Fic | Fragmento de memoria 5.0
#1
Ser empáticos, muchas veces, no resulta algo bastante fácil. Los Piratas, no son una especie de bando justiciero que va buscando salvar a las personas, pero tampoco son de esos bandos que puedan ignorar esa situación. Su problema, de alguna manera, podría decir que pasa por cambiar las bases de la justicia que los tiempos modernos usan; pero también por reducir la cantidad de basura que se acumula alrededor de la estructura. La marina nunca llegaría a tal sitio y mucho menos para ayudar a esas familias ¿Qué les quedaba? A estos amables piratas, por decirlo de alguna forma, salvo algún tipo de presa apetecible pise esas tierras no intervendría y así muchas otras facciones. Claro, hay bandas de todo tipo, después de todo, ellos son una de esas poco peculiares para ser piratas.

La sinceridad es buena, pero existen mil y un formas de transmitir lo mismo, hablando distinto. Su primo sonreía mientras caminaba al escuchar que Kyo buscaba una forma de pago para que los ayudasen. La risa es causada por el hecho de que, si esa era una excusa para ayudarlos, le funcionaba al Zar, y sí, un poco de dinero no le viene mal a nadie. Son piratas, tienen que actuar muchas veces de esa forma y hasta ahora ha funcionado. El más egocéntrico de todos, se autoproclamaba un dios generoso frente a esas personas, podría serlo si de alguna forma los liberasen de su martirio |Somos piratas, les robaremos a quienes los acosan porque seguro tienen algún botín interesante |Mencionaba el Zar para que no luzcan muy bondadosos y formar una reputación en base a eso |Si se benefician como parte de, bien por ustedes |Quizás si los pobladores lo ven de esa forma, como si estuvieran intercambiando un favor por otro, no tendrían muchas dudas respecto al hecho de porque los ayudaban.

Caminaron hasta ubicarse en un punto más sucio, con montículos de desperdicios por doquier que formaban un semicírculo y entre ellos casas improvisadas |Es aquí donde vivimos, como verán son materiales de fácil combustión por lo que es muy fácil para ellos amenazarnos con una pequeña antorcha |Dijo el viejo que iba con un paso más lerdo| Entre ese sentimiento de perder lo poco que tenemos y, sobre todo, a nuestras familias es porque les damos nuestro dinero| Suspiraba y cambiaba levemente el tono de sus palabras |Alguna vez luchamos, perdimos a muchos, por eso nos cansamos de hacerlo |Con esto los rostros se marcaban más en los sentimientos de pena y agobio. Frente a estor Su primo no se inmutaba, es cierto que es una situación crítica, pero simpatizar demasiado tampoco es sano. Era momento, una vez más, que interviniera Kyo. Partirían en base a lo que tengan para ofrecer como: dinero, información, etc.

Conforme avanzaban el escenario se pintaba de decadencia y podredumbre, era algo que se veía venir, el sitio donde estaban era la famosa y olvidada parte Sur.  La gente a veces parecía acostumbrarse a su miseria y ese lugar era la imagen ideal para esa metáfora. Pelinegro seguía el grupo que se conformaba por sus compañeros de este grupo pirata y algunos lugareños, en realidad el pelinegro de cabellos largos no tenía mucha noción de por qué estaban entrometiéndose en cosas que no eran de su interés y menos para un grupo de piratas, pero, ya estaban ahí y ahora tenían que resolver ese lio en el que estaban, aunque claro algo a cambio recibirían, por lo menos eso era lo más positivo que veía el oriundo del Reino de Sorbet. Con un pensamiento muy drástico sobre estas situaciones, pero aun así permitirá que sucediera, quizá se encontraban algo interesante o algún enemigo de valor.

Los pasos se hacían más lentos, porque el espacio igual se veía reducido y  un aroma nada agradable se esparcía por todo el lugar, Pelinegro miraba con un poco de desprecio, pero sin fruncir su rostro de ninguna forma, el olor no era agradable, pero no era el más incómodo que había apreciado a lo largo de su vida. Sabía que conforme se acercaran a sus hogares eso podría suceder, entre ruidos de gente buscando con que sobrevivir y algunos alegatos comunes en este sitio olvidado por todos. Así era el basurero del Reino de Sorbet gente buscando en los escombros, entre hombres y mujeres, algunos niños con la edad suficiente para apenas poder valerse por sí mismos, era un lugar deplorable, pero realmente el espadachín no podía involucrarse, porque no sentía ningún tipo de emoción, solo un poco de desprecio y molestia por permitirse vivir así.

|...|

Pelinegro se limitaba a escuchar y observar lo que hacían y decían sus compañeros, incluida Evie que parecía algo retraída, era bien sabido que era un tipo de persona más sensible o humana, sería el termino correcto a diferencia de los otros tres piratas. No había nada más que aportar a la situación el mayor de los Zar se mantenía alerta, mientras escuchaba las palabras de Su primo y Kyo, así como las del sujeto que hace unos minutos había salvado su vida. Pero todo pintaba a que sería una pequeña guerrilla la que sucedería en estos lares, gente inocente y despreciada por la vida y quizá por sus propios errores, contra unos corruptos y abusivos seres que según defendían la justicia, pero al parecer solo cuando fuera conveniente, mientras tanto sacan provecho de los más desdichados. Atento a lo que pudiera surgir, el de la capa carmesí, se mantendría tranquilo.

| D e v i l s | N e v e r | C r y |
  Responder
#2
Hasta ahora la palabra sobrevivir era la que más encajaba con el panorama actual. Un sitio olvidado donde la muerte es el pan de cada día. Un basurero en el sentido literal de la palabra, esa es Sorbet Sur. Famosa por no querer ser visitada por nadie. Es el sitio donde la marina no toma parte salvo sea porque los nobles lo exigen y no, no es para ayudarlos sino para resguardar la vida de los más acomodados. Caminaban todos en conjunto entre las, cada vez más pequeñas, calles del lugar. El simple hecho de estar en el sitio unos cuantos minutos es suficiente para que cualquiera no se mostrase indiferente. Si bien los sentimientos del grupo de piratas no se manifestaban, queda en el interior de cada uno como se sienten al respecto: empáticos, indiferentes, etc.

Están lejos de ser justicieros, están lejos de poder limpiar cualquier pequeño rastro de maldad del mundo o de supuesta justicia. Lo que hoy se les presenta es una oportunidad de poder saber qué tan lejos pueden llegar por terceros y a través de ello sacar provecho para sus futuros objetivos. Frente a toda esa nueva escena el primo de Dharma se quedó callando esperando que sea Kyo quien tome la decisión sobre cómo actuarían. La decisión debe ser respetada a carta cabal, después de todo desde que se formaron las decisiones del capitán han sido prudentes y objetivas en beneficio de todos; pero, sobre todo, se manifiesta una jerarquía que se debe mantener.

Conforme pasaban los segundos quedaba, una vez más, la clara diferencia de poder que tienen los residentes frente a sus opresores. Uno de sus enemigos con un arma y debidamente alimentado es igual o más que cinco de los pobladores. Algo es cierto en ese tipo de situaciones, cuando uno de los bandos cree estar en mayor ventaja tiende a querer acabar con el otro sin importarle hacer uso total de sus habilidades desde un inicio. Es eso, tienen pocos minutos para decidir si los ayudaban o no. De ayudarlos y con el tiempo en contra, porque seguramente se darían cuenta de la demora del tipo muerto, tienen poco espacio para preparar una suerte de estrategia que aumente en algo sus probabilidades de tener una oportunidad. La mente del meno de los Zar ya sorteaba los posibles escenarios. Restaba el intercambio de palabras, es todo.

Dharma observando con su parsimoniosa actitud e imponente mirada a todos los ahí presentes, no había mucho que hacer o decir sobre la situación en que se encontraban, prepararse para lo que venia era algo relativamente sencillo. Comenzó a caminar entre las personas, sus botas hacían un suave ruido en el suelo empedrado y  sin acercarse demasiado al epicentro de la situación, se mantenía distante pero atento, no sabía que sucedía, pero bueno quizá algo interesante surgía de algo tan curioso, tenía mucho tiempo que no presenciaba una situación así y aunque deteste a las personas débiles, admiraba cuando un grupo decidía detener a sus abusadores, sean reyes, marina, piratas, todo aquel que sufra a causa de otro y no tiene el valor de sobreponerse por el miedo y el temor a la muerte, merece no existir, pues es solo un pequeño grano de arena sin sentido en el inmenso mar de la existencia.

Así caminaba en ese lugar, la gente murmuraba, pero cada quien daba sus conclusiones, mientras tanto el espadachín iba con precaución pero con mucha confianza  y como siempre también portando sus espadas en la espalda listo para desenfundarse en caso de ser necesario, sus sentidos estaban alerta y sus habilidades  dispuestas, podrían ayudarle en una situación sorpresiva, quizá solo era una pequeña trifulca, pero bueno nunca le gustaba se sorprendido y nunca sucedía así.

|Supongo que no hay de otra.|

Dharma no era un tipo de héroe o santo bondadoso y generoso para salvar la vida de insignificantes personas, pero el tener una trifulca le molestaría bastante sus últimos días en esa isla, además derramar sangre sin sentido le parecía de lo más estúpido, si alguien debía morir seria la cabeza más importante de aquellos criminales, además matar sabandijas era algo que sus propias creencias le permitían hacer, entrenado desde niño para asesinar a aquello que no mereciera una existencia, por la paz, por el equilibrio, porque así debía ser o simplemente por qué no le agradaban.

Por ahora esa ideología bastaba para un Zar que seguía caminando a paso relajado siguiendo a todos los lugareños, aunque algo sucedía, sus sentidos le hacían percibir algo, alguien diferente. Noto con cautela que estaba otro ser, su poder era mejor que el resto de las existencias ahí, no podía saber con claridad si era enemigo o alguien que solo pasaba por ahí, pero ya notar una presencia que aunque de mejor capacidad que el Zar podría ser una alerta, dejo que siguiera su camino, pues hacia lo mismo que el espadachín, seguir al rio de hormigas. Pero si no pretendía salvar a nadie ¿de qué servía estar ahí? Quizá solo lograr su cometido, encontrar a alguien que pudiera ser de utilidad entre todos esos mercenarios y quizá como consecuencia evitar la muerte de las hormigas.
| D e v i l s | N e v e r | C r y |
  Responder


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: