Terapia familiar. [Pasado - Social - Kiyoshi]
#11
— ¿A QUIÉN MIERDA TE CREES QUE ESTÁS AMENAZANDO, TONTO? NADIE TE MANDA A DEJAR A ESA CIEGA ABANDONADA POR EL MUNDO. ES TU CULPA, ASÍ QUE AMENÁZATE A TI MISMO, ESTÚPIDO. —

[Imagen: ELQZyhZ.png]
-¿¡QQQQQUIERES QUE TE AMENACE, CABBBRÓN?! ¡¿Y SSSSSI MEJORRR EN LUGAR DE DEVVOLVERLE LOS OJOSS TE QUITTTTO LOS TUYOS?!-

La cosa se estaba calentando demasiado, tantísimo, que el espectáculo parecía no querer ser detenido por ninguno de los espectadores. Owen mostraba una de sus facetas más explosivas: La desinhibida. Era un chico emocional, explosivo, enérgico y potencialmente muy inmaduro y eso, evidentemente, le estaba generando una cruzada en contra del que era actualmente el médico de aquella tripulación temporal. ¡GLUP!, ¡TAK!, no paraban, ninguno de los dos. Kiyoshi, incluso, lo hizo a la par que el pelirrojo mientras se mantenían encarados el uno con el otro. Vasitos de cristal, uno atrás de otro, rodaban hasta caer en la arena que los escondía levemente y generaban ese sonido amortiguado tan característico. El pelirrojo quería guerra: Buscó, por activa y por pasiva, no dejarse envalentonar por los sentimientos tan desbocados que envolvían una capa enorme de inseguridad propia de una crianza pésima y una falta total de enseñanza sobre el amor, sino, que le estaban generando un conflicto tan abrumador como innecesario, ¡Incluso estaba siendo juzgado por el propio peligro que, con esa diferencia de altura tan marcada y esa confrontación que ambos tenían, discutían como si fuesen una pareja en pleno problema amoroso! -¡NNNNNNNNNO TE PREOCUPES, NOOOOO TE PREOCUPES!- ya el griterío estaba siendo atronador de parte de ambos, ¿Pero el espectáculo? Fua, varias personas miraban mientras se reían, aunque el dueño de aquel puesto de bar parecía simplemente dudar de entre detenerlos para espantarles o simplemente dejarles continuar: Aquello estaba generando un semi-círculo de gente que, casi como si de un ring se tratase, veían a los monos pelear con navajas...no literalmente, por supuesto. El muchacho más bajito, por su lado, cerró los ojos, señalando de forma muy poco educada y con su ceño fruncido al desatado de su médico -A tttttti no te hará falta nnnnnnningún Dios porrrrrrrque te irás al ccccccielo esssssta tarde como ssssssssigas peléeeeandome.- la lengua se atascaba, el cuerpo giraba como una peonza, el espectáculo estaba servido.

— NO SÉ QUIÉN ES ESA GRISELDA, YO SOLO CONOCÍ A GWENDOLYN. ESTABA SOLA EN EL BOSQUE, ME AYUDÓ A RECOGER FLORES Y LE PAGUÉ POR ELLO. TAL COMO LE PAGO A TODO EL MUNDO QUE TRABAJA PARA MÍ. ¿TE CUESTA ENTENDER ESO O QUIERES QUE TE LO EXPLIQUE CON MANZANITAS? —

[Imagen: fuxG0kh.png]
-Mmmmmmanzanita la que te essssssstoy a punto de abrirrr.-

Y con manzanita se refería a la propia cabeza del médico que Owen, ya superando la prepotencia a unos niveles estratosféricos, porque en cuanto mencionó a la fruta, automáticamente mientras aún seguían frente a frente, le dio un empujón absoluta y completamente provocador, de esos que buscan marcar las distancias e iniciar un conflicto aún mayor -¡DDAAAAAAALE, CABRÓN, VVVVEN QUE TE ABRO LA MANNNNNZANA!- volvió a aproximarse a él, nah, la cosa se estaba tornando tan violenta que los balbuceos y cuchicheos de todos los presentes empezó a tornarse preocupante, incluso, con algún que otro pequeño grito del sobresalto ante lo inminente de las agresiones. El pelirrojo seguía y seguía, porque la palma abierta, ¡PAK!, la golpeó contra la frente de un Kiyoshi tan furioso como él -¡GWINDILYN, GWINDILYN! ¡NNNNNNNÓMBRALA UNA VEZ MÁSSSSS, UNA SOLA!- Y no hizo falta.

¡CRASH!

UUUUUUUUUUUUUUUUUH

-¡AGH! ¡CABBBBBBRÓN HIJJJJJJJO DE PUTA!-

El médico tan ebrio como lo estaba Owen, completamente enajenado, arrojó uno de los tantísimos vasitos de chupitos que yacían aún en la barra y se lo lanzó con una fuerza tal que el mismo golpeó directamente contra la frente del chico, pudiendo apreciarse un ¡TING! muy característico del cristal que, debido a la velocidad del mismo y el impacto certero contra su frente, lo lanzó hacia atrás mientras volaba su flequillo rojo. El golpe fue tan certero y preciso, quirúrgico, que dio contra la parte más fina del cristal, reventando contra su frente y generándole un corte muy sangrante que empezó a hacerle gotear -¡¿QQQQQQQUÉ COJONES HACCCCES?! ¡AAAAAAAAAAAAH! ¡YA ENNNNTENDÍ!- Quiso abalanzarse hacia él, pero tuvo que protegerse con ambos brazos de un nuevo vasito que volaba, más violento, hacia él, ¡TING! -¡VEN A PELEAR, CAGÓN!- la gente veía el accionar y ya sí se empezaba a espantar y preocupar; En cuanto surge una herida, cuando la sangre aparece o cuando las personas "empiezan a desconocerse", ciertamente, sí empiezan las verdaderas preocupaciones.

En cuanto Kiyoshi amenazaba a Owen con un tercer vasito, el pelirrojo, alejándose un poco, apenas pudo sentir el sangrero en su cabeza debido al fuerte estado de ebriedad que atentaba contra él. Le dio la espalda, para que, inclinándose un poco, voltease -¡TOMMMMMMMMA, VAS A CURRRAR A TU PPPPPPPUTA MADRE AHORA!- y aferrando ambas manos sobre las patas de la silla alta en la cual el chico estaba sentado, ¡PRASH!, golpeó al medico de forma lateral y de manera contundente haciendo una medialuna para reventar la silla por la potencia del impacto, destrozándola en pedazos en el proceso -¡HEY! ¡NO ME DESTROCEN EL LOCAL! ¿¡QUÉ COJONES HACEN!?- la exclamación del bartender era, ciertamente, la que faltaba que hiciese hace ya varios minutos, pero hasta que no vio actuar al pelirrojo no había decidido intervenir simple y llanamente porque el espectáculo atraía a una futura clientela que hablaría de manera anecdótica del desastre que se estaba armando. Trozos de la silla, incluido el asiento, volaban en todas direcciones, haciendo que varias personas buscasen huir y mantener aún más las distancias de un conflicto que, morbosamente, continuaban mirándolo.

No quería meterse en el medio porque sabía que saldría mal parado -¡LA MARINA! ¡OFICIALES! ¿¡ALGUIEN!?- se mostraba desesperado, como si buscase una ayuda externa y milagrosa que pueda detener semejante escándalo que se había armado en un lugar tan festivo y carnavalesco -¡VENNNNNNNNN, HOY VISSSSSSITAS A DIOSSSS, HOY TE TOCA CITA CON EL CIELO!- buscó atraparlo de sus ropas y, por muy alto que fuese, resultaba ser más enclenque que el propio Owen. Incluso aunque un nuevo vasito hubiese impactado contra el chico y generado un nuevo corte (Que el que ya tenía le generaba un sangrero importante y muy marcado en el lateral izquierdo de la cara), lo arrastró hacia la barra para ¡PLAF!, golpearle la parte sacra y posterior del médico. El golpe fue tan fuerte que ¡CRASH!, la madera de la propia barra cedió, la misma que podría haberle clavado alguna que otra astilla mientras que decenas de botellas simplemente apoyadas y en exposición en la pared cayesen producto de la inercia, ¡PLASH! ¡PLISH! ¡CRASH!, salpicando a ambos monos con navaja con unas cantidades desmesuradas de alcohol, bañándolos mutuamente en el proceso con aquella sustancia y su fétido, nauseabundo y mezclado olor -¡MMMMMMMIRA LO QUE ME HICCCCCISTE HACERTE!- la expresión de un violento absoluto -¡YYYYYYO YA SOY BUENO! ¡Y TÚ, Y TÚUUUUUUUUUUU!- le gritaba, casi escupiéndole, ambos derribados sobre la barra fracturada en varios pedazos y el puestito peligrosamente débil, a punto de derrumbarse encima de ellos -Ttttttú me provocaste. tú, Kiyoshii, mmmmmmme volvissssste un loquiiiiito.- empezó, nuevamente, a mostrarse provocador -¡SI ME MMMMMMATAS, ¿¡QUIEEEEEN COJONES DETENDRRRRRÁ LAS BALAS PARA PROTTTTTEGERTE!? ¿¡AH!? ¿¡QQQQQUIEN ME AYUDARÁ A VVVVVOLVER A VER A GWWWWWEN?!- Se estaba poniendo sentimental, incluso, sus ojos se estaban tornando llorosos -Lla quiero...tanttto...que...- una lágrima, como una estrella fugaz, apareció -¡Ayyyyyyyúdame, cabrrrrrón! ¡Ayúuuuudame a terrrrminar con esssssssa mierrda e irrrrme con ellaa, inffffffffeliz!-.
-Hablo- , Narro , -Pienso-
[Imagen: Fusaneitor.gif]
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#12
Es un caos, un despropósito, un antes y un después en este local. ¡Por eso no debes darle de beber a alguien que se resiste todo lo posible a hacerlo! Si alguien debe asumir la culpa de este hecho, es Owen. Nadie más que él. Kiyoshi no tiene la cabeza en este momento para buscar culpables, realmente está fuera de sus cabales. Muy pocas veces, contadas con los dedos de una mano, se le ha visto en este estado. Siempre se ha caracterizado por ser un tipo de buena familia, serio, responsable, que no busca problemas con nadie. Bueno, eso excluyendo su manía de llamar tonto a todo el mundo.

Las veces en que ha pasado, una vez vuelve a su estado normal y le cuentan lo que hizo y dijo, se muere de la vergüenza. Seguramente hoy no será la excepción, pero parece que el lío está lejos de terminar. Lo normal es que el propio Kiyoshi sepa decir basta y detenerlo, pero si está incontrolable, no se puede confiar en el pelirrojo para que tome la decisión más responsable. Ninguno de los dos puede ser el que salve el día, debe ser un externo. Lo malo es que todos los presentes temen, ninguno se atreve a dar un paso al frente.

— NO TE ATREVAS A TOCARME. ERES UN SUCIO. UN MALOLIENTE. UN FLOJO. UN TONTO. UN FEO. TU CABELLO ES HORRIBLE. ERES SOLO UN CRIMINAL QUE DEBERÍA IR A PRISIÓN. ERES UN IMBÉCIL. — Y es que los toques en su frente solo le provocan más. Le duelen, pues se trata de un tipo delicado. Cada contacto que traiga violencia consigo, le afecta más que a una persona normal. El hecho de no poder evitarlo le enfada más.

Ya no es solo el recinto en sí, sino que en las cercanías también hay muchos oyentes, personas que levantan la oreja o usan una visión de Halcón potenciada por el karma de chismerío. La llegada de la marina para encargarse de ellos ya no es solo un supuesto, puede convertirse en realidad cuando se ven tipos utilizando Den Den Mushis para comunicarse con autoridades. Y es que con tanto ruido, vidrios rotos, incluso ahora una silla, da para alarmarse y buscar ayuda.

Espera, ¿cómo que silla? Parece que hemos leído mal.

No, no, si está perfecto. Efectivamente, Owen acaba de reventarle una silla encima a Kiyoshi. ¿Es que es tonto? El propio médico cree que sí. Respecto a su estado, apenas se sostiene de pie al sostenerse de la barra. No es por ser repetitivo, pero su debilidad física es evidente en este momento. La cabeza le da vueltas y su cuerpo parece que está por desarmarse. El impacto le ha afectad, y mucho. — T-tonto, ¿q-qué haces…? — Como si él no hubiese causado también un sangrado excesivo en el muchacho, aunque el mismo podría camuflarse con el color de su cabello. Bueno, la verdad es que no lo hace.

Antes de que pueda recuperar fuerzas e incorporarse, es sujetado y ahora azotado contra la misma barra, provocando que pierda la conciencia en el preciso instante del choque. Owen ya pudo darse cuenta de lo fácil que fue agarrar y mover a Kiyoshi, quien a pesar de ser mucho más alto, no tuvo ni la chance de oponer resistencia.

Ahora, solo sangra y está tirado en el piso. Las palabras del criminal enamorado de la ciega llegan a oídos que no están trabajando.

Varios de los presentes piensas que Kiyoshi ha muerto, pues este no mueve ni un músculo. Miradas aterradas aparecen en la escena y palabras recriminadoras en contra de Owen. Es más, dos tipos se animan a situarse cada uno en un costado del chico y sujetarlo con fuerza de los brazos. — No te dejaremos ir. Te entregaremos a la marina para que pagues por el asesinato que acabas de cometer.

Una mujer de mediana edad, aparentemente de profesión enfermera y acompañante de los dos hombres, se agacha a un costado de Kiyoshi y, tras sacar ciertos instrumentos curativos de su cartera, busca aplicarle los primeros auxilios al doctor. Este muy apenas abre los ojos, pero no se entera de nada. La cabeza le da vueltas y le duele todo el cuerpo. Owen realmente se ha excedido.

Por si fuera poco, aunque aún estén lejos, desde la distancia se oyen silbatos propios del cuerpo de marinos. Vienen hacia acá y, viendo que hay alguien en mal estado, probablemente solo culpen a Owen. ¿Qué hará el pelirrojo para resolver todo este problema?
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Hablo | Pienso
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#13
— NO TE ATREVAS A TOCARME. ERES UN SUCIO. UN MALOLIENTE. UN FLOJO. UN TONTO. UN FEO. TU CABELLO ES HORRIBLE. ERES SOLO UN CRIMINAL QUE DEBERÍA IR A PRISIÓN. ERES UN IMBÉCIL. —

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-Y asssssssssí y todo sssssssoy hermoso.-

Técnicamente no lo eres, Owen, ya que Kiyoshi destacó que "eras feo", aunque yo te veo bastante bien parecido, ¿Tendrá algo de envidia o es simplemente una marabunta de insultos al aire con tal de lastimar? En cualquier caso: La situación comenzó a escalar a unos niveles criminales en todo sentido, tanto, que cuando el pelirrojo decidió abalanzarlo para quebrar la barra, sin medir para nada la gran fuerza que había obtenido con tanto entrenamiento, el médico enclenque había parecido ceder hacía ya un largo rato. El sillazo había sido demasiado bestia pero fracturar la barra y demoler parcialmente el puestito había complicado incluso más las cosas; El sangrero imparable de su frente brotaba y goteaba en todas partes a su alrededor, haciendo que la escena que inició siendo cómica y absurda terminase complicándose en demasía y en muy poco tiempo. Cuando Owen finalmente quiso darse cuenta, el médico de su tripulación, de forma completamente inminente, había perdido el conocimiento -¡DDDDDDDDesPIÉRTATE!- comenzó a sacudirlo como una maraca en todas direcciones, viendo como su cuello se movía de manera errática y desconectada de cualquier tensión muscular -¡NNNNNNNO TE MUERAS TOODDDDDAVÍA!- los gritos de su parte se mezclaban entre la fuerte ebriedad, el picor en una frente anestesiada debido al etanol corriendo por sus venas y una desesperación creciente al notar cómo parecía no reaccionar con nada -¿Kiyyyyoshi?- se detuvo, de golpe, al no verle reaccionar ante sus provocaciones o su voz alta sobre la cara.

Cuando reaccionó y soltó de sus ropas, ¡PAF!, el cuerpo del joven médico cayó al suelo, en una mezcla de borrachera inminente y fuerza de impacto que parecía haberlo dejado completamente atónito, al igual que lo estaba Owen en el instante donde, aquellos espectadores que habían alimentado este circo, ahora, parecían estarle abucheando.

¡BUUUUUUUUUUUUUUUU!

¡VIOLENTO! 

¡ENFERMO! 

¡¿QUÉ MIERDA LE HAS HECHO?! 

¡IRÁS A LA CÁRCEL, CABRÓN!

[Imagen: 4SRjZ3b.png]
-¡PPPPERO SI ÉL EMPEZÓ, JODER!-

Cuando finalmente se puso de pie mientras tambaleaba en direcciones aleatorias debido a su fuerte desorientación por su altísimo estado de ebriedad, ahora, quienes le lanzaban cosas no era el propio médico, sino, la gente que abucheaba con desdén al joven pelirrojo en una búsqueda de justicia por mano propia -¡QUE YO NNNNNNO SOY EL MALO!- volaron latas, cáscaras de fruta, un tomate, ¡PLASH! -¡HEY!- pintándole la cara con la fruta a la par que el golpe contundente le hizo retroceder y querer protegerse con los antebrazos ante la cruenta afronta que tenían con el pelirrojo. Es verdad que el pelinegro tenía un tremendo mal beber, pero bueno, tú Owen le partiste una silla en la espalda, digamos que el te dio una cachetada y tu le metiste tres tiros en el pecho -¡MMMMMMIREN!- porque por muy caliente que tuviese el rostro (Y estuviese bajo el sol), podía sentir el pálpito y humedad de la sangre que no cesaba de brotar del centro de su frente -¡MMME CORTÓ!- (Y tú le rompiste una silla en la espalda).

Tan distraído que estaba el pelirrojo para intentar probar su inocencia que no notó como dos hombretones, tan molestos como la muchedumbre, le habían atrapado de ambos brazos.

-¡!-

— No te dejaremos ir. Te entregaremos a la marina para que pagues por el asesinato que acabas de cometer.

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-¿¡ASESSSINATO!? ¡PERO SI SE ESTÁ HACIENDO EL MUERTO!-

Típico de cuando uno está en un estado de ebriedad elevado y busca hacer un esfuerzo por quitárselo; Debido al creciente estrés dentro del pelirrojo y el cómo todo el espectáculo había pasado del bochorno a lo criminal, ciertamente, su elevado estado de ebriedad se aminoró en el instante donde, observando al médico derrumbado en el suelo, podía presenciar cómo una mujer le asistía, al menos, con lo elemental; Alguna que otra aplicación de medicación, algún que otro vendaje y, luego de escucharse el ¡TAK! de unos guantes de látex, quitarle varias astillas de madera que se habían clavado en la espalda de Kiyoshi. El sangrero que había en la escena, un poco mezclada con la arena y la madera, habían hecho ya que nada de esto fuese hilarante. ¡PIIIIIIIP! ¡PIIIIIIIII! -¡Joder, es la marina!- Owen reconocía esos silbatos así fuesen a doscientos kilómetros de distancia, no por nada tenía un oído excelente. Tensando su cuerpo pese a que aún persista envenenado, frunció su ceño para, con una de sus piernas, ¡PLASH!, lanzarle una fuerte patada de caballo a uno de los civiles que lo retenía contra su voluntad y, una vez suelto ese agarre, con su brazo izquierdo liberado, ¡TAK!, golpear con la mano del mismo sentido hacia la mano que ejercía la fuerza justo sobre la muñeca, debilitándole le agarre y tomando distancia de los dos.

El mundo parecía movérsele en todos los sentidos posibles, pero necesitaba escapar, NECESITABAN escapar; Por mucha Marina que viniese, ciertamente, Kiyoshi también era un pirata y, como tal, podría estar dentro de la búsqueda y captura de las fuerzas policiales así como Owen solía hacerlo producto de su inminente necesidad de meterse en un desastre atrás de otro. No demoró ni cinco segundos en aproximarse al cuerpo de su delgado médico y, llevándolo como si fuese un saco de fruta abajo de la axila, lo alzó, sin detener su marcha y corriendo sin parar.

15:30
Isla de Samba
Puerto suroeste de la Isla
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-¿¡Dónde cojones está el Last Whisper!?-

Necesitaba buscar a Maki, Uker y Jensen, ellos podrían ayudarle con el reverendo "malentendido" (No hubo malentendido) de la situación actual. El goteo de su frente parecía perpetuo, amortiguando el rojo carmesí solo gracias a su tan característico abrigo rojo que hacía juego con su estridente cabello; Necesitaba esconderse hasta que el bullicio se calme y, rogándolo por favor, Kiyoshi no termine por denunciarle con las autoridades...aunque él cayese en el proceso, claro está -¡ALLÍ!- no detuvo su marcha ni una décima de segundo mientras que, encallado y varado en uno de los laterales del puerto suroeste de la isla de Samba (Uno donde pasaban ligeramente más desapercibidos al ser muy poco concurrido), saltó entre unos botecitos que se hundieron con el peso de ambos cuerpos apareciendo repentinamente y, luego de dar un fuerte brinco, lanzar a su compañero médico hacia el barco, viéndolo como rodaba varios metros hasta detenerse y el pelirrojo, con un poco de esfuerzo, trepaba al haberse quedado justo en la cornisa -¡NGGGGG!- y, trepando malamente, quedó de cara mirando hacia el soleado y despejado cielo de la tan tropical isla -Joder, qué cerca estuvo eso. Todavía no pueden pillarme.- había disociado durante unos segundos, bueno, un poco más y ya -¿Será que en algún momento me pondrán un se busca? Espero que no, sino, buscar a Gwen va a ser mucho más difícil de lo que ya lo es.- Listo, deja de disociar, Owen -¡! ¡KIYOSHI!- reaccionó en un sobresalto al igual que lo expresaba su rostro, volteando con desesperación hacia el pelinegro derrotado. Se desplazó casi corriendo para quedar arrodillado justo delante de su nariz, pudiendo sentir el impresionante aroma a alcohol que despedía su cara con solo tenerla mínimamente cerca -Joder, hermano, levántate. Soy un tonto, ¿Vale? Ganaste.- empezaba a agitar sus hombros, una y otra vez, -Soy el tonto más tonto de tontolandia, pero levántate.- ahora, su tono y expresión sonaban preocupados, algo...melancólicos, como si no fuese la primera vez que no se hubiese excedido. 

Algún recuerdo turbio, como un flechazo, voló a su cabeza desde su isla natal -Seré tu escudo y te protegeré de trescientos setenta proyectiles, pero también necesito que me ayudes a buscar a mi esposa. Levántate, solo no puedo hacerlo.- un fuerte suspiro salió de su pecho, uno que se lo infló y desinfló con fuerzas mientras su mirada, cabizbaja, bajó hacia la madera del barco al que los unía, aún, como tripulación -...solo no puedo hacerlo. Sé que no podré.-.
-Hablo- , Narro , -Pienso-
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#14
¿Qué sucede en el exterior? No lo sabe.
¿Quién fue el culpable? Es una incógnita.
¿A qué huele? A alcohol.
¿Quién lo ayuda? Ojalá alguien que no sea tan tonto.
¿Quién es el más tonto? Owen.

Kiyoshi solo duerme y sufre a la vez. No muestra señales de despertar, de estar consiente, pero continuamente su rostro enseña gestos de dolor, de sufrimiento. Lo está pasando mal. Su cuerpo débil, enfermizo, ha sido azotado con mucha violencia, algo a lo que no está acostumbrado debido a lo mucho que ha sido cuidado desde que nació. Podríamos decir que es la primera vez que sufre tanto físicamente por culpa de otra persona. Sí, Owen ha sido su primer verdugo. Hay que darle puntos por eso, aunque sean negativos.

Durante el trayecto en que es cargado por su supuesto compañero hacia la zona seguridad, que vendría a ser el Last Whisper, abre cada tanto los ojos. No ve nada, no entiende nada. Su cerebro sigue apagado. Es el movimiento constante el que provoca que, una ínfima parte de él, quiera despertar y entender todo lo que ocurre en el mundo. Porque por mucho que para Kiyoshi parezca que el universo se detuvo, la realidad es que la vida sigue fluyendo. Las páginas del libro siguen escribiéndose aun cuando nuestro protagonista parece haberse quedado sin tinta para utilizar la pluma. Y es que así funcionan los equipos, o mejor dicho en este mundo, las tripulaciones.

Cuando tú no puedes seguir, alguien te ayudará y lo hará por ti.

Normalmente ocurre que en las historias no se tiende a recordar a aquellos personajes que cayeron y mas nunca se levantaron. Los que sucumben al dolor y duermen eternamente, a no ser que hayan protagonizado una escena épica, desaparecen del recuerdo colectivo. Por lo tanto, este pobre médico debe despertar, y sin querer queriendo, Owen lo consigue al arrojarlo al barco. El impacto y el hecho de rodar pone en activación su cerebro, como si de casualidad le diera al botón de encendido.

De buenas a primeras, sus ojos no se abren, pero su mente ya funciona. Lento, pero lo hace. Pareciera un computador que necesita ser reiniciado para volver a dar un nivel óptimo para lo que nos tiene acostumbrados. Cada palabra que menciona el pelirrojo es ese reinicio que su cerebro necesita, y la mala suerte para el enamorado es que justo su mente alcanza ese rendimiento mínimo con una palabra en particular. — ¿Gané…? Ya veo. — Sí, Owen. Kiyoshi es consiente de que acabas de admitir tu derrota, así que el marcador se encuentra 1-0 en tu contra. Podemos decir que te acabas de hacer un autogol. Era esperable, si somos sinceros.

Intenta moverse, pero el intenso dolor que recorre cada fibra de su cuerpo se lo impide. Enseña una mueca de molestia, pues le enfada verse limitado de esta forma. — Sé que solo no podrás, eres un tonto. — Utiliza un tono de voz bajo ya que no le da para más, pero la cercanía que estableció Owen hace que baste y sobre para escucharlo.

Afortunadamente, en este momento se encuentran solos en el barco, así que no habrá la necesidad de dar explicaciones desafortunadas e incómodas. Al menos para el que se apellida Yang. A Kiyoshi le da exactamente igual decirlo. Nunca se ha sentido mal por admitir que ha perdido un enfrentamiento directo. Es muy sincero tanto consigo mismo como con el resto debido a su condición.

— ¿Q-qué pasó…? — Estas seguramente son las palabras que Owen más quería escuchar. Aquí presenciamos la otra consecuencia que la bebida le trae a Kiyoshi. Una vez el efecto desaparece, su memoria lo hace también. Siempre es consiente de que alguna estupidez hizo o dijo, ya que siempre se lo cuentan. Por ese motivo es que se obliga a no ingerir alcohol, pues hacer el ridículo es algo que no se permite. Lamentablemente hoy, la insistencia de su compañerito pirata fue más fuerte que su autoconvencimiento.

Se gira hasta quedar de lado, y apoyándose con la mano diestra es que busca impulsarse con todas sus fuerzas hasta quedar sentado. Por supuesto que esto le dolió, pero no quedó de otra. No se le olvida que está en un piso que no ha limpiado en varias horas y probablemente esté manchando su ropa. Claro, no es consiente de que toda su teñida ya está llena de arena, una que otra astilla que la chica aquella no alcanzó a quitarle, y también sangre. Cuando se percate de esto, volverá a explotar, lo voy avisando.

— Te veo muy sensible. ¿Otra vez sufriendo por esa chica? Tráela a este barco y obliga a la lagarto a que la cuide. — Espera, esa no es una buena idea. — Mejor no. Que se concentre en protegerme a mí. — En verdad decía que era mala idea por otro motivo, pero dejémoslo en que lo que dijo Kiyoshi es más importante.

Y más relevante aún es saber qué diablos sucedió luego de que el primer trago entre en su organismo. Literalmente, desde ahí que todo se volvió difuso para él. No recuerda los insultos ni los vasos que rompió en la cabeza ajena. De hecho, tiene cierta curiosidad por saber el motivo de que Owen esté sangrando tanto, pero por ahora, lo considera en un segundo tier de interés por debajo de lo que le pasó a él mismo. Es obvio, para Kiyoshi, Kiyoshi siempre es lo más importante. Quizás cambie en el futuro, quién sabe, pero así es ahora.

— ¿Qué pasó? ¿Gané la competencia? — De beber. — No creo. — Por algo no recuerda nada. — Solo dime que no me uní a ti en lo que a hacer el ridículo respecta. — Porque da por hecho que Owen hizo una estupidez. O varias. — ¿Y por qué estamos tan heridos? ¿Nos atacaron?

¿Qué hará el enamorado y tonto Owen? ¿Dirá la verdad? ¿Inventará una mentira? ¿Su nivel de tonto hará que diga algo que no se lo crea Gwen ni en su momento de mayor adoración a Dios?
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Hablo | Pienso
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#15
— ¿Gané…? Ya veo. —

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-¡ME HABÍA CAGADO ENCIMA! ¡MENOS MAL QUE ESTÁS VIVO, JODER!-

En el instante que vio la tenue reacción del pelinegro envuelto en una marabunta explosiva de olor a alcohol, ciertamente, el rostro apagado y tristón del pelirrojo comenzó a alegrarse en demasía justo delante del cuerpo tumbado de su médico, ¿Cómo le explicaría, sino, a su provisional tripulación, que se había cargado accidentalmente a un miembro de ella? Lo bueno es que parecía que tanto Maki, como Uker y Jensen, debían estar dando vueltas por la Isla de Samba y obteniendo información, probablemente, para su cruce hacia la Grand Line. A Owen mucho no le interesaba esto: Recordemos que estaba allí por el mandato celestial de un tipo con enormes problemas para poder controlar sus erecciones. Sí, bastante lamentable todo.

El movimiento del barco era tenue, pero lo suficientemente apreciable para sentirlo mecer por alguna que otra olita salvaje que movilizase la cubierta mientras que el pelirrojo, en cuanto vio que Kiyoshi parecía estar volviendo progresivamente a la normalidad (Y más luego de luego de admitir que "solo no podrá"). Aunque bueno...hubo una pregunta que despertó no solamente la curiosidad del muchacho, sino, que sin quitarle la mirada de encima, le obligó a taparse la nariz por el tremendísimo olor a alcohol que desprendía su médico y, bajo sus términos, su nuevo camarada y amigo.

— ¿Q-qué pasó…? —

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-Te agarraste un pedo para veinte y yo también. Se nos fue rápido porque nos pusimos bélicos, aunque nos van a dar terribles ganas de mear dentro de poco.

Su voz cambió notoriamente producto de tener un tono bastante nasal al hablar, haciéndole escuchar extraño y diferente, debido a que bloqueaba las fosas de su nariz producto del hermoso aroma a etanol que desprendía el médico (Mezcla de muchos alcoholes, evidentemente). De todas maneras, en el instante que el pelinegro decide quedarse mínimamente sentado con una expresión envuelta en un dolor atronador (Físico y mental), el pelirrojo, que tenía el hígado mucho más joven y menos desgastado, parecía estar casi purgado y simplemente sintiendo ese tenue envenenamiento que se disipa al poco tiempo.

Su pregunta con respecto a su sensibilidad le generó un rubor incómodo, uno diferente, uno sensible, frágil, de esos que a Owen no le gusta mostrar por la enorme pena que le da; Toda su vida había sido capaz de ligar o estar con chicas, sin algo más que unos cuantos besos de una noche y poco más...pero, ¿Gwen? Gwen era una cosa tan distinta que hasta le atrofiaba las ideas, los pensamientos, y nublaba su mente hasta puntos ligeramente obsesivos. La mirada de aquellos orbes celestes, desviada hacia un costado, no hizo más que obligarle a tirar su cuerpo hacia atrás con un poco de fuerza hasta que ¡PAK!, se escuchó el impacto de la espalda del pelirrojo mientras mantenía esa vergüenza implícita, una que le apretujaba ligeramente la cara -Me encantaría hacerlo...pero no puedo. Imagínate...- y ahora su rostro sí se puso más serio, uno que primero buscó hacer contacto visual con el pelinegro -...que toda la mierda de mi pasado le ataque o atormente a ella, ni cagando. Esa mujer es un sueño para que tenga que sufrir algo así,- y ahora, sus orbes, fueron directamente hacia el cielo mientras ambas manos se posaban en su nuca, usándola de apoyo -hasta que no ate todos los cabos...no puedo prometerle un futuro,- y, casi sin poder aguantárselo más con su cuarto de verdad (y tres cuartos de mentira que era), dejó de morderse la lengua un solo segundo -todos los cabos. Incluido el que tengo en este barco.- no pensaba decir más, aunque el muchacho haya dejado implícita que su protección parecía no tener ningún tipo de atado y compromiso, aunque obligaba, emocionalmente, a que fuese recíproco con el pelinegro.

El goteo del sangrar de su frente se pronunciaba y la calidez del mismo proseguía, los cortes con cristal suelen ser lo suficientemente profundos como para liberar una cantidad de sangre que visualmente fuese muy escandalosa, tal y como ocurre cuando uno se corta un dedo. Incluso aunque el chorro proseguía creando un pequeño canal que viajaba hasta su mentón para luego derramarse en gotas hacia su chaqueta rojiza (Camuflándose casi perfectamente entre el color), ahora, lo hacía hacia el lateral del barco, producto a seguir tumbado sobre la cubierta de madera del navío mientras escuchaba al médico de su tripulación intentar armar el rompecabezas de semejante situación indecorosa. Owen parecía estar mucho más calmado; El hecho de saber que seguía vivito y coleando, ciertamente, le había quitado la enorme angustia que le atormentaba hacía cinco minutos -Pasaron muchas cosas, lo importante, ¿Sabes qué es?- sonrió, pícaramente, mientras fruncía el ceño en aquel contacto visual que no perdía con el pelinegro -Que ganaste la apuesta, te ayudaré a encontrar a los asesinos de tus padres, pero yo no voy a cumplir mi parte del trato.- Porque claro, uno de los dos debía abandonar su sueño propio en pos de completar el ajeno -No me hice rico siendo honesto.- No eres rico, Owen, de hecho te caes a pedazos -Pero...sí- y, irguiéndose para quedarse sentado, exactamente igual que Kiyoshi, sonrió con los labios mientras un poco del goteo sangrante salpicaba en direcciones relativamente aleatorias producto de su hiperactividad.

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-he forjado lazos con gente guay lanzando alguna que otra mentirilla que otra, como contigo, compañero de aventuras.-

Y, alzando su brazo con honestidad (Pese a que sus intenciones en aquella embarcación jamás fuesen sinceras) estiró el brazo con la palma abierta aunque un poco encorvada, buscando que con el impacto del choque de manos se generase ese característico estruendo que a los hombres les encanta, activa algo instintivo y animal y les devuelve al paleolítico con un simple sonido -Estamos juntos en esta, médico. Así nuestros caminos se separen, ten por seguro que también se juntarán hasta que logremos lo que queremos, es más:- y, sin poder resistirlo, un pequeño rubor apareció en sus mejillas, uno que le llenó de una vergüenza honesta que cerró sus ojos, le dibujó una sonrisa tonta y le obligó a rascarse la nuca -búscate un buen conjuntito, uno guapo, traje y corbata, que tendrás que venir a una boda a la que estás invitado desde ya.- parecía dejar implícito de a quién se refería, aunque no hubiese necesidad de aclarar de a quién o en qué condiciones se estuviese refiriendo -A todo esto, cuando andabas ahí, medio en pedo,- y, colocándose en una posición un poco más serena, encorvada y con el cuello un poco hacia adelante mientras ambos brazos colgaban por el frente del pelirrojo, prosiguió -mencionaste que quien la cuidaba era raro, muy raro.- su tono de voz, alegrón, disparatado y algo agudo, pareció corregirse hasta tornarse mucho más serio y directo, sin perder ese chispear propio de su ser -¿Quién...la cuidaba? Hay...algunas cosas de ella...que son un poco extrañas, no es que no confíe en ella, para nada. Pero...- su mirada, sin intención, se desvió, perdiendo el contacto visual para divagar un poco en su propia cabeza -...casi parece como si ella misma hubiese omitido cosas de su pasado por su bien, ¿Me entiendes? ¿Te ha pasado? ¿Has visto casos así?- la sangre seguía corriendo por su cabeza. Sí, Kiyoshi, habías perforado fuerte en esa cabeza semi-vacía -¿De alguien que para aminorar un trauma hacen como que no existió, y hasta cuando intentan recordar, no pueden?- eran preguntas realmente genuinas, clínicas, Owen tenía muy presente los suyos propios y, los mismos, fueron el motor que lo llevaron hasta donde está aquí, casi que literalmente -¿Una manera de...vivir en paz, para no tomar...alguna decisión...tonta, como dirías tú?- su rostro se puso serio de repente, como si quisiese dejar implícito a que se refería con "tomar una decisión tonta" y, que, para algunas personas, es el escape ante una tortura imposible de sanar.
-Hablo- , Narro , -Pienso-
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#16
Realmente le molesta un poco que el pelirrojo complique tanto las cosas. Kiyoshi es el tipo de persona que toma precauciones para mantenerse a salvo y hacer bien su trabajo, pero nunca se ha sentido tan entre la espada y la pared como ve a Owen. Para ser un tipo agresivo y con personalidad, ve en él un miedo latente que no lo deja actuar como gustaría. ¿La decisión de mantenerse lejos del amor de su vida será verdaderamente lo que desea o es meramente el terror que experimenta su mente lo que le obliga a seguir ese camino?

Opta por desviar la mirada, no le gusta verlo sangrar de esa forma. Ya hizo varios intentos por moverse y levantarse para ir por su equipo médico y tratar sus heridas, pero el cuerpo no le responde. Cualquier pequeño movimiento que intenta le causa un dolor de los mil demonios. Mejor que no recuerde lo que sucedió una vez el alcohol entró en su sangre, porque quién sabe lo que podría hacer como reprimenda si se entera del brutal ataque que hizo Owen en su contra. Seguramente unos cuantos disparos saldrían de su rifle sí o sí, así que mejor que el maleante se concentre en hablar otras cosas y no en eso.

— Gwendolyn es obstinada. Estoy seguro que si le permites ir contigo, no dejará que la apartes de ningún peligro. Pero confías demasiado en que no perderás la vida antes de poder vivir a su lado. — Suelta un ligero suspiro para luego llevar lentamente la diestra a su cabeza y acariciarse un poco. No solo le duele físicamente, sino mental. Este chico es muy complejo para lo directo y simple que tiende a ser el médico. — Supongo que deberé ayudarte para que tengas más vidas que un gato. Solo asegúrate de que no vuelva a beber. — Y por si no queda claro. — O seré yo mismo el que impida que regreses a salvo a casa.

Lo curioso ahora es la mención de aquel trato. Dice que no cumplirá su parte, pero Kiyoshi… no se acuerda de cuál es. Sin embargo, siente que si le cuenta eso, quedará como tonto, lo que no le gusta. — De acuerdo, tonto, solo espero que seas consiente de que en mi mundo está prohibido romper los tratos. Cuando te necesite, deberás estar ahí, al igual que lo estaré cuando tú o esa muchacha necesiten un médico. — No olvida lo que Gwendolyn le debe, y decide no mencionarlo porque si algo recuerda de su charla con Owen, son los incomprensibles celos que empezó a demostrar. No desea otra escenita de esas en donde solo malinterpreta todo. Vamos a llevar la fiesta en paz, es lo que quiere.

— ¿Qué? — La cara de Kiyoshi lo dice todo. “Este tonto no es más tonto porque debe ser ilegal en la isla donde nació”. Para una persona normal, la reacción común debe ser la de alegrarse por una noticia así. ¿Pero quién dijo que el de apellido Maeda es como el resto? Primero, él nunca ha tenido pensamientos al respecto. Cuestiones del amor y tal no son sentimientos que nazcan normalmente en él, es muy raro —lo que no debe extrañarle a nadie debido a su personalidad—. Si a eso le sumamos toda la historia que el mismo Owen, le parece un plan muy prematuro y con poco porcentaje de éxito.

Además, esas reuniones tienden a tener mucha gente y… — Ni lo sueñes, no cuentes conmigo. A no ser que planees invitar a poca gente, paso de ir a un sitio repleto. — El ataque de ansiedad que le daría sería incontrolable, por lo que prefiere evitárselo. Además, no considera cercano a ninguno de la parejita como para verse obligado a asistir de todas maneras.

— Mira. Cuando las personas nacen ciegas, hay formas de lograr que puedan ver, pero necesitan ser analizadas y tratadas pronto. Le pregunté si las personas a su cargo la llevaron con un doctor. — Otra vez intenta levantarse, pero es inútil. Incluso, el dolor hace que caiga hacia atrás y quede recostado unos segundos. — Maldición… — Estira el brazo derecho y abre la palma, recogiendo y extendiendo los dedos en señal de que le tome y lo ayude a incorporarse nuevamente.

— No recuerdo exactamente sus palabras, pero su respuesta fue negativa, junto a que le dijeron que no era necesario ver este mundo o algo así. Es un tonto, pues cada uno debería decidir eso luego de verlo por su cuenta. Pero bueno, tampoco es que pudiera hacer algo. Desconozco quiénes la cuidaban antes de conocerla. Me dijo que viajaba sola. ¿Tú realmente estás bien sabiendo que está en el mundo por ahí, sola, sin ver? — Para Kiyoshi, desde su perspectiva de médico, es algo terrible.

Ya lo último es lo más interesante que ha mencionado Owen desde que lo conoció. No, hasta apostaría dinero a que es lo más relevante que ha dicho desde el día en que nació. — Sí, es algo que sucede. Normalmente ocurre que es un proceso involuntario, pero por como lo dices, pareciera que fue una decisión de ella. ¿Estás seguro de eso? De todos modos, si me preguntas, si ella puede realizar su vida normal, lo mejor es que no intente recordar.

Procede a apuntar acusadoramente con el dedo índice. — Pero si es un problema, necesita ayuda. Las personas tontas dejan las cosas pasar en vez de acudir a médicos. Tienen miedo de pagarnos o algo así. En vez de que gastes dinero bebiendo, podrías usarlo para pagar por ella y ayudarla, tonto. Si ella era Tontalyn, tú serás Tontowen… No sé si me convence, pero ya iré pensándolo mejor. Tú lo que puedes hacer es investigar sobre su lugar de origen. ¿Sabes cuál es?
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#17
— De acuerdo, tonto, solo espero que seas consiente de que en mi mundo está prohibido romper los tratos. Cuando te necesite, deberás estar ahí, al igual que lo estaré cuando tú o esa muchacha necesiten un médico. —

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-Estamos juntos en esta, borrachín. Así nos separemos, te ayudaré a que encuentres a esos cabrones.-

Y la sangre seguía a borbotones en su cabeza, incluso, empezando a tornar esa piel ligeramente bronceada en algo más pálido. Todavía anestesiado un poco por el etanol circulando por su cuerpo, ciertamente, el diálogo entre ambos, ahora sí, parecía mucho más ligado a la confianza y al apego entre ellos, sabiendo que estaban juntos en una travesía que, a todas luces, podía complicarse infinitamente más del o que podrían solamente imaginarse. Sin embargo, lo que sí vio complicarse Owen fue la expresión del médico que, atónito, se aterró de solamente imaginarse la marabunta de personas que vendrían a aquel posible casamiento; El chico era alguien de contactos, simpático, alegrón y muy explosivo, pero, ¿Sumados a todos los que podría traer Gwen de su propio camino? Eso sería una fiesta tan loca que hasta los bardos harían epopeyas con ella -Vas a venir y te va a molar, no me seas blandito.- fue todo lo que contestó el pelirrojo, el cual se mostraba tan desafiante como provocador.

Aunque...la conversación de ellos dos, automáticamente, capturó por completo la atención del pelirrojo que cada vez sufría de un déficit de sangre; A su alrededor, una pequeña marca carmesí empezaba a dibujarse y él, todavía ligeramente anestesiado (Y ahora completamente pendiente de Kiyoshi) más ignoró su imparable hemorragia. Su rostro, completamente fijo en él, mantenía un ceño fruncido que hasta hacía cuestionar las propias palabras del profesional no muy lejos de su posición: "Cuando las personas nacen ciegas, hay formas de lograr que puedan ver" -...tengo mis dudas con respecto a eso.- fue algo que balbuceó, con sus ojos desviados hacia un costado; Un recuerdo, fuerte, latente, apareció en su cabeza como un flechazo a toda velocidad:

Recuerdo


No recuerdo exactamente sus palabras, pero su respuesta fue negativa, junto a que le dijeron que no era necesario ver este mundo o algo así. Es un tonto, pues cada uno debería decidir eso luego de verlo por su cuenta. Pero bueno, tampoco es que pudiera hacer algo. Desconozco quiénes la cuidaban antes de conocerla. Me dijo que viajaba sola. ¿Tú realmente estás bien sabiendo que está en el mundo por ahí, sola, sin ver? —

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-¿Le dijo que...no era necesario que viese este mundo?-

Seguía terrible, muy terriblemente pensativo. Era como si todas las piezas apuntasen directamente a un culpable: La propia iglesia en la que ella tanto se aferró y confió desde que tiene uso de razón, ¿La misma que la privó de conocimiento o de ver por algo en particular? -Estoy bien, porque ella es infinitamente más fuerte que yo, tío.- le resultó inevitable contestar aquello, usando su palma para descansar el mentón con el codo apoyado sobre una de sus piernas. Estaba muy, demasiado interesado en todo lo posterior que el médico había espetado, ya que pese a que Owen pueda parecer muy efusivo, gritón y bastante pendenciero, era un joven exageradamente reflexivo (A su manera), y más en las cosas que le interesaban en demasía -Ella tiene un poder especial, hermano.- Le miró fija y fuertemente a los ojos, clavando esos orbes celeste brillante en él -No es algo tangible. Bueno, parte de su poder sí lo es. Ella se comió una de las frutas raras de esas en un templo en el que estuvimos.- En la mano del pelirrojo, ahora, empezaba a marcarse el carmesí de la sangre que no se detenía y hacía la situación hasta incluso más bizarra, mezclando seriedad con aquel charcadero sanguíneo -Ellos decían que era una diosa del hielo de no sé qué historias, pero, luego de darle UN- hizo énfasis en el número, apuntando hacia el cielo con el índice -mordiscón, se empezó a sentir rara. Era una fruta celeste, muy grande, llena de espirales por todos lados. Ella dijo que sabía horrendo y empezó a brotar un frío tan fuerte que- y, empezando a desabotonarse su chaqueta roja desde el centro conjunto con el ¡uuuuuuuuIK! del cierre, mostró cómo toda la parte central de su pecho (pectorales, parte de los deltoides y el inicio de los abdominales) estaban mucho más oscuros, todavía, sanando, de algo que había acontecido hace varios meses, producto de su gigantesca sensibilidad a las temperaturas frías; Tenía quemaduras por frío, unas que, si no se hubiesen detenido, probablemente le habría matado las células hasta gangrenarle -me quemó todo el pecho. Había hasta congelado todo el aire que pasaba por su camino. No creaba hielo, era algo mucho, mucho peor, tío: Era congelar el aire, hasta dolía respirar.-.

Luego de su explicación, comenzó nuevamente a abotonarse la camiseta para volver a permitir que el charco de sangre cada vez se amplifique más, haciéndole una base roja oscura entre las piernas -No sé de dónde es ella. Es muy reacia a contármelo, ¿Sabes lo que pasó la vez que empecé a contarle sobre lo que había visto en la gema grande que tiene en el cuello? ¿Recuerdas?- buscaba intentar generar cierta complicidad; Si Kiyoshi había visto a Gwen, habría notado que, en su cuello, colgaba un collar con una gema azul bastante grande que la adornaba aún más de lo que ya lo está por naturaleza -Ese collar es un guardapelo realmente, dentro había una fotografía y un papel. En cuanto empecé a querer leer lo que decía el papel...- la vista del pelirrojo, desviada, fue hacia un lado, frustrada por la confusión. Rascaba su mentón, una y otra vez, pensativo -Me detuvo tirándoseme encima, como si quisiese bloquear aquello. Luego, otra vez, averiguamos un poco de su pasado y esa tal Griselda no es ella, pero sí su hermana, ¡AGH!- y, finalmente frustrado, comenzó a sacudirse sus ya despeinados cabellos con ambas manos debido a lo imposible de poder pensar -No sé si meterme en algo as...í...ayu...- el mareo ya sí fue violento, la palidez, fuerte, la expresión atónita peor. Sus ojos empezaron a volar en direcciones aleatorias como si quisieran centrarse pero, otra vez, el pelirrojo estaba próximo a desmayarse pero esta vez por falta de sangre justo delante del médico -...da...ría...o mejor...- como un trompo empezó a tambalearse.

¡PUMB!

Hasta caer de espaldas contra el suelo, a punto de perder la consciencia.

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-...o...no...tortu...rarla.-

El impacto de su espalda y de la sangre brotando sin parar hicieron que le manchase parte del rostro de forma aleatoria, más aún con el sangrado que tenía justo a sus espaldas. Cualquiera pensaría que, quien viese esa escena, podría imaginarse una pelea encarnizada donde Kiyoshi había sido vencedor y, el pelirrojo, su pobre y joven víctima por su fuerte dependencia al alcohol. Aún así, y a punto de quedarse catatónico, Owen seguía pensando en Gwen. Su obsesión, honestamente, llegaba a puntos casi ridículos.
-Hablo- , Narro , -Pienso-
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#18
Puede decirle que no le llame borrachín, mucho menos tío, pues no es nada de eso. Imagina decir que es pariente de este tipo tan tonto. — No, por favor… — Pero se esfuerza en asumir que el alcohol hace efecto en las palabras que utiliza. Al menos sirve para tener un descontrol en la lengua y revele más información interesante. Siendo sincero, tiene cierta curiosidad sobre aquella muchacha, pero no muy allá. Su principal interés es el tema de su ceguera. Lo que tenga que ver con su pasado no es asunto suyo. Suena feo, pero es la verdad. Lo que llama su atención ahora es el pelirrojo con que habla, pues se comprometió a ayudarlo, además de necesitarlo para que se encargue de su protección.

— Me dio la impresión de que esa persona que se lo dijo quería que ella fuese ciega. Sin embargo, es solo mi teoría por pocas cosas que escuché de ella. No te hagas historias raras por mi relato, sino que céntrate en lo que ella te dijo y en lo que puedes descubrir de cara al futuro. — Es un científico, sus comentarios deben estar justificados y basados en evidencia empírica, por lo que no desea que se tome su palabra como la única verdad. Puede simplemente estar equivocado y, en dado caso, no quiere que se le moleste por eso. Ojalá Owen lo entienda.

Lo que sí no comparte es ese pensamiento tan basado en los sentimientos del pelirrojo. — Escucha, no sobrevivirá en este lugar con el poder de los sentimientos ni nada así. Necesita fuerza de verdad. — Kiyoshi aquí comete un error grave, pues se apuró en interrumpir a Owen cuando este sigue hablando. El médico no sabe si la información acerca del consumo de la fruta del diablo le tranquiliza o le preocupa aun más.

Él también se comió una y le otorgó una curiosa habilidad, pero lo primero que le dijo una persona de confianza es que no lo mantenga más o menos oculto hasta ser capaz de utilizarla de tal forma que ayude para su protección. En el bar de antes le enseñó el poder a Owen porque confía algo en él, y los demás a su alrededor estaban lo suficientemente lejos como para no ver que todas esas burbujas fueron creadas por sus manos. Kiyoshi no fue despistado, se fijó en su entorno antes de actuar. Es precavido, siempre lo es.

— Solo espero que no la tachen como un peligro por poseer algo tan terrible como lo que dices. — Y le muestra, generando más preocupación aquello que le enseña tras tantos meses desde el momento en que ocurrió. — Me molesta mucho el frío. Supongo que deberé asegurarme de encontrarme nunca más con ella o moriré de congelado. — Suena a broma, pero está hablando bastante en serio. Si Owen no le hubiera enseñado las consecuencias en su pecho, no habría creído tanto a cabalidad en sus palabras. Pero como dijimos antes, si es demostrable, Kiyoshi lo cree.

Podría decirle que no recuerda nada de collar ni gemas porque no es alguien que se fije en esas cosas, pero todo eso pasa a segundo plano en el momento en que la salud de Owen empeora. Y es que recién ahora Kiyoshi se percata de lo mal que se encuentra. A duras penas se pone de pie, pues su cuerpo le duele horrible y ni sabe por qué, y va a por su maletín en donde está su equipo médico, o al menos lo que queda de él. Recordemos que desde que salió de casa hacia la Isla Karate, no ha vuelto por utensilios. Sumado a que le robaron su dinero, solo le queda lo poco que ha sobrado.

— A ver, no te muevas. — Un comentario que parece de más ya que a simple vista se nota que no tiene posibilidad de hacerlo. Durante varios minutos, Kiyoshi guarda silencio. Utiliza gazas, desinfectantes, tijeras, pinzas, de todo lo que posee. Llama la atención que tarda más de lo que le tomaría a cualquier otro médico, y es que este le da principal énfasis a ir limpiando continuamente. De este modo no solo ataca desde la base cualquier infección en las heridas ajenas, sino algo que pueda traspasarse hacia él. Es muy meticuloso en todo lo que respecta a la limpieza, incluso en su trabajo como médico.

Al final fue inevitable el coser unas zonas alrededor de su cabeza, pero colocó los suficientes parches para que no quede feo a simple vista. — Ahí está, solo intenta no esforzarte durante unos días, aunque eso es lo que se le recomienda a los humanos ordinarios. Tú pareces de otro mundo. — No es un halago, sino que lo está ofendiendo, aunque será difícil de entender.

— También deberás tomarte estas pastillas cada seis horas. Sé responsable o te regañaré. — Ya ha dicho varias veces que detesta a aquellos que no se preocupan de su salud.

Recién ahora se puede retomar la charla de hace un rato. — Mira, Owen, ya te dije que no soy un experto en el amor, pero el ser humano de por sí es curioso. No tengo la respuesta 100% correcto acerca de qué será lo mejor para tu relación con Gwendolyn, pero sí estoy seguro de que debemos encontrar las respuestas a nuestras dudas o nunca estaremos tranquilos. Su amor calmará tu corazón mas no tu mente. Ten eso en cuenta. — Y esto demuestra su inexperiencia. Realmente, tanta duda y misterio también perjudicará a su corazón, pero como Kiyoshi lo ve desde un tema más médico, no se percata de ello.
[Imagen: u2oxCl9.png]

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#19
Parecía que Kiyoshi había entrado relativamente en confianza con un Owen con el que, hacía unos días atrás, había tenido un enfrentamiento un poco bruto y tosco. El intercambio de sus experiencias que giraban entorno a la misma persona, ciertamente, le ayudaban a saber un poco más con respecto a la enorme incógnita que resultaba ser Gwendolyn en una innumerable cantidad de cosas. El pelirrojo, por suerte o por desgracia, evidenciaba el hecho de haber tenido un pasado turbulento y movido por un accionar delictivo (Y terrorista) y que le movilizó hasta exactamente el punto donde estaba ahora, ¿Pero Gwen? ¿Quién era? ¿Qué había hecho? ¿Cómo se había criado? Las respuestas solían ser tan escuetas que, literalmente, parecía caída desde el mismísimo cielo para empezar con una nueva vida desde cero.

En cuanto el pelirrojo escuchó la contestación del médico, ciertamente, su mirada se tornó cómplice, preocupada, "No sobrevivirá con el poder de los sentimientos, necesita fuerza de verdad". Le resultó inevitable verse su propia palma izquierda, sin que se detuviese el sangrero de su frente en aquel momento -Ella tiene fuerza de verdad. El que es bastante más normal...soy yo.- eran demasiados individuos especiales que Owen había conocido a lo largo de su travesía, teniendo un miedo latente que, progresivamente, iba gestándose en su interior: Quedarse atrás por no ser especial como ellos.

Aunque bueno, especial lo era. Nadie hubiese aguantado con una hemorragia en la cabeza durante más de una hora como él.

Por suerte para Owen tenía exactamente a un doctor que, mal o bien, sería capaz de suturar aquella piel cortada de lado a lado. La falta de sangre hacia el cerebro le había dejado tan desorientado que veía múltiple, con destellos de colores circulares, evidenciando un posible y pronto desmayo que era aguantado a punta de la férrea y exigente determinación irrefrenable en su corazón.

— A ver, no te muevas. —

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-Enfermera, me voy a morir.-

Le resultó imposible no resistirse a ver al médico actuar en cuanto tuvo la oportunidad; El sangrado y el desmayo habían sido lo suficientemente intensos como para terminar anestesiándole buena parte de la cara e, incluso trabajando con precisión. Todas las manchas de sangra provocadas por el sacudón intrínseco de su cuerpo y que esparció la hemoglobina en direcciones aleatorias (Incluida la cara del muchacho) era limpiada una y otra vez, dejándolo impoluto, más limpio que lo que el propio Owen podría higienizarse normalmente (Aunque eso hable bastante más mal de él que bien del propio especialista). Luego de una sutura que pudo sentirse al estirar la piel de su frente más un pequeño parche que era lo suficientemente fino como para simplemente cubrir la cicatriz, el flequillo del pelirrojo bajó hasta casi no permitir ver nada más allá, como si nada hubiese ocurrido.

— Ahí está, solo intenta no esforzarte durante unos días, aunque eso es lo que se le recomienda a los humanos ordinarios. Tú pareces de otro mundo. —

[Imagen: 26b512af6613d7b3db5dcf3b8e6b44f4.jpg]
-¡ESO ES FÁC-

Se intentó levantar de golpe.

[Imagen: e0e0bcef8883755041ce043d39a1942c.jpg]
-...Oh.-

Sus piernas y cuerpo cedieron automáticamente como si hubiese perdido total y completamente el control, ¡PUMB!, haciendo que vuelva a caer derribado y de espaldas hacia el suelo. La pérdida de sangre había sido bastante basta y, si bien las costuras en su frente empezaban a picar, nada se comparaba a un cuerpo que parecía haber perdido la voluntad de movimiento. Los ojos de Owen se veían perdidos, su mirada se llenó de brillos otra vez, debía dejar de estar provocando tanto los límites de su propia integridad física constantemente -...joder...me he pasado con la desangrada.- su rostro se veía agobiado, molesto, como si hubiese una desconexión total entre su condición física y lo que su cerebro le estaba amenazando: 

[Imagen: P08AvRJ.png]
"Si no paras, nos mato a ambos"

-El que se muere es gay.-

Tal vez el pensamiento pecaba un poco de homofóbico, pero Owen realmente buscaba desafiar a su propio organismo hasta llevarlo a los máximos límites. 

De todas maneras, elevó la vista y buscó realizar contacto visual con el médico mientras el fulgor solar impactaba contra sus retinas, haciendo que entre-cerrara los ojos mientras estiraba la mano hacia una pequeña botella de cristal que tenía unos cuantos círculos chatos blancos -¿Saben a fresa? No me habrás dado pastillas de esas que saben a culo, ¿No?- porque el pelirrojo sabía que las medicinas, por norma general, no se diseñaban para tener buen sabor. Tal vez para algún mocoso peleador, pero no para un adulto funcional.

Lo último que sí mencionó el médico fue...realmente sorprendente. Incluso siendo incapaz total y completamente de poder mover su cuerpo, se quedó prestándole detenida atención al final de su explicación: "Su amor calmará tu corazón, más no tu mente" -...- un silencio atroz le invadió, porque le resultó inevitable no reflexionar acerca de sus últimas palabras mientras sus orbes celestes anulaban el contacto visual previamente acordado, desviándolo hacia un lado -¿No sería...un poco turbio de mi parte andarla investigando a sus espaldas?- aquella idea le perturbaba, estaba demasiado enamorado de la muchachita como para siquiera plantearse actuar de esa manera. Intentó mover la pierna izquierda. Nop, imposible, solo realizó una mini-convulsión -Muchas veces me lo he preguntado, tío, ¿Qué son las cosas que sé de Gwen?- empezó a sonreír de forma bruta, ligeramente forzada, como si buscase realizar un chiste que -¡Imagina que resulta que era una asesina serial o algo así! ¿Sería raro, no?- y, poco a poco, progresivamente, necesitaba validación y complicidad de parte del pelinegro justo delante de él, ya que su mueca sonriente se empezó a tornar progresivamente preocupada y hasta asustada -...No?- enfocó sus ojos en la pequeña botella de cristal -Déjamela aquí al costado o guárdamela en el bolsillo. Es más, hermano, ¿Puedes cargarme?- lo preguntaba genuinamente. 

Se podían ver espasmos, una y otra vez, de todas sus articulaciones -Mira,- movía el brazo derecho, espasmo, nada -mi cerebro me tiene de rehén. Hay como una cosa que te pegan con un picahielos en el cráneo para reventarte el lóbulo frontal, ¿Me puedes hacer eso así deja de estorbar?- intentó mover el brazo iquierdo, espasmo, nada -Coño. Creí que si lo amenazaba iba a dejarme en paz. Sigh.- infló y desinfló su pecho en un profundo suspiro -Tendremos que limpiar este charquero de sangre,- volteaba su cuello de lado a lado con dificultad, aquello también estaba limitado -que si lo ve Uker se va a poner como loquita.- una sonrisa animada y alegrona escapó del rostro del muchacho, sincera, distinta -¿Y si usas tus poderes burbuja para limpiar? Pero no me duermas esta vez, cabrón.- y, sin siquiera poder mover un músculo y con nuevas dudas en su cabeza, aquel nexo que traspasaría el ser una tripulación (Y ciertamente un polizón, como Owen lo era) pasaría ser un lazo que, en el futuro, Kiyoshi se cobraría hasta probablemente con intereses.
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