Forja en la isla helada[Fic fabricación - PA]
#1
Dia 80 de Verano, Año 17

El joven arquero viajó junto a sus compañeros en el Royal Quiver, la fiel goleta que los acompaña desde sus inicios como división en el South Blue, concretamente desde la unión de Kibai y Moja a las filas tras la desaparición de Imai durante una misión sencilla, donde su abandono a mitad de la misión no fue demasiado peligrosa, pero si hubiera ocurrido en una misión como la última que hicieron en la isla de los dinosaurios las consecuencias hubieran sido nefastas, pues no solo habría muerte con casi total seguridad, sino que habría provocado que los demás estuvieran en una situación complicada, pues de la nada tendrían que ocuparse de los enemigos que supuestamente iban a ser enfrentados por él. Tras esa misión donde los miembros de la división vivieron una situación que aún molesta al marine, quien se juró entrenar y potenciar sus capacidades, entre ellas controlar mejor su haki para poder usarlo apoyarse mejor en él para las peleas que se avecinan, todas ellas muy duras y cada vez más exigentes, no siempre van a tener la suerte de que el enemigo no quiera aprovechar la ventaja y matarlos, seguramente más adelante los enemigos serán no solo más duros y capaces, sino menos comedidos y más despiadados, no dudando en acabar con ellos ante el menor descuido. Precisamente por ese motivo es que el arquero, como artesano, ha decidido hacer un arma a su compañero Kibai, una espada sencilla pero que le pueda servir para poder pelear con dos espadas o tener al menos una de respaldo. A su vez, planea hacerse con al menos un cuchillo básico para poder hacer labores simples sin depender de gastar sus flechas.

El joven hubiese creado ambas cosas en Little Garden, pero eso tomaría tiempo de recoger materiales, asegurarse que son los que necesita y sean útiles, luego está el preparar los ingredientes, materiales y en este caso montar el horno para fundir los metales y poder trabajarlos, haciendo que se le fuera bastante tiempo en ello y atrasando a todos los demás en el viaje, por lo que durante el trayecto Bertram se dedicó a diseñar un cuchillo que usará para ciertas labores, como cortar tela o madera para sus creaciones, afilar madera o despellejar y desangrar animales, siendo que por ello le dará una forma práctica y cómoda, evitando otro diseño más enfocado a combate y apuñalamiento, funcionando como una especie de puño americano pero diferente. Poco a poco, conforme el barco se acercaba a la isla la temperatura iba bajando, al principio de a poco, pero cuanto más cerca estaban de la isla más se helaba el ambiente, como si paulatinamente el frío de las tundras inundara el lugar. Muchos otros habrían cortado su cabello tras regresar al barco y tener tiempo para ello, pero en el caso de Bertram no le desagrada el aspecto de su melena larga por lo que simplemente se deshizo de la barba pues no es algo que encaje con la forma en la que él se siente a gusto. Una vez se acercaron lo bastante para que el frio sea ya permanente el joven contramaeastre toma el abrigo que hizo de cazador y que luego mandó adaptar para que se adapte al uniforme de la marina y se lo coloca esperando que el Royal Quiver finalmente haga su llegada final a la isla helada.

Una vez el barco estaba atracado, el ancla echada y las amarras fijas, la división al completo desembarca y en ese momento el joven pelirrojo se rasca tras la cabeza y dice

-Yo iré a buscar algunas cosas y ponerme a preparar algunas cositas, sir. Cualquier cosa que necesiten llamen al ddm y contestaré.-

Tras eso el joven ajusta el arco a su espalda, el carcaj de flechas más vacío en el otro lado y emprende camino a buscar los materiales necesarios para lo que necesita, aunque teniendo en cuenta los materiales parece será necesario investigar bastante la isla para poder hacerse con lo que necesita. Mucha gente al llegar a la isla padece por el frío al no estar preparado, mayormente por desconocimiento o por subestimar el frío de la misma, pero en el caso de Bertram, el abrigo que lleva es bastante cálido y protege del frío de la zona, pero tal vez necesite conseguirse unos guantes para cubrir sus manos, pero unos especiales para poder seguir usando su arco sin mucho problema. El joven lleva consigo a su montura, su fiel Walkie Blanco que finalmente está en una zona en la que está totalmente cómodo y sin sufrir por el clima, su cuerpo perfectamente adaptado a esas temperaturas. El arquero se sienta a lomos de su pequeño hipopótamo lanudo y empiezan a adentrarse en el paramo helado que avanza hacia los bosques y las enormes montañas del centro de la isla, siendo lo que más destaca de la isla.

El joven primero pasa por la ciudad, al estar directamente conectada con el puerto, por lo que decide dejarse caer por un local donde pregunta

-Disculpe señor, ¿podría usar su horno para forjar unas cosas para mis compañeros? Le ayudaré con algo que necesite a cambio, sir.-

El dueño, un señor de aspecto mayor rondando los 50, le dice que claro, puede usar su forja a cambio de llevarle algo de piel y carne. Bertram asiente y se pone en marcha, revisando el material que ya tiene guardado en los bolsillos que montó en Rasmussen  y pone rumbo a la zona de las montañas, cerca de la zona repleta de vegetación y una especie de bosque, pues es el mejor sitio para hacerse con todo lo que necesita. Una vez llega a la zona mantiene los ojos avizores, investigando el entorno manteniéndose alerta a cualquier movimiento. Por el momento no ve nada fuera de lo común, solo nieve por todos lados y diversos tipos de vegetación, siendo perfecto para que los depredadores se escondan para emboscar a sus presas. El joven toma su arco y coloca el carcaj delante suya sobre su montura, de forma que puede disparar continuamente sin mucho retraso entre flecha y flecha. Poco a poco el joven va encontrando lo que busca, retazos de metal que seguramente se perdieron de mercaderes sorprendidos por tormentas o animales salvajes, esparcidos en pequeñas cantidades por todo el lugar, no lo suficiente para terminar la búsqueda en unos pocos metros, pero al menso no tiene que recorrer una maratón para encontrar todo lo que necesita.

Mientras va recogiendo el material y cargándolo en los bolsillos de Rasmussen se le ocurre una idea para los guantes, aunque tiene que investigarla un poco y ver cómo llevarla a cabo, quiere algo que le sirva para el frio, pero no represente un problema cuando el clima sea más cálido y pueda seguir aprovechando sus ventajas. Lentamente la cantidad de acero que lleva va aumentando y poco a poco va acercándose a la cantidad que necesita, pero aún no está ni a la mitad, por suerte de momento puede centrarse en eso y luego en la petición del dueño de la forja, aunque si le atacan podrá cumplir con la petición antes de los esperado. Sus ojos se mantienen fijos en todo lo que le rodea, buscando el acero que necesita y cualquier indicio de otras cosas interesantes, como un animal que cazar para cumplir con el encargo del herrero. Rasmuseen mientras tanto sigue al arquero cada que se mueve, y cuando no está recostado en la nieve disfrutando del clima y bostezando aburrido. De tanto en tanto el joven Bertram se acerca a acariciarle el pelaje, momentos en los que piensa

-¿Qué habrá sido de Maria tras ese incidente con el pato? Espero esté bien.-

Ciertamente no es normal que un marine se preocupe por una pirata, pero en este caso la pirata se adueñó de una parte de su mente al recordarle a Titta, la joven que es como una hermana para él y que al parecer logró escapar del ataque de los piratas. Tras un rato absorto en la profundidad de sus pensamientos el joven regresa a la realidad, como arrastrado por el frio baño que es la cruda realidad y sigue con su labor, buscando pedazos de acero sueltos. En una de esas escucha a Rasmussen gritar, algo que provoca que el arquero se dé la vuelta de inmediato y vea a dos bestias yendo a por su montura por lo que sin dudarlo un solo instante toma su arco y lanza dos flechas certeras, una a cada bestia seccionando su vida con un impacto letal en el centro nervioso. Tras eso el joven toma a cada bestia y las desangra colgándolas de un árbol cercano y usando una de sus flechas para poder abrir un corte por donde sangrarlos, mientras sigue investigando la zona en busca de los objetos que necesita, quedando aún bastantes trozos de acero utilizables por la zona, afortunadamente no se acumuló tanta nieve sobre ellos como para que pasen desapercibidos.

Poco a poco va desenterrando los trozos de acero, pausando para recuperar el calor en las manos y evitar que se congelen, y para ir llevando los trozos a su bolsillo correspondiente para evitar perderlos o que se vean comprometidos. Lenta y continuamente la cantidad de acero reunida se eleva como las dunas con cada grano de arena arrastrado por el viento y depositado en el mismo lugar. Su expresión se vuelve cada vez más ligera conforme va llegando al objetivo de materiales, y viendo que tiene dos animales, seguramente uno de ellos le sirva para el guante que tiene en mente, incluso puede que le sobre, por lo que igual guardará parte de su piel para investigar luego cómo hacer el guante que tiene en mente. Finalmente, el joven logra reunir todo el material que quiere y necesita, incluso puede que algo más de lo que realmente sea necesario si cuenta la piel de los animales que cuelgan del árbol. Al estar ya todo listo, y haber terminado ya de sangrar los atacantes de su fiel amigo Rasmussen, siendo que de haber sido herido el animal lo más probable es que Maria le diera una buena torta de enterarse. Bertram carga los animales a lomos de Rasmussen y pone rumbo a la herrería, donde podrá empezar a trabajar en el cuchillo y la espada que tiene ya diseñados, y mientras planificar los guantes y averiguar todo lo que pueda necesitar para ello.

El joven monta en su walkie blanco para mantener sujetos los animales y que no se caigan, al no poder atarlos como de costumbre, y dirige a Rasmussen de regreso a la tienda, aunque lo dejará en la puerta esperando por no molestar al herrero con un enorme animal en su tienda. Mientras avanza el joven piensa en futuros planes, como investigar la isla, empezando por los bosques, y averiguar rutas de movimiento para posibles ataques encubiertos o emboscadas. El joven lleva a Rasmussen hacia la herrería, asegurándose de que no estorbe ni dañe a nadie y saludando a quienes ve, aunque no le molesta si no le devuelven el saludo; al fin y al cabo es un recién llegado y un desconocido para ellos.

El joven se detiene en la puerta de la herrería y saca los bolsillos uno a uno y los va entrando, depositándolos a un lado sin estorbar en el local, antes de entrar con ambos animales y dejarlos delante del herrero, quien seguramente solo accedió al ver el uniforme de la marina. El hombre al ver ambos animales dice

-Yo solo necesito uno de ellos, puedes quedarte el otro.-

El joven marine sonríe y pregunta

-¿Dónde puedo empezar a trabajar con el material que recogí? Luego me llevo parte de la carne y la piel de la otra pieza, sir.-

El hombre le indica un horno secundario, el cual dice que no suelen usar salvo cuando hay una gran cantidad de pedidos y ahora no están ni cerca de necesitarlo. El joven artesano sonríe y toma todo el material que reunió y se dirige al lugar tras dejar el abrigo a un lado, depositando con cuidado cada pieza de acero en una bancada dejando los bolsillos a salvo lejos de las fuentes de calor y fuego, no quiere prenderles fuego por accidente. Después, de su abrigo saca el cuaderno y lo deja en una bancada antes de empezar a calentar el horno, prendiendo el carbón y añadiendo algunas piezas de leña que servirán para hacer el fuego más fuerte y duradero, al mismo tiempo que distribuye el acero reunido en dos bandejas diferentes, una para la espada y otra para el cuchillo que tiene pensado forjar, por lo que es hora de empezar a trabajar, siendo que empieza por la espada, echando poco a poco el acero en el horno, pues no puede fundirlo todo de golpe, hay que ir con cuidado. Mientras el fuego hace su trabajo, el joven va anotando algunas cosas en su cuaderno, en una hoja en blanco para diseñar el guante que tiene en mente y posibles funcionalidades para el mismo.

Pese a estar diseñando no descuida el horno, mantiene un ojo en el avance de la fundición y va añadiendo poco a poco el metal que falta hasta tenerlo todo allí metido momento en el que se centra en ese aspecto de la forja para prepararse, teniendo el resto de herramientas, material y útiles necesarios listos. Una vez el metal se funde el joven toma una forma que hizo mientras esperaba que el acero fundiera y vierte el acero fundido en dicha forma, haciendo que tome una forma alargada y uniforme, siendo el primer paso en el proceso de forjado. Tras eso enfría el metal para que se solidifique y luego lo vuelve a calentar, pero en un horno diferente, a una temperatura inferior, aunque lo bastante para hacer el metal maleable y poder modificar su forma a golpes. El arquero toma el martillo de forja y trabaja sin descanso en la espada, cendrándose en la hoja aunque en este caso no hará la hoja y la guarda por separado, sino que será una pieza única y resistente. Sus golpes son precisos y decididos, con la fuerza medida al dedillo para conseguir el resultado deseado, una hoja lo bastante ligera para no ser un problema, pero lo bastante resistente para que no se rompa fácilmente. Tras darle la forma deseada a la hoja pasa a la guarda, al ser una forma peculiar y compleja el joven no emplea golpes, sino que con una tenaza la va moldeando poco a poco hasta formar el diseño deseado, y tras eso sumerge todo en un preparado hecho para lograr que la espada tome consistencia y se vuelva completamente sólida y terminada, dejándola a un lado para ir a trabajar con el cuchillo, donde el trabajo es similar pero menos pesado, pues en este caso la pieza de acero ya es del tamaño adecuado, por lo que simplemente lo calienta ligeramente para empezar a darle la forma deseada, dejando la parte de afilado y pulido de ambas armas para el final. El joven se seca el sudor de la frente mientras sigue trabajando, notando como sus músculos se tensan y se destensan ante cada golpe, notando el cansancio encima, aunque no se detiene hasta terminarlo todo.

Una vez tiene ambas armas listas y ya pasado el tiempo de espera tras enfriarlas para poder afilarlas y darles el último toque, el joven artesano afila las hojas con cuidado y esmero, buscando que cada arma tena un filo lo bastante bueno como para poder cortar sin problemas la mayoría de los materiales comunes. Tras el afilado y pulido de ambas armas, el joven toma la espada y envuelve la empuñadura con una tela que se asemeja al cuero, pero en realidad es un metal tratado que hace que el agarre sea más firme sin necesidad de cuero. Tras eso el joven regresa a la zona de venta y agradece al herrero, enseñándole sus creaciones ante su petición viendo como el hombre dice que son muy buenos trabajos, y que tendría futuro como herrero de no querer seguir en el camino de la pelea. El pelirrojo agradece con una ligera reverencia y toma el animal que le corresponde, tras escuchar como el hombre se niega a que despelleje su presa por él, marchando hacia el barco donde aprovecha para probar el cuchillo despellejando el animal y cortando sus articulaciones para facilitar sacarle la piel. Durante todo el proceso Rasmussen se queda a un lado, comiendo tranquilamente ajeno a todo, solo disfrutando de su comida después de pasar todo ese tiempo caminando de un lado a otro y cargando cosas. Bertram termina con la prueba del cuchillo y guarda la comida en la bodega junto al resto, mientras que la piel la deja secar al aire para luego guardarla para futuros usos.

El joven arquero observa la espada, y la vaina que el herrero decidió regalarle a último momento por una pieza espectacular de carne, y decide que le entregará la espada a Kibai la próxima vez que lo vea, si bien el mink no le había pedido una espada directamente el joven arquero quería poner a prueba sus capacidades, y ahora tiene una espada que no puede usar y un compañero que le puede dar buen uso. El joven solo espera que el diseño sea de su agrado. Tras dejar ese pensamiento salir el joven se estira y se acuesta junto a Rasmussen, usando tanto su pelaje como el abrigo para protegerse del frio y tomar un descanso merecido tras tanto trabajo en la forja y de cacería, agradeciendo haber recuperado las flechas de los animales al matarlos con un disparo certero y tener la suerte de poder sacarlas sin partirlas.

- How I wish
How I wish you were here
We're just two lost souls
Swimming in a fish bowl year after year
Running over the same old ground
What have we found?
The same old fears
Wish you were here-


El joven canturre malamente esa canción pensando en Titta, quien espera encontrar algún día y poder darle la vida tranquila que se merece.

datos
berchanpandared



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#2
✓
Recolección y Creación  NO Completada
Materiales:

— Acero: 266 unidades.

— Asistencia total de cuero.


STAFF DE NAKAMA NO MI
Conclusión del tema

✘
TEMA: CERRADO

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