[Autonarrada] No tan tranquilo
#1
Las cosas en Sorbet no se estaban tornando tan tranquilas como uno se las quisiera imaginar, la verdad es que, desde antes de llegar estaban teniendo más movimiento del pensado. Tras lo pasado con Morsen, el marino dentro del bar, Sanemi estaba siendo bastante más cuidadoso con sus pasos y movimientos. Quiere tratar de evitar, a toda costa, que lo vean y los problemas innecesarios, menos si no puede sacar beneficio alguno de esas situaciones. Lo mejor sería tratar de conseguir dinero rápido sin tener que atarse a nada. Los recursos, para poder seguir viajando o siquiera mantenerse alimentado, son de vital importancia.

Llegó al puerto era de día. El sol manifestándose en todo lo alto, esta vez no lucía tan imponente como de costumbre, puesto que el cielo tenía una gran cantidad de nubes que lo nublaban cada poco minuto, dejando que la brisa marina se siente un poco más fresca, para que esta sea la protagonista de la naturaleza. Se sentó en una de las bancas que deja mirar todo el muelle. Está con su habitual ropa de jean, polo largo y una capucha encima que cubre hasta por debajo de sus rodillas ¿Qué es lo que sigue? No es de los que buscan justicia, pero detesta la justicia corrupta. Por lo general, estos días ha sido desconfiado, pero práctico, eso lo ha mantenido a salvo, hasta ahora. La gente pasa de un lado al otro, como si la era de la piratería no los moviera, claro está, que es la única forma que tienen para vivir, la preocupación no debe atarlos a una vida de miedo y dudas, es una forma de escoger el camino.

Unos cuantos minutos después se levantó de su asiento. Dando pasos cortos, mientras que el pisar de cada uno levantaba una ligera estela de humo que sería imperceptible para cualquiera. Su capa ondeaba, de vez en cuando, en todas las direcciones por el vaivén del clima. De rato en rato su rostro se dejaba notar y se destacaban sus características cicatrices que lleva, las cuales porta con orgullo porque son las mismas que marcan una parte importante de su historia. Se podría decir que cada una de ellas cuenta algo que lo complementa y afianza, sin duda alguna, con el pasar del tiempo. Con cada movimiento se acercó más al punto donde el puerto ya no es tan pintoresco sino más viejo y rústico. Donde, gracias a su destacado olfato, puede diferenciar el olor a alcohol que se mueve sin problemas de un lado al otro y como no, personas ebrias tiradas cada cierto tramo.

Nuestro protagonista decidió parar brevemente para girar levemente en dirección al mar -Oe… -Manifestaba con total naturalidad, mientras dejaba escapar un poco de aire, no llegaba ser un suspiro, pero se acercaba bastante -Te he notado desde que estoy sentado en la otra parte del muelle ¿No piensas salir nunca? Creo que has perdido el factor sorpresa ¿no? – Tras esta, su primera oración, de entre las sombras se manifestó otra presencia. Presencia que dejaba escuchar unos aplausos, como si estuviera deseoso que Sanemi lo identifique.

-No esperaba menos – Dijo mientras hacía una ligera e improvisada reverencia- No quiero darle muchas vueltas al asunto, mi nombre es Kade y he tenido la oportunidad de… “observarte” un poco -Guiñó el ojo y dibujó una sonrisa de medio lado. Tenía el cabello negro, corto y tenía la tez trigueña. Era más alto que Sanemi -Quiero proponerte un pequeño trabajo, claramente, este tiene recompensas para ti ¿Estás dispuesto a escuchar? Bueno… hablaré de todas formas. Quisiera que me ayudes a “recuperar” un cargamento pequeño que ha sido… “robado” por una banda menor del puerto ¿Qué obtienes a cambio? Seguro que puedo conseguirte una buena parte del dinero y quien sabe… una conexión importante

Kade siguió hablando, la verdad es que se explayó bastante sin siquiera esperar respuesta del pirata, quien prestaba atención, para sorpresa de propios y extraños. La verdad es que no sonaba tan descabellado, lucía como un trabajo simple y con una retribución, que, si bien no lo haría millonario, le otorgaba una fuente de ingreso para mantenerse en Sorbet. Sanemi escuchó todo y al final se acercó a Kade para mirarlo directamente a los ojos con mirada fría y tono sereno -Si esto resulta mal o es una trampa, ten por seguro que, para mañana, no podrás contarlo -Fulminante y preciso entregó el mensaje.

Sanemi esperó unos cuantos minutos y, nuevamente, empezó su andar, pero esta vez tenía una nueva, digámosle… misión. Tenía las coordenadas por lo cual emprendió carrerilla entre las estrechas calles, igualmente, debía desempeñarse en la parte antigua del puerto. Dado el tiempo necesario se encontraba en cima de un tejado, en cuclillas observando todo el movimiento, pero sobre todo una cabaña bastante vieja, con huecos en el techo, pero de donde entraban y salían varios, no sabía si decirlo con precisión, pero parecían ser piratas. Se quedó mirando un poco más de tiempo para identificar patrones en sus movimientos y actuar. La gran mayoría descansaba después de dejar una caja, tiempo que se daban para fumar o tomar directamente de una botella de ron pequeña.

El de pelo blanco saltó de donde se encontraba para caer en el suelo de forma casi perfecta. No quería causar mucho revuelo, por lo cual intentaría hacer esa misión de la forma más sutil posible. Aprovechando toda su agilidad y el sonido que hacen las olas al romper contra el muelle en enmascarar los sonidos que hacía, producto del mismo movimiento, le resulta relativamente fácil. Se ubicó en la parte trasera del deteriorado almacén. Justo por encima de él, unos dos metros, se muestra una ventana rota, por donde entró. Al moverse dentro del sitio, escondiéndose de rato en rato, pudo, tras analizar varias cajas de mercancía dar con una de un color de rojo oscuro con un extraño símbolo adelante grabado con metal. Al abrirlo, pudo notara que es lo que Kade pedía le llevase, eran jarrones antiguos y algunos pergaminos.

El de cabellera blanca sacó un morral que pudo comprar a un buen precio en el mercado y comenzó a meter todos y cada uno de los artefactos. En total eran cuatro jarrones de tamaño pequeño y cuatro pergaminos ¿Qué significaban o cual era su importancia? Eso es lo de menos. Tal cual, por el lugar que entró, salió ¿Pero todo podría resultar tan fácil? Para cuando llegó a la primera esquina, se pudo dar cuenta que lo esperaban cinco miembros de la marina, entre los que se encontraba Morsen -Oe… ¿esto no te parece demasiado conveniente? -Manifestó el pirata dejando escapar un suspiro de resignación, al parecer ese miembro de la marina sería una especie de calvario mientras se encontraba en Sorbet -¿No podemos ignorar el hecho de que yo sea un pirata y tú un Marine por un minuto? Te ahorrarías una humillación ¿no? -Claramente su pregunta fue respondida cuando salieron disparadas las primeras balas por parte del improvisado batallón. Esta vez Sanemi quería ser lo menos llamativo posible por lo cual, esquivó con facilidad y dio media vuelta para emprender su huida.

No esperaban que resultara tan bien como sucedió, para cuando pudo darse cuenta ya no estaba siendo perseguido. Su andar estaba siendo caminado por encima de los techos. Tras un momento llegó a la cabaña de Kade. Golpeó la puerta tres veces y entró viendo a quien lo contrató sentado en una silla mientras bebía un poco de vino -Oh… No esperaba menos, lo has conseguido ¿no es cierto? -Habló eufórico- Sanemi, contrario a lo que haría habitualmente agarró la silla que estaba frente a él, se sentó y dejó el costal encima de la mesa. Cruzó sus brazos y los reposó en la mesa -Solo quiero que tengas en cuenta algo, en realidad, es bastante sencillo. No me interesa lo que he traído en esa bolsa, solo he venido por mi paga, pero… como te lo dije antes, si de alguna u otra forma esto resulta ser más que un sencillo encargo, me aseguraré que no puedas contar nada de esto -Kade no se puso serio, no palideció, es más sonrió -No esperaba menos, pero pierde cuidado, tampoco estaré mucho tiempo en Sorbet -Tras estas últimas palabras sacó una pequeña bolsa de dinero y se lanzó a Sanemi -Creo que con esa cantidad de piezas bastará ¿no?

En un rápido conteo Toge aceptó, todo lo ganado le daba la oportunidad de seguir con su camino. Se levantó de su silla para luego dar media vuelta, sin decir palabra alguna. Simplemente deseaba alejarse para ir a su posada y dormir. Ahora tendría que lidiar con el hecho de que parece haber obtenido su propio perseguidor en esa isla, Morsen estaba siendo, realmente, una piedra en el zapato y comenzaba a mostrarse con un obstáculo del cual uno debe deshacerse lo más rápido posible. Eso es algo que resolvería luego, de darse la situación. Ahora le quedaba disfrutar el poco dinero ganado, hasta que llegue el momento de seguir con su viaje por los mares.
#2
✓
Aventura Autonarrada: Completada
RECOMPENSAS:

— Puntos Mugiwara: 5

— Reputación: 15

— Berries: 10k

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