AutoT1 - Robo al barco mercante
#1
Habia pasado un tiempo desde que se movió a hacer sus cosas, la última vez intento robar un mapa del tesoro que no resulto en nada, desde entonces ha estado muy tranquila pero no era algo que estaría haciendo durante mucho tiempo, debido a que se habia colado en una embarcación, posiblemente un barco pesquero o mercante, el objetivo era bastante simple, poder conseguir todo el tesoro que llevara consigo, dinero, joyas, comida, lo que sea suficiente para poder continuar su aventura a la siguiente isla, era una pena que no se le diera bien navegar o podría incluso robarse el mismo barco. Sylvanas camino por los muelles de aquella nueva isla, cubierta como siempre por aquella túnica negra que cubría su cuerpo, pero no sería por mucho tiempo, ya que ahora estaría en camino de abordar aquel barco, todos parecían distraídos y la seguridad del lugar era nula, lo necesario para una extracción rápida. Subio como mucho por un costado del barco, apoyándose de las cajas que estaban apiladas a un lado, y apenas toco la cubierta, saco la espada que tenía consigo.
 
Sus ojos grises se movieron por todo el lugar, analizando la situación mientras decidía hacia dónde ir, lo más lógico sería encontrar el lugar donde estaba la oficina del Capitan, no conocía la estructura de estos sitios asi que solamente avanzaría por los pasillos del interior del barco, aprovechando que tenía una buena vista, trato de ir observando las habitaciones ¿el detalle? Varias de ellas no se encontraban solas, por lo que tomaría una decisión importante y nada facil de tomar, bueno quizas no era muy difícil, era Pirata, una criminal que todavia no tenía precio por su cabeza pero seguía siendo eso, una Pirata.
 
Sin pensarlo mucho, Sylvanas sacó su arma, una antigua espada que habia robado de los soldados de su isla “natal” si podría considerarse aquel lugar la isla de origen de aquella solitaria persona, aun recordaba los cuentos de cómo fue encontrada en los muelles, sin padre, sin madre y sin nadie que quisiera hacerse cargo de ella, salvo una anciana que le daba de comer y una serpiente que se mantenía a su lado a pesar de todo lo que ocurriera a su alrededor. Sin ningún remordimiento, la joven peliblanca abrió la puerta y se aproximó a su víctima, un civil que parecía estar escribiendo una carta, era una pena que su escrito terminaría lleno de sangre, una vez clavara su filosa espada en el cuerpo de aquel individuo.
 
El grito inundo la habitación, lo que posiblemente traería a personas curiosas del resto de aquel barco, despues de todo el sonido era de un grito desgarrador, doloroso que podia sentirse el sufrimiento del sujeto, Sylvanas se preparó detrás de la puerta, escuchando como alguien se acercaba a la habitación, cerro sus ojos para concentrarse y apenas lo escucho más cerca, giro un poco su muñeca para tener el filo de su katana lista para el ataque, donde justamente cruzo la puerta lo movió rápido para cortarle al intruso justo en el estómago, moviéndose con mucha fuerza.
 
Una vez elimino al segundo individuo, se mantuvo quieta en espera de escuchar si habia algo más, pero no, no había ningún otro ruido por el momento — ahora a robar  — clavo la espada en la espada de uno de los cadáveres, para poder revisar sus pertenencias, hasta encontrar las llaves de acceso a diferentes lugares, seguramente estaría el almacén entre ellos. Tomo con fuerza la espada para retirarla del cuerpo y abandono la habitación, el filo de aquella arma iba rozando el suelo de madera, dejando un camino de sangre por donde iba. Unos pocos metros luego de la habitación, noto unas escaleras que iban a la parte inferior del banco, sin pensarlo mucho comenzó a bajar, encontrándose con una pequeña reja que sería abierta con una de las llaves robadas.
 
Una vez cruzo la puerta, la mirada de Sylvanas recorrió la habitación por completo, se trataba del almacén, y podía notar diferentes barriles, muchos de ellos eran de licor y no iba a desaprovechar la oportunidad de beber un trago de aquel alcohol exportado de quien sabe dónde, lo que si sabía es que estaba muy rico y era una pena lo que iba a hacer, ya que comenzó a tumbar todos aquellos barriles en el suelo, dejando que su liquido se extendiera por todo el almacén. Mientras aquel liquido se expandía por toda el lugar, observo los diferentes cofres, tomando todo el dinero que podía caber en sus bolsillos, y en un saco que pudiera colgar en su espalda.
 
Una vez termino de revisar el lugar, encontró pólvora suficiente para comenzar un pequeño incendio, quería destruir el barco junto a los dos cadáveres que había dejado, el motivo era simple: solamente quería sembrar el caos mientras realizaba su fuga.  Su plan era maravilloso, caótico, ruidoso y letal, justo como le gustaba y mientras más avanzaba el fuego, más podía decir que aquello era especial, antes que el fuego alcanzara la pólvora, la joven peliblanca corrió lo más que pudo hacia la parte del barco donde se había colado, saltando hacia aquellas cajas y terminando por rodar hacia el suelo, al perder un poco el equilibrio, pero no fue su ruido la que llamo la atención de todos.
 
Mientras intentaba levantarse, una fuerte explosión se escuchó detrás de ella, donde tambien se elevaría un fuerte humo negro. Sylvanas voltearía para ver la estructura que se quemanaba, algo aturdida, mientras alcanzaba a escuchar a lo lejos algunos gritos "¡Fuego! ¡El barco mercante se quema!" sacudió un poco su cabeza para entrar en razón, y como pudo se colocó de pie, y comenzó a correr en dirección contraria de las personas — traigan agua, algunas cubetas por aquí!  — gritaba para buscar hacer creer que estaba organizando a las personas, pero apenas tuvo un chance se apartó del grupo.
 
El fuego iba avanzando, las personas se movían de un extremo a otro, tratando de salvar lo poco que podría quedar del barco, por su parte Sylvanas iba alejándose cada vez más, era un truco que ya le salía bastante bien en islas anteriores, ahora podría hacerlo una vez más en esta, lo que si no estaba segura era cuantas veces podría abusar de aquel truco antes que la atraparan, pero aun asi el botín que tenía consigo era bastante grande, lo suficiente para estar una temporada tranquila, y poder disfrutar de algunas buenas comidas.
Antes de llegar al lugar donde se estaba quedando, Sylvanas habia decidido dar unas vueltas por los callejones de aquel pueblo, hasta que finalmente entro en la habitación del motel donde se hospedaba, y donde su serpiente le estaba esperando mientras cuidaba el tesoro que había acumulado hasta el momento — nos fue bastante bien  — menciono tras dejar caer el saco en el suelo — incluso te traje comida importada  — abrió con cuidado, y tras mover un poco saco lo que parecía la mitad de un pollo asado, arrancando uno de los muslos y ofreciéndolo a la serpiente, por su parte no tardaría en comenzar a comer el resto de aquella carne.
 
Sin pensarlo mucho se sentó en el suelo, sacando el resto de las cosas que había traigo consigo: joyas, monedas, billetes, una brújula con una correa que se colocaría en la muñeca, le gustaba como le quedaba — que podría vender estas cosas mañana  — menciona tras tomar una de las botellas de whisky, abriéndola sin mucho esfuerzo y bebiendo de ella — delicioso… Manzana  — agrego refriéndose al sabor de aquel licor, un whisky de manzana, algo que nunca había probado y era una demostración de la calidad de lo que estaba bebiendo, o por lo menos eso pensaba en ese momento.
 
Tras unos segundos, se recostó del borde de la cama, pensando un poco en su aventura y el poco tiempo que tenía para estar en solitario, sus habilidades de supervivencia eran muy nulas y por más que le gustara mantenerse sin depender de otras personas, era algo muy complicado de conseguir — ojala pudieras hablar, mas que hacer asi  — saco su lengua y le hizo mofa a Poplar — con la lengua  — no pudo evitar reírse un poco antes de llevar la botella a su boca, bebiendo un poco mas — quizas podamos secuestrar a uno de esos mercantes, en lugar de matarlos  — arrugo un poco la nariz — asi poder navegar tranquilamente ¿no crees?  — obligarlo a navegar para ella, poder convertir el mar del sur en su territorio, en su dominio a pesar de que habían piratas muy fuertes por allí que han de estar resonando por todos lados, quizas terminaría encontrándose con un grupo de esos, una tripulación ya formada con sus respectivos objetivos la cosa es ¿seria Sylvanas capaz de alinearse a un grupo? Odiaba con toda su vida seguir órdenes, vivía según sus propios ideales, siendo algo que le ha funcionado bastante bien desde que abandono su antigua isla, y bueno, realmente desde que dejo de ir una vez mas a su antiguo reino, si es que podria llamarlo como algo suyo.

Karmas


Pirata Solitaria
#2
✓
Aventura Autonarrada: Completada
RECOMPENSAS:

— Puntos Mugiwara: 5

— Reputación: 15 + 15 karmas + 15% solitario

— Berries: 10.000

STAFF DE NAKAMA NO MI


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