[Viaje][Un bote llamado libertad]
#1
Finalmente, tras una semana fructífera en Isla del Kárate, llegó el momento de emprender el viaje de vuelta a Baterilla, al parecer requerían nuestros servicios para algo dentro de poco, así que debía darme prisa. No habíamos conseguido encontrar a Diosdado, pero al menos pudimos aprovechar el viaje para entrenar y volver con aires renovados.

El día era cálido, pero la brisa fresca de la costa paliaba en gran medida las altas temperaturas, era un día propicio para zarpar. Con esto en mente me dirigí al muelle, a comprar un boleto para el siguiente crucero —veinticuatro mil Bellys…No puedo esperar a que nuestra división tenga un barco…— Llegué a la taquilla del puerto pero, para mi desgracia estaba cerrada. 

Hablé con los lugareños solo para descubrir que no había cruceros disponibles ¿Qué podría hacer yo ahora? Si me quedaba en kárate no me quedaría fuera de la futura operación, y No cabía en el bote de Akira… Estuve minutos dando vueltas por la costa, intentando pensar una solución, pero nada de nada, todo se había acabado…—¿Y si camino por el fondo?— Susurré mientras me rascaba la barbilla con la pinza, pero mis ideas suicidas fueron interrumpidas por un buen señor lugareño —Mijo, ¿Ez qué le paza algo a uzte’?— Tras dar un salto por el susto, me giré para mirarlo, era un señor muy anciano, de unos ochenta años tranquilamente, de baja estatura y que llevaba dos cañas de pescar al hombro. —La verdad es que tengo un problema, necesito llegar a Baterilla cuanto antes, y no hay cruceros disponibles— El anciano se rasco la barbilla, imitando el gesto que hacía yo previamente —Ya veo… Ya veo… Tonce lo que tu necehita’ e’ una barca ¿A que hi? Ven conmigo mozo, que te voy a da’ un cable—Le miré perplejo, pero le seguí mientras pensaba  —¿Un cable? Yo no necesito un cable… Necesito un barco—

El viejo me llevó a un roqueo que estaba junto a la playa de la isla, mostrándome con orgullo un pequeño bote, en el que a duras penas cabía —Aqui tiene’ a mi hermoza Ana María, ma acompañao por mucho tiempo, quédatela… Toa pa’ ti— Sorprendido por su proposición me vi obligado a negarme —Pero usted ha dicho que le ha acompañado por mucho tiempo, es importante para usted, no puedo aceptarlo— El venerable anciano me pegó en la cabeza con la caña que sostenía con la mano derecha —A ti nunca tan contao que no se rechazan los regalo? Iba a pescá’ con mi primo Eugenio, pero me acabo de enterá’ que sa morio ¿Sabe? Solo me gustaba pescá’ con mi primo… Mis día con la caña san acabao— Tras tirar una de las cañas al bote se dirigió a mi una vez más —Además mijo, tu ereh mu feo, mu feo mu feo, más feo que las cucaracha’. Las mujere’ de aquí son mu esquisita… Entiendo que quiera ir a otro’ lare’ a busca’ suerte… — Tras decir eso, y sin darme tiempo a responder, me dio la espalda y se marchó, mientras se despedía de mí con su brazo. —Nunca te olvidaré… Espera ¿Cómo se llamaba?— 

Con todo listo para zarpar, me monté en mi bote y zarpé en busca de mi destino, tenía mi brújula, así que no debería ser tan difícil, Akira lo hacía con facilidad después de todo… Montado en el bote, y con la dirección bien encarrilada, me puse a pescar con la caña del viejo, aunque no tenía ningún cebo, lo que hizo que la pesca fuese poco fructífera. —Hmmm… Recuerda las palabras de Batch Kalao Juan… Paciencia…Fluir… Pescar…— Con esto inició mi primer viaje como marinero improvisado y, si tenía suerte, el último… 


—Hablo—
—Pienso—

Resumen

inventario

Viaje
[Imagen: Gemini-Generated-Image-j5xm8yj5xm8yj5xm.jpg]
#2
Resultado del viaje:

Zona:
- Blues : 4

Navegante:
- No: 0

Barco:
- Bote de remos : 0

Riesgo total: 4
- El Bote de remos es destruido
(Guía de navegación)


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