[Pasado] El precio de una palabra
#31
El avance del Gran Oni era lento y pesado, cada paso suyo parecía hacer vibrar levemente el terreno a su alrededor y probablemente le movía un par de cabellos al pálido compañero que se había buscado en aquella aventura. Resultaba increíble como a pesar de medir lo que media y pesar lo que pesaba se movia con una soltura fuera de lo normal. Ante la amenaza del peliblanco de mostrar mas de donde sea de donde habia venido aquella flatulencia, Hanma arrugaria la nariz -Garararara. Con lo delgado que eres no se de donde sale tanto gas.- pronunciaria y notaria como Ratatouille respiraria alivada ante el conocimiento de que al menos en el futuro cercano no tendria que respirar mas de hedor putrefacto. Ella iba tranquila, limpiando sus bigotes y acicalandose levemente, expectativa tambien sobre el sitio al que iban a ir nuevo. Era gracioso verlos andar puesto un paso del cobrizo eran cuatro del pequeño. No obstante lo siguiente que notaria Hanma fue una de las pocas palabras que Kai dijo sin que pareciera una broma o ironicas. Fueron las palabras pero tambien la forma de decirlo, mosntrando un rencor puro y casi visceral hacia la marina armada y el gobierno. ¿Hanma? Si, digamos que no congeniaba con ninguno de los dos pero mientras no se metieran en sus asuntos no habría problema ninguno, digamos que poseía cierta madurez suficiente como para ver mas allá de un uniforme. Sin embargo dentro de lo que cabe reconocería que al menos el albino tenia buen juicio sobre a quien apuntar su odio. -Al menos tienes seso para saber lo que vale un perro del Gobierno. Me parece curioso que un marine este metido en estas luchas, no debe ser muy "marinerito".- diría con cierta sorna.

Seguiria escuchando atento a toda la retahila que diria sobre los combatientes de aquel lugar, que intentaba guiar con aire experto la subida. Prestando especial atenciendo a los enanos fortachones, queria ver uno de esos ya que siempre habia escuchado que ciertos individuos de pequeño tamaño eran considerados realmente fuertes tanto o mas que los mas fuertes gigantes. -¿Gente del tamaño de una nuez que vuela y sacude golpes? Eso quiero verlo.- Y finalmente llegarian al sitio donde tenian que llegar. Bajo una roca escarpada se encontraba una choza de dudoso aspecto que parecia no aguantar si alguien diera un portazo mas fuerte de lo normal en su puerta. Junto a ella se encontraba aquel tipo de la taberna fumando nervioso. Hanma en su interior estaba algo ansioso y curioso por lo que podría verse allí dentro, además de fijar sus ojos amarillos en aquel individuo, se acercaría al mismo y cuando estaba suficientemente cerca como para ser escuchado ladearía levemente su rostro y mostraría sus incisivos para hablar, era una sonrisa pero realmente daba miedo. - Hola de nuevo y no tiembles tanto que no te voy a comer...- diría para luego guardar sus incisivos algo mas desarrollados por su sangre de Oni y bajar un poco su postura para que el individuo no tuviera que mirar tan arriba -Entra ahí y dime quien ese gigantón uniformado, aquí mi amigo y yo lo estamos buscando. - mientras se apoyaba levemente en el borde de la puerta.

El individuo tiraría el cigarro rápidamente y con voz temblorosa empezaría a intentar escabullirse, sin mucho éxito - Es... un gigante no tendrás problemas para ver..- empezaría a comentar pero una sola mirada de Hanma bastaría para que este abriera la puerta para guiarlos. Comienza la búsqueda del marine no marinoso.
[Imagen: AL4aO9R.jpeg]
  Responder
#32
Los pasos del dúo dinámico terminarían por encontrar la puerta hacia los que muchos catalogarían como el infierno de los luchadores, aunque para otros aquel sitio no era más que una timba facilona en la que ganar dinero, en cambio otro sector de luchadores lo usaban como su alfombra roja personal. El pelirrojo llegó primero y fue el que decidiría interactuar de inicio con aquel hombre. Ya lo habían visto antes, estaba alimentándose a base de cucharón y sorbos porque su mandíbula inflamada y su cara llena de moratones no le permitía alimentarse de otra forma. Aquel sujeto no era el guardia del lugar, no trabajaba allí y ni siquiera era un peleador, por eso en cuanto vio aquella sombra monstruosa cernirse sobre él no pudo evitar comenzar a temblar de nuevo, como un cascanueces sin una que cascar. - y-y-yo-yo... si.. - Sus incisivos partieron el cigarro, al que tantas ganas tenía aparentemente, casi por completo, quedando como un mero colgajo de nicotina desde sus labios.

Kai observó atento la escena, sintiendo una pizca de admiración por el poder intimidatorio que proyectaba Hanma, aunque en realidad parecía más uno de esos chuletones madurados. Costra seca y fea por fuera, pero umami por dentro. No dijo nada en primera instancia, cosa extraña en él, pero en cuanto aquella puerta se abrió tras el fumador golpeado su expresión cambió. Su sonrisa se volvió más aguda, sus ojos se ensancharon. Ya había estado ahí dentro y sabía perfectamente lo estimulante que era aquello.

Tras el chirrido lento de aquella puerta se empezaron a escuchar, el murmullo, los vítores, los abucheos, las apuestas a voces, incluso el sonido de los golpes secos contra la carne. En primera instancia no verían nada más que un gran y largo recibidor, adecuado para todo tipo de razas, al fondo un gran pasillo que se perdía en la roca en cuyo final había luces casi apagadas. Según entraran habían un par de guardias a los lados, inexpresivos, tranquilos, trajeados, no prestaron demasiada atención al dúo dinámico. - Ti-tiene que estar en alguna de las cámaras o-o-o en la arena... digo... - Se apartó completamente del camino del pelirrojo, por consiguiente también de su pequeña sombra, el peliblanco. - N-no sé de qué gigante... me hablas, pero si está aquí es ahí dentro... - Su voz se entrecortaba, nervioso, definitivamente no era un peleador, y si lo era, no uno muy valiente. - ¿Y tú crees que aquí entra un gigante? Por que si de verdad lo crees.... me pongo el sombrero - Escupió el peliblanco con sorna. - Meh, vamos - Le dijo empezando a recorrer el pasillo hasta el fondo.

Por el camino podrían ver varias cámaras, habitaciones, cuya puerta era inexistente. En cuanto uno de ellos dirigiese su mirada para buscar aquel supuesto gigante, sentirían como si el abismo mismo, les devolviese la mirada a ellos. Ojos brillantes que se clavaban en los visitantes en medio de una penumbra, analizándolos. - No se yo... gigante gigantón, mi cojón - Un dicho muy popular entre los que se llamaban Kai, significaba que ni de coña había un gigante allí, o eso pensaba.

Cuando llegaron al fondo se hizo la luz, el sonido revivió, el calor llegó, todo de golpe, encontrarían una escena viva, repleta de gente, sudor, golpes y sangre. Habían llegado al corazón de la lucha y los esperaba.
Leyenda de una Leyenda
- Narro -
- Hablo -
- Pienso - 
- *Burp* Eructo -
- *Fhiii* Pedo Ninja - 
- *FWRA* Pedo Pesado - 
[Imagen: firmakaisdfsdf.gif]
Abreme
  Responder


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)