boca. Susurró algo que no llegué a escuchar por el caos, los nervios, y su bajo tono de voz. Era casi como si intentase hacer una broma mientras era evidente que su vida se le escapaba entre los dedos.
- Ey, ey, ¿Qué pasa? ¿Qué te ocurre? – Le pregunté intentando que volviese en sí.
Me levanté de la silla de golpe con los ojos abiertos como platos y se desplomó hacia atrás, cayendo al suelo de espaldas. El chico tembloroso se acercó a él, mientras que la joven estaba estupefacta al igual que yo. No podía quedarme bloqueado, era mi compañero, mi amigo, necesitaba ayudarle de cualquier manera. Me abalance hacia él con intención de levantarlo cuando me detuvo torpemente. Su mano estaba dirigiéndose entre temblores hacia el interior de su chaleco, dándose unos golpecitos para señalar aquello.
Raudo me dispuse a ver qué era, rogando que se tratase de algo que pudiese salvarle en esos momentos mientras intentaba que se comunicase conmigo más.
- Legan... esto es tuyo – Dijo en voz baja al mismo tiempo que sacaba lo que había en su interior, su cartera, siempre repleta de dinero.
- Ey, no, no, no es momento de estar pensando en eso. Ahora aguanta, sé fuerte. Vamos a encontrar un médico, aguanta por favor.
Recogí su cartera para evitar que se perdiese mientras miraba a todos lados desesperado. Todo el mundo observaba sin hacer nada, hasta que mi mirada se cruzó un instante con aquella forzuda joven. En ese instante ella empezó a gritar por un médico, preguntándose si no había un médico cerca.
Cogiendole entre mis brazos a Terence entre lágrimas, levantándome para colocarlo sobre la mesa. Parecía que su vida se había escapado ya, en medio de un bar de mala muerte y gente gritando. Este no era el final que se merecía Terence Blackmore. ¿Qué cojones acababa de pasar?
Me percaté entonces de que el dueño estaba intentando llamar a las autoridades, personas gritando, caos y ruido sin cesar.
- Calma. Piensa bien Legan, ten la mente fría. Terence está muriéndose, si no lo está ya. Mihasy está en medio de una infiltración, necesito comunicarme con él, probablemente esté con marines cerca, y la gente está llamando a la marina también… - Pensaba para mis adentros en milésimas de segundos hasta que tuve una idea de qué hacer. – Eso es, que venga aquí toda la marina posible. Despejará la zona de Mihasy y puede que salven a Terence.
Salí por la puerta dejando a Blackmore en la mesa. Tenía que salir para llamar la atención de la marina rápido, no sin antes tragarme mi propio papel del bolsillo. En caso de que las cosas se pusiesen complicadas era mejor eludir sospechas.
Una vez en el exterior hinché mis pulmones de aire y empecé a gritar, proyectando toda la fuerza que pude en mi voz. Con suerte Mihasy también me oiría, junto al resto de marines que harían guardia. Espero que todo el caos le ayudase de alguna forma, y Terence pueda salir adelante de esta.
- ¡A MI LA MARINA! ¡UN MÉDICO! ¡MI AMIGO SE ESTÁ MURIENDO! ¡DENSE PRISA, POR FAVOR! ¡AYÚDA!
Lo último que pensaba hacer en el día de hoy era gritar por los cuatros vientos a la marina, pero cualquier ayuda sería bien recibida en esos momentos, si Terence tenía alguna posibilidad de salir con vida, debería hacer todo lo posible por él. Era mi amigo.
SAMATAOTERENCE
Que diga, aunque al principio todo guay con la moza de Powerfit, a mi amigo le ha dado un patatus. He querido salvarle sin ser yo médico, vamos, que un paná. He empezado a gritar y clamar que venga la marina y un médico como un loco, todo sea por salvar a mi amiguito, y de paso despejarle un poco la zona a Mihasy, quien con suerte me oirá gritar como un animal.
No tenemos claro si participaremos en el evento, pero es lo más probable, sí. Y esta parece la aventura maldita, la empecé en nivel 4 recién adquirido y ya estoy en el 7 xDD, nuestro mod se jubiló, y a mi compañero le ha dado un infarto jajajajaja Nos gustaría terminarlo y bien, pero claro, tendríamos que darnos más prisa y hacer lo que se pueda. Por nuestra parte seguimos el plan de terminar rápido, sí.
Mihasy Junsho
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C. de Akuma
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14-09-2023, 09:35 PM
(Última modificación: 14-09-2023, 09:38 PM por Mihasy Junsho.)
Gracias a las penumbras y la soberana confianza que aquella mujer tenía en su sigilo creyó pasar desapercibida por todo el trayecto, hasta que, en determinado momento se detuvo tras cruzar una esquina. Desde un poco más atrás, oculto en las sombras de un estrecho callejón observaba la escena, se quedaba mirando, pensativa, miraba hacia un lado y hacia el otro, pero no hacia mi dirección. Más adelante había un soldado marine, estaba custodiada la entrada, pero tan solo había un hombre, y había una mujer allí frente a mí, seguramente pensando qué hacer, qué tipo de distracción utilizar.
Durante mis viajes había observado un comportamiento algo ostentoso en varios lugares donde las mujeres en algún tipo de ritual trataban de atraer a los hombres, algunos lo llamaban amor, otros lo llamaban de otras palabras que en este preciso instante no recordaba, pero si que creo que era algo bastante ofensivo para algunas personas, algo así como "ruta", pero no creo que la palabra sea la misma, al menos no el significado que conozco. Tenía la forma perfecta para lograr la distracción perfecta, tan solo debía convencer a esa mujer para que le distrajese, si se trataba de un hombre más del promedio probablemente se convertiría en una tarea bastante sencilla. Lo difícil era llegar a ese trato con ella.
Sabía lo que tenía que hacer, pero hacía mucho que no recurría a ello, no me gustaba utilizar esas artimañas, no obstante creo que era la forma más eficaz de lograr llegar al origen de aquellos rumores evitando verdaderos conflictos. Pero debería ser rápido, probablemente no somos los únicos que estamos agazapados pensando cómo apartar al marine del medio. Debía ser rápido y a la vez silencioso.
Comencé a desplazarme en la penumbra tratando de hacer el menor ruido posible, siempre atento a esa mujer para que no me detectase acercándome a ella, retirándome nuevamente a las sombras si daba algún atisbo de girar la cabeza, aunque parecía muy concentrada observando la escena que tenía delante, seguramente pensando un plan próximo. Nada más llegar al alcance de mi mano no lo dudaría ni un instante, aunque tuviera que dar una gran zancada, para entrar directamente en contacto con ella, debía hacer el contacto como fuera. Debía sujetar su cabeza sin importar qué.
Si todo salía bien entonces esa mujer sería mi carta de triunfo, apartaría a ese hombre de allí el suficiente tiempo como para despejar la entrada lo suficiente y permitirme escurrirme entre las sombras por las puertas del muelle para contemplar el trofeo que esperaba, y aunque no saliera exactamente como tenía planeado, si la mujer salía y se ponía delante del marine ya causaría el revuelto necesario para desviar la atención del hombre que guardaba la entrada. Tan solo debía volver a escurrirme en las sombras mientras la mujer recobraba el conocimiento para que no se diese cuenta de mi presencia y aguardé pacientemente los resultados de mi estrategia.
Utilizo mi habilidad con la mujer para tratar de trazar un plan para sacar al marine de su posición y, acto seguido, escabullirme hacia el interior del astillero. En un hide está especificada la técnica.
16-09-2023, 08:44 PM
(Última modificación: 16-09-2023, 09:57 PM por PX-3.)
En el bar todo el mundo estaba pendiente de lo que acababa de pasar. El dueño llamó a la marina, a lo que Legan se unió poco después. Por suerte o por desgracia, había marines por la zona, así que no tardaron en enterarse del problema, sobre todo cuando vieron a Legan, un semi oni grandísimo que les llamaba. Las puertas del bar se abrían y cerraban con frecuencia, algunos salían corriendo, ahuyentados por aquella escena -o quizás por la inminente llegada de las autoridades-, y a su vez, los tres marines que andaban por allí haciendo la guardia entraron rápidamente. — ¡Calma, por favor! — Prociferó uno de ellos, intentando relajar aquel ambiente de griterío y caos. Con la presencia de aquellos tres, parecía que los ánimos se iban tranquilizando poco a poco. Se acercaron al origen del problema, donde se encontraron a un hombre joven aparentemente fallecido encima de una mesa. Otro de los tres usó un den den mushi para avisar mientras el último le tomaba el pulso, negando con la cabeza. — Hola, soy Larian, informo de que una persona ha fallecido en la Taberna Ancla Ahogada. No tiene signos de heridas que nos haga pensar que ha sido asesinado, pero debería investigarse más a fondo. ¿Cómo procedemos? — Intentarían resolver aquella situación lo más rápido posible, para calmar a los civiles.
Aquella mujer seguía dudando sobre qué hacer. Los gritos llegaron también hasta allí, la gente reclamaba la presencia de los marines. No obstante, aquel guardia no se movió, aunque sí que se puso un poco nervioso. Le habían ordenado no moverse de ahí en toda la noche, pues era de vital importancia que nadie interfiriera con lo que había dentro del astillero. El joven marine cruzó los dedos, esperando que algún otro compañero suyo pudiera ayudar con lo que sea que hubiera pasado. Entonces, una repentina mano tocó la parte de atrás de la cabeza de la chica. Por un momento le pareció que algo iba a cambiar dentro de ella, pero entonces... Nada pasó. La joven se giró, y al ver que aquella mano pertenecía a un hombre fuerte e imponente, se asustó. Se asustó tanto que simplemente salió corriendo, huyendo de un posible agresor, o al menos eso pensó.
Aquel revuelo que estaba azotando los astilleros esa noche no pasó desapercibido para los marines de la isla. Duplicaron la guardia sobre el navío en cuestión, lo que acabó ahuyentando a los interesados. Finalmente, nadie incurrió sobre el astillero número tres.
Buenas chicos, como hemos hablado por privado, damos por finalizada esta aventura de tier 2. Como no la hemos terminado entera, os daré una recompensa correspondiente a lo que habéis hecho, que sería la mitad. ¡Espero que lo hayais pasado bien! ★
Aventura Tier 2 Completada
Cita:Mihasy Junsho Obtiene:- 3 Mugiwaras
- 10.000 Berrys
- 5 Reputación
Cita:Legan Obtiene:- 3 Mugiwaras
- 10.000 Berrys
- 5 Reputación
Por la herencia de Terence, os divido sus berries (55.000) entre los dos, entregandoos 27.500 berries más a cada uno.
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