Nyra Kuroshiro
Fuerza
Resistencia
Destreza
Precisión
Agilidad
Reflejos
Inteligencia
Voluntad
C. de Haki
C. de Akuma
14
69
9
9
28
28
9
43
0
45
05-02-2026, 07:53 PM
(Última modificación: 20-02-2026, 05:48 PM por Nyra Kuroshiro.)
66 de Primavera del año 17
La noche anterior me había ido a costar tarde, así que no pude encontrar a ninguno de mis compañeros antes de irme a dormir. Por eso, en cuanto noté salir los primeros rayos de sol, me levanté de un salto y me apresuré a descorrer tooodas las cortinas del barracón de nuestra tripulación.
—¡Ya es la hora! —anuncié alegremente, tratando de despertar a todos—. Venga, venga, venga, ¡daos prisa en levantaros! —los animo con saltitos mientras los voy destapando conforme me acerco a las camas que tengo más cerca—. ¡Nos vamos todos a una sesión de fotos!
Si había gente feliz, compartiría su emoción, pero ya sabía que seguramente Dravenia se quejaría, así que me acerqué a ella enseguida.
—Antes de que digas nada… —la advertí colocándome junto a ella con un dedo en mis labios, inclinándome un segundo hacia su cara antes de volver a incorporarme—, ¡es todo por el bien de la tripulación! ¿No necesitábamos dinero para un barco porque no queríamos estar dependiendo de que nos dejaran uno? ¡Pues este fotógrafo es amigo mío y nos va a pagar muy bieeeen! ¡Y no solo eso! —exclamé aún más emocionada, alzando ambos brazos—. ¡Los beneficios irán en buena parte destinados a niños de orfanatos! ¡Bieeeeeeeeeeen!
Me giré entonces hacia todo el grupo, asegurándome de que nadie se escapara. Lo único que tenemos que hacer es presentarnos todos allí. ¡¡Necesita exactamente a ocho personas para hacer un calendario!! Un chico y una chica por estación, ¡así que tenemos que estar todos, todos! ¡Vamos a estar geniales!
Mientras los empujaba a arrastrarse y vestirse, fui respondiendo todas las preguntas que me pudieran hacer. El fotógrafo se llamaba Amadeus Luminaire, ¡y resulta que me lo reencontré ayer! Estaba trabajando en un calendario y lo estaba pasando fatal para encontrar modelos acorde a lo que él buscaba, ¡pobrecito! Así que, por supuesto, le hablé de lo guapos que éramos todos en la tripulación, ¡¡y le encantó la idea!! Así que me puse a ayudarlo con cosas de su sitio de imágenes y por eso volví tan tarde. Pero ¿¿por qué se iba a negar nadie cuando no tenía nada de malo y nos acercaría más a nuestro bonito objetivo del barco??
La verdad es que el sitio que había alquilado estaba sorprendentemente cerca. Apenas a unas tres calles de donde nos alojábamos. En cuanto fuimos al lugar, llamé a la puerta y abrí sin esperar respuesta.
—¡¿Cómo se te ocurre, Stella?! ¡¿No podías haberme traído un modelo más insulso?!
—Señor, con el debido respeto, la fecha límite de entrega es mañana. No podemos…
—Stella, ya sé que te pago para ser práctica y llevar las cuentas, ¡pero ¿qué quieres que haga con ese tipo?! ¡Su rostro no tiene ningún tipo de narrativa! ¡¿Cómo pretendes que cree mi obra maestra si…?!
La mirada inquisitiva de Stella se dirigió hacia nosotros, y pronto la siguió la del fotógrafo, quien se dio al fin la vuelta hacia nosotros.
—¡Nyra, querida, cuánto tiempo! —saludó alegremente, acercándose a nosotros.
—¡Pero si nos vimos ayer, Asmodeo! —reí al tiempo que corría a darle un abrazo.
—Eso es mucho tiempo para la persona que va a salvar hoy mi arte —comentó antes de prestar toda su atención a mis compañeros—. ¿Estos son mis nuevos modelos?
Los analizó durante unos segundos igual que un científico podría mirar dentro de uno de sus tubitos de ensayo. Su mirada pasó de uno a uno, y eso fue tiempo suficiente para que, si alguno sabía algo de moda o imagen, supiera que se trataba de Amadeus Luminaire, un fotógrafo con tanta fama como controversia.
Finalmente, tras llegar al último de ellos, sonrió satisfecho.
—¡Perfecto! Variedad de colores, razas y vibraciones, todos con carisma y una energía que sabré capturar para siempre en imágenes —sentenció con grandes gestos que concluyeron en su puño derecho cerrándose al agarrar algo invisible—. Bien, como os habrá dicho Nyra, pretendo ilustrar un calendario, y para ello preciso de un caballero y una dama por estación. El título será: ¡Historias a través de las Estaciones! —anunció con un movimiento del brazo que parecía ilustrar un cartel invisible, y yo no tardé en aplaudir silenciosamente ante tanto énfasis. ¡Ya podía imaginar lo bonito que sería!—. Vale, vais a ser tú y tú, tú y tú, tú y tú y tú y Nyra —que, básicamente, se traducía en Dravenia-Dash, Choi-Kael, y Shin conmigo—. Seréis, por ese orden, Otoño, Invierno, Verano y Primavera. Perfecto, ¡no se diga más! —anunció con palmadas—. ¿Alguna pregunta antes de entrar a vuestros camerinos? —preguntó al tiempo que señalaba con un amplio gesto el camino que llevaba a cuatro casetas, cada una decorada con una estación diferente y todas ellas con dos puertas: una con el símbolo de un hombre y otra con el de una mujer. Viéndolas desde fuera se adivinaba que, en su interior, estaban divididas en mitades idénticas.
Tras él, Stella pareció aliviada de que, por fin, aquel hombre fuera a ponerse a trabajar.
Hasegawa Shin
Fuerza
Resistencia
Destreza
Precisión
Agilidad
Reflejos
Inteligencia
Voluntad
C. de Haki
C. de Akuma
45
70
47
53
39
110
27
41
0
124
Su sueño se había interrumpido hacía bastante rato, pero hizo lo que mejor sabía, o como mínimo entraba en el top de sus talentos: Fingir. Shin difícilmente podía dormir más de cinco horas, casi cronometradas por alguna especie de reloj biológico, y por ello la repentina energía que desató Kuroshiro no lo sorprendió para nada, al contrario, le dio un motivo para ponerse en movimiento y dejar de navegar en los cerrados mares que fragmentaban su estabilidad mental.
Sentado en la cama, con una expresión bastante espabilada, la observó. A la gran culpable. Contrario a lo que pudiese parecer no estaba molesto, sólo extrañado del concepto, ¿sesión de fotos? Lo inesperado del asunto le hizo incluso rascarse la zona cervical, pero decidió ponerse de pie, estirarse para relajar las tensiones del cuerpo tras estarse tanto tiempo quieto y finalmente contestar como la última de sus prioridades.
— Me niego, Nyra. —vociferó, apuntándola con el dedo índice. Por supuesto que era broma porque al final con un poco de juego mental diciéndole que podría lucirse como tanto le gustaba lo terminaron convenciendo, y sin mediar más consultas se terminó sumando a todos para dirigirse al estudio, zona de trabajo o lo que sea que utilizase el afamado Asmodeo para trabajar. '¡Menudo nombre!', pensó el albino, como si lo tachase de pretencioso desde la forma en que sus padres eligieron llamarlo, pero podía lidiar con ello, o eso se repetía.
Para fortuna de todos los presentes, los ojos de Hasegawa detectaron un muy buen motivo para quedarse y colaborar en Stella, la compañera, asistente o posible representante del fotógrafo. Su estilo profesional, los pendientes e incluso su cabello formaban la imagen única de mujer con carácter que tanto llamaba al albino, sin embargo fueron sus facciones finas lo que terminaron encantando a sus gustos tan específicos, decidiendo que ignoraría absolutamente todo lo que sucedía a su alrededor tras recortar las distancias y acercarse a la mujer.
— Así que Stella... —rompió el hielo, su tono convirtiéndose en una melodía dulce, resonante de forma agradable y masculina, perfectamente acomodada en una impostación para llamar la atención de las mujeres. — Mi nombre es Shin, será un placer compartir espacio de trabajo con este grupo. Aunque disculpa mi sinceridad, pero... —mantiene una distancia prudente, nada invasiva. Es como si de pronto todas las payasadas de Hasegawa hubiesen muerto, completamente centrado en llevarse el agrado de la fémina.
— Me da la sensación de que sin ti, nada de esto funcionaría. Las personas así son agradables, ¿sabes? Estaría encantado de tener una oportunidad para conocerte mejor. —y con una sonrisa tan juguetona como casual observó por el rabillo del ojo que el fotógrafo lo había señalado, rompiendo su burbuja de intento de seducción y claro, la interacción con Stella.
Shin se descolocó, se señaló él mismo al unísono que el fotógrafo y luego miró hacia Nyra, retomando la atención hacia Asmodeo. Ladeó la cabeza, se alejó unos pasos de la mujer y finalmente cuestionó — ¿Que yo qué? —no había escuchado absolutamente nada. Siendo sincero tampoco había escuchado a Kuroshiro cuando lo explicó más temprano.
Todo un caso perdido.
— Bueno, como no he entendido nada, me tocará ser el primero. ¿Puedes repetirme lo que le dijiste a ellos? Exactamente. Palabra por palabra. Mismos espacios, respiraciones y gestos, necesito la experiencia completa, nunca antes me habían contactado para publicitar un producto. Ah, por cierto, ¿qué estamos promocionando? ¡Dime que es comida! Con que me paguen comida gratuita es suficiente. —un maremoto de palabras, de más estaba añadir que buscaba ser molesto a consciencia — ¡Pero no olvides repetirlo todo, por favor! —remarcó, alzando su diestra en todo lo alto y esperando que el hombre tuviese la amabilidad de compartirle los datos demandados. Claro que le preguntaría a sus compañeros si replicó exactamente lo mismo que cuando no estaba escuchando, y emitiría una vil queja en caso de que no cumpliese.
Aplica en Stella los siguientes karmas:
• Belleza
• Toque divino
• Seductor
Brooklyn Atwood
Fuerza
Resistencia
Destreza
Precisión
Agilidad
Reflejos
Inteligencia
Voluntad
C. de Haki
C. de Akuma
Los vestigios del sueño que se había arrastrado de nuevo hacia ella se habían evaporado cuando las cortinas se movieron y las voces comenzaban a escucharse. Un suspiro se le escapó, porque había adorado saborear esos minutos dormitando de nuevo. Brook siempre se levantaba temprano para poder pasar tiempo en el océano, era parte necesario y parte un deseo de volver a sentirse segura. Sin embargo, desde que estaba aquí, todo había sido demasiado de la mejor manera, por lo menos, aquí nadie parecía mirarla como si fuera un bicho raro. Exhaló lentamente, mientras se sentaba con pereza para poder tener mejor atención, aunque le costaba un poco mantener los ojos abiertos, las palmas de sus manos se pegaron en sus ojos cuando los rayos de sol le golpearon con fuerza.
— ¿No es demasiado temprano para los gritos? — Su voz salió cansada hasta para ella; bajó sus manos, mientras su cabello se encontraba ligeramente esponjado, húmedo también, un mal secado del que se preocuparía luego. La energía de Nyra siempre era contagiosa, por lo general, le gustaría seguirle el ritmo, pero ahora, necesitaba tomar algo para que su sistema comenzara a funcionar de forma correcta. — ¿Un. . . ¿Calendario? — Parpadeo, con la confusión y la sorpresa en su rostro, bueno, de entre todas las ideas que pudieran tener, pudieran hacer, esta no era algo que estuviera entre el montón.
Sus labios se abrieron, quería decir algo, pero no estaba segura que, no sabía si quería negarse a esto, pero sus labios se cerraron después. Ningún argumento pensando a estas horas saldría válido, si no como una excusa, sobre todo por la hora. Suspiró, dejando caer los hombros, derrotada sin siquiera haber comenzado a quejarse o negarse, aceptando las ideas de Nyra aunque le hubiera gustado que le dijeran con antelación, era más fácil hacerse a la idea de que alguien quería una foto suya, por más raro que fuera.
— Supongo que no tenemos opción para negarnos — Susurro suave, aunque no había el peso del enojo o la ofensa, solo un gesto que parecía más divertido, sus piernas se cruzaron ligeramente, todavía sin levantarse, aunque podía ver como el hombre, el fotógrafo, los miraba, con ojos calculadores y curiosos, pensando seguramente en como acomodarlos para la sesión de fotos, se preguntó qué tan creativo sería con todos ellos ahí — Tengo una pregunta — Su voz se elevo un poco, alzando su mano, aunque realmente no era necesario, sobresalía, porque además de Dashrath, ella era la segunda persona más alta entre todos los presentes, a veces se sentía abrumada de que si no controlaba su fuerza podía lastimarlos sin querer, empujo el pensamiento de inmediato, no, eso no era lo que quería pensar.
— Primero, un placer conocerte, Asmodeo — Fue amable por naturaleza, con una sonrisa simple y cordial — La idea es simple y parece que tienes muchas ideas, cosa que aprecio y me da curiosidad — No tenía que distraerse, se recordó — Solo me gustaría saber, ¿cómo se designan las parejas? Es decir, ¿ya lo tiene pensando? — Para ella, que recién había entrado, aun le costaba un poco acercarse, no es que no los apreciara o confiara, solo se sentía un poco fuera de lugar ahora mismo, quizás necesitaba tener ese intercambio con los demás. — Porque este proyecto me parece. . . — Hizo una pausa, como si pensara realmente que quería decir —Divertido —admitió, porque nunca había sucedido algo así para ella.
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