Comedy - Pasado Social
#11
—Mucha gente está perdida — ella se incluye en el montón. Es tanta que la palabra se queda corta, aun así no encontró otra, porque ¿Quién no ha estado sin rumbo por un tiempo? Buscando una briza suave que los guíe a un nuevo destino — ¿Ayudar a la gente común? ¿Como la iglesia? — fue lo primero que pensó, porque siempre ha estado la religión en su lista de gente que ayuda sin esperar nada a cambio, aunque en realidad es lo único que conoce. Carece de ideas de lo que esconde el mundo y él mismo no tiene que esconderse en realidad, porque poco ve, incluso si lo intenta — Oh, veo que no son ellos. Uhm — pensó, porque suena bien, aun así ¿Dónde están? — ¿Podría saber cómo se llaman? Digo… por si me topo con ellos ayudarlos también — se rió, en una inocencia que se desborda, porque fue incapaz de entender lo que dice, del compromiso que quiere declarar y que nunca podrá cumplir.

Habría mirado el plato llegar, pero solo agradeció la aparición de la comida, juntando sus manos antes de cualquier cosa. Es una petición silenciosa que le dio espacio al muchacho para hablar, para consultar.

—¿Por qué te enferma? ¿Pasó algo? — no puede ver lo que ocurre, aunque tiene sospechas. Es ciega, más no tonta, el problema es ¿Qué pueden hacer dos simples personas? Pedir a un Dios que no escucha, que observa esperando que sus hijos se hagan cargo de la situación, como los adultos responsables que son… pero parece pedir mucho.

Comió con cuidado, buscando los servicios con cuidado, hasta que los encontró. Una vez los tuvo en la mano, buscó el plato y con cuidado intentó atrapar lo que le han servido. — Mi familia se perdió en el mar. Una tormenta me separó de ella — aun así no sabe si están vivos o no, pero sí no han aparecido temió lo peor por ellos…

¿Por qué entonces que no aparezca la tranquiliza? Es una resolución cruel, que escondió bajo la vergüenza y el deber.

—Quiero encontrar respuestas. En la iglesia la mayoría de las cosas las hacía Dios y no había más — jugueteó con el tenedor, no por gusto, sino más bien para comprobar que la comida está ahí. Que no se ha caído o se manchará — Pero no creo que él sea tan cruel — la pregunta es ¿Las hace Dios o el hombre? Quién es el culpable, por qué ocurren de esa manera.

Aun así no parece existir respuesta correcta, todas son amargas, pero al menos quiso saberla.

—Quiero saber por qué ¡El por qué de todo, Einarr! Debe haber una razón — finalmente se llevó a los labios el servicio, comiendo con mesura. El silencio reinó el lugar, hasta que finalmente terminó de comer lo que se ha llevado a la boca — ¿De verdad venimos a este mundo sin un propósito? Yo no lo creo — se volteó a donde está él y sonrió — Buscaré el por qué y cuando lo encuentre, lo haré. Debe haber alguna razón por la que alguien como yo existe ¿No?

Alguien que no puede ver, que no conoce el mundo de color.

—En la iglesia decían que era especial — movió la comida una vez más, ésta vez más por gusto que otra cosa — Pero si fuese tan especial, Dios habría escuchado mis plegarias antes.

¿Dónde estaría entonces?

—Y ya conocería la respuesta.

Esa que siempre será incorrecta.
[Imagen: Gwendolain.gif]
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#12
-En eso tienes algo de razón- Aunque no era muy reconfortante saberlo. 

Su pregunta me dejo un poco confundido al inicio, pues nunca considere a la iglesia similar al movimiento de revolución. Aun así era probable que algunos de los valores coincidieran, aunque no fuera del todo, talvez esa era la razón que tanto me motivaba a unirme a ellos.

-Son en realidad, algo así como un grupo. Se dedican a rescatar a los pueblos que son amenazados por sus propios lideres- Trate de explicarle lo poco que tenia de conocimiento sobre los revolucionarios.

-Por ese mismo motivo el gobierno los tiene fichados, y son difíciles de contactar- Por lo que había investigado hasta ahora, era obvio que se escondían a simple vista. Al menos tenia una pista de uno que se encontraba justo en esta isla.

-Se les conoce como los revolucionarios. Solo se que actualmente hay alguien de ese grupo en esta isla- Solté un poco desanimado. Ni siquiera tenia noción de que esa información fuera cierta. Talvez ese era el motivo de que hablara mas de lo normal con esta señorita, desahogarme de esa sensación de estar perdido, o talvez era el echo que no sentía ninguna amenaza proviniendo de ella. Como sea hablar tanto no era normal en mi.

-A cierto. Probablemente no te has percatado, pero en esta isla existe una gran desigualdad entre el norte y el sur- Le empecé a narrar a la señorita Gwen, levantando un poco mi vista de ella y visualizando la empobrecida ciudad que se cernía detrás suya. 

-En esta isla, la gente del norte se queda la mayoría de las riquezas, monopolizan todo y su desarrollo es exponencial. Mientras que el Sur es condenado a vivir en la pobreza- Continuaba mi monologo mientras jugueteaba el plato de comida y con una mirada de furia aun fija en la ciudad.

-Si lo ves desde afuera, ni siquiera parece que los dos lados forman parte de un mismo reino- Dije con un tono que reflejaba un ápice de furia, aunque rápidamente volviendo al tono original.

-Vaya... espero que estén a salvo- Dije un poco sorprendido. No por el tipo de noticia en si, mas bien fue el echo que esas palabras salieran de su boca como si nada. ~Debe ser algo complicado~ Supuse en mi mente.

Escuche las quejas de la señorita Gwen sin rechistar, mientras mis ojos se habrian de par en par. No me había dado la impresión de ser alguien con tantas dudas y reclamos hacia dios y el mundo. Después de unos momentos de pensar le exprese a la señorita Gwen:

-Yo... No creo que vengamos a este mundo con un propósito- Me pronuncie dejando mis cubiertos sobre la mesa. 

-Creo que la búsqueda inherente de ese propósito y resolver las preguntas que tienes. Son el verdadero fin de esta vida- Dije abriéndome un poco mas mis pensamientos.

-El que seas alguien especial. Creo que es algo que tu decidirás con el tiempo- Observe a Gwen de frente en todo su esplendor, era evidente que tenia esa chispa para llegar lejos.

Levante una vez mas mi vista en dirección a la ciudad -Además... Prefiero creer que Dios no interfiere en este mundo- ~No quiero pensar que toda esta mierda la esta provocando el~ Pense al mismo tiempo que mi mirada ahora se fijaba en el anillo de plata que llevaba en mi meñique -Ruego por que sea así- dije finalmente mientras me zambutía otro bocado de la pasta.
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