[PR-Entrenamiento] P de Pelea
#11
Enji aceptó la derrota haciendo gala del honor y el orgullo que caracteriza a los mejores activos de la marina. Podría decir que igual tenía algo que ver con su sangre noble, pero en este momento lo verdaderamente noble que estaba a punto de quedar expuesto era otra cosa suya, para variar… Era casi gracioso que elogiara mi defensa, especialmente teniendo en cuenta el estado deplorable en el que me encontraba ya en este punto, especialmente después de su primera arremetida que usó para destrozarme junto a toda la costa.

Como esperaba de mi capitán, aceptó seguir con el combate hasta las últimas consecuencias, era impensable que un guerrero como él se contentase sin dar al menos un par de golpes más. Le observé con la vista cansada, el veneno que el bastardo deslizó por mi pinza antes de golpearle se clavaba en mi coraza como cientos de hormigas mordiendo con furia y mi respiración se volvía más y más agitada.

Fue Enji quien rompió con el sofocante suspenso, haciendo gala de su impresionante velocidad, cargó contra mí, no pude ver nada. De un momento a otro, sentí como su puño chocaba ferozmente sobre mi caparazón, haciendo sonar un poderoso estruendo que contrastaba con el silencio del bosque. Nos habíamos acostumbrado a los ruidos amenazantes en la maleza, pero ni las bestias que solían merodear en los alrededores de la costa parecían tener el valor para intervenir en nuestro encuentro.

Al momento de recibir el golpe, saqué mi cabeza y mis piernas parcialmente de mi caparazón con la intención de contraatacar, pero para mi sorpresa, mi compañero no se encontraba frente a mí. Sabía que Enji no era de los que atacaban por la espalda, por lo que me di la vuelta velozmente, mientras decía —¡Así me gusta!— Por respeto a su resolución, no sería yo el que le hiciera manchar su historial o el que le impediría seguir atacando. 

Al darme la vuelta, le vi, encaramado a un árbol marchito como si de un simio se tratase —¡Estoy cansado de pelear con monos!— Le grité con una amplia sonrisa en mi rostro. Más allá del resultado o la utilidad de este entrenamiento, lo único que tenía en mi cabeza era lo divertido que era esto, me lo estaba pasando como nunca ¿Acaso había algo mejor que dos amigos pegándose sin piedad, sin ningún motivo y sin nadie a la vista para juzgar el resultado?

Al momento que terminé mi grito, temiendo que el final del encuentro estaba cerca, descargué un doble cañonazo contra Enji. De mi mano izquierda salió despedida una bala que cogí previamente de mi bolsillo y de mi pinza salió despedida una gota, ambas a una endemoniada velocidad, que acabaron impactando una en cada hombro del marine nudista.

Enji recibió el golpe con firmeza, si bien podía estar orgulloso de mi sobresaliente defensa, mis ataques realmente no eran nada del otro mundo. Era algo que había terminado por aceptar, no podía ser el mejor en todo y mis cualidades a potenciar eran obvias.

Cajita de Tortuga
[Imagen: Gemini-Generated-Image-j5xm8yj5xm8yj5xm.jpg]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1612 - 34 = 1578
Energia: 1774 - 564 = 1210
Espiritu: 955 + 0 = 955
#12
Cansado y magullado, su pecho subía y bajaba a un ritmo lento, acompasado, tratando de recuperar el aliento. Era la primera vez en mucho tiempo que llegaba a esos extremos. Incluso cuando los secuestraron y tuvo que verse las caras con el perverso Don Ald, Enji salió mucho más ileso que en ese breve enfrentamiento con uno de sus mejores amigos. Y eso lo llenaba de orgullo, en parte. ¿Quién lo diría? El gruñón y solitario Enji, ahora capitán de una división llena de fenómenos. Todos y cada uno de ellos era raro en una forma única y particular, diario se insultaban y hasta recibía algún que otro puñetazo, pero, aún así, cada pequeño logro de ellos lo sentía personal. No le frustraba verse superado por Juan. Estaba contento y emocionado, pues el escudo de la división demostraba estar a la altura.

¿En qué momento empezó a tenerles en tan alta estima? Maldita tortuga, maldito rubiales, preciosa vikinga y divertida… o divertido… en fin, Masami; todos ellos se las pagarían por convertirlo en un maldito sentimental.

—¡Y yo estoy cansado… en general! —exclamó, rodillas flexionadas y puños apretados en evidente frustración. Se sentía drenado. Por primera vez, usar su fruta del diablo estaba llevando su cuerpo al borde del colapso. Le costaba enfocar la vista, tenía los brazos entumecidos y la boca seca, con la garganta irritada de tanto gritar. El veneno había dejado de escurrir de sus poros. Todo su cuerpo dolía—. ¡Carajo! —y dolió todavía más cuando, en un rápido giro, Juan disparó dos proyectiles contra sus hombros. El primero era una bala y el segundo, una gota de agua, característica de su Karate Gyojin. Dos sólidos impactos que lo empujaron hacia atrás pero no lograron moverlo de su posición, ni aturdirlo lo suficiente como para evitarle reaccionar.

Intentó volver a llenar sus puños de veneno, pero el líquido se resistía a salir. Aun así, logró aunar el suficiente como para generar dos puntas en cada uno de sus puños. Dos construcciones endebles que goteaban ácido al suelo, generando pequeñas explosiones de vapor.

—¡Ni te creas que has visto… todo lo que tengo para enseñar, Juancho! ¡Este será mi aguijón final! ¡Estoy que arrrdo! —declaró, los brazos en alto, antes de lanzarse al frente con los dos puños por delante, dispuesto a incrustar sus nudillos y su veneno en el rostro del gyojin. Dos puños surcaron el aire directo a la cara más dura que conocía, una que siquiera pudo mover del lugar con su impacto, cayendo a su derecha después de haber saltado cinco metros para alcanzarle el rostro al coloso.
Contenido Oculto


Off
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1738 - 695 = 1043
Energia: 436 - 44 = 392
Espiritu: 1012 + 0 = 1012
#13
Lancé mis ataques con ferocidad y acabaron encajando en Enji con certeza. Aun así, mi capitán parecía estar sucumbiendo antes por su propio cansancio que debido a las heridas que estaba recibiendo de mi parte. Yo tampoco podía ocultar mi cansancio. Llegados a este punto, mi respiración pesada se hacía notar en cada bocanada de aire que intentaba tomar —Maldita sea…— Susurré con indignación, mantener mi guardia alta y mi concentración al límite estaban drenándome más velozmente de lo que esperaba —Me falta entrenamiento— Pensé mientras mi oponente seguía supurando veneno.

Estaba seguro de que se lanzaría ferozmente a por mí, sin dudas necesitaría estar preparado para ello —Quizás debería…— Pero antes de que terminase incluso de pensarlo, Enji declaró su último aguijón con una furia incontrolable. Mi capitán ardía en pasión, y yo trataría de no ser menos. Sería evidente para cualquiera que en un momento como ese debía protegerme, pero en esta ocasión quería recibir lo último que le quedaba completamente de frente.

El marine de cabellos blancos salió despedido hacia mí, su velocidad era ridícula. No importaba cuánto peleásemos, era imposible acostumbrar mi vista a sus movimientos. De este modo me encontré siendo golpeado fugazmente por un par de golpes que, para ser sincero, me dejaron terriblemente confuso. Los impactos chocaron contra mi rostro, pero no precisé ni cerrar los ojos al recibir el golpe. Eso no era un aguijón, al menos no igual que los que había recibido hace unos momentos ¿Acaso se había quedado sin fuelle? No podía culparle, llevábamos un buen rato dándolo todo y más, yo mismo estaba cerca de encontrarme en la misma situación que él.

En cuanto Enji me golpeó, actué casi por instinto, preparé mi puño mientras caía, y casi en el mismo instante que mi compañero hundió sus pies ligeros en la arena, le golpeé ferozmente en el rostro con mi pinza, lanzando su cuerpo varios metros lejos de donde me encontraba hasta estamparse contra el árbol marchito en el que se encontraba previamente. —Uff… Uff…— Respiré ahora con aún más pesadez mientras sentía el pellizco del veneno en todo mi cuerpo ¿Había terminado? Enji parecía seguir en pie, pero si su último ataque había fallado ¿Seguiría intentándolo? Por mi parte, estaba más que satisfecho, pero no bajaría la guardia hasta el final, así que mantuve mi guardia alta con mi pinza al mismo tiempo que metía mi mano izquierda una vez más en mi bolsillo.

—¡¿Algo más, capitán?!— Le grité a Enji, en mi voz trataba de ocultar sin éxito la admiración que tenía por mi oponente… Mi capitán… Mi amigo. No sabía en qué momento pasó, pero poco a poco y de forma exponencial, fui admirándolo más y más, lo que en un principio fue curiosidad, se volvió respeto, y antes de que pudiera llegar a procesarlo, admiración. Las palabras no eran suficientes para expresar lo feliz que me hacía formar parte de la división ochenta de la Marina.

Contenido Oculto

Cajita de Tortuga
[Imagen: Gemini-Generated-Image-j5xm8yj5xm8yj5xm.jpg]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1578 - 34 = 1544
Energia: 1210 - 340 = 870
Espiritu: 955 + 0 = 955
#14
Preso de la gravedad, hijo del tirón de la tierra, Enji cayó. Cayó los cinco metros que se había elevado para poder alcanzar el rostro de Juan. La caída fue lenta a sus ojos, un descenso eterno y cansino hacia el fondo del pozo. Un pozo que una vez estuvo repleto de energías y ahora rascaba el final, seco. Exudar veneno dolía. Estaba exprimiendo lo último de sus reservas para mantenerse en la pelea y regalarle a su compañero un combate en condiciones, al extremo. Pero ya no quedaba nada más que rascar excepto la última fina capa de poder.

Finalmente, la yema de sus dedos tocaron la arena. El tibio, suave y granulado tacto de la arena en la planta de sus pies activó un sin fin de terminaciones nerviosas. Ya sabía lo que iba a hacer. Lo supo desde antes y lo grabó en su cabeza, en su cuerpo, en sus huesos y cada uno de sus músculos, como una trampa que se tensa con fuerza a la espera del disparador.

Esa arena lo activó, y Enji se disparó.

—¡GRRRAAAAHHHHHH… —rugió, desapareciendo en el preciso instante que parecía aterrizar. La arena bajo sus pies se removió por la fuerza y la velocidad de su impulso, nacido del movimiento violento de las fibras musculares de sus pies y pantorrillas. Voló cinco metros en el aire en dirección al rostro de Juan, una vez más. De sus brazos supuraba lo último de su veneno, las últimas gotas que podía producir, agolpadas en sus puños con la forma de dos poderosas agujas— ...GUIJÓN!!

Arrastró los puños de derecha a izquierda, realizando un movimiento agresivo que asemejaba la mueca de azotar una puerta. Los puños del marine se hundieron en la piel quitinosa de su compañero. El veneno salió disparado en todas direcciones. La arena voló del suelo a causa de una abrupta onda de choque nacida del impacto. Un segundo después, otra ráfaga perturbó la playa.

—¡Guah!

Esta vez, sin embargo, el impacto llegó a él. Un poderoso puñetazo, característico del karate gyojin, estampó su rostro con la fuerza capaz de reventar cien tejas de un solo golpe. En lugar de tejas, encontró piel y hueso. Enji escupió sangre y, suspendido en el aire al momento en que la técnica aterrizó, no pudo sino volar cinco metros hasta estamparse contra el único árbol superviviente de su deforestación. El tronco marchito se quebró y ambos cayeron al suelo.

La arena lo recibió una vez más, agradable y tibia en su abrazo. Permaneció unos segundos tendido. Todos sus músculos dolían; su piel, de pies a cabeza, ardía y echaba vapor, como si su sangre estuviera hirviendo. Se incorporó como pudo, primero apoyando los codos en el suelo y después girando hacia la derecha; rodó boca abajo para después hincar una rodilla, y trató de ponerse de pie.

—Hijo de tu… cangreja… ¿o tortuga…? MADRE, Juancho Sebastiancho... del rio de San Pancho… —respiraba de forma entrecortada, los pulmones ardiendo y la cabeza totalmente embotada. Palpitaba en sus sienes el cansancio extremo y la fatiga. Estaba, sin saberlo, a un paso en falso de superar un umbral del que no se volvía.

Finalmente trastabilló al intentar levantarse y volvió a caer al suelo, espalda contra la arena, respirando con fuerza mientras sus brazos se negaban a seguir adelante.

—Necesito un cigarro…

Off
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1043 - 489 = 554
Energia: 392 - 328 = 64
Espiritu: 1012 + 0 = 1012
#15
Al mismo tiempo que golpeé a Enji, sentí dos feroces punzadas en mi pecho —¡Urghh!— Podía sentir cómo el veneno de mi compañero penetraba mi carne, abriéndose paso por el interior de mi cuerpo como un incendio que devasta un bosque. A pesar de su impacto, fui capaz de finalizar la proyección de mi golpe, logrando estamparlo contra el árbol marchito que quedaba en pie y rompiéndolo en la colisión. 

El brutal choque de nuestros ataques levantó una enorme nube de arena que me impedía ver la posición de mi compañero. —Maldita sea…— Susurré, sabía que debía levantar la guardia, en cualquier momento podría recibir un nuevo ataque. La nube de polvo sin dudas jugaba a favor de Enji. Mis esfuerzos por ponerme en guardia fueron infructuosos, a causa de la acumulación y el desgaste, clavé mi rodilla izquierda en el suelo y me apoyé en el mismo con mi enorme pinza —Un poco más… Ya tiene que estar casi…—

 Tirando de mi última reserva de fuerzas, volví a colocarme de pie, jadeando intensamente, intenté enfocar mi vista en la ubicación donde debería estar mi capitán, que por algún motivo estaba tardando en volver a lanzarse al ataque. Una repentina ráfaga de viento arrastró la poca arena que quedaba en el aire, revelando el cuerpo de Enji tendido en el suelo junto al árbol caído. 

Se levantó de forma forzosa y, tras dedicarme unas palabras al borde del delirio, volvió a caer al suelo —JAJAJAJA… Creo que es suficiente por hoy…— Dije guardando la bala que tenía en la mano de nuevo en el bolsillo y puse rumbo lentamente a la posición donde yacía mi amigo, pisando un trozo de pantalón que parecía tener algo duro en el bolsillo —¿Una piedra?— Agarré el trozo destrozado de tela y hurgué para ver qué tenía dentro —Un encendedor… Y cigarros. Como no… — Cogí sus dos pertenencias con mi mano antes de terminar de llegar a la posición de mi colega, esos cinco metros se me hicieron eternos. A medida que me acercaba a él cancelé mi forma híbrida, reduciendo en gran medida mi tamaño y recuperando las propiedades de crustáceo que me definían desde que era un pequeño cangrejo.

Al llegar a su lado le puse un cigarro en la boca y tuve a bien encendérselo —No recuerdo la última vez que acabé tan magullado…— Dije con un tono jocoso al tiempo que me recostaba en la arena junto a mi capitán. —Juraría que fue la última vez que peleé contigo… JAJAJAJAJA—   El combate fue tan intenso que perdí completamente la noción de lo que nos rodeaba, no tenía idea de la hora o el día que era, pero algo se me pasó por la mente al pensar en volver al barco —¿Nos regañará Sigrid?— Le pregunté al viento que soplaba, no me paré a pensar que era una pregunta más apropiada para el tiempo, seguramente pocos minutos…

Cajita de Tortuga
[Imagen: Gemini-Generated-Image-j5xm8yj5xm8yj5xm.jpg]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1544 - 867 = 677
Energia: 870 - 320 = 550
Espiritu: 955 + 0 = 955
#16
✓
Entrenamiento
completado



Valoración Juan Sebastián

— Calidad del rol: 1,7

— Personaje: 1,8

— Estrategia: 1,8

— Rolear acorde a las guias: 1,75

— Total: 7,05


Juan Sebastián obtiene

— Puntos Mugiwara: 14

— Reputación: 95




Valoración Enji

— Calidad del rol: 1,8

— Personaje: 1,8

— Estrategia: 1,6

— Rolear acorde a las guias: 1,7

— Total: 6,9


Enji obtiene

— Puntos Mugiwara: 14

— Reputación: 63

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