En marcha voy | FIC | P.R.
#1
[Imagen: image.png]

Reino de Ran / Isla Matsuri / Corriente Akai
05 Invierno año 17
10:00 pm

La noche era silenciosa y completamente serena con los matices gélidos de la temporada de invierno, al estar sentada en el umbral del balcón fue que me permití admirar la inmensidad del cielo nocturno aunque no era un cielo colmado de estrellas su mera densidad no mermaba en absoluto su belleza, al contrario, hacían que fuera el fondo perfecto a una escena cautivadora que incluso el frío que acariciaba mi piel resultará reconfortante, frente a mi mirada y desde las alturas pude apreciar aquellas hermosas flores de múltiples colores que realzaban la belleza de aquella zona de residencias y sus parques, y todo se mecía con el recorrido de las brisas invernales que lograban realizar pequeños caminos de pétalos en las empedradas calles de Matsuri.

Aquel panorama era tan hermoso que a simple vista podría ser capaz de hechizar el alma de cualquier artista para condenarlo dulcemente a permanecer en la eternidad como un loco enamorado. Esa era yo.

Un leve suspiro escapó ahora de mis labios mientras mis manos hojeaba con parsimonia cada página de aquel periódico, comenzando por la primera plana donde se notaba la imagen de espalda de una mujer de belleza despampanante, casi irreal, tanto como el evidente dote de sus perfectas posaderas, era identificada como la capitana de una tripulación conocida bajo el nombre de “Los Alas Negras”, tal noticia me resultaba tan sorprendente como ajena a todo cuanto conocía, cada línea que recorrían mis ojos al leer no hacía sino aumentar las preguntas que rondaban en mi cabeza, ¿Quiénes eran?, ¿Por qué dicen que obstaculizan la tecnología?, ¿Quién es el doctor Utakata?, y por encima de todo… ¿Qué podría llevar a una tripulación pirata a destruir un laboratorio de semejante importancia?, bueno… digo, los botines normalmente se toman de lugares donde se mueve el dinero, en un laboratorio no creo que se vea algo así. Leí una, dos e incluso tres veces, el resultado fue el mismo, no comprendía absolutamente nada.

—- Asesinato del Doctor Utakata… —- murmuré para mis adentros y mis ojos azules descendieron con lentitud por las columnas del artículo, entendiendo que el laboratorio estaba dirigido por las hazañas del Doctor Utakata como también se vio reducido a escombros a manos de Triana Tempestad y su tripulación. —- Ah...

No, sigo sin entender.

Siguiente página

La siguiente noticia hablaba ahora de la ejecución de un lunarian que al parecer guardaba estrecha relación con los alas negras, siendo los actos de sus compañeros los que habían terminado por sellar su cruel destino, pactando una fecha donde sus días estaban contados para el décimo día de invierno del presente año, sinceramente no pude evitar sentir un nudo en el pecho al visualizar su imagen tras los barrotes y cadenas, me resultaba difícil permanecer indiferente ante la mera idea de una vida podría extinguirse sin tener la oportunidad de poder redimirse, ignoraba quién era este hombre, no sabía nada sobre sus actos o si las acusaciones en su contra eran justas, a pesar de eso la imagen que el periódico proyectaba de él no despertaba en mí el temor que habría que esperarse de un criminal despiadado, incliné la cabeza mientras contemplaba su fotografía y su nombre —- No me parece que Yojimbo Cornell sea alguien malo…

Siguiente página

—- ¿Drum?... —- musité en voz baja mientras levanté la mirada del periódico por un instante, había estudiado las innumerables rutas marítimas en la biblioteca de la isla, aquel nombre no me despertaba ninguna memoria en particular ni texto pero tal vez se trataba de una de las incontables islas que alberga la inmensidad del océano y a diferencia de las noticias anteriores la que ahora leía parecía transmitir un aire mucho más esperanzador, se elogiaban las acciones de un hombre llamado Stroud Nanashi, hombre de la Marina, alguien comprometido con la estabilidad y el bienestar de los habitantes de Drum, por lo que sonreí dulcemente puesto que las personas que se preocupan por la seguridad de otros son digno de admirar.

Siguiente página.

— ¿Skypiea? —- ahora mi curiosidad fue despertada con el siguiente encabezado junto su anuncio que invitaba a cualquier viajero a disfrutar de festividades, juegos y momentos de convivencia en una isla que según describe surcaba los cielos, aquella sola idea bastó para apartar mi vista del periódico y elevarla hacia el manto nocturno ¿Cómo sería vivir allá arriba?, intenté imaginar un lugar suspendido entre las nubes pero mi curiosidad aumentó al intentar descubrir su cultura. ¿Qué clase de música tendría un sitio así? —- ¡Necesito ir!

Exclamé con altivez sin poder contener mi emoción y felicidad, volviendo al papel del periodico en busca de indicaciones y detalles… — ¿Pero cómo se llega al cielo? —- Supongo que esa respuesta llegará a su debido tiempo, mis días en Matsuri me permitió estudiar más sobre la navegación, aprendí a leer mapas, a comprender las corrientes y a respetar los peligros que el océano impone si no tienes un navío que soporte los viajes.

Siguiente página.

Encontré ahora una sección dedicada a las tripulaciones, mis ojos recorrieron con curiosidad los distintos emblemas hasta detenerse en uno en particular… —- Los Valar… —- aun impreso únicamente en blanco y negro, su Jolly Roger poseía una belleza singular, había algo en aquel símbolo que me despertaba intriga, y claro… su columna explicaba que era el renacer de una tripulación que se negaba a desaparecer notándose la clara unión de sus miembros. De pronto estaba absorta en su historia con sumo interés aunque era muy poca información la que había de ellos.

Quizás en el futuro yo pueda retomar mi camino al lado de personas de las cuales considere mi familia, mis amigos, mis colegas… Ansio con el corazón esos tesoros a los cuales pueda presumir son mis nakamas.

Mis manos deslizaban ahora las páginas que mostraban las wanteds de los afamados piratas, las fui observando una a una y debo admitir que varios me despertaban demasiada sorpresa. —- Así que Triana Tempestad tiene una wanted así de alta…  —--  una a una comencé a revisarlas, a imaginarme sus personalidades, y aunque las cantidad descendían, no dejaban de asombrarme —- ¡¿SERAPHINE?! —- Grité en voz alta mientras mi cara prácticamente se pegaba al pedazo del papel, no me creía que tuviese una wanted con semejante valor, no, esto debe ser imposible, entre más miraba el periodico más personas iba reconociendo en su trayecto, como por ejemplo, encontré de nuevo a Yuuki que tenía una recompensa menor que la de Seraphine pero de alguna manera me alegraba que aún apareciera entre las búsqueda… me daba alivio saber que continuaba con vida.

Continué pasando página por página por la sección de personas “peligrosas” hasta que… de imprevisto, mi respiración se detuvo, allí estaba… mi maldita wanted.

Mis ojos permanecieron fijos sobre el papel durante unos largos segundos, incapaces de apartarse de aquella imagen, la cifra que acompañaba mi nombre había aumentado aunque no era un cambio descomunal pero sí suficiente para dejarme inmóvil, como si el peso de aquel número hubiera caído de golpe sobre mis hombros y esta vez no podía sentirme molesta porque habían acciones que me llevaron a esto. Dejé escapar un largo suspiro y con un movimiento lento cerré el periódico, de pronto los demás carteles de wanted habían perdido todo mi interés, ya no sentía curiosidad por las recompensas ajenas cuando la mía bastaba para mantener mi mente en silencio. Me recosté sobre la madera del balcón y fijé la vista en el cielo nocturno nuevamente, la brisa seguía acariciando mi rostro con la misma serenidad de siempre, ajena al torbellino de pensamiento que echaron raíz en mi cabeza, y solo una permanece firme… el deseo de aventurarme a nuevas tierras.
—- Sí, es momento de continuar el viaje…

¿Qué tanto podría encontrar en estos nuevos océanos?

Y Bueno… la soledad nunca es eterna, podría conocer nuevas personas como también poder reencontrarme a las personas que estimo.
  Responder


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)