Land ho! [T3 Autonarrada - P.A]
#1
Día 70 de Verano, Año 17

En Arabasta había muchas cosas que sobraban, como arena y calor. El calor era terrible entrando a los interiores cada vez que alguien abría una puerta, o una ventana pero los edificios estaban construidos teniendo en cuenta ello de forma que se mantuviesen frescos la mayoría del tiempo. Cada vez que alguien entraba en esa taberna una ola caliente amenazaba con entrar, y los del interior le gritaban sin ningún tipo de consideración a quien dejaba la misma abierta por mucho tiempo. Eros estaba allí sentado con suma tranquilidad leyendo libros sobre el nuevo oficio en el cual estaba indagando, uno que le permitiese aplicar sus conocimientos de carpintería y metalurgia para comenzar a modificar el armamento de la tripulación poco a poco. Estaba tomando un jugo frío, con hielo, Eros había descubierto como hacían el hielo en Arabasta: Aprovechaban reservas subterráneas de agua congeladas en el desierto por las noches frías, y ahi la refrigeraban. Solo cavaban, y edificaban con arena y adobe pero era suficiente para darles hielo para las bebidas.

Con soltura tomaba su juguito de naranja, y leía su libro hasta que finalmente sintió un impacto contra el respaldo de su silla. Fue brusco y súbito, la misma hizo un ruido al ser arrastrada por el piso de madera apenas unos centímetros pero el capitán no reaccionó de inmediato, pues siempre había sido lento de reacción, llevando la mirada lentamente hacia la persona que lo había chocado. Cuando levantó la vista vio a un grupo de personas armadas, usaban ropas ligeras claramente acostumbrados al clima de la ciudad, sus pieles eran curtidas y poseían tatuajes así como decenas de cicatrices. — ¿¡Que pasa mierda, no ves que estás en mitad del camino!? —Le gritó el que lideraba la banda. Eros rascó su frente en silencio, preguntándose si verdaderamente él había tenido la culpa de ello pero antes de que pudiese responder el hombre pareció hastiarse con la falta de una respuesta inmediata del topo, pateando la silla para romperla hacia que el capitán de los Sepultura cayese de culo al suelo.

— Debes ser un turista de mierda, soy Mohammad Al-Habiri y lidero la banda de piratas de Rainbase Muajajaja discúlpate antes de que te mate enclenque —Parecía sádico, e interpretó el silencio de Eros como debilidad. El oriundo del South Blue seguía tirado en el suelo, cuando la mano del capitán lo sostuvo por la cabeza levantándolo del suelo mientras comenzaba a hacer presión. Sorprendentemente a Eros no le dolía, no era porque él fuese particularmente fuerte sino porque estaba tan acostumbrado a entrenar con sus compañeros que podía decir que, en ese preciso momento e inclusive comparado a Cassius el gigante de Little Garden, Mohammad no era más que una molestia inoportuna.

Los pies de Eros colgaban pues él era tan solo ligeramente mas bajo que el otro por unos treinta centimetros, estaba sosteniendo más que nada con los músculos de su propio cuello para no hallarse endeble.

De pronto hubo silencio. La taberna miraba la situación sin saber si eso se volvería una masacre unilateral en la que el pirata extranjero sería asesinado, pero sabían que había un pronóstico casi asegurado de caos en el ambiente. El menú estaba por ser servido en el momento en que el pirata por fin habló. — Disculpe pero está invadiendo mi espacio personal, apreciaría que me suelte —Exclamó con respeto el hombre de apariencia lúgubre y tono casi carente de emociones resultando en la carcajada del hombre que sostenía su cabeza manteniéndolo en alto. No parecía querer ceder ni ante la respuesta

Los dedos de Mohammad se tensaban con violencia intentando estrujar el craneo de Eros, a la vez que lo miraba casi regodeándose en la demostración de fuerza. — ¿Sabes? He matado a diez hombres de ésta misma manera… Parece que hoy serán once si no pides perdón por ponerte en el medio, maldito enano —Amenazó el hombre. Eros en respuesta suspiró llevando su diestra lentamente hasta la muñeca que lo sostenía, entonces comenzó a hacer fuerza de la misma manera que él contrario pero a diferencia de él se sintió una serie de crujidos.

Milimetro a milimetro la muñeca del enemigo declarado ahora se quebraba como si fuese de vidrio, haciendo que la mano que sostenía al capitán de los piratas de la Sepultura se abriese debido a cómo los tendones habían sido efectivamente destruidos. El bandido observó su brazo destrozado gritando adolorido mientras giraba en el suelo completamente sorprendido por la exacerbada fuerza de aquel quien ahora había aterrizado de pie. El hombre de ojos dorados miró para cada lado, observó cada rostro de la taberna. Vio cómo tomaban sus armas, estaban listos para que eso fuese una masacre.

Si se quedaba ahí metería a civiles en mitad de la masacre, y no era el estilo de los Sepultura después de todo. Tomó una bolsa de berries de sus bolsillo, pagando su jugo con generosidad en la propina antes de echar a correr por el bar saltando sobre el cuerpo del enemigo caído para salir por la puerta principal con una arremetida veloz que buscaba dejar atrás a quienes podían intentar ser sus persecutores, era raro y poco característico ver a Eros huyendo pues, ante todo, era alguien valiente y que siempre estaba abierto a un desafío pero era precisamente por eso que lo hizo.

Se preparó afuera de la taberna, dejando su libro y su jugo adentro. Ajustó sus guantes con serenidad mientras esperaba.

— ¡Mátenlo! ¡Haganlo pagar la afrenta contra los bandidos de Rainbase! —Se escuchó desde el interior del bar, y pareció que los hombres reaccionaron casi inmediatamente ante las palabras de su capitán o jefe, quizás estaban esperando una orden directa. Sin dudar con sus armas desenfundadas; mazas, rifles, pistolas y espadas, los mismos corrieron hacia el exterior de la taberna persiguiendo al sepulturero al grito de una imperativa de que no huyese. Pero él no pensaba huir, ¿No? Kiyoshi le diría tonto si dejaba cabos sueltos. “Tontopo, ¿Por qué no les enseñaste quien manda?”

Siempre decía que no buscase la muerte, pero era un hombrecito contradictorio despues de todo que vivía insultando a quien quiere.

Eros observó a los hombres con serenidad mientras calentaba los músculos, movía sus hombros en sentido del reloj, extendió los músculos de su brazo elongando y comenzó a hacer sentadillas mientras ellos observaban. Los tiradores comenzaron a dispararle y, efectivamente, las balas golpearon su cuerpo pero las heridas eran leves como picaduras de mosquitos para él ¿Por qué? Contempló la blusa de algodón que se manchaba de sangre, y con los dedos removió una de las balas que había penetrado su cuerpo viendo cómo la herida se cerraba poco a poco. Bendita sea la regeneración que le daba su fruta del diablo.


El primero en avanzar fue el primer oficial o la mano derecha del lider, quizás era el hombre más poderoso de la banda más allá de aquel que ahora tenia una muñeca rota. Parecía curtido y veterano, avanzando con una postura de combate cuerpo a cuerpo que hacía entender a Eros que era como él.

El capitán de los Sepultura avanzó en zigzag notoriamente más rápido que el hombre. Su mano derecha se movió como un sable hacia el pecho del oponente, su mano izquierda siguió en un movimiento similar usando First Eulogy con ambas manos para impactar en el esternón del hombre causando que éste retrocediera adolorido. Comenzó a vomitar sangre, sus pulmones habían sido destrozados por esa técnica pero aun no estaba muerto. Eros no se detuvo, pues Eros nunca paraba.

Avanzó nuevamente con un Second Eulogy de ambas manos nuevamente golpeando desde abajo hasta la mandíbula del hombre que salió volando completamente inconsciente, y al borde de la muerte. No pareció temblarle el pulso a Eros cuando él mismo cayó derrotado en el suelo. Si Kiyoshi hubiese sido quien recibiese esos ataques seguramente estaría de pie insultando a su capitán por ser un bruto. Ellos eran más débiles, y Eros lo entendía ¿Entonces porque tenían derecho a intentar interponerse en su libertad para tomar algo fresquito en paz? Deberían dejarlo tomarse su juguito.

Un espadachín con una espada curva llegó desde la derecha. Eros golpeó la espada destruyendola para entonces encestar una Third Eulogy contra la cara del enemigo destruyendo su tabique en una fractura de quince partes y lanzandolo volando contra una de las paredes completamente desmayado.

Otros dos hombres avanzaron contra él. Uno de ellos le clavó el pecho con una estaca de madera que había tomado por ahí. La estaca en cuestión se quedo clavada en su pecho igual que cuando Uker le clavó la espada en el entrenamiento, lo que causo en Eros una sonrisa casi socarrona mientras removía el palo de su pecho. El hombre que lo quiso empalar intentó quitárselo de la mano al Sepulturero, pero él solamente se mantuvo impávido sosteniendo el artefacto mientras el otro en vano intentaba tener más fuerza que el oriundo de Baterilla.

— Uker hubiese podido atravesarme de lado a lado, los disparos de Kiyoshi me hubiesen hecho sangrar, y Varo me habría debilitado lo suficiente para poder quitarme ésto sin esfuerzo… Gracias a gente débil como usted puedo valorar más a mis amigos, así que les agradezco pero… Aquel que intenta matar debe estar preparado para morir —Eros levantó el palo con el hombre que lo sostenía en el otro extremo, y procedió entonces a golpearlo contra el suelo una y otra vez. De lado a lado el cuerpo impactaba como un costal de papas hasta que finalmente inconsciente soltó el agarre, volando hacia una de las paredes.

Otro hombre le fue por atras comenzando a ahorcarlo con una maniobra mataleon, pero Eros sostuvo el brazo alrededor de su cuello y con una maniobra mas bien básica lo lanzó por encima de su cuerpo hacia otro de los hombres que había derrotado haciendo que impactasen sus cabezas. Con la bota comenzó a patearlo con pisotones, uno tras otro, tras otro hasta que finalmente el hombre no fue más que un saco de carne irreconocible. Eros ya parecía más cómodo con la violencia, despues de todo ellos la habían buscado y él la había aceptado con todo su corazón.

¿Cuantos quedaban? Elevó la mirada para contar a los oponentes, eran dos y parecían ser los que le dispararon previamente. Entonces miró a los tiradores, si se rendían los dejaría en paz, pero levantaron las armas nuevamente y eso dejó en claro sus intenciones. Suspiró con pesadez ¿Porque la gente no sabía cuando rendirse? Era quizás el miedo, el odio de ver a sus amigos siendo masacrados por ese hombre

Se convirtió en su forma híbrida aumentando su tamaño hasta ser una mole de 2,5 metros con largas garras. Gritaron aterrados, pero Eros sabía que las víctimas de ese grupo seguramente tambien habían gritado por piedad y no les habían hecho caso. Avanzó como una saeta usando un movimiento diagonal de sus zarpas para dibujar ríos de sangre en el pecho de los dos tiradores que sosteniendose las heridas para no morir desangrados soltaron sus armas: Eros no atacaba gente indefensa, era su código de honor.

Volvió a su forma humana, suspiró y regresó a la taberna una vez se encargó de ellos observando al lider del grupo que no los había sido. — Te dije que tendrías que haber respetado mi espacio personal —Aclaró Eros, sentándose nuevamente en su mesa para tomar el resto de su jugo, abriendo su libro nuevamente para seguir leyendo en paz.

— ¿Q-Quien mierda eres? —Le preguntó el bandido, Eros entonces se limitó a señalar su wanted pegado en una pared. — Mi nombre es Eros —Aclaró ante las 210.000.000 razones por las cuales el gobierno mundial lo buscaba vivo, o muerto. El sepultura no levanto más la mirada de su libro en ese momento, en cambio simplemente aclarando su garganta y pasando la página. — Si te los llevas ahora llegarás a salvarlos, se están desangrando afuera… Me sorprendió que no pelees con tus amigos. Eres una basura —Sentenció el joven, leyendo su libro con atención.

Finalmente los bandidos huyeron humillados.
[Imagen: xNGUFie.png]
#2
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Aventura Autonarrada T3: Completada
RECOMPENSAS:

— Puntos Mugiwara: 7

— Reputación: 20

— Berries: 15.000

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