Pinza y Aguijón | P. Relativo | Entrenamiento
#11
El aguijón venenoso chocó y se pulverizó contra la coraza, y la tóxica sustancia se desparramó mientras su puño impactaba. Similar a cuando se golpea una superficie de agua, el líquido saltó por los aires, empapando el caparazón de su compañero, el árbol a su espalda y el suelo. Sus propiedades corrosivas trataron de penetrar en el hueso, buscaron grietas, espacios por dónde fluir para alcanzar al gyojin que se resguardaba dentro, pero no lograron hacerlo. La magnitud de su golpe acababa de ser prácticamente nulificada por la poderosa defensa de su compañero de división.

Enji sonrió, orgulloso de la fortaleza de su compañero. El puñetazo llegó a su estómago un segundo después. Sus músculos abdominales se tensaron para amortiguar el brutal choque de la pinza, enorme en comparación a su torso. Dió un paso atrás y apretó los dientes para impedir que el aire, empujado por el golpe ascendente, se le escapara de los pulmones. Al mismo tiempo, Juan saltaba lejos, poniendo distancia entre los dos. Una buena estrategia. Estar acorralado no era bueno para nadie.

—¡Maderfaker...! —masculló.

Se giró hasta quedar de espaldas al gran árbol, tronco del cual había sufrido las quemaduras de su veneno corrosivo, y de frente a Juan Sebastian. El oficial que hacía de testigo avisó del poco tiempo que les quedaba para finalizar la sesión de entrenamiento y todo pasó a decidirse en el siguiente intercambio.

—¡Shihaha! ¡Muy bien, grandote! —Enji vio como su compañero se ponía en posición y lo imitó, flexionando las rodillas e inclinado el torso hacia adelante—. ¡Veremos qué haces con esto! ¡Estoy que ardo, Juancho! ¡No me decepciones ahora!

El veneno brotó de su cuerpo, supurando de sus poros como un sudor denso y de tono violáceo mientras, a la vez, los músculos de sus piernas se tensaban como los resortes de un trampolín bajo un gran peso. Acumularon fuerza y luego la desplegaron en una potente explosión de velocidad. Disparados hacia atrás, sus pies traccionaron contra el propio tronco del árbol, lo patearon, y con ello Enji salió disparado hacia adelante como una flecha morada que hendía el aire y deformaba la imagen a su paso.
Contenido Oculto


—¡Garra! —exclamó en el aire, pero, esta vez, los dos puños de Enji se dirigían a Juan. A su torso. Al centro de su cuerpo. Uno encima del otro, cerrados con fuerza y listos para volver a conocer esa dura coraza. Por la naturaleza del ataque, tras impactar seguiría de largo en su camino y volaría hasta cinco metros a causa del fuerte rechazo, terminando a espaldas de Juan. Espalda con espalda a cinco metros de distancia, esperando ver quién había salido mejor parado del choque.

Off
  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1410 - 40 = 1370
Energia: 1552 - 158 = 1394
Espiritu: 270 + 0 = 270
#12
Enji correspondió mi deseo de seguir un poco más, por mi parte estaba aún en condiciones de seguir, al menos para un intercambio más, y a juzgar por su aspecto, mi pana estaba bastante fresco, tanto su fortaleza como su resistencia eran algo destacable, aunque sin dudas lo que más destacaba de él era su abrumadora capacidad ofensiva, potenciada por su veneno. Ese maldito veneno, realmente no llevábamos tanto tiempo en combate y aún ascii sentía como drenaba mi salud, cada segundo que pasaba era un martirio, quería darme un baño cuanto antes. 


Al mismo tiempo que Enji aceptó la propuesta, Me volví a meter en mi caparazón y arremetí contra él, girando como buena tortuga que era, es sabido por todos que las tortugas pueden rodar a grandes velocidades como principal medio de transporte. Dejé tras de mí una cortina de humo que se alargaba a medida que avanzaba hacia mi objetivo hasta que finalmente colisionamos. El choque fue rápido, pero la intensidad de la fricción entre su doble golpe, y mi caparazón que giraba a gran velocidad fue suficiente como para que pudiese sentir el calor traspasar mi dura coraza. 


Una vez el momento de impacto finalizó, ambos pasamos de largo uno del otro, quedándonos espalda contra espalda y separados unos diez metros. El polvo que se levantó se dispersó en un instante gracias a la agradable brisa que soplaba, y entonces, si darme la vuelta para mirar a mi compañero, sabiendo que se encontraba ileso con bastante seguridad, me tiré al suelo de espaldas, exhausto por una intensa sesión de entrenamiento y exhalé —Haa…Ha… ¿Yo creo que es todo por hoy no? No es que no pueda seguir... Pero tengo sueño— 


Tras un breve descanso y con no pocas dificultades, me volví a incorporar y me sacudí el polvo de lo que un día fueron unos pantalones y ahora eran poco más que harapos sostenidos por un fino hilo —Uff… Eso fue intenso— Me acerqué a mi amigo y le ofrecí mi pinza para chocar puños, (puño-pinza más bien) Como símbolo de respeto y, sobre todo, amistad —Me parece increíble que vayas a ser el pervertido más fuerte de la historia…— Le dije entre risas de complicidad antes de volver con el oficial.


Off
[Imagen: Gemini-Generated-Image-j5xm8yj5xm8yj5xm.jpg]
  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 794 - 118 = 676
Energia: 1907 - 76 = 1831
Espiritu: 360 + 0 = 360
#13
Arrugó la nariz y sorbió aire por sus fosas nasales en una inhalación larga, que extendió hasta tener los pulmones llenos. Después, con el pecho hinchado, lo retuvo. Relajó los brazos, la espalda y su postura en general, y exhaló, dejando salir la tensión del combate mientras una lluvia de gotas venenosas caían sobre su compañero de división. Había hecho un poco de trampa, envolviendose en veneno antes de que se llevase a cabo el choque. Sabía que Juan Sebastián iría por otro enfrentamiento directo, coraza contra nudillos, y ahí es donde podía sacarle provecho a la ceguera temporal que sufría su compañero al meterse en el caparazón.

El veneno salió disparado tras su encuentro y llovió, como un tenue rocío morado, sobre Juan, irritándole la piel y desgastando ( todavía más ) su uniforme. Sintió el peso del mastodónico gyojin caer al suelo y supo que estaba bien, que lo había aguantado, pero no tenía sentido seguir adelante. Un entrenamiento de ese tipo no debía llevarlos al límite. El veneno, además, era un elemento muy peligroso, letal, que en una dosis ligeramente desproporcionada bien podía causar más problemas que soluciones.

Estaban aprendiendo, poniendo en práctica movimientos. Nadie tenía que desmayarse en esa pelea.

—¿Sueño? —replicó, dándose la vuelta con una sonrisa en los labios—. Hijo de camarón, te acabas de levantar de la siesta —recriminó, indignado, mientras se acercaba. Cerró el puño derecho y lo chocó contra la pinza de Juan al estar cara a cara—. ¡Y deja de llamarme “Pervertido”!

La bocina del oficial volvió a sonar, imponiéndose a sus voces y llamando la atención de ambos dos marines. El susodicho se acercaba en su bicicleta, con esa postura firme y brazos rígidos que lo hacían parecer un muñeco de acción. Se paró delante suyo, bajo la “patita” de la bicicleta para que se quedase estable y desmontó su asiento por primera vez en toda la tarde.

—Me parece increíble que se las hayan ingeniado para destrozar dos uniformes perfectamente confeccionados —dijo mientras se acariciaba el puente de la nariz—. Recluta Enji, entiendo las circunstancias con su fruta del diablo, pero no hay justificación que valga. Tiene que aprender a cuidar su uniforme… incluso de usted mismo, y buscar variantes en su combate. Todo su estilo de pelea no puede basarse en ‘Pegar una y otra vez’. Porque siempre habrá quien pegue más rápido y más fuerte. Para esos casos, necesita tener opciones.

Suspiró y después miró a Juan, reflejando al gyojin en sus lentes.

—Y usted, recluta Juan Sebastian, tiene que aprender a espabilar más rápido. No puede acarrear la pereza de la siesta a un campo de batalla. Hmpf. Espero mucho más de ustedes dos —finiquitó antes de volver a subirse a su bicicleta—. Vámonos.

La bocina volvió a sonar y el oficial encabezó el camino de regreso al cuartel, mientras avisaba por Den Den Mushi el fin de la actividad.

Enji se rascó el cuello con una mano y metió la otra en sus calzones, sacando un cigarro y el mechero de debajo del gastado elástico.

—”Nicisiti mis ipcinis” —murmuró, para que solo Juan lo escuchara, una vez el oficial se alejó un poco. Encendió después si cigarro y empezó a caminar—. Vamos, Juancho. Hoy te toca pagar la cena.

Off
  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1370 + 0 = 1370
Energia: 1394 - 115 = 1279
Espiritu: 270 + 0 = 270
#14
AL TERMINAR AMBOS CONCIENTES DICTAMINO QUE NO HAY GANADOR. 
✓
Entrenamiento
completado



Valoracion Juan

— Calidad del rol: 1,85

— Personaje: 1,75

— Estrategia: 1,7

— Rolear acorde a las guias: 1,7

— Total: 7


obtiene

— Puntos Mugiwara: 9

— Reputacion: 40




Valoracion Enj

— Calidad del rol: 1,9

— Personaje: 1,75

— Estrategia: 1,5

— Rolear acorde a las guias: 1.85

— Total: 7


obtiene

— Puntos Mugiwara: 9

— Reputación: 40

STAFF DE NAKAMA NO MI
off moderación
  Responder


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: