Rezos, canciones y puños [Pasado] [Jesse]
#11
Maki tenía algo… un presentimiento, algo que parecía ser más que eso. Una seguridad quizás. Algo le llamaba la atención de este fornido… descamisado y fuerte hombre… —Que… que tan infalible es? Dirías que es irresistible?— Se le acerco tanto que podía oler su perfume, su masculinidad y aparente autoridad. Era un Marine claro, pero ella no tenía un verdadero peso de que eso significaba realmente pues a todos los trataba igual.

Se le acerco y removió todo su cuerpo con su vista… —Quizás tienes habilidades ocultas… no se… quisiera descubrirlas, pero… no tenemos mucho tiempo… solo haz lo tuyo campeón, después veremos que pasa.— Termino de pasar sus dedos, curiosos por el pecho de su soldado, por su canal de músculos bien formados, duros, preparados y tensos. Quiso ir a hacer lo suyo… pero este volvió a acercársele. —Mmmm… déjame pensar, que te parece fundir nuestros cuerpos en la lujuria y la pasión desenfrenada?... de un juego de domino…— Su voz sonó dulce, melosa, encantadora pero burlona al final.

Cuando se sentaron, ella pidió algo para beber, era conocida o relativamente conocida por que había venido varios días, muchos, el fin era hacerse conocida gastando bastante dinero y ganar la confianza de los regentes de la arena clandestina. Rápidamente le trajeron sus bebidas y ella cruzando su pierna amplia y casi desnuda una sobre otra, bebió cerrando los ojos, deleitándose con el licor, delicioso y fuerte.

—Mis deseos…— Dijo agarrando su barbilla para acercarse a sus labios, se detuvo un segundo, y avanzo… no hacia ellos, sino a su oído… —Mis deseos son especiales, no podrías soportarlos, son grandes y placenteros primor…— Se mojo los labios y su lengua salió de su boca solo un centímetro, lo suficiente como para que el la viera. —Esos placeres no creo te sean conocidos, pero créeme. Quedaras satisfecho… demasiado. Ahora… espera… no te vez lo suficientemente loco, te quiero… loco e intimidante.— Dijo dejando la copa en la mesa… sus manos, danzaron por su pecho, su sonrisa sus ojos afilados, todo inspeccionaba el cuerpo de su cerdito de guerra… paso sus manos por detrás de sus hombros y se sentó en sus faldas con sus piernas abiertas… su cuerpo sobre el era algo excitante, y sus manos fueron directo a su cabello mientras tarareaba una canción, una que le cantaba su madre de pequeña.

Su cabello revuelto y reordenado en punta hacia atrás como si fueran llamas, Maki saco la lengua por un lado y le empujo desde el cuello… giro la cabeza de un lado a otro para verle mejor y finalmente se sintió satisfecha… —Así te ves más rud… hey… que es esto… estas… listo?— Su mano sin timidez se movió a su pantalón y sonrió, ¿Estaba duro? es probable.

—Tu solo gana la pelea, alarga el combate, necesito tiempo, y mientras mas tiempo… mas tiempo de recompensa podre darte… estas… de… a… cuerd… do… — Con el final de sus palabras Maki acerco su boca a la de él, deseando con el rubor de sus sueños trasmitir la furia lujuriosa que podría dominarla, su lengua salió primero al encuentro de sus labios, probo el sabor de sus rubies y le arranco un suspiro mientras comenzó a besarle, a meter su lengua en la seguridad de su boca, deliciosa, dulce y ardiente. Maki se deleitó solo dos segundos mientras le abrazaba e inspeccionaba cada parte de su cuerpo, de su torso duro, y masculino… tomo una de las manos de su puerco y la llevo hasta su pecho para que sintiera la firmeza. Ella sonrió entre el beso y finalmente se separó mientras la saliva aun les unía. En un poco… un adelanto… de la recompensa que Maki le ofrecía si todo salía bien. 

Cuando lo llamaron, Maki se bajó de sus piernas y espero unos segundos sin despegarle la mirada el culo y lo miro con una astuta mirada felina mientras desaparecía… apenas salió a combatir todos se agolparon frente a la jaula… no pasaron más de dos minutos para que ella desapareciera.

Camino por un pasillo perdiéndose en la nada, en las sombras hasta la bodega, necesitaba llegar a las manzanas, no es que fuera vegetariana, pero contenían un secreto malvado y peligroso. Entonces sintió el gran bullicio de la arena… —Que imbécil… no creo que hubiera terminado tan rápido… le dije que alargue la pelea. — Se golpeo la frente con energía, tanto que resonó por el pasillo desolado que daba a las bodegas cerradas. Ahí al fondo. Dos guardias.

El round termino rápido, todos con carcajadas decepción o rompiendo boletos gritaban en sus propios idiomas… entonces el presentador salió y se acercó al joven. —Que haces idiota… porque lo hiciste tan rápido… tengo otro gladiador… puedes con otro? Pero por dios… da un poco más de batalla… que dices.— Le ofreció en voz baja tapando el microfono.
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#12
Cuando el combate terminó se lamentó porque la mujer que le había llevado hasta allí le había pedido tiempo, pero claro… Se había dejado llevar. Quizás tendría que haber alargado la situación un poco más. Lo bueno era que no estaba lo suficientemente cansado, por no decir que ni siquiera estaba sudando. Se encontraba como si ni siquiera hubiera movido un pelo, lo único que tenía era una ligera molestia en la punta de los dedos del pie con el que había golpeado la cabeza del tipo, pero nada que no se le fuera a pasar en breve.

Cuando le ofrecieron luchar contra otro, el rostro de Jesse se dibujó en un gesto de alivio. Realmente no quería defraudar a su compañera, a parte de que le hubiera comido los morros y le hubiera ofrecido una recompensa que no era nada desdeñable, lo que menos deseaba era tener represalias, y por eso consideraba que lo mejor era tener otro combate y alargarlo lo máximo posible, no estaba seguro de cómo lo haría. Pero él tenía sus propias estrategias.

Cuando vio al siguiente adversario si que se dio cuenta de que debía tenerle respeto, pues le sacaba unos veinte centímetros de altura, es decir que estaba cerca de los dos metros, si es que no los superaba.  Igualmente pensaba que era una gran oportunidad para demostrar su valía, pues a pesar de ser grande se le veía torpe y lento. Y eso era una ventaja si sabía administrarla.

– Tío, venga, ven aquí… – Lo provocaba – ¿Acaso eres tan lento por que te pesan los cojones? Venga si con ese tamaño seguro que la tienes enana. – Se burlaba esbozando una sonrisa provocadora.  – Seguro que estás aquí para poder pagarte una cortesana... Y no me extraña, con lo feo que eres. – No tenía ni idea de las intenciones del hombre, la idea era provocarlo y que atacara sin pensar, así cansarlo y cuando estuviera cansado entonces empezar golpear.

El hombre atacaba y atacaba, Jesse trataba de esquivar los golpes, lo cual no era del todo fácil, pues aunque era de movimientos lentos, los golpes llevaban direcciones que seguramente ni el propio hombre controlaba, por lo tanto no era raro que un golpe que tuviese intención de ir a la cabeza fuese al pecho, o al revés.

Al cabo de unos quince minutos el hombre seguía tratando de golpear, pero en ese momento ya era fácil de esquivar, asi que Jesse lo tuvo muy fácil, solo tuvo que tirar de rodillas al suelo para evitar un golpe y dar un golpe de gancho directamente en los testículos de aquel hombre el cual cayo al suelo de rodillas. Y de esa forma y con una patada algo acrobática en la cara del hombro por fin logro noquearlo.

Esta vez sí estaba cansado y sudando. Jadeando levantó el brazo celebrando una victoria, que esta vez sí, le costó.

Mientras recuperaba el resuello del combate se preguntaba si le había dado tiempo suficiente a su compañera para que hiciera lo que tuviera que hacer, lo que realmente no tenía ni idea de lo que era…

Tiempo al tiempo…
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#13
Sin duda era capaz, mucho más que cualquiera que hubiera conocido hasta el momento, era astuto, rápido y letal, además no temía usar cualquier método a su alcance para hacerse con la victoria, sin duda era uno de aquellos que podrían darle pelea en el futuro a Maki. Pero ella no se preocupaba por eso, porque no parecía especialmente preocupado por la villana pirata. Aunque no lo había dicho, seguro el se daba cuenta, no era estúpido, aunque en apariencia dejase entrever que era fácil de engañar. Maki no era estúpida. Era un marine y no podía confiarse de esos lavaplatos.

Una vez más, motivado esperaba que le diera la oportunidad de esta vez hacer lo que quería, o lo que se suponía deseaba hacer. El camino fue rápidamente cortado por dos guardias, ambos bastante grandes, bastante imponentes, ambos con magulladuras y cortes uno de ellos tenía una vendita en la nariz y el otro en la mejilla. Parecía… si, eran gladiadores de la arena clandestina. Seguro no ten buenos como los que pelean en un evento estelar, pero parecía que si sabían defenderse. Uno de ellos se acercó a Maki con intención de detenerla, pero solo recibió una patada tan fuerte que sintió por primera vez que le arrancaban la cabeza. El otro, su compañero quiso llevar sus manos al arma de su costado, pero Maki nuevamente haciendo gala de su increíble velocidad corrió y de una sola patada voladoras lo estampo contra la puerta que se abrió de par en par dando paso a la zona de almacenaje. 

Mientras tanto entre sombras muchos de los asistentes comenzaban a consumir sustancias, polvos y una que otra pastilla, todas ellas drogas potentes y adictivas. Corría poco a poco el licor y la lujuria entre los participantes, las mujeres y los hombres comenzaban a mostrar sus torsos desnudos y abajo los combatientes continuaban luchando por demostrar su valor como Mandingos. Unos con dueños otros con algo que demostrar. Puerquito seguro solo quería divertirse.

Nuevamente el combate fue ganado por el marine, esta vez efectivamente fue ganado con mucho más tiempo, dándole a ella el tiempo suficiente para hacer lo que debía o su brújula de la justicia le obligaba a hacer. Fuego… lenguas de fuego por todos lados, manzanas, cajones llenos de manzanas y drogas dentro de ella comenzó a incendiarse como si dentro de ellas hubiera algún tipo de acelerante. No sabía que era pero lo que si sabía era que era potente, alucinógena y desinhibidora. Drogas de las que se usan para engañar jovencitas y someterlas a la voluntad de estos malditos bastardos que venían a ver peleas, sangre y después a llevarse algo de esa droga para sus fechorías.

Maki camino entonces rápidamente por el pasillo antes que el humo le ganase en su carrera y alguien mas viniera. Cuando paso al costado de los dos guardias. Solo basto una patada mas en la cara para cada uno para devolverlos al reino de las sombras. —Ojalá les paguen bien por dormir… tontos!!— Escupió al suelo mientras metía en sus bolsillos un par de bolsitas con el veneno que venia dentro de las jodidas manzanas.

Cuando volvió al palco, su puerco regreso… y sus manos raudas se encaminaron a su cuerpo volviendo al papel de doncella en apuros y dueña de un mandingo luchador. —Supongo que esta vez también has ganado mi príncipe guerrero… o prefieres “warpig”? cual te gusta más?— Dijo con una voz dulce y melosa, y termino de decirlo cuando escucho la alarma en forma de gritos y descontrol, la gente comenzó a atropellarse unos a otros y pasaban al costado de la pareja como almas escapando del hades. Tropezándose con la mesa y con Maki y Jesse, los ojos afilados y satisfechos de la señora de las marcas de fuego en su piel miraron con desdén el espectáculo y podía ver ya algunas de las llamas por los pasillos. Maki sin esperar a su campeón salió rauda hacia la salida, empujando con gran fuerza, una que no se condecía con su figura esbelta y graciosa, pero cuando se quitó su sobrestante, uno que volaría entre las masas perdida para siempre, demostró debajo de ella una cantidad masiva de músculos para ser una mujer. Preparada para la guerra y el combate

Su guitarra aulló y desde su interior acaricio una especie de empuñadura que sobresalía en paralelo a la quilla, un movimiento, dos, tres y cuatro y los guardias que corrían contra ella en dirección a apagar las llamas cayeron, cercenados por su ira, su furia vengadora. Volvió su vista a Jesse mientras todos se alejaban de la locura hecha mujer e ira. —Esto es lo que soy… ahora tu trabajo termino cerdito de guerra eres libre de salvar tu vida. Y vivirla lo mejor que puedas. — Dijo para desaparecer entre el humo y el fuego, el fuego era a lo menos que temía pues sus marcas de escándalo, aparte de lucir dolorosas le dotaban de un descuido importante a la hora de marcar aun mas su piel de cicatrices de batalla. 

Su objetivo. El salón superior, aprovechando la quema de la droga y el principal ingreso de los señores de la posada obtendría algo muy preciado para ella. Direcciones. Una de las direcciones de uno de aquellos bastardos que buscaba. La mujer mas maldita y pendenciera que ella conociera. Una luchadora de látigo. Una de las doce armas. Una de las benefactoras y accionistas de esta arena clandestina y seguro dueña también de parte de la droga que se había comenzado a destruir.

Pateo la puerta y cayo destrozada por la potencia de sus piernas. No había nadie. Pero seguro en nada llegarían los guardias mas preparados. Rescatar información seguro era clave para una maleante como “Látigo”
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#14
Cuando regresó al palco se encontró a Maki la cual se acercó a él, pero no llegaron a ponerse las manos encima cuando las cosas empezaron a salirse de madre, parecía que algo de lo que Jesse no se había enterado estaba ocurriendo, y no pudo evitar pensar que su acompañante podía tener algo que ver… O que al menos si sabía algo. Fuese como fuese, antes de que pudiera darse cuenta, la mujer se apresuró a la salida y con un movimiento que no fue capaz de prever cerceno a varios guardias ante la mirada atónita del pelirrojo.

De un momento a otro ella le concedió una libertad, de la cual él tampoco consideraba que no tenía, pero estaba claro que aquello parecía una despedida por parte de la chica, la cual se marcho entre las llamas y el humo.

Y había algo que ella le había dicho que no podía olvidar. Exacto, la recompensa.

Era cierto que se podría haber marchado sin más, pero una recompensa siempre era agradable y tampoco consideraba que fuera justo darse de tortas con dos tipos, uno de ellos bastante peligroso como para irse con las manos vacías. No, él exigía su recompensa.

Era cierto que esa mujer se había cargado a varios tipos con una facilidad pasmosa, pero… Él no era un enemigo para ella… ¿no?

Dudó bastante por un momento pues las llamas y el humo imponían un poco, pero finalmente tomo la decisión de que no podía marcharse de allí sin lo pactado, o al menos una promesa de que pronto la obtendría. De hecho no había firmado nada, y eso había sido un error por su parte, simplemente fiarse de la palabra de alguien no era muy inteligente.

Subió unas escaleras que no estaba seguro de a donde llevaban, pero algo le decía que si sube la escaleras iria por buen camino, tampoco es que eso fuera demasiado inteligente, pues las llamabas siempre iban hacia arriba, nunca hacia abajo, pero a veces había que cometer riesgos para conseguir el premio ansiado. Por eso cuando escuchó el sonido de una madera destrozarse, supo que estaba siguiendo el camino correcto.

Fue entonces cuando escuchó el sonido de pisadas tras él, supo que eran unos tipos que iban tras ella. No fue tan violento como ella, pero sí que los noqueó rápidamente golpeando con ambos codos de sus brazos en el cuello de aquellos tipos cuando iban en carrera en dirección a la puerta.

Finalmente se acercó a la puerta destrozada y se asomo saludando con la mano diestra.

– Esto… – Se rascó la nuca, mientras sonreía – Creo que te has olvidado de la recompensa, o al menos decirme cuando me la darás… – Quizás lo más inteligente habría sido salir corriendo y ponerse a salvo, pero… Teniendo en cuenta la situación y por lo que había pasado, pensaba que merecía un poco de reconocimiento por su esfuerzo.

Ahora estaba frente a la mujer a la que había “ayudado”, o eso creía, pidiendo una recompensa que creía merecer, la cuestión era…

¿Pensaría ella lo mismo?
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#15
Tenía que escapar entes que los guardias más capaces se cerraran sobre ella. era brutal, tenaz, ruidosa y tenía confianza en sí misma, pero estaba consciente que era una del montón. También podía morir fácilmente con una espada en las tripas o un golpe sorpresa e la nuca. No daba oportunidad para que se enfrentasen a ella y pocos podían prever la brutalidad con la que atacaba por que deseaba solo cumplir su misión de desbaratar su operación a toda costa. Cada uno de estos imbéciles había hecho suficiente como para ganarse una cadena perpetua o una ejecución por si mismos. Maki no tuvo compasión al desmembrarlos.

El muchacho cuando se despidieron parecía algo decepcionado, pero a ella no le importaba, los marines y sobre todo los hombres eran creyentes de que merecían todo del mundo, exigían y nunca se llenaban, aunque se les diera a manos llenas. Maki solo sonrió mientras huía por los pasillos, el fuego, el humo y todo el desastre. Su objetivo estaba próximo y no dejaría que se le arrebatase su premio tan cerca.

Era ruidosa en extremo, descuidada y atolondrada, esta distracción era lo mejor, hacer que la gente se preocupe solo por sus drogas era algo que seguro les desviaba mucho tiempo. Nadie pensaría en una jodida habitación de archivo antes que la fuente de sus ingresos. Era un plan brillante.

Entonces algo la alerto, alguien detrás, una daga salió volando en dirección del sonido, se clavó a poca distancia del enemigo… no, no era el enemigo, era el cerdito de guerra. El disparo de la daga, aunque desviado, parecía que no se había dado cuenta del lanzamiento. —Hey!... no te aparezcas de pronto que me asustas muñeco.— Dijo mientras se apoyaba sobre el escritorio.

Podían escucharse los gritos de la gente, el crepitar del fuego, los hombres corriendo de un lado a otro de manera desesperada y los clientes huyendo y discutiendo unos con otros. Maki obviamente no le temía al fuego, ya había sentido la mordida de las llamas en su piel y aunque eran horrendas marcas de quemaduras estaban especialmente cargadas de una sensualidad desbordante. Sabia manejarlas —Recompensa? No recuerdo dicha promesa de recompensa… que crees tu…— Dijo llevando sus manos detrás de la cabeza, acaricio la nuca y se agarró el cabello para acariciarlo hacia arriba mientras ladeaba la cabeza con ojos afilados llenos de sentimiento. —… que llevo recompensas encima? para ti?— Dijo volviendo su vista hacia el hombre, separando las piernas y esperando su respuesta. ¿Sería un tipo decidido? ¿Escaparía de las llamas? ¿Exigiría su recompensa? Maki le volaría una oreja? Todas las posibilidades siempre le excitaban a Maki, el poder de decidir era lo mejor, explorar los miedos, los traumas y el peligro era algo genial.
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#16
La situación era la siguiente: Tenía un lugar que estaba siendo devorado por las llamas y una mujer que probablemente deseaba ser devorada, aunque eso era mucho suponer. Especialmente por que no la conocía tanto, aunque su forma de actuar, digamos sugerente, pero quedándose muy corto, le hacía pensar que tal vez esa mujer si que estaba deseando la cercanía de Jesse,  y Jesse tampoco es que fuera de piedra, por lo que se acercó a ella acomodando sus caderas en las piernas que ella había dejado abiertas para él.

– Pues no sé si tienes una recompensa… – Llevó sus manos hasta sus muslos para acariciarlos, deleitándose en estos durante unos segundos. – Pero todo me hace indicar que algo tienes en mente que puedes entregarme... – Decía en un susurro, mientras se inclinaba ligeramente sobre ella, haciendo que sus labios rozasen ligeramente los de la mujer.

La cercanía fue lo suficientemente tentadora para que su lengua se atreviera a lamer, durante un segundo los labios ajenos, dejando clara sus intenciones, era cierto que el fuego que devoraba la zona le llevaba a pensar que tal vez no era el mejor momento para tener allí un momento de pasión, especialmente porque lo de “estoy ardiendo” podría convertirse de algo que se decía en esa situaciones a algo completamente literal.

Sin mucha dificultad logró alzarla desde los muslos, sin demasiado esfuerzo,  para mirarla a los ojos con una sonrisa pícara y divertida que llevaba a pensar, que tal vez, a pesar de todo no le molestaba la situación, pero debía actuar con algo de cabeza, aunque a veces no es que eso le caracterizase demasiado, pero cuando la muerte andaba cerca, se lo tomaba mas en serio.

– Quizás deberíamos seguir en un lugar que no esté a punto de arder por completo. – Dijo mirando de reojo como las llamas empezaban a devorar la puerta principal de la habitación. Se percató de que cerca de ellos había una ventana abierta, esta daba a la calle, aunque había unos metros de caída. Siendo sinceros, Jesse prefería hacerse una lesión que morir, por lo que indico con la cabeza hacia el lugar que él había descubierto. – ¿Te gusta el riesgo? ¡Saltemos! – Le pidió, pues imaginaba que ella tampoco quería morir presa de las llamas.

No estaba seguro al cien por cien, que de ese salto fuese a salir completamente indemne, pero al menos, estaba seguro de que por lo menos no se iba a matar. Un salto de 5 metros no era para tanto. Y encima el suelo de la zona parecía bastante favorable para un aterrizaje sin romperse una pierna, al menos de momento.

El montón de paja cercano parecía bastante propicio para saltar sobre él y evitar mayores problemas... Como lesiones de rotura de piernas, o algo por el estilo.

Pero primero quería asegurarse de que Maki saliera de allí y accediera a saltar, obviamente, al margen de lo que pudiera pasar entre ellos, no quería que a la chica le pasara nada malo.
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#17
El acercamiento deseado se produjo, Maki acaricio su torso desnudo sin quitar la vista de su pecho fornido, recorrió con sus dedos como si fuera una exploradora, por cada uno de sus músculos perlados por el sudor, amaba a los hombres fuertes, pero aún más a los que la protegían, que se devolviera a buscarla entre las llamas era excitante, el crepitar de las llamas, su cuerpo pegado a ella, le excitaba. Tenía los papeles ya. Donde encontrar a uno de esos bastardos que quemaron hasta la muerte a su hermana. Pero… era demasiado lejos, más allá de la gran línea. Mas allá aún.

Levanto la pierna ante su tacto despachando un suspiro mientras acariciaba con la otra mano el cabello pelirrojo del tuerto. Donde habría perdido el ojo, ¿En una guerra? ¿Un combate? o se lo había sacado una mujer despechada o quizás un marido colérico —Eres un pícaro… no le temes al fuego?— Menciono mientras se le acerco tanto que sentía el aliento del hombre sobre su pecho mientras ella lo acercaba… quería tenerlo cerca, sentir su piel contra la propia, a pesar del vestido. Y soñar con una noche de lujuria tal vez. una noche eterna de regocijo y placer. Sus labios finalmente se unieron… —No tengo premios para ti bravucón… quizás aceptes especias… en forma de mis labios pues ellos han hablado de recompensa— Su lenga jugueteo en el interior de su boca, desplazándose entre el fuego las chispas y la cantidad de humo precisa para echarlos, sus manos no dejaban de tocarlo, de acariciar cada musculo perdido en la inmensidad de sus cuerpos fusionados.

El deseo poco a poco comenzó a apoderarse de ella a pesar de la situación tan caliente, a pesar de que el humo, las esquirlas de madera, los vidrios comenzaran a reventarse ahí estaba ella pegado a él, deleitándose con su boca, con sus labios, con su piel, recorriendo su cuerpo adaptado para la guerra por la marina. Comenzó a rodearle con las piernas para atraparlo, para sentir su bulto más importante, pero él la levanto. —Hey… que… que dem…— Su proposición era saltar? Estaba loco, Maki solo saldría corriendo por la puerta del… mierda estaba ya consumido casi el pasillo por las llamas. Era tarde… —Esta caliente aquí… si, creo que es lo mejor.— Se desacoplo del pito del marine, se ajustó el calzón entre sus ropas y miro por la ventana antes de recuperar el aliento.

Maki entonces miro afuera… agudizo la vista y agarrando del dintel de la ventana con fuerza salto… jodidos doce metros lejos de la casa, muy muy lejos, rodo por el césped, e ilesa miro a la ventana… se puso dos dedos sobre la frente y con una gran sonrisa… —ADIOS MI WARPIG… SEGURO NOS ENCONTRAMOS DESPUES.— Se despidió lanzándole dos dedos al frente acompañados de un beso al aire… Maki comenzó a correr por el camino del bosque, con el botín en sus manos, le dio algo de pena dejar al marine ahí a su suerte. Pero al menos había sido parte de una buena acción… destruir casi todo el cargamento de drogas de unos desdichados, eliminado una arena subterránea y aunque ella logro llevarse algo de droga. Sería un pago mínimo por su gran acción.
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#18
El pelirrojo vio como la mujer se lanzó desde aquella altura cayendo ilesa al suelo tras rodar un poco por este. Pero antes de marcharse se despidió asegurando que se volverían a encontrar y lanzándole un beso. No pudo evitar sonreír, aunque lamentaba que se marchara, esperaba que de verdad se pudieran volver a encontrar. Pero entonces se dio cuenta de que debía apresurarse a saltar porque las llamas a través del interior de la ventana empezaban a ser amenazantes.

Saltó los más lejos que pudo y cayó sobre aquel montón de paja, que si bien no evitó el daño de la caída sí que evitó que se rompiera algún que otro hueso. Ciertamente no estaba acostumbrado a saltar por ventanas, y si su vida tenía un rumbo normal, seguramente nunca lo estaría. Aunque realmente tampoco es que quisiera una vida totalmente normal.

– Mierda. – Se quejó poniéndose en pie.

Ahora debía encontrar donde había dejado las prendas que le faltaban, su camisa y su gorro de marine, que si no recordaba mal debían estar cerca de la entrada. Por suerte aun recordaba cómo llegar a esa zona. Caminó un poco y no tardó en distinguir sus dos prendas, se colocó la gorra y la camisa se la echó al hombre para después marcharse del lugar ardiendo.

Seguramente debería informar de la situación, pero no, aún tenía demasiadas marcas y no quería que le hicieran preguntas incómodas, lo mejor por el momento era marcharse a casa y tratar de ver en qué momento se encontraría de nuevo con aquella mujer. Aunque estaba seguro, de que si se encontraban sería por el destino así lo quería, no por el que él intentase hacerlo. Dejaría que ella le encontrará a él.

¿Warpig volvería con su señora?
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