Angel y Serpiente [Pasado]
#1
¿Cuánto tiempo había pasado desde que abandono el Reino de Sorbet? Ya no recordaba, pero las aventuras que estaba viviendo eran divertidas, como tambien conocer lugares nuevos, personas muy interesantes y sobre todo el licor de diferentes islas, entre ellas había una que le gustaba visitar con mucha frecuencia: La Isla Baterilla.
 
La comida de la isla era buena, su licor excelente y había mucha gente incrédula que podía robarle, todo gracias a su maravillosa serpiente acompañante Poplar, mientras las personas estaban distraídas, aquella serpiente le quitaba el dinero u objetos valiosos, para luego ser vendidos en las calles, o utilizado como moneda de cambio, entre las opciones a intercambiar estaba su viaje entre islas, justo de esa manera ella había llegado a dichas costas, con la espera de poder conseguir algo que pudiera regalarle a Morgana cuando regresara a Sorbet.
 
La Bruja Negra, caminaba por los muelles ocultando su figura debajo de aquella túnica oscura, quizas la pudieran confundir con alguna clase de monja o simplemente ignorarla, no importaba mientras pudiera hacer que los hombres no babearan cuando la vieran caminar, algunas veces era molesto ver como intentaban cortejarla a pesar de que estaba lejos de ser la mujer más bella del South Blue.
 
Sus pasos se detuvieron cuando observo a un sujeto con alas ¿eran reales? No podía ser tan cierto, era la primera vez que observaba a alguien con algo asi en su cuerpo – hey – dijo en voz alta, buscando llamar la atencion del sujeto – esas alas se ven interesante ¿Dónde las venden? – toco su saco de monedas, debajo de la túnica, no tenía mucho – aunque podríamos apostarlas ¿te interesa jugar? – se inclinó hacia adelante, colocando su pierna derecha sobre una caja de madera, mientras recargaba su cuerpo sobre su brazo derecho, que se apoyaba con el codo sobre la pierna – piedra, papel o tijera… Si gano me quedo con tus alas, si pierdo te invito una botella del mejor Whisky de la isla – entrecerró sus ojos, esperando la respuesta del chico, era un poco loco pero queria llevarle un regalo a Morgana, unas alas serian perfectas
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#2
El trabajo honesto y el pagar las deudas son cosas muy buenas para un ciudadano ejemplar. Moverse de la manera correcta y saber tener una palabra honorable a nivel social. La isla de Baterilla como un paraíso del edén dejaba en Heras cosas positivas, buenas, un nuevo comienzo lejos de su camino donde su cuerpo más que ser suyo era moneda de cambio. Su espíritu que había estado quebrado ahora que había iniciado de nuevo lo disfrutaba y sentía que se hacía valer. 


Darse la oportunidad de aprender los marinos de esta isla. Conocer cómo leer el viento para poner la vela y la oportunidad de ser un marino los días de pesca era algo que disfrutaba mucho. Me encantaba más aunque para alguien con mis cualidades naturales es mejor bajar fruta de los árboles fuertes. Prefirió el camino del mar ya que era el que le gustaba, el que le llenaba y le hacía arder un fuego dentro de mi pecho. 


Su cuerpo, brillante bajo el sol, único. Su cuerpo expuesto donde siente la brisa, el calor, lo disfruta, no se oculta y aunque no necesitaba voltear a ser visto sabe que está siendo observado. Le gusta eso y lo llena de energía. Se encontraba haciendo las amarras con fuerza en el puerto con la clara intención de que los botes no fueran con la marea. Tiraba con fuerza de las suyas y se aseguraba que la misma se apretara con la misma fuerza que hacía el mar pero se se pudiera demandar sin luchar contra ella.


Secuencial hacía cada una de ellas y las disfrutaba hasta que escucho que le hablaban. No volteó pues al principio parecía solo un grito al aire y yo no soy mascota para voltear a un llamado. Pero entonces le hablaron de una apuesta a sus alas. Si había algo cono lo que no debían jugar era con mis alas, me encantaban por eso las cuidaba tanto. Miré hacia atrás y noté una silueta encapuchada. No era más alta que yo, no me imponía miedo. Le hice un ademán asintiendo.  — Te puedo dar un paseo con ellas si ganas, pero no puedes tenerlas, no se venden por separado. — Claro si esa persona quería cortarme las alas entonces tendría que darse de trompadas conmigo o alcanzarme en el cielo. 


Habiendo hecho un ajuste en el acuerdo. — Aunque si tienes miedo de perder es comprensible.— La provocación sólo era un incentivo para que quisiera aceptar un trato un poco menos fatalista. Venia llegando de trabajar y ponerse a pelear no ayudaría a su imagen. — Aceptamos entonces.— Mostró su mano enforma de puño y de manera inmediata lo agitó hacia adelante seis veces. — Piedra, papel y tijeras, uno, dos, tres — En la ultima vez el movimiento de su mano quedó de frente co el puño cerrado mostrando una clara elección de piedras lo que implicaba que podría ganarle a tijeras y perder contra papel. 


El resultado fue fácil de concluir y de manera inmediata se llevó las manos a la cintura. — La vida apesta. Después de ti. —

referencia de apariencia
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#3
Según entendía por sus palabras, aquellas alas las tenia de nacimiento ¿Cómo era posible? Era la primera persona que conocía con esa característica, lo que lo convertía en un fenómeno pero tambien, no sabía que en el futuro iba a conocer personas igual de raras como tambien  mucho más raras que él, el detalle estaba en que la suerte no estaba de su lado, perdiendo la apuesta del piedra, papel o tijera.

Arrugo la nariz tras perder, pero asi era la vida, nunca siempre se tenía lo que se quería ¿no? Ladeo un poco su cabeza, y luego observo la taberna cerca – un trato es un trato – realmente su suerte no era la mejor, tenía una racha preocupante de puras derrotas en todas sus apuestas pero no iba a quejarse, no por el momento.

Le hizo una señal para que le siguiera al interior de la taberna, en la cual su mirada recorría el lugar con mucha atencion, buscando donde podría encontrar – toma todo lo que quieras, el dinero no es un problema – termino de llegar hasta una de las mesas, cerca de las puertas, en la cual una vez tomo asiento, coloco sus piernas sobre la mesa, inclinando la silla hacia atrás – si tus alas no vienen por separado – entrecerró sus ojos – ¿son productos de alguna fruta del Diablo? He escuchado sobre ellas y el poder que otorga a quien la consume – la verdad tenía mucha curiosidad sobre ellas, incluso estaba entre sus planes poder robarse una y entrar a la era de la piratería con un poder capaz de colocar a las personas a sus pies, con ello poder conseguir las dos cosas que más quería en la vida: colocar el mundo de cabeza y conseguir algún rastro sobre sus orígenes, despues de todo lo único que era seguro en su vida, es que era una persona de la calle.
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#4
Una mujer de palabra, me sorprendió de gran manera escuchar como parece ostentar mucho dinero en la cuenta hizo que comenzara a sentir curiosidad. Claro no era la media que la gente estuviera dispuesto a pagarle los tragos, no era un beodo pero tampoco un novato que se emborracha con una sola cerveza. — Estas muy segura, respeto eso. — Le seguí tras su ademan, de camino directo a la taberna. Cómo es de esperar el curioso moreno le ve hasta la manera de caminar, no es como que pudiera leer a las personas con eso, pero siempre trata de prestar atención a los detalles. 

Cómo un buen pandillero de poca monta, se acomodó de una manera que me mostró cierta falta de refinación. Solo observé y tomé el asiento por el espaldar para colocarlo hacia adelante y poder sentarme a mis anchas y que pudiera usar el espaldar de la silla para pasar mis brazos flexionados. Le miré y no pude controlar el bufido a su pregunta. No era burla pero sonaba un poco ridículo el hecho de que las personas tengan poderes o cosas así. — Jajah. No se de que me estas hablando, pero no se venden por separados por que yo nací así de guapo y de alado. Si tanto quieres, me puedo pensar darte un paseo. — No quería ofrecer nada más alla de eso ya que ella ciertamente es una desconocida. 

Levanté mi mano al aire y la mujer de escote sugerente y vestido de camarera, estas mujeres siempre son un deleite para la vista y nunca carecen de personalidad. Siempre se les puede leer con la primera mirada. Me hizo pensar que ellas tienen ese uniforme universal que a todos los hombres enloquece, ya sea por la falda o por el corsé que hace ver su figura o tal vez es por que somos unos borrachos sebosos. Mi mirada se cruzó con la mujer y al ver mi mano ella misma fue a buscarnos algo para beber. Baje mi brazo y miré de nuevo la cómoda apostadora. 

— Cuéntame un poco más sobre eso, ciertamente estaría encantado de saber sobre esas frutas de las que hablas. — Ahora mismo ya necesitaba enterarme del chisme sobre esto. Yo no era el más conocedor, mi inteligencia no brillaba por ser mi fuerte, pero siempre podía darme el tiempo de escuchar las conversaciones. Me llenan un poco de cultura popular que debo saber. No es como que viviera en una cueva, pero si había vivido bastante reprimido durante mucho tiempo. 

— Tambien tengo curiosidad. ¿Siempre apuestas con el primero que se te cruce? Eso es un juego peligroso. No sabes quién por ahí es un pirata que hace cobros con sangre. — Claro que esa era una broma, sin carcajada pero con una sonrisa de harlequin que dejaba ver la costura de burlona de su frase. Las jarras llegaron y notaba que estaban proporcionadas al tamaño de cada persona por lo que la mía era considerablemente más grande. 

— Salud. Por las alas negras. —

Ese brindis era claro por que había visto otros tipos de alas pero ninguna había sido buena para volar salvo las alas que son oscuras como las suyas. Le regalé una sonrisa a mi compañero de mesa en lo que estaba atento a sus historias, ella parecía una bandida, así que de seguro tenía buenas cosas que contarme.

karmas

mesera
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#5
Asintió con calma, el dinero no era un problema cuando no tenías planes de pagar nada, siempre estaba la oportunidad de armar alguna revuelta, generar una pelea o simplemente correr ¿y nos olvidamos el famoso truco de voy al baño? Y es que el trato era que le invitaba, no que iba a pagar y exactamente eso era lo que estaba haciendo, le invito a tomar en la taberna.

La peliblanca se cruzó de brazos, observando un poco al moreno y la manera en que habia nacido con ellas, inclino su cabeza a su costado derecho – he escuchado un par de historias sobre ellas – admitió, todavía no había visto alguna directamente o conocía alguien que contara con sus poderes – dicen las leyendas que quienes la prueban obtienen poderes pero – alzo su mano, dejando solo el dedo índice arriba – quedas maldito por el mar azul – era parte de las leyendas, el precio del pacto con aquellas cosas.

Su mirada hacia divagado por el local, como si estuviera analizando a las personas pero en el momento en que recibió su bebida, volvió a observar al moreno de alas negras, mientras le daba un sorbo a su licor – los Piratas no me asustan – confeso tras beber – después de todo soy una hija del mar – agrego, no declarándose Pirata, sino recordando cómo le decían en Sorbet, que la encontraron de bebe en una canasta en los muelles, flotando en el mar – respecto a las apuestas, siempre es mejor vivir con algo de diversión ¿no crees? Nunca sabrás que es lo que decida el destino – observo el licor en sus manos – no podría vivir como una aldeana sin riesgos, me moriría de aburrimiento – por esa razón habia decidido abandonar Sorbet hace un par de meses, viajando por las diferentes islas de aquel mar, sin tener un hogar claro
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