¿Habrá un genio encerrado en una lámpara para besar? :: PA :: Navegación
#1
Narrador / María Merlot




Día 81 de Invierno.
Año 17.
13:58 p.m.
Algún lugar de la Costa, Reino de Arabasta, Paradise.

Parecía una pesadilla, una de la que deseaba despertar. ¡Quería gritar! ¡Quería llorar! Lo hizo en varias oportunidades, en otras solo golpeo a los monigotes de entrenamiento. Los días se convirtieron en noches, y las noches en días… ahora mismo, lo único que importaba realmente era llevar al Flush Royal a buen puerto. El mar, que en antaño la trato como una amada hija, ahora le resultaba extraño y enigmático. ¿Por qué la rechazaba? ¿Cuál había sido su crimen? ¿Comer una fruta? ¿Ser algo contrario a su naturaleza? Estaba maldita, desconocía la razón, pero iba a descubrirlo… aunque su mente no retuviera información relevante, lucharía para lograr comprender lo que le había sucedido. Solo sabía una cosa con certeza, porque lo vivió dos veces, en si misma y en su Unnie… si alguien poseía esas habilidades raras, entonces el mar era su enemigo.

Las estrellas la guiaban, el frio del Reino de Drum quedaba atrás. Volvío a sus pijamas ligeras. Si, justo estaba sentada frente al timón con varios mapas abierto a su alrededor, libros también, lápices y compases, al igual que el Log Pose que apuntaba siempre a un sitio en concreto, se suponía debía seguir y todo estaría bien… pero seguir instrucciones no era lo suyo, o tal vez por lo grande del timón, siempre terminaba desviada algunos grados. Esos detalles retrasaban su llegada, o eso quería creer, porque por lo general, tardar tanto en encontrar una isla no sucedió antes con Thrym-sama.

Con un gran suspiro, se llevó las manos a la cara. Se frutaba por no poder ser de más ayuda, dudaba que la navegación fuera su talento real. No sabía dónde se compraban, alquilaban o contrataban Navegantes, pero siendo una Comerciante Innata se encargaría de solventar este pequeño problemita, por supuesto, aprendería también del oficio como herencia de su querido Gigante. Por eso dejo las revistas de chismes y sus libros de comercio, y se enfocó a estudiar cartas, rosas de los vientos, las estrellas, mapas y demás.

El humor en el barco, a pesar del tiempo transcurrido sin ver tierra firma, se sentía agradable. Después de todo la hermandad formada por el trió, y ahora denominado Valar, se fortaleció con los meses y las aventuras vividas. Se conocían desde el año 16, pronto estarían en el año 18. Y aunque Maki D. Zennin anduvo por otro camino, los suyos volvieron a encontrarse, haciendo que las piezas encajaran… aunque aún se sentía que faltaba algo. ¿Qué sería? María lo desconocía pero al ver el firmamento estrellado pensó… en las palabras que dijo Hyakinthos, y siendo el objeto de su obsesión, se grabaron en su cabeza. “… música instrumental acompañaría mejor el paisaje”. Una frase dicha al viento, que guardo muy bien su memoria.

Al cuarto día, lo visualizo. Una isla en el horizonte. Llamo a su tripulación, todos se alegraron. Como aprendió de Thrym-sama, busco el lado alejado a los puertos para anclar, mejor mantenerse al margen de posibles miradas curiosas.

Lo logró…
Las llevó a la siguiente isla…
Ahora solo necesitaba practicar más…
Y buscar un navegante para que la supliera, y si sabia tocar un instrumento musical, mataría dos pájaros de un solo tiro.



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Karma Fanático: Hyakinthos. 
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#2
✓
Viaje: Finalizado

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