[FIC-ENTRENAMIENTO] Vesper y el maestro de las cien tejas
#1
Music 
ACTO I
El lugar al que Vesper no quería entrar
Puff…¿cómo comenzar con esta historia? Bueno, idealmente desde el inicio… Y es que llevaba ya suficiente tiempo en Isla Karate como para conocer sus reglas y también llevaba suficiente tiempo como para saber cuáles podía ignorar, en todo este tiempo llegué la conclusión de a hacer una serie reglas o zonas en las cuales sí y zonas en las que no me convendría ir, entre los tantos lugares que había en la isla tenía muchas zonas neutrales, entre ellas:
El puerto, los mercados, las playas, las montañas, la zona de las viviendas… Luego estaban mis lugares favoritos (Nyejejeje), que eran  las tabernas y los bares, ahí era el rey de la fiesta, el maestro del espectáculo, el conde del exhibicionismo, entre tantas cosas buenas que me han dado los bares…Que grandes tiempos… Pero luego…estaban los lugares a donde no quería ir ni por asomo…
La zona de los dojos…
No me mal entiendan, mucho tiempo viví en el dojo okama, pero yo vivía de noche, no vivía por las mañanas, en la noche el dojo era discoteca, fiesta, excesos y muchas cosas que dudo a día de hoy que sean legales del todo o completamente puritanas… tampoco era que no me gustara hacer ejercicio.. osea vean mi físico…(Lo sé, escultural)… Y mucho menos fuera que tuviera miedo de los maestros. Piénsenlo así, me crié con un viejo anciano y decrépito que era un revolucionario jubilado y que nunca me pudo meter en cintura… yo que carajo le voy a tener miedo a un anciano en bata.
La respuesta era más sencilla y simplemente consideraba que aquel sector de la isla poseía una energía particularmente desagradable. Desde el puerto podía distinguirse cómo las construcciones se elevaban por la ladera de la montaña: templos, patios de entrenamiento, pequeñas casas de madera y enormes salas abiertas donde los discípulos practicaban desde antes del amanecer. A todas horas podían escucharse golpes secos, gritos de esfuerzo y el sonido de las tejas rompiéndose. 
Si me lo preguntan visto desde mi perspectiva aquello era suficiente evidencia para saber que allí ocurrían cosas que era mejor no investigar…
Además, había escuchado las historias.
Decían que los maestros de la Isla Karate no eran personas normales, sino que eran muuuuuuy exigentes, ya que eso no bastaba para entrar a uno de sus dojos, aprender una técnica y marcharse, No…Los maestros insistían en cambiar los hábitos de sus alumnos, y algunos viajeros aseguraban que habían llegado buscando fuerza y habían terminado aprendiendo paciencia… Que pinche hueva… Otros habían llegado queriendo aprender a pelear y habían salido sabiendo controlar su temperamento… Osea, eso obviamente no iba conmigo, yo soy como soy y nadie me va a cambiar…
Incluso había rumores de que ciertos maestros eran capaces de conseguir que los alumnos abandonaran vicios que llevaban años arrastrando… Y si me lo preguntan yo no soy un alcohólico anónimo, sino más bien un borracho conocido Nyejejeje y más que conocido, reconocido, memorable y simplemente inolvidable.
Yo sabía que podía soportar cosas que un hombre común no podría soportar, una paliza, una derrota, una herida; incluso pasar hambre durante unos días, pero simplemente no quería ser cambiado ni domesticado.
Sin embargo… Un día todo cambió, fue algo que escuché en una barra de bar, donde sino, un grupo de Gyojins ebrios como un grupo de Huachinangos en salsa de vino (Sí, sé que es un término estereotípico y denigrante para los Gyojin, pero me entendieron, ¿no?).
En fín… ese día una de ellos me dijo:
-Dicen que existe una técnica capaz de mandar a un hombre volando de un solo golpe- //En eso dejé de tocar// -¿De un golpe?- -Eso dicen- -¿Y qué tan lejos?- -Depende del que la use- //Sonreí// -Entonces no es una mala técnica- //El hombre soltó una carcajada sorda como de delfín mientras dijo// -Tú no podrías aprenderla…- //Rápidamente baje el laúd y lo encaré// -¿Perdón?- Replicó el Kyojin delfín -No tienes pinta de artista marcial- Respondí -No soy artista marcial, que trabajen los casado yo soy un artista- Con un solo comentario me pasó a chingar…-Entonces ahí está la respuesta-
Hermanos míos, no pude hacer nada más que levantarme de la mesa, mi orgullo había sido puesto en tela de juicio y mi voluntad estaba en juego… antes de salir pregunté…
-¿Quién y dónde la enseña?- //El hombre señaló la montaña// -Batch Kalão-, //Al escuchar el nombre me volví a sentar aseverando mientras tocaba el laúd// -No me interesa- tremenda mentira me mandé.
Siendo honesto esa noche no pude dormir, no solamente porque le tenía que aullar a la luna, sino porque había algo en la idea que le molestaba. Cómo carajo había algo que no podría lograr solo por ser yo.
Por lo que al día siguiente subí esas malditas escaleras… No llegué al dojo, quizás y solo quizás siendo optimista solo hasta la mitad de la montaña, pero voltee hacia arriba, el momento era necesario y mi orgullo estaba herido Miré hacia abajo y dije:
-PINCHE DELFÍN ME VAS A PELAR TODA LA VERGA…-
En ese momento se soltó un estruendo y una tromba me obligó a bajar
Al día siguiente llegué un poco más lejos, pero de nuevo un viento forzoso me obligó a bajar 
Al tercer día alcancé el último tramo de escaleras, fue de las veces que más cerca estuve de alcanzar el objetivo de llegar a la cima, quién diría que sería más difícil de lo que pensara subir unas escaleras, estaba tan cerca que con mi buen oído pude escuchar los golpes y repeticiones de los artemarcialistas.
-Uno, Dos, Tres, NO DUELE, UNO, DOS, TRES, NO DUELE- Una sucesión interminable de impactos secos y bufidos y gemidos acompañaban las cuentas.
Tras escuchar el esfuerzo de los gyojins y de los humanos que había lo pensé, ¿en serio valdría la pena someterme a ese tipo de entrenamiento solo porque un pinche delfín me había golpeado el ego? 
Entonces escuche una voz, era de un tono frio, directo y sin ningún tipo de emoción más que el de una fuerza silente, la cual con su seriedad seca me dijo:
-Si vas a quedarte mirando, al menos quítate del camino y no estorbes-.
Al escucharlo giré para percatarme que era un bacalao gyojin anciano pasaba junto a él cargando una enorme pila de leña, mientras con un humor algo salado (Digno de un bacalao) continuó
-Bueno, ya apártate trovador indigno-
Su aseveración me dejó frío, como es que ese maldito se atrevía a llamarme indigno, por lo que solo pregunté:
-¿Este es el dojo de Batch Kalão?-
El hombre siguió caminando dejando un seco y frío -Sí- 
La duda y mi ego me pedían hacer una última pregunta, por lo que pregunté:
-¿Es tan desagradable como dicen?-
El anciano se detuvo detrás de mi y solo exclamó serio -Es peor-
Por lo que decidido a no claudicar en mi esfuerzo terminé por subir


ACTO II — BATCH KALÃO
El dojo era mucho más sencillo de lo que me esperaba, no había grandes adornos, no había estatuas, no había armas colgadas en las paredes. Solamente había un patio de piedra, el cual era rodeado por varias columnas de madera, un pequeño jardín zen de dónde salió un brote de una sola gota de aua cayendo a un brote de planta creciente y lagunas cuantas filas de tejas.
Y en el centro del patio iba llegando el mismo viejo con las tablas que había cargado como si fueran nada en sus hombros, sin mentir diría que el viejo tendría al menos unos 80 años, su cuerpo era pequeño, pero al momento de descargar las maderas y troncos eso fue un estruendo que estoy seguro se escuchó hasta el pueblo.
No me cabía duda alguna, ese era Batch Kalão.
Al momento en que entré, el viejo solo alzó la mirada y no me dijo absolutamente nada más, solo me observó juzgando mi físico y mi porte con esos largo bigotes de pescado cayendo entre sus mejillas, hasta que finalmente tuve el valor de hablar:
-Vine a aprender Karate Gyojin- 
El maldito bacalao no contestó, sino que solo me siguió observando como si pudiera ver algo más allá de mí, algo que soo había experimentado con Charlo anteriormente, pero esta vez la pregunta seguía siendo la misma que con mi viejo maldito ¿qué era? Increpé:
-Osea que no vas a decir nada, bueno… Okey… Yo tambien puedo juzgarte “maestro”-
A lo cual me respondió tranquilo, -¿Por qué quieres aprenderlo?-
Me encogí de hombros y dije mi verdad,lo cual nos llevó a un intercambio de preguntas y respuestas rápidas:
-Pues porque quiero aprenderlo…-Así no responde…- -Entonces ¿cómo?- -De otra forma- -¿Por qué es una técnica poderosa?- -Tampoco- -¿Entonces?- -...- - Pues porque me interesa-
Suspiré agobiado por la necedad del viejo, (Todos los viejos son necios, dios!!! ojalá nunca llegue a serlo) pensé.
Batch permaneció inmóvil, mientras seguía analizando y solo respondió.
-Eso se acerca un poco, te falta entrenamiento-
Al escuchar su aseveración solo exclamé alzando los brazos
-¿Y ya? Solo eso tenía que decir Dios, tú… ¿Tú siempre interrogas así a la gente?-
Respondió rápido esta vez.
-Solo a quienes llegan creyendo que ya saben por qué están aquí…-
Sonreí mientras comenzaba a dejar mis cosas en el suelo, sin embargo antes de que tan siquiera pudiera ponerme cómodo el maestro //señaló al patio//
-Límpialo-
Miré extrañado, -Espere ese es el patio del dojo… Yo vine a partirme la cara, a meter golpes, a que me dieran de golpes, no a ser su sirvienta…-
-Límpialo, o largate-
Respondío seco, a lo que yo respondí encadenando otra vez un breve interrogatorio.
-Pensé que íbamos a entrenar…- -Eso es entrenamiento- -No, esto es su trabajo- -Entrenamiento dije- -No- -Largo- -¡NO!- -Entonces limpia-
Lo volví a ver y el viejo bacalao no se inmutó, así que soltando un bufido dije
-Vale, te barro las hojas del dojo… pero después me enseña a romper madres- //Dije para después tomar una escoba y proceder a barrer mientras el anciano solo observaba. Ante la respuesta parsimoniosa del sensei me apuré en terminar de barrer y me dijo seco de nueva cuenta.
-Demasiado deprisa, vuelve a barrer-
Hermanos juro que en ese momento ya mero le meto con el palo de la escoba al anciano, pero es que era ver sus arrugas y me acordaba del viejo carcaman que me cuidó y solo bufe de nuevo y volví a barrer, esta vez a conciencia.
Para esta vez el viejo caminó por el patio, mientras se agachaba y con un dedo me mostro y dijo con su tono seco.agachó.
-No está limpio- 
Lo miré y le dije con lógica.
-Pues estamos en el monte obvio habrá polvo, ¿no cree?- A lo que me respondió amable
-Sí-
A lo que respondí -Entonces no es que no esté limpio… ese polvo nunca se va a ir…-.
Solo respondió
-Sí-.
Respiré y le dije entonces… No hay que lim…- Me interrumpió la mojarra ególatra esa mientras me miraba.
-Limpialo-
Aquella respuesta no me gustó, pero no tuve alternativa, tenía que retomar la maldita escoba y comenzar a barrer, esta vez utilizando agua para que no se levantara polvo y sintiera que verdaderamente estaba avanzando.
El primer día terminó así, el segundo también, para el tercero ya me preguntaba si en realidad no había visto un letrero de se busca mucama en lugar de comenzar realmente el entrenamiento. Sin embargo cuando preguntaba Batch respondía que ya había comenzado.
El cuarto día tuve que transportar agua, menos mal que ya era otra tarea, algo que verdaderamente sentía como un esfuerzo físico, para el quinto día tuve que correr por las escaleras del dojo, el sexto día me obligaron a mantenerme en posición de sacrificio hasta que las piernas comenzaron a temblarle, pero con cada intento de bajar los brazos me metían un cate entre las costillas con baos de bambú.
Batch ni siquiera levantó la cabeza para ver como sus secuaces me golpeban y solo me advirtió.
-Si vas a marcharte, hazlo, pero no regresas a subir la montaña-
Apreté los dientes y solo me mantuve firme lo más que pude (esos malditos me dejaron con moretones en las costillas y el espinazo hecho carne molida). Sin embargo, eso ya era un reto personal, no me iba a doblegar ante los golpes de un culto de fanáticos al dolor, (Siendo honesto hasta me excitaba un poco al punto de un rato con cada golpe).Pero ese no es el tema…


ACTO III — APRENDER A QUEDARSE
Las primeras semanas fueron una batalla silenciosa no entre el bacalao y yo, sino entre mi voluntad y mis ganas de lanzarme por las escaleras, se los juro entre el hecho de que el gyojin estaba empecinado en que me mantuviera en un solo lugar o me mantuviera callado… (Nyejeje Buena suerte con eso mojarra) el resto de la semana se había vuelto un bucle infinito donde yo solo estaba o recibiendo palazos, limpiando o meditando por las noches.
Así fueron casi todos los días que entre medias de uno de los entrenamientos ya podía guardar mejor el equilibrio, pero seguía sin guardar silencio.
-Y…¿Cuánto tiempo tengo que mantener esta posición?- -Hasta que termine- -Por eso y… ¿Cuándo termina?- -Cuando termine- -Eso no me responde mojarra sabia- -Entonces deja de preguntar-.
Eso sí he de reconocer que para este punto Batch me había sorprendido, en casos similares con Charlo el maldito viejo me hubiera reventado algún violín en la cabeza, sin embargo el pescado poseía una capacidad extraordinaria para no entrar en discusiones, solo todo se arreglaba en una mirada de asco y una palabra.
Cada provocación rebotaba contra él, con cada intento de bromear terminaba en silencio en un sshhhhh, a cada queja recibía una tarea adicional y con cada pregunta un monosilabo.
Fue una mañana que ya llevaba cuarenta minutos en una postura sosteniendo mi peso con los dedos de la mano que le dije al maestro con toda sinceridad.
-No puedo más- Batch permaneció detrás de mí y me dijo de nueva cuenta fiel a su estilo.
-Sí puedes- -No, no puedo- -Entonces no podrás…- -Y qué coño le estoy diciendo… -...-
Terminó ahi ese pequeño intercambio y apretando los dientes dije 
-Me duelen las manos- -Lo sé- -Me estoy cansando- -Lo sé- -Entonces dime que pare- -¿Por qué?- -Porque no puedo más- -No-
Respiré con franqueza y resignación y dije
-Te odio- -Continúa-
Pude continuar al menos otros quince minutos más, aunque mis dedos ya estaban hechos añicos, sangraban mis palmas y  las falanges me punzaron. Fue cuando en ese momento el sensei Batch se acercó y preguntó.
-¿Qué aprendiste?-
//Respiré agotado//
-Que odio las posturas- Me contestó después.
-Eso ya lo sabías-
Lo miré y contesté
-Entonces, que eres un cabrón…no aprendí nada- 
Batch //señaló a mis manos y dijo//
-Aprendiste que puedes soportar más de lo que pensabas-
Tras esa lección de fuerza de voluntad no dije nada y solo le mostré mi respeto guardando silencio, agachando la cabeza y diciendo rápidamente
-Sí claro...-.
Tras ese entrenamiento fue donde vino lo divertido…El entrenamiento físico…Para esto Batch le enseñó a golpear, sin embargo, la primera lección fue decepcionante, Me enseñó a como posicionarme, empezó con su letanía de sensei viejo y amargado.
-Vesper, el golpe comienza aquí…//Mostró la posición de sus pies// El puño está aquí… //Levantó su puño con convicción// -Sí ¿y luego?- -Precisamente por eso no entiendes- //Batch corrigió su postura comprimiendo su cuerpo y dejó fluir toda su energía para atrás mientras decía// -La fuerza viaja…- //Solo escuché y me quedé sorprendido por lo que terminé por ver.
El viejo gyojin en un segundo había soltado un puñetazo que rompió alrededor de 10,000 tejas, yo me encontraba con el rostro desencajado, el viejo pudo matarme en cualquier momento si así lo deseaba (Estoy seguro que lo deseó al menos una vez, no me creo que sea tan buena onda). Pero fue cuando me tocó intentarlo que me llevé un chasco.
Fallé cientos de veces, a veces el movimiento salía demasiado lento, otras demasiado fuerte y algunas veces perdía el equilibrio o solo ropia tres tejas, incluso en otras ocasiones mi cuerpo se adelantaba al golpe y terminaba lastimandome el hombro. Afortunadamente Batch corregía y yo repetía, así hasta que no tuve tiempo de especular en si había hecho falta algo o si en verdad lo estaba haciendo bien.
Había pequeñas mejoras, pero el resto era o el pie ligeramente mejor colocado o una respiración más controlada, por momentos un giro más preciso y más veces fue un golpe un poco más limpio. Fue en que después de semanas, Batch colocó una fila de tejas frente a mí //Sonreí con confianza//
-Finalmente, pinches tejas me la van a…- //me detuve mientras voltee a ver al sensei quedándome callado//. Batch no respondió y solo esperó a que me colocará. Y así fu, me comencé a colocar, respiré, golpee con todas mi fuerzas y… Nada… La teja no se había roto.
Parpadee incredulo y comencé de nuevo una pequeña discusión. -...-  //Voltee a ver al anciano// -La teja está mal- -No- -Está reforzada, no me jodas había roto alguna antes- -No- -¿La cambiaste?- -No- - ¿Entonces?- -...-
Volví a intentarlo y nada, después de casi una hora, tenía los nudillos en carne viva y la paciencia agotada.
-No puedo- //Batch asintió// -Bien- //Levanté la cabeza y frustrado dije// -¿Bien?- -Ahora sabemos dónde estás- -NO ME JODAS-
Esa respuesta me hirvió la sangre, pero era una nueva prueba que el anciano tenía para mi y una vez más no tenía opción, este maldito entrenamiento se tenía que hacer sí o sí, ya no podía regresar y echar a la basura todo el esfuerzo que había echado en él.


ACTO IV — EL GOLPE
Pasaron semanas antes de que la primera teja se rompiera, ese día recuerdo que fue un día particularmente malo.Había dormido poco, me había levantado tarde, el viejo me pidió volver a barrer todo el dojo como veintisiempre veces…Había cometido errores durante los ejercicios de equilibrio y había recibido una reprimenda por distraerme. En fín,un día de mierda.
Para cuando llegó el momento de colocarme frente a la teja el anciano solo me ordenó con su característico tono cariñoso y claramente amoroso de siempre..
-GOLPEA-
Me coloqué en posición y comencé a pasar lista de manera mecánica, sin pensar… El pie, la pierna, la cintura, el hombro, el brazo, el puño y…
CRACK.
//El sonido del estruendo me conmocionó// La teja se partió en dos, No sabía que hacer, no sabía donde meterme, no entendía nada, estaba en el cielo, me quería comer el mundo, por fin había roto una de las tejas irrompibles del maldito anciano.
-La rompí- //Batch asintió// //Comencé a sonreir como vil maniático// -La rompí- -Sí- -Después de semanas- -Sí- //Levanté los brazos// -¡La rompí!- Y en ese momento el viejo señaló otra teja… y con su tono dulce dijo.
-Otra-
Fue entonces que ya envalentonado comencé a golpear las demás tejas y… Fallé, (NO MAMES), después de tanto tiempo, de tanto esfuerzo solo había conseguido una, fue entonces que lejos de un estado docil me retiré a mis aposentos, el resultado no me había satisfecho nada… Estaba tan frustrado, que solo podía pensar en las benditas tejas y en que si conseguía volver a romper una iba destruir el dojo…
Bueno, no así, solo estaba hablando el coraje y la frustración del momento, a la mañana siguiente después de un descanso reparador comencé de nuevo y esta vez la cuenta fue diferente… Uno, Dos, Tres, Cuatro, Cinco, Diez… Quince, Veinte y Veinticinco había sido la cosecha de ese día… estaba a un cuarto de la meta, el sensei solo observaba desde las lejanías sin mencionar nada solo observando con emoción el progreso del joven aprendiz.
Obviamente después de eso había días y días, días buenos y días malos, días donde salían veinticinco y días donde a duras penas salían cinco, días donde regresaba a las 10 y otros donde ni siquiera una sola teja se dejaba romper…(Supongo que en dado caso todo exito es una espiral, ¿no?).


ACTO V — NOVENTA Y NUEVE
Cuando por fin y después de tanto tiempo conseguí romper cincuenta tejas, Batch no me felicitó, solamente aumentó la dificultad, porque todas aquellas tareas que había realizado con anterioridad, desde barrer el dojo, subir las interminables escaleras, cargar baldes de agua, aguantar tiempo de los sacrificios y sobre todo esta vez golpear troncos de árboles para conseguir leña… Aún tenía que llegar a entrenar cinco horas al día.
La primera vez no llegué ni a veinte tejas de nueva cuenta… mis manos y mis nudillos me pedían a gritos un descanso, tenía espasmos en todo el cuerpo y mi ritmo cardiaco estaba completamente acelerado, sentía el latido de mi corazón en cada entrenamiento y lo podía escuchar mientras mi boca sabía a hierro y mi saliva comenzaba a tener un regusto a sangre…
Para el segundo día del entrenamiento pude romper veinticinco, pero después no pude entrenar… mis manos estaban en un punto donde si las llegaba a utilizar incluso para rasgar las cuerdas de mi laúd se romperían sin ningún tipo de esfuerzo extra.
Fue en ese punto que terminé por golpear el suelo con frustración y un dolor punzante en los nudillos
-No puedo…, Carajo… ¡ME ESTOY MURIENDO MALDITO!
Batch  solo me observó con su mirada fría y distante solo para mencionar una frase en seco
-Entonces mañana volverás a intentarlo-
Mi coraje y mi furia estaban al borde de explotar, pero mi frustración ganó y sé que es viejo, jamás le haría daño, no lo quiero golpear, no debería tan siquiera pensarlo, pero no lo hice, pero… Qué más podía hacer…Así que le repliqué pidiendo una explicación.
-¿En serio eso es todo lo que dirás? ¡Eso es todo lo que dices!- -Sí- -¡Y no me dices que puedo hacerlo!- -Porque no lo sé- 
Ante ese último momento de reflexión de batch te lo juro que golpee el suelo de coraje partiendolo en el acto a lo cual solo mencionó, quizás por rectificar o quizás por… No sé a este instante porque contestó siendo honesto.
-Quizá puedas, Quizá no- Repliqué -Entonces, ¿qué sentido tiene?- Me respondió -Descubrirlo es tu deber…-
Ante este remedo de monje sabio no le falté al respeto, no dije nada, solo… decidí marcharme del dojo esa noche hacia mis aposentos, no sin antes hacer una reverencia de respeto, lo odiaría, pero no sería irrespetuoso con él… Lo sé, es rara mi forma de pensar al respecto, pero creanme que no le desearía el mal a un anciano.
El día siguiente después de haber tenido una noche de sueño me dispuse a continuar con el ritmo de entrenamiento, realicé mis labores domésticas como cualquier otro día y fue entonces que comencé a realizar el entrenamiento con las tejas, la cuenta empezó:
Uno, dos, tres…todo era normal, las tejas comenzaban a hacerse añicos frente a mis ojos, no era nada nuevo, ya había comenzado a entrenar hace tiempo…Diez, once, doce, trece… estas cifras ya no me sorprendían, mi record era de cincuenta tejas, pero el día anterior había conseguido veinticinco, así que hoy quizás solo llegaba a las veinte… No quise hacerme ilusiones.

Diecisiete, dieciocho, diecinueve…veinte…Listo, solo cinco más…veinticinco, calló esa teja, okey… quizás era hasta el treinta el día de hoy, pero no… el destino me pedía seguir, mis manos desde hace algunos días estaban medio entumecidas por el trabajo forzado, me recordaba a mis días en la carpintería junto con Charlo, recuerdo que entre tanta lija mis palmas en un tiempo se volvieron igual de ásperas, pero después de un tiempo regresaron a la normalidad.
Mi mente se dejó ir entre una mezcla de pensamientos y dimes y diretes que no encontraban una secuencia particular, eran flashbacks sobre mi vida, los momentos que pasé con Charlo y esas últimas palabras que no pude volverle a decir…(Gracias)…
Había perdido la cuenta pero por el dolor de mis manos seguro que ya eran como unas cuarenta tejas, no me sorprendí, seguí golpeando intentando llegar a un recuerdo que tenía atorado desde hace tiempo… el día de mi naufragio, del cual todavía no podía recuperar gran conciencia… el ritmo del mar que golpeaba el bote donde venía, el sonido de las gaviotas, el olor salado en el aire…
Fue como si en algún momento el recuerdo y mis acciones en ese momento se volvieran uno, mis puños y las olas que rompían con cada impacto el barco… golpe tras golpe avanzando, sin rechistar, sin pensar, solo querían pasar frente a lo que tuvieran enfrente. Fue entonces que escuché un estruendo… un grito…Era Batch que comenzaba a contar, quien sabe desde hace cuanto tiempo lo estaba haciendo.
-Ochenta y ocho, ochenta y nueve, noventa…-
Sin siquiera pensarlo había alcanzado las noventa tejas, este era mi momento… Estaba convencido de que finalmente lo lograría… Solamente diez tejas me separaban de ser reconocido como uno de los tantos que habían conseguido… Pero claro, mis manos… ahora si lo estaban resintiendo, fue el simple acto de volverme conciente de mi realidad y el dolor aparecía, aparecian los miedos, las inseguridades, no eran pocas siendo honesto…
Me daba miedo que pese a haber estado entrenando durante meses no pudiese conseguirlo, más sabiendo que solo quedaban diez tejas y una mirada serena y crítica frente a mi silueta que era la de aquel bacalao amargado…
Pero no podía dejar que esos miedos me controlarán…Había dejado atrás la necesidad de impresionar al viejo y a los demás, esta era una lucha conmigo mismo, ya tenía cierta disciplina que francamente creía imposible para alguien como yo…Había aprendido a repetir, había aprendido a controlar la respiración, entendía por fín que existían días malos y estaba bien, al final de todo todo sería diferente después de conseguirlo…Después de todo, ya había llegado a hasta allí.
-Noventa y nueve-. Exclamó el Sensei…
Solo faltaba una.
La última teja permanecía frente a mí.
Respiré pesadamente, levanté el puño, golpeó la teja y… 
La teja no se rompió, me quedé inmóvil, no podía creerlo…Lo intenté nuevamente y nada… 
-Otra vez-. Exclamó el sensei.
Nada, incluso mi brazo comenzó a temblarme, el dolor ya era insoportable, de nueva cuenta me había vuelto consciente de todo el desgaste…desde los nudillos hasta el hombro me bajó el dolor y el propio color de la piel, estaba pálido bajé las manos. No dije nada. no volteé a ver al sensei, miré después el suelo…estaba temblando, no sabía qué hacer…
Durante unos segundos pensé en abandonar, total había llegado a noventa y nueve tejas, una más o una menos…Era suficiente, nadie podía decir que no había hecho un buen trabajo. Pero entonces recordé algo.
La primera vez que había llegado al dojo, había preguntado cuándo aprendería la técnica y ahora entendía que esa nunca había sido la pregunta correcta, ya no se trataba de cuándo, de hecho nunca se trató de eso…Se trataba de cuánto estaba dispuesto a repetir, a intentarlo, a no darme por vencido.
Así que volví a colocarme, no intenté golpear más fuerte, tampoco intente hacerlo más rápido, solamente ejecuté el movimiento, el ritual.
(El pie, la pierna, la cintura, el hombro, el brazo, el puño y…)
CRACK.
La última teja se partió frente a mí como si fuera un mísero papel, pero esta vez no celebré, me quedé quieto y callado respirando mientras Batch se acercó a mi persona y con su voz profunda y salada.
-Bien-.
Procedí a sonreír y exhalar una carcajada exhausta 
-Nyejejeje ¿Eso es todo?- Me contestó -Eso es todo- Miré los retazos de las cien tejas y dije -Siendo honesto pensé que sentiría algo distinto… que se sentiría diferente…- Extrañado me respondió -¿Qué esperabas sentir?-  y reflexioné.
-No sé, qué sería diferente, solo diferente, no sé quizás que había ganado, que lo había conseguido, que por fín había conseguido algo…-
//Batch negó con la cabeza//
-No ganaste- Miré al viejo -No, ¿verdad?- solo para contestarme con una voz un tanto más dócil -Ganaste contra ti mismo hace mucho tiempo- Ante la explicación me quedé callado y puse atención a su lógica.
//Batch señaló las tejas//.
-Esto solo demuestra que aprendiste a continuar- 
Solo pude observar mis manos ensangrentadas y rasposas por los golpes y por primera vez desde que había llegado a la isla, no sentí la necesidad de convertir aquella victoria en una broma. Había conseguido la técnica y sí, podría decir que conseguí hacer el golpe y poder romper cien tejas o que ahora el golpe que podría dar mandaría a volar a cualquier individuo, pero ese ya no era el punto.
La técnica había sido solamente el camino, el verdadero entrenamiento había consistido en obligarlo a hacer algoa lo que le temía y que había evitado durante años… la disciplina, el quedase y resistir incluso cuando estaba cansado, cuando estaba frustrado, cuando no veía resultados y sobre todo cuando lo único que quería era escapar.
Esa noche, con los puños vendados y disfrutando de un merecido descanso me quedé sentado frente al dojo con mi laúd, había pasado mucho tiempo desde la última vez que tocaba tranquilamente…mis dedos recorrieron las cuerdas y una pequeña melodía nació lentamente. Ante el ruido Batch salió del templo y se detuvo a unos metros de mí.
-¿Qué canción es?- -No lo sé- respondí alegremente, a lo que el viejo Batch Kalao sorprendido respondió -¿La acabas de inventar?- -Sí- //Batch permaneció escuchando con una cara más aliviada// Mientras tanto yo seguí tocando hasta el final.
Después de un rato, el maestro preguntó:
-¿Vas a quedarte?-  A lo que mirando al cielo con nostalgia no respondí, mas que con una sonrisa y después de un minuto dije.
-Supongo que todavía me faltan cosas por aprender- //Batch asintió// -Muchas- Solté una carcajada -Nyejejejejeje, sabía que dirías eso…- Batch no dijo nada después de eso y solo se quedó mirando al pirata para después volver hacia el templo. Por mi parte solo pude observar al maestro alejarse, para después ver mis manos.
Las mismas manos con las que había tocado el laúd, bebido, peleado,las mismas manos que en algún momento habían fallado, no solo con las tejas, sino en salvar a la persona que más amaba en el mundo… Esas mismas manos, las manos que ahora sorprendían al maestro del dojo con una melodía y también eran capaces de soltar golpes altamente peligrosos, solo sonreí, mientras toqué otro momento y reflexionaba en voz alta.
-Claramente no soy un monje, no he dejado de ser un pirata, un barbajan, un testarudo, un showman, un amante apasionado, un músico, un lírico, un borracho o un bohemio como se me quiera clasificar, no he dejado del todo mi orgullo atrás… Seguramente me seguiría metiendo en problemas, sin embargo, es que ahora me doy cuenta que no todo fracaso significa abandono… Y no toda la fuerza del mundo significa que seré capaz de matar a las personas, quizás no todo debe hacerse deprisa… Y quizás y solo quizás a veces, la verdadera fuerza consistía simplemente en permanecer de pie cuando todo dentro de uno quería marcharse.- Terminé con mis reflexiones para después de eso tomar mi laúd y marcharme a mis aposentos.
A la mañana siguiente, antes de que saliera el sol, escuché la primera campana del dojo, abrí los ojos y durante un instante pensé en quedarme acostado en quedarse acostado, pero la vida del dojo sí había cambiado algo en mí y me lo había arrebatado, me había quitado la holgazanería, así que salí al patio tomé la escoba y comencé a limpiar el patio por completo.
Tiempo después mientras barría, una voz llegó desde el interior del templo
-Estás dejando polvo- 
Sonreí y respondí -Lo sé bacalao testarudo…- -Entonces vuelve a hacerlo- Respondió al toque, solo para después de mucho tiempo apoyar las manos sobre la escoba y mencionar una frase.
-Sí, maestro, gracias-
Y por primera vez, aquella palabra no me pesó y no la decía con mi característico sarcasmo e ironía, sino por mero acto de respeto y admiración hacia el hombre pez que me había enseñado a que no voy a salir volando con cada empujón que me brinde la vida.
Aun esa tarde comí con ellos en el dojo y para la noche solo desaparecí del dojo bajando de nuevo al pueblo y siguiendo buscando mi camino y las melodías que en él me encontrará.

[img][Imagen: 4E8QRxS.png]

Paranoias de Vesper
CONTINUARÁ...


[img][Imagen: VJzjPcg.png][/img]



Vesper_Nero
#2
✓
Entrenamiento Gyojin Karate Completado


Hyakumaigawara seiken («Verdadero golpe de las cien tejas») - listo para entrenar.
STAFF DE NAKAMA NO MI
Recuerda que al ser humana y no Gyojin: recibes un +25% del gasto al hacerla y un -25% de daño al hacerla.


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)