[Fic][Autonarrada][Aventura T1]Un niño perdido en el puerto[Presente Absoluto]
#1
Día 84 de Primavera, año 17

Puerto de Baterilla, 18:36


Una patrulla tranquila por una zona ya no tan ajetreada debido a las horas. Sin embargo, me aseguro de tener los oídos y la visión bien atentos, porque dentro de nada empezará a oscurecer y nunca se sabe qué tipo de chanchulleos pueden producirse bajo el amparo de la oscuridad.


Aun así, todo parecía en calma… hasta que escucho el sonido de un suave llanto agudo. Primero me detengo, tratando de discernir qué podría ser. ¿Un animalito? Despacio, me acerco a las grandes cajas de las que parece venir el sonido. Al asomarme, descubro la figura de un niño de no más de cinco añitos de edad, abrazándose las rodillas. En aquella postura, sólo podía distinguir un poco de cabello rubio algo despeinado bajo una gorrita de tela marrón, pero pronto un par de ojitos ambarinos me miraron asustados al notar mi presencia.


―Ey, ¿estás bien…? ―susurro con una sonrisa suave, bajando un poco mis orejas, tratando de no asustarlo mientras me acerco lentamente―. ¿Te has perdido? ¿Sabes cómo se llaman tus papás?


Quedo en cuclillas frente a él, pero este no me responde y sólo se echa un poco más hacia atrás. No me atrevo a acercarme más para no asustarlo, ya que primero necesitaré ganarme su confianza.


―Yo me llamo Nyra ―saludo mostrando mi mejor sonrisa, procurando transmitirle toda la alegría de que era capaz, movimiento de cola y alzamiento de orejas incluidos, pero sin alzar la voz―. ¿Y tú cómo te llamas?


El pequeño pareció dudar un poco, pero finalmente se presentó.


―Dani…
―Dani, ¡qué bonito nombre! ―elogié al tiempo que daba un par de silenciosas palmadas―. Oye, ¿quieres ver algo? ―moví una de mis manos hacia atrás y él se encogió un poquito más un instante, pero lo único que hice fue ponerme de rodillas y mostrar ante mí mi esponjosa cola rubia platino―. ¿Quieres tocarla? ¡Es muy esponjosa, de verdad! ―lo animé con unas ganas muy logradas.


¡Cómo odio que me vayan a tocar la cola con las manos sucias! Pero bueno, todo fuera por sacar al niño de allí cuanto antes, porque esta zona pronto se podría volver peligrosa… Por suerte, el truquito funcionó, y el niño terminó poniéndose de pie y avanzando despacito hasta tocarla con suavidad.


―¿Te gusta? ―inquiero con curiosidad, a lo que él asiente felizmente. ¡Bien! ¡Un paso menos!―. ¿Sabes, Dani? Yo trabajo ayudando a la gente que se pierde. Si me dices cómo son tus papás, te ayudo a encontrarlos.


El niño iba a responder, pero justo en ese momento unos pasos se acercan y se refugia en mi pecho, asustado. Yo lo envuelvo entre mis brazos y lo alzo para poder tenerlo bien cogido al tiempo que miro con seriedad al par que se acerca a nosotros.


Un hombre y una mujer de ropas extremadamente caras y elegantes se dejan ver con unas altivas sonrisas de diversión.


―Vaya, qué niño más mono, ¿verdad, querida? ―comenta el caballero del lujoso traje burdeos y elaborado bastón.
―Delicioso, mi amor ―responde ella acariciando su pomposo vestido y luciendo el exclusivo bolso.


Los observo a ambos, impertérrita.


―¿Puedo ayudarles?
―Así es, marine… ¿Podría devolvernos a nuestro siervo, por favor?


Al tiempo que el varón extiende su brazo, el niño se agarra más a mí. No me cuadra. Las ropas del niño son muy obviamente pobres. Está limpio y cuidado, así que no vive en las calles, pero las telas de sus ropas son baratas y había observado algún remiendo en su pantalón. Si realmente fuera esclavo de esa pareja, sin duda vestiría ropas mejores, por muy lejos que estuvieran de las de aquellos ricos.


―Claro ―sonrío, sin embargo―. Solo necesito el documento de posesión para comprobar su identidad y la del siervo. Con eso, estaré encantada de devolvérselo.


La pareja frunce levemente los labios, y el hombre retira la mano. La mujer, sin embargo, da un paso al frente.


―Verá, señorita, lo hemos extraviado en el barco… pero estoy segura de que un pequeño donativo podría solucionar el problema, ¿cierto…? ―Al tiempo que hablaba, su mano se introdujo discretamente en su bolso y salió un buen fajo de billetes perfectamente visibles en contraste con sus blancos guantes.


Sólo la experiencia y el autocontrol me permiten disimular el asco y el desprecio que siento en este mismo instante.


―Lo lamento, señora…
―Paterson. Señora Paterson.
―Señora Paterson ―confirmo―. Este pequeño corresponde perfectamente con la descripción de una desaparición de varias horas de duración ―miento―. No puedo entregarlo sin comprobar primero su identidad en la base de la Marina. Sin embargo, si encuentran el documento extraviado, podrán ir allí y se les devolverá lo que les pertenece inmediatamente.


Dicho aquello, y sin darles la oportunidad de decir nada más, doy media vuelta y me marcho de allí con el niño en brazos.


Voy igualmente a la base de la Marina y, por suerte, el niño grita “¡mami!, ¡papi!” en cuanto ve a cierta mujer con un cabello muy similar al suyo propio junto con un hombre de iris dorados. Ambos se acercan corriendo al escucharlo y se apresuran a abrazar a su hijo, llorando del alivio, aunque la madre no tarda en reñirlo por haberse escapado persiguiendo un gato. Aprovecho el momento para, solamente a ellos, contarles los detalles de lo ocurrido. No es que sea mi intención alarmar, pero conocer los peligros es importante para tratar de evitar que algo así pudiera ocurrir. Aun así, el reencuentro es claramente emotivo y no dejan de agradecerme una y otra vez. Yo, por mi parte, simplemente me alegro mucho de haber podido ayudar a todos.


Al redactar el informe, sin embargo, omito la parte de los compradores. Claramente querían aprovechar la situación para hacerse con un esclavo por mucho menos dinero de lo que valdría normalmente, pero no convenía señalar a unos señores ricos sin tener pruebas apropiadas. Sí incluí, sin embargo, ciertos rumores de que había personas de vestimentas muy caras que ofrecían sobornos de dinero falso a cambio de mercancía que afirmaban, falsamente, que les pertenecía.


Como eran rumores no se le debería dar demasiada importancia, y al mismo tiempo, si alguien se los encontraba, sería así más fácil que rechazaran su oferta...
[Imagen: bskx3zy.jpeg]
#2
Protocolo: Moderación
Estado: Activado
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Bip-Bip
Pacifista Activado


Hola Nyra, espero estes bien. 
Lastimosamente, esta aventura no cumple la cantidad de palabras mínimas para ser una Autonarrada T1
La cantidad minima es de 1.500, como indica la Guía
Cierro el tema.


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