[EVENTO LOCAL - ESPECIAL] Por encima de mi cadáver. Tenma VS Karamel Knight
#1
El segundo de estos encuentros, fue el de Tenma con Candice Bonbon.
El Zoodiacool Buey se lanzaba transformandose en su forma híbrida de toro para asestar una potente cornada a aquella niña que a priori pudiera pareceros indefensa, pero nada más lejos de la realidad. Y aquí es donde hay que hablar de Candice Bonbon.
Candice nació en una familia de la realeza, entre el calor y el cariño de un hogar pudiente y realizado, siendo la pequeña de varios hermanos y considerada en su reino como una princesa. Con sólo diez años tuvo que presenciar cómo, tras su padre negarse a cumplir con el exigente y demandante tributo celestial del Gobierno Mundial, estos mandaron una flota a arrasar con su reino borrando por completo su isla del mapa, en el Nuevo Mundo. Durante ese conflicto ella pudo escapar gracias a la ayuda de un fiel sirviente que se encargó de mantenerla con vida hasta que poco después y por azares del destino, Candice se hizo con la Pero Pero no mi, la fruta del caramelo, y salió de su situación de hambruna y precariedad vendiendo caramelos a los niños allá donde se encontraban. En el transcurso de los siguientes años, este fiel vasallo enseñó a Candice como defenderse, y la instó a pasar desapercibida creando un alter-ego, una armadura enorme que la protegiese de todo mal y que no delatase en ningún momento que ella era una niña pequeña.
La historia continua hasta el punto en el que el vasallo es atrapado por la Marina al delatarse en una conversación en una taberna como uno de los supervivientes de ese reino y declarado enemigo del Gobierno Mundial por el odio que les guardaba, y Candice se encierra a si misma en esa armadura de caramelo para protegerse, buscando acercarse a la Marina para tratar de rescatar a su viejo amigo. Su talento natural y sus capacidades, así como su empeño en derrotar a otros piratas para acercarse al Gobierno Mundial la llevaron a convertirse en Shichibukai.

Desde ese momento, pasó a ser conocida como Karamel Knight y llegó a formar parte de los siete señores de la guerra del mar, como ella quería, pero a una corta y temprana edad, siendo uno de los más famosos de esta última era. Pero Candice tiene un sentido muy propio del deber y de lo necesario muy particular, así que tras negarse a varias peticiones del Gobierno Mundial y perjudicar gravemente con sus caprichos los planes y las decisiones de estos, acabaron por tenderla una trampa y capturarla para arrojarla a Impel Down por el resto de sus vidas, dejando un puesto libre en el Ouka Shichibukai que después ocupó durante poco tiempo el infame Shinju Kagayaku, que encontró el final de sus días a manos de la espada de Ashura, quien ahora ocupa ese puesto de Shichibukai.

[Imagen: ENDJWCR.png]

Candice Bonbon, usando su apariencia de Karamel Knight acumuló una recompensa por su cabeza de setecientos millones de berries antes de ser nombrada Shichibukai, momento en el que congelaron su aumento. Y no era la niña indefensa que parecía ser. Mientras Mardano placaba a Bruno, Tenma se lanzó con sus cuernos por delante hacia Candice y ella gritó sólo dos palabras.

— ¡¡KARAMEL KNIGHT!! —


Tras ese grito y con un movimiento de sus manos, emitió una cantidad ingente y muy variada de caramelo con el que formó una armadura de dos metros de alto, y saltó alzando sus manos para parar el envite de su ahora nuevo enemigo. Ambos chocaron manos en el aire camino a aterrizar sobre el desértico nivel tres de Impel Down, ganando Candice en el empuje — ¡A las niñas no se las pega, tonto-bobo-estúpido! — ambos cuerpos aterrizaron derrapando sobre el desierto y quedaron fijos forcejeando el uno contra el otro agarrándose las manos — Mis entrenamientos me han llevado hasta este punto, niña o no, eres un obstáculo que debo superar — respondió Tenma clavando sus pezuñas de toro en el suelo y chasqueando su cola en el aire produciendo el sonido de un látigo, sin ceder ante el empuje del Karamel Knight — ¡Car car car car car! ♫ ¡Conviertete en caramelooo! ♫ — dijo alegre y medio canturreando la princesa de aquel reino olvidado.

[Imagen: pqEhgGm.png%5D]
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#2
Este momento tenía que llegar en un punto u otro. El momento en que me enfrentaría cara a cara con las fuerzas del Gobierno Mundial al que yo misma había servido, y sus perros de presa personales, aquella banda de imbéciles pretenciosos que se hacían llamar, en un oximorónico ejercicio de irónica hipérbole, Zoodiacool. Si algo ocurría, si alguien osaba desafiar a quienes encerraban allí a las fuerzas que desconocían y, por tanto, temían, ellos serían los primeros en hacer acto de presencia e intentar deshacer el entuerto en el que los inútiles de sus jefes se habían metido. Irónico: se enfrentarían a una de los Shichibukai a los que ellos mismos habían confiado la seguridad de los mares en el pasado.

Y, de la misma forma, yo había confiado mi seguridad al Caballero de Caramelo, la infame armadura que se había hecho eco en la historia de la piratería como uno de las fuerzas más enigmáticas y misteriosas. Y, de la misma manera que los Zoodiacool acudían en auxilio de sus amos, mi caballero de dulce armadura vendría a sacarme de aquel embrollo. El mundo habría se habría olvidado de mi reino, de mi linaje, de mi legítimo trono, pero nadie debía olvidarse de una de los Siete Señores de la Guerra. Mi Haki de Observación me permitía ver el ardiente aura de superioridad que llameaba en el interior de mi adversario. Apreté los dientes. Aquel muchacho había tan solo sido el primero de ellos en comerter el error de subestimarme, y sería también el primero en caer bajo el más dulce de los puños.

— ¡KARAMEL KNIGHT! —

La armadura no tardó en, de alguna manera, tomar mi lugar en el combate, y sus puntiagudos guanteletes no tardaron en encontrarse con las pezuñas de Tenma. Al contacto físico, se volvió evidente que aquel Marine de pacotilla no tenía nada que hacer. — ¡A las niñas no se las pega, tonto-bobo estúpido! — grité desde el interior de mi armadura, que filtraba mi voz y la hacía sonar distorsionada y algo más grave de lo que realmente era, rebotando a través de su oquedad como una gran caja de resonancia que amplificaba cuanto yo decía, mientras forcejeaba con aquella enorme especie de minotauro. El Marine resistió mi empuje, incrustándose en el suelo y oponiendo toda la resistencia que su cuerpo daba de sí. Me resultó imposible contener mi risa ante lo débil y vano de su determinación. — ¡Car car car car car! ♫ ¡Conviértete en caramelooo! ♫ —

Desde las ranuras de caramelo, contemplé a mi oponente. Yo sabía que no tardaría en subyugarlo por completo en aquel forcejeo, pero la cuestión importante era ¿lo sabría él también? No podíamos dejar lugar a dudas. Mientras avanzaba en mi empuje, intentando apretando sus, en comparación, frágiles manos y aplastando sus dedos con los míos, volviendo su propio ímpetu contra él e impidiendo que pudiese escaparse de mí, los ojos de mi armadura quedaron fijos en los suyos. Y, si hubiera podido ver a través del denso caramelo, habría podido ver mi sonrisa mientras consolidaba mi absoluto dominio físico sobre su pobre ser. — ¡Sugary Sweet Slug! ¡Mejor, conviértete en una oruguita de caramelo, tontorrón! ¡Car car car! —

La boca de mi yelmo se abrió con un chirrido, siendo detenida por su propio mecanismo, y, tras un instante, como si de un grifo se tratase, de la misma comenzó a emerger un torrente de caramelo líquido que descendió hasta el suelo. El denso y azucarado líquido comenzó a mezclarse con la arena, reforzando su casi pétrea consistencia, a medida que comenzaba a enroscarse en las piernas del Zoodiacool y a subir por su cuerpo: primero, las rodillas, y luego la cintura, y luego el torso, y, finalmente, los brazos y la cabeza. El caramelo rápidamente cubrió la totalidad de su cuerpo, dejando pequeñas aperturas aquí y allá a causa de la irregularidad de su dulce superficie, a medida que comenzaba a endurecerse, formando una gran crisálida cristalina, rosácea y traslúcida a su alrededor, inmovilizándolo por completo pese a los esfuerzos de su enclenque musculatura. Despegué mis dedos de los suyos, y me dispuse a acabar con él. Aquella estatua de caramelo solo se rompería en mil pedazos en el preciso instante en que también lo hiciese la sensación de poder que ostentaba el Zoodiacool. Piratas más poderosos que él habían caído bajo aquellos mismos puños antes. Él no sería ninguna excepción. No lo sería, de la misma forma que no lo había sido nadie antes que él. Una buena norma no admite excepciones, y allí la norma tenía un nombre: Karamel Knight.



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#3
Cada vez somos menos, pero sé que peleando al lado del Vicealmirante Mardano, nada es imposible. Juntos podemos romper un iceberg. Descendemos a las profundidades de Impel Down a toda velocidad, tan rápido como nuestras piernas patean el aire, y no tardamos en dar con los malnacidos que tratan de escapar.
Cuando alcanzo a avistar a los prisioneros, descargo una ráfaga de Kenbushoku a mi alrededor, expandiendo mi hakki de observación a varios metros de distancia. El aura de mis compañeros es abrumadoramente alta en comparación con la mía. Y la de los enemigos no se queda atrás. Pero hay una que llama poderosamente mi atención. Es un espíritu llameante, rosado como el algodón de azúcar. Es la presencia más poderosa que puedo detectar. Si... Sin duda tengo que ser yo quien le pare los pies...
Sin perder un segundo, me lanzo como un misil a por el prisionero con más renombre de los que puedo reconocer en este momento. En concreto "la prisionera". Candice Bon Bon, más conocida por su alter ego Karamel Knight. Una pirata que decidió tomar el camino correcto y hacer el bien por un tiempo, trabajando para el Gobierno como Shichibukai. Pero un corazón podrido por la piratería, nunca termina de sanar. Y aquí acabó, en este pozo de ratas. Ahora es prioridad detenerla e impedir que vuelva a ver la luz del Sol, a cualquier precio, incluso si mi vida depende de ello. Antes de que congelaran su recompensa, esta ya era absurdamente alta. No me imagino el caos que podría causar si volviera a la superficie.

Vuelo hacia ella y, en mitad de la carrera, me transformo en bestia, medio hombre y medio toro. Mi tamaño empieza a aumentar considerablemente, al igual que mi musculatura. De todas partes del cuerpo me empieza a emerger una ligera capa de pelo marrón y la cabellera púrpura se extiende por la espalda. Los pies y manos ceden a pezuñas y me sale una cola del coxis. De la cabeza me nacen dos cuernos grandes y afilados y mi rostro se deforma para dar lugar a una hibridación entre buey y perdona. Ya no soy un humano convencional. Ahora soy El Minotauro, el Zoodiacool buey.
Con la cabeza al frente y los puños por delante, cargo en estampida. Si logro conectar, puedo llevarme por delante a la cría antes de que se dé cuenta. Pero aquí no estamos tratando con principiantes. En todo caso, el novato soy yo. La niña muestra su verdadero rostro, invocando una entidad de caramelo que la recubre por completo, como una armadura. Un demonio rosado tan masivo que nada me tiene que envidiar en tamaño, pero que esconde en su interior a un ser de pura maldad. 
Aún así, enfrentando a quien alguna vez fue el terror de los mares, no me detengo y avanzo con todo. El caballero de caramelo se lanza a por mí de vuelta, buscando la colisión frontal. El choque es brutal, causando un gran estruendo a nuestro alrededor. Mis pezuñas impactan contra sus manos, que se cierran como un cepo para osos. Caemos sobre la arena desértica del tercer nivel, y siento como su fuerza es capaz de doblegar a la mía, pero no a mí espíritu. Por el camino de la fuerza bruta sin control, no conseguiré nada. 
Con determinación férrea, entierro mis pies en la arena, soportando el empuje y manteniéndome firme. Me habla. Sus burlas no me afectan ni caigo en sus engaños, pues mi justicia es tan indomable como mi voluntad. -Mis entrenamientos me han llevado hasta este punto, niña o no, eres un obstáculo que debo superar- 
Candice se ríe dentro de su coraza, a sabiendas de que mientras yo estoy dando la cara y sufro las heridas, ella se relaja dentro de un caparazón dulce e impenetrable. El poder de su armadura es abrumador, manteniéndome preso bajo sus garras. Pero ni con esas podrá derrotarme. Yo sé que puedo soportar esto y más, así que la cuestión importante es ¿Lo sabe ella también? Parece que sí, y se apresura en su siguiente movimiento.
La aberración mecánica abre sus fauces de par en par y empieza a segregar un potingue rosado y denso que se mueve como si tuviera vida propia, muy probablemente caramelo líquido. Este desciende lentamente hasta el suelo, serpentea y me alcanza la pierna. La masa viscosa comienza a ascender por mis extremidades y a endurecerse allá por donde va, dejándome preso e inmóvil. Sin embargo... Solo me limito a sonreír. -No entiendes nada, niña malcriada.-la desafío con orgullo y soberbia, a pesar de sentir mi cadera paralizada. -¡Y eso es porque mis músculos son GOD y los tuyos ZZZ, porque son FAKE!- resoplo con violencia mientras me sale una pequeña nube de vapor de la nariz. Es momento de transformarse una vez más, de superar mis límites. Es hora de mostrar...
A
-¡¡¡ESTADO MÍSTICO!!!-
Mi cuerpo se tensa por completo, rígido como una viga de acero. A su vez, el pelaje marrón se transforma en una opaca capa negra azabache. Así como mi piel, mi cabellera, mis cuernos... Todo mi ser se vuelve oscuro como el acero. A pesar de que el caramelo ya empieza a devorarme por completo, en esta forma soy un muro de hierro impenetrable. Nada consigue penetrar mi armadura. 
Y es que lo tengo claro. Esto es una batalla contra el tiempo, y el reloj corre a mí favor. Mi objetivo no es matar al enemigo de una forma brutal o atroz, en absoluto. La misión es impedir su escape, aguantar lo suficiente hasta que lleguen los refuerzos y se encarguen de todo. Pues es ella quien está encerrada conmigo, no al revés. Mardano no tardará en acabar con quien tenga en frente. Ryu tarde o temprano se dejará ver por este nivel. Eso es Tenma. Tan solo has de resistir y demostrar que tú voluntad es la más grande de este lugar. Para esto lo he sacrificado todo. Protegeré a los seres vivos y a las plantas de este mundo que tanto amo de estos criminales. Demostraré que incluso un guerrero de clase baja como yo puede alcanzar a la élite con entrenamiento y disciplina.

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Energia: 6820 - 270 = 6550
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#4
El combate entre aquellos dos portentos prometía ser intenso cuanto menos.
Tenma era un muchacho normal y corriente, un hombre que había decidido entrenar para superar sus capacidades hasta el máximo nivel. Una persona que se había dedicado en cuerpo y alma a su cuerpo y a su alma, y la había puesto al servicio de la marina con todo su corazón expuesto. Era un soldado íntegro, obediente y decidido, y ahora que formaba parte de una de las unidades de élite de la organización, sentía que tenía que superar aun más sus límites. Sentía que tenía que llevar aun más allá el resultado de sus entrenamientos y que tenía que usar todo su potencial desbloqueado. Y ahora, enfrentando a uno de los guerreros más poderosos de su tiempo, era plena y absolutamente consciente de que no podía flaquear lo más mínimo.
Su decisión fue la de fortificarse y fortalecerse para que los golpes de su enemigo fueran diezmados y esto se convirtiese en una lucha de resistencias aguante, habría sido perfecta contra casi cualquier otro enemigo, pero desgraciadamente no con el Karamel Knight.

Candice tenía la habilidad de sacar el máximo de su capacidad en esa forma, la armadura de Karamel Knight.
En ese estado sus capacidades físicas se incrementaban por encima de las posibilidades que podían imaginarse al tener que enfrentarse a una niña como ella. No sólo era resistente, grande y fuerte, si no que era sorprendentemente ágil y lo más peligroso de todo era que podía seguir generando caramelo y controlándolo. Y precisamente ese había sido el error de Tenma.
Quedarse quieto cuando alguien empieza a recubrirte de caramelo era, cuanto menos, una idea pésima, pues acabarías sepultado por completo dentro de esa masa sólida de caramelos y con el tiempo morirías asfixiado. De hecho eso es exactamente lo que estaba pasando. Al activar Tenma sus técnicas de endurecimiento y resistencia física sólo se volvió un blanco estático para que Karamel Knight comenzase a recubrirlo de caramelo y acabase, a los pocos segundos, envuelto en una montaña cónica de líquido de caramelo que empezó a endurecerse dejando por completo enterrado al marine, con sólo sus manos por fuera de este.


Karamel Knight soltó el agarre con el que había frenado a su enemigo y se sacudió las manos chocándolas entre si, como quien se quita el polvo de encima, comenzando a caminar despacio en círculos entorno a la cónica prisión acaramelada observando y vigilando a su nueva víctima — Esto es una muerte dulce — dijo terminando de caminar hasta colocarse a donde tendría que estar la espalda de su enemigo — Pero no tengo tanto tiempo así que vamos a darnos prisa — apoyó ambas manos en el caramelo y se preparó para hacer una técnica más — Sugary Sweet Slash — gritó, y de la masa de caramelo que asfixiaba a Tenma brotaron pinchos afilados que perforaron todo su cuerpo y le provocaron un sin fin de heridas y hemorragias partiendo aquella prisión de caramelo y mostrando el cuerpo real sin la transformación, agónico, herido y jadeante del Marine del Zoodiacool que caía de rodillas mientras Karamel Knight se colocaba en posición de combate.
Tenma trató de defenderse lanzando un puñado de la arena-ceniza del suelo y volviendo a transformarse, comenzando a lanzar golpes con fuerza y furia. Puñetazos y patadas descontrolados por parte del marine que eran bloqueados y desviados por el Shichibukai dentro de su armadura de caramelo, sin buscar hacer un contrataque, simplemente defendiendo todos los impactos del hombre-toro sabiendo que el daño era más que suficiente como para hacerle caer tarde o temprano y decidir la pelea.

Pasó el tiempo mientras todos los presentes en este nivel continuaban peleando con todas sus fuerzas. Algunos temblores sacudían la instalación de cuando en cuando, y el combate entre los dos luchadores llegaba a su final.
Karamel Knight se mantenía firme en su postura marcial de combate, y a su alrededor un mar de salpicaduras de sangre de las heridas de Tenma marcaba un extraño lienzo que dibujaba las líneas de esta pelea. Por su parte, Tenma, sin más heridas que las que le infirió en su cúpula de caramelos, jadeaba frente al caballero de caramelo tratando de encajar algún golpe más potente. Tenía que romper esa armadura y habría ganado la pelea, pero para hacerlo, debía conseguir impactar.

¿Qué sucedería primero? ¿Conseguiría Tenma sacar a la muchacha de aquel bastión? ¿O sucumbiría a sus heridas?
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#5
¿Es que acaso nada de lo que hago funciona contra este monstruo? Perdí la batalla de resistencia de forma súbita. Jamás imaginé que su poder y control sobre este fuera tan sumamente devastador. La he subestimado por el simple hecho de ser una niña y he pasado muy por alto su antiguo cargo de Shichibukai.
He tenido que recurrir a trucos tan sucios como lanzar arena como un crío para sacar unos segundos de ventaja y volver a transformarme. Pero ni con esas... Le estoy intentando romper la armadura a base de golpes contundentes con mis pezuñas y patadas, y no le he hecho ni un rasguño. La potencia de los impactos se disipa a través de la enorme masa de caramelo, y cada fractura que le hago, por pequeña que sea, se repara al instante con una nueva capa reforzada.
Esto se ha convertido en un juego para ella. Se ha dedicado a defenderse y repeler cada ataque sin contraatacar. Le ha dado la vuelta por completo a mi jugada de desgaste y ahora soy yo quien se está desangrando. El reloj ahora juega en contra. Mierda... Nada de lo que hago está funcionando. Piensa, Tenma, piensa... Tienes más valor que nadie, pero con sentimiento, uno no gana batallas. Necesito ver más allá de lo evidente. Un momento... ¡Claro!

Eso es... Un cambio total del paradigma. Un giro de 180 grados en la manera de plantear el combate. De nada me sirve embestir como un animal salvaje si no consigo dañar más allá del cascarón. Si, en vez de repartir mi fuerza para quebrar su defensa, intento enfocar todo mi poder en un solo punto... Quizás... Vamos a ello...
Con mi último aliento, lanzo una combinación de golpes rápidos que no llegan a nada. Cuando la armadura los detiene sin apenas esfuerzo, busco salir de rango con un desplazamiento veloz, un salto diagonal ascendente hacia atrás, consiguiendo una posición elevada y libre de peligro, a una veintena de metros de distancia de ella y a unos diez del suelo.
-Soru-
Grito al coger impulso.
-Geppo-
Musito al patear el aire con fuerza para mantenerme estable.

La altura da ventaja. O eso dicen. Desde aquí, incluso Karamel Knight se ve pequeña. Sin embargo, toda la sangre que le rodea y cubre el suelo no es suya, ni una sola gota.
No puedo perder esta oportunidad, no voy a tener otra. Señalo con determinación al coloso dulce. Con un sentimiento puro de justicia, vocifero un rugido de guerra final. No para intimidar a la pirata, en absoluto. Sino para darme a mí el coraje suficiente para seguir luchando.
-Ten por seguro que yo no moriré. No importa que mi cuerpo sea destruido por completo. Mis deseos para pelear me levantarán porque son muy grandes. Y, después de eso, te derrotaré, pase lo que pase.-
-¡¡RANKYAKU SPECIAL HURRICANE!!-
Impulsando mis pies en el propio aire, doy una pirueta hacia atrás con toda la extensión de mi cuerpo, como si pudiera dar una voltereta aérea. De mis pies, que se mueven a una velocidad vertiginosa, emergen dos cuchillas de viento paralelas que se proyectan con violencia hacia el bastión rosa.
La técnica, pensada para aplicar toda la fuerza del usuario en una ráfaga precisa y cortante, que presiona y rebana como una espada. Solo así podré destruir la armadura y atacar al demonio que oculta en su interior. Si la fuerza bruta y mi voluntad no son la respuesta, que la estrategia derrote a mi enemigo. Y si tampoco me sirve eso... Que Joe nos asista...

Resumen

Bélico
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Vitalidad: 7790 - 4255 = 3535
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#6
El joven Marine me había dado más guerra de la que hubiese podido imaginar, aunque eso era algo que jamás hubiese admitido —aunque aquello tampoco era decir mucho—. Con algo más de tiempo, entrenamiento y experiencia, aquel miembro del Zoodiacool se habría convertido en una amenaza a considerar bajo las condiciones adecuadas, pero había un problema: había osado subestimarme, y yo misma sería la encargada de poner un epitafio sobre aquella particular lápida. Como era habitual en Marines como él, las paparruchas sobre justicia y la distorsión completa de la perspectiva de lo que era realmente un combate serían quienes cargarían con su féretro de camino a casa. Eso, en caso de que quedase algo que meter en un féretro. ¡Me encargaría de que no fuese el caso!

Mi Sugary Sweet Slash había sido tan solo el pistoletazo de salida para un combate en el que el Marine había partido en desventaja, y por elección propia. Puede que tuviese razón al decir que sus músculos eran GOD, pero los míos tampoco eran fake, como había podido comprobar. Subestimarme había sido el último error de su vida, y el que pagaría siendo olvidado a perpetuidad en las profundidades de aquel agujero infecto que era Impel Down. Durante todo aquel rato, mi Karamel Knight había actuado como un bastión, como un acantilado sobre el que, en vano, se había estado chocando el minúsculo oleaje que suponía Tenma, permitiendo que se agotase y que cayese lentamente en mis trampas, en mi azucarada fortaleza de caramelo. Las salpicaduras de aquel mar se distribuían a mi alrededor, gotas y chorreones de sangre que, en su vanidad, había ido desprendiendo de su cuerpo en sus futiles intentos por atacarme. A medida que se había desarrollado la pelea, el nivel a nuestro alrededor había retumbado continuamente, fruto de nuestro propio combate y, además, de todo cuanto transcurría más allá de los gruesos muros de aquella estancia. Resultaba evidente que se estaba haciendo historia en aquel día, que Finalmente, el Marine parecía haberse dado cuenta de que le iba a resultar imprescindible cambiar radicalmente su enfoque si quería tener alguna oportunidad. Sin embargo, su fallo era de una profundidad mucho mayor: jamás había tenido ninguna oportunidad. Su destino estaba firmado, sellado y envuelto en un hermoso lacito de caramelo.

Desde el interior de mi armadura, mientras Tenma había ejercido sus múltiples intentos por derrumbarme, yo había estado reflexionando sobre nuestra propia pelea, pero también sobre el siguiente paso. Alguien como yo, que venía de las más altas cumbres del mundo pirata y de las cimas del poder, no podía permitirse pensar únicamente en el aquí y en el ahora. Ahí fuera se estaba haciendo historia, y más me valía dejar mi firma en aquel particular capítulo de los hechos que definían los caminos del mundo. Los mares volverían a temer el nombre de Karamel Knight una vez más. Y, para ello, debería acabar con aquella pequeña distracción que resultaba ser Tenma lo antes posible. Este, a través de sus técnicas de Marine, había comenzado a tomar distancias. Levanté una ceja desde el interior de Karamel Knight, al mismo tiempo que unía ambas manos, dando una palmada, y desde las juntas de la gran armadura de caramelo comenzó a emerger una capa de caramelo chicloso que empezó a acumularse sobre su superficie. — ¡Taffy Titan! — dije con mi dulcísima voz, preparándome para acabar con aquello, mientras varios lacitos de caramelo se materializaban a través de aquel toffee y se distribuían por varios puntos del cuerpo de la armadura.

— ¡Car, car car! ♫ ¡Azúcar, miel y caramelo... — empecé a canturrear, mientras Tenma se alejaba y saltaba por los aires, — ¡Hoy te arrastro por el suelo! Prueba un poco, ¡no seas cobarde! ¡Mi dulce golpe siempre es un desarme! ♫ —, continué. Tenma me aseguró entonces que no iba a morir, y que me derrotaría. Reí dentro de la armadura ante lo que percibí como una pueril provocación. — ¡¡Car, car car, car, car!! ♫ ¡Y ven, acércate a probar, el dulce que te hará gritar! Una vuelta, dos y tres... ¡y en caramelo te envolveré! Soy la reina del bombón, Tenma, ¡la princesa del turrón! Y tú vienes a desafiarme... ¡Qué manera de empalagarme! ♫ — continué cantando, en respuesta a sus palabras, mientras me giraba y me apartaba del camino de aquellas patadas a distancia que había lanzado hacia mí a través de los aires, permitiendo que continuasen su camino.

Los ojos de Karamel Knight, y debajo, los míos, se clavaron en Tenma mientras sus patadas impactaban contra el suelo que se extendía detrás de mí. Sonreí bajo el yelmo, mas este permaneció tan impasible como siempre. — ¡Car, car car! ♫ ¡Ya has probado mi dulzura, pero ahora llega la clausura! ♫ — continué cantando, echando a correr hacia donde aún se encontraba, mientras empezaba a caer por los aires desde la posición en que había efectuado su ataque. Primero, me desplacé unos trece metros, corriendo por la polvareda que se levantaba desde aquel suelo de cenicienta arena, y, desde allí, efectué un potente salto tras flexionar mis rodillas para tomar impulso, acercándome hacia donde él se encontraba. — ♫ Este dulce es el final... ¡Un último bocado triunfal! ♫ — terminé, concluyendo mi canción. — ¡Toffee Tomb! —

Mis brazos acumularon una gran parte de aquel toffee que había cubierto mi cuerpo, que empezó a generarse y acumularse sobre ambos puños simultáneamente mientras me acercaba a Tenma. Cada puño se transformó en una especie de gran martillo de caramelo, sobre el que se generaron aún más lacitos y hermosas texturas, antes de que cerrase ambos como un gran alicate sobre el cuerpo del Marine, aplastándolo instantáneamente entre ambos como una colosal prensa, mientras pedazos de hueso, carne y gotas de sangre suspendidas emergían del punto en que instantes atrás se había encontrado Tenma.

Caí al suelo provocando un pequeño temblor a mi alrededor, mientras el caramelo que había a mi alrededor comenzaba a fundirse y desvanecerse. Miré hacia los lados, buscando la salida de aquel lugar. — Y ahora... ¿Quién es el siguiente? —



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Vitalidad: 5663 - 800 = 4863
Energia: 5669 - 4500 = 1169
Espiritu: 3660 - 650 = 3010
#7
La determinación de Tenma lo llevó a probar un último ataque batiéndose en retirada y realizando una combinación de técnicas del Rokushiki, mostrando gran maestría en esto durante un instante, hasta que Candice decidió contratacar haciendo lo que mejor sabía hacer: Controlar su Akuma no mi. Si una niña de trece años se había convertido en una de los Siete Guerreros del Mar, sólo podía ser por tres motivos. El primero era porque poseyese una habilidad increíble con su fruta, el segundo porque tuviera una capacidad física sobresaliente, y el tercero porque manejase sus poderes una manera excepcional. Y Candice cumplía exactamente las tres a la perfección.

El salto del Karamel Knight lo colocó frente a frente con Tenma y con un poderoso doble envite por sendos costados, lo aplastó bilateralmente con una fuerza y una crueldad para nada correspondientes a una muchacha de esa edad. El impacto fue tan colosal que una doble onda de aire proveniente de cada una de las extremidades del caballero de caramelo en el impacto, chocó contra la otra y liberó una onda de aire reverberante que sacudió haciendo temblar todo el nivel tres y acaparando la atención de todos los soldados que, en la realidad de la situación, se estaban replegando siendo superados cada vez por más prisioneros liberados.


Karamel Knight descendió al suelo paralelamente al cuerpo de Tenma que había recibido ese impacto entre sus manos, con la espalda partida en dos y las costillas rotas y aplastadas hacia dentro, perforando y aplastando a partes iguales sus órganos internos y produciendo una hemorragia interna tan brutal que el cuerpo comenzó a expulsar sangre por la boca, los oídos y los ojos mientras caía al suelo. El caballero de caramelo miró por un instante hacia el cuerpo sin vida de su enemigo, un joven más que había osado subestimarla, y se giró para centrarse en la batalla que tenía por delante. El triste final de un joven Marine sin pretensión ni ambición desmedida, un pobre hombre que sólo tenía la ilusión de proteger y servir, y librar al mundo de los malvados. Alguien, con una mente dispar y divagada, pero con un corazón puro. El cuarto miembro de la División de Joe Joestar que encontraba su final sirviendo a esta organización, después de Minato, Vulkan y Sepiroth.

 — Y ahora... ¿Quién es el siguiente? — se preguntó mirando en derredor, observando como al fondo del nivel, en la lejanía más absoluta, una figura solitaria con una enorme espada ascendía por las escaleras de servicio a duras penas. Se giró y miró sobre si misma la otra opción, la puerta que sus anteriores compañeros habían derribado, pensando qué ruta sería la más óptima y si ascender por la vía ordinaria o cruzar el nivel tres al completo para ascender por la escalera de servicio.


BATALLA EN EL NIVEL 3 DE IMPEL DOWN
TENMA "THE HORNS" RYUSUKE
VS
"KARAMEL KNIGHT" CANDICE BONBON

GANADOR:
CANDICE BONBON
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Salto de foro:


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