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Un fantasma del pasado [Presente Relativo - T3] [Priv. Tezca]
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26-06-2026, 08:28 AM
“Voy a matarlo.”
Madame De Rosier alzó su mirada hacia el joven rubio al escuchar esas palabras, en su rostro reinó una expresión de desconcierto: ojos abiertos de par en par, boca entreabierta, músculos tensos. Ella esperaba cualquier otra cosa menos eso.
Monsieur Clair, por su parte, pareció recuperarse de golpe de la borrachera y del zape que el conejo le había dado minutos antes. Su expresión no era muy distinta a la de Madame De Rosier, pero, a diferencia de ella, él sí que se atrevió a dar unos cuantos pasos al frente para encarar al chico.
—¡Oye, muchacho insolente! No te trajimos aquí para que amenaces de muerte a nuestro antiguo compañero ¡Dijiste que solo buscabas a tu padre! —. Un poco hipócrita de parte del borracho anciano cuando no había hecho ni dicho nada al escuchar al mink expresarse de la misma manera de “Cici” en la que lo hacía ahora Tezca. —Dile algo, Barnaby…Rosier…
La mujer miró hacia otro lado y respiró hondo antes de que sus tacones resonaran sobre la madera del puerto. —No tengo nada que decir, Clair…Hace años no vemos a Norova, no sabemos si ha cambiado o si siempre fue como se le presentó hace unos años a Barnaby, apenas y nos contó sobre su vida —. La mujer apretó sus labios con fuerza, claramente incómoda. —Sin embargo… —Alzó su vista para mirar directamente hacia el chico rubio. —No me quedaré a observar más barbaries. Tuve suficiente con que se hayan pegado cuando llegaron aquí, ahora no me quedaré a ver como planean un asesinato —. La mujer empezó a caminar en dirección hacia una de las avenidas principales, pero antes de retirarse por completo se detuvo. —Ahora entiendo el porqué de tu recompensa, muchacho. Fuiste un placer para mi vista, pero aquí nos despedimos.
Sin decir más, Madame De Rosier salió de escena, mientras que ahora solo el sonido de sus tacones y el viento cortaba el silencio. Clair estaba estupefacto, sin saber cómo reaccionar…Podía esperarse una declaración de muerte por parte de Barnaby, sabía cómo era el conejo, pero no se esperó algo igual de alguien que decía ser el hijo de Norova, menos cuando ese hijo se veía tan igual a su padre… ¿Qué le había hecho Cici para que lo llevara a pensar así? ¿Acaso la crueldad que Barnaby describía era real? No podía visualizar a su antiguo amigo actuando de la manera que relataba el conejo. Tragó saliva y miró hacia el mink… ¿Qué diría él ante la propuesta?
En la rampa que conectaba el puerto con el Centinela del Tesoro, el mink estaba de brazos cruzados, sus ojos pequeños estaban entrecerrados y su naricita se movía de un lado a otro, como si intentara olfatear algo, aunque no lo consiguiera del todo o, tal vez, era solo una mala maña. Era claro que su espíritu de comerciante le impedía ceder ante la primera propuesta, pero esta era una tan buena que habría saltado de la emoción si sus rodillas no dolieran tanto como ahora.
—¿Realmente buscas matar a Norova, muchacho? —La pregunta llegó con un peso que sería demasiado para cualquiera que no estuviera seguro de su misión, además, fue acompañada de una mirada carente de cualquier brillo. No había una sonrisa en su cara ni una expresión que demostrara ningún tipo de gozo. —No es una tarea sencilla, chis —. El conejo dejó que el viento fuera ahora el que hablara; sin embargo, luego de una fuerte ráfaga que hizo crujir las maderas del barco, el anciano soltó una risotada que no pudo contener más.
—¡No sabes cuánto me complace escuchar eso! ¡JA! Clair creyó que estaba loco cuando le conté que fue Norova quien mató a buena parte de mis empleados y casi me mata a mi —. El rostro del conejo reflejaba una expresión mucho más animada y, aunque ahora sí que había más ánimo en su voz, esta seguía siendo comedida. —Dijo que yo estaba quedando loco, ni siquiera escuchó por completo mi historia ¡Por eso ahora tuvo que recurrir a mi para que te contara el resto! ¿No es así?
Monsieur Clair chasqueó la lengua y a diferencia de Madame De Rosier, no dijo nada, solo dio media vuelta antes de irse…Él tampoco se quedaría a presenciar la planificación de un asesinato, mucho menos cuando no tenía como avisarle a la futura víctima. Es verdad que creyó que Norova estaba muerto, pero ahora que sabía que estaba vivo, le sentaba mal saber que, gracias a él, su antiguo amigo tendría una gran diana en su espalda. No miró atrás, solo desapareció ante la mirada de Barnaby, quien, al verlo partir, suspiró con pesadez.
—¡Ah! Los jóvenes a veces son muy sentimentales…No admiten cuando alguien ha cambiado, menos mal que tu no pareces ser así —. El mink conejo se dio media vuelta y empezó a caminar hacia el interior del barco. —Ven, no te quedes ahí parado, sé bienvenido en el Centinela del Tesoro…Y, por si no ha quedado claro, muchacho tonto, he decidido escuchar tu propuesta, pactemos los términos y condiciones.
En menos de un minuto tanto el conejo como el rubio estuvieron sobre la cubierta del barco. Un sitio elegante, con decoraciones doradas y un timón que parecía estar hecho de algún metal valioso, pero que en la oscuridad de la noche no se distinguía con claridad. Las velas estaban recogidas y la quietud reinaba a esa hora. Solo unos cuantos guardias, miembros de la tripulación, vigilaban; sin embargo, ninguno hizo nada al ver subir a Tezca, a fin de cuentas, casi que venía de la mano con su capitán.
—Sígueme, por favor —. Los pasos lentos del conejo los llevaron hasta una recamara que estaba en lo alto del barco. Claramente la oficina del capitán. Se podía notar por el gran escritorio cerca de cuatro ventanales grandes, una silla de cuerpo dorado y cojines rojizos, además de, por todos los libros y mapas que estaban sobre el escritorio y los anaqueles. —Toma asiento —. Ofreció el mink una vez él estuvo sentado en la silla roja. Frente a Tezca quedaba una silla de color negro, más pequeña, pero de buen material.
Despacho del capitán
—Dejemos en claro algo, muchacho, yo te diré lo que sé de Norova si tu prometes brindarme una muestra de que completaste esa venganza ¿Eso te parece suficiente? Espero que seas de los que saben mantener una promesa, porque pagarás las consecuencias de no cumplir con tu parte del trato —. Espetó el conejo antes de abrir un cajón de su escritorio y sacar de este un cuadro en cuyo interior había una foto vieja de tres chicos que se veían distraídos mirando hacia el océano. Los tres estaban bien vestidos para ser marineros y dos de ellos podían diferenciarse fácilmente como las versiones jóvenes de aquellos dos señores que acompañaron a Tezca hasta la entrada del Centinela del Tesoro.
El anciano mink deslizó el marco de foto sobre la mesa, hasta que estuvo justo frente a la mirada del humano y, con uno de sus dedos, señaló justo encima de la cabeza de un joven alto, con el cabello claro recogido de un lado y vestido con saco y corbata.
Foto
—Cihua —. Señaló una vez más sobre la cabeza del rubio. —Ese es el nombre de este desgraciado…Cihua Norova. Cici era solo un apodo que Clair le decía para molestar…nunca supo su verdadero nombre, solo sabía que empezaba con “Ci”, de ahí que le dijera de esa manera tan ridícula —. El mink quitó la mano de encima de la foto, dejando que el humano pudiera apreciarla mejor si así lo quería. —No puedes culparme por atacarte antes, mírate en un espejo y míralo a él…solo le falta ese collar enorme y los lentes esos… ¿Para qué usas lentes si es de noche? Es absurdo, muchacho tonto.
—Pude averiguar a que isla se dirigía, pero eso fue hace cinco años…de todos modos, si quieres saber más que solo su nombre y su aspecto de joven, tendrás que jurar cumplir con tu promesa, muchacho…porque podrás imaginar que no me voy a fiar tan fácil de alguien con tu apellido y…ah…una cosa, si descubro que intentas pasarte de listo, que sepas que conozco a más de uno en la marina que iría enseguida tras tu cabeza, chis —. El mink de cruzó de brazos y dejó que el muchacho procesara toda la información. —Ahora recuerdo que te he visto antes…y no…no por tu padre…recuerdo haber leído tu apellido en el periódico y no para bien.
Relicario
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27-06-2026, 04:26 AM
Atributos Personaje
Si, por eso evitaba mi verdadero propósito: Uno que ninguno de ellos entendería, mucho menos si lo habían conocido así. Al menos ellos lo conocieron y aún así, como un valioso trato que acaba de romperse, no pude evitar la mueca de desagrado en mi rostro. No opiné, solo pude observar como se iba. —Soy un hombre con pólvora encendida, madame, gracias por todo. — Le dediqué, lo suficientemente alto para que me escuchara, antes de regresar al conejo. La seriedad, la emoción: Se sentía como si apenas estuviera interactuando con aquel conejo y sin embargo, aunque intenté agradecer al viejo hombre menso borracho las palabras del conejo me interrumpieron abruptamente. Un contrato por otro con mejor beneficio ¿No era este uno de los riesgos y ganes de mi profesión? Sonreí con la emoción de un joven enamorado, de un novato en un primer trato: Ese tipo de felicidad que ignora la mierda del exterior por unos segundos, porque aunque un contrato se establezca como hecho: Realmente no termina hasta que las partes obtienen lo que quieren. Entré al barco, admirando el interior del centinela, devolviéndole la mirada a los guardias por los que pasaba hasta llegar al interior, solté un pequeño suspiro: El interior era encantador pero la verdad es que ni siquiera me había detenido a observarlo, había cosas que hablar. Sin más me senté frente a él —Nunca defraudo un trato ¿Me entiendes? Buscaré la forma de traerte las pruebas que deseas. — Observé la fotografía, al principio no encontré rostros conocidos hasta que las facciones del hombre de lentes y la mujer de cabello corto hicieron sentido, pero el rubio. …
Cihua.
Registré ese nombre como si fuera a desaparecer en el aire, sin despegar mis ojos del retrato, de la imagen de aquel joven tan parecido a mí, ni siquiera reaccioné a su insulto sobre mi estilo, casi en un trance. Todos tenían razón: Era demasiado parecido a aquel hombre. Casi como un espejo. —Lo juro. — No lo dude, finalmente alzando la mirada a aquel hombre mientras sostenía la foto con fuerza, frunciendo el ceño ante la mención de mi recompensa. —Eso es solo el miedo que me tiene el gobierno mundial. Bien. Deberían temerme más. Voy por uno de sus malditos activos después de todo: Cihua Norova… Ahora mi odio tiene rostro y nombre. Al fin. — Apreté el colgante en mi pecho con tanta fuerza que creí que iba a romperlo, regresando a la foto. —Dime todo lo que sepas. Tienes mi juramento. —
Resumen
Karmas
Posicionamiento
Bélico
Gastos de energía, vitalidad y cooldown
Inventario
Cambios en estadísticas
Vitalidad:
2075
+
0
=
2075
Energia:
2337
+
15
=
2352
Espiritu:
709
+
0
=
709
29-06-2026, 04:29 AM
Un juramento.
Una decisión.
Sí, eso vio Barnaby en los ojos de Tezca Norova: Decisión.
Un viejo marinero como él sabía reconocer a los mentirosos, a quienes prometían y juraban en vano, en especial cuando se trataba de descarados piratas.
En el caso de Tezca, lo cierto es que el chico cumplía al pie de la letra varios puntos que lo harían dudar: Le parecía imprudente, demasiado joven, tenía un apellido despreciable y como cereza sobre el pastel, era un pirata; sin embargo, cuando el chico lo miró a los ojos, no tuvo que ver sus irises bajo los lentes oscuros que llevaba para saber que hablaba en serio. Él mataría a Cihua Norova. Eso será suficiente para que Barnaby, con gusto, le contara todo lo que sabía.
Era una apuesta como ninguna otra.
El viejo conejo incluso llegó a soltar una carcajada seca… ¿Quién diría que se fiaría de la palabra de un pirata? Pero ahí estaba, la vida no dejaba de sorprenderlo.
—Bien, así será —. El mink se removió en su asiento y volvió a meter la mano en el cajón de su escritorio, esta vez no sacó más fotos, si no un periódico, el último titular repartido por las gaviotas. Lo ojeó un rato, hasta que llegó a los carteles de recompensa, separó varios, hasta que encontró el que tenía la foto del muchacho frente a él. —Aquí está…Esto es solo para que sepas que, si llegas a romper ese juramente, yo sabré donde buscarte. Solo bastaría darle una leída al periódico…Ustedes los piratas siempre hacen mucho escándalo a donde van —. Colocó el cartel del muchacho al lado de la foto vieja. Era increíble el parecido entre uno y otro.
—Ahora —. Aclaró su garganta y apoyó sus codos sobre el escritorio, así como su mentón sobre sus manos. —Hace cinco años que vi por última vez a Cihua Norova. Vino, supuestamente, en son de paz, pero aparentemente buscando la manera más rápida de llegar al archipiélago de Sabaody…Anota ese nombre en tu memoria, porque no dejó de mencionarlo una y otra vez, parece que tenía negocios en ese lugar —. Esperó que el chico procesara la información, aunque después de un segundo, prefirió pasarle un bolígrafo y giró el cartel de recompensa del propio muchacho, señaló con su dedo sobre la página en blanco y volvió a mirar al chico. Parecía hacerle una seña de que escribiera lo que le pareciera importante.
—El problema es que en aquella ocasión vino con gente importante o él decía que eran importantes. Nunca pude saber quienes eran en verdad, simplemente, anclaron su barco al otro lado del puerto, todos estaban bien vestidos, con saco y corbata, inusual para gente que se la pasa tanto tiempo en el mar —. Suspiró, como si intentara recordar algo más. —Parecían del gobierno, pero de eso no pude sacarle nada a Cihua, solo decía que eran sujetos que lo ayudarían a limpiar el mar o algo así…Pero no tenían cara de ambientalistas, eso es obvio —. Rio un poco para aligerar tenciones antes de continuar con su relato.
—Chis, tampoco me sorprendería si fueran parte de alguna fuerza del gobierno. Cuando conocí a Cihua, siendo un joven con sueños, deseaba entrar a trabajar con esa gente, decía que tener contactos dentro del gobierno ayudaba a que los negocios se dieran de forma más rápida…Tal vez cumplió su sueño —. El conejo hizo una pausa y de nuevo regresó su mano a una de las gavetas de su escritorio, había algo más que tenía que mostrarle al chico rubio frente a él, pero cuando lo encontró, sostuvo el objeto en su mano, con fuerza, y se negó a mostrarlo enseguida. —Cipher Pol…en ese sitio Cihua encajaría muy bien. Empieza investigando a esas personas, porque esto es lo único que me quedó de Cihua cuando peleó conmigo y logré echarlo de esta isla hace cinco años.
Sobre la mesa deslizó un colgante cuya cadena estaba rota y cuyo dije era una placa, aunque, si se abría, dentro encontraría la foto de una mujer joven, de piel blanca y ojos azules, una mujer bastante parecida a quien pudiera ser la madre de Tezca.
—Parece una placa, tiene su nombre, como puedes leer y también el símbolo del gobierno mundial, pero no se si sea original, hay algo en ella que no cuadra —. El pequeño pero viejo mink señaló lo obvio en la placa, pero, además, hizo énfasis en la esquina en donde la placa tenía una pequeña apertura. —Dudo mucho que un agente del gobierno tenga como placa un relicario. Si la abres encontrarás la foto de una mujer. No se quien sea. ¡Ah! Otra cosa que no me cuadra sobre su posible pertenencia al gobierno es que buscaba dinero…por eso nos atacó… ¿Qué el gobierno no patrocinaría sus expediciones? ...Pero esa gente tampoco parecían comerciantes comunes y corrientes, además, tu padre actuaba como todo un matón del gobierno, chis. Tu entiendes cómo ¿No es así? —. El anciano se cruzó de brazos. Había algo en su propia historia que no encajaba, pero era lo que tenía, lo que sabía y lo que recordaba. Solo esperaba que su pequeña demencia no influyera en el relato de los hechos, aunque…hoy se había tomado su medicamento y la única razón por la que confundió a Tezca con su padre fue por su escasa visión y sus ansias de tener al hijo de puta en frente para matarlo de una buena vez.
Relicario
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29-06-2026, 04:58 AM
Atributos Personaje
La recolección no era más que fragmentos perdidos por el tiempo: Sin registros, sin nombres más que el del perseguido y un par de señales que llevaban a lo que esperaba más no a lo que quería: Cihua vino con gente, su dirección era Sabaody, demasiado elegante para la piratería. La historia del viejo conejo me llevaba a pensar que tendría que meterme en alguna institución gubernamental para encontrar más información y ese simple pensamiento me desagradaba excesivamente. Me mantuve en silencio mientras el anciano hablaba, hasta que noté el colgante, tomándolo entre los dedos para observarlo. Aunque parecía algo viejo y casi oxidado por la humedad del mar terminé por abrirlo y mi corazón dio un vuelvo. Madre. Podía reconocer a la mujer de la foto de mis sueños y los vagos recuerdos que me quedaban, casi como rastros de humo que el cualquier momento desaparecería. —Es mi madre: Ome Karenina. Tengo registro de ella… Llegué a conocerla por un breve periodo de tiempo hasta que falleció. — Cerré el relicario, mirando al conejo, finalmente parecía levantarme, alzando la silla. —La información es incompleta pero la agradezco ¿Tienes algún recuerdo sobre la gente que venía con Cihua ¿Algo que se haya pegado a tu memoria? Tal vez un tatuaje o característica ¿Me entiendes? — Guardé el relicario en mi bolsillo, llevándome la mano al gran colgante en mi pecho intentando tranquilizarme. Era momento de irme. —Tengo buena memoria, así que no te preocupes. Necesito pensar una estrategia. — Entre los recuerdos sentía un latente dolor de cabeza molestarme, dándole la espalda al conejo —Se agradece la hospitalidad, señor Barnaby, hagamos negocios fructíferos la próxima vez… y por favor, envie mis agradecimientos y disculpas por el disgusto a Madame de Rosier y Monsieur Clair. — Observaba de reojo al Mink con una sonrisa en el rostro antes de finalmente partir. Esto apenas comenzaba.
Resumen
Karmas
Posicionamiento
Bélico
Gastos de energía, vitalidad y cooldown
Inventario
Para el narrador cereza.
Cambios en estadísticas
Vitalidad:
2075
+
0
=
2075
Energia:
2352
+
15
=
2367
Espiritu:
709
+
0
=
709
29-06-2026, 05:49 AM
—Así que tu madre —. El viejo rio, pero no con ánimo, si no con una amargura evidente. —Quien diría que el idiota de tu padre aun conservaría algo así ¿Crees que la quiso? —Lo preguntó porque no se atrevía a aseverar nada sobre sentimientos tan profundos como el querer o el amar; sin embargo, aquella nueva pieza de información fue suficiente para que el conejo mirara a Cihua con una perspectiva un poco distinta a la habitual ¿Era por completo un desgraciado? ¿O había una razón de ser en sus acciones? Sacudió la cabeza, eso no quitaba que se había metido con su gente, su preciada tripulación.
El conejo escuchó la pregunta que vino del rubio luego de la información que soltó sobre su madre, pero no fue capaz de responderle de inmediato. Meditó por unos segundos y luego se puso de pie para buscar entre sus estantes una botella de whisky, se sirvió un trago, literalmente un trago y lo mismo le sirvió al muchacho, ya era cosa de él si lo aceptaba o no, el mink no lo obligaría. Acercó el trago a la mesa y luego hizo ademán de sentarse, pero prefirió permanecer de pie a un lado del escritorio.
—Recuerdo algo, sí —. Se tomó su trago de whisky luego de haber soltado esa frase. —Las personas que iban con él iban vestidos con saco y corbata. Todos de negro, excepto sus camisas bajo el saco, esas eran blancas, llevaban también sombreros negros tipo fedora. Sabes a cuáles me refiero ¿no, chis? —Hizo una pausa por si el muchacho debía anotar algo más, pero luego achicó sus ojos, como si una memoria hubiera llegado a su mente en ese instante.
—Pero supongo que esa descripción es muy escueta, cualquiera podría vestirse con saco y corbata, así que te diré algo más. Logré verlo con una mujer enorme, debía medir como unos seis metros, tal vez siete —. Hizo memoria, era difícil olvidar a alguien como ella. —Kuroki, sí. Lo escuché llamarla Kuroki. Ella es una oni, sus grandes cuernos la delataban y a diferencia del resto no estaba vestida con saco y corbata, llevaba un vestido negro y tacones. Tenía el cabello negro y largo, pero recogido en una trenza y ojos rojos, pero…Lo más llamativo de ella es que tenía un tatuaje de un sol rojo en su espalda —. El conejo alzó la mirada para ver al chico. —No me mires así, lo sé porque su vestido dejaba ver su tatuaje. De todos modos, nunca pude acercarme a ella ni a nadie más de ese barco, la única razón por la que sé esto es porque ella lo acompañaba de cerca hasta antes de llegar aquí, luego se perdía en los callejones y no volvía a saber de ella. Eso es todo lo que puedo decirte, pero supongo que es mejor que nada —. Apartó entonces su vaso de whisky y caminó hacia la salida de su despacho. No tenía más que decirle al rubio.
—Tal vez si buscas a alguien tan llamativa como ella termines encontrando a tu padre —. Abrió la puerta y le señaló al chico la salida. —Suerte en tu búsqueda y suerte para mi también…quiero verlo muerto luego de traicionar mi confianza, chis —. El conejo se hizo a un lado para dejar que el rubio pudiera salir de su oficina.
—Y no te preocupes, le daré tus disculpas a esos dos desubicados. Ha sido un gusto negociar con usted, joven Tezca y ¡Ah! Por cierto, si piensas hacer negocios conmigo en otra ocasión, al menos deberíamos presentarnos oficialmente antes de que te vayas —. Porque ninguno de los dos se había dignado a decirse el nombre formalmente. —Soy el Capitán Barnaby. Comando el Centinela del Tesoro, que es este barco en donde estás ahora —. Extendió su mano para que el chico la tomara y así sellar un acuerdo en el que ambos saldrían beneficiados.
Relicario
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29-06-2026, 06:23 AM
(Última modificación: 29-06-2026, 06:24 AM por Tezca Norova.)
Atributos Personaje
El alcohol se deslizaba por mi garganta, ardía, si y sin embargo necesitaba más para pasar por este amargo trago pero no lo pediría: No podía perderme de sus palabras. Al parecer el trago le había ayudado con los recuerdos, la verdad es que pocas veces había lidiado con Onis, pero con la descripción del viejo pude darle forma a quíen podría ser mi siguiente objetivo ¿Debería llamar a Jin? Conociéndolo y conociendo sus contactos podría encontrarla con facilidad. Ah, ese hombre, desde que no me llamaba sabía que debería estar ocupado. Podía resolver esto por mi cuenta no hacía falta. Alcé la ceja ante la explicación del viejo, soltando una risita. —No te preocupes, viejo, a mí también me gusta ver piel. No tiene nada de malo ¿Me entiendes? Así que Kuroki. Un nombre es muy útil ¿Sabes? Suele ser una prueba de hasta caer la influencia. Aunque te confundas tienes una mente afilada, agradezco eso. — Me acerqué a su escritorio para dejar el vaso sobre la mesa con elegancia, antes de acercarme nuevamente a la puerta como quien esperaba que su anfitrión le despidiera. Podía ver con ligereza, por los bordes como el sol comenzaba a caer, dando por finalizado el día. Algo que apreciaba, aunque no lo parezca, era la simple y llana cortesía. La pata o mano, no estaba tan seguro, del mink extendió frente a mi y yo solo pude sonreír, correspondiendo el saludo con fuerza. —Tezca Norova, comerciante de la tripulación Hanu Mahana. Te invitaré a mi barco la próxima vez que nos veamos. — Una sensación de satisfacción arribó cuando terminé de presentarme: Tener una tripulación a la que pertenecer podría ser placentero para cualquiera y un trato cerrado, siempre otorgaba nuevos y confiables socios ¿Qué más podría pedir que la victoria? Y parecía estar más día más cerca de esta. Así sin más, soltando la mano del conejo le di una última sonrisa antes de irme.
Resumen
Karmas
Posicionamiento
Bélico
Gastos de energía, vitalidad y cooldown
Inventario
29-06-2026, 09:32 PM
✓ Aventura TX: Completada Recompensas Narrador (Hyákinthos) — Puntos Mugiwara: 25 — Puntos de Rol: 30 — Berries: 90.000 Recompensas User (Tezca Norova) — Puntos Mugiwara: 17 — Reputación: 35 — Atributos: 2 — Berries: 66.000 |
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