[Presente Absoluto - Aventura Tier 7] - Aquel que odia la música
#31
Con la señal dada por el líder de los piratas Centipede, Whirliam, las Valar, acompañadas por la música de las gemelas Mara y Dona, comenzaron a dar un espectáculo que, quizás… Se salía bastante de lo convencional. Al ver como la mujer peliverde cubierta de telas y trapos apagaba las luces, las alarmas del líder saltaron de manera inmediata.- ¿Un concierto a oscuras? - se sobresaltó el sosegado líder de la banda, levantándose del tirón de su asiento, pensando si agarrar o no el cofre mas, con el inicio de la música, la posible tensión que podía sentir en sus carnes Whirliam se desvaneció por completo.- Mira que les dije que tocaran música clásica… Pero bueno, algo es algo, luego se lo retiraré de la paga… - Resopló, mientras su pequeña mascota - aún posada en el hombro -, ponía ojitos de desagrado. Iba a volver a sentarse cuando, a medio camino de que sus glúteos tocaran la superficie del asiento, una llamarada iluminó la estancia. Maki, en un intento por hacer un show de lo más llamativo, no sólo había desenvainado sus katanas sino que, además, las había prendido en fuego, bajándose encima del escenario, que era el lugar en el que debía estar.- ¡Esto es el acabose! ¿Quiénes narices sois vosotras? - Efectivamente, las alarmas de Whirliam volvieron a estallar por completo, yendo a agarrar el cofre con su diestra de manera inmediata para impedir que cayera bajo alguna clase de trampa.- ¡Piratas Centipede! ¡Detened a esa joven y llevaósla fuera junto al resto de su grupo! - ordenó Whirliam, tras lo cuál,todos los hombres, siguiendo la estela de las llamas de Maki, comenzaron a rodearla, rompiéndole el paso en su camino para recortar distancias con el líder, quedando Maki a unos 5 metros de Whirliam, y otros 5 del grupo de Miyori y las gemelas.- ¿Adónde crees que vas, tetas danzantes? - preguntó uno de los masillas bajo las órdenes de Whirliam, quién comenzaba a crujirse los nudillos de su mano derecha. No se podía apreciar bien el aspecto de ninguno debido a la escasa iluminación de la sala.- Más te vale coger tus cosas pacíficamente y largarte de aquí, preferimos no tener que dañar una belleza como tú. - sugirió, a una Maki que estaba rodeada cerca de centenar y medio de hombres.

En ese preciso instante, y casi como si se le hubiera aparecido una figura divina a la pirata, una voz, proveniente de fuera, irrumpió en la sala. - ¡MARINEEEEEEES!. - se escuchaba claramente aquel grito de advertencia, proveniente del segurata de tez morena que resguardaba la puerta.- ¡PROTEGED AL OYA…! - quiso gritar una última orden cuando, el disparo de una bala, interrumpió de lleno el aliento del hombre, que caía completamente muerto por un disparo en la cabeza al otro lado de la puerta, junto al cuerpo sin vida de su otro compañero. Aproximadamente 200 personas que ahora se identificaban como marines se dirigían hacia el local dónde se encontraban, tanto los piratas Centipede, como las Valar, como Mara y Dona.- Genial… ¿La Marina? ¿Cómo se han enterado de esta reunión clandestina? - musitaba, volviendo a dejar el cofre en la mesa, conforme rebuscaba desde su bolsillo su Den Den Mushi. Descolgó el receptor e inició una llamada.- A todas las unidades francotiradoras, estamos bajo ataque, no permitáis que entre ni un marine en el local. Repito, ¡no dejéis que entre nadie! - comunicó, pudiendo notar aquellos que tuvieran el haki de observación activo como se empezaban a movilizar las unidades del piso superior hacia la zona de la fachada, presumiblemente para abatir a su enemigo. Por su parte, todos los esbirros que se encontraban en la planta baja, dejaron de rodear Maki para, seguidamente, dirigirse también hacia la pared más cercana hacia la puerta del exterior. Muchos de ellos, sacaron sus armas de fuego, cuchillos y sables, quedándose a la espera de que, en caso de que hubiera algún marine que consiguiera pasar, poder bajárselo sin que pudiera acercarse siquiera a su lider. Sin embargo, nadie estaba a salvo allí dentro.

Después de que el sonido correspondiente a la rotura de un cristal invadiera el ambiente, sin que nadie pudiera percatarse ni con el uso del Kenbunshoku Haki, hasta el preciso momento en el que aquella bestia se quedara parada justamente en el centro de la sala - a unos 15 metros a las 9:00 de Miyori, Mara y Dona, y a otros 15 metros de las 11:00 de Maki -. La oscuridad que inundaba la sala, no dejaba de ver sus facciones pero, ahora que se mostraba completamente parado frente a todos, aquellos con el Color de la Observación podrían percibir como el nivel de poder de aquel individuo, superaba con creces a todos los que se encontraban en la sala. Poseía, además, un aura podrida hasta la médula, de un color que oscilaba entre el marron y el rojizo, y que revoloteaba como la ceniza impulsada por el viento. Y es que, ahora sí que empezaban los problemas de verdad.

INFO
[Imagen: Tb4Z3O3.png]
  Responder
#32

Me fascinaba como, aún paseando por una isla contaminada, intoxicada, en ausencia de la luz solar y del aire fresco, había algo que apestaba más a toda la basura infecta que podía cubrir alguna de las calles de esta ciudad. Piratas, pululando a diestro y siniestro, como si fueran civiles más, creyéndose que tienen derecho a vivir con tranquilidad cuando tenían una maldita recompensa por su cabeza… ¿En qué narices estaba pensando el “Quemasoles”, permitiendo la entrada de piratas a su isla así como así?

En el momento en el que eliminé de la faz de la tierra la existencia del último pirata de la banda de los Scythe, choqué mis manos, comenzando a sacudirlas entre sí, eliminando los restos de aquellos criminales que merecían ser sentenciados por mis propias manos.- ¿Esto era todo? No me han servido ni de calentamiento… Fufufufu.] - solté una risa bufona, mientras introducía las manos en mis bolsillos. Estábamos en lo que debía ser el piso franco en esa isla de esa banda de tres al cuarto. Conmigo, estaban todos mis hombres, dispuestos a seguirme con fé ciega en esta purga de la escoria de la sociedad.- Muy bien, soldados, sigamos limpiando la inmundicia de isla Chika. - ordené, con una sonrisa tranquila apareciendo en mi rostro - ocultando mi psicopatía y ganas de sentenciar criminales -, mientras nos encaminábamos hacia el lugar en el que los Centipede pensaban vender esa fruta del diablo.

¿Podríamos haber sido más discretos? Por supuesto. ¿Era necesario gracias a nuestra superioridad numérica y de poder? Pues claro que no, todos esos piratas tenían los días contados. Conforme recorríamos la calle y no encontrábamos cerca de 50 metros de distancia, activa mi Kenbunshoku Haki, para divisar las presencias que había en su interior. Ninguna me llegaba a la suela de los pies.- Quiero que aseguréis el perímetro y que os cercioréis de que no se os va ni un pirata. - le comentó al sargento Keroro.- Hay cerca de 150 unidades en cada una de las dos plantas... - saqué la lengua de mi boca, de una forma un tanto sádica, pasando a relamerse los labios.- Ya me dedicaré de saborear cada una de sus patéticas muertes. - musité, no pudiendo evitar no mantener las formas ante la cantidad de vidas que había por cercenar. Simplemente, adoraba mi trabajo.

Cuando mis hombres iniciaron el ataque, abatiendo a los dos seguratas que se encontraban en la puerta, confiando plena y ciegamente en ellos, corrí a toda velocidad, como una exhalación, hacia una de las ventanas del local de la planta baja, saltando, cubriéndome con mis brazos la cara y cuello, y entrando de lleno en ella sin ninguna clase de altercado.- ¿Cómo? ¿Y esta falta de iluminación? - pensé inmediatamente, siendo algo que me daba bastante igual gracias al dominio de mi  haki, el cuál canalicé e intensifiqué, hasta reducirlo en 20 metros de radio. Quedando de pie, justamente en el centro del local, había sólo 5 auras que destacaban por encima del resto, siendo la más problemática la que se encontraba a mis 11:00 a unos 15 metros de mi, pero sin suponer un verdadero problema.- ¿Esto no era acaso una fiesta? Fufufufu - pregunté, con sorna, extendiendo mis brazos hacia los lados.- Porque me da la sensación de que esto parece más un… - Y, de nuevo, me relamí los labios, como cuando un depredador avista a su presa.- Velatorio... - añadí, entrecerrando y abriendo los dedos de ambas manos. No pensaba dejar ni restos de sus cadáveres que sus familiares o seres queridos pudieran llorar.

Contenido Oculto

INFO
  Responder
#33
Las prioridades de Maki comenzaron a correr en su mente, primero la seguridad de Miyori, las gemelas, la fruta y finalmente su propia seguridad. Estaba segura que podía soportar heridas, desgarros, golpes y todo tipo de humillaciones, eso no era nada para ella. Por otro lado, su punto más débil y evidente era que su impasividad y su temperamento explosivo combinado a que no era de planear solía mandar a la mierda planes demasiado estructurados, recordó su promesa en Skypea, una donde juro proteger a sus aliados, donde no dejaría que sus Nakamas se convirtieran en un numero más como los 49. No estaba ni siquiera en sus pesadillas algún atisbo de que sufrieran daño. Su centro, su norte, su devoción hacia la vida de sus compañeras era algo que no se transaba. Aunque no saliera bien parada. Acabaría con cualquiera. Las acciones de los piratas parecían de principiantes, como si no pudieran manejar a cuatro jovencitas, como si por algún motivo siempre estuvieran en la cuerda floja. Cuando la detuvieron con sus espadas en llamas en la oscuridad. Maki soltó entre la tenue iluminación: —Miss Señorss… soloss oss damoss un buenss espectaculoss, no soloss somos cantantess tambien somoss un showss en carness vivass dejenoss deleitaross con pasionss… orgullosss y peligross… no temass— fue detenida a unos metros intermedio de ambos objetos de interés de Maki. Justo a medio camino no ten lejos, pero si bastante más de donde pretendía posicionarse. Luces apagadas, espadas apagadas y gran velocidad podría haber sido uno de los robos mas simples para Maki. Pero el destino quiso otra cosa. Su Kenbunshoku estallo ante tantas presencias. Ante tantas almas con sentimientos de lucha, de muerte y maldad, al menos para con su facción. Entonces se preocupó. Lo negaría, pero era la verdad. Un par de centenar de vagos no eran nada. Pero de hombres entrenados para luchar en el mar si que podría ser mas complicado de lo que parece. Mucho más.

Las palabras del pirata eran claras. Largarse o comenzar una trifulca. Maki se encogio de hombros mientras miraba a las chicas y se preparo para tomar la fruta por la fuerza. Un destello Esmeralda comenzó a emerger desde la punta de sus dedos, las marcas de sus quemaduras comenzaron a brillar tenuemente para dar paso a su transformación. Volverse la bestia aquella con fauces llenas de veneno y marfil. Sus manos se relajaron y la oscuridad podría haber sido una buena ventaja. Pero. Algo la detuvo. El grito de alarma. Marines?. Podría ser algo o muy bueno o muy malo.

Los guardias, uno ya muerto y el otro un segundo después. Maki cubrió sus ojos ante el destello de luz, sus ojos reptilianos no se detuvieron. Su cuerpo se encorvo y su tamaño comenzó a aumentar lentamente mientras expectante se preparaba para la entrada de estos idiotas. Todo marchaba genial, solo debían morir los mas valientes de los piratas. Ahora morirán todos. O al menos los que quisieran ser reconocidos póstumamente como valientes o mártires en servicio —MARINES…— Su vos partida a la mitad, entre humana, ya no la de supuesta gitana, sino la propia y la de algo mas oscuro, mas animal. Su parte escamada. 

Afortunadamente el pirata parecía preparado, pues desde la planta alta comenzaron a moverse presencias que Maki detecto como semialiadas. En esta situación, aunque ellas quisieran robar la fruta, tenía la convicción de que los marines eran sencillamente un problema mayor. Además, que el pirata Wingardium Leviosa no tenía como saber que ellas. Mara, Dona y las Valar eran una tercera facción con hambre y codicia en sus manos.

Los de la planta inferior se apostaron inmediatamente en las paredes no notando aparentemente la semi transformación de Maki… aun no mostraba su transformación completa en hibrida. Puede que esta situación sea favorable. ☼Señor… por favor protéjanos con su inmensa fuerza, solo somos artistas… no queremos morir…☼ era lo que pensaba para quedar a solas con el nervioso pirata y buscar el momento, incluso convencerlo de escoltarlo fuera y después de un forcejeo arrebatarle el premio en vitamina C. pero las cosas se torcieron de otra forma. El aura… Maki asociaba el Kenbun a su sentido de audición, la manera en que proyectaba su espíritu. Esa presencia que emergió de la nada como un flashazo de velocidad la escucho descompuesta, sin acordes hasta la médula, aquella aura se desplegaba como los primeros acordes de un réquiem profano hecha por un ser que odiaba la melodía. Sus tonalidades oscilaban entre el pardo de la carne marchita y el carmesí de la sangre seca y olvidada, fundiéndose en una armonía tan lúgubre como fascinante. Sus tonos, semejantes a cenizas arrebatadas por el viento, revoloteaban siguiendo los compases de una melodía invisible primero lentos, como el lamento sostenido de un violonchelo agonizante, y después frenéticos, como el crescendo de una orquesta condenada no pegaban ni juntaban, como quien toca solo para fastidiar y molestar a los agudos oídos de su público. Cada voluta parecía una nota arrancada de una partitura maldita, cada oscilación, un arpegio de decadencia. Y sin embargo, en aquella sinfonía de putrefacción existía una belleza terrible: la de un último movimiento que se negaba a encontrar su silencio. Los oídos de Maki dolieron, o eso creía pues su espíritu le gritaba con música discorde que era un peligro. Cerro la mandíbula, se decidió. No podrían salir sin luchar. Escucho el cristal después de sentir la presencia. Como si se hubiera materializado en el interior. Su izquierda. A pesar de la iluminación. Como es que ningún imbécil encendió la luz?... alzo sus espadas y se decidió. Las escamas, la cola, las fauces y las garras de Maki salieron en un destello esmeralda como un fuego secreto robándole la piel y denotando que ya no existía aquella hermosa gitana frente a ellos, sino furia, garras, veneno y marfil.

Sus palabras… maldición. Su actitud, su aura. Maki no es conocida por su paciencia ni su sosegó. En cambio, hablo mientras se lanzó contra el maldito Marine. —Te daré el show de tu vida estúpido… — pero no solo eso, sino que también elevo una canción potente, una canción que le desmotivaría seguro, una que narraba la batalla realizada con un esfuerzo físico importante por brindar una última alegría a un ser amado. Su ataque quiso que no siguiera hablando… furiosa porque arruinaban todo!!.


Su carrera fue acompañada por aquella habilidad que pocas veces manifestaba. Su furia encarnada en el viento le llamaba, la melodía de su espíritu atacando al enemigo. Su desplazamiento lo más veloz posible, y solo cuando recorrió 8 metros avanzo el resto con un salto rasante preparando ambas armas por su derecha. Para con gran violencia girar velozmente contra el maldito marine.  —Danza escamosa: Makina del caos!— El giro fue con toda su fuerza acompañado de ese rugido gutural y lleno de resentimiento hacia aquellos que le quitaron su vida anterior. A su hermana Maki. Todo derrumbado por solo malas decisiones. El movimiento busco acabar con sus piernas especificamente la derecha. Cortarle aquella velocidad que Maki no vio del todo. Aquello que podría sorprenderla… —Naranjas!! Atenta!!— Apunto con una espada cruzándose a la otra mientras que con la otra apuntaba al enemigo más fuerte que Maki hubiera enfrentado… más aun que el maldito cabeza de rodilla que le rompió el brazo aquella vez en Little Garden. Sus escamas comenzaron a vibrar… intensamente, como avisándole del peligro hacho un  pie atrás y bajo su centro de gravedad, aquello que estaba frente a ella era algo que no solo con eso seria derrotado. Maki no bajo su voz, al contrario azo aun mas una nueva canción, manifestando su fascinación en la lucha y con una sonrisa. —Jajajaj… seguro no conocías la danza escamosa Garras Vengadoras?— Alzo sus dos espadas. Cor y Chea y se jacto de su arte, aunque era propio quería hacerlo popular, quería hacerse conocida como la “Reina de las cuchillas” y para eso mostraba sus dos colmillos. Como si su mente quisiera dos cosas distintas, anonimato y fama, movía su cola con propiedad. Como si todo esto fuera suyo. Larga, afilada, feroz. Después de eso, continuo su canción, su poderosa tonada, su voz esmeralda de muerte.

Play Me!
[Imagen: Maki_NNM.gif]
[Imagen: mikiocheja.png]
  Responder
#34
Algunas cosas no salen como uno las espera…

Las luces se apagaron de golpe mientras la espadachina hizo su presentación de espadas en llamas, provocando el desconcierto de quienes habían perdido de vista lo que ocurría alrededor, fue entonces que solté un ligero suspiro de preocupación mientras ampliaba un poco más el haki de observación hasta cubrir unos cincuenta metros, tratando de orientarme entre otras presencias en el interior del edificio. Ahora, en la paranoia de la desconfianza, nos estaban obligando a abandonar el escenario con palabras hostiles y todo apuntaba que con las advertencias tendríamos que recurrir a la defensa, por puro instinto llevé una mano hacia el arco, preparada para actuar si la situación lo exigía, no obstante…me detuve al escuchar el anuncio de que había Marines afuera del edificio.

La intervención del grupo militar parecía evocar el caos en el exterior donde entre gritos dictaminaron una orden de confrontación en contraataque, pronto comenzaron a escucharse disparos que me hicieron tensar los hombros junto a un nudo en el estómago, y con el haki de observación activo pude percibir cómo varios grupos se enfrentaban en la fachada del local, distinguiendo sus movimientos a través de las fluctuaciones de sus auras, algunas presencias desaparecían en medio del enfrentamiento mientras el desorden me confundía en gran escala pues no diferenciaba entre los “buenos y los malos”

Mi respiración se contuvo en el momento que escuche el sonido de unos cristales caer directamente en el suelo, seguidamente una presencia irrumpió en mi percepción de manera instantánea, su aura misma me resultó abrumadora, una energía corrosiva y volátil, de tonalidad pétrea entremezclada con algo que me recordaba a la sangre, ¿en qué momento había llegado?, no había advertido su aproximación, ni siquiera una señal que me permitiera anticipar su presencia,  fue como si hubiera aparecido en una fracción de segundo, y sus palabras llegaron a mis oídos con una sorna que me heló por dentro, había algo en aquella manera de expresarse que me daba escalofrío, como si la muerte hubiera adquirido una forma tangible y se divirtiera anunciando su llegada, pero… ¿era una mala persona? ¿un marine? ¿un pirata? ¿quién era?... no tenía respuestas para ninguna de mis preguntas pero sí comprendía algo en cuanto escuché las palabras de recibimiento de Maki, sus palabras habían terminado por encender la pólvora de una confrontación.


La percibí a ella como una luciérnaga en mitad de un campo nocturno, aunque no podía distinguir su apariencia del todo en medio de la oscuridad, su energía me permitía reconocer su posición y seguir sus movimientos, Maki estaba preparada para actuar por eso, y antes de que ella se desplazara contra el desconocido ser,  acomodé a Amphitrite sobre mi hombro y tomé el arco del instrumentos, fue entonces que que en las cuerdas emití la primera nota grave y escalofriante que se abrió paso como estruendo, prolongué con otras notas hasta enlazarlas en un acorde firme, cuya melodía fue adquiriendo un matiz desafiante. Ese era la bendición de mi instrumento, transformándose en un apoyo para quienes pudieran escucharla, mi intención era fortalecer la destreza de aquellos que combatían con una espada, brindarles un impulso que les permitiera afrontar el peligro sin ceder ante el caos.

En medio de la melodía pude escuchar el canto de Maki, su voz se alzó como la de una sirena en medio de la oscuridad y no tardé en adaptar la interpretación naufragante de Amphitrite a su cadencia, mis dedos recorrieron las cuerdas tan rápido como pude, buscando un estribillo que acoplara su voz sin imponerse sobre su tonada, ambas melodías convergieron en una misma composición.

Mientras tocaba mi instrumento dispuse a caminar con cautela hacia el costado derecho del escenario, tanteando el terreno con pasos cautelosos hasta alcanzar el borde, desde allí procuré mantenerme atenta a la posición de Mara y Dona, cuyo bienestar me preocupaba, las gemelas debían de estar tan desconcertadas como el resto de individuos que no poseían el kenbunshoku.

Mantuve la bendición de Amphitrite el tiempo que fuera necesario, hasta que en medio de aquella oscuridad escuché a mi capitana llamarme por aquel apodo, ordenando de mantenerme atenta, y así fue mientras comenzaba con un nuevo repertorio de música, esta vez uno más humorístico para aliviar la tensión del ambiente, animar de alguna forma a mi capitana que se jugaba el pellejo por nosotras. Una canción tan conocida como "la cucaracha ya no puede caminar" del cuál buscaba fortalecer sus habilidades natas en la espadachina de ojos ambar. 


Amphitrite Toca la Canción
[Imagen: miyoocheja.png]
Cita Diálogo / Habla / *Piensa*
[Imagen: file-000000008bfc822faef83e223001f3f5.png]
  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 3276 + 0 = 3276
Energia: 3318 - 463 = 2855
Espiritu: 1330 - 50 = 1280
#35
El asedio de los marines al lugar en el que se iba a llevar a cabo la venta de aquella codiciada fruta, había vuelto el edificio y sus inmediaciones en un campo de batalla sin parangón. Los marines, que avanzaban decididos hacia el lugar siguiendo la estela del contraalmirante, se encontraba de bruces con el asalto del equipo de francotiradores que, buenamente, se posicionaban en la planta superior, asegurando el perímetro gracias a las indicaciones de Whirliam. Los disparos caían como estrellas fugaces sobre la calle que daba con la fachada del local, haciendo que varios de los marines que se encontraban de camino a su objetivo cayeran de manera irremediable abatidos. Algo más de la mitad del pelotón que se encaminaba a acabar con los actos vandálicos de los piratas Centipede conseguían llegar a la puerta finalmente, topándose de bruces, en ese momento, con los esbirros del capitán de la banda pirata que esperaban a mermar las fuerzas de la marina. Whirliam, mientras tanto, permanecía inmóvil en su sitio, alzándose aún sobre el salón a doble altura, al mismo tiempo que desenfundaba de su cinturón su látigo, empuñándolo con la mano derecha. En esos momentos, su mente divagaba y se debatía sobre el que debía hacer, ¿debía ir directamente contra la figura misteriosa que les había asaltado? ¿Debía colaborar con las artistas que parecían estar empeñadas en luchar contra aquel tipo? ¿O debía huir con la mercancía, aún que podía?

A la par que el pirata con el tímido y simpático animalito en su hombro pensaba en que posibles acciones debía tomar, las Valar iniciaban su movimiento ante la gran amenaza que se les presentaba. Por un lado, Miyori, casi de forma simultánea a Maki, decidieron iniciar su ofensiva utilizando el poder de la música. Mientras que la pelinaranja optaba por animar los corazones de sus aliados haciendo uso de su violín, brindándoles de un poder inconmensurable en el dominio de las armas, la mujer de cabellos verdosos decidió desalentar a su oponente mediante una canción un tanto desesperanzadora mas bonita a su manera. Las hermanas, que no querían quedarse atrás, cada una de ellas, decidieron aportar su granito de arena también haciendo uso de la música. Mientras que Dona procedía a realizar un canon, repitiendo con retraso la pieza musical que entonaba Maki con su voz, Mara, haciendo uso de uno de sus instrumentos, un arpa de madera y de mano azul  llamado Sunroad, comenzó a imitar la misma melodía que emitía la mujer de cabellos ardientes como el sol - aunque ahora sean rosados -. Las dos hermanas, buscaban complementar y potenciar las dos obras de las amigas que habían hecho por el camino para hacer que estas pudieran hacer que la capitana de las Valar pudiera dar su mejor golpe contra su imponente contrincante. Sin embargo… ¿Qué es lo que haría el contraalmirante Alchie al respecto?


INFO

[Imagen: Tb4Z3O3.png]
  Responder
#36
Dos fogatas que cubrían el filo de dos katanas eran la única fuente de iluminación que alimentaban el interior del edificio. Iluminación que no era lo suficiente como para poder detectar e identificar con propiedad a aquellas personas cuyas vidas pensaba cercenar. Preguntas como “¿por quién debía empezar?” alimentaban mi psicopática mente, buscando cual sería la manera más eficiente de zanjar este trabajo.¿Terminar con el más débil primero? ¿U optar por bajarles la moral a los presentes matando prontamente al más fuerte? Sin embargo, toda esta línea de pensamiento se vio fuertemente interrumpida cuando, de golpe, el estridente sonido de un violín, dos cantos y un arpa comenzaron a envolver el escenario, después de que la mujer de las katanas en llamas declarara darme el show de mi vida, que por lo poco que podía ver, debía ser una usuaria zoan. Ignoré ese comentario para pasar a lo que de verdad importaba. Mis ojos se inyectaban de sangre y cólera, mientras que mis dientes chirriaban, al mismo tiempo que buscaba llevar lo más pronto posible mis dos manos hacia mis oídos, privándome así de escuchar cualquier fuente de sonido que tuviera que ver meramente con la música. La detestaba con toda mi alma, de una forma tan irracional que sólo escucharla de forma prolongada me producía urticaria y un sudor frío que me ponía malo.- Os eliminaré de la faz de la tierra… - pensé con el ceño fruncido, teniendo más que claro que a las primeras personas que debía eliminar eran aquellas artifices que, por la procedencia del sonido, debían ser aquellas personas que se encontraban a mis 9:00 y a mis 11:00.


Esta última, se desplazaba hacia a mi, seguramente para dar inicio a su ofensiva. Apenas llevaba cuatro metros, sin apartar cada una de mis manos de mis oídos, me giré hasta encararla, imbuyendo mis dos piernas en Busoshoku Haki, extendiendo mi pierna derecha hacia atrás para, acto seguido, propinar una poderosa patada al aire, que proyectó una enorme onda de corte de color azul que comenzó a recorrer el espacio que separaba al aura que venía a por mi, de mi. Aquel Rankyaku - que era poco apreciable debido a la escasa iluminación de la zona - potenciado y perfeccionado por un servidor durante el paso de los años, a mitad de camino adoptó la forma de una gaviota, que terminó por impactar en el abdomen de mi víctima, parándola en seco por completo.

Pero sin detenerme ahí, y aprovechando la inercia de mi primera patada con mi diestra, salté en el aire para, seguidamente, ladear mi cuerpo levemente hacia mi derecha para propinar una segunda patada - en esta ocasión con mi siniestra -, que resultaría en otra onda de corta - mucho más débil que la anterior - pero que iría justamente hacia una de las presencias más débiles de aquel grupo. Aquel ataque, un Rankyaku convencional, iría directo hacia el cuello de mi víctima, teniendo la suficiente potencia como para que esa onda de corta pudiera rasgar  como mantequilla los músculos de aquella zona de su cuerpo, separando en un santiamén la cabeza de su cuerpo, en un corte completamente limpio, haciendo que una fuente de sangre brotara a borbotones. Más allá de notarlo gracias a que mi Kenbunhsoku, ya no detectaba aquella aura, no sabía que había decapitado allí mismo a una de las maleantes.- Espero que con esto paren de tocar música… - pensé tras aterrizar, quedándome en el mismo sitio, tras lo cuál sonreí maliciosamente pues, igualmente, pensaba matar a cada uno de los presentes.

INFO
  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 6308 + 0 = 6308
Energia: 6450 - 1803 = 4647
Espiritu: 2210 - 850 = 1360
#37
Luces fuera y un manchón blanco apareció y la estúpida Maki se lanzó creyendo una vez más que podría vencer solo con intenciones… Al tiempo que los disparos resonaron alzándose uno detrás de otro, provocando que una cantidad insana de marines cayera bajo la defensa del Pirata de los cien pies. Algo extraño, algo que apenas pudo visualizar producto de la maldita oscuridad. Por qué nadie encendía la luz.
 
¿El marine se había tapado los oídos?... no parecía afectado por la armonía de la música de Maki. Escucho la tonada de Miyori, la de Dona y la de Mara, ambas chicas con un corazón tan hermoso. Maki debía protegerlas… pero como. Este imbécil era tremendamente veloz y fuerte. Sintió como el golpe le dio de lleno, una especie de onda cortante que le saco el aire, la fuerza y la vida cortándole la piel y las escamas. Cayo rodando deshaciendo su forma bestial provocando que tosa sangre, saliva y maldiciones. —Hijo de puta… arrggg...— Su mejor ataque había sido insuficiente. Ni siquiera había llegado a él. Escucho también nuevamente la canción de Miyori, seguía tocando?... mierda. Maki con dificultad clavo Cor y puso a Chea frente a si nuevamente y con gran dificultad y dolor se incorporó. Jadeante y con la voz cortada.
 
Escucho la segunda melodía de Miyori mientras el enemigo estaba en el aire. ¿Que era un maldito pájaro? Sacudió su cabeza con fuerza, quería quitarse esa tontería de mareo… el escozor de los sentidos alborotados, quedo ciega al dejar de escuchar aquellas presencias, pero con su otro oído. El de su cuerpo escucho algo rodando por el suelo… Activo nuevamente su Habilidad y horror la, la presencia de Dona. Esfumada en la nada, cayendo al suelo, el terror y el amargor en la mente de Maki se materializo, el sudor, la sangre corriendo por su cuerpo. Todo pareció agolparse en ella como una sinfonía quebrada. Rota y maldita. Se toco la herida. Sangraba demasiado, saco de su cinto una venda improvisada, una que se pegó a la herida en su abdomen y le alivio algo. Deteniendo un poco el sangrado. —QUE HAS HECHO… OTRA VEZ ME HAN ARREBATADO LO QUE DESEABA PROTEGER!!!— Volvió a tomar su arma y los dientes de Maki crujieron con fuerza tanto que sus dientes y encías se volvieron solo sangrado y con su furia nuevamente aumentando no pudo evitar sentir que el cuerpo caído sin vida era un símil de su hermana.
 
Aquella sombra que se desvaneció en el pasado aun dolía, una que la obligo a entrar en la amargura por mucho tiempo, presa del miedo, atrapada en el camino de venganza. La luz poco a poco comenzó a emerger… la fuente: Las telas en llamas de Maki envueltas en sus espadas. Con el golpe proporcionado por el marine volaron lejos, en millones de luciérnagas y cenizas encendidas… de pie, Maki vio descender al Marine justo cuando Miyori ceso su segunda canción. El suelo crujió bajo su caída. Aun mantenía las manos en sus oídos… Maki de pie. Medio muerta. Respiro profundamente… y elevo una última canción, demasiado corta, demasiado emotiva pero llena de solemnidad. Su fuerza se renovó, alzo sus espadas apuntando al Marine. —Ciertamente eres tremendo… uno de los mejores con los que me he topado fuerte… EL MAS FUERTE!!!… pero también eres… un bastardo despiadado. Me encantara cuando te mate. Me llevare tus manos!!— Sus espadas se mantenían frente a sí apuntándole quizás no le escuchaba, quizás no quería saber de ellas, pero Maki se tambaleo y decidió dar el todo por el todo. Sus escamas volvieron a emerger esmeraldas y llenas de una vibrante energía renovada pero furiosa… y triste recordando a su hermana… sus ojos se torcieron desde el cuerpo de Dona hacia el marine terminando abruptamente la vibrante voz de la cual era dueña. —Ya puedes quitarte las manos. ¿Que? ¿Tienes miedo a la música? La odias? YO… YO SOY LA QUE AMA LA MUSICA!! Aunque ya ha parado como quieres, la melodía de mi corazón no parara ¡¡¡jamás!!! ¡¡JAMAS!!— Maki hecho una pierna hacia atrás, debilitada. Su cuerpo casi cayéndose bajando su propio peso. Pero no podía dejar que le vencieran. Estaba con Miyori, no podía volver con ella herida. Menos aún con este idiota capaz de decapitar gente a distancia. Estaba agotada y apenas podía sostener sus armas que parecían querer escapar de sus manos. Mientras el fuego comenzó a alzarse lenta, muy lentamente desde algunos jarrones con flores secas y basura en ellos. Afortunadamente ninguna llama parecía aun alcanzar partes importantes de la estructura.
 
Dio un paso, otro, otro más y corrió contra el enemigo, saltando sobre él. Mientras sus espadas se alzarían contra el apenas lo tuviera cerca. Su Haoshoku se expandió cercano, intimo, su mirada vibrante y sin vacilar se lanzó contra su presencia, una vez más lanzándose contra el maldito que odiaba la música. detrás de ella una estela verdosa, como mil pétalos de flores, combinada con su sangre, la hemorragia del ataque de antes recibido. —CANTO DEL ACERO ESMERALDA!!!—. Su ataque cargaba todas sus esperanzas. Todos sus sueños. Debía superar esta prueba o mejor sería morir aquí. No… no quería. Pero. si no podía vencer a este. Nunca sería capaz de proteger a nadie. De pagar la deuda a sus Nakamas. El golpe de sus armas con toda su fe, su fuerza y su atención… esta vez tenía que darle. Abrir la posibilidad de que Miyori se ponga a salvo o pueda contratacar. Por un momento durante su ataque, el cual fue directo a su cuerpo. El torso, se olvido de otro de los problemas que tenía. El maldito pirata. Por que carajos no se defendía. ¿Por qué no atacaba al marine o era quizás una trampa? Quizás Mara y Dona habían sido malinformadas a propósito. Esas cosas estaban ocultas en su interior. Maki freno su movimiento. Aunque su desplazamiento era lento, su velocidad era superior a cualquiera que pudiera alcanzado antes. Como un tifón de escamas y espadas espero acabar con el Marine pronto. Pero no sería suficiente. No. más velocidad más espadas, más furia más ira. —Danza escamosa Doble colmillo!!— Toco el suelo? Era probable pero después del primer impacto, se detendría, buscando atraparlo en una incesante lluvia de golpes ejecuto a toda su velocidad una segunda técnica entre… sonrisas de satisfacción y de alegría. Al fin encontró a su rival, un rival que quizás le enseñaría una lección. Amarga cruda y poniéndole los pies en la tierra.

Al terminar su ataque miro al pirata poniendo sus espadas pegadas a su cuerpo como una especie de armadura que según su mente golpeada le protegería. —Danza escamosa Espadas del Valor dame fuerzas!!— Recito como pidiéndole a su estilo de combate y a sus amadas espadas darle valor para luchar y vencer.
 
Play Me!
[Imagen: Maki_NNM.gif]
[Imagen: mikiocheja.png]
  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 6615 - 2741 = 3874
Energia: 5035 - 1945 = 3090
Espiritu: 1586 + 0 = 1586
#38
Hay veranos… que parecen eternos aunque el sol conozca de antemano su despedida, algunas almas florecerán bajo cielos luminosos, pintando de colores los días ajenos y dejando su calidez por donde haya ido, sin embargo, cuando apenas comenzamos a acostumbrarnos a su esplendor… su luz se extinguirá y en su lugar únicamente permanece el recuerdo de aquellos días cálidos que ya no volverán.

...
Me había quedado inmersa en proyectar la bendición de Amphitrite, procurando mantenerme atenta a las circunstancias que me rodeaban mediante mi haki del kenbunshoku. Debí proteger a las gemelas, era mi responsabilidad… pero entonces…
Una fuerte corriente de viento irrumpió repentinamente a mi costado, casi al mismo tiempo, aquella presencia que hasta hacía unos instantes podía reconocer era la de Dona, desapareció por completo. La melodía de mi violín perdió su ritmo, dejando escapar notas torpes y estruendosas, como las de alguien que apenas comienza a familiarizarse con un instrumento, me convertí ahora en la peor violinista de todas.

Estaba desconcertada, ¿qué había pasado?, apenas había iluminación en el salón y tampoco conseguía percibir otra presencia sobre la tarima, contuve la respiración mientras una sensación angustiante se profundizaba en mi pecho, no quería reconocerlo, ni siquiera permitirme considerar aquella posibilidad, pero… lo sabía, si con el haki de observación era imposible de percibirla más… entonces estaba muerta.

Escuchaba los gritos y frases de Maki, ella también parecía ser consciente de lo que acababa de suceder, aunque en ese momento toda su atención permanecía concentrada en el desconocido oponente que tenía delante. Tan valiente… tan experimentada en el campo de la sangre.

En este punto, ¿lo sabría Mara?, ¿también habría percibido la caída de su hermana?

Mis pensamientos comenzaban abrumarme, me ahogaba, hasta que finalmente aparté mi instrumento y me deshice del velo que cubría mi rostro y el de mi cabeza, lanzándolos a un costado del escenario. Necesitaba tener mayor libertad para concentrarme, quería por supuesto dirigir toda mi atención hacia Dona, encontrar la manera de ayudar a las gemelas… pero, por el momentos había algo que no podía ignorar, no ahora.

Mis ojos azules se posaron sobre aquella presencia que entre la tenue iluminación de las llamas conseguí distinguir su apariencia, su vestimenta y sobre todo que mantenía ambas manos cubriendo sus oídos incluso mientras Maki entonaba aquella melancólica melodía. — Mara… Lo lamento mucho, deberías intentar huir de aquí … — expresé con todo inusualmente serio.

Mis mano ya no buscaban sostener el violín en su lugar tuvieron la voluntad a destreza a sostener el arco junto a la preparación de dos flechas. Me situé cerca del borde la tarima, procurando ajustar mi posición y trayectoria para no interferir con la ubicación de mi compañera, tratando de evitar dañarla por supuesto.

Mi cuerpo temblaba ligeramente pero no de miedo, tampoco de enojo… era impotencia, una mezcla de culpa y desconcierto que apenas conseguía comprender, no lo entendía como todo acabó de esta forma, y lo curioso era que… incluso en aquellas circunstancias, no quería pelear, solamente quería que todo aquello se terminara.

Sin embargo, terminé por tensar el arco y liberar ambos proyectiles, las dos flechas se dirigieron hacia aquel hombre que había arrebatado la vida de Dona como si nada, el mismo que la había silenciado sin motivo aparente, ella solamente era una mujer entregada a la música, al arte y al deseo de poder proteger a su pequeño hermano, por eso, cuando mis dedos soltaron la cuerda del arco, las lágrimas ya descendían por mis mejillas sin permitirme caer en el desespero de un llanto, en silencio, sufrí la muerte de una amiga querida.

Ambas flechas tenían por blanco cada una de sus manos, buscando impedirle continuar cubriéndose los oídos mientras Maki sostenía aquella solemne melodía con su voz, casi a la mitad de la misma.

Tomé una tercera flecha en lo que las brasas del fuego comenzaban a iluminar un poco más el ambiente sin llegar a representar un peligro inmediato pero al menos ya no tenía que depender de la absoluta oscuridad para distinguir lo que ocurriría frente a mí. Volví a tensar el arco y esperé el momento oportuno.

Mi atención permanecía sobre la escena que protagonizaba mi capitana con sus espadas, de momento no podía percipitarme ni permitir que mis flechas interfieran con sus movimientos, necesitaba encontrar el instante oportuno para volver a atacar, un momento en el que Maki estuviera completamente fuera de la trayectoria de mi disparo, y cuando finalmente identifiqué aquella apertura fue que liberé la tercera flecha la cuál avanzó de forma giratoria hasta alcanzar el pecho de aquel hombre de pelo azabache, la intención era hacerle retroceder al menos unos treinta a cuarenta metros lejos, y dificultar cualquier contraataque inmediato hacia la capitana de las Valar.

Después de aquello volví a tensar el arco, colocando una cuarta flecha que mantuve preparada entre mis dedos, con toda mis fuerzas concentradas en sostener aquella posición mientras mi mirada azul permanecía sobre el hombre que parecía despreciar la música, así mismo, mantuve mi haki de observación expandido, procurando reconocer cualquier movimiento a mi alrededor, en las hordas, en Mara… y por supuesto, en aquella presencia que se suponía era la cabeza de aquella reunión del infierno.



Amphitrite Toca la Canción
[Imagen: miyoocheja.png]
Cita Diálogo / Habla / *Piensa*
[Imagen: file-000000008bfc822faef83e223001f3f5.png]
  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 3276 + 0 = 3276
Energia: 2855 - 768 = 2087
Espiritu: 1280 - 50 = 1230


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 2 invitado(s)