Ayudando en Drum y terminando un trabajo[P.R. Fic de recolección y fabricación]
#1
Día 80 de Verano, Año 17

El joven arquero se encuentra ya saliendo de la herrería y alejándose con calma del lugar y regresar a su barco, algo le hace dar la vuelta de pronto, puede ser una intuición, un mal presentimiento, pero algo dentro del pelirrojo le grita tienes que dar la vuelta y comprobar que todo esté en orden. El joven direcciona su montura para que de la vuelta y marche lo más rápido que pueda hasta el lugar que acaba de abandonar, regresando como un viento frío en la noche para que su mente pueda descansar y no tenga que lamentar haber ignorado sus instintos y volver a ver la desgracia suceder nuevamente, algo que juró frente a sus difuntos abuelos no volver a permitir que ocurra si puede evitarlo. Cuanto más se acerca al lugar más intensa es la sensación de que debe apresurarse en regresar, como un mal presagio llenando su mente al igual que el color llena los cerezos de la isla cuando florecen.

El joven toma su arco y una flecha, listo para pelear en caso de ser necesario, pues si llega y ve que están atacando al pobre hombre prefiere estar preparado para actuar rápidamente y no darles oportunidad a que puedan herirlo en lo que toma la flecha y dispara, pues por muy veloz y ágil que sea al hacerlo, todo el tiempo que pueda ahorrar es mejor. El hipopótamo avanza veloz, evitando chocar con las personas y también las estructuras para no dañarlas, mientras el arquero se mantiene en su posición, arco en mano y flecha lista para disparar ante cualquier amenaza, tanto hacia él como a una persona inocente. Su mirada fría y profunda como un abismo se mantiene fija al frente, ojos avizores buscando alguna amenaza o algún indicio de emboscada por los alrededores, aunque duda que se tomen tantas molestias por un robo en esta zona. Al llegar el joven ve como un sujeto sostiene lo que parece ser un niño con un cuchillo en su garganta mientras le dice al dueño de la herrería que le entregue todas las armas que tiene, pero el joven arquero sabe que en ese momento el herrero no tiene ningún arma que pueda convencer al hombre de liberar al niño, y al ver a otro sujeto cerca el marine sabe que no es buena idea empezar a pelear si quiere salvar al niño.

Bertram se rasca tras la cabeza y se acerca con calma bajando del walkie y con la espada en la mano diciendo

-Perdonad, pero ese hombre ahora mismo no puede cumplir con lo que piden, pero si sueltan al niño les daré esta espada a cambio de que se retiren de inmediato, sir.-

El hombre reconoce al marine, pero tiene miedo de decir nada por su nieto por lo que se mantiene callado y simplemente espera que el joven marine pueda convencerlos de que se marchen. Obviamente la espada está incompleta y no es del todo buena, pero a simple vista cumple el papel por lo que logrará que los bandidos dejen ir al niño y se retiren de una vez. El que sostiene el cuchillo indica al otro que revise la espada, por lo que Bertram se la lanza manteniéndose alejado para evitar que sientan presión y observa con atención cada movimiento de ambos, y si ve que intentan abusar de su buena voluntad les atravesará la cabeza con una flecha cada uno.

El bandido suelta al niño y empieza a marcharse, por lo que decide seguirles, no porque quiera recuperar la espada, pues no es una espada, es un molde bien hecho que se asemeja a una espada a ojos inexpertos, pero porque una vez alguien amenaza a un niño no tiene perdón ante los ojos de Bertram. Antes de marchar asegura al hombre que estarán a salvo mientras toma un par de cuerdas y que él se asegurará de que no vuelvan a molestar, por lo que deja a Rasmussen junto al niño para que le haga compañía y los sigue en silencio, rastreando sus pasos por las huellas que van dejando hacia el bosque. Una vez en el bosque el marine los ve en una especie de campamento improvisado revisando mejor la espada y es cuando escucha que se dieron cuenta del engaño y dicen de regresar a darle una lección al pelirrojo y al abuelo, pero antes de que puedan moverse una flecha impacta en una rodilla de cada uno, ambas flechas cargadas de electricidad provocando que ambos queden inmóviles en el sitio mientras el arquero sale con una mirada más seria de la que se esperaban.

enfado

-Me temo que vuestro siguiente destino es la cárcel, de momento iréis a una celda y luego os dejaré a que os procesen.-

Tras eso el joven marine toma las cuerdas que tomó antes de venir y les ata las manos, y luego ata uno a otro, dejando un trecho de cuerda para tirar de él, aunque en ese momento los deja atados a un árbol cercano para poder ir a cumplir con otro objetivo, dejándolos totalmente desarmados e incapaces de poder liberarse. Tras eso ell joven se retira un momento de la zona y se esconde entre algunos arbustos de la zona, hasta que por delante pasa su presa, una especie de bisonte que tumba con un par de disparos certeros al cuello, haciendo que el animal caiga al instante. Tras eso el joven simplemente lo cuelga de un árbol cercano y le hace un corte con una de sus flechas para desangrar al animal, siendo la mejor forma de evitar que el cuero de su piel se eche a perder con el tiempo y para que la carne sepa mejor. El joven espera a que el animal se desangre por completo mientras recoge algunas maderas por la zona y unas hojas que va entrelazando para crear una cuerda improvisada, con la que une varios troncos formando una especie de trineo provisional donde coloca al bisonte y lo arrastra hacia donde están los criminales atados y desarmados.

Una vez en la zona, Bertram toma la cuerda con la que los tiene atados y los arrastra de regreso, al mismo tiempo que tira del trineo hasta llegar a la herrería, donde el anciano sigue junto a Rasmussen que juega tranquilamente con el pequeño ya más tranquilo y alegre. Bertram deja los criminales atados a una especie de poste cercano y le pide al herrero permiso para volver a trabajar en su horno, siendo que el anciano le dice que incluso puede tomar el tiempo que quiera para hacer lo que necesite, por lo que Bertram indica que vigile a su montura de mientras, no suele ser dócil con criminales y no quiere que el niño vea nada innecesario.

Bertram deja el abrigo sobre Rasmussen y se adentra a la herrería, donde toma con cuidado todo el acero del que dispone y que ya está formado los tres bloques del tamaño que necesita y empieza a calentarlas para dejarlas moldeables, teniendo todo el material a mano al ser una herrería profesional. Empieza por la espada, siendo el trozo más largo y por lo tanto más complejo y poco a poco, con golpes cuidados, precisos y medidos va dando forma a la espada, siendo la parte de la empuñadura la más complicada y delicada por su peculiar forma, y al hacerlo de un solo cuerpo en lugar de ensamblarla luego, haciendo mas complicado que se rompa o la desarmen. El joven marine se seca el sudor poco a poco mientras trabaja en la espada, dejando el acero del cuchillo ya preparado para ponerse con él en cuanto termine con la espada. Una vez la espada tiene la forma correcta, el joven pelirrojo la hunde en una mezcla preparada para enfriar y compactar la forja y la deja preparada para los últimos detalles, siendo que el joven marine toma el acero del cuchillo y realiza el mismo proceso con él, pero con mayor cuidado y menos tiempo necesario, por tamaño es más rápido, pero el diseño es algo más complejo por lo que debe ir con más atención.

Sus golpes son delicados y medidos, llevando la fuerza e inclinación justas para que cada golpe guíe el metal a la forma deseada, hasta que finalmente, tras un arduo trabajo termina de forjar el pequeño cuchillo y lo enfría de la misma manera que la espada. Antes de avanzar con eso, el joven se retira y lleva el bisonte al interior, donde empieza a despellejarlo con calma y cuidado, recordando las enseñanzas de su difunto abuelo de forma que saca toda la piel que necesita con cuidado, de forma que tiene bastante cuero para lo que necesita y puede que más, aunque lo verá una ves termine todo. Una vez tiene el cuero conseguido de la piel del bisonte en la porción y forma adecuados toma ambas armas y las pule, afila y deja ya listas para su uso, siendo que en el caso de la espada, toma el cuero que recién logrado y lo envuelve con cuidado en la empuñadura, concretamente en la zona donde irá el agarre de la mano para evitar heridas y que se resbale durante la pelea mejorando el agarre. Tras eso el joven guarda el material sobrante y pasa a forjar lo último, la vaina de la espada por lo que en este caso toma la hoja y hace un molde con su forma, de un material hecho para ello en la sala y lo coloca en una zona específica para dicho trabajo, pasando a calentar el acero a una temperatura mayor que antes, haciendo que se vuelva cuasi líquido pues es lo que necesita para lo que piensa hacer.

Bertram se seca el sudor mientras mantiene la concentración y toma el recipiente donde se encuentra el acero fundido y con cuidado lo vierte lentamente sobre el molde de la espada, a un ritmo suave y cuidado, evitando que se acumule todo en un mismo punto y buscando que sea lo más uniforme posible y se pegue lo máximo posible a la forma, pues de esa manera el ajuste será perfecto y la espada no se saldrá por accidente y solo será desenvainada a conciencia. Mientras trabaja piensa en cómo reaccionará Kibai cuando vea lo que le tiene preparado, pues nunca llegaron a hablar del tema, pero el joven arquero lleva un tiempo viéndole pelear y sabe que no le vendrá mal una segunda espada por si acaso. El joven mueve lenta y paulatinamente el acero fundido alrededor del molde, dentro de otro molde diferente destinado a conservar la forma lo más perfecta posible, siendo un molde que se separará manualmente sin esfuerzo. Una vez el joven termina de verter todo el acero deja el recipiente en su sitio y espera con calma y paciencia que el acero se vaya enfriando y solidificando con la forma deseada, habiéndose asegurado que en la parte interior no existan demasiadas impurezas ni irregularidades que corregir luego, y una vez el acero ya está lo bastante sólido para no perder la forma, pero aún no mantiene el molde externo pegado, el pelirrojo abre el molde externo y lo separa, hundiendo finalmente la vaina en el mismo lugar que la espada y el cuchillo para terminar de darle forma.

Una vez termina la vaina el joven rompe el molde interior dejando la vaina completamente hueca con la forma de la hoja, casi lista para su uso, pero aprovecha y termina de pulir tanto el interior como el exterior y con una especie de punzón el marine empieza a dibujar un pequeño patrón en la vaina, algo que cree apropiado para el dueño final del arma y lo que percibió de su personalidad, colocando en un punto una pequeña inscripción diciendo “En medio del caos, la serenidad te muestra el camino” antes de empezar a darle un color azulado a la vaina mediante algunas pinturas que hay por el lugar y pinceladas cuidadas. Terminado con la vaina el joven toma la espada y comprueba que encajan, resultando que lo hacen perfectamente, pues el diseño del molde se adaptó perfectamente tanto a la hoja como a la guarda, dejando la empuñadura sobresaliendo y la guarda haciendo de tope. El joven finalmente usa parte del cuero para crear una especie de estuche para el cuchillo y luego recoge con cuidado todo el material y termina de trocear el bisonte para hacerlo carne, y llevando la carne junto a sus armas con él al exterior de la misma, manteniendo una sonrisa satisfecha.

El joven marine deja todo en los bolsillos de su montura y se despide del dueño de la herrería antes de atar los criminales a las riendas de Rasmussen y poner rumbo al barco, manteniendo a ambos sujetos vigilados y controlados, pues si intentan algo no dudará en dejar que su compañero los aplaste o muerda tranquilamente. El joven observa sus armas, el horizonte y bosteza mientras se rasca tras la cabeza pensando

-Espero que Kibai no se moleste que me haya tomado la libertad de crearle una espada con una inscripción en la vaina.-

El viejo agita la larga melena del marine, quien ha decidido de momento dejarse el pelo largo después de tanto tiempo perdido en la jungla, donde se limitó a afeitarse y bañarse, pero quiso dejar el pelo tranquilo. Una suave brisa refresca su rostro sudado de tanto trabajo mientras el joven silba una melodía que le recuerda a su infancia, una melodía que siempre escuchaba a sus abuelos entonar durante el trabajo y momentos alegres, algo que le devuelve a un momento de calma, paz y alegría, antes de que su mundo se viera partido por unos desalmados y antes de perder a toda su familia sin poder hacer nada para evitarlo. Recordando eso echa la mirada atrás, y recuerda el rostro aliviado y feliz del hombre al ver a su nieto a salvo, y en ese momento todo el esfuerzo ya merece la pena, ver esa tranquilidad en el rostro de alguien después de una situación delicada es la mayor recompensa para el joven arquero.

datos
berchanpandared



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#2
✓
Recolección Completada
Materiales:

— Cuero: 100 unidades.


STAFF DE NAKAMA NO MI
En relación a la Fabricación
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