Misión de diplomacia (I) [Aventura Autonarrada][Presente absoluto]
#1
El barco se movía de un lado hacia otro, de arriba a abajo, y en su rato de descanso, el pobre de Minato apenas podía descansar. Tumbado en aquel duro colchón de su camarote, miraba aquel techo de madera, que crujía con el vaivén de las olas del mar. Y precisamente no era por eso por lo que no podía descansar. Ciertamente le preocupaba poder encontrarse alguna amenaza que no pudiera neutralizar, que no pudiera parar, pero era por eso también por lo que estaba allí en aquella misión de diplomacia. Si que es verdad que no entrenaba tanto como le gustaría, pues tenía muchas más tareas y más complicadas de hacer, pero estaba aprendiendo muchísimo más que en Shells Towns. Para comenzar, había conocido a otros tres marines de su misma edad, ya que supuestamente aquel programa era para relacionar jóvenes marines con potencial de distintos Blues, para que comenzaran a forjar lazos y se pudieran ayudar unos a otros en otros momentos.



Remi era una chica que provenía del South Blue. Parecía ser buena persona y dulce, pero realmente era muy agresiva. Golpeaba bastante fuerte y aunque te golpeara de manera amistosa, te podía hacer bastante daño. En su primer encuentro, cuando se estrecharon la mano, Minato sufrió bastante, pues se la estrechó con mucha más fuerza de la necesaria, y aunque su orgullo no quería mostrar debilidad ante nadie, no pudo evitar dibujar una mueca de dolor en su rostro, haciendo que desde ese momento, Remi estuviera atormentandole y amenazándole con hacer lo que ella quisiera en los ratos libres. Sinceramente, al de cabellos violetas le daba bastante miedo, ya que no se dejaba engañar por su cara de no haber roto nunca un plato.


La contraparte de la del South Blue era la chica del West Blue, Fiona. Ella verdaderamente era todo dulzura y corazón. En los primeros días, parecía que se iba a desmontar de un golpe, pero la chica aguantaba estoicamente todas las dificultades que le iban surgiendo. No la había visto ni entrenando, ni combatiendo, pero decían que detrás de esa inocente cara había un demonio escondido en ella y que de vez en cuando liberaba. Realmente, el de cabellos violetas quería ver de lo que era capaz, y si era cierto aquel rumor, lucharía por que se quedara en su tripulación.


Ya por último, el chico de North Blue, Devin, el más fiero espadachín de aquella empresa. Si bien era un chico serio que apenas hablaba, no se había separado del joven Minato desde que se conocieron. Seguramente el del North Blue se reía con las ocurrencias del de cabellos violetas, pero en todo aquel tiempo, no había visto ni un sólo esbozo de sonrisa en su cara. Cuando no estaba tras de él custodiándolo, estaba con su katana, limpiándola o haciendo movimientos bastante raros. En ese aspecto, le recordaba a su compañero de la base Sephiroth.


Comandando a toda la tripulación de aquel buque, no había otro que se atreviera a salir a la mar rodeado de tantos novatos que no fuera el Teniente Oliver Gallagher, un hombre entre hombres. Tenaz y experimentado, un lobo de mar de los antiguos, de los que de verdad amaban estar en un barco. Se sentía más cómodo en el vaivén de las olas que en tierra firme, aunque eso no significaba que no estuviera cómodo en tierra firme, pues su misión era la de hacer negocios con los mayores mercaderes del East Blue para crear nuevas rutas comerciales que hicieran prosperar las zonas más pobres de la zona.


En esta ocasión, después de estar en la Isla Isshin para coger un importante cargamento, donde Minato tuvo su primer encontronazo con piratas de verdad, se dirigieron a la Isla de Down, más concretamente al Reino de Goa. El joven de cabellos violáceos conocía este lugar de oídas. Sabía que el reino estaba dividido en dos, la zona rica y la zona pobre. Para él eso era algo bastante raro de ver, ya que en Shells Town eso no ocurría. ¿Cómo era posible que el gobierno y las autoridades permitían que eso ocurriera? ¿Acaso no estaban para ayudar al necesitado? Tenía que ver con sus propios ojos porque ocurría aquello.


Cuando quiso darse cuenta, habían llegado y no tuvo mucho tiempo para pararse a ver la isla. En aquella ocasión, tuvo que escoltar, junto a sus otros tres compañeros novatos y otros seis soldados más, al Teniente Gallagher hasta una casa enorme de color blanca, con una fachada bastante bonita llena de columnas y decoraciones en color dorado, algo que Minato nunca había visto, y que veía como unas excentricidades que no venían a cuento. Aquella mansión, además de ser grande, contaba con un enorme jardín delantero, lleno de coloridas plantas y algún que otro árbol; todo ello rodeado de una vaya de más de dos metros de alto, con un acabado en punta que te impedía, o al menos dificultaba para asaltar la propiedad.


Aquella mansión, situada a las afueras de la ciudad, pertenecía a un excéntrico arquitecto de la ciudad, que se dedicaba a hacer edificios con formas raras y en lugares donde nadie se esperaba que hubiera un edificio; en pocas palabras, con un maestro de la arquitectura. -Muy bien, chicos. Os diré como nos organizaremos.- Comenzó diciendo el Teniente Gallagher. -Entrarán conmigo la soldado Remi y el soldado Devin. En la siguiente misión los que entren conmigo serán el soldado Minato y la soldado Fiona.- Todos los novatos asintieron con ganas y sin rechistar. -Ustedes dos, se quedarán en la puerta de afuera, custodiando la entrada, mientras que el resto, estaréis por los jardines patrullando. No quiero que haya ningún tipo de problema. En caso de emergencia, contacten conmigo vía Den-Den Mushi.- Y dicho aquello, cada uno comenzó a andar hacia su posición.


Fiona y él se pusieron delante de la puerta, fijando la mirada en cada una de las personas que pasaban por delante, pero sin hablar durante un rato, hasta que la del West Blue rompió el silencio. -¿Qué te está pareciendo esta misión, Minato? ¿Es un poco aburrida, verdad? En el West Blue teníamos más acción.- Dijo como si nada la chica. Minato esbozó una leve sonrisa, para acto seguido responderle. -Bueno, es mucho movimiento para simplemente hablar con unos señores ricachones, pero la verdad es que se siente genial poder salir al mundo.- Comenzó diciendo el chico. -No llevo mucho tiempo en la marina, pero si es cierto que en mi base es complicado hacer algo divertido o interesante. Nos pasamos la mayoría del tiempo entrenando, limpiando o patrullando la ciudad, y nunca suelen pasar cosas interesantes, y cuando pasan... A lo más nuevos nos dejan atrás.- Y cuando se dispuso a continuar, divisó algo al fondo que le hizo parar.


Se trataba de una chica, que cayó al suelo, y sin pensarlo un segundo, Minato salió corriendo a socorrerla, dejando con la palabra en la boca a Fiona. Cuando llegó al lugar donde se había caído, el de cabellos violetas se agachó para atenderla. Parecía una chica vagabunda, ropas sucias y rotas, pelo despeinado y encrespado, llena de manchas por la cara, las uñas negras y desprendía un olor algo nauseabundo. Igualmente, su deber como miembro de la Marina era ayudar a cualquiera que lo necesitara, y ella, era una necesitada en ese momento. -¿Estás bien? ¿Que ha pasado?- Preguntó preocupado. Tras de él escuchó un par de pisadas. Se giró y vió a un chiquillo con una barra de metal, cargada, dispuesto para atacarle. Cuando le lanzó el ataque, el marine dio alzó su brazo y frenó el golpe. Era un chiquillo, pero si le llega a dar con eso, le hubiera hecho mucho daño. Giró la cabeza para ver a la chica, pero se había levantado y se había distanciado un metro de él, mientras desenvainaba un cuchillo.


-Con eso puedes hacer mucho daño, bájalo y no pasará nada.- Avisó el joven Marine. Dubitativa, miró al chico. -¿Que hacemos, Remus?¿Atacamos y le robamos? ¿O mejor huimos?- Dijo la chiquilla. -No seas cobarde, Mariah. Tenemos que comer. Este azul tiene pinta de tener mucho dinero. Atácale y róbaselo. ¡Yo lo tengo aquí distraido conmigo!- Dijo el joven. La tal Mariah parecía un poco asustada con la situación, así que Minato decidió intervenir. -¿Porque mejor no os doy el dinero que llevo encima y nos olvidamos de todo y así nadie se mete en problemas?- El joven marine, entonces, empujo con fuerza al niño con la barra, desplazandolo varios metros hacia atrás, quedandose con margen para reaccionar en caso de que cualquiera de los dos decidiera atacarle.


Del bolsillo interior de su chaqueta sacó un pequeño fajo de billetes, donde había 8000 berries, y los tiró a los pies de la joven. -Eso es vuestro, pero bajad las armas. Yo sólo quiero ayudar, no quiero problemas.- Los chiquillos se miraron entre sí, y tras bajar las armas ambos, la joven cogió el dinero, y salió corriendo al lado del joven, ayudándolo a levantarse. -Soy Minato. ¿Quiénes sois vosotros? ¿Que hacíais cerca de esta casa?- Preguntó. -Yo soy Remus, y ella es Mariah. Aquí solemos hacer nuestro negocio. Mi hermana Mariah se hace la herida y cuando van a socorrerla, aparezco yo y les ataco por la espalda para robarles a los ricos. No siempre nos lo quedamos nosotros. Tambien le damos dinero a los niños de Grey Terminal.- Dijo el joven. -¿Que es Grey Terminal?- Preguntó el joven marine. Ambos jovenes esbozaron una sonrisa de incredulidad. -¿No sabes lo que es Grey Terminal? Es el mayor basurero de la ciudad, y donde viven muchos como nosotros.- Minato alzó las cejas sorprendido. -Allí no hay esperanzas. O comes, o te comen.- Dijo con cierta tristeza la chiquilla.


Pero justo cuando quiso seguir hablando, Fiona apareció corriendo, y los chiquillos se asustaron y huyeron del lugar. -¿Estás bien, Minato? He visto lo que ha pasado. He tardado tanto porque no sabía si dejar el lugar sólo. Al final ha llegado el Teniente Oliver y me ha dicho que viniera a por tí.- Minato se irguió y sonrió levemente. -Está todo bien. He ayudado a unos muchachos...- Dijo, aunque no muy convencido. Cuando llegó a donde estaban el resto de marines, el teniente Oliver lo miró con el ceño fruncido. -¿Alguna justificación por la que abandonó el lugar de la misión, soldado Minato?- Su tono de voz era alto y autoritario. -Señor, salí para auxiliar a un civil que parecía herido. Todo fue una falsa alarma, todo está bien.- Oliver relajó el rostro y le contestó. -No vuelva a dejar su puesto de trabajo sólo, nunca se sabe que puede llegar a pasar.- Dijo, dando por zanjada aquella discusión, pues comenzó la marcha hacia el barco. Minato sin moverse del lugar, hizo una pregunta al Teniente Oliver. -Teniente Oliver, si tenemos una base de la marina aquí, ¿Porqué se permite que haya tantas diferencias sociales entre el Reino de Goa y Grey Terminal? ¿No deberíamos ayudar a los que más lo necesitan.- El señor Oliver frenó y giró la cabeza para mirarlo a los ojos. -Tan jóven... Ya te irás dando cuenta de la realidad que hay en el mundo. Es mucho más diferente de lo que hay en Shells Town, ¿Verdad? En fin... Reanude la marcha, no quiero volver a escucharle hasta mañana en el desayuno. Nos marchamos a la siguiente isla.- Y tras decir aquello, siguió andando. Minato se incorporó a la fila y siguió los pasos de sus compañeros, aunque en silencio y con una cara llena de preocupaciones.


Personajes NPCs
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#2
Aventura Tier 1 Completada


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