La venganza de Gorram [autonarrada]
#1
En la remota isla del South blue, la isla de Sorbet estaba tranquila y en paz, el sur de la isla era un lugar donde los vientos acarician los campos de frutas exóticas, con susurros dulces cuentan historias de antaño, para algunos eran historias de una vieja era de gloria, algunos eran recuerdos tristes que valia la pena recordar de vez en cuando.
Pero otros se anclaban a sucesos del pasado, atrapados en la vergüenza, el eco de la derrota y la humillación aun resonaban en el corazón de Gorram, el infame bandido.
Había sido un día aciago cuando, bajo la tenue luz de las velas que danzaban en la iglesia de Austro, había intentado llevar a cabo su plan más audaz: un robo que le otorgaría riqueza y notoriedad. Sin embargo, en su camino se interpuso un joven monje, Li Yuan, cuya presencia emanaba una energía serena y poderosa. Con movimientos fluidos y una sabiduría que trascendía su juventud, el monje había desarmado a Gorram, frustrando su intento y sellando su destino en una derrota que el bandido jamás podría ignorar, pues no dio ni un solo golpe.

Desde aquel día, Gorram había jurado vengarse. La humillación calaba hondo, como el frío de la traición que había sentido al verse abandonado por sus propios hombres por un estúpido golpe de moralidad. No podía permitir que la paz del monje permaneciera intacta y aun así llamarse "bandido", deseaba arrebatarle su tranquilidad, hacerle sentir el peso de su propia arrogancia.
Poco a poco fue Planeando su venganza, entreno y se hizo mas fuerte, cuando finalmente estuvo listo Gorram reunió a sus leales bandidos y juntos se prepararon para sembrar el caos en el sur de la isla, donde los valles florecían y los pueblos vivían ajenos a la tormenta que se aproximaba.
"Deberíamos atacar el sur de la isla"- propuso uno de sus hombres, con una sonrisa taimada y cruel- "Sus aldeanos son débiles y no tienen defensas."

Gorram asintió lentamente, su mente moviéndose turbia como las aguas revueltas del océano, oscuras y difíciles de avistar.
-No buscamos oro ni joyas, ese pueblo es demasiado pobre...  Buscamos al monje.- respondió con voz grave y autoritaria. -Sé que él acudirá en defensa del pueblo. Li Yuan es un joven demasiado moralista, un ser de luz, y donde hay luz, siempre habrá sombras que quieran devorarla."

Mientras el grupo de bandidos se preparaba para su ataque, afilando sus armas y poniéndose sus armaduras, Gorram sentía cómo la ira se transformaba en una convicción ardiente. Aquella noche, él se disfrazaría de héroe ante sus hombres, prometiéndoles comida y diversión, pero en su interior, el deseo de venganza lo consumía. Recordó la mirada tranquila de Li Yuan, esa mezcla de compasión y firmeza que lo había humillado tanto aquel fatídico día; esa mirada pacifica que juró que no olvidaría.

Mientras tanto, algunos Kilómetros más al sur, en la iglesia de Madera antigua, donde los pobres podian encontrar calma y comida, era también el lugar donde Li Yuan meditaba, el monje permanecía en calma, consciente de que la paz y la iluminación eran frágiles, y que siempre había quienes quisieran romper esas corrientes sutiles de armonía.
-"La verdadera batalla no se libra con espada, sino con el corazón, por que las verdaderas batallas se libran en el interior."
Murmuró de forma algo charlatana y monótona para sí mismo, mientras sus pensamientos se entrelazaban con los ecos del viento que entraba por las rendijas del templo. Pero no eran las únicas voces del lugar, los pobres y desvalidos hablan, y los necesitados tienen ojos y oídos en todas partes. Las alarmas no tardaron en llegar. Gorram atacaría de nuevo.
Cuando los rumores del inminente ataque llegaron a sus oídos, Li Yuan supo que debía actuar. Con un suspiro profundo, se puso en pie, llenándose de esa energía sagrada que el mismo llamaba "determinación". Se dirigió a los aldeanos y, en su voz aunque monótona de un discurso demasiado largo, ofreció palabras de aliento:
"La violencia atrae más violencia. Debemos enfrentarnos a nuestros miedos con la verdad y el entendimiento, no con espada y escudo. Si lo hacemos, usando nuestras almas como guía, el odio no encontrará su hogar en nuestros corazones."
Los monjes, aldeanos y pobres miraron temerosos pero inspirados a Li Yuan, sintiendo que sus palabras eran un bálsamo para el temor que se había apoderado de ellos. Su sabiduría era su verdadero escudo.

Mientras tanto, Gorram y sus bandidos se acercaban a las casas de los agricultores de la isla, el aire cargado de tensión y expectativa, mientras las antorchas empezaban a encenderse.
-Cuando vean al monje, no lo subestimen, es fuerte- aconsejó Gorram a sus hombres.- Su calma es engañosa, pero he aprendido que detrás de toda serenidad puede haber una tempestad. Hoy, nosotros seremos la tormenta que él no espera.

La noche llegaba a la isla, pero la luz no la abandonaba, pues los bandidos desataron su ataque, arrojando sus antorchas a las casas de madera y heno. Las llamas comenzaron a devorar las casas de paja como serpientes voraces. Los gritos de los aldeanos resonaban y, en medio del caos, apareció Li Yuan. Su figura, envuelta en una túnica verde sencilla, parecía completamente calmado mientras caminaba hacia el tumulto, su mirada fija en el centro de la tormenta. Gorram

-"Detente Gorran ¡Nuestra batalla acabo hace semanas!, ¿por que insistes?"
proclamó con voz firme, pero llena de calma.
-Pues vengo listo para una revancha
- Ya te habías tardado... gero gero gero gero gero gero gero....
Un bandido interrumpió su risa intentando atacar, Pero Li Yuan bloqueo y contraataco, con la suficiente fuerza para reducirlo sin causarle daño, solo para seguir hablando con Gorram como si nada hubiera pasado.
-¿Y qué ganas tu con el caos y la destrucción? ¿Acaso creéis que el miedo hará que el mundo te respete?
-Hare que todos vean tu derrota monjesillo, y acabaré aquí con tu leyenda.
Li Yuan se detuvo a pocos pasos de él, su mirada compasiva atravesando la ira del bandido.
-El odio es un peso que llevaremos por siempre si no lo soltamos- respondió el monje con serenidad.- No luchamos contra el enemigo exterior sino contra nuestras propias sombras internas. ¿Por qué no eliges otro camino, Gorram? Uno donde no haya vencedores ni vencidos.
La tensión era palpable a su alrededor. Los bandidos, confundidos, dudaban, y Gorram, apretando los puños, sintió que su corazón se conflictuaba, justo como paso la ultia vez que se enfrentaron.
-No puedes hablarme así, Li Yuan. He venido aquí para tomar lo que es mío y arruinarte, y no dudaré.
-Lo que deseas no te dará la paz que anhelas.-respondió Li Yuan, dando un paso más cerca.- Cada acto de violencia solo perpetúa el ciclo del sufrimiento. ¡¿Es que acaso aun no lo vez? ¿es que aun no vez que cuando mas tomas de los demás ... es menos lo que tienes?

Las palabras del monje resonaron en el vacío de la conciencia de Gorram. Él observó a sus bandidos, que ahora miraban a su líder con incertidumbre. En ese instante, un destello de duda atravesó su corazón.
-"No... no vinimos a sufrir más,"
murmuró uno de ellos, reflejando otra vez como sus hombres dudaban, otra vez Gorram volvía a sentirse solo y abandonado de los hombres que se suponía, que debían apoyarlo.

Li Yuan, viendo el conflicto interno de aquellos hombres, continuó.
-La transformación comienza cuando confrontamos nuestra propia oscuridad. Te invito a caminar hacia la luz, Gorram, a dejar atrás ese peso que llevas contigo.

La lucha interna de Gorram se intensificó, pero la ira había arraigado en el corazón de Gorram demasiado, empujó a uno de sus hombres con brutalidad aun lado mientras alzaba su maza en el aire con intención de aplastar a Li Yuan
-NO.
Li Yuan se alejó a tiempo de ver como el golpe impacta y destrozaba el suelo.
-¡NO ME IRÉ SIN COBRAR MI VENGANZA!
los bandidos ya no intentaron ayudar a su jefe, claramente decidieron permanecer al margen dudando y luchando con sus conflictos morales internos. Li Yuan no podía permitir que Gorram siguiera destruyendo la ciudad, por lo que se preparó, se agacho y se lanzó de cabeza contra él, golpeándolo en el plexo y lanzándolo contra un edificio en llamas detrás de él, haciendo que el edificio colapsara sobre él, alzando una enorme bola de humo, ascuas y cenizas que lo nublaron todo mientras las llamas infernales se avivaron con su grito apagado por el crepitar de las llamas.

-El fuego de la venganza te mantuvo caliente, pero la venganza es el fuego que suele quemar al vengador…

Los bandidos arrepentidos de sus acciones, ayudaron a apagar las llamas que aún circulaban en las casas, incluso con el fuego apagado, registrando los escombros, no llegaron a encontrar el cuerpo de Gorram ¿seguiría vivo? ¿seguiría buscando venganza? Li Yuan no le dio importancia en ese momento, si seguía vivo tenía la oportunidad de cambiar de ser mejor persona, y si no... Solo volvería a enfrentarlo con el mismo espíritu de la primera vez.
#2
Aventura Tier 1 Autonarrada Completada
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