El invierno en Baterilla rara vez lograba sentirse como tal puesto que la isla conservaba su calidez tropical durante casi todo el año, aunque en aquellas fechas el aire cambiaba sutilmente a una sensación más fresca, la humedad se volvía más densa, las corrientes marinas brindaban brisas invasoras por todo el puerto hasta ascenden en las residencias de los habitantes. El alba comenzaba a abrirse paso entre una tenue neblina que dormía sobre las calles rocosas de Baquella, un pueblo conocido por la belleza humilde de su arquitectura de muros hechos a base de arcilla blanca mezclados con arena pulida conseguidos de sus costas y coronaban sus viviendas con tejados rojizos que bajo el sol adquieren un brillo cálido visible incluso desde los navíos que se acercaban desde alta mar, aquel lugar parecía que fue construido para ser contemplado desde las lejanías.
Las calles ascendían y descendían entre pequeñas vertientes de piedra que atravesaban el poblado como si fueran cicatrices antiguas abiertas entre las colinas costeras. Desde cualquier punto podían escucharse las voces de los pescadores preparándose para la jornada como también el crujido de las embarcaciones amarradas en el puerto junto con el choque constante de las olas contra los pilares de madera de los muelles mercantiles. Baquella se alzaba desde muy temprano, los comerciantes comenzaban a abrir sus negocios mientras el aroma a marisco asados, aceite caliente y pan recién hecho se mezclaba con el salitre del océano, a lo largo de la pasarela principal podían encontrarse puestos de todo tipo como tiendas de anzuelos y herramientas de pesca, vendedores de diversas semillas singulares, hierbas medicinales, aceites, ropa ligera para los navegantes y montones de mercancía recién desembarcada desde los barcos provenientes de otras islas del blues, el puerto entero era un constante ir y venir de cajas, voces, tratos y el sonido de monedas que indicaban la compra y venta de lo que sea.
Y en medio de aquella rutina matutina se encontraba Sylvanas, la joven pirata de cabellos rubios con matices platinados, hermosa mujer que había aceptado un trato bastante peculiar con el señor Maeda el día anterior. El pago no consistía en berries ni provisiones, sino, en un viejo sombrero desgastado que por alguna razón había capturado toda la atención de nuestra aventurera kuja de uñas negras, apenas y lo vio colgado dentro de la tienda. Para el señor Maeda aquello había sido una bendición caída del cielo, no todos los días una muchacha aceptaba limpiar un negocio entero únicamente por un accesorio viejo empolvado.
El anciano le indicó que debía presentarse exactamente al amanecer cuando los primeros rayos del sol terminaran de asomarse sobre el horizonte, la puntualidad de Sylvanas estaría puesto a prueba, debía estar entonces a las seis en punto de la mañana. Siguiendo las indicaciones que le habían dado, finalmente encontraría el establecimiento que en su letrero figuraba en grande “El Suertudo Maeda”
La tienda destacaba entre los demás negocios del puerto gracias a su desgastada pintura verde y sus viejos cimientos de madera caoba, envejecidos por la humedad marina y los años, a través de los amplios ventanales de cristal podía distinguirse parte del interior aún sumido en penumbra, las luces seguían apagadas pero el escaparate permitía apreciar una curiosa mezcla de mercancías como juguetes de madera tallados a mano, enormes peluches colgados desde las paredes, utensilios de pesca, estanterías repletas de conservas enlatadas y más al fondo había diversos canastos rebosantes de semillas, verduras y legumbres frescas, todo lucía silencioso todavía como si el negocio continuará dormido pese aquel el resto del pueblo ya había despertado, tan pronto se daría cuenta Sylvanas que el negocio seguía cerrado.
Amphitrite toca la canción
Hola Sylvanas, ¡Vamos adelante con esta aventurita!,
Espero que pueda ser de tu agrado lo que te tengo preparado, cualquier consulta me tienes al privado del discord, antes dejo algunas indicaciones:
1. En cada post debe estar adjuntado en cada spoiler lo siguiente:
♥ Resumen de tus acciones e interacciones,
♥ Posicionamiento
♥ Karmas (Solo los usados en el post)
♥ Inventario
No te preocupes, no tendremos nada de caracter bélico pero esto siempre se debe adjuntar cuando estás en un tema en tiempo presente.
Su estadía en la isla estaba siendo más extensa de lo normal, y no es que le molestara el lugar, pero solía moverse muy seguido, y posiblemente en ese momento no estaría ya en la isla sino fuera porque el día anterior, se habia fijado en un objeto un poco peculiar: Un sombrero de ala ancha de color negro, con dos medallas redondas enganchadas en la parte frontal de la copa, una ellas se trata de una carita sonriente y la otra una carita triste, junto a diferentes esperas de color azabache que rodean la copa del sombrero, pero no era el único detalle, ya que contaba con unas cuerdas para sostener el sombrero, donde al final de la misma se encontraba un adorno que imita la forma de un cráneo de toro.
En una situación normal se pudo haber robado el sombrero, pero de alguna manera habia llegado a un acuerdo con el dueño original, solamente debía de limpiar su local en los muelles, algo simple y la verdad, la joven Pirata le gustaba cumplir sus promesas ¿el problema? Habían acordado limpiar, no que nada misteriosamente desapareciera del interior, asi que planeaba echar un vistazo a que podría llevarse sin que el dueño se diera cuenta.
Camino entre las personas, a diferencia de las otras veces, no mantenía su rostro oculto bajo la capucha de su túnica, quizas por eso algunas personas se giraban a verla pasar, a Sylvanas no le importaba si fuera por su belleza, por su manera extraña de vestir o porque una serpiente blanca parecía asomarse entre la capucha y su cabello, como si observara el paisaje antes de seguir durmiendo. Sus pasos se detuvieron justo frente al local, el nombre le parecía algo extraño ¿Meado? Es como si se hubiera realizado pis encima, solo esperaba que el nombre no tuviera nada que ver con el olor al otro lado de la puerta, a pesar de que estaba acostumbrada a aquellos olores desagradables de las cantinas por la noche, o los callejones cerca de una, donde algunos borrachos iban a parar camino a casa.
Con cuidado, poso su mano sobre la manilla de la puerta, y apenas intento girarla se dio cuenta que no era posible – me estará jodiendo – dijo para si misma, mientras volvía a intentar, sin llegar a un resultado diferente, pero era de esperase ya que tras ver por el ventanal a su lado, estaba muy oscuro el interior del local – ese anciano – volvió a quejarse, mientras sacaba su Den Den Mushi, marcando al número que le habia otorgado – oye, estoy aquí y está cerrado, no estas ni esta nadie – dijo en un tono neutro subiendo a cierto enojo – ¿Dónde estas? Habíamos quedado a primera hora – mientras esperaba respuesta, cerro su ojo izquierdo
Informacion
Resumen
Llega temprano a la tienda, y al notar que esta cerrado llama al dueño por su den den mushi
Karmas
• Valor sentimental: Tienes un objeto de gran valor que debes rolear que llevas siempre contigo. En caso de perderlo sufres una penalización permanente de -20 a tu Voluntad. [Un collar con un dije de “M”]
Karma -6
• Tic: Tu personaje tiene un tic recurrente que tendrás que mostrarlo una vez por tema. Tienes que especificarlo. [Mientras está analizando una situación y hablando, suele cerrar su ojo izquierdo]
Karma: -1
• Mascota: Tienes una mascota, como máximo del tamaño de un gato, que no aplica usos bélicos y que tiene 200pv.
Karma: +1
(Serpiente, se obtiene por ser de raza "Kuja". Se llama "Poplar")
• Belleza: Recibes un trato más favorable por parte de los NPCs, a no ser que hagas algo que perjudique la buena impresión que tendrán de ti. [Incompatible con Feo y Difícil de mirar]
Karma: +1 (Raza Kuja)
Inventario
Den den mushi
Comunicación
0
Especificaciones
Requisitos: -
Resistencia: -
Daño: -
Escalado: -
Alcance: -
Unidades de peso: 1
Berries: 4000
Descripción: Animal que constituye el principal método de comunicación. Es idéntico a los caracoles y su tamaño varía entre 5 y 40 cm, aunque algunos alcanzan tamaños superiores al metro y medio. En su estado natural se comunican mediante ondas de radio.
dendenmushi001
Daga
Objetos bélicos
1
Especificaciones
Requisitos: 7 FUE / 12 DES / 12 PREC
Resistencia: 500
Daño: 10
Escalado: 1 FUE / 0,4 DES
Alcance: -
Unidades de peso: 1
Berries: 5000
Descripción: Similar a un cuchillo, pero con una hoja más corta y ancha, generalmente de doble filo. Suelen ser armas secundarias o de ataque sorpresa en combate cercano.
Tan pronto como la hermosa doncella platinada intentó abrir la puerta del local se dió cuenta de que estaba cerrada y al no percibir movimiento alguno en el interior, terminó por confirmar las sospechas que comenzaban a formarse en su mente, había sido plantada, algo que resultaba particularmente molesto considerando la insistencia casi exagerada con la que aquel anciano había recalcado el horario de encuentro. Sin perder demasiado tiempo contemplado la situación, tomó rápidamente la opción más viable el de comunicarse mediante el Den Den Mushi, el pequeño caracol comenzó a emitir sus característicos sonidos mientras la llamada se enlazaba lentamente, haciendo que cada segundo de espera incrementara como leña al fuego su impaciencia, del otro lado de la línea parecían tomarse una eternidad para responder hasta que finalmente alguien atendió la llamada. Sylvanas apenas escuchó que la línea había sido abierta para ser la primera en hablar dejando escapar un evidente reproche por la tardanza del anciano, sin embargo, tras sus palabras lo único que reinó fue un incómodo y absoluto silencio.
—--- Pues…. —-- se escuchó la voz de una mujer del otro lado, en tono suave y quizás algo ansiosa por no saber qué pasaba o porque alguien le reclamaba —--- Supongo que es la joven que iba ayudar en el local, mi abuelo salió de casa hace una hora, debe estar cerca de llegar, le pido mil disculpas, a veces se queda hablando con las señoras del mercado.
Explicaría la nieta del señor Maeda intentando dar fe de que su abuelo no tardaría demasiado en llegar al local, aunque sus palabras funcionaban más como una justificación apresurada que como una verdadera explicación, al menos dejaban en claro que el encuentro seguía en pie y que Sylvanas no había sido abandonada allí sin motivo alguno, y para fortuna de la platinada, la nieta no decía mentiras.
—- ¡Ah señorita! —- Se escuchó entonces la voz masculina de un anciano y en cuanto Sylvanas volteó en dirección a aquella presencia, notó de inmediato que se trataba del susodicho señor Maeda, había llegado exactamente media hora tarde aunque aquello parecía no representar culpa alguna para él, al contrario, el hombre lucía una enorme sonrisa de oreja a oreja, transmitiendo una tranquilidad casi insultante mientras se acercaba con pasos calmados, genuinamente alegre de encontrarse con la joven que aceptó limpiar su establecimiento a cambio de un simple sombrero prácticamente olvidado por todos.
—-- Me alegra que haya llegado puntual, hay mucho por hacer hoy —-- Dijo mientras sacaba las llaves de uno de sus bolsillos y las encajaba en el picaporte, accionado finalmente el seguro para permitir que ambos ingresaran al interior del establecimiento, la amplitud de aquella sala de mercado se hizo evidente apenas cruzaron la entrada y el anciano no tardó en encender las luces mediante el interruptor ubicado junto a la puerta. En cuanto el lugar quedó completamente iluminado, la joven pirata pudo notar el verdadero estado de la tienda, un desorden dominaba prácticamente cada rincón, cajas mal acomodados, objetos apilados sin cuidado y mercancía dispersa daban la impresión de que nadie había organizado aquel sitio en muchísimo tiempo, la impecable fachada del exterior no había sido más que una portada bien decorada pues el contenido detrás de ella era, sin exagerar, un completo desastre.
Las repisas estaban cubiertas de telarañas que parecían haberse acumulado durante años enteros sin que nadie las molestara, en las esquinas de las paredes se podía distinguir polvo húmedo adherido como una costra grisácea, moho envejecido que se había expandido lentamente con el paso del tiempo, entre los estantes descansaban objetos oxidados con precios absurdamente bajos, como si el anciano intentara deshacerse de ellos desde hacía décadas sin éxito alguno, y aún así, el tirarlos a la basura no era una opción. En uno de los rincones había cajones amontonados de manera descuidada, mientras varias cajas de cartón lucían rotas, deformadas y claramente mordidas por animales, incluso los productos comestibles daban una pésima impresión, frutas y verduras desprendían un fuerte olor a podredumbre que contaminaba gran parte del ambiente, volviendo evidente que aquella tienda no había recibido mantenimiento en muchísimo tiempo, quizás desde el mismo día que el primer señor Maeda la abrió al público.
—- Bien señorita, es momento de comenzar…. —-- Dijo el señor mientras se acercaba cargando consigo un par de implementos de limpieza bastante humildes y deteriorados por el uso, uno de ellos era una escoba fabricada a base de ramitas secas atadas entre sí junto a hojas marchitas mientras que el otro consistía en un plumero frondoso que había visto tiempos mucho mejores, sin mostrar el más mínimo rastro de vergüenza por las herramientas que ofrecía, el anciano se las entregó tranquilamente a la dama de plata como si estuviera poniendo en sus manos los utensilios más normales del mundo —- Sus tareas iniciales será usar primero el plumero para quitar la suciedad de las paredes, cajas, estantes, bueno… de toda la tienda…. —- dijo el señor mientras observaba cada rincón —- después comience a barrer el lugar y las tablas de afuera, cuando haya terminado con eso, todo lo que está en esos cajones —- señaló ahora los cajones de madera de antes —-- los coloca con cuidado en aquella repisa de allá, y luego se acerca de nuevo para que le de los demás objetos de limpieza.
Terminó de explicar el señor justo cuando la pequeña campana de la entrada resonó por todo el establecimiento, anunciando la llegada de varias señoras que habían entrado en busca de algunos suministros de comida enlatada, aquello obligó al señor Maeda a apartarse de inmediato para atender a sus clientes, dejando a Sylvanas sola dentro de aquella caótica abarrotería en ruinas, sin nadie vigilando directamente, la hermosa pirata tenía libertad suficiente como para echar mano sobre cualquier objeto que llamara su atención sin embargo había una excepción bastante evidente, no estaba el sombrero y eso era por qué el anciano lo llevaba puesto esta mañana, probablemente como una medida preventiva para asegurarse de que la joven no pudiera marcharse sin cumplir primero con el trato acordado.
Amphitrite toca la canción
¡Excelente vamos con la segunda ronda de post!
Vamos a mejorar en dos puntos:
♥ En el spoiler de los karmas únicamente se colocan los nombres de los mismos, sin el parrafo explicativo, esto para evitar el farmeo de PR no justificado. (Si puedes edita eso en esta ronda >.<)
♥ No dar por hecho alguno las reacciones o acciones de los NPC en la narración, por ejemplo el de haber llamado por Den Den Mushi y que te hayan respondido, o el haber mencionado que se habían intercambiado números, al ser una aventura T1 pues esto no es para exagerar pero te hago la mención para tus futuras aventuras de rango mayores donde hay tramas más complejas y pueden anular tus acciones.
Siguiente post:
♥ Tareas a desarrollar: quitar el polvo de los estantes, paredes, mesas, barrer el local y afuera tambien, abrir las cajas de madera y acomodar la mercancia que son comida enlatada en las repisas que el anciano Maeda indicó.
♥ Al terminar acercarte de nuevo para continuar con las demás tareas.
Soltó un suspiro tras no conseguir algo de información en concreto, por lo menos el anciano estaría de camino, pero antes que pudiera recostarse de la pared para esperarlo, escucho aquella voz del aciano a no muy lejos de donde se encontraba, dirigiendo asi su mirada a aquel hombre. Sylvanas lo observaba con aquellos ojos grises semicerrados, como si lo estuviera juzgando a medida que se acercaba pero no podía hacer mucho, debía de cumplir con lo acordado con el viejo.
Observo con silencio a aquel sujeto, pero no su mirada no estaba precisamente en el, sino en el sombrero que llevaba puesto, uno que pronto seria su tesoro – acabemos con esto rapido – respondió, esperando a que el anciano entrara para hacerlo ella detrás. Fue una sorpresa lo que se encontró en su interior, era todo un caos con olores muy desagradables, que le recordaba el fango de donde venía, de lo más pobre del Reino de Sorbet, mientras analiazaba la situación el anciano se había acercado con los implementos necesarios para poder trabajar.
Su mirada iba de un rincón a otro, mientras tomaba las dos cosas que le daban, por el momento dejaría la escoba de barrer a un lado, y cuando finalmente se fue, observo las cosas podridas – que desperdicio – susurro, antes de quitarse la túnica, dejándola sobre una silla y su pequeña serpiente Poplar, parecía querer dar un paseo, quizas había olido algún ratón – no te vayas muy lejos – le advirtió a su compañero, antes de adentrarse a quitar el polvo, no parecía ser una tarea difícil.
Mientras limpiaba, barrea y quitaba el polvo de una manera muy ruidosa, quizas al ser algo brusca, incluso en su pisar, algo llamo su atención, se trataba de una caja que en su interior sobre una tela roja, se encontraban diez anillos en total, no sabía el valor de estos pero aprovecharía el momento para llevárselos al bolsillo ahora que nadie estaba mirando, después de todo el acuerdo era limpiar por el sombrero, no acordaron que nada de lo que pudiera encontrarse no podría llevárselo.
Una vez termino de barrer, sacar el polvo, y ordenar las cosas de la caja, no dejaba de observar las cosas podridas, quizás ahora si le diera una bolsa para tirar todo – ya esta listo – menciona, mientras se acercaba donde el anciano, pasándose una toalla por el rostro – hace demasiado calor aquí ¿no crees? – le molestaba, no le gustaba para nada el calor, y quizas se tomaría unos minutos afuera del local antes de continuar pero quizas aquello, junto a la humedad le había provocado que se le dañaran las frutas
informacion
Resumen
-Mientras limpia y ordena, se encuentra con 10 anillos cuales se mete en los bolsillos, mientras nadie le ve
-Poplar esta cazando algun raton
Karma
• Cleptómano
• Ruidoso
• Mascota
inventario
Daga
Objetos bélicos
1
Especificaciones
Requisitos: 7 FUE / 12 DES / 12 PREC
Resistencia: 500
Daño: 10
Escalado: 1 FUE / 0,4 DES
Alcance: -
Unidades de peso: 1
Berries: 5000
Descripción: Similar a un cuchillo, pero con una hoja más corta y ancha, generalmente de doble filo. Suelen ser armas secundarias o de ataque sorpresa en combate cercano.
daga001
Den den mushi
Comunicación
0
Especificaciones
Requisitos: -
Resistencia: -
Daño: -
Escalado: -
Alcance: -
Unidades de peso: 1
Berries: 4000
Descripción: Animal que constituye el principal método de comunicación. Es idéntico a los caracoles y su tamaño varía entre 5 y 40 cm, aunque algunos alcanzan tamaños superiores al metro y medio. En su estado natural se comunican mediante ondas de radio.
Tan pronto como la hermosa pirata platinada se acercó al señor Maeda, este no tardó en felicitarla por su labora, su mirada recorría una y otra vez el interior de la tienda, sorprendido al notar cómo el lugar finalmente había recuperado parte de la vida que parecía haber perdido con los años. El suelo lucía impecable sin rastros de virutas y polvo, los estantes estaban ordenados y hasta el ambiente se sentía más agradable, menos asfixiante. El anciano, claramente complacido, comenzó a llenar de elogios a la joven de ojos grisáceos sin detenerse demasiado entre palabra y palabra, cada rincón que observaba parecía darle una nueva razón para seguir alabando el trabajo realizado, incapaz de ocultar la satisfacción que le producía ver su pequeña tienda en tan buenas condiciones nuevamente.
—--Es un estupendo trabajo… incluso me sorprende la forma en que has acomodado todo…—- Felicitó el señor Maeda con una sonrisa que se extendía de lado a lado, observando orgulloso cada rincón de la tienda, en ese momento se sentía como el hombre más afortunado de todo el muelle, después de todo, había conseguido que alguien realizara semejante trabajo sin gastar un solo centavo en honorarios, razón suficiente para inflar el pecho con evidente satisfacción mientras continuaba admirando el impecable estado del lugar.
—-- Bien, ahora sigue pulir todo —-- Dijo ahora mientras desaparecía del despacho e iba a la bodega de atrás por los siguientes instrumentos de limpieza, dejando exactamente la caja de berries sin supervisión alguna confiando en que la joven Kuja estaría al pendiente por sí viene algún cliente y darle la bienvenida.
Unos cuantos minutos más tarde, el anciano regresó cargando varios objetos entre sus brazos, ahora traía consigo unas bolsas negras donde la joven podría desechar todo aquello que ya no sirviera, las frutas podridas, verduras en mal estado y cualquier objeto roto que hubiese encontrado durante la limpieza, además, dejó a un lado un balde de madera lleno de agua hasta la mitad de su capacidad, acompañado de una gran esponja amarilla y un par de guantes de látex, claramente pensando en evitar que la joven terminara empapando sus manos mientras trabajaba.
—-- Lo siguiente es sencillo, solo necesito que se pueda sacar brillo a estas tablas viejas, para eso hay que tallar con fuerza la mugre pegada del suelo…. —- Explicaba el señor mientras hacía mímica de cómo debía hacerlo, mostrando sus manos que parecían unir una encima de otra y lo movía con fuerza de arriba hacia abajo. —- Luego haz lo mismo con las repisas y estantes.
Poco a poco, más personas comenzaron a entrar a la abarrotería, una tras otra, haciendo que la tarea de limpiar el suelo mojado se volviera cada vez más complicada, apenas una zona quedara reluciente, nuevas pisadas terminarían marcando nuevamente la madera húmeda, sin olvidar que estas personas atraían arrastras las tierra y restos del exterior. Aquello convertiría el trabajo en una labor bastante difícil de completar aunque técnicamente nadie había establecido las reglas exactas sobre cómo debían realizarse, un trato era un trato, y los términos nunca fueron aclarados desde el principio, solo limpiar.
Ahora la decisión recaía únicamente en la joven pirata sobre continuar limpiando detrás de cada cliente con paciencia casi infinita, escoger cerrar temporalmente el acceso a ciertas áreas o encontrar alguna solución más práctica que le permitiera terminar con esta última tarea.
Amphitrite toca la canción
¡Ya casi terminamos, vamos con la tercera ronda, la siguiente vamos a desarrollar a la nueva Sylvanas!
Siguientes turnos hay que desarrollar los karmas negativos faltantes que son obligatorios en cada tema que tengas con Sylvana:
♥ Risa excéntrica
♥ Apostador
♥ Vicio
Lo has hecho bien hasta ahora, ¡Te felicito!
Siguiente post:
♥ Tareas a desarrollar: Pulir con una esponja el suelo de madera, los estantes y repizas de toda la tienda, ¡Debes hacer algo con los clientes desconsiderados! ¡Actitud pirata!
Mientras el viejo inspeccionaba el trabajo que hizo, Sylvanas alzo su mano derecha para acomodar un poco su cabello hacia atrás, estaba segura que el trabajo le habia quedado bastante bien, a pesar de que no era algo que solía hacer, nunca antes habia tenido un trabajo más que robar las cosas que necesitaba para sobrevivir desde aquella anciana que le cuido de niña murió, pero tampoco se iba a quejar al respecto, era una persona que sabía adaptarse al terreno que le colocaran delante, era la clave para una supervivencia garantizada.
Sylvanas se recostó de la pared, cruzando sus brazos y espero a las siguientes indicaciones, mismas que llegarían con nuevos elementos para el trabajo. Paso su lengua por sus labios, antes de sujetar los guantes, eran incomodos pero le serviría para eliminar las cosas innecesarias – como haces para aun tener clientes – susurro una vez tomo la bolsa y se acercó hacia las cosas podridas – las cloacas de Sorbet huele mejor que esto – arrugo un poco la nariz, a la vez que se apresuraba en tirar todo en la bolsa de basura.
Tardo posiblemente media hora en sacar toda la basura del local, y una vez preparo el agua, se iba a disponer a limpiar el suelo ¿el problema? Estaba en que parecía ser la hora punta y algunos clientes comenzaban a ingresar, uno de ellos casi le pisa la mano mientras limpiaba el suelo – ¡YA! – grito la peliblanca una vez reacciono rapido, llevando la mano a la daga que tenía en su cintura, pasando a clavarla con fuerza en el suelo – el próximo que cruce esta hacia aca sin haber terminado de limpiar, le cortare la garganta – entrecerró sus ojos, observando a los clientes y al viejo – y usare su sangre para pulir y aromatizar el suelo – se levantó con calma, quitándole de las manos aquel recipiente metálico del hombre frente a ella – ahora largo – sentencio, para echar a las personas de alli.
Alzo la mano que sostenía aquel recipiente metálico, sonriendo al notar el olor del licor en su interior, era bastante bueno para hacer el trabajo más llevadero – más te vale no dejar que nadie más ingrese – esta vez le hablo al anciano – ¿o quieres apostar que no sería capaz de cumplir mi amenaza? – termino de beber el licor que se habia robado, dejando el recipiente sobre el mostrado, y regresando a su tarea de limpiar el suelo
Mientras limpiaba, algo llamo su atencion, debajo de uno de los estantes se encontraba un dado de seis caras – interesante – lo tomo con cuidado, y jugo un poco con él, aventándolo al aire tres veces y atajándolo cada una de ellas – Oye anciano – dejo el dado entre sus dedos, mientras sus ojos grises le observaba – ¿Quieres jugar? Tiramos un dado, si sale un número impar me das el sesenta porciento de lo que has vendido hoy, si sale un numero par te daré todo el berries que tengo – sus ojos pasaron a observar al sujeto, no tenía mucho en su bolsita del cinturón – ¿quieres probar suerte? total pensaba en apostarlo en la taberna
informacion
Resumen
-Tira toda la basura antes de limpiar el suelo
-Amenaza con asesinar clientes si no le dejan limpiar, y le roba a uno su botella de licor
-Le ofrece una apuesta al anciano
Descripción: Similar a un cuchillo, pero con una hoja más corta y ancha, generalmente de doble filo. Suelen ser armas secundarias o de ataque sorpresa en combate cercano.
daga001
Den den mushi
Comunicación
0
Especificaciones
Requisitos: -
Resistencia: -
Daño: -
Escalado: -
Alcance: -
Unidades de peso: 1
Berries: 4000
Descripción: Animal que constituye el principal método de comunicación. Es idéntico a los caracoles y su tamaño varía entre 5 y 40 cm, aunque algunos alcanzan tamaños superiores al metro y medio. En su estado natural se comunican mediante ondas de radio.
Nuestra aventurera pirata comprendió rápidamente que pese a su compromiso de mostrarse más prudente, aquella situación exigía algo muy distinto, bastó una sola amenaza para marcar el límite de su paciencia y ganarse el respeto de todos los presentes. La reacción fue inmediata que un escalofrío recorrió la espalda de los clientes al escuchar a una mujer armada jurar que degollaría a quien siguiera poniendo a prueba su temple, y con una serenidad intachable añadió que usaría la sangre derramada para pulir los desgastados peldaños de aquel viejo establecimiento, claro, el pánico terminó de apoderarse de cada uno de los clientes, nadie discutió, nadie intentó negociar, entre gritos ahogados y pasos atropellados, todos abandonaron el local sin siquiera molestarse en comprar los utensilios por los que habían acudido solo fue cuestión de segundos para que se escuchara el silencio profundo.
El señor Maeda al ver que perdió su oportunidad de la venta del día claramente se enojó por lo que acercó a la joven pirata con auras de reclamo pero ella sabía bien que eso pasaría por lo que con desdén volvió a advertir que es capaz de cumplir con su palabra, y aunque el señor Maeda era una persona muy avara, también era una persona muy cobarde por lo que aquella amenaza la tomó como sentencia de muerte, simplemente suspiró de mala gana y se fue a pasos arrastrados a colocar el letrero de “cerrado” hasta que la doncella terminase con sus labores de limpieza. —- Procura hacerlo rápido.
Una nueva idea cruzó la mente de Sylvana, quizá la fortuna pudiera sonreírle sin lograba convencer al dueño de la tienda de realizar una apuesta, sin embargo, aquello parecía más difícil de lo que imaginaba. El comerciante era un hombre avaro por naturaleza, alguien que protege sus riquezas con el mismo celo con el que un dragón custodia su tesoro, confiar su dinero al azar resultaba una insensatez, una ofensa a todo aquello que había acumulado con esfuerzo, por ello cuando escuchó la propuesta simplemente se cruzó de brazos y observó a la pirata con tranquilidad, no había interés en su mirada, ni curiosidad, ni siquiera una pizca de tentación que se pudiese persuadir.—- No, prefiero que los clientes regresen, termina rápido.
Una hora entera tuvo que transcurrir para que la paz volviera a reinar en el establecimiento y para que Sylvana finalmente completara todas las tareas que el señor Maeda le había impuesto, para el comerciante, mantener aquel rótulo colgado de tienda cerrada era una auténtica tortura, en cada pocos minutos transcurridos dirigía la mirada hacia algun reloj cercano o contaba el paso del tiempo en su cabeza, observando con desesperacion su entorno carente de ventas hasta que logró divisar miradas de transeúntes que desistian de ingresar a la abarrotería a consecuencia de ese letrero, finalmente su paciencia no soportó más, con pasos apresurado se acercó a la joven pirata quien ya estaba terminando las últimas labores que quedaban pendientes—- ¡Es suficiente!, Has cumplido con tu palabra, así que por favor…. toma esto de una vez.—-- Su voz sonó impaciente, casi suplicante, sin perder tiempo colocó el sombre entre las manos de Sylvana, deseoso de poner fin a aquella tortura. La recompensa había llegado al fin, con el objeto que tanto había deseado ahora pertenecía entre sus dedos, nuestra aventurera pirata ya no tenía más obligaciones que cumplir en aquel lugar, su trabajo había terminado y el acuerdo había sido honrado.
Las campanas del establecimiento resonaron una vez más anunciando la llegada de un nuevo visitante, el anciano alzó la vista con evidente sorpresa, después de rótulo colgado en la entrada indicaba claramente que el negocio estaba cerrado, pero distinguió la figura que acaba de cruzar el umbral, se trataba de su amada nieta—- Fuuko, ¿Qué haces aquí?, ¿No tenías trabajo en tu peluquería?
—- Sí, pero vine a ver porque estaba la tienda cerrada. —- Era una joven de ojos en tonalidad esmeralda, pelo rojizo en flequillos cortos, y piel nívea porcelana como la de nuestra joven pirata. —- Ah, ¿Es la joven de ayer?, mucho gusto, mi nombre es Fuuko Maeda.
—- Sí, ella es la joven que se ofreció a limpiar el local, acaba de terminar —- Explicaba su abuelo mientras miraba a la señorita platinada. —-- Dejó el lugar impecable, a pesar de que perdí clientes.
—- Vamos abuelo, jamás iba a terminar si las personas no dejaban de llegar, ¿no?
—-- Quizás tengas razón… —-- murmuró mientras su mirada volvía a la joven platinada —- ya tiene su sombrero como paga, muchas gracias por su apoyo. —- Dijo el señor mientras caminaba de regreso al despacho, dejando a su nieta conversar con Sylvanas.
—-- Bueno, yo también me retiro, cuando gustes un corte, o un cambio total de apariencia… —- Indicaba la joven peluquera con una sonrisa tenue y sincera —-- Estoy a unos dos puestos de aquí, me encantará ayudarte.
Tras despedirse de la pirata, Fuuko dedicó unas últimas palabras a su abuelo antes de abandonar el establecimiento, el anciano por su parto no perdió tiempo y regresó de inmediato a la entrada para retirar aquel desafortunado aviso que había mantenido alejados a los clientes. La propuesta de Fuuko quedaba abierta para nuestra aventurera del sombrero, ¿Aceptaría someterse a aquel cambio total que la joven le había ofrecido?.
Amphitrite toca la canción
¡Último post!
Espero te haya gustado la aventura, que aunque son sencillas aportan mucho al lore de tu personaje, ahora queda tu post como el cierre de la aventura, tienes total libertad de hacer el cierre como gustes.